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Historia 24884 — capítulo 3

Tenían una semana que habían comenzado las clases, era 6 de septiembre, y cuatro chicas, debajo de un árbol, cerca del lago, reían.

  • La verdad es que esa chica me da mala espina- decía la rubia.

  • A ti todo te da mala espina, Kath- decía la morena.

  • Creo que Kath tiene razón- comentó la castaña, todas la vieron como si se hubiera puesto derrepente a profesar su amor al mundo.

  • Chicas, tengo sueño, ¿porqué no nos vamos a la sala común? Así ustedes podrían hablar en la habitación, mientras yo me tomo una siestita- Ginny sonrió con fingida inocencia, cruzaba todos los dedos para que las chicas aceptaran.

  • Bueno, podría ser...- aceptó Hermione, las otras dos asintieron.

  • Vale, entonces... ¡Vamos!- y se encaminaron hacia la sala común.

En el camino...

  • Chicas, la próxima semana se comienzan las pruebas para el quidditch, yo voy- comentó la peliroja.

  • ¿En serio? Entonces voy, siempre he tenido ganas de meterle un batazo a la idiota esa de Cho Chang- dijo Kimi y todas se le quedaron viendo en silencio- ¿Qué?... Es verdad...

  • Bien- aceptó Ginny, luego miró significativamente a Hermione y a Katherine- ¿Se apuntan?- preguntó con una ceja alzada.

  • Yo siento vértigo cada vez que vuelo- confesó Katherine tímidamente.

  • Entonces, quedas descalificada- dijo Kimi sin darle mucha importancia, sabía que la rubia diría eso- ¿Hermione?

  • Yo chicas, pues..., ahora no estoy para deportes, no soy muy buena volando y..., me quiero dedicar a mis estudios, y...- pero fue interrumpida.

  • Ya, ya... lo entendemos. Descalificada. Entonces sólo quedamos Kimi y yo- dijo Ginny con una gran sonrisa, aunque la verdad quería que Hermione fuera, pero sería muy difícil convenserla.

  • Bueno, ya que hoy es sábado, y no hay ninguna cosa que hacer... me voy a dormir- Hermione entornó los ojos y la miró suspicaz- ¿Qué? Es más, si quieren vienen conmigo, y se echan a hablar, que sé yo.

  • Ginny, últimamente andas muy cansada, ¿qué te sucede?- le preguntó Hermione, denotando procupación por su amiga.

  • ¿Qué?- dijo la chica sobresaltada- ¿Pero cómo crees, Hermione? ¡Yo estoy más que perfecta!- parecía nerviosa.

  • Si pero esas ojeras demuestran lo contrario- acotó Kimi.

  • Chicas, andan viendo cosas que no son- Ginny se echaba para atrás el cabello frenéticamente- Bueno, vale, las ojeras es porque no he podido dormir bien últimamente, pero no se preocupen, son locuras mías, saben, se hacercan los TIMOS, y... pues...- la chica trataba de excusarse.

  • Ya entendimos...- entendió Kimi- Oigan, ¿es mi imaginación o el castillo está extremadamente solo?- la chicas no se habían fijado en ese gran detalle, y al fijarse, era verdad, sólo habían niños de segundo para abajo. De repente se detuvieron en seco.

  • ¡Hoy había salida para Hogsmeade!- gritaron todas histéricas.

  • ¿Pero cómo se nos pudo olvidar sendo detalle?- se dijo Ginny a si misma, agarrandose los pelos fuertemente. Parecía una maniaca.

  • Imposible, imposible, imposible- se repetía una y otra vez Kimi. Katherine se comía las uñas con nerviosismo. Hermione se mantenía quieta pero la verdad es que se preguntaba una y otra vez cómo se le había podido olvidar eso, y para colmo, Harry y Ron no le habían mencionado nada, se sentía molesta.

  • Yo había quedado con Seamus, ¿recuerdan?- dijo de repente Katherine en un hilo de voz- Tengo que irme chicas. Tengo que aprontarme, sino... imáginense- parecía desesperada y salió corriendo directo hacia el castillo.

  • Bueno, ya perdimos la oportunidad, ¿qué más queda?- dijo abatida Ginny.

  • Bueno, es mejor que vayamos a ayudar a Kath. A veces hace cosas con la ropa que dan... miedo- dijo Kimi estremeciendose al recordar como una vez se vistió su rubia amiga para una cita, había sido tan grave aquel caso que el chico tuvo días en cama con problemas mentales.

  • Sí- asintieron la castaña y la peliroja. Fueron detrás de Katherine.

Al llegar a la habitación encontraron allí el desastre del año. Por toda la habitación se encontraban pantalones, camisetas, blusas, calcetines, correas, zapatos, sombreros, carteras grandes como pequeñas, guantes, chaquetas, jerseys. En fin, todo estaba regado por el suelo, por encima de las camas, encima de las lámparas, y en el fondo, arrodillada enfrente de un gran guardaropa, se encontraba una Katherine muy histérica. Temblaba, tenía en ambas manos camisetas y las miraba con una gran indecisión, sonreía cínicamente.

Kimi, Ginny y Hermione miraron la habitación horrorizadas, miraban también con horror la ropa que cargaba ahora Katherine. La rubia llevaba una falda por las rodillas color naranja, con una blusa de tiritas rosa, una medias blancas hasta las rodillas y un sombrero con una gran flor azul en la parte de enfrente. A Ginny casi le dio un desmayo. Kimi veía toda su ropa negra regada por el suelo con furia. Hermione miraba a la rubia, preocupada por su salud mental.

  • ¿Kath?- habló Hermione con aprehensión.

  • ¿Qué? ¿QUÉ?- la verdad es que parecía una endemoniada, temblaba de pies a cabeza y ahora se retorcía las manos.

  • ¿Te... te encuentras bien?- continuó Hermione acongojada.

  • ¡NO!- gritó estruendosamente la rubia, Hermione, Ginny y Kimi se estremecieron.

  • Quizás... te podamos ayudar, Kath- ofreció Ginny.

  • Seamus me odiará- susurró. Sinceramente esa chica era una completa rara- Me tendrá miedo. Se alejará de mí- seguía diciendo cosas ahora ininteligibles.

  • Bueno...- comenzaba a decir calmadamente Kimi, pero la rubia la cortó.

  • ¡NO! ¡NO NECESITO AYUDA! ¡ALEJENSE!- los ojos salían de sus horbitas. Las chicas se encongieron. Ginny había perdido la paciencia por completo.

  • ¡BUENO! ¡LUEGO NO NOS VENGAS A CONTAR QUE SEAMUS FINNIGAN TE DIO POR CULO!- Hermione la miraba con censura, Kimi sólo asentía e silencio. La rubia la miró con furia. Ginny respiraba agitadamente.

  • Yo...- trató de excusarse Katherine.

  • Ginny tiene razón, Kath. Mira lo que has hecho con la habitación, luego tú te marchas feliz de la vida y nos dejas a nosotras este desastre. Venga, ya. Déjate ayudar. Mira que pareces una loca así- decía Kimi con naturalidad, Katherine la miró indignada.

  • Bien- aceptó por fin la chica de ojosazules. Las demás suspiraron- Pero me dejan bella, o sino- se pasó su dedo índice por el cuello, en posición horizontal. Las chicas tragaron saliva.

  • Vale. Ahora, organizemos posiciones. Kimi, dale unas clases de conversaciones interesantes a Kath. Tú, Hermione, manejas el pelo, ya estás acostumbrada y eres la experta en eso- mandaba como capitán de soldados- Y yo... trabajaré con la ropa- sonrió con satisfacción.

  • Esto es una tontería. Tan sólo se van a encontrar en la biblioteca- opinó Hermione, mientras buscaba en su baúl aquella poción para el cabello. Ginny, Kimi e incluyendo a Katherine la miraron ofendidas- Vale, continúen- y continuó con su búsqueda.

Un rato más tarde, la habitación estaba arreglada, por así decirlo (las chicas eran unas desordenadas total, pero no era para tanto), y Hermione, Kimi y Ginny sonreían satisfechas por su gran trabajo. Katherine estaba dándole la espalda al espejo, con una benda en los ojos, sonreía nerviosa. Ginny se acercó y le quitó delicadamente la benda.

  • Volteate- dijo.

La rubia se volteó, y cuando se vio en el espejo ahogo un grito al ver tremenda maravilla. Comúnmente, la chica solía vestir faldas largas con camisetas de tiras, siempre descombinada, su cabello solía llevarlo en una cola alta, y a los lados toda despeinada, ahora había un gran cambio. La rubia llevaba unos pantalónes de mezclilla bota ancha, una blusa púrpura, encima de ésta, una chaqueta de mezclilla. Llevaba unos unas zapatillas (unos converse), y una gorra igual de mezclilla. Su cabello ahora estaba suelto y liso, le llegaba hasta más abajo de los codos. Se veía preciosa. Ginny se limpiaba una lágrima. Hermione y Kimi sonreían ampliamente.

  • ¡Me veo espectacular!- dijo la chica que no cabía de alegría- ¡Gracias chicas!- y las abrazó, una por una, después del abrazo todas se sobaban el cuello, habían quedado medio ahorcadas.

  • De nada- respondieron todas. Katherine casi que lloraba. Vio su reloj de mano y miró a las chicas con terror.

  • ¡Me tengo que ir!- dijo.

  • Anda- la animaron las chicas. Ésta no esperó más y se marcho. Al cabo de un rato:

  • Bien, ¿ahora que hacemos?- dijo Kimi.

  • No sé. Yo lo que quiero es dormir- dijo Ginny quitandose los zapatos y metiendose bajo las sabanas de su cama, y cerrando los doseles de su cama bruscamente, se echó a dormir. Kimi y Hermione se miraron extrañadas y luego se dispusieron a tocar un tema bastante serio e interesante para ellas: chicos. Sí, Hermione Granger y Kimi Hakisawa amaban conversar de chicos. ¿Raro, no?