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Historia 25347 — capítulo 10

10

Fénix vs. Drakon

Cuando el mes de Octubre llegó, trajo consigo la temporada de Quidditch; él sábado por la mañana Harry jugaría su primer partido de Quidditch como buscador de Fénix. Después de entrenar todas las tardes por semana jugarían contra Drakon uno de los equipos mas fuertes.

La noticia de que el gran Harry Potter jugaría como buscador de Fénix se había filtrado entre los alumnos de Greenwitch y a más de una chica traía vuelta loca, él no sabía que era peor si las chicas locas acosándolo por los pasillos o las chicas celosas acosando a Emerald por los pasillos.

Los deberes que les ponían se le juntaban cada vez más, pues, Pablo se empeñaba en entrenar todas las tardes sin descanso y cuando regresaba a la sala común ya era demasiado tarde o simplemente no tenía ganas de hacer nada. Emerald que junto con Pablo iba al corriente con sus tareas trataba de ayudarlo lo más que podía, pero Harry siempre prefería estar paseando por los jardines con Emerald que hacer cualquier otra cosa.

Era jueves por la tarde, uno de los pocos días que Pablo había dejado libres de entrenamiento, Harry se llevó a Emerald fuera del castillo, quería estar solo con ella, sin que nadie los interrumpiera; sin Ron, sin Hermione ni nadie. Estuvieron paseando por los jardines, hasta que se sentaron bajo un frondoso árbol, el viento soplaba lento y frío, lo que indicaba que el otoño estaba entrando; Emerald posó su cabeza sobre el regazo de Harry mientras él le acariciaba su cabello oscuro y sedoso.

—Harry…—dijo Emerald mirando con sus grandes ojos azules a su novio

—Si—le respondió Harry de inmediato sin dejar de pasar sus dedos por el cabello de la chica

—Te amo—contestó ella con una sonrisita muy tierna la cual se desvaneció de pronto—oye te has puesto a pensar que dentro de unos meses tu regresarás a Hogwarts y nos volveremos a separar

—Lo he pensado muchas veces—dijo Harry muy serio— pero para eso falta mucho tiempo todavía, lo único que importa ahora es que yo también te amo

—Pero, esque…

Harry no la dejo hablar, puso su dedo índice suavemente sobre los labios de Emerald y se acercó lentamente para después besarla, no le importó quien los viera, estuvieron así durante unos minutos…

—Que ternura—dijo una voz conocida arrastrando las palabras—que asco, no creí que una chica como tú tuviera tan malos gustos, Darrow…

— ¿Por qué siempre tienen que estar molestando? —preguntó Emerald con fastidio

— ¿Y donde dejaste a Chag, Potter? —preguntó la voz de Pansy Parkinson—tan siquiera ella si era bonita, creo que la muerte de Black te afectó el cerebro

Harry, quiso levantarse, pero Emerald lo detuvo de inmediato, le apretó el brazo tan fuerte que le encajó las uñas.

—Esto no le va gustar nada a Gladys—se rió Pansy

—Sabes que no me importa lo que piense esa cara de…—dijo Emerald entre dientes tratando de contenerse— ¿Por qué no mejor se largan, Malfoy? O quieres que te lance un hechizo que te impida jugar Quidditch el sábado, no se como Mando te permitió entrar en el equipo, bueno mejor para nosotros te he visto jugar y sinceramente eres patético, tu papi pagó dinero a caso…

Draco se acercó furioso a Emerald, la tomó de los brazos y la levantó bruscamente del suelo, en sus ojos había odio y repulsión, el comentario de Emerald lo había hecho sacar su furia y ese odio que sentía hacia Harry quería desatarlo contra ella, por primera vez Emerald reflejó miedo en su cara, Malfoy era capaz de todo, lo sabía.

— ¡Déjala! —rugió Harry sacando su varita

— ¿Pasa algo aquí? —dijo la voz altiva de la profesora Hale—señor Malfoy, suelte a su compañera.

Malfoy le lanzó una mirada asesina y luego la lanzó contra Harry quien la abrasó.

— ¿Qué le ha hecho al señor Malfoy para que reaccione así? —le preguntó la profesora en tono acusador

—Yo nada, el empezó a molestar…

—Basta, diez puntos menos para Fénix y si no quiere que le impida jugar en el partido del sábado mejor controle su carácter señor Potter y baje la varita, que no está en clase.

La profesora se dio la vuelta y le lanzó una sonrisa de complicidad a Malfoy, quien junto con Pansy Parkinson se pasó a lado de Harry y Emerald, golpeó a Harry con el hombro y luego se dirigió disimuladamente a Emerald.

—Juro que me las pagaras—susurró—lamentarás muy caro el haberme insultado asquerosa mestiza.

Emerald quiso sacar su varita y hechizar a Malfoy por detrás pero como si hubiera leído sus pensamientos, Harry la detuvo.

— ¿Estás bien? —Le preguntó Harry— no te ha hecho nada

—Claro que no, pero he de admitir que ese insecto si tiene fuerza—dijo Ella aún con la vista clavada en la espalda de Malfoy—crees que hablaba enserio respecto a su advertencia

—No los se, muchas veces Malfoy habla de mas, pero juro que nunca lo había visto tan furioso

—Me da igual—dijo ella volviéndose hacia Harry quien rodeó su cintura con los brazos—puedo defenderme de esa basura

— ¡Ay! —gritó Harry soltando a Emerald y llevándose una mano a la cabeza

Era la cicatriz, le ardía bajo los dedos como le había ocurrido constantemente el año pasado; era la primera vez que le dolía de esa manera desde que habían llegado a Greenwitch, Harry se incorporó de inmediato y miró con los ojos entrecerrados a Emerald que lo miró muy asustada y preocupada a la vez.

— ¿Qué pasó? —Preguntó acercándose a Harry— ¿Estas bien? ¿Qué fue eso?

—N…nada—mintió Harry tratando de sonreír—no te preocupes, ya pasó

—A mi no me engañas, fue la cicatriz esa, vi como te llevaste la mano directo a la frente, ¿te duele, verdad?

Harry asintió.

—Me duele constantemente desde que Voldemort regresó al poder—confesó Harry—el año pasado, sentía sus… emociones, pero ya no me había vuelto a pasar desde hace mucho tiempo…

—Y… ¿Qué sentiste esta vez?

—Que por alguna razón estaba furioso… con ganas de asesinar

—Crees…que…alguien…pues…m…muera—titubeó Emerald nerviosa

—No lo se—dijo Harry

Después de un rato los dos entraron al castillo y subieron a la torre de Fénix, Harry aún recordaba lo que había sentido, no podía negarlo tenía miedo y si Voldemort estaba cerca de Greenwitch, si había ido hasta allí solo para matarlo, tenía que contarles a Ron y a Hermione lo que acababa de suceder.

Cuando entraron por el retrato de la Dama de Fuego dio las gracias de que allí estaban sus amigos, la sala común estaba vacía a excepción de ellos; el resto de los alumnos debían estar en los jardines disfrutando de la entrada del otoño.

Harry se dirigió a un sillón que se encontraba a lado del de Ron, mientras que Emerald se dirigió rápidamente al la puerta del dormitorio de las chicas, Hermione los miró a ambos un poco confundida pero no dijo nada.

—A donde vas Emerald—le preguntó Ron en cuanto ella abría la puerta del dormitorio

—Tengo que… escribir una carta—vaciló ella nerviosa—los veo mas tarde, es una carta importante

— ¿Pasó algo? —Preguntó Hermione en cuanto se quedaron los tres solos—

Ron y yo nos empezábamos a preguntar si todavía te acordabas de tus amigos

—Tengo algo que decirles—dijo Harry ignorando el comentario de Hermione

—Suéltala—dijo Ron

Harry les explicó todo tal y como había sucedido y trató de no omitir ningún detalle, las caras de sus amigos parecían de preocupación, el sabía que no tenía mucha importancia ni relevancia que la cicatriz le doliera, pero lo que le preocupaba era que después de tanto tiempo le doliera de esa manera y lo que había sentido.

—Crees… que Quien-tu-sabes esté por aquí—preguntó Ron mirando para todas partes como si Voldemort fuese a salir por detrás de uno de los sillones—aunque, el año pasado…te dolía aunque el no estuviese cerca…

—Dices que… sentiste como si el quisiera asesinar

Harry asintió

—Pero… estaba muy enojado como…si hubiera algo que se lo impidiese

—Harry, creo que Dumbledore debe saberlo—dijo Hermione—deberías enviarle una carta

—No creo…—vaciló Harry un momento—no creo que a Dumbledore le importe, esto ya había sucedido el año pasado y es obvio que volví a sentir esto por la misma razón que lo he sentido antes.

—Harry tiene razón Hermione, quizás no sea para tanto—dijo Ron aún mirando para todas partes

—Está bien pero, prométeme que si te vuelve a doler la cicatriz escribirás a Dumbledore—insistió Hermione

—Está bien—respondió Harry

—Y… ¿Qué haces Hermione? —Preguntó Ron al ver que su amiga escribía en un pedazo de pergamino muy largo

—Una carta—contestó ella—para Vicktor, hace mucho que no le escribo, esque desde acá tardaría mucho en llegar…

—Uy si para Vicky, acaso ya es tu novio—dijo Ron en tono receloso

—Te he dicho que no lo llames Vicky—le respondió Hermione ofendida—además que si somos novios, no le veo nada de malo

—Harry, te mencionado lo atractiva que es Karen—dijo Ron mirando de reojo a Hermione—Es taaan simpática…

—Em, pues…—balbuceó Harry

—Sabes una cosa, no me importa lo que pienses—dijo Hermione tomando sus cosas de la mesilla y metiéndolas bruscamente en su mochila—me da igual lo que pienses de Karen y de todas las chicas de este colegio, simplemente NO ME IMPORTA.

Hermione se levantó del sillón donde estaba sentada y se dirigió hacia el dormitorio de las chicas y cerró la puerta de un portazo que resonó en toda la sala común.

— ¿pero que le pasa? —Preguntó Ron—Harry, tu crees que de verdad ande con Krum, no se que le ve es un grandulón idiota…

—Ron, cálmate Hermione no anda con Krum—dijo Harry divertido y vio la cara de alivio de Ron

El sabía que sus amigos sentían atracción mutua pero eran tan orgullosos como para admitirlo, a él le gustaría ayudarlos pero no se le ocurría nada, el era tan torpe en eso de la conquista, que no tenía ni idea de cómo juntar a Ron y a Hermione; si andaba con Emerald era quizás por un golpe de suerte, un gran golpe de suerte.

—Mas le vale porque si no…

—Si no que—dijo Harry sonriendo— ¿no estarás celoso?

— ¿celoso yo? De ese simio andante; para nada, lo que pasa es que no me gusta que Hermione frecuente chicos mayores que ella…

—Si, claro—dijo Harry sarcásticamente

—Porque no vamos a cenar, tengo hambre

—me gustaría esperar a Emerald—dijo Harry mirando hacia el dormitorio de chicas—pero no creo que baje ahora, y yo también tengo hambre, vamos.

Harry y Ron bajaron a cenar mientras tanto en el dormitorio de chicas Hermione seguía muy enfadada con Ron, no soportaba que se comportara de esa manera tan…infantil, era su amigo pero se comportaba como otra cosa.

—Hermione, ¿Qué te pasa? —dijo Emerald recostada en su cama, toda su parte del cuarto estaba cubierta de ranas de peluche y otro tipo de objetos con forma de rana.

—Nada… esque estoy muy cansada, por tantos deberes—mintió Hermione pero luego se fijó en uno de los brazos de Emerald— ¿Qué te pasó en el brazo?

— ¿Dónde?—preguntó sin darle importancia

—ahí, en el antebrazo, está rojo

—Ah… no es nada, no te preocupes—dijo bajándose la manga de la túnica de inmediato y poniéndose de pie—voy a cenar, no vienes las demás ya deben estar en el salón-comedor

—Está bien, vamos—le respondió Hermione, por alguna razón sentía que Emerald ocultaba algo, desde que llegaron le había parecido rara y le daba la impresión de que a menudo decía mentiras.

Ambas chicas bajaron a la sala común que estaba desierta, salieron por el retrato de la Dama de Fuego y bajaron las escaleras de la torre hacia el salón-comedor, los pasillos estaban solos de pronto Hermione escuchó un ruido en que provenía del pasillo lateral al vestíbulo.

—Escuchaste algo—le preguntó Hermione a Emerald que se había parado en seco y ponía los ojos en blanco—creo que alguien anda por ahí

—Em…si tienes razón—dijo tomándose un mechón de cabello—creo que debería ir a averiguar…si porque soy prefecta…ese es mi deber

—No quieres que te acompañe

— ¡NO! —respondió Emerald rápidamente—no tu ve a cenar, no tardo… quizás es solo un gato

Emerald dio vuelta hacia el oscuro pasillo, mientras que Hermione se quedó ahí a ver si escuchaba algo, avanzó unos cuantos pasos y alcanzó a distinguir la silueta de Emerald en la oscuridad, de pronto oyó la voz de la chica que hablaba con alguien.

—Que demonios crees que haces—decía Emerald—si te descubre se acaba el plan, que apenas empieza

—No puedo esperar mas—decía la voz de un chico que arrastraba ligeramente las palabras pero Hermione no alcanzaba a distinguirlo—vas demasiado lento, amiga

—Pues hago lo que puedo, dije que iba ayudar, pero todo a su debido tiempo y si me sigues estorbando no voy a poder ayudarte en nada

—No puedo esperar más, no quiero—decía el chico desesperado

—Esque… Harry…

—El que, deshazte de el… no se haz lo que sea necesario

Hermione se quedó paralizada, que estaría planeando Emerald con aquella persona, no podía creer que Emerald pudiera ser ese tipo de persona, parecía ser buena, todo el tiempo había estado mintiendo… Si tan solo pudiera acercarse un poco podría distinguir a aquel chico, intentó avanzar más pero su pasos resonaron huecamente en el pasillo oscuro y Emerald y el chico callaron de inmediato.

— ¿Qué fue eso? —preguntó el chico—mejor hablamos luego

—Está bien, pero ya te dije, no me presiones

Hermione regresó al vestíbulo y se dirigió hacia el salón-comedor, no podía creerlo, no de ella; tenía que decirles a sus amigos, aunque sabía que Harry no le creería, él estaba enamorado de Emerald, pero quizás estuviera corriendo peligro…

. . .

El sábado por la mañana amaneció muy brillante y fría, el cielo estaba despejado y el sol apenas y calentaba. El salón-comedor estaba lleno de un ambiente conocido por Harry; inundado de alegres charlas que esperaban emocionados el partido de aquella mañana, todos llevaban bufandas rojas con dorado en apoyo a Fénix y verdes con negro en apoyo a Drakon.

—Tienen que ganarles a esos malditos de Drakon—dijo Iza cuando estaban sentados en su mesa— ¿Por qué no comen nada?

—Estas loca—dijo Emerald— ¿alguna vez has estado a un montón de metros arriba del suelo después de comer? Pues no te lo recomiendo

—A ok mejor ya no hablo—respondió Iza

—Ya se fijaron, hay mas alumnos apoyando a Fénix—interrumpió Karen mirando a su alrededor—Mas les vale si no quieren que les vaya mal.

—Y estoy en un dilema—dijo Ale quien llevaba una bufanda verde y una roja—mi novio es capitán del equipo de Drakon y yo estoy en Fénix

—Pues que gane el mejor—dijo Pablo—Nosotros

—Emerald—dijo Harry después de un rato—no crees que ya es suficiente comida para Diamante

Emerald tenía media hora dándole las migajas que sobraban a Diamante mientras que la lechuza gustosa las aceptaba.

—Esque estoy nerviosa—dijo esta dejando por fin a Diamante

—Y que culpa tiene Diamante—preguntó Iza

—No entiendo porque estas nerviosa—dijo Hermione arqueando una ceja—has jugado Quidditch desde que estás en primero, no será a caso que estás nerviosa por otra cosa, no se, quizás estás haciendo algo mal…

—A que te refieres—inquirió Emerald—se nota que tu nunca has jugado en un partido de Quidditch, sabes lo que se siente que si el equipo llega a perder, podría ser tu culpa, que muchas personas tengan sus esperanzas puestas en ti para ganar, no lo creo.

—Ya, serénate—le dijo Pablo dándole unas palmaditas en la espalda—mejor vámonos, que ya son las diez y media, reuniré al resto del equipo, tengo algo que decirles antes de que empiece el partido, tu y Harry adelántense a los vestidores.

—Harry—dijo Hermione—necesito hablar contigo

—Lo siento, Hermione, será después del partido.

Harry y Emerald salieron del castillo para dirigirse al campo de Quidditch; entraron en los vestuarios y se pusieron sus túnicas escarlatas y después de un rato se les unieron los demás jugadores del equipo.

Pablo se aclaró la garganta para pedir silencio.

—Bueno, chicos, chicas y…rana—dijo Pablo—Mas les vale poner todo su empeño para ganar este partido, no vamos a dejar que nos ganen esos de Drakon, además aposté con Armando 10 galeones a que ganábamos y pues no tengo…

—Al grano—lo interrumpió Emerald

—Ah si, bueno pues, les decía que mas les vale poner todo su empeño, además este es el mejor equipo que Fénix ha tenido en años, tenemos las mejores escobas y es el favorito para ganar la copa que llevará nuestro nombre este año, claro porque estoy yo…

—No seas arrogante—le dijo Emerald—si ganamos será porque Harry atrape la sitch y es obvio que lo hará

—Bueno, ya pues, es hora.

Harry siguió a Emerald fuera del vestuario y se pararon frente al puente levadizo a esperar que bajara y así pudieran salir; un par de minutos el puente bajó y los siete miembros del equipo salieron.

En cuanto pisaron el terreno de juego fueron recibidos por una gran ovación, entre vítores y aplausos.

En el centro del campo, esperando a los dos equipos, se encontraba el profesor Alborg que a parte de impartir la materia de Defensa Contra las Artes Oscuras la hacía de árbitro.

—Bien, ya saben jóvenes un partido limpio y sin problemas, dejen sus diferencias y dedíquense solo a jugar

Harry miró a los integrantes del equipo contrario, ahí a lado de Gladys se encontraba Malfoy, y con el gafete de capitán estaba Armando el novio de Ale.

—Harthman, Escoffier, dense la mano—ordenó el profesor Alborg

Pablo estrechó la voz de Armando y Harry notó que por las miradas que se lanzaron parecían ser grandes rivales.

—Monten en sus escobas.

Harry subió en su Saeta de Fuego, sin duda ya extrañaba sentir la presión de un partido de Quidditch.

—Cuando suene el silbato ¡Tres, dos, uno...!

Quince escobas se elevaron muy rápido en el aire; Harry planeó por el estadio y empezó a buscar la sitch, dirigió la vista hacia el otro lado del campo donde Malfoy también estaba buscando la pequeña pelota dorada.

—Y la Quaffle es atrapada de inmediatamente por Emerald Darrow—dijo la voz de Michael Rossemberg un chico de séptimo de la casa de Wolf— que buena jugadora es esta muchacha, también es muy guapa, lástima que anda con Harry Potter, el buscador de Fénix…

—Rossemberg, no empieces y comenta el partido—dijo la voz de la profesora Richards

—Si, profesora—dijo Michael—Le pasa la Quaffle a Pablo que por su culpa no ando con Emerald, ¿quien se cree?

—Michael, no me hagas cambiar de comentarista

—Lo siento profesora, solo es información complementaria. Bien, no Drakon ha tomado la Quaffle, Gladys Monrrow se apodera de ella y allá va… Monrrow se dirige a los aros de Gol, pero… si Emerald se la quita con facilidad, un buen pase a Elisa Jones, también muy buena cazadora… está a punto de… ¡Ayyyy!, William Spencer, la golpea con una Bludger y la derriba de la escoba, no me gustaría estar en su lugar; Armando el capitán está en posesión de la Quaffle, vuela como águila… ¡Si! El guardián de Fénix, Matthew Hornby hace una gran atajada… La Quaffle en poder de Harthman, se la pasa a Jones… buen pase a Darrow… Emerald cogiendo velocidad hacia los postes de gol… ¡que manera de esquivar Bludgers! Y allá va, los postes de gol están ahí…la lanza… es difícil que anote a esa distancia…el guardián se lanza…se le escapa de las manos… ¡GOL DE FENIX!

El estadio se llenó de los gritos de parte de los Fénix, mientras que los de Drakon abucheaban y se quejaban.

— ¡Bien hecho! —le dijo Harry a Emerald cuando la chica pasó por su lado

—Gracias

Harry regresó a lo suyo y siguió en busca de la sitch, empezó a dar vueltas en círculos alrededor del campo y luego notó como Malfoy hacía lo mismo.

Pablo anotó otro gol, entonces los de Drakon empezaron a enfadarse.

—…Drakon en posesión de la Quaffle, Smith se la pasa a Escoffier…intenta anotar… Hornby se prepara para detenerla… ¡Auch! Greck Adelman lo ha golpeado con una Bludger, excelente puntería de este golpeador… Jones con la Quaffle, no Smith, Jones… ¡Falta!

Los de Fénix, gritaron furiosos; Gladys había empujado con la mano a Elisa haciendo que esta soltara la Quaffle y cayera de la escoba.

— Eso no es justo ¡Arpía! —Gritó Michael—…Darrow le quita a la quaffle a Monrrow y… ¡TREINTA A CERO! ¡No te salió la jugada, arpía!... Escoffier, el único jugador justo de Drakon toma la Quaffle y se dirige hacia a anotar, Harthman va tras él… esquiva una Bludger…Hornby se lanza... ¡Drakon anota!

Hubo una ovación por parte de Drakon.

—Fénix con la Quaffle, no Drakon, no Fénix, Drakon, Fénix y es Emerald quien la lleva… se la quita Smith ¡Que manera tan sucia de jugar!... bien hecho, Anneliesse Doren le lanza la Quaffle y le da justo en la nuca, se lo tiene bien merecido… Pablo lleva la Quaffle… se la quita Armando, pero Jones la recupera y se la pasa a Darrow; otro gran pase a Harthman… ¡Anota!

Se estaba convirtiendo en un partido muy agresivo; los de Drakon presionados porque Fénix iba a la delantera por un tanto de puntos, empezaron a jugar de la manera más sucia que Harry había visto, Armando se esforzaba en controlar a su equipo pero había perdido por completo el control; Lance y Spencer, los golpeadores de Drakon habían empezado a golpear a los jugadores de Fénix con sus bates, mientras que Vanessa Smith y Gladys empujaban a los cazadores de sus escobas; Anneliesse y Greck le daban con todo a las Bludgers y siempre daban en el blanco, y un largo rato después de jugadas sucias y penaltis el marcador iba 70 a 20 a favor de Fénix.

El profesor Alborg estaba vuelto loco.

Mientras tanto Harry, había visto la sitch en dos ocasiones, la primera había desaparecido de inmediato y la segunda Malfoy le había golpeado la cara con el codo haciendo que se le rompieran las gafas, entonces la sitch volvió a desaparecer y el profesor Alborg marcó un penalti.

Emerald marcó 80 a 20. Greck y Anneliesse volaban cerca de ella para protegerla de algún Drakon tramposo. Después cuando fueron a proteger a Matthew de dos Bludgers que se dirigían hacia el Gladys aprovechó para golpear a Emerald en el estómago, ella se tambaleó y por poco cae de la escoba a no ser que Pablo la sostuvo.

Harry, que ya había reparado sus gafas se apresuró a buscar la sitch, el partido se estaba poniendo feo.

—Drakon en posesión de la Quaffle—dijo Michael—Smith, la lleva y… ¡Maldita sea, ha anotado!

Harry, desde el centro del campo gruñó enojado, pero, entonces se le aceleró el corazón, había visto la sitch. Malfoy ya se dirigía a toda velocidad, con su habitual expresión de triunfo y malicie en la cara. Cerca de los aros de gol de Drakon se encontraba la sitch.

Harry, esquivó una Bludger que le había pasado rozando la cabeza, le estaba pisando los talones a Malfoy; se inclinó hacia delante y aceleró lo más que pudo, Malfoy intentó golpearlo nuevamente en la cara pero esta vez Harry fue más hábil que él; se echó hacia delante y soltó una mano de la escoba y…

— ¡Si! ¡Tengo la sitch!

Harry miró a su alrededor, el estadio rompía de euforia; todos lo ovacionaban, Emerald se acercó a el a toda velocidad, estaba tan feliz, lo cogió por el cuello y lo besó.

Luego oyó las voces del resto del equipo.

— ¡Hemos ganado! —gritó Pablo lleno de felicidad y le revolvió el cabello a Harry.

Luego bajaron al campo y fueron recibidos por todos sus compañeros de la casa. Una gran multitud los rodeaba y los felicitaba, Harry estaba aturdido por el ruido, tomó a Emerald de la mano y se la llevó de allí.

Se dirigieron hacia los jardines, y se sentaron bajo un frondoso árbol, cuyas hojas estaban empezando a tomar un color dorado rojizo; Emerald abrazó a Harry con todas sus fuerzas y volvió a besarlo, estaba radiante de felicidad.

—Esto es tú recompensa—le dijo ella

—En ese caso, ganaré todos los partidos—dijo Harry rodeándola por la cintura—solo por ti.

—Si que fue un partido muy difícil—comentó Emerald mirando hacia el estadio donde se veía salir a la multitud eufórica.

—Lo importante es que…

—Ganamos—lo interrumpió ella—todo gracias a ti

—Tú también jugaste muy bien

Los dos estaban muy felices, se dirigieron al castillo, aún podían escuchar los gritos de felicidad de los de Fénix.

—Hay que unirnos a la fiesta, ¿no crees? —dijo Emerald en cuanto se pararon frente al retrato de la Dama de Fuego.

Cuando entraron tomados de la mano, todos los recibieron como si fueran dos grandes héroes, en especial a Harry. Todos estaban celebrando, había comida y botellas de cerveza de Mantequilla y un poco de Wisky de Fuego conseguido por contrabando para ocasiones especiales, como esa.

— ¡Ganamos! —Gritaron Iza y Ale abrazando a Emerald

—Si, ganamos—dijo ella—aunque siento lástima por Mando, el lo hizo lo mejor que pudo, pero su equipo es basura.

—Es cierto—confirmó Ale—mi amorcito debe estar muy triste, voy a consolarlo

Ale salió de la sala común después de haber terminado de felicitar a todo el equipo.

—Lo hiciste muy bien—le dijo Iza a Emerald—me hubiera encantado tirarle una Bludger en la cabeza a Gladys

—Crees que yo no—dijo Emerald sonriendo con malicia

Mientras tanto del otro lado de la sala común Harry se les unía a Ron y a Hermione que también lo felicitaron. De pronto la expresión de Hermione cambió por completo.

—Harry, necesito hablar contigo, es algo muy importante—dijo Hermione—pero aquí no, vamos a mi habitación tengo que aprovechar que no hay nadie ahí

— ¿En tu habitación?...pero no puedo entrar en la habitación de las chicas—dijo Harry desconcertado— ¿Qué es tan importante que no puede esperar?

—Te lo diré allá arriba, acompáñame aquí los chicos si pueden entrar a las habitaciones de las chicas

Harry y Hermione subieron a la habitación de las chicas sin que nadie los viera, todos estaban muy ocupados celebrando y no se dieron cuenta. Hermione abrió la puerta de su habitación y dejó que Harry pasara primero, luego cerró la puerta.

—Siéntate

—Pero…que tienes que decirme—dijo Harry sin sentarse.

—Está bien, te lo diré—dijo Hermione muy nerviosa—Emerald es…Mortífaga

— ¿Qué dices? —Preguntó Harry tratando de dar crédito a lo que había escuchado—Eso no es cierto, ella no puede…no lo creo…yo la amo… ¿Qué pruebas tienes para afirmar semejante cosa

—Muchas—dijo Hermione afligida—la he estado vigilando y… por más vueltas que le doy al asunto… siempre llego a la misma conclusión

Harry, no podía creer lo que le estaba diciendo su amiga, no quería, sintió que el mundo se le venía encima, se sentó en el suelo de la habitación, pegó sus rodillas al pecho, recargó sus codos en las rodillas y se tapó la cara con las manos. Emerald mortífaga, eso no era cierto, tenía que ser una broma de mal gusto…