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Historia 24884 — capítulo 2

Una chica peliroja se levantaba felizmente de su cama y bostezaba a sus anchas, pero hubo algo que se lo impidió...

¡Paff!

Un almohadazo...

  • ¿Pero qué...?- preguntó intrigada ante sendo almohadazo. Se había levantado con ganas de sonreirle al mundo (incluyendo a Snape), pero no, alguien se lo tenía que impedir.

  • Buenos días, dormilona...- dijo Katherine, sonriendo ante la cara de confusión de su amiga- Te perderás el desayuno...- avisó, Ginny abrió los ojos por completo.

  • ¿QUÉ?- gritó tán fuerte que se podría decir que algunos pajaritos que se encontraban por allí cerca volando con felicidad, se espantaron todos y más de uno murió ante el susto.

La peliroja, miró rápidamente su reloj-despertador y vió que eran...

  • ¡ME (dijo una palabra que escandalizó bastante a Katherine)...! ¡Llego tarde!- salió corriendo en dirección al baño, al abrir la puerta, ésta no se habría- ¿Quién está ahí?- preguntó irritada, su supuesto hermoso día se estaba haciendo un desastre.

  • ¡Yo... Kimi!- gritó la chica del otro lado de la puerta.

  • ¡Maldición! Ahora tendré que esperar un buen rato- y protestando malas palabras se atinó a buscar su ropa, bueno, el uniforme. Vio su agenda de clases, la primera clase de hoy sería...- ¡POCIONES!- vociferó con rabia, tanta, que el ruido llegó a parar a los oidos de la profesora McGonagall que en ese momento se encontraba pasando por enfrente del cuadro de la Señora Gorda, ésta se alarmó.

Después de un rato, con una Katherine de los más feliz, una Kimi no muy animada que digamos, y una Ginny bien amargada y refunfuñando cosas (ya que cuando le había tocado su turno de bañarse, Kimi le había gastado toda el agua caliente y se tuvo que bañar con agua congelada), llegaron al Gran Comedor.

  • Que hermoso día, ¿no?- comentó extremadamente alegre Katherine.

  • Ajá- fue la vaga respuesta de Kimi, Ginny solo gruñó.

  • ¡Hola, chicas!- las saludaba Hermione con una sonrisa radiante.

  • ¿Es que acaso Kath y tú se han fumado una porra o qué? Las veo muy felices...- dijo Ginny con amargura.

  • No es ninguna porra, Ginny. Es...- comenzó a decir Katherine, Hermione le completó:

  • Amor- Kimi y Ginny se miraron espantadas, pronunciar esa palabra ante ellas era un crimen.

  • Exacto- apuntó Katherine.

  • Ajá- murmuraron Ginny y Kimi.

Comieron tranquilamente, por así decirlo, ya que Hermione no paró en ningún momento de hablar sobre estudios, estudios y más estudios. Katherine hablaba demasiado, pero no era nada interesante, bueno, para algunos sí, ella solo contaba chismes. Ginny fulminaba con la mirada a todo aquel que se atreviera a mirarla o tan siquiera pasarle por enfrente, y Kimi, simplemente se encontraba en silencio, viendo con nauseas como Katherine no paraba de decir babosadas.

Después de comer, hablar (excluyendo a Ginny y a Kimi) cosas y prepararse para las clase, Hermione tomó su camino y Ginny, Kimi y Katherine se fueron a sus clases de pociones, que por mala suerte, les tocaba con los Slytherins.

Katherine ese día, extrañamente, se había levantado con una gran sonrisa (muy extraño en ella), ya que le sonreía hasta a los Slytherins, vale, su sonrisa era muy bonita, pero no era para exagerar. Kimi leía relajadamente un libro titulado: "Mil y un maneras de matar a una rubia", Ginny se preguntaba que dónde y cómo Kimi había obtenido semejante libro. Ella solo refunfuñaba groserias.

Tan tranquilas iban dirigiendose a su tan preferida clase, que no se dieron cuenta de que unos tres chicos, uno rubio de ojos grises, y otros dos corpulentos se les acercaban con no muy buenas intenciones.

  • Vaya, vaya, vaya... miren quienes estan aquí. La hueca O' Gready, la insípida Hakisawa, y la pobretona Weasley.

  • Vete a tomar por culo, Malfoy- le dijo groseramente Kimi, a Katherine las lágrimas le amenazaban con salir. Ginny estaba esperando algo más para caerle encima al rubio, un simple pelea, a mano suelta, no le vendría mal en aquellos momentos.

  • Pero miren, la hueca O' Gready está llorando... ¿te molesta que te llame así?- le hizo mofas para luego echarse a reir con los dos grandulones.

  • Malfoy, déjala en paz- dijo Ginny entre dientes, aguantandose a tan tremenda tentación de caerle a golpes.

  • ¡Oh! ¡Pero si la pobretona habla!- exclamó con fingida sorpresa.

  • Malfoy, será mejor que te vayas o sino...- decía Kimi, pero fue interrumpida.

  • ¿O sino qué, Hakisawa?- dijo amenzante el rubio, se le acercó a la muchacha hasta solo quedar a un palmo de la cara de ésta. Kimi se quedó muda.

  • O sino patearé tu trasero tan fuerte que jamás podrás volver a sentarte, mal nacido- en los ojos de Ginny sentelleaba la rabia y el rencor. Malfoy rió sarcastico.

  • Claro, como eres tan fuerte- dijo irónico. Ginny no aguantó más y lanzó sus libros al suelo junto con la mochila y se lanzó a Draco tipo "¡Bansai!", dandole un gran puñetazo. Crabbe y Goyle se quedaron paralizados, Kimi reía y Katherina veía la situación bastante alarmada.

Draco trataba de quitarse a la chica de encima, pero esta era realmente fuerte, el chico sentía como los pequeños pero fuertes puños de Ginny se le clavaban en la cara.

  • ¡Paren! ¡Deténganse!- comenzó a gritar desesperada Katherine. Kimi reía a carcajadas.

  • ¡Vamos, Ginny! ¡Tú puedes!- le animaba la morena. Ginny le daba golpes fuertes a el rubio sin parar.

  • ¡Miren, una chica endemoniada!- gritó un niño de segundo curso, varios que pasaban cerca de la zona la cuiosidad los mató, y entonces se acercaron. En eso llegó Colin Creevey, y comenzó a tomar fotos maniaticamente de lo que acontecía. Draco enfureció más, ya que estaba siendo humillado frente a varias personas, mitad del colegio, y entonces agarró a la peliroja de las muñecas y la volteó, quedando él encima de ella, siendo la chica ahora atrapada.

  • ¡Como te treves!- dijo el rubio de ojos claros con furia contenida. La peliroja destelleaba salvajismo. ¿Es que no iba a llegar ningún profesor? Merlín escuchó el pedido...

  • ¡Paren! ¡Señorita Weasley, señor Malfoy, paren de una buena vez!- vociferaba la profesora McGonagall, destrás de ésta venían dos profesores más, Snape y Flitwick. Kimi paró de reir en seco. Katherine veía todo aterrorizada.

Draco mantenía a Ginny quieta sosteniendole las muñecas, mientras ésta luchaba por soltarse del chico y seguir con su tan satisfactorio trabajo.

  • ¡Quedan castigos por semejante espectáculo!- dijo la profesora muy molesta- ¡Y todos ustedes, vayan a sus clases!- se dirigió a los curiosos que rodeaban el lugar.

  • ¡Profesora, él comenzó!- se quejó Ginny.

  • ¡Se lo juro que fue ella!- contraatacó Draco.

  • Claro, y yo soy novia de Snape- todo el mundo quedó en silencio sepulcral- ¡Vayan a el despacho del director, ahora!- las personas continuaron su camino entre murmullos.

El profesor Snape sonreía con dignidad, aunque no mucho, ya que seguramente castigarían a Draco, y eso no le agradaba mucho.

Kimi y Katherine recogieron las cosas de Ginny del suelo y se marcharon a su clase, pensando en que le iban a hacer a su peliroja amiga.

Ginny caminaba con pasos pesados, echaba efusivas miradas al rubio, éste le correspondía. Snape iba en silencio mientras McGonagall y Flitwick hablaban de algo que no tenía sentido alguno para el rubio y la peliroja.

Llegaron al despacho del director, y en éste no se encontraba el susodicho. Ginny quería reventar ya, quería amasacrar a alguien. Draco veía todo con exasperación.

  • Me marcho jovenes, tengo una clase que atender, al igual que los otros profesores- dijo McGonagall muy severa- Ya el director llegará.

Los chicos, después de que los profesores se fueran, quedaron en un silencio inperturbable. Ginny se sonaba a cada momento los dedos de las manos. Draco miraba todo con atención. El tan esperado director llegó.

  • Hasta que por fin, el vejete se digna a venir- murmuró Ginny, Draco la escuchó y no pudo evitar sonreir de medio lado.

  • Buenos días jovenes, ¿cómo amanecieron hoy?- saludó el profesor con una gran sonrisa, pero solo recivió una mirada fulminante por parte de Ginny y una altanera por parte del rubio- Supongo que bien- sonrió.

  • Bueno, venga, ya. Hable, que no tengo toda la vida para esto- dijo con mala leche la peliroja.

  • Creo que esa no es la mejor manera de dirijirsele a una persona, Ginny- de repente se comenzó a escuchar una canción muy movida. Ginny escuchó y miró al director confusa- Los he llamdo aquí para bailar- a Ginny casi se le desencaja la quijada- ¡Vamos!- de repente la música comenzó a sonar más fuerte, Dumbledore, que llevaba una larga túnica color vinotinto, se la quitó de golpe y allí, en vez de la larga túnica, aparecieron unos pantalones bota ancha, y una camisa de mangas largas que en los primeros bostones estaba abierta. Los ojos de Ginny salían de sus horbitas. Draco se encontraba inmutable, viendo todo como si nada, de repente el chico se levantó de su asiento y con una gran sonrisa, comenzó a cantar una rara canción, que se suponía que era alegre, pero que sonaba más que todo macabra, junto con el director. Los dos hacían una coreografía que parecía ser bastante ensallada. Ginny casi lloraba del miedo. Creía que eso le asustaba más que ver al mismisimo Voldemort en persona. Entonces vió que el rubio y el director comenzaban a acercarse a ella con cara de payasos endemoniados, y a cantar esa tan horrible canción, que parecía más bien a una que siempre cantaba el dinosaurio ese llamado Barnie.

El director comenzó a menearse de una extraña manera mientras Draco se montaba en el escritorio del director y hacía el afan de quitarse la ropa con complejo de hombre striptís. Ginny gritó despaborida, cerrando los ojos para no ver aquel horrible espectáculo. Draco se acercó a ella, sin casi ropa, y comenzó a gritar como animal salvaje su nombre.

  • ¡Ginny!... ¡Ginny!... ¡Ginny!- la peliroja temblaba- ¡GINNY!- entonces abrió los ojos, y en vez de encontrarse con sendo espectáculo, vio a una tímida Katherine despertarla, con poca paciencia- ¿Por qué gritas así? Gritas como si estuvieras escapando del diablo- la chica no se veía para nada preocupada.

  • ¿Eh?... ¿E-era un sueño?- la peliroja sudaba frío- ¡Hay madre mía, que horrible!- y se sumbó de nuevo a la cama, pasandose una mano por la frente.

  • No sé si era un sueño, pesadilla o qué, pero lo que sé es que sino te apuras llegaremos tarde para el desayuno- Ginny, que tenía los ojos cerrados, los abrió de golpe y miró su reloj-despertador, gritó con horror:

  • ¡NOOOOOOOOOO!- el cuarto tembló. Los niños de primero y segundo que se encontraban en la sala común salieron corriendo del lugar despaboridos.