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Historia 25347 — capítulo 4

4

Viaje en Crucero

A la mañana siguiente el sol brillaba, calido y tibio mientras se colaba por los ventanales de las habitaciones de los chicos y por la pequeña sala. Harry, Ron, Hermione, Pansy y Draco se vistieron con ropas muggles y salieron uno a uno de sus habitaciones.

Hermione preparó el desayuno para ella, Harry y Ron mientras Pansy y Draco se comieron con desconfianza lo que encontraron en el refrigerador. Hermione leía uno de los libros que había comprado el día anterior mientras que Ron como siempre disfrutaba su comida como si fuera la última y Harry aunque no lo demostraba o al menos eso intentaba, se moría de nervios y continuamente dejaba su vaso de jugo de naranja sobre la mesa para checar su reloj. Tenía miedo de ver como pensaban los alumnos de Greenwitch de el, y si lo juzgaban mal, por lo menos en Hogwarts ya empezaba a ganarse un poco de respeto por parte de los alumnos, pero Greenwich era otra cosa...

A las diez y media los chicos empezaron a bajar sus baúles y todas sus cosas, y a las once alguien toco la puerta. Hermione salió a recibir mientras los demás terminaban de bajar todo.

— ¡Hola! —Era Edward— ¿ya están listos? Vámonos

Salieron de la swet y bajaron por el ascensor a la recepción, luego salieron al estacionamiento donde un coche negro los estaba esperando.

El viaje al puerto donde tomarían el crucero para llegar a Greenwitch fue muy tranquilo lo único que escuchaban era a Ron decir mientras pegaba su cara contra la ventana del auto cosas como: “mira ese lugar” “wow que cosas inventan los muggles”.

Llegaron al puerto con quince minutos de adelanto, era un lugar grande muchos barcos flotaban sobre el mar pero de entre todos sobresalía un gran crucero blanco, muy parecido al Titanic solo que mas pequeño. Había mucha gente, todos magos y uno que otro muggle observando como chicos y chicas se despedían de sus padres y subían al crucero, otros saludaban desde el estribor.

—Será mejor que suban, el barco no tarda en zarpar— dijo Edward mientras veía las caras de sorpresa de los cinco chicos— estos son sus pases. Pueden darme su equipaje lo llevaré con el resto.

Los cinco chicos dejaron a Edward con sus baúles y sus lechuzas; subieron lentamente, había muchos alumnos yendo y viniendo así que de pronto sin querer se separaron.

Harry buscó a sus amigos pero fue un intento inútil ya que entre la multitud de chicos no alcanzaba a distinguir a sus amigos; se asomó por el estribor para ver a los padres que despedían a sus hijos desde abajo.

— ¡Todos a bordo! —se oyó gritar a un hombre.

En ese momento el barco zarpó hacia el océano.

Harry decidió irse al otro lado del barco que estaba más despejado; apoyó sus brazos contra la barandilla y miró hacia el horizonte, lo único que se veía era el reluciente mar azul.

— ¡Vaya, pero si es Darrow! — Oyó que decía una voz chillona en tono burlón— ¿Qué haces aquí Darrow, porque no estas del otro lado despidiendo a tu familia?

Harry dirigió su vista hacia donde provenía esa voz y unos metros mas allá estaba una chica de cabello largo y castaño oscuro recargada de espaldas contra la barandilla, enfrente otra chica morena de cabello negro con los brazos cruzados se burlaba de ella.

—Déjame en paz Gladys— dijo la chica de cabello castaño a la morena.

—Ah, perdón se me olvidaba tu no tienes familia— dijo Gladys poniendo una cara seria— no, no espera si tienes, pero lo que pasa es que no te quieren

— ¡Lárgate! —gritó la chica con voz quebrada

—Está bien, no se me valla a pegar tu mal genio— dijo Gladys y se alejó riendo a carcajada abierta.

Harry vio que la chica de cabello castaño se apartaba lentamente de la barandilla y se alejaba a toda prisa de allí, al pasar por su lado, Harry notó que unas lágrimas silenciosas resbalaban por su rostro, de pronto sintió un dolor en la cicatriz y no sabía porque pero una extraña sensación que lo obligaba a seguir a aquella chica.

La siguió por la cubierta, la chica entró por una puerta, Harry la siguió dando grandes zancadas para no perderla de vista; entraron en un pasillo que estaba casi vacío y doblaron a la esquina, entraron por otra puerta y bajaron unas escalera que llevaban a otro pasillo vacío el cual tenia una puerta en el fondo, la chica había entrado allí, Harry esperó un momento el dolor de la cicatriz era cada vez mas intenso, abrió la puerta, se encontró en una habitación que estaba casi oscura.

Harry sentía que el dolor de la cicatriz disminuía minuciosamente.

Sacó la varita, susurró « ¡Lumos!», Bajó lentamente una escalerilla de metal, parecía que se encontraba en la bodega donde guardaban el equipaje, montones de baúles se apilaban unos arriba de otros; Harry avanzó sigilosamente entre los baúles y escuchó un débil sollozo que hizo que se le erizaran los cabellos de la nuca, una parte de el quería volver, pero la otra no; siguió avanzando lentamente, de pronto entre la oscuridad de aquella bodega y la luz de la varita de Harry se visualizó una oscura sombra recargada detrás de uno de los baúles.

—...Hola... —susurró Harry, el corazón le latía tan rápido que creyó que se le iba a salir y el dolor de la cicatriz aun no había cesado por completo— ¿estas bien?

—Déjame sola ¿quieres? —dijo una voz que denotaba tristeza

—...Yo... lo siento... no quería molestarte— masculló Harry nervioso y apenado

Harry se dio la vuelta lentamente, todavía no sabía porque la había seguido, se sentía extraño, creyó que sería mejor ir a buscar a sus amigos podrían preocuparse si no lo encontraban...

La chica se levantó del suelo y se limpió las lágrimas de la cara con la manga de su blusa.

—Espera— dijo haciendo que Harry se sobresaltara

Harry giró sobre sus talones y levantó mas su varita para poder verla mejor, era una chica muy linda, no la mas bella que había visto en su vida pero tampoco era fea, su cabello castaño oscuro era largo hasta la cintura, no era rizado pero tampoco lacio y sus ojos eran grandes y de un azul intenso, de pronto Harry sintió que ya la había visto en algún lado pero no sabía donde.

— ¿Quien eres? —Le preguntó la chica a Harry— ¿Por qué me seguiste?

—...Mi nombre es... James...—dijo, no quería que supiera que el era Harry Potter y empezara a hacerle preguntas sobre Voldemort— lo siento... la verdad no se porque vine a dar aquí ¿Por qué estabas tu aquí?

—Oye yo te conozco, ¿no eres tu el chico que viene de Hogwarts y que ayer compro túnicas en Fashion Fantasy? —por un momento Harry pensó que la chica lo había descubierto.

—Em... si ¿pero como lo sabes? —preguntó Harry intrigado

—Yo fui quien te atendió, mi nombre es Emerald—dijo con una sonrisita en los labios—ah, ya veo porque no te acuerdas de mí

Emerald cerró los ojos y los apretó muy fuerte como si quisiera recordar algo, su cabello se tiño de un rojo intenso y ahora le llegaba hasta los hombros, cuando abrió los ojos Harry se dio cuenta que habían cambiado a un verde esmeralda.

—eres... ¡Eres metamorfomaga! — dijo el chico sorprendido

—si, pero no suelo cambiar mucho mi aspecto, prefiero ser yo—dijo y en un santiamén volvió a ser igual que antes—digamos que... esta soy yo verdaderamente.

—vaya, pero aun no me has dicho que hacías aquí

—Solo quería estar sola—dijo borrando la sonrisa de sus labios y volviendo a sentarse en el suelo— prefiero estar aquí abajo sola que estar aya arriba soportando las burlas de esas arpías.

—Y... ¿Por qué esa chica se burló de ti de esa manera tan cruel?—le preguntó Harry que también se sentó en el suelo a un lado de Emerald

—Es una historia un poco extraña— le explicó la chica

—No me importa— dijo Harry— me encantaría escucharla

—Cuando entré en el colegio Gladys y yo éramos amigas, bueno al menos eso creía yo, ella era de la casa de Drakon y yo de Fénix pero eso no nos impedía ser amigas hasta nuestro tercer año. Ella era buscadora del equipo de quidditch de su casa y yo cazadora, pero en la final de ese año la hice de buscadora ya que nuestro buscador no podía jugar.

» Resulta que los de Fénix ganamos gracias a que yo atrapé la sitch a un palmo de que Gladys la atrapara y eso no le gustó mucho, entonces se puso como fiera y empezó a decir un montón de calumnias acerca de mi, e incluso puso a todos los de Drakon en mi contra y también a algunos de las otras casas, yo me enojé y simplemente le dejé de hablar; desde entonces se la pasa hablando mal de mi, criticando todo lo que hago y burlándose de mi...

La chica colocó sus hombros sobre sus rodillas y se tapó la cara con ambas manos; era muy extraño pero Harry sintió que la entendía a la perfección, se le hizo un nudo en la garganta, jamás se imaginó que en alguna parte del mundo podría haber alguien que sufriera tanto como el.

Harry se acercó más a Emerald y le pasó el brazo por los hombros y como un simple impulso la acercó a su pecho.

—James, —sollozó la chica—hay veces que siento que ya no puedo mas, sus burlas se vuelven mas poderosas que mi fortaleza...

—Se como te sientes—susurró Harry— si mis padres vivieran mi vida sería tan diferente

— ¿tus... tus padres también murieron? —preguntó la chica

—si... los mató Lord Voldemort

—Mis padres también murieron al enfrentarse a Voldemort—confesó Emerald— ocurrió poco antes de que Harry Potter terminara con el...

Hubo un incomodo momento de silencio, Harry no sabía ni que decir

—Oye, James—dijo Emerald rompiendo aquel silencio— cuéntame

¿Cómo es Hogwarts?

Harry se sorprendió de aquella pregunta, pues cambiaba abruptamente el tema de su conversación, entonces cuando vio que la chica se limpiaba un par de lágrimas comprendió que a Emerald no le gustaba hablar mucho de su triste pasado.

—Pues... es normal— dijo Harry— las clases, el Quidditch...

— ¿Juegas Quidditch?— lo interrumpió la chica— ¿Qué posición juegas?

—Em... si—balbuceo Harry—soy buscador...

Estuvieron hablando un buen rato sobre el Quidditch, Hogwarts, Greenwitch y Emerald le habló a Harry sobre sus nuevos compañeros; por lo que la chica le dijo parecía ser que Greenwitch era un colegio común y que por primera vez tendría un año tranquilo y fuera de líos; Pronto Harry y Emerald se hicieron amigos, Emerald era muy parecida a Harry, tenían casi los mismos gustos, Harry por primera vez en su vida se identificaba con una chica y la entendía, era algo fabuloso; no era mandona como Hermione, tímida como Ginny ni paranoica como Cho.

— ¡Pero mira que hora es!— exclamó la chica mirando su reloj— ¿No tienes hambre?

—Bueno... si—dijo Harry un poco avergonzado—pero antes tengo que encontrar a mis amigos

—Entonces vamos antes de que se termine la comida y de que tus amigos se preocupen—dijo Emerald levantándose del suelo y dándole una mano a Harry—vamos.

Ambos subieron por la escalerilla de metal y abrieron la puerta, por un momento habían olvidado que afuera había luz, Harry que iba detrás de Emerald cerró la puerta al salir. Y ambos regresaron por donde habían llegado, pronto se volvieron a encontrar en la cubierta.

—Bueno... James creo que aquí nos separamos, tienes que ir a buscar a tus amigos.

—Em... si—dijo Harry— nos vemos

La chica se despidió de Harry y se dio la vuelta.

—Emerald—dijo Harry

— ¿Si?— le preguntó esta

—Me preguntaba si, me podarías ayudar a buscar a Ron y Hermione, esque... pues... no conozco muy bien el barco.

—Em... si claro—le contestó Emerald amablemente

— ¿Por donde empezamos?— preguntó Harry visualizando a su alrededor, era un barco muy grande y había mucha gente

— ¿Qué te parece en el comedor? Quizás tenían hambre, vamos.

Emerald tomó a Harry de la mano y lo condujo hasta un gran salón, era muy elegante y enorme tenía dos cubiertas de alto y en lo alto un inmenso domo de vidrio.

Harry y Emerald se pararon en las escaleras, había muchos chicos, así que bajaron a probar mejor suerte.

—James, de casualidad no son esos dos chicos de aquella mesa que están discutiendo—dijo Emerald después de un rato de andar buscando

— ¿Discutiendo?—seguro eran ellos, pensó Harry— si, vamos

A un par de metros más allá se encontraban Ron y Hermione peleando como siempre.

—Ron, deja de comer tenemos que encontrar a Harry— decía Hermione enojada

—Vamos, Hermione llevamos una hora buscando, come algo esta delicioso—decía Ron— Además, Harry ya está grandecito puede cuidarse solo... Harry... donde...

— ¡¿Dónde estabas, Harry?!— saltó Hermione furiosa—Ron y yo te hemos estado buscando por todas partes

— ¿Harry? —Murmuró Emerald que se había quedado un poco alejada del trío— ¡Harry Potter!

Ron y Hermione, que no se habían percatado de la presencia de la chica se voltearon a verla.

—Si, si es Harry Potter— le contestó Hermione con fastidio— mira, si no te importa esto es entre nosotros, Harry no tiene tiempo para admiradoras...

Emerald puso cara de perplejidad y luego se acercó lentamente a Harry.

— ¿Con que James?—dijo la chica indignada— vaya, ahora también me vas a decir que todo lo demás eran también mentiras tuyas, solo te burlaste de mi, te aprovechaste de mi situación y confié en ti.

— No—se apresuró a decir Harry que fulminó a Hermione con la mirada—yo... no quise mentirte es solo que...

—Mejor cállate—le contestó Emerald y le lanzó una mirada se llena de reproche.

La chica se dio la vuelta y se fue por las escaleras.

—Gracias, Hermione—le reprochó Harry

—Harry...yo lo siento no sabía que tu la conocías—se disculpó

Hermione muy apenada con su amigo.

—Tendré que buscarla para pedirle disculpas

— ¿Pero como es que se sorprendió cuando supo que eras Harry Potter? —Preguntó Ron muy confuso— ¿Por que te preocupas tanto por ella?... No será que te gusta... es muy guapa y todo pero apenas y la conoces, además no tiene sentido del humor...

—Ron, ya basta— dijo Hermione— creo que Harry tiene mucho que contarnos

—Bien—dijo Harry y empezó a contarle todo a sus amigos.

El resto del viaje fue muy tranquilo, después de la comida Harry, Ron y Hermione salieron a la cubierta a disfrutar un rato de la brisa y el sol, conforme pasaba la tarde el clima se hacía más agradable.

Los tres amigos se fueron a poner sus nuevos uniformes cuando se dieron cuenta que los alumnos de Greenwitch ya se habían cambiado y aunque eran mas al estilo muggle llevaban sus negras túnicas encima, pero desabrochadas ya que hacía demasiado calor; Ron estaba encantado, por primera vez estaba usando un uniforme nuevo y a su medida.

La noche cayó y el cielo parecía una gran sábana de terciopelo negro que se extendía sobre ellos mientras la luz de la luna y las estrellas iluminaban el silencioso mar que se cortaba lentamente conforme avanzaba el barco. De pronto, una delgada capa de neblina se puso en su camino, en cuanto el barco la atravesaba lentamente su estructura cambiaba por completo, convirtiéndose de un simple crucero muggle a un majestuoso barco de de color plateado azulado. Harry quedó sorprendido; él, Ron y Hermione se acercaron a la proa y visualizaron una gran isla de la cual sobresalía un enorme castillo.