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Historia 25347 — capítulo 5

5

Llegada a Greenwitch

Harry pudo oler el aroma a sal y escuchar las olas, una ligera y picante brisa despeinó su cabello mientras miraba la isla rodeada del mar. El agua se hacía espuma agitándose en la orilla de la playa. Un momento después oyeron la caída de un ancla al bajío. Se formó mucho barullo para bajar del barco. Cuando bajaron Harry, Ron y Hermione, la multitud los empujaba a lo largo de un pequeño muelle; los chicos siguieron al resto de los alumnos y salieron a un camino estrecho y desigual donde aguardaban un centenar de carruajes muy elegantes de color plateado, todos tirados por corceles de color blanco, pero con la cola y crin plateadas.

Harry, Ron y Hermione subieron al primer carruaje libre que encontraron; mientras en coche avanzaba lentamente hacia unas suntuosas verjas plateadas de hierro flanqueadas por columnas elegantes de piedra, Harry, miraba emocionado el gran castillo que se asomaba sobre ellos, era casi tan grande como Hogwarts, pero su estructura estaba mas detallada y el mármol era de color blanco aperlado, era todo un palacio y demasiado elegante para ser un simple colegio...

Ron se asomó por la ventanilla para ver mejor. Finalmente el carruaje se detuvo frente a unas gigantescas puertas de cristal que estaban abiertas de par en par. Harry, Ron y Hermione bajaron y entraron por las puertas de cristal tras el resto de los alumnos, en el interior del vestíbulo, en el que flotaban ordenadamente domos de vidrio iluminados con velas, los esperaba una mujer regordeta de cabello negro y vestida con túnica, zapatos y accesorios de color lila, tenía una expresión severa, junto a ella estaban ya Malfoy y Parkinson.

—Ustedes son los otros alumnos de Hogwarts ¿verdad? —Preguntó ella y los tres chicos asintieron— bien, quiero darles la bienvenida a nuestro colegio, espero que les sea de su agrado y que se sientan como en casa. Yo soy Olga Richards subdirectora del colegio, profesora de Historia de la Magia y Jefa de la casa de Fénix; pueden dirigirse al salón-comedor donde los esperan lo prefectos de sus respectivas casas que les indicaran sus lugares.

Los cinco chicos avanzaron por el vestíbulo hasta llegar a otra puerta de cristal que conducía a otro pasillo iluminado de la misma forma que el vestíbulo, a la derecha se encontraban abiertas unas puertas de cristal que llevaban a unas escaleras que se dirigían hacia abajo, era el salón-comedor y fuera estaban dos alumnos de cada casa. Los cinco se dirigieron hacia ellos, para sorpresa de Harry ahì estaba Emerald con Pablo, seguro era prefecta de Fénix.

— ¿Alumnos de Hogwarts a la casa de Fénix? —Preguntó Pablo, era moreno y alto, casi tan alto como Ron, tenía el cabello castaño oscuro y ojos cafés— Mi nombre es Pablo y ella es Emerald, somos prefectos de Fénix, bla bla bla bla... van a sexto cierto, ¿cuales son sus nombres?

—Mi nombre es Hermione Granger—respondió de inmediato Hermione

—Ronald Weasley—dijo Ron— pero prefiero que me digan Ron

—...Harry—dijo este y vio como Emerald lo fulminaba con la mirada

—Harry... Harry que—preguntó Pablo

—Harry Potter—susurró el chico

— ¡Harry Potter! —Exclamó Pablo— así que tú hiciste enojar a Emerald

esta noche

— ¡Si!... pero...—trató de justificarse Harry, de seguro era su novio o alguien que la apreciaba mucho, pensó Harry

— ¡Bien hecho! —Lo apremió Pablo, haciendo que Harry pusiera cara de perplejidad— molestar a Emerald es mi pasatiempo favorito, así que no trates de quitarme el puesto, amigo.

—No era mi intención hacerla enojar

—Bueno, iré a ver si ya va a empezar el banquete

Pablo entró a toda prisa por las grandes puertas de cristal y bajó las escaleras. Harry se acercó lentamente a Emerald que estaba apartada de ellos, era momento de disculparse.

—Hola— la saludó el chico nervioso

—Hola—le respondió ella en tono cortante

—Emerald... yo...—titubeó Harry nervioso—quería pedirte una

disculpa por lo de la tarde, no era mi intención mentirte, es solo que no soporto que la gente se interese mas en mi por que soy Harry Potter, y todo lo que te dije de mi es verdad hasta mi nombre, me llamo Harry James Potter— terminó el chico con una sonrisita nerviosa

—A ok— se limitó a decir ella que no parecía muy convencida.

—Entonces me perdonas—dijo Harry extendiéndole una mano a la chica— ¿Amigos otra vez?

—Ok, amigos—dijo ella tomándole la mano

En eso salió Pablo del comedor.

—será mejor que entremos el banquete empezará en cualquier momento—dijo dirigiéndose a los cuatro.

Los cinco se dirigieron al las puertas del comedor y bajaron las escaleras haciendo que la vista de todos los alumnos que ya se encontraban se dirigiera a ellos; al entrar en el salón se dio cuenta de que el techo también se iluminaba por miles de domos de vidrio iluminados por velas que flotaban en el aire debajo de un fabuloso techo encantado que dejaba ver el cielo exterior, igual que en Hogwarts, pero, en lugar cuatro largas mesas había muchas mesas circulares con capacidad para diez personas, cada una correspondiente a cada grupo de su casa, estaban cubiertas por relucientes manteles blancos y sobre ellos había copas de cristal y platos y cubiertos de plata. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa cubierta también con un mantel blanco, donde se sentaban los profesores.

Muy nerviosos, Harry, Ron y Hermione se sentaron en tres sillas que quedaban libres en la mesa circular de los alumnos de sexto de la casa de Fénix.

— ¿de verdad eres Harry Potter? —preguntó un chica de cara redonda, tenía el cabello corto, negro azulado y recogido en una cola de caballo

—...Em... si soy él... m... Quiero decir si soy yo—dijo Harry un poco azorado

—Hola... discúlpenla es un poco... loca—dijo otra chica de cabello chino, también negro— se llama Karen.

—Y no estoy loca, solo un poco desorientada.

—Yo soy Alejandra pero me dicen Ale, ella es Iza—dijo señalando Iza,

la chica que habían visto en el Pub—el es Raymon y el Pablo— dijo señalando primero a un chico de cabello castaño claro cuidadosamente despeinado y a Pablo a quien ya conocían—y Chris—dijo señalando a un chico guapo de cabello castaño y ojos grises— y Emerald...

—O sapo—dijo Raymon y Pablo se rió

—no les hagan caso son unos idiotas— dijo Emerald un poco enfadada

Cuando todos los alumnos hubieron entrado en el salón y estaban sentados en sus respectivas mesas, Harry miró a la mesa donde se sentaban los profesores, y allí, en el centro, en una gran silla estaba sentada una mujer, era casi una copia exacta de Dumbledore, su cabello plateado y largo, sus ojos eran grises y también llevaba gafas de media luna, su expresión era alegre y serena llena de energía; esa noche llevaba una majestuosa túnica púrpura bordada con multitud de estrellas y lunas plateadas.

De pronto todos se pusieron en silencio y Harry se dio cuenta de que la directora se había levantado de su asiento.

—Bienvenidos—dijo ella, con la luz de las velas reflejándose en su cabello — ¡Bienvenidos a un nuevo curso en Greenwitch!, bien, recibamos con un fuerte aplauso a los alumnos que hoy ingresan a su primer curso en este colegio—anunció, y cuando lo hizo todos dirigieron su vista hacia las escaleras del salón-comedor— De Fénix...

Una fila de alumnos entro por la puerta, bajó por las escaleras y se dirigió a la mesa que estaba enfrente de todas las demás de la misma casa, el lugar se llenó de aplausos dirigidos a los nuevos mientras los 10 chicos se acomodaron uno a uno en las sillas, detrás otra fila de chicos se acomodó en la mesa de a lado y así con el resto de las casas, Unicorn, Drakon y Wolf.

—Genial, ahora que ya estamos todos, también quiero darles una especial bienvenida a cinco alumnos que vienen de intercambio del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y pedirles que los traten con el respeto que ellos se merecen. Pero como supongo que ya deben de tener hambre no me queda mas remedio que dejar mi discurso para mas tarde ¡A Comer!

En ese momento aparecieron sobre la mesa numerosos platillos deliciosos para todos los gustos y exigencias como: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, filetes de pescado de todo tipo, cóctel de camarones, sopa de mariscos, hasta pizzas y hamburguesas.

En ese momento Harry de dio cuenta del hambre que tenía y se sirvió de todo un poco y comenzó a comer. Todo estaba delicioso.

— ¿y que les parece Greenwitch? —preguntó Ale para romper el silencio

—Benial—dijo Ron con la boca llena—quiero decir genial

—El castillo es muy bonito—dijo Hermione

—Hermione—dijo Karen—tienes novio

—Em... no ¿Por qué? —le contestó la chica extrañada

—Genial te conseguiré uno, espero que tu si te dejes...

En frente Iza, Raymon y Chris hablaban de programas muggles y en un lado Pablo, Harry y Emerald hablaban de Quidditch.

—Harry juega como buscador en Hogwarts—le decía Emerald a Pablo— el podría ser el buscador del nuestro equipo.

—No lo se... tendría que hacer pruebas—dijo Pablo observando a Harry con ojo critico que era mas bajo Pablo — ¿vuelas bien Harry? ¿Que escoba tienes?

—Pues... si vuelo bien, tengo una Saeta se Fuego

—Genial, esa escoba es lo que necesitamos para ganar

—Que no se te olvide que yo también haré pruebas para buscadora y que también tengo una Saeta de Fuego—dijo Emerald

—Pero si ya eres cazadora—la contradijo Pablo

—Si pero quiero ser buscadora

—No lo serás si yo no te dejo

—Pues que gane el mejor ¿no? —dijo Harry que tenía tantos deseos de jugar Quidditch, después de lo que le había hecho la profesora Umbridge

Después vinieron los postres y cuando el ruido empezó a apoderarse nuevamente del lugar la directora se puso de pie; el murmullo y las pláticas cesaron, todos volvieron su atención al frente del gran comedor.

—Bien—dijo la directora—ahora que todos estamos bien comidos, debo rogar una vez mas su atención para comunicarles unas cuantas cosas más:

»El señor Lafter, el conserje me ha pedido que les recuerde que las normas del colegio están en la puerta de su despacho así como los objetos prohibidos, que este año han sido incrementados.

»También es mi deber informarles que la seguridad del colegio se ha incrementado este año porque como todos ustedes saben Lord Voldemort ha regresado de nuevo al poder y tanto el como sus seguidores andan sueltos y están ganando fuerza; aunque el peligro está del otro lado del mundo mas vale prevenir que lamentar.

»Por ahora sus camas los esperan y el despertador no los perdonará mañana ¡A la cama delincuentes!

De inmediato se oyó el ruido de las sillas al deslizarse hacia atrás y cientos de estudiantes comenzaron a desfilar fuera del salón-comedor.

—Harry, Ron, Hermione—dijo la voz de Pablo—ustedes van con nosotros

Los tres fueron tras Pablo y Emerald que se dirigieron a la mesa donde

se encontraban los de primero.

—Enanos, vengan con nosotros—dijo Pablo

—Ya te dije que no me digas enano, le diré a mamá—se quejó un alumno de primero, era el hermano menor de Pablo

—Ya basta, formen una fila ahora, se está haciendo tarde—dijo

Emerald de forma autoritaria

Los alumnos de primero formaron una fila india y se encaminaron detrás de Pablo y Emerald que iban al frente guiándolos por los pasillos del castillo. Harry, Ron y Hermione iban a un lado de los de primero también detrás de Emerald y Pablo.

— ¿Tu eres Harry Potter? —Le preguntó una alumna de primero a

Harry—Me llamo Alice y me gustas mucho—dijo la niña mirándolo con unos enormes ojos castaños

—Em... yo... pues—balbuceó Harry, no sabía que decirle

—Genial Harry, eres todo un conquistador—se burló Ron

Subieron escaleras, y cruzaron por pasadizos escondidos hasta que de detuvieron frente a una puerta de madera, Pablo la abrió y entraron a un pasillo de escaleras que se dirigían hacia arriba este se iluminó de inmediato con unas antorchas, subieron por el estrecho pasillo y se detuvieron frente al retrato de una mujer, delgada y con el cabello rojo intenso, usaba un vestido blanco y con su manos dominaba dos bolas de fuego.

—Contraseña— dijo mientras mantenía una de las bolas de fuego en el aire.

—Papillons de sucre— dijo Emerald

—Bien pueden entrar, que tengan buenas noches—les deseó la mujer

En cuanto cruzaron el retrato se hallaron en una sala circular y acogedora, con una chimenea que se encontraba apagada, sillones tapizados de rojo oscuro con detalles dorados, en el centro una mullida alfombra redonda y en el techo un fabuloso mural de un fénix. Las ventanas se encontraban abiertas dejando entrar un aire fresco y arrullador.

—Bien, esta es la sala común de Fénix—les indicó Pablo

—No me gusta—dijo un niño berrinchudo—es fea.

—Pues te aguantas, niño malcriado. —Dijo Emerald—Las clases empiezan a las 9:00 y el Bosque que se encuentra en los limites del colegio está prohibido, claro a menos de quieran morir de una forma horrible y espantosa...

—Emerald, nosotros hemos entrado infinidad de veces y no hemos muerto— le susurró Pablo.

—Cállate, no vez que es para asustarlos—masculló la chica

—Ok, bien pues mientras estén en Greenwitch esta será su casa—explicó Pablo— sus triunfos conseguirán que la casa gane puntos, mientras que una infracción a las reglas hará que los pierdan mas les vale no hacer perder puntos a Fénix, al final del curso la casa que tenga mas puntos se llevará la copa de la casa. ¿Es todo?

—Si, creo que si—le dijo Emerald— y si no pues ni modo

—Los chicos vengan conmigo

—Las chicas conmigo

—Hasta mañana les deseó Hermione a sus amigos mientras entraban por la puerta del dormitorio de las chicas.

Mientras tanto, Pablo, Harry, Ron y los de primero entraron al dormitorio de los chicos.