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Historia 25347 — capítulo 12

12

La noche oscura

Harry caminaba por un pasillo oscuro, sus pasos resonaban huecos en los muros que eran de un color blanco aperlado, por alguna razón sentía que él ya había estado allí. Una puerta hermosa lo esperaba al final, era una gran puerta de vidrio con detalles esmerilados; se apresuró a ella y sigilosamente la abrió sin hacer ningún ruido. Ahora se encontraba con unas escaleras de caracol que lo guiaban tentadoramente hacia arriba, al pisar el primer escalón estas empezaron a moverse y como si fueran eléctricas lo llevaron hacia arriba.

Dejó la escalera de piedra y esta vez se dirigió a una puerta de madera, también muy hermosa, de un color cajeta, puso su mano sobre el pomo y la abrió. Entró en una gran sala circular, era muy bonita y en ella se oía una reconfortante y bella melodía, como la de una caja musical. Sus paredes eran de un blanco platinado y sobre unas mesillas de patas finas había jarrones elegantes con flores muy raras, raras pero hermosas.

Harry no se fijó en nada mas, sabía que estaba ahí por alguna razón, una razón muy valiosa; fue entonces cuando su vista se enfocó en una vitrina de cristal, en la cual estaban guardados varios objetos, cuyo valor parecía ser muy preciado, entre un libro blanco que mas bien era como un diario y un dije de plata se encontraba el objeto que llamó la atención de Harry mas que las otras cosas.

Sobre un cojín de raso celeste estaba posada una pequeña esfera de cristal poco más grande que una sitch, despedía una débil luz y tenía una etiqueta que decía:

M.F.S. a W.J.B.D

Señor Tenebroso,

Harry Potter y ¿?

Harry estaba a punto de tomarla cuando la cicatriz empezó a dolerle, su corazón palpitaba tan rápido; entonces escuchó detrás de él algo romperse y fue cuando despertó, la cicatriz de la frente le ardía como si estuviera al rojo vivo.

Cuando abrió los ojos alcanzó a distinguir una borrosa estrella fugaz que pasó sobre su cama. Harry un poco somnoliento, buscó a tientas sus gafas que deberían estar en la mesilla de noche, pero no las encontró, abrió el dosel de su cama y visualizó las borrosas siluetas de Ron, Pablo y Chris que ya estaban levantados.

Harry se levantó de la cama y se agachó al suelo a buscar sus gafas, su mano derecha sintió unos cuantos trozos de cristal (eso no era nada bueno), unos centímetros mas adelante encontró sus redondas gafas; se las puso y se dio cuenta que estaban rotas.

— ¡Reparo! —Exclamó Harry mientras daba un ligero golpe con la varita a las gafas rotas— ¿Cómo se rompieron?

—Lo siento—dijo Pablo que llevaba la corbata en la mano—fui yo, las golpee con la corbata, fue sin querer.

Harry chasqueó la lengua pero no dijo nada.

Después de un buen rato Ron y Harry bajaron hacia el salón-comedor, ninguno de los dos se dignó a esperar a Hermione, quien lo mas probable era que siguiera enojada.

— ¿Qué crees que significa ese sueño, Harry?—le preguntó Ron a su amigo después de que este le había contado todo.

—No lo se—dijo Harry con la mano sobre la cicatriz que le dolía todavía—lo mas extraño es que no estaba en la sala de las profecías

—No lo se Harry, quizás Dumbledore debería saberlo—dijo Ron preocupado—no es normal y tu lo sabes

—Suenas como Hermione—le espetó Harry con fastidio—no quiero saber nada de profecías ni esas cosas.

Los dos bajaron por las escaleras del gran salón; el cielo estaba nublado y amenazaba lluvia, era como si reflejara el estado anímico de Harry.

Harry y Ron se sentaron en sus lugares de siempre, era extraño no ver a Emerald ahí discutiendo con alguien o jugando con su comida.

—Hola—lo saludó animadamente Iza— ¿quieres café? Es capuchino

—No gracias—respondió Harry—prefiero jugo de calabaza

—Ah… me desprecias mi café—dijo Iza en tono irónico pero sonriendo

En ese momento una bandada de lechuzas que llevaban el correo, entró por los ventanales abiertos del comedor, al instante Harry se sorprendió de ver a Hedwig dirigiéndose hacia él con una carta en el pico, Hedwig no había llevado una carta hasta aquel día. La lechuza pasó volando sobre la mesa y dejó caer la carta sobre el plato vacío de Harry, para luego posarse sobre el hombro de su dueño esperando como recompensa un pedazo de tostada.

Harry abrió la carta apresurado y la leyó, era de la señora Meisel.

— ¿Qué pasa? —preguntó Ron—de quien es

—De la señora Meisel, dice que puedo ir a ver a Emerald después de clases—respondió Harry guardando la carta en su mochila

—Te podemos acompañar—dijeron Ale e Iza al unísono

—Claro—contestó Harry

—Yo también voy—dijo la voz de Pablo que estaba un poco serio—no se como el sapo se fue a tomar esa cosa, si estará bruta

—No la insultes—dijo Harry fríamente—no fue su culpa

—Entonces fue tuya—lo contradijo Pablo en tono autoritario

—No es asunto tuyo—dijo Harry empezando a enojarse

—Chicos, chicos, contrólense—dijo Ale que estaba a punto de interponerse entre los dos antes de que se empezaran a lanzar hechizos—no es culpa de nadie, fue… un accidente…

—No, no lo fue—terció Harry fulminando a Hermione con la mirada que estaba muy seria desde que había llegado—vamos Ron, el ambiente está un poco insoportable.

Harry y Ron se dirigieron al invernadero, pues tenían clase de Herbología con los de Unicorn.

Cuando llegaron aún no había nadie, pero después de un rato empezaron a llegar sus compañeros.

— ¡Potter! —lo llamó la voz de Alex

—Desde cuando me llamas > —dijo Harry extrañado mirando al hermano de su novia

—Te voy a pedir que no te acerques más a Emerald—dijo el chico muy serio

—pero… ¿de que hablas?

—Desde que tú llegaste, lo único que le has hecho a mi hermana es daño, crees que no me he dado cuenta

— ¡Que! —Exclamó Harry sorprendido y desconcertado a la vez—lo que le pasó a Emerald no fue mi culpa… no se que te dijeron, pero no fue mi culpa; además aunque me lo impidas voy a seguir viéndola…

—Te lo he advertido—lo retó Alex

—Alex…amor—dijo Iza asustada tirando del brazo de su novio—Harry no tiene la culpa

—Mejor dedícate a matar magos tenebrosos y déjala en paz

—Alexander contrólate—susurró Iza llevándose consigo a Alex para evitar una pelea

Harry quiso abalanzarse sobre Alex, pero no pudo, además de que Ron lo detenía de la manga de su túnica.

Cuando el profesor Montgomery llegó y entraron en el invernadero Harry tuvo que compartir la mesa con algunas personas que menos le apetecía: Hermione, Alex y un chico llamado Ángel que no le caía muy bien por ser arrogante y engreído. Aunque además estaban Ron e Iza con los que si se llevaba bien en ese momento.

Esa mañana empezaron a trabajar con las plantas carnívoras, era un tema muy interesante y peligroso a la vez ya que debían tener cuidado al acercarse a las dichosas plantas, Harry empezó a anotar en un pedazo de pergamino los riesgos y cuidados que debían tener con la planta que les había tocado (crygoratt), señalando en un dibujo sus partes.

Entonces cuando empezaba a dibujar unos enormes colmillos en su planta, Ron le dio un codazo en el brazo haciendo que le pintara bigotes en lugar de colmillos y que en lugar de verse temible se viera graciosa.

—Mira, ya viste como Hermione está platicando con ese chico, Ángel—le susurró Ron en voz baja para que Hermione no lo escuchara—y le está ayudando con el trabajo

—Déjala, ella sabe lo que hace—dijo Harry borrando el bigote de se su crygoratt—no le veo nada de malo

—Es de otra casa, Harry no lo entiendes—dijo Ron en tono dramático

—Pues si no quieres que le hable él ¿Por qué no le hablas tu? —objetó Harry con aburrimiento

—Tienes razón, pero que quede claro que es por bien de Hermione—dijo Ron sonrojado y Harry solo esbozó una sonrisa se suficiencia

Ron se acercó a Hermione y se sentó a su lado, poniendo como excusa la poca luz que daba de su lado.

—Hermione, ¿Por qué no me presentas a tu amiguito? —preguntó Ron receloso poniendo demasiado énfasis en la palabra “amiguito”

—Soy Ángel—se auto presentó el chico antes de que Hermione pudiera abrir la boca—el divo de Unicorn, tu eres Ronald ¿cierto?

—Si—dijo Ron apesadumbrado, no le gustaba que lo llamaran Ronald y mucho menos un desconocido— ¿Por qué divo de Unicorn?

Ángel, era un chico alto, delgado, moreno, de ojos color marrón y cabello negro; el chico se despeinó el cabello a propósito y sonrió de una forma escalofriante.

—Es obvio, porque soy el más guapo de toda la casa—dijo él muchacho—aunque en realidad debería ser el divo de todo Greenwitch

—Si como no—dijo Iza con sarcasmo—ni que estuvieras tan bien que digamos

—Claro que lo estoy, lo que pasa es que tienes envidia Izamar porque yo soy perfecto y tu no—dijo Ángel ofendido—entonces que Hermione, vamos a ir juntos a la Rosetown (el pueblo que estaba en la playa) mañana, nos darán el día libre por ser Hallowen

—Pues…—pensó Hermione mientras de reojo veía la cara que ponía Ron—Si, está bien.

— ¡Que! —Exclamó Ron boquiabierto—estás loca

Hermione no le respondió, así que Ron tomó represalias y se dirigió a la mesa de a lado, directo a donde se encontraba Karen golpeando bruscamente a Pablo en el hombro.

—Karen, que te parece si vamos mañana a Rosetown juntos

—Si está bien. —dijo Karen de inmediato y luego volvió a lo que estaba haciendo antes— Maldito idiota, eso es por existir

Hermione salió muy enfadada del invernadero y no les dirigió la palabra a sus amigos en todo el resto de la mañana.

Después de la comida, Harry se dirigió al cuarto piso, rumbo a la enfermería junto con Ale e Iza y desgraciadamente también Pablo.

—Buenas tardes—los saludó la señora Meisel—supongo que vienen a ver a la señorita Darrow.

Los cuatro chicos solo asintieron.

—Si no fuera responsable con mis pacientes ya la hubiera echado de aquí—farfulló la señora Meisel con un dejo de desesperación—está completamente loca esa muchacha.

— ¿podemos verla? —preguntó Harry

—Por supuesto que si, manténganla ocupada lo mas que puedan ¡ya no la aguanto!

Los cuatro entraron en la enfermería, una estancia grande e impecable como cualquier hospital normal, con muchas camas de sábanas de seda con los escudos del colegio, bordados con hilo de plata.

—Hola—los saludó Emerald que estaba alegre aunque aún un poco paliducha— ¿Qué hacen aquí?

—Esa es la forma en que recibes a los amigos—dijo Ale mientras se sentaba en el suelo—Rana mala

—Lo siento, esque no los esperaba—se justificó la chica un tanto apenada

—Hola engendro—la saludó Pablo con un beso en la mejilla

— ¿Qué ha hecho de su vida? —preguntó Emerald mientras saludaba a Iza

—Oye mujer, parece como si no nos hubieras visto en semanas—replicó Iza en tono sarcástico.

—Estoy muy aburrida, que bueno que vinieron

—Esque aquí no se le puede hacer la vida imposible a nadie ¿verdad Emerald?

—No—respondió Emerald sonriendo de oreja a oreja—aunque… me desquito con la señora Meisel, la tengo completamente loca ya

Emerald sonrió de una forma inocente y luego dirigió su vista hacia Harry.

—Hola—la saludó Harry con un tierno beso en la boca y Pablo lo fulminó con la mirada— ¿Cómo está mi ranita?

—Digamos que si tú no estás aquí, bien—dijo Emerald de una forma un tanto cruel—pero si estás aquí estoy… genial

Harry sonrió alegremente, con las palabras de la chica se dio cuenta que ya lo había perdonado del todo; Harry se sentó a un lado de Emerald y la chica lo abrazó como si fuera una de sus suaves ranas de peluche mientras que Harry le acariciaba el cabello que despedía un hermoso olor a shampoo frutal.

Estuvieron platicando la mayor parte de la tarde, insultando a los profesores y a los compañeros que no les caían bien mientras comían ranas de chocolate que Emerald tenía guardadas de contrabando debajo de la cama y Ale e Iza le habían llevado otras golosinas.

Después de las cinco Harry salió de la enfermería pues había entrado Alex a ver a su hermana y no tenía ganas de estarle soportando.

Iza se quedó hasta el último, pues no quería dejar ahí a su amiga, sabía que estar sola en la enfermería no era nada agradable ni divertido.

—Ahora que se han ido todos si me vas a contar que pasó realmente—dijo Iza mirando a Emerald de una forma que hacía que la gente soltara toda la verdad—yo no me creo ese cuento chino de que fue un accidente.

—Está bien—accedió Emerald—a ti si te voy a decir, la culpa la tuvo Hermione

—Hermione—se extraño Iza—¿Por qué?

—Verás, Hermione notó que me comportaba de una manera…”sospechosa”, ya sabes como soy, siempre me ando con misterios y no doy explicaciones de lo que hago o dejo de hacer.

Iza asintió. Conocía tan bien a su amiga, Emerald era del tipo de personas que como quien dice “trabajan solas”, siempre perfeccionista y orgullosa, nunca le decía a nadie sus secretos más personales, ni siquiera a ella.

—Prosigue, esto se pone interesante—dijo Iza mientras le daba un mordisco a su vigésima rana de chocolate.

—Bien, pues la señorita le dijo a Harry que creía que yo era mortífaga ¿te das cuenta?

— ¡¿Qué?! —saltó Iza atragantándose con el chocolate—tu Mortífaga, por favor, no eres capaz de matar a una mosca, lo mas grande que has matado en tu vida es a un gusarrajo y eso porque no aguantan mucho, tienes de maldad lo que mis padres de geniales, ósea nada; pero ¿Qué tiene que ver eso con el filtro de los muertos?

—A eso voy—dijo Emerald exasperada—la sábelo todo Hermione Granger ideó un fabuloso plan, hacer que bebiera veritaserum para que le dijera toda la “verdad” pero Ron se equivocó al darle la poción y le dio otra que no era; yo de mensa me bebí toda la botella de agua y pues lo demás ya sabes…

—Eso está en contra de las reglas—refutó Iza en tono reprobatorio—merece la expulsión, casi te mata ¿no la vas a acusar?

—Claro que no—negó Emerald rotundamente—es la mejor amiga de Harry, no voy a hacer eso, además primero acusaría a Gladys por todas las que me ha hecho, da igual

—Pues si tienes razón—asintió Iza forzosamente.—aunque insisto deberías demandarla, yo soy tu abogada…

Emerald rió y luego negó con la cabeza.


A la mañana siguiente Harry despertó sobresaltado, nuevamente había tenido ese sueño extraño; había subido hasta aquella hermosa habitación y había intentado tomar la profecía, pero otra vez despertó justamente cuando estaba a punto de tomarla, a un paso, solo un paso…

El delicioso aroma a calabaza, flotando por todas partes animó un poco mas a Harry e hizo que se olvidara de aquel repentino sueño. El banquete de Hallowen en Hogwarts siempre era bueno, pero sabía que ahí sería mejor: para empezar habían suspendido las clases y tenían permitido ir a Rosetown, después una gran fiesta en el salón-comedor con música, comida y todo eso. Lo que mas animó a Harry fue que Emerald salió de la enfermería esa mañana y como la profesora Richards les había reanudado los permisos de salir del colegio, pudieron ir juntos a Rosetown.

El pueblo era fascinante, siempre lo era; todos los escaparates de las tiendas estaban adornados con motivos de Hallowen y a cada lugar que entraban les regalaban deliciosos caramelos.

Pasadas las cuatro Emerald insistió en regresar al castillo para arreglarse para la fiesta, ese era un día de celebración para los magos. Todo era diversión y fiesta, un cambio realmente radical pues toda la semana había sido clases, deberes, peleas, enojos y de mas.

Cuando ya faltaba poco para las ocho, Harry bajó con Ron a la sala común para esperar a las chicas. La sala común estaba llena, la mayoría se veían irreconocibles, pues esa noche habían dejado sus uniformes guardados en sus baúles y se habían puesto ropas mas adecuadas para la ocasión, casi todos llevaban ropa negra o roja.

—Como tardan las chicas—se quejón Ron soltando un bufido —todas son iguales.

—Dejarían de ser chicas—se burló Harry—no se como te animaste a ir con Karen, pudiste elegir a alguien mas… femenina

—No se me ocurrió nadie mas, ella es divertida—dijo Ron no muy convencido—además si Hermione sale con ese presumido de Unicorn yo salgo con Karen

—Se me hace que estás celoso—se burló Harry

—Celoso yo—se sobresaltó Ron y las orejas se le empezaron a poner rojas—claro que no.

En ese momento Hermione iba saliendo de la habitación de las chicas, se veía muy bonita, realmente diferente, con un vestido negro ceñido al busto y suelto en la parte de abajo hasta la rodilla; su cabello normalmente alborotado lo llevaba recogido con un broche de piedras de cristal.

Hermione miró hacia donde estaban Harry y Ron, entonces se dirigió nerviosa hacia ellos.

—Hola—saludó un poco indecisa

—Hola—respondieron los dos al unísono

— ¿Que hacen?

—Esperando a Emerald y a Karen—contestó Ron sin dejar de mirarla—Te vez muy bien

—…Gracias…—dijo Hermione sonrojada—los dos se ven muy guapos

—No sabes si Emerald y Karen van a tardar mucho

—Creo que no han de tardar—dijo Hermione indiferente y luego se dirigió hacia Harry—Harry, sigues enojado conmigo

—…Em…no, no te preocupes—dijo Harry fríamente— todos cometemos errores, incluso tú.

—¡Oh, Harry! —lo abrazó Hermione—perdóname, de verdad yo no quería hacerle daño a Emerald, solo quería protegerte…

—si lo se—contestó Harry sonriéndole a su amiga

—Hermione—dijo la voz de Ron—¿con quien vas a ir?

—Eh…con Ángel—respondió la chica

—¡Que!¡No puedes ir con él! —saltó Ron— es un arrogante, se cree perfecto…

—Yo puedo ir con quien se me de la gana, Ron—dijo Hermione enojada—Además, tu vas a ir con Karen, ella ni siquiera parece una chica ¡Se comporta como hombre, no se que le vez!

—Ya basta los dos—dijo Harry que veía una tormenta avecinarse—los dos están ciegos, son tan orgullosos que no se dan cuenta lo que sienten el uno por el otro…

—¿Qué dices?¿Que me gusta Hermione? —Preguntó Ron con cara de asco, pero sus orejas estaban completamente coloradas—primero me fijaría en un trol, no hay mucha diferencia…

¡PLAF!

Hermione le había soltado una bofetada a Ron que había dicho lo último sin pensar; Ron se quedó estupefacto por la reacción de Hermione, tenía la mano de la chica marcada en la mejilla derecha, mientras que Hermione salió de la Sala Común.

Un momento más tarde la puerta del dormitorio de las chicas se volvió a abrir y por ella salió una chica que jamás habían visto; su cabello era negro y completamente lacio cortado en capas un poco debajo de los hombros; llevaba un vestido negro muy corto y botas negras, en sus brazos traía enredados unos listones también negros. Una sombra negra en sus párpados hacía que sus ojos azules se vieran más oscuros…

—Hola—dijo ella amablemente

— ¿Nos conocemos? —preguntó Ron embobado

—No seas payaso, Ronald soy Emerald, ni que hubiera cambiado tanto—dijo Emerald divertida—hay adoro ser matamorfomaga

—…Emerald…—balbuceó Ron decepcionado

—Si, nos vamos Harry

—Eh…si está bien—respondió Harry atónito y luego se acercó a Ron y le susurró al oído—No la mires así, es mi novia

Harry y Emerald, salieron de la sala común y bajaron hacia el vestíbulo, estaba abarrotado de alumnos que se dirigían hacia el salón-comedor.

Harry y Emerald decidieron entrar al salón, los barandales de las escaleras estaban adornados con telarañas y las mesas se encontraban alrededor cubiertas con manteles negros, y cada una tenía en el centro una calabaza con una vela en medio; el salón estaba iluminado con velas negras flotando por el techo, los muros también estaban cubiertos con una escarcha negra que despedía destellos plateados y en donde normalmente estaba la mesa de los profesores se encontraba una banda de Rock integrada por algunos de los estudiantes.

Los dos se dirigieron hacia una de las mesas donde estaban sentados Iza y Alex, Pablo y su novia Verónica y Ale y Armando. Todos se veían completamente distintos, y todos llevaban ropa negra, cada quien a su estilo. Una hora después el banquete comenzó, la comida era deliciosa, como de costumbre y era fabuloso estar comiendo ahí mientras escuchaba música agradable y prendida.

—Rana, que cambiazo—dijo Ale sorprendida—ya no eres rana verde ahora eres rana negra

—Cuando uno quiere puede—le respondió Emerald—bueno, aunque tuve un poco de ayuda, ustedes saben…

Cuando se acabó la cena, algunos estudiantes se empezaron a levantar de sus mesas para dirigirse a la pista de baile y en poco tiempo Harry y Emerald se quedaron solos.

—Vamos a bailar, Harry—le suplicó Emerald—me estoy aburriendo mucho

—No se bailar—confesó Harry avergonzado—me gusta mas estar aquí sentado.

—Por lo menos inténtalo—insistió Emerald—si no bailas conmigo, soy capaz de bailar con cualquier otro chico, y no me importa quien sea…incluso bailaría con Pablo

—Esque ya te dije, yo no bailo—dijo Harry como pidiendo que la chica lo entendiera—No bailarías con Pablo ¿verdad?

Emerald no le respondió, se cruzó de brazos y piernas y miró con recelo a Harry. Entonces una figura alta entre la oscuridad se acercó hacia ellos y se sentó a lado de Emerald. Era Pablo.

— ¿Bailamos? —le preguntó el chico

— ¿Qué?

— ¿Qué si bailas conmigo? Hace mucho que no bailamos tu y yo…

—Está bien—respondió Emerald mirando de reojo a Harry mientras tomaba la mano de Pablo—yo no pienso estar aquí aburriéndome, horita regreso, Harry

Harry se quedó boquiabierto, jamás pensó que Emerald fuera capaz de decir lo que había dicho y menos de bailar con Pablo, esa chica si que estaba loca. Después de varias canciones y de haber bailado con otros cuantos chicos Emerald se acercó a Harry que sentía su sangre hervir por dentro, no soportaba que otro chico tocara a Emerald, ni mucho menos que la mirara con otros ojos…

—Satisfecha la señorita—dijo Harry en tono mordaz

—Si y mucho—respondió Emerald descaradamente—vamos afuera ¿no?

— ¿Qué te dio calor? —preguntó Harry cortante

—Harry, no me quiero volver a pelear contigo, así que si bailé con otras personas es porque tú así lo quisiste

Emerald se levantó muy enojada de la silla en la que se acababa de sentar y se dirigió hacia la salida a paso firme y decidido, ella no iba a aguantar los celos del chico. Harry de pronto sintió un poco de culpa, así que también se levantó de su silla y se fue a buscar a Emerald.

Emerald iba caminado por el pasillo, estaba oscuro y desierto, todo el mundo estaba divirtiéndose en la fiesta, o al menos eso pensaba ella hasta que una extraña sensación recorrió su cuerpo, una sensación como si alguien la estuviera siguiendo y la observara muy de cerca. El miedo se apoderó de ella y mejor decidió regresar por donde había venido, sacó su varita mágica y encendió la punta de esta para poder ver mejor en la penumbra del castillo.

Siguió caminando, casi corriendo hasta que se dio cuenta de que se había alejado mucho del salón donde era la fiesta, ni siquiera sabía donde se encontraba, nunca había sido buena para orientarse y menos a oscuras, el castillo parecía mas tenebroso esa noche, además había empezado a llover muy fuerte y los relámpagos se reflejaban de una manera sumamente escalofriante por los ventanales, lo truenos crujían tétricamente…

Dio vuela en un pasillo, le resultó un poco familiar, pero de lo distraída y desesperada que iba tropezó con unas cubetas del señor Lafter que no había visto.

—“Ese viejo gruñón, deja sus cosas regadas por todas partes”

Emerald se levantó con dificultad y cuando volvió a enfocar la vista al frente se espantó de ver el puntiagudo rostro de Malfoy frente al suyo.

—Hola, Darrow—dijo este acercándose a la chica que trataba de alejarse lo mas que podía—que “casualidad” no volvemos a encontrar solos, tu y yo dejamos algo pendiente la última vez…

—Ni lo sueñes Malfoy—dijo Emerald con cara de asco—no te me acerques

—Vamos, estoy seguro de que mueres por besarme, preciosa

—Oh claro—replicó Emerald en tono sarcástico—si no quise besarte antes que te hace creer que te besaré ahora

—Pues si no es por las buenas, será por las malas—replicó Malfoy acorralándola contra en frío muro de piedra—Ese vestido te hace lucir mas… sexy

—Aléjate—dijo Emerald muy asustada— ¡Auxilio! —gritó desesperada, Malfoy estaba a punto de besarla, se acercó mas a ella

—De nada te servirá gritar, Darrow—se burló Malfoy—solo quiero un beso tuyo, ¿porqué no cooperas?

Los labios de Malfoy tocaron los de Emerald y luego el chico la besó salvajemente, ella no podía safarse, había cometido el error de soltar su varita…

— ¡Suéltala! —gritó una voz de hombre

Era Harry. Se acercó hacia Malfoy y le tiró un puñetazo en la boca, haciendo que Malfoy cayera al suelo junto con Emerald. La chica se levantó se inmediato con dificultad. Harry apuntó a Malfoy con la varita, estaba furioso. Afortunadamente la había seguido pero la oscuridad hizo que la perdiera de vista por un momento y el grito de Emerald lo guió directo hacia ellos.

—Maldito…cara rajada—farfulló Malfoy sacando su varita—¡Expelliarmus!

Harry descuidado, cayó al suelo y Malfoy se acercó a él con el labio roto bañado en sangre. Apuntó a Harry con su varita directo al corazón, sonreía con malicia…

—Mira a tu querida novia por última vez, Potter

— ¡Desmaius! —gritó Emerald por detrás y Malfoy cayó inconciente al suelo.

Harry miró a Emerald y luego se levantó

—Harry… me ayudaste—mustió Emerald con los ojos humedecidos por un par de lágrimas

Harry la abrasó y le acarició el cabello mientras la chica rompía en llanto

—Ya no te preocupes—la consoló Harry—ya pasó todo

—Ese maldito… me besó

—No llores, te vez horrible cuando lloras—le dijo Harry mientras le limpiaba un par de lágrimas que caían silenciosamente por sus mejillas—ese imbècil no merece que llores por lo que te hizo…

—Tienes razón, soy una tonta—dijo Emerald con coraje—sabes, me lo tengo bien merecido por andar de orgullosa…

—Ya no pienses en eso—le suplicó Harry— ¿Por qué no mejo vamos a algún otro lado? No se donde podamos estar solos, mas tranquilos

—Si, está bien—coincidió Emerald—vamos a la torre de astronomía, me encanta ese lugar.

Los dos se fueron caminando en silencio hasta la torre mas alta del castillo, donde se impartía la clase de astronomía; la lluvia había cesado un poco, solo se escuchaban los truenos y de vez en cuando el pasillo oscuro se iluminaba por uno que otro relámpago.

Subieron lentamente la escalera de caracol que se dirigía directo a la torre.

—¡Alhojomora! —murmuró Emerald para abrir la puerta de madera.

Era una sala grande que parecía no tener ni piso, ni techo y ni paredes: un encantamiento hacía parecer la estancia como si se encontraran en el espacio exterior, desde la puerta podían apreciar los planetas, constelaciones y estrellas.

Ambos se acercaron hacia una pequeña ventana que se encontraba cerca y se recargaron. Era muy extraño ver el cielo desde ahí cuando parecía que tú formabas parte de él.

—Que extraño se ve el cielo hoy—comentó Emerald—parece como si el colegio estuviera sumergido en la oscuridad, se ve lindo.

— ¿Lindo? —Inquirió Harry extrañado—esto no es normal, mira el césped, las luces del colegio se han apagado

—Quizás ya se acabó la fiesta

—Pero, todavía no son las doce—dijo Harry checando su reloj

—Tengo frío—dijo Emerald—mejor vamonos, esto ya no me está dando muy buena espina.

Harry volvió a mirar de nuevo por la estrecha ventanilla, entonces una masa negra de sombras flotaban ligeramente sobre el césped.

—Oh no—exclamó Harry aterrado—No aquí

— ¿Qué pasa? ¿Qué viste? —preguntó Emerald preocupada

—Dementores

— ¿Dementores? ¿Qué hacen aquí? ¿Quién los envió?

—Voldemort, estoy seguro—dijo Harry desesperado—como también estoy seguro de que los envió a buscarme

—Harry tenemos que irnos no podemos quedarnos aquí a que nos encuentren

Harry asintió con la cabeza.

Los dos sacaron sus varitas y bajaron de la torre lo mas rápido que pudieron y sin hacer ruido. No se escuchaba absolutamente nada, caminaron sigilosamente por un pasillo… por otro…

—Emerald… ¿Dónde estamos? —preguntó Harry que no reconocía aquel lugar

—Cerca del despacho de la directora—susurró Emerald que apretaba con fuerza la mano de Harry.

—Espera—dijo Harry indicándole a Emerald que parara—escucho algo…

Entonces Harry se estremeció de pronto, cuando giró la cabeza, dos figuras cubiertas por una capa, ocultaban la cabeza bajo una capucha…

Harry se estremeció, sintió aquel frío ya conocido penetrar en sus pulmones, Emerald estaba aferrada a su brazo…

—¡Corre! —gritó Harry

Ambos se dieron la vuelta y empezaron a correr por el pasillo, los dos dementores los seguían a toda velocidad, después otros tres dementores les salieron por el otro lado, no había escapatoria, los habían rodeado.

Harry sintió que se le nublaba la vista, escuchaba gritos estremecedores dentro de su cabeza… mas dementores se aproximaban hacia ellos…

—“Debo pensar en algo alegre”—pensaba HArry

— ¡Expecto Patronum! —gritó Harry y una débil voluta de humo plateado salió de la punta de su varita, esta se desvaneció al instante

Detrás de Harry, Emerald no tenía mucha mas suerte que él.

Unas viscosas y putrefactas manos con póstulas le asían fuertemente las muñecas y la atraían hacia sí. Emerald trataba de resistir, pero era inútil.

— ¡Expecto Patronum! —volvió a gritar Harry y otra voluta de humo plateado un poco mas fuerte que la anterior alejó al dementor que tiraba de Emerald

El frío mortal se apoderaba de sus cuerpos… no lo lograrían… pero parecía que querían eliminarlo a él primero... Emerald se aferraba al brazo de Harry mientras otro dementor tiraba nuevamente de ella…

La muerte estaba cerca, la niebla fría nublaba sus mentes y la felicidad se esfumaba lentamente…

—“Debo pensar en algo alegre, no puedes morir Harry, ¿Qué hay de tus amigos? ¿Qué hay de Emerald?...

Mientras en la cabeza de Emerald sus pensamientos mas tristes pasaban como si fuera una película dentro de su cerebro: la muerte de sus padres, lo que había pasado cuando vivía con su familia muggle, burlas e insultos de Gladys, peleas con Pablo y el beso que le había dado Draco por la fuerza…

—“Piensa en algo alegre”— de decían ambos chicos en sus mentes

Entonces Harry buscó la mano de Emerald y Emerald la de Harry, al instante redoraron el primer beso que se habían dado en la fuente de la plaza, a la luz de la luna… levantaron sus varitas al mismo tiempo

— ¡EXPECTO PATRONUM! —gritaron al unísono

De la punta de sus varitas salieron dos animales plateados deslumbrando el pasillo: Un hermoso ciervo y un majestuoso fénix los rodearon y golpearon a los dementores, los dementores retrocedían, se esfumaban…

Después de eso ambos cayeron al suelo boca abajo, demasiado débiles como para moverse, Harry soltó la mano de Emerald, escuchó pasos cercanos, alguien se acercaba, alcanzó a distinguir un anguloso rostro, no sabía quien era la imagen se veía borrosa… después de esto se desmayó y su cabeza dio contra el duro suelo de piedra…

— ¡Harry! ¡Harry! ¡Despierta!

Harry sentía que alguien le daba palmadas en la cara. Abrió lentamente los ojos, seguía tumbado en el suelo del pasillo, era Hermione quien lo llamaba y a su lado estaba Ron.

— ¿Dónde está Emerald? —preguntó Harry acomodándose bien las gafas.

—Aquí estoy—dijo la voz de Emerald que estaba sentada en el suelo y a su lado estaban Iza, Pablo y Alex

— ¿Qué hacen aquí? —preguntó Harry a los cinco

—Vinimos a buscarlos—le explicó Ron—cuando logramos ahuyentar a los dementores que habían entrado al salón-comedor nos dimos cuenta de que ustedes no estaban…

— ¿logramos? —preguntó Harry extrañado

—Si, nosotros y algunos más, junto con los profesores, usamos nuestros patronus—dijo Hermione

—Fue genial—dijo Iza, mientras le daba a Harry un gran trozo de chocolate—es el Hallowen mas fabuloso que hayamos tenido en Greenwitch, nunca pasan cosas tan interesantes aquí…

—Oh, si genial—la interrumpió Pablo con sarcasmo— ¿Qué tienen de genial esos seres putrefactos?

—Aún no me has dicho que andabas haciendo por acá—preguntó Alex con voz severa a Emerald—sabes que está prohibido andar vagando por los pasillos a media noche, eres demasiado… todo lo tomas a la ligera

—Es mi problema ¿no?

—Soy tu hermano… mayor

— ¡Oh si claro! —saltó Emerald con una risa amarga—por unos minutos, que graan diferencia

—Ese no es el punto, te pregunté que andabas haciendo aquí con… este

Alex señaló a Harry con la cabeza.

—Que-te-importa—dijo Emerald poniéndose de pie rápidamente y se tambaleo un poco—no es tu problema, estas amargado… Iza no se como te viniste a fijar en esa cosa que tengo por hermano… ¿Cómo lo soportas?

—Ya no se peleen—dijo Pablo cansinamente

Emerald empezó a caminar por el pasillo, no quería estar allí, no soportaba a su hermano…

— ¡Te prohíbo que me hables de esa manera!—gritó Alex cunado vio que Emerald se empezaba a alejar— ¡También te prohibí que sigas con Potter!

Al escuchar esas palabras Emerald se dio lentamente la vuelta y fulminó a Alex con la mirada.

— ¿Sabes que?—preguntó la chica fríamente— ¡Muérete!