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Historia 25211 — capítulo 3
Pasaron varios días hospedados en la casa de los Weasley, días en los que Tonks y Remus no volvieron a dirigirse la palabra nada mas que para cosas poco importantes y fugaces. El trabajo los mantenía a ambos ocupados, y asi evitaban pensar el uno en el otro. Además, todos los miembros de la familia Weasley se habían dado cuenta del distanciamiento entre ambos.
-Estoy segura de que él siente algo por ti, querida- le repetía Molly una y otra vez a Tonks. Ella, cuando lo escuchaba, normalmente o se salía de la habitación donde estuvieran o respondía acaloradamente.
-Si verdaderamente me quisiera, no me rechazaría con tanta insistencia-solía contestar ella. Remus pasaba cada vez menos por La Madriguera, pero cuando se ausentaba durante más de un día, Molly mandaba a su marido a buscarle. Ella estaba segura de que ambos estaban enamorados el uno del otro, y que Remus no se atrevía a reconocerlo. Por eso, un día decidió hablar con él.
-Remus- empezó diciendo-. Estoy segura de que no lo haces con ninguna mala intención, pero le estas haciendo mucho daño a Tonks.
Remus pareció incómodo ante aquellas palabras, pero le contestó educadamente.
-Molly, no soy el más adecuado para ella. Una relación entre nosotros solo traería dolor a ambos- le repetía él una y otra vez. Molly analizaba las palabras de Remus, y en parte entendía que él se opusiera. Pero también estaba segura de que ambos estaban enamorados.
-¿Por qué no lo intentáis? Quizá las cosas no salgan mal- le comentó Molly un día. Remus se abstuvo de responder.
Un día, todos los miembros de la Orden se reunieron en Grimmauld Place para deliberar acerca de la pequeña resistencia que oponían a Lord Voldemort. Dumbledore empezó a hablar.
-Las cosas no pintan demasiado bien para vosotros. Somos pocos, y todos nos hemos fijado de que hay demasiadas tensiones entre algunos miembros de nuestra pequeña resistencia-comentó, mirando disimuladamente hacia Remus y después hacia Tonks-. Me gustaría que todos viviéramos como una familia, pero si no enterramos el hacha de guerra entre nosotros, jamás lo conseguiremos.
Dicho esto, Dumbledore empezó a hablar de la situación que tenían respecto a los mortifagos. Aun recordaban con demasiada claridad la pérdida de Sirius Black, que había muerto no muchos meses antes en la batalla en el Ministerio de Magia. También recordaban distintos ataques, como el que sufrió Arthur Weasley… sabían que debían actuar con rapidez y con eficacia.
Una vez terminada la reunión, todos los integrantes de la Orden salieron rápidamente de la sala y dejaron a Remus y Tonks solos.
-Si no fuera porque no quiero pensar mal de nadie- comentó Tonks- pensaría que se han ido y nos han dejado solos adrede.
Remus no pudo evitar sonreír.
-Si, eso mismo te iba yo a comentar. Bueno, después de todo, no esta tan mal el que nos quedemos solos. Tenemos que hablar.
Tonks, al ver esa sonrisa que tanto le gustaba, no pudo aguantar mucho más.
-¿Por qué, Remus? ¿Vas a volver a decirme que no eres el más adecuado para mi?-preguntó con gran ansiedad.
-No… bueno, ya sabes, Tonks, eso te lo digo porque es la verdad. Pero no, no iba a volver a decírtelo ahora.
La mirada de Tonks se iluminó.
-¿Entonces, has cambiado de opinión?
-Yo no he dicho eso en ningún momento-las mejillas de Remus se tiñeron de color rosado. Tonks pareció decepcionada, pero se limitó a mirarle atentamente esperando a que él se decidiera a hablar.
-Como ya sabes, yo estoy intentando integrarme entre los licántropos, ¿no? Bueno, pues desde el día en que pasó lo de La Casa de los Gritos, Greyback me tiene la guerra declarada. Ahora quiere matarme.
-¿Y se lo has dicho al profesor Dumbledore? Seguro que él encuentra una solución para ello- comentó Tonks.
-Si, si que lo he hablado con él y me ha dicho que ya nos las apañaremos para que Greyback no me encuentre-contestó él, dedicándole una pequeña sonrisa que derritió a Tonks.
-Pero hay algo que no entiendo, Remus- dijo la muchacha, frunciendo el ceño-. ¿Por qué me cuentas esto a mí?
Remus emitió un suspiró largo y cansado.
-Por desgracia, con tu intervención en La Casa de los Gritos, además de salvarme la vida, conseguiste que Greyback te apuntara en su lista de `` personas que deben morir ´´. Con esto te quiero decir que ahora Greyback también te está buscando a ti, Tonks.
A Tonks se le olvidó respirar durante unos segundos. Las historias que se contaban acerca de Fenrir Greyback eran estremecedoras. Y desde luego, lo que Remus había contado de vez en cuando acrecentaba el miedo que todos le tenían. Nunca le había visto en persona, pero según Dumbledore, sus ropas siempre iban manchadas de sangre. Tonks se estremeció de miedo y al verlo, Remus se acercó a ella y le rodeó los hombros con un brazo.
-Lo siento. Cuando yo te decía que era demasiado peligroso para ti no me refería a que yo era un licántropo, Tonks, me refería exactamente a esto. Si Greyback se entera de que alguien que le cae mal comparte su vida con otro alguien, esas dos personas se buscan un gran problema. Y yo no quería que eso te pasara a ti.
Tonks no podía hablar. Ahora comprendía las razones de Remus, y el por qué de aquellas miradas que le echaba como si la deseara, pero no pudiera tocarla. Pasaron algunos minutos así, ella apoyada en el hombro de él y Remus rodeándola con un brazo, hasta que de repente la puerta de la habitación se abrió y entró Harry, que se quedó parado en la puerta al ver la escena.
-Perdonadme- exclamó rápidamente dándose la vuelta. Remus y Tonks se separaron-. No quería molestaros, ya me voy.
-No, Harry, no te preocupes. Estábamos hablando, pero ya hemos terminado- se apresuró a responder Remus. Tonks salió rápidamente de la habitación y Remus se levantó y se acercó al muchacho.
-En realidad, Remus, ha sido Dumbledore quién me ha mandado- comentó Harry, sonrojándose.
-¿Y eso? ¿Para qué?-preguntó Remus, extrañado.
-Pues porque nos dijo que Ron, Hermione o yo debíamos de entrar y ver qué estabais haciendo-dijo Harry, hablando muy rápido-. Lo echamos a suertes y…
-Te tocó a ti- concluyó Remus, riendo-. Bueno, pues ahora sal allí y les dices a esos adultos cotillas que no estábamos haciendo nada, simplemente hablar- añadió, con una sonrisa pícara.
Pasaron varios días más, y la relación entre Remus y Tonks mejoró poco a poco. Desde el día en que Remus le confesó a la chica la verdadera razón por la que no quería estar con ella, ambos se sentían más cómodos estando juntos. Charlaban, reían y lo hacían casi todo estando siempre juntos. Pero aun así, no estaban juntos como pareja, sino como amigos. Aquello parecía molestar un poco a Tonks, pero era feliz por el simple hecho de que él ya no la rechazaba cuando se acercaba. Durante esos días, los mortifagos seguían atacando lugares, pero los miembros de la Orden conseguían a duras penas refrenar sus atentados.
Además, Remus volvía a acercarse a los licántropos, intentando que Greyback confiara en él mientras que Tonks había sido asignada para la vigilancia de Hogwarts. Por lo que la chica le había contado, Remus sabía que Dumbledore le daba clases particulares a Harry.
-Las cosas deben de andar regular si el profesor Dumbledore le da clases aparte, ¿no crees?- comentaba un día Tonks mientras Remus la acompañaba a su casa.
-Si, parece que las cosas no pintan bien para nosotros. Bueno, ya hemos llegado, Tonks. Espero que pases buena noche- la despidió Remus, deteniéndose en la puerta de la casa de Tonks. Ella se volvió hacia él y ambos quedaron a muy corta distancia.
-¿No quieres subir?- preguntó ella-. No se, podríamos hablar un rato, tomar algo…
Remus se estremeció, deseando poder decirle que si. Pero tomó aire, lo soltó lentamente y contestó intentado que su voz sonara serena y segura.
-No, Tonks, creo que ya es demasiado tarde y debo de volver a mi casa-dijo él. Pero su voz no sonó lo suficientemente segura y Tonks lo notó.
-¿Qué ocurre? Oye, no pienses que quiero que subas para…
-No, no pienso eso. Es simplemente que se esta haciendo tarde y tengo que volver. Estoy cansado, ha sido un duro día de trabajo.
-¡Ah! Bueno… esta bien, disculpa si te has sentido incómodo, Remus- se disculpó Tonks rápidamente. Después, tras una breve despedida, Remus se volvió y empezó a alejarse. Tonks también se volvió, empezó a abrir la puerta pero se miró una vez más para ver alejarse a Remus. Con sorpresa, descubrió que, aunque seguía andando, él también la miraba a ella. Sin poder resistirlo, Tonks caminó hacia él y cuando quedaron frente a frente, sonrió.
-¿Estás seguro de que no quieres quedarte un rato?- volvió a preguntarle.
-Pues ya no lo se- respondió él, acariciándole la mejilla dulcemente. Tonks cerró los ojos, disfrutando del contacto de la mano del hombre en su mejilla, y después, lentamente, le besó. Ella esperaba que Remus se separara, pero en vez de eso, él la correspondió. Fue breve, pero intenso y sobre todo, cargado de amor. Cuando se separaron, Tonks sintió que se ruborizaba y bajó la vista hacia el suelo.
-Debo irme, Tonks. Hasta mañana.
Y asi, Tonks vio como el hombre de su vida se alejaba, caminando por la calle sin mirar atrás.
Continuará…