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Historia 24568 — capítulo 48
"48.- El minuto que precede a lo inevitable." Prefacio: …-Exacto, no puedes impedir que tu nieta entre a la guerra y salve a los suyos… (Julieta Flamel)
Harry y Escarlet despertaron al mismo tiempo, cómo conectados por el hecho de la inmensidad de su amor, Sonrieron incluso al mismo tiempo se quedaron mirando por mucho rato, solo dirigiéndose al interior de sus sentimientos.
-Te amo -dijo Harry a la chica mientras ella abría los ojos maravillada. -Yo también te amo, Harry, más que a nada en este mundo. Ambos se besaron. -¿Ya tienes hambre, corazón? -Sí, pero necesito bañarme primero -contestó Escarlet. -Sí yo igual. Entra tú primero, después entraré yo… La chica asintió se destapó mostrando la hermosa figura de su cuerpo a su novio, quien se sonrojó al verla. -Y lo que te espera cuando ya estemos juntos de verdad -dijo Escarlet mientras se metía al baño y le mandaba un beso a Harry. Harry sonrió alegre y negó. -Esta chica me va a volver loco… -Harry se quedó recostado, observando el techo blanco donde estaba pintado un enorme ramo de muchísimas flores. Pasados unos cuantos minutos escarlet salió con otro tipo de ropa interior y se lanzó sobre Harry. -Te toca mi cielo, te espero para que bajemos juntos, ¿de acuerdo? -Claro -Harry le dio un pequeño beso y la bajó delicadamente. Harry caminó hasta la puerta del baño, cuando sintió la mirada penetrante de su chica. -No puedo evitarlo, con ese cuerpo cualquiera se quedaría con la boca abierta como yo -comentó Escarlet sonriente. -Lo bueno que no eres cualquier chica, mi amor. Sino mi novia. Escarlet le sonrió y Harry entró al baño. No se tardó mucho tampoco, y al fin de todo salieron del cuarto para bajar a desayunar. Mientras bajaban la escalera, ninguno de los dos se dio cuenta de que Ginny los veía furiosamente, pues se había dado cuenta de que ambos habían salido de la recamara de Harry juntos. Y que se veía claramente que ambos ya eran novios nuevamente. Las escaleras llegaron a su fin y ambos entraron en la cocina, siendo el punto de vista de todos. -¿A dónde se fueron ayer por la noche? -Preguntó Severus guiñando un ojo al chico pelinegro. -¡Oh, que te importa Severus! -Bueno, a mí no, pero a los padres de Escarlet tal vez sí… Harry abrió los ojos sorprendido, eso sí que lo había olvidado, pero miró a Severus advirtiéndole de que le iría mal más al rato. -Ya soy grande y no dejaré que nadie moleste a mi novio -contestó Escarlet frunciendo el ceño, mientras todos se sorprendían de las palabras de la chica. -¿Ya escuchaste, Severus? -Sí, y mira que ya era hora… tanta indiferencia hacían que mi frialdad se fuera al infierno. Todos estallaron en risas. -Bueno pero, ¿van a responder en donde se encontraban? -Preguntó Teresa sonriente. -En Múnich -contestó la chica sentándose a un lado de Harry. -¡¿Hasta Alemania?! -Preguntó alterada la madre de Escarlet. -Sí -respondió Escarlet sonriente. -¡Wow! ¿Cómo llegaron hasta allá? -Preguntó Cinthya curiosa. -Cuando tu novio puede transportarse a cualquier lugar o volar a velocidades sorprendentes puedes ir a donde sea -comentó Aline sonriente, tomando de la mano de Heero, quien se veía un poco alterado. Aline entendía perfectamente el estado de su novio, y era que tan solo faltaban como máximo dos días para que se decidiera el destino de los vampiros. -No te preocupes, Heero, todo saldrá bien, ya lo verás -comentó Harry. Heero asintió y siguió comiendo su manzana. Las cosas iban bien en ese desayuno, pero llegó el fin y cada uno empezó a hacer cosas diferentes.
Nadie se imaginaba que los interruptores de las cosas empezaban a contraerse para dar paso a todo aquello a lo que Harry tendría que poner mucho empeño y vida propia. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El minuto en que todo lo descifrable para Mephist estaba a punto de ser encontrado, las pistas y claves de sus códigos eran en verdad acertadas, puesto que todos los demonios, sin excepción de alguno, estaban ya en la búsqueda de los códigos descifrados para la liberación de Mephist, y de sus más grandes combatientes. Mephist sabía a la perfección que para liberar a tan terrible poder era necesario dar una parte de su sangre, lo cual era muy fácil para él, puesto que su nivel de recuperación era bastante elevado, pero tendría que tener mucho cuidado con todo eso.
-General, ¿ya han encontrado algo más? -Preguntó Mephist con la voz rasgada y penetrante que le caracterizaba. -No mi Lord, pero estamos cerca, los códices que nos ha puesto a resolver varían dependiendo cada etapa de los veintiún acertijos de liberación. -Pues apúrense, no pienso quedarme encerrado por la eternidad, ya suficiente he tenido con cinco mil años en este maldito abismo. -Sí mi Lord…
Mephist se levantó de su asiento y fue a contemplar aquella fosa de lava transparente, donde muchas veces se metía para estar tranquilo. Su cabeza empezaba a maquilar aquellas ideas que tenía planeadas, todo ese poder le sería suficiente para poder derrotar a todos aquellos seres que interfirieran en su conquista del universo entero. Y más si se trataba del engreído de Harry Potter, aquel joven incauto que había logrado ya sobrepasar los límites de la inmortalidad.
-¡Maldito Potter! -Rugió Mephist ante la presencia de todos los demonios-. ¡Juro que pagarás el día en que osaste meterte en mi camino!
Los puntos estaban intactos aún, pero el minuto que corría empezaba y todo aquello antes in imaginado se hacía completamente real, las fuerzas de todo lo implacable y lo ultimadamente absurdo empezaban a desvelarse día tras día que pasaba… pero ahora eran los minutos los que contaban, aquellos minutos que daban paso a lo inevitable empezaban a hacerse cada vez más visibles, y en aquellos límites en los que solos los malvados al nivel de Mephist estaban, se encontraban los secretos de aquellos veintiún fuerzas desconocidas, que solo unos pocos creían existentes, pero que todos pensaban que solo eran mitos de cuentos alternos a la realidad. Pero lo que nadie sabía era que en verdad las cosas con aquellos veintiún poderes eran tan increíblemente veritas que todo lo que el humano conocía podía verse afectado por la irrealidad que alguna vez el hombre ignoró, y todas las criaturas del planeta podrían regirse por la mano de un solo y único ser supremo.
Y eso era algo que Mephist comprendía a la perfección, y su poder al máximo sería tan enorme que la capacidad de todo aquellos sería insuficiente para lograr detenerlo.
El viento frío y caluroso a la vez se precipitó por entre las enormes dimensiones del abismo y Mephist torció la boca como si fuese una sonrisa complaciente.
Era entonces verdad…, los demonios habían logrado ya descifrar uno de los veintiún acertijos.
-Mi Lord, empezamos a encontrar aquellos sellos que los tenían retenidos… ¿los liberamos? -No, aún no… aún falta que nosotros salgamos de esta mísera prisión. Dejemos que Harry Potter piense que tiene el tiempo necesario para poder equiparse más con su debilucho ejército…
Una mirada diabólica, llena de odio y ambición se pudo apreciar en los ojos de quien fuese en ese entonces el más grande demonio de todos los tiempos. Y todo aquello en ese minuto empezaba a tener forma… los minutos empezaban a correr, el tiempo pronto estaba cerca… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Teresa se encontraba caminando por los jardines de la enorme casa de Harry, recordando su pasado y todo aquello que sufrió por las personas a quien alguna vez pensó que amaba, pero que le dieron la espalda cuando más lo necesitaba. Instintivamente la chica sonrió melancólicamente, mucho tiempo se la pasó sola, divagando de un lado a otro en los momentos más trágicos y más importantes de su corta vida, y es que contando esos años pues no todo había sido tan malo, las cosas habían empezado a mejoras aún cuando encontró su más grande amistad en Harry, ahora las cosas iban mucho mejor, puesto que tenía ya ha muchos amigos y amigas, y cada uno de ellos les mostraba una cara diferente en amistad, que todo parecía ser una familia enormemente grande. No importaban los lazos de sangre, pues eso es lo de menos, todos estaban conectados por el simple hecho de que en la vida todo parecía ser mucho más fácil si siempre unidos ellos estaban. Cada uno tenía una ideología diferente, cada uno expresaba cosas diferentes, y cada uno mostraba formas diferente de actuar ante la vida. Y lo más importante, era que todos actuaban conforme les conviniera a todos.
-No importa como sea la vida, si será fácil o difícil, si saldremos vivos de esta guerra o no, pero aquellas cosas que ven y observan todo serán testigos de que daré hasta mi último aliento por lograr que Harry obtenga la victoria sobre Mephist. -Tus palabras siempre han sido de mucha ayuda para mí, Teresa -comentó la voz tan reconocida de Harry. -No pensé que me escucharas. -Pasaba por aquí. -Bueno… -Sabes Teresa, creo que lo mismo puedo decir yo, las cosas pueden ir siempre mal, pero en esos momentos tú me ayudaste a encontrar una salida a mis problemas. Pudiste ayudarme a liberarme de todas esas presiones que me atormentaban, y te lo agradezco, aún ahora te encuentras peleando a mi lado, sin poner cuestiones ni rechazos. Eso es algo que yo te debo agradecer más a ti. -Siempre estaré a tu lado y al de todos nuestros amigos, por que sé que todo esto puede tener una solución a la que podamos llegar. -Gracias… Teresa se sorprendió, el soplo de viento ligero que se arremolinó entre ellos hizo desaparecer a Harry, y Teresa supo que era la esencia del mismo Harry quien siempre la cuidaba, la esencia en tiempo real. -Siempre las cosas pudieron ir mal, aún ahora… cada minuto cuenta, pues cada minuto nos acerca más a lo inevitable, pero ten por seguro, Harry Potter, que yo estaré hasta el fin de los días apoyándote. La chica suspiró sonriente y miró hacia el horizonte, ante todo el espectacular bosque que se iluminaba por las luces buenas del este. Aquellas luces que hacían estremecer a la oscuridad. -Puede y que todavía exista la posibilidad de que tengamos una esperanza. El viento hizo mover los árboles enormes del bosque y Teresa sonrió… **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Incluso aquella chica de nombre Cynthia se encontraba sentada entre los matorrales, quería pensar un poco mejor las cosas, no era que se estuviese arrepintiendo de haber entrado en la guerra, pero habían cosas que no había logrado hacer en el tiempo que pudo hacerlo. Siempre había hecho amigos que siempre le había apoyado, y a muchos de ellos tuvo que decir adiós cuando las cosas cambiaban para ellos y se tenían que ir de donde estaba establecida la chica. Pero también estaban otros a los cuales sí había conservado y no volvería a ver tal vez.
-Debí despedirme de ellos cuando aún era tiempo… -Ellos siempre te recordarán por lo que fuiste y por lo que haces para tratar de darles una vida mejor. Cinthya sonrió, esa voz no podría pertenecer a otro, solo a Harry Potter. -Lo sé, pero es que los extraño tanto… -Como ellos te han de extrañas a ti, no estás sola, ellos siempre te acompañarán a donde vayas. -Pues espero que puedan darme la fuerza suficiente para poder pelear a tu lado hasta el fin de todo. -Créeme Cinthya cuando te digo, que aquellas cosas que tú pareces ignorar, siempre estarán allí, las cosas de alguna u otra forma siempre nos recuerda a aquellos que están con nosotros y que jamás nos abandonarán. -Gracias, tus palabras siempre hacen que uno se anime mas. -No hay de que… en su momento tú me ayudaste bastante, y aún lo sigues haciendo. -Bueno, yo… Harry había desaparecido, la chica solo sonrió. -Yo solo hago lo que mi corazón me dicta, y mi corazón crees que es lo correcto ayudar a mis amigos, más por que sabe perfectamente que cada uno de nosotros formamos una parte vital en esta guerra. Se recostó sobre los arbustos lisos y cerró los ojos felizmente, pues minuto a minuto la felicidad podía consumirse, y todo aquello a lo que uno temía podía ser el límite de lo inevitable. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Nadja rozaba con sus delicadas manos la enorme pared que se alzaba por la lateral de toda la casa de Harry. Las cosas iban normales con la chica, pero todo aquello a lo que siempre temió se hacía cada vez más presentes, no era mucho lo que temer, al menos que se considerara poco el que un demonio podía acabar con toda la vida existente en el planeta. Pero la chica estaba muy dispuesta a hacer bien lo que le correspondía, el estar en la lucha por salvar a su planeta y a todos los que habitaban en el que ella quería le hacían sobrellevar el miedo y poder estar estable en un ambiente de control psicológico.
-¿Al fin te llegaron esos pensamientos de dudas? -Preguntó Harry. -No, es solo que hay cosas que uno no prevé y que de pronto aparecen sin darte cuenta de que todo en un instante puede desaparecer. -Sí, siempre ha sido, así, pero ya verás que todos unidos podremos seguir, Nadja, eres fuerte, de las mujeres más fuertes que conozco, y sabes que ninguno de nosotros te dejará sola, siempre estaremos unidos. -Sí… -Nadja sonrió al ver que Harry ya no estaba-… gracias Harry, tú siempre dando ánimos a todos… espero yo también poder dártelos La chica se perdió entre los jardines, solo siendo observada por aquel suave viento que le movía el cabello seductoramente. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry sabía perfectamente que todo aquello que el tiempo manifestaba empezaban a hacerse más rápidos, no era por el simple hecho de que al ver casi tu muerte puedes apreciar todo con calma, sino que al mismo tiempo la similitud de toda la vida se veía reducido a un pequeño y estrecho periodo entre el tiempo y el espacio.
El cielo medio nublado empezaba a formarse y lo días tenían mucho que decir en cuanto a las cosas empezaban a incautarse de una manera anormal. La luna roja adornaba aquel cielo tétrico nuevamente y todo el viento empezaba a quedarse con tranquilidad que presagia la muerte.
En todos esos años que podían transcurrir y que habían transcurrido, siempre había una salida que ahora mismo parecía inalcanzable.
-¿En que piensas, Harry? -Preguntó Escarlet, viendo a su novio con tristeza. Harry le sonrió para tranquilizarla. -No es nada… es solo que siento algo de nostalgia, no se puede evitar el sufrimiento de la gente cuando en verdad empiece la guerra. Escarlet asintió. -Es verdad, Harry, pero sé y sabemos que harás todo lo posible por evitar tanta destrucción. -El problema de esto es que no sabemos si todo lo que viene podremos detener en un instante, puede pasar mucho tiempo hasta que uno de los dos bandos salga victorioso. -Para bien o para mal, esta guerra terminará -dijo Eris quien aparecía a un lado de Escarlet. -¿A costa de que? -A costa de todo, Harry. A costa de todo… Una guerra nunca ha dejado nada bueno, solo destrucción a su paso, muertes y tristeza. -Sí, eso lo tengo muy presente… lo tengo demasiado presente, pues vi morir a muchos de mis amigos, de mis alumnos… de mi gente… -Hay cosas tristes, hay otras que son para dar alegría, pero hay unas que traen muerte consigo, no llores por quienes ya no están, pues ellos combaten a tu lado en el corazón, te hacen fuerte, te hacen lograr tus cometidos… -Pero igual, están muertos, Eris… -Harry torció la boca y las dos chicas pudieron darse cuenta del siguiente paso del chico pelinegro. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Heero observaba el cielo, atento a la llegada de todo aquello que podría ser su fin, pero en sí, las cosas estaban mas que claras, y era que debía enfrentar a cada uno de los líderes regionales para convertirse nuevamente en el ser más respetado entre los vampiros. Y a pesar de que era el supremo líder vampírico, necesitaba enseñar una lección a todos aquellos que habían osado en desafiarlo.
-¿Falta mucho para que tu batalla comience, Heero? -Preguntó Aline temerosa. -No ha de faltar mucho, corazón, a menos de dos días estamos… -¿Podrás ganar? Heero sonrió fríamente, -No por nada soy el mejor vampiro de la historia…
Ese era el minuto que presagiaba la guerra entre los vampiros, lo inevitable de esa pelea empezaría y todos aquellos seres vampíricos serían testigos de quien era el que en realidad mandaba en esos lugares. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El minuto que precedía a lo inevitable estaba a la par de los muggles, quienes nerviosos aguardaban que el chico que enfrentó al demonio de nombre Mephist cambiara de idea y los dejara participar en esa guerra, esa guerra era tan de ellos como de todas las criaturas del planeta.
-No sé por que suele ser tan terco, muchas veces escuché hablar de él, y las cosas siempre decían que era necio, pero con un gran corazón -comentó una joven que caminaba al lado de un anciano muy reconocido. -Es Harry Potter… ese chico tiene derecho a ser necio o a ser lo que él quiera… él venció al que no se nombra -contestó el anciano. -Pero Nicolás… -Nada Julieta, ese chico ayudó a mi gran amigo Albus Dumbledore a recuperar la piedra filosofal, ayudó a vencer a Voldemort cuando quería encontrar la inmortalidad y su regreso por medio de esa piedra. Ese chico me hizo ver que cuando yo creé esa piedra estaba omitiendo ciertas desventajas y precauciones. -Abuelo… esa piedra cuando fue destruida te ha quitado la posibilidad de ser inmortal, mírate ahora, estás tan grande y sigues teniendo la movilidad de un joven. -Dejé suficiente elixir como para una cien vidas juntas, necesitamos ayudar al chico en esta guerra. -Alguna vez dijiste que nosotros nunca debimos meternos en los asuntos de los magos. Aunque eso fuésemos. -Sí, pero esta vez la guerra les importa a todos, los alquimistas también deben entrar… Y es el tiempo en que Nicolás Flamel haga algo. -Pues si tú entras a la guerra, entraré contigo abuelo. -Supongo que no puedo impedírtelo, ¿cierto? -Exacto, no puedes impedir que tu nieta entre a la guerra y salve a los suyos. El alquimista dio una leve mueca de alegría y nostalgia a la vez.
Así ambos desaparecieron entre la gente de las calles de Oporto, en Portugal. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El minuto había llegado, y todo aquello a lo que el minuto adverso a la contigua neutralización empezaba a desbordarse. El minuto había llegado y a partir de ahora, los cambios drásticos empezarían a llegar. Para bien o para mal las cosas cambiarían y de una forma u otra, el inicio y el fin de la guerra se verían entrelazados a un futuro incierto.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"… El miedo recorría aquellos pasajes desolados mientras un joven de pelo negro castaño y ojos tan claros al color verde-ámbar se encontraba erguido sobre el centro del valle montañoso, a unos kilómetros de la casa de Harry Potter.
-¿Qué es lo que hacen esos humanos aquí? -Preguntó un vampiro arremetiendo en palabras contra los recién llegados.
-Ni siquiera te diste cuenta de eso, ¿verdad?"««