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Historia 25347 — capítulo 9

9

Los colmillos de la Doxy

Los siguientes dos días Harry y Emerald mantuvieron en secreto su noviazgo, pues los dos eran muy tímidos y les daba pena andarse besuqueando en público, pero cuando estaban solos era algo muy diferente. El único que sabía era Pablo que los había visto aquella noche pero no había dicho nada a nadie.

Cuando Harry se dirigía a clase de pociones el miércoles después de la comida escuchó a varias chicas de Drakon hablando de él.

— ¿Qué te gusta Potter? —dijo la voz de Pansy Parkinson en tono tremendamente burlón

—Si, me gusta—dijo Gladys ofendida

—Pero Harry no quiere con ella—dijo otra muchacha que se llamaba Jael— porque es obvio que la que le gusta soy yo

—Seguramente—dijo Gladys riéndose de su amiga—no has visto como me mira y se pone rojo cuando ve que me doy cuenta

—Pues el otro día—la atajó Jael—me siguió hasta el baño, seguro que me iba a pedir que fuera su novia pero le dio pena y…

— ¿No han pensado que la que le gusta a Potter es la tonta de Darrow? —preguntó Pansy

—por favor no tiene nada que verle a esa, además ella quiere con Pablo

A Harry esa situación le pareció muy divertida así que decidió adelantárseles a las chicas, trató de no reír para que no se dieran cuenta de que las había escuchado.

—Adiós, Harry—dijo Jael en cuanto lo vio

Harry solo le sonrió y se dirigió al segundo piso.

— ¿Donde estabas? —le preguntó Hermione

—Lo siento no me di cuenta de que horas eran—se justificó el chico conteniendo la risa aún

—Seguro estaba con Emerald, ella tampoco a llegado—dijo Ron muy sonriente—últimamente han estado muy juntitos ¿Qué se traen entre manos?

—Nada—respondió Harry muy nervioso

Tampoco les había dicho nada a sus amigos porque sabía como iban a reaccionar.

—Entren—dijo la voz de la profesora por detrás

Todos empezaron a ocupar sus lugares de costumbre, pero Emerald aún no había llegado, cosa que puso muy nervioso a Harry, donde se habría metido. Pero Harry también se percató de que el lugar de Malfoy también estaba libre, ¿si Malfoy le había hecho algo? Y si estaban juntos, Harry no se lo podía imaginar.

—Profesora, ¿me permite pasar? —dijo la voz de Emerald desde la puerta y a su lado estaba nada mas y nada menos que Draco Malfoy

— ¿Por qué llegan tarde?

—Esque no me di cuenta de la hora

—Pasen, rápido—dijo un poco enfadada

Emerald y Draco pasaron a tomar sus asientos entre bullas y canciones tontas de amor.

— ¿Dónde estabas? —Le preguntó Harry celoso— ¿Por qué llegaste con Malfoy?

—Me lo acabo de encontrar y como ya dije no me di cuenta de la hora—dijo ella mirando de reojo a Harry— ¿no estarás celoso de Malfoy o si?

—por supuesto que no

—Silencio todos—dijo la profesora Darrow en tono autoritario—Bien, hoy trabajaremos por parejas, prepararan una poción por equipo. Los equipos y la poción con todos sus ingredientes aparecerán en la pizarra.

Con un toque de su varita el pizarrón se llenó de nombres e ingredientes.

—Profesora—dijo la voz de Hermione que había levantado la mano.

—Dígame señorita Granger

—La mayoría de los ingredientes no los tenemos—dijo Hermione observando la pizarra un poco dudosa

—Lo se—dijo la profesora con una sonrisa malévola—lo que pasa es que tienen que aprender a conseguir los ingredientes ustedes solos, ya es hora de que aprendan a valerse por si mismos, en la prueba de supervivencia que tendrán este año harán algo parecido y que mejor que empezar por algo tan simple; la mayoría de los ingredientes los encontraran en el bosque prohibido ya tengo sus permisos firmados por mi y por la directora.

Entonces el aula que hacía unos minutos se encontraba en silencio se llenó de bullicios y cuchicheos por parte de los alumnos de Drakon y Fénix, algunos en señal de aprobación y otros de enojo o desconcierto.

—Júntense con sus parejas ahora—dijo la profesora elevando la voz para que la escucharan—pasaré a entregarles su permiso y una hoja donde viene todo acerca de su poción.

Todos empezaron a moverse de sus lugares y algunos volvían a checar la pizarra para comprobar con quien les había tocado.

— ¡No! —gritó Emerald desesperada—con Pablo no ¿Por qué yo?

—Demonios me tocó con Gladys—dijo Harry decepcionado— a ti con quien te tocó Ron

—Con Hermione—dijo Ron gustoso

Emerald se dirigió hacia donde estaba Pablo y no hizo ningún esfuerzo por dirigirle la palabra, mientras tanto Gladys tenía una mirada de triunfo en cuanto Harry se dirigió hacia ella.

—Les tocó el filtro de los muertos—dijo la profesora a Pablo y a Emerald lanzándoles una mirada pícara que la chica recibió con odio

Cuando todos recibieron sus permisos la profesora se colocó enfrente de ellos y alzó la voz lo más que pudo.

—Bien, revisaré lo que lleven de sus pociones la próxima clase—dijo—ahora pueden salir, les recomiendo que de una vez vayan en busca de los ingredientes.

Todos salieron desordenadamente del salón y con sus parejas se dirigieron hacia los jardines del castillo.

—Nos vemos más tarde en la sala común—le dijo Emerald a Harry antes de salir— Ten cuidado no te vaya a morder la cara de perro chihuahua

—No te preocupes—dijo Harry—Me voy que me está esperando

—Vamos Harry—gritó Gladys con voz melosa desde el pasillo—tu trabajo es conmigo no con ella

—bueno, adiós—dijo Emerald fulminando a Gladys con la mirada—te quiero

—Yo también

Harry se dirigió al bosque con Gladys, esa situación no le gustaba nada menos ahora que sabía que la chica quería con él y estaba seguro de que ella se atrevería a hacer cualquier cosa.

Cuando Harry entró en el bosque que estaba oscuro y silencioso, le recordó mucho al bosque que había en los límites de Hogwarts. Anduvieron en silencio por un rato y Harry encendió la punta de su varita para poder ver mejor.

De pronto empezó a sentir unas uñas clavadas en su brazo y se dio cuenta de que Gladys iba muy cerca de el y lo sostenía fuertemente del brazo como si se fuera a ir.

—Te importaría soltarme—dijo Harry tratando de no ser grosero

—Esque tengo miedo—dijo Gladys—nunca había entrado aquí, hay todo tipo de criaturas peligrosas

—Primero necesitamos ortigas secas—dijo Harry sin prestarle atención

Los dos se internaron mas en el bosque en busca de ortigas, conforme avanzaban los árboles estaban cada vez más juntos y la luz del sol se perdía entre las hojas.

—Espera—le decía Gladys

—No tenemos todo el día— le gritó Harry adelante

—Oye, Harry tengo que decirte algo

Entonces Gladys tomó a Harry de brazo y lo jaló hasta donde estaba ella.

—Me gustas mucho Harry

—Lo siento… yo… tengo novia—dijo Harry atónito

— ¡Que! No puede ser ¿quién es? —preguntó la chica furiosa

—…Emerald, ella es mi novia—dijo Harry que empezó a caminar a toda prisa entre los árboles

—Mientes—dijo Gladys tratando de alcanzarlo— ella no puede ser, ni siquiera es bonita

—Mas que tu si

—Como te atreves

Gladys corrió tras Harry muy enojada, pero cuando estaba a punto de alcanzarlo tropezó con una rama que sobresalía de la tierra, Harry se volteó y siguió avanzando.

—Ayúdame—se quejó Gladys tirada en el suelo en ese momento la rama cobró vida y la tiró del tobillo— ¡Ah! ¡Auxilio!

Harry corrió desesperado hacia ella y la tomó de los brazos. La rama tiraba de ella hacia unos arbustos, Harry sacó su varita pero se quedó inmóvil cuándo de los arbustos salió una gigantesca y horrible planta, era de un color amarillo oscuro con unos grandes colmillos de donde salía una viscosa sustancia amarillenta lo que Harry supuso era una especie de veneno, Gladys al ver que era lo que tiraba de su tobillo empezó a Gritar como loca y a aferrarse a la tierra.

— ¡Auxilio! —Gritó Gladys llorando— ¡Me quiere comer!

Harry apuntó a la rama con su varita

— ¡Diffindo! —gritó Harry cortando la rama

Gladys se alejó lo más que pudo de la horrible planta y se refugió tras otros arbustos mientras la planta se escondía en los suyos.

—Creo que esa maldita cosa me torció el tobillo—se quejó Gladys rascándose los brazos— ¿Qué tipo de hierbas son estas?

—No lo se—dijo Harry examinando las hojas pero sin tocarlas—muy bien, creo que encontraste las ortigas

Harry tomó un poco de esa planta y la guardó en su mochila.

—Regresemos al castillo, me torcí el tobillo—dijo Gladys rascándose el cuello—llévame a la enfermería

—Está bien—dijo Harry apesadumbrado—de todas formas no podemos seguir

Los dos regresaron por el mismo camino, Harry no podía creer que hubiera una chica tan desesperante y molesta como Gladys, ahora entendía porque a nadie le caía bien.

Pero en otro lado del bosque a Emerald no le estaba yendo mejor que a él.

—Muy bien—dijo la chica examinando su lista—ya tenemos las judías soporíferas, siguen los huevos de Doxy

—Entonces no me vas a perdonar—dijo Pablo abatido

—No, prefiero mantenerte lo más lejos que pueda de mí—le respondió Emerald—lo he dicho mil veces y lo volveré a decir: mi vida sería mejor si no existieras tú

Los dos caminaron en silencio por un rato hasta que Pablo le indicó que parara.

— ¿Qué pasa? —preguntó Emerald desconcertada mirando para todas partes

—Escuchas eso—dijo Pablo apuntando a un árbol

—Genial, doxies—dijo Emerald acercándose lentamente con su varita

—Ten cuidado

— ¿Cómo haremos para que salgan?

—No lo se el genio aquí eres tú

— ¿Por qué no metes la cabeza en ese agujero y te callas? —dijo Pablo como si lo que había dicho la chica lo hubiera ofendido

—Métela tu, así quizás no te tenga que estar soportando cada minuto

— ¡Sapo testarudo!

— ¡No me vuelvas a llamar Sapo! ¡No tienes derecho!

En ese momento ambos se callaron, los zumbidos de las doxies se hacían cada vez mas fuertes, ambos levantaron sus varitas y se pusieron en guardia; Emerald se acercó a Pablo, de pronto un montón de doxies los rodearon.

Parecían pequeñas hadas pero estaban cubiertas por un tupido pelaje negro, tenían dos pares de piernas y brazos y sus alas parecían las de un escarabajo.

—Todo es tu culpa—dijo Pablo dirigiéndose a Emerald—si no hubieras gritado, pero claro la señorita lo único que sabe hacer es gritar

— ¿Ahora mi culpa?—preguntó Emerald ofendida—tu me insultaste primero. Y si no quieres morir aquí empieza a lanzarle hechizos a esas cosas.

— ¡Petrificus Totalus!—gritó Pablo y unas cuantas doxies cayeron al suelo con un ruido sordo.

—Desmaius!

— ¡Expelliarmus!

En unos quince o diez minutos las doxies se encontraban tiradas en el suelo, ambos se sonrieron en señal de felicitación, pero después recordaron que estaban enojados.

—¿Serán todas? —preguntó Pablo aguzando el oído para ver si escuchaba mas zumbidos

—Creo que si, hay que empezar a recolectar los huevos—dijo Emerald apartando las doxies inmóviles con el pie

Los dos se acercaron al hueco que había en el árbol y empezaron a sacar los huevecillos, que eran pequeños redondos y negros; Pablo desvió la vista hacia un lado y se percató de que una Doxy se dirigía amenazadoramente hacia el cuello de Emerald, ella no se había dado cuenta, pues, parecía estar mas interesada en los huevos que en otra cosa.

Pablo tiró la bolsa donde llevaba los huevecillos y empujó a Emerald haciendo que la chica cayera bruscamente en el suelo. Pablo volteó a ver si Emerald estaba bien, pero en ese instante la Doxy clavó sus pequeños colmillos venenosos en el cuello de Pablo.

— ¡Desmaius! —gritó el chico que aún no se había dado cuenta.

Pablo empezó a sentir un dolor en el cuello y calló de rodillas a lado de Emerald que se había quedado petrificada del susto, Pablo no pudo evitar tocarse el lugar donde lo había mordido la Doxy e hizo una mueca de dolor.

—¿Estás… bien? —le preguntó Pablo jadeando a Emerald

—Me salvaste…de esa… cosa—dijo ella atónita

—Si, pero… estas bien—dijo él con la mano aún sobre el cuello

— ¡Eso no importa, te ha mordido! Tenemos que regresar al castillo cuanto antes—dijo Emerald muy asustada

—Me perdonas todo lo que te he hecho

—Por supuesto que si—dijo ella besándolo en la mejilla—te perdono todo, pero si te mueres eso nunca te lo voy a perdonar

Emerald ayudó a Pablo a ponerse de pie, tomó la bolsa con los huevos de Doxy y la metió en su mochila, tomó la mochila de Pablo y ambos trataron de regresar al colegio. Caminaron por un rato y lo único en lo que Emerald pensaba era: “Que no se muera” “Si se muere será mi culpa”

Pablo cayó nuevamente de rodillas cercas de una roca y Emerald corrió a su lado muy asustada, por primera vez en su vida se daba cuenta de lo mucho que le importaba Pablo, siempre había deseado no haberlo conocido jamás pero en ese momento se imaginaba la vida sin el y sentía que el mundo se le venía encima, él la había hecho reír infinidad de veces cuando nada el mundo podía dibujar una sonrisa en su rostro, también la había hecho enojar pero sabía nunca lo hacía con mala intención era solo una simple diversión, incluso cuando no la molestaba era como si algo faltara en su día para que fuera perfecto…

—Estas bien—le preguntó ella muy preocupada, acercándose a el

Pablo se recargó sobre la roca y le sonrió como tonto.

— ¿Te han dicho que eres una chica encantadora?

— ¡Oh por Dios! —Dijo Emerald alarmada—estas delirando

—hablo en serio. —Dijo él muy sensato—Mira… tienes que irte… ve a buscar ayuda…

— ¡No! No te voy a dejar aquí

—si… vamos… los dos…nunca llegaremos

—Pero…—empezó a decir ella dudosa—Está bien… no tardo

Emerald volvió a besar a Pablo en la mejilla, estaba frío y pálido; corrió entre los árboles, tenía que darse prisa no tenía mucho tiempo, su corazón se aceleraba cada vez mas, de pronto los árboles del bosque empezaban a crecer mas separados y la luz del sol podía visualizarse; por fin salió del bosque, desesperada, a donde debía ir, cada segundo contaba.

— ¡Emerald! —gritó la voz de su hermano por detrás de ella

Emerald volteó desesperada, su hermano iba acompañado de Iza, Emerald corrió hacia ellos, de pronto sintió un gran alivio.

—Que… bueno que… los encuentro—dijo Emerald muy agitada y tomando aire— ¿pero que hacen ustedes aquí? ¿No deberían estar haciendo su trabajo de pociones? ¡Demonios! Eso no importa ahora, Alex tienes que venir conmigo…

— ¿Pero que pasa, a donde quieres que vaya? ¿Qué demonios te pasó?

— ¡No hay tiempo que perder! —gritó exasperada—Pablo, mordido por un Doxy, en el bosque

— ¿¡Qué!? —dijo Iza muy asustada

—Por favor, ven conmigo Alex—dijo Emerald en tono suplicante y tirando del brazo de su hermano

—Ok, vamos, Iza ve al colegio y avisa a la Madame Meisel, y tu vienes conmigo—le dijo a su hermana

Ambos se dirigieron corriendo hacia el bosque mientras que Iza fue hacia el castillo.

Se internaron en la espesura del bosque. No podían avanzar muy rápido, Emerald era hábil esquivando las ramas y raíces que se encontraban en su ruta, pero Alex constantemente se detenía a desenganchar su túnica que se atoraba en las ramas bajas.

—Apúrate—dijo Emerald delante de él—si no usaras la túnica irías mas rápido

—que tu seas diminuta y te puedas colar por cualquier hueco no es mi problema

—Somos mellizos ¿lo recuerdas? Somos completamente iguales, solo que tu eres una asquerosa versión masculina de mi

Después de un rato el terreno se despejaba de los árboles y pudieron visualizar un claro; ahí estaba Pablo recargado sobre la roca, tenía los ojos cerrados y Emerald sitió que el alma se le caía a los pies.

— ¿Está…vivo? —mustió Emerald al borde de las lágrimas.

—No te preocupes—dijo su hermano mientras por arte de magia aprecia una camilla y subía el cuerpo inconciente de Pablo—hay que darnos prisa

Cuando por fin salieron del bosque, llevaron a Pablo hacia el castillo, se dirigieron a la enfermería que se encontraba en el cuarto piso, cuando entraron una mujer alta y delgada de edad avanzada los estaba esperando, ahí estaban Iza, Harry y Gladys.

—Ponlo en esa cama—le ordenó la señora Meisel a Alex—Los demás salgan ahora

—Pero ¿Qué hay de mí? —Dijo Gladys que tenía toda la cara llena de ronchas— No me puedo ir así

—Ya le dije señorita Monrrow que se le quitaran en unos días, ahora váyase

La señora Meisel los guió a todos hacia la puerta de la enfermería.

Harry, miró a Emerald y luego la abrazó.

— ¿Estas bien? —Le preguntó a su novia acariciándole el cabello— ¿Qué pasó?

—Si, estoy bien —dijo Emerald besando a Harry en la boca, no le importó que los vieran, lo único que quería era estar cerca de Harry, aún estaba muy asustada

—Oye, no te he dado permiso de traer novio—dijo Alex

—No necesito tu permiso—le respondió su hermana cuando se separó de Harry

—Yo que tenía la esperanza de que anduvieras con Pablo—susurró Iza

—Cállate—dijo Emerald—eso nunca, pero, ¿Por qué no vamos a otra parte? ahí les cuento todo

Dos días después Pablo salió de la enfermería como si nada hubiera pasado, lo que sí pasó fue que desde ese momento él y Emerald se convirtieron en muy buenos amigos, desde ese día nada volvió a ser igual entre ellos, fue mejor.

—Hay venenos tan poderosos capaces de unir a dos personas cuando parecía que se hubieran distanciado para siempre—dijo Iza una vez que los vio reír juntos en la clase de Encantamientos.

Lo mejor de todo es que Alex y Pablo, que ahora decía ser el hermanito menor de Emerald, habían aprobado el noviazgo entre Harry y ella.