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Historia 25347 — capítulo 11

11

El error de Hermione

—Harry, se como te sientes—le dijo Hermione sentándose a su lado—yo tampoco podía creerlo

—Esque…yo la amo—dijo Harry conteniéndose—según tu…¿cual es su “malvado” plan?

—Mira, es obvio, seducirte para que confíes en ella, así llevarte directo a Quien-tu-sabes—dijo Hermione tratando de ser sensata—cuando te dolió la cicatriz estabas con ella, el jueves por la noche tenía el antebrazo rojo y cuando le pregunté que le había pasado me dijo muy nerviosa que nada, y se bajó de inmediato la manga de la túnica, la Marca Tenebrosa, ella la tiene y como es metamorfamaga la oculta, además…

—Por favor, no sigas—mustió Harry muy afectado—de todas formas quiero averiguarlo por mi mismo, hay una posibilidad de que no sea…mortífaga

Harry se levantó del suelo y Hermione hizo lo mismo.

—Harry ten cuidado; temo por ti—Hermione estaba muy preocupada por su amigo—de todas formas, idearé un plan para confirmar mis sospechas

—No cuentes conmigo—dijo Harry saliendo de la habitación.

Harry bajó a la sala común, aún estaba llena de alumnos celebrando y allá, del otro lado se encontraba Emerald platicando con Iza, el no podía creer aún lo que Hermione le había dicho, ¿pero como una chica como Emerald podía estar a lado de Voldemort? Harry, volvió a mirarla, se veía tan alegre, tan hermosa con su túnica de Quidditch…

Ron se acercó a Harry.

— ¿Qué te dijo Hermione? —le preguntó el pelirrojo

—N…nada, mejor que te lo diga ella—dijo Harry con voz quebrada

—Pero…a donde vas, todavía no se acaba la fiesta

—Voy a la habitación, no me siento bien—le respondió Harry mientras desviaba la mirada hacia donde se encontraba Emerald jugueteando con Iza; para desagrado de Harry, Emerald lo vio entrar por la puerta de las habitaciones de los chicos.

—Iza, me esperas un momento—dijo Emerald dejando una botella de cerveza de mantequilla sobre una mesilla—voy a ver que onda con Harry

—Si, está bien—dijo Iza

Emerald se dirigió a las habitaciones de los chicos, entró en la de los de sexto sin ni siquiera tocar.

La habitación era muy grande y lujosa; circular con cinco camas con dosel alrededor de la habitación; a lado cada cama había mesillas de noche con lámparas de luz roja, y en el techo encima de un hermosísimo domo de vidrio flotante se podían apreciar en el techo oscuro unas brillantes estrellas que parecían de verdad y debes en cuando pasaba una estrella fugaz.

Emerald buscó a Harry pero no lo vio y luego echó un vistazo alrededor de la habitación; todas las camas estaban desacomodadas y con ropa desdoblada encima, definitivamente era habitación de hombres.

Una de las camas tenía el dosel cerrado, quizás era la de Harry, Emerald se acercó sigilosamente y abrió el dosel. Harry estaba acostado mirando hacia el techo con los brazos sobre la nuca y cuando Emerald abrió el dosel de su cama se espantó al verla.

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó Harry

—Vine a matarte—dijo Emerald muy seria y después sonrió maliciosamente—Harry, es obvio que te andaba buscando tontito, ¿Por qué no estás abajo?

—Estoy cansado—dijo Harry malhumorado—además quiero estar solo

Emerald se sentó en la cama y lo miró a los ojos

— ¿Puedo acompañarte?

—No—respondió Harry muy serio—No todo el tiempo voy a estar contigo, tengo derecho a estar solo

—Em…si tienes razón…te comprendo—Dijo Emerald confusa—Bueno, lo siento… me voy

Emerald se acercó mas a Harry e intentó darle un beso en la boca, Harry solo movió la cabeza hacia un lado y la chica lo besó en la mejilla; Emerald lo miró desconcertada y luego solo le sonrió, Harry no supo como responder, solo agachó la mirada y esperó a que la chica saliera. Cuando Emerald salió, Harry se limpió la mejilla donde lo había besado.

Los días siguientes, Harry se la pasó evadiendo a Emerald, ya no la veía de la misma forma; cada vez que Emerald intentaba besarlo el desviaba la cabeza o ponía cualquier pretexto para no estar con ella.

El miércoles antes de entrar a clase de Transformaciones, Emerald le pidió a Harry que hablaran a solas.

Ambos se fueron a la plaza.

—¿Por qué no te sientas? —le preguntó Emerald a Harry

Harry, la miró y luego tomó asiento al otro extremo de la banca, Emerald lo miraba atenta, pero él no la veía siquiera; miraba fijamente hacia la hermosa fuente que se encontraba en el centro.

— ¿de que quieres hablar? —preguntó Harry en tono seco y monótono

—Harry, no creas que no me he dado cuenta de cómo me tratas últimamente—dijo Emerald tratando de no explotar—me refiero, a que ya no eres el mismo, has… cambiado.

—No, no he cambiado—respondió Harry—lo que pasa es que…

Harry se detuvo, de pronto no sabía que decir, se había quedado sin palabras, sin pretextos.

— ¿Por qué te detienes? ¿Qué es lo que pasa? Que ya no me quieres ¿verdad?

— ¡No, no es eso! —dijo Harry rápidamente, el aún la quería, aún la amaba

—¿Entonces?, mira… si ya no me quieres… bueno no te voy a obligar, pero no me mientas, no hagas que me ilusione como tonta, no sería la primera vez que me pasa, sabes, ¡Yo aún te amo! Y… con cada… evasiva… con cada desprecio tuyo… me estás destrozando.

Harry volteó a verla, la miró a los ojos, esos ojos azules que lo volvían loco, tenían una mirada triste y dolida, estaba a punto de llorar, pero ella sabía contenerse, era fuerte aunque por dentro se estuviera derrumbando; quiso acercarse a ella, abrasarla y consolarla; decirle aún la amaba.

—Yo…—balbuceó Harry sintiéndose como un idiota

—Sabes que, no digas nada—dijo Emerald cambiando su tono de voz—piénsalo bien, antes de que te equivoques… como cuando dijiste que me amabas.

Esas palabras, llenas de dolor y sufrimiento, hicieron reaccionar a Harry.

—Yo nunca me he equivocado de lo que siento por ti, ¡también te amo!

Pero cuando Harry volteó, Emerald ya se había ido. Harry salió deprisa al vestíbulo para ver si la veía, pero no la vio. No sabía ya ni que pensar, estaba muy confundido; por un lado estaba Hermione, sus palabras le resonaban en la cabeza, la posibilidad de que Emerald fuera mortífaga estaba de por medio; por el otro lado Emerald, parecía tan sincera con lo que decía, pero podría estar actuando, mentir era fácil…

— ¡Harry! —Dijo la voz de Hermione por detrás— te estaba buscando ¿Dónde estabas?

—…con Emerald…—dijo Harry

—Harry, no me lo tomes a mal—dijo Hermione mientras caminaban por el pasillo— no es seguro para ti estar a solas con ella; bueno, te buscaba para decirte que ya tengo un plan para saber si es o no mortífaga

— ¿Ah si? —inquirió Harry curioso

—Ron y yo estábamos pensando que… bueno podríamos darle veritaserum

—Pero… es contra las reglas, además tu misma has dicho que hay formas de persuadirlo

—Mira, solo los magos astutos y con mayor experiencia pueden hacer eso y lo de romper las reglas lo se, pero no me importa…

— ¿Quién eres tú? ¿Qué has hecho con Hermione Granger?

—Harry, hablo en serio, me importa mas tu vida

—OK, te creo, pero… conmigo no cuentes, ya te lo dije

—Está bien, te entiendo— dijo su amiga comprensiva.

Ambos se fueron juntos hacia el aula de Transformaciones. Cuando llegaron la mayoría de sus compañeros ya se encontraban ahí; Harry vio a Emerald muy seria en su lugar de siempre, entonces se dirigió a la butaca que se encontraba enfrente de ella.

—Lo siento—dijo Emerald en tono sombrío—está ocupado

— ¿Ah si? —preguntó Harry—No veo ninguna mochila “amor”

—A…Em…pues—balbuceó Emerald—Pablo me pidió que le guardara un lugar y ahí viene.

En ese instante Pablo iba entrando junto con Raymon y Alex, Raymon se fue hasta las filas de atrás y Alex se sentó cerca de Iza, así que Pablo empezó a buscar un lugar vacío con la mirada.

—¡Pablo! —lo llamó Emerald

Pablo se acercó confuso

—Te guardé el lugar que me dijiste— le dijo Emerald y con la mirada le indicó que se sentara

Pablo de inmediato se sentó y se fijó en la cara de Harry.

—Está bien—dijo Harry molesto—te veo luego

Harry se fue a sentar detrás de Hermione que leía su libro de “Transformaciones avanzadas”; Harry dirigió su vista hacia donde estaban Emerald y Pablo, entonces se dio cuenta de que estaba celoso, pues ambos chicos estaban platicando y Emerald parecía estar de mejor humor.

—Yo no te dije que me apartaras un lugar—dijo Pablo extrañado— ¿Qué te está pasando? ¿Donde está la Emerald que yo conocí?

—Te pedí que te sentaras porque no quiero estar cerca de Harry, me enojé con él; y sigo siendo la misma, nunca he cambiado

—Si tú lo dices—dijo Pablo en tono sarcástico— ¿Por qué te enojaste con él?

—No te importa

—Si me importa, soy tu hermano menor

Emerald rió, le causaba gracia que Pablo anduviera diciendo esos disparates cuando en realidad él era mayor que ella.

—Yo no me meto en tus problemas con Vero

—Dime—dijo Pablo en tono suplicante picándole las costillas a Emerald con el dedo

—No—reiteró Emerald tratando de aguantar la risa—mejor acomódate, ahí viene la profe

Pablo y todos los demás empezaron a acomodarse correctamente; la profesora Hale había entrado con su actitud altiva de siempre, cerró lentamente la puerta y luego se paró enfrente de sus alumnos que se encontraban de pie a lado de sus butacas de madera.

—Buenos días—dijo en tono frío y arrastrando las palabras—pueden sentarse

Un ruido unísono llenó el aula por un momento.

—Hoy empezaremos con uno de los temas más difíciles: la transfiguración humana; como saben solo los metamorfomagos pueden cambiar su aspecto a su antojo…

La profesora se detuvo un momento y en ese pequeño instante todos voltearon a ver a Emerald que solo agachó la cabeza.

—…pero, para los demás magos es realmente difícil cambiar su aspecto, lo que se requiere es concentración, ahora formen parejas con las persona que se siente detrás de ustedes.

—Demonios—dijo Emerald golpeándose la cabeza con la mesilla al ver que tendría que trabajar con Pablo—mi vida no puede ser peor.

—Ahora que ya están por equipos, van a intentar cambiar un mechón de su cabello a otro color.

—Tu primero—le dijo Pablo sosteniendo un espejo de mano

— ¿Por qué yo? Tú eres el que debería practicar no yo; está bien ¿Qué color quieres?

—Verde—dijo Pablo divertido

—Estas loco, seguramente, mejor yo sostengo el espejo

Se pasaron toda la clase de Transformaciones en un intento vano de cambiar su cabello a otro color, era algo realmente difícil, ni siquiera Hermione había podido hacerlo, la única que había salido con el cabello de otro color era Emerald que la profesora había puesto de “ejemplo”; llevaba el cabello lacio, largo y negro.

Por la tarde Emerald fue con Iza a terminar sus deberes de Historia de la Magia a la biblioteca. Hermione se acercó a las chicas y se sentó en un lado de Emerald a quien miró un rato sin hablarle.

—Necesitas algo—dijo Iza empezando a fastidiarse

—Em…yo… necesito hablar con Emerald—dijo Hermione nerviosa

—Pues habla—dijo Emerald sin despegar su vista de los libros

—Bueno…—susurró Hermione en voz baja—me preguntaba si podrías ayudarme con la transfiguración humana, esque…pues tú lo puedes hacer mejor que yo y no me quiero quedar atrás

—Pues…está bien…pero ¿ya?

—Si…—dijo Hermione

—Bueno, pero en donde quieres que practiquemos, supongo que no querrás hacerlo aquí

—Por supuesto que no, mira tu debes conocer un aula vacía, una mazmorra en el sótano, no se lo que sea y bueno, también Ron quisiera aprender

—pues…si está bien—dijo Emerald sin poder negarse

—Yo también quisiera aprender—dijo Iza animada

—Esque… si hay alguien mas me pondré nerviosa y no lo voy a poder hacer—mintió Hermione en tono convincente—no me lo tomes a mal Iza, a ti Emerald te puede enseñar luego

—Bueno—dijo Iza y volvió a sus libros

—Podemos ir ahora—dijo Hermione

Emerald no se pudo negar, aunque se sintió un poco mal de dejar Iza ahí sola. Unos minutos mas tarde las dos salieron de la biblioteca, Hermione estaba muy nerviosa, por lo que iban a hacer, pero era de vida o muerte.

—Bueno, en donde podremos practicar, sin que nos molesten

—Hay una mazmorra vacía en el sótano, nadie va allá, ni siquiera los profesores, podremos practicar sin que nos molesten

—Si ahí estará bien, voy por Ron a la Sala Común, espéranos aquí no tardo.

Hermione se dirigió rápido a la sala común y se encontró con Ron que ya la estaba esperando.

—Ron, ya está listo todo—dijo Hermione—tienes la poción que te di

—Si, pero, Hermione sigo pensando que tu idea de que Emerald es mortífaga es absurda, ¿Por qué no esperamos hasta Hallowen

—Ron, si en realidad es mortífaga, pondría hacerle daño a Harry en cualquier momento—exclamó Hermione en tono severo— vamos nos está esperando fuera de la biblioteca ¿recuerdas el plan?

—Hermione, podría salir algo mal

Pero Hermione lo miró con expresión severa y luego Ron no tuvo más remedio que seguirla.

Ambos se dirigieron a donde estaba Emerald desesperada mirando su reloj. Luego ella los llevó hacia el sótano donde se encontraban las mazmorras, entraron a una muy fría, había butacas amontonadas y cosas viejas que ya no eran utilizadas.

—Bien, empecemos ¿no? —dijo Hermione

—Pues si—coincidió Emerald

Hermione y Ron empezaron a escuchar lo que Emerald les decía sobre las transformaciones humanas y luego de unos quince minutos hicieron como que practicaban; todo iba muy bien, Emerald no sospechaba nada.

—Tengo sed—dijo Ron de pronto sacando una botella de Agua— ¿No quieren?

—Yo si—dijo Hermione antes que Emerald

Ron le pasó la botella de agua a Hermione junto con otra pequeña botellita que sacó de su túnica mientras Emerald volteaba para otro lado. Hermione vació unas cuantas gotas de poción en la botella de agua y luego guardó la poción en el bolsillo de su túnica.

— ¿No quieres Emerald? —dijo Hermione acercándole la botella a la chica

—Está bien—asintió Emerald tomando la botella de agua

Emerald bebió un poco de agua; Ron y Hermione se miraron triunfantes, lo único que tenían que hacer era hacer que Emerald les revelara la verdad; la chica despegó la botella de sus labios.

— ¿Por qué no descansamos? —propuso Hermione

—Si, opino lo mismo—dijo Ron

Ron y Hermione se sentaron en unas sillas que estaban ahí, miraron a Emerald quien se sentó en el suelo.

— ¿Podemos hacerte unas preguntas? —dijo Ron nervioso recibiendo un codazo de Hermione

—si, claro, pregunten, yo respondo

— ¿Eres mortífaga? —preguntó Ron impaciente recibiendo otro cadazo de Hermione

Emerald, puso cara de perplejidad, y luego dibujó en su cara una sonrisa astuta.

—Si—respondió

Ron y Hermione se quedaron helados con la respuesta de Emerald. Hermione tomó aliento y luego preguntó:

— ¿Cuál era tu plan? ¿Destruir a Harry?

—Si, efectivamente, verán el señor tenebroso quería deshacerse de Harry Potter, pero, Harry había echado a perder sus planes infinidad de veces, necesitaba algo, una debilidad; entonces me pidió que enamorara a Harry, así yo lo llevaría directo a él sin que Harry sospechara nada, pobre iluso, hubieran visto su cara de tonto cada vez que le decía que lo amaba.

— ¿Por qué? —Dijo Hermione con voz ronca— ¿Cómo puedes ser tan cruel?

—Porque, no lo se, será por que mi amo me lo pidió, haría lo que sea por él, incluso matar—Emerald sonrió—Hermione eres demasiado tonta, al igual que Harry, ¿quien iba a sospechar de la tierna Emerald? La chica tierna e inocente, estudiosa y sumisa, me dan risa de veras, pobres. Mi amo me recompensará por esto

—No si nosotros hablamos primero—dijo Hermione sacando su varita

—Creen que lo voy a permitir, muy astuta Hermione, usar veritaserum, lástima que tu gran acto de osadía te costará la vida.

Emerald sacó su varita y apuntó a Ron y a Hermione con ella.

—Harry sabe que eres mortífaga—dijo Ron sosteniendo también su varita con la mano temblorosa.

—Bien, se acabó el juego—dijo Emerald acorralándolos contra las butacas que estaban amontonadas tras ellos— Hermione, deberías aprender a preparar mejor el veritaserum, pues, no te funcionó.

—¿De que hablas? Tu misma nos acabas de decir que eres mortífaga

Emerald bajó lentamente la varita y la sonrisa se le borró de los labios.

—Te la creíste verdad, veo que soy buena actuando—dijo la chica dándoles la espalda— ¡No puedo creer que hayas pensado eso! ¡Como se te ocurrió! ¡¿Qué demonios te hizo pensar que yo era mortífaga?!

—No te hagas te escuché hablando con un chico la otra noche, el te dijo que te deshicieras de Harry y tu le dijiste que hacías lo que podías—dijo Hermione horrorizada

—¿Sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas? —dijo Emerald furiosa—lo decía en sentido figurado, mejor aprende a escuchar antes de mal interpretar las cosas

—Y tu antebrazo, estaba rojo, seguro tienes la marca tenebrosa

—¿¡Qué!?

—Si, te bajaste la manga de la túnica de inmediato cuando te pregunté que te había pasado

—¿Tengo que explicarte todo? Eso fue por culpa de Malfoy, él me había tomado de los brazos tan fuerte que me lastimó, y no te dije porque sabía bien que le dirías a Harry y ya lo conozco es demasiado impulsivo…¿Algo mas?

— ¿Quién era ese chico? —preguntó Hermione en tono acusador—el de la otra noche ¿de que plan hablaban?

—Era un amigo, quiere que lo ayude a conquistar a una chica y lo demás no se los puedo decir, se lo prometí.

—Hermione…—empezó a decir Ron—creo que ella dice la verdad

—¡No! Podría estar mintiendo ¿no lo entiendes Ron?

—porque no aceptas que te equivocaste, Emerald no es mortífaga

Hermione no podía creer el gran error que había cometido, Emerald estaba muy enojada y no era para menos, la había difamado y por su culpa Harry se había enojado con ella.

—¡Por tu culpa Harry me odia, cree que soy mortífaga y le doy asco! Ahora entiendo porqué se ha estado comportando de esa manera conmigo…

—Emerald… yo…

— ¡NO! ¡DEJAME, CREI QUE ERAS MI AMIGA! —Emerald no podía contener su furia, sentía que la sangre le hervía, entonces para sacar su coraje pateó una de las mesas que se encontraban ahí— ¡NO TIENES NADA MEJOR QUE HACER, QUE ANDAR INVENTANDO COSAS EN CONTRA DE LA GENTE! ¡POR ESO NO TIENES AMIGAS, TE ODIO HERMIONE GRANGER, TE ODIO!

Hermione, solo la escuchaba gritar y por un momento le encontró cierto parecido con Harry. Ella sabía que Emerald tenía razón en odiarla y después de eso Harry también la odiaría.

— ¡Por primera vez era feliz, yo era feliz con Harry y tu lo arruinaste!

—Solo… solo quería proteger a Harry—balbuceó Hermione, no sabía que decir, estaba muy apenada—y todo indicaba que tu… pues…

—¡CALLATE! ¡NO TE QUIERO ESCUCHAR MAS! ¡TU NO SABES LO QUE SE SIENTE QUE LA PERSONA A LA QUE AMAS TE MIRE DE LA FORMA EN LA QUE HARRY ME MIRA AHORA, EL DESPRECIO CON EL QUE ME HABLA…!

Emerald grataba furiosa, la voz le temblaba… después le lanzó una mirada llena de odio luego salió muy enojada de la mazmorra, no sabía que hacer; si ir a buscar a Harry para aclarar todo o si quería estar sola para aclarar su mente.

Corrió por los pasillos mientras unas lágrimas de coraje rodaban por sus mejillas, cuando por fin se calmó se dejó caer en el suelo frío del sótano. De pronto escuchó unos pasos firmes que venían del otro lado del corredor, pero hizo caso omiso, los paso se empezaron a escuchar cada vez mas cercanos.

— ¿Qué haces aquí Darrow? —dijo la voz de Draco Malfoy arrastrando las palabras como de costumbre.

—Que te importa déjame en paz ¿Por qué siempre tienes que aparecer en el momento menos indicado? ¿A caso me vigilas?

—La rana está enojada—se burló Malfoy

— ¡No me llames rana! —dijo Emerald levantando la vista

— ¡Oh! Pero si estás llorando—rió Malfoy esbozando una gran sonrisa que se borró de inmediato de sus delgados labios— ¿Qué te ha hecho el imbécil de Potter?

—Nada que te importe

—Claro que me importa—le dijo Malfoy levantándola del suelo bruscamente—me importas tú, no se como te fuiste a fijar en el cara rajada

Malfoy la acercó mas hacia él, estaban a un palmo, entonces Emerald intentó hacer que la soltara y Malfoy la recargó contra la pared, ella lo miró asustada, quiso gritar pero no pudo. Draco se le acercó más y lo primero que se ocurrió hacer a Emerald fue escupirle en la cara. Malfoy la soltó y maldijo por lo bajo.

—Eso te pasa por idiota—le gritó Emerald que se había alejado de él—y da las gracias de que no le pida clases a Karen porque si no te iría peor

Emerald se echó a correr, antes de que a Malfoy de le ocurriera seguirla, el pasillo estaba desierto, subió por varias escaleras de piedra hasta que por fin salió al pasillo principal.

— ¡Emerald! —la llamó Harry

Emerald se paró en seco y luego él se dirigió hacia ella.

— ¿Qué quieres? —le preguntó Emerald indiferente

—Hablar contigo—mustió Harry—pero aquí no, vamos a la sala común

—Está bien

Los dos se fueron a la sala común, cuando entraron no había nadie, era casi la hora de la cena.

Harry se sentó en uno de los sofás mientras que Emerald se sentó en la alfombra y miró atenta a Harry.

—Lo siento—murmuró Harry avergonzado y Emerald arqueó un ceja—siento haberme comportado de esa forma contigo…

—Y por creer que soy mortífaga

—Si—dijo Harry apenado mirando al suelo—veo que ya hablaste con Hermione

—Mmm… si, bueno no puedo creer que haya pensado eso mi—dijo Emerald ofendida

—Entonces me perdonas—dijo Harry apenado—Mira yo no quería creerle a Hermione pero…

—No digas nada Harry, te comprendo—dijo Emerald sonriéndole tiernamente—era evidente que le creyeras en ella, era obvio que confiarías mas en tu mejor amiga que en una chica…bueno pues que acabas de conocer hace unas cuantas semanas, yo hubiera hecho lo mismo; pero te pido, por favor que no vuelvas a dudar de mi.

—Claro que no—dijo Harry levantando a Emerald y la sentó a su lado abrasándola tiernamente—y que fue lo que dijo Hermione, ¿Cómo reaccionó?

—Pues… ya te has de imaginar, no le gustó mucho la idea de que se equivocó y parecía estar muy… avergonzada—dijo Emerald que de tan solo acordarse apretó tan fuerte la botella de agua que aún llevaba en la mano

— ¿y esa botella? —preguntó Harry

—Agua que supuestamente tiene “veritaserum” mal hecho de Hermione ¿no quieres?

—No gracias—dijo Harry

—pues yo si, ese sustito que me dio Malfoy me dio mucha sed

— ¿Qué sustito, Emerald? —preguntó Harry en tono severo mientras Emerald le daba un pequeño sorbo a su botella de agua

—No nada— mintió Emerald rápidamente—mejor vamos a cenar, tengo hambre y si no me dejan nada te culparé a ti.

Emerald se levantó después de Harry.

Antes de salir, Harry rodeó a su novia por la cintura y la besó como nunca antes la había besado. Cuando se separó Harry miró a Emerald.

—Espera aquí iré a subir mi mochila a la habitación—dijo Harry

—Está bien—le respondió Emerald que miraba por el balcón mientras seguía bebiendo agua.

Harry, subió a su habitación, estaba desordenada como de costumbre; se miró al espejo e intentó aplacarse un poco el cabello pero fue imposible, se quitó las gafas y las limpió con su túnica; volvió a verse en el espejo y su reflejo le devolvía una sonrisa alegre. Estar de nuevo con Emerald y saber que no era mortífaga lo ponía de tan buen humor.

Harry bajó de nuevo a la sala común pero no vio a Emerald.

—Amor ya regresé—dijo Harry preocupado

Entonces se acercó hacia la ventana.

Harry se quedó sorprendido de lo que vio, frente a él, sobre la mullida alfombra yacía Emerald. Desmayada y a su lado la botella de agua completamente vacía…

Su rostro estaba pálido como la cera, sin color, sin vida, Harry no sabía que hacer, tomó una de sus manos, estaba fría. El chico sintió que el alma se le venía a los pies, la abrasó fuerte…

—Emerald… ¡Emerald!

La chica no respondía, no importara que tan fuerte la llamara. ¿Qué había pasado? ¿Estaba muerta? Se preguntaba Harry, temiendo lo peor, tenía que llevarla a la enfermería…

Harry la cargó entre sus brazos fuertes y la sacó de la sala común y la llevó hasta el cuarto piso, no sabía que había pasado.

—Emerald—la llamó Harry angustiado— ¿Qué te pasa?

Harry entró en la enfermería con Emerald sobre sus brazos, estaba muy asustado, el corazón le latía a mil por hora.

Harry recostó suavemente a Emerald sobre una de las camas y buscó a la señora Meisel, no se veía por allí, de dirigió desesperado a su despacho y tocó la puerta.

— ¡que manera de tocar, señor Potter! —Lo regañó la enfermera una vez que abrió la puerta— ¿Qué es lo que pasa?

—Es…Emerald… no se que le pasa—dijo Harry muy agitado—venga, está por acá.

Harry y la señora Meisel se dirigieron al ala de la enfermería donde se encontraba Emerald.

— ¡Oh por Merlín! —expresó la señora Meisel asombrada—rápido, hay que hacer algo.

— ¿pero que le pasa? —Preguntó Harry asustado— ¡Dígame!

—Por el aspecto que tiene, yo diría que bebió Filtro de los Muertos

Harry, palideció del susto, ¿Qué era lo que pasaría? ¿Por qué Emerald había bebido esa poción?

—No te preocupes, Potter—le dijo la señora Meisel a Harry—Estará bien, tengo un poco de poción contra el Filtro de los Muertos, ahora, vete a tu sala común ya es tarde, no creo que sea correcto que estés aquí a estas horas, podrás venir a ver a tu amiga mañana después de clases ¿de acuerdo?

Harry asintió preocupado. No quería dejar ahí sola a Emerald, por alguna extraña razón él se sentía culpable de todo lo malo que le pasaba a Emerald.

Harry regresó a la sala común, estaba muy cansado, cuando entró encontró a Hermione y Ron discutiendo, Harry se acercó a paso firme hacia sus amigos, ellos dos tenían mucho que explicarle.

—¡Ronald, eres un idiota, nunca puedes hacer nada bien!

—le gritó Hermione a Ron

—Ya te dije que no fue mi culpa, me confundí de botella, eso es todo—se excusó Ron—además yo no soy que anda difamando a la gente

—Ok, admito que me equivoqué, pero lo tuyo es mas grave, no te das cuenta de lo que puede pasar.

—Ya cállense los dos—dijo Harry enojado—ahora díganme ¿Qué demonios le dieron a Emerald?

—De que hablas Harry—dijo Hermione nerviosa—no se a que te refieres

—Sabes muy bien a que me refiero, Hermione no quieras verme la cara de tonto, ahora dime ¿Qué poción tenía esa botella de agua?, no mientan quiero saber la verdad porque yo se bien que no era Veritaserum

—Esque…no sabemos—dijo Ron asustado al ver la expresión de enojo de Harry

—resulta que Ronald se equivocó de botella y me dio una que le había dado Pablo para que le cuidara.

— ¡Tenía que ser ese…! —exclamó Harry entre dientes

—pero…porque nos preguntas Harry—dijo Ron

— ¿Sabes lo que tenía esa botella? ¿¡Sabes lo que tenía esa botella!? —Gritó Harry enfurecido de la ignorancia y torpeza de Ron

Hermione y Ron negaron con la Cabeza al mismo tiempo.

—No, dinos ¿tu si sabes?

— ¡Filtro de los Muertos!

Hermione se llevó una mano a la boca, palideció y se sentó en el sillón mas cercano a ella, observó a Harry que tenía los ojos llorosos, parecía estar conteniendo toda su furia.

—Pero… la poción estaba diluida en agua y le puse solo unas cuantas gotas… no le pasará nada a Emerald… mientras no se haya tomado toda la botella—masculló Hermione poco convencida y preocupada

—El problema…es que se bebió toda el agua—dijo Harry fríamente a su amiga— lo bueno es que la señora Meisel dijo que tenía una poción contra el filtro de los muertos

— ¡Claro! —Dijo Hermione mas animada—la poción Wiggenweld

—Si Pablo se entera me va a matar—dijo Ron—todo es tu culpa Hermione, si no hubieras empezado con tus sospechas de que Emerald era mortífaga, nada de esto hubiera pasado.

—Solo…solo trataba de ayudar a Harry—saltó Hermione enojada

—Pues mejor no me ayudes, estoy mucho mejor sin tu ayuda—interrumpió Harry enojado—casi matas a mi novia, haces que me enoje con ella y luego, te haces la inocente…

— ¡Eres un mal agradecido! —le gritó Hermione ofendida—primero que me preocupo por ti, por tu vida; no cabe duda que has cambiado Harry, desde que llegamos a este colegio tu vida no es mas que Emerald, ya hasta olvidaste a Sirius por esa p…

— ¡No menciones a Sirius! —rugió Harry

—Sabes una cosa, no voy a estar soportando tu mal humor—objetó Hermione—me voy a la cama

Hermione se fue enojada hacia el cuarto de las chicas, cada vez más estaba insoportable, Harry ya no aguantaba, todo le daba vueltas, las clases, los deberes, Emerald; todo eso se estaba volviendo realmente estresante y había que agregarle que la cicatriz le había empezado a doler los últimos días causándole dolor de cabeza. No sabía cuanto tiempo mas podría aguantar así sin explotar.

Lo que había empezado como un sueño se estaba convirtiendo en una pesadilla de la cual era imposible despertar.

Harry subió a su habitación y se tiró en la cama, estaba exhausto; quizá la fiesta de Hallowen, que era esa semana lo relajaría un poco…entonces se fue quedando dormido.