Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 25347 · de

Historia 25347 — capítulo 6

6

El duelo

A la mañana siguiente Harry, Ron y Hermione se encontraron en la sala común. Los tres aún estaban nerviosos, en especial Harry a quien no dejaban de verlo. Todos murmuraban a su alrededor y aunque ya estaba acostumbrado se sentía un poco abochornado.

— ¿Cómo durmieron chicos? —les preguntó Hermione muy alegre

—Bien, y tu ¿Por qué estas tan feliz? —le preguntó Ron con indiferencia

—Este lugar es genial, la habitación de las chicas es mas grande que la que tenía en Hogwarts; no digo que Hogwarts no sea genial, pero creo que las chicas si me entienden, a Iza le encanta leer, Karen cree que el trato que les dan a los elfos es injusto, Emerald es inteligente y Ale, bueno es muy divertida...

— ¡Vaya! —exclamó Ron en voz baja, jamás había visto tan feliz a Hermione— Pues los chicos también son geniales, Pablo es el capitán del equipo de Quidditch de Fénix y dice que el puesto de Buscador está libre.

—Que bien—dijo Hermione mirando a Harry

— ¿Cómo creen que se la estén pasando Malfoy y Parkinson? —preguntó Harry

—No lo se, pero seguro Malfoy ya se consiguió nuevos compinches—dijo Hermione si darle mucha importancia

—Si, ya vieron como estaba platicando tan animadamente con los de Drakon— dijo Ron

En ese momento la puerta del dormitorio de las chicas se abrió y por ella salieron Alejandra, Iza, Emerald y Karen.

—Hola—saludó Karen— los veo en clase, voy a buscar a mi novio

—Ok, que te vaya bien— dijo Alejandra mientras Karen desaparecía por el hueco del retrato de la dama de fuego —Hermione vamos a desayunar.

—Em... si ¿Por qué no? —dijo la chica un poco indecisa

—Lo siento— dijo Emerald— yo las alcanzo en el salón, Greck me está hablando

—Está bien, vamos nosotras— dijo Iza

Las chicas se llevaron a Hermione mientras Emerald se reunió con un chico corpulento de séptimo; Harry se quedó mirándolos un momento, ella besó al chico y después le dio la impresión de que discutían.

—Harry—dijo la voz de Ron— ¿me estas escuchando?

—perdón, pero no te oí—dijo Harry distraído

—te estaba diciendo que es mejor que bajemos a desayunar, me muero de hambre.

—Em... si yo también, vamos

Harry y Ron salieron por el retrato y bajaron las escaleras de la torre, el vestíbulo estaba casi vacío, Harry se imaginó que la mayoría de los alumnos debería estar en el salón desayunando, entraron al salón; el techo estaba serenamente azul y veteado con difuminadas nubes, Harry y Ron se sentaron en sus asientos.

—Aquí tienen sus horarios—les dijo Pablo a Ron y Harry en cuanto se sentaron

—Gracias—dijo Harry mientras se servía un par de tostadas en su plato

—De nada—dijo el chico mirando hacia la puerta del salón— ¿Has visto a Emerald?

—Em... estaba platicando con un chico de séptimo— masculló Harry y Pablo se limitó a soltar un bufido

—No se que le ve a ese tipo—comentó Pablo en voz baja— es muy poca cosa para ella

—Lo que pasa es que estás celoso—se burló Alejandra

—Para ti nadie es bueno para Emerald—dijo Iza y empezó a contar con los dedos de sus manos— Mike era arrogante, Edgar demasiado mayor, Robert... bueno era un fantasma

—Esque es la verdad. —Sentenció el chico—Por fin llegas, tuve que repartir yo todos los horarios

Emerald acababa de llegar y se había sentado entre Pablo y de Harry y sin hacer caso a lo que le había dicho el chico tomó una galleta con chispas de chocolate y le dio un mordisco.

—Greck me preguntó que cuando iban a ser las pruebas de Quidditch— dijo sin miramientos— le he dicho que tú eras el capitán que te pregunte a ti.

—Pues dile a Greck que van a ser el viernes a las seis

— ¿Por qué no se lo dices tu? Eres el capitán ¿no?

—Tú eres su novia ¿no?

—No ya no, lo acabo de cortar— dijo la chica sin darle importancia— me hizo una escena de celos en la sala común

—Siempre supe que no era tu tipo— dijo Pablo con una sonrisa en la cara

—Según tu ¿quien es mi tipo?

Justo en aquel momento llegó el correo, un centenar de lechuzas entró volando a través de los ventanales abiertos. Instintivamente, Harry alzó la vista, y se sorprendió tanto al ver una mancha blanca entre la masa parda y gris. Las lechuzas volaron alrededor de las mesas, buscando a las personas a las que iban dirigidas las cartas y paquetes que transportaban.

La lechuza blanca como la nieve sobrevoló la mesa circular en donde estaban sentados, pero Harry notó que un diamante pequeño y brillante colgaba del cuello de la lechuza y supo que no se trataba de Hedwig.

— ¡Diamante!— exclamó Emerald y la lechuza se posó en su hombro

—Esa... ¿esa es tu lechuza? —le preguntó Harry a Emerald.

—Em... si, se llama Diamante, me la regaló mi hermano Fred cuando cumplí once— dijo la chica cambiando su tono de voz del enérgico y frío que había utilizado con Pablo, a dulce y alegre.

Harry no sabía porque, pero cada vez que hablaba con ella o la miraba a los ojos sentía una sensación extraña en el estomago y un piquete pasajero en la cicatriz.

—Tu horario, Emerald— dijo Pablo de inmediato en tono mordaz

—Gracias, Pablo. — le contestó Emerald con dureza

—Tenemos Historia de la Magia—observó Pablo

Pablo tomó su mochila, se la colocó sobre el hombro y se fue; sin decir nada Raymon lo siguió.

—Creo que se enojó—masculló Ron

—Me tiene sin cuidado—dijo Emerald y también tomó su mochila

Emerald salió del salón rápidamente sin detenerse ante nada.

— ¿Dije algo malo? —Preguntó Ron al ver la expresión que puso Alejandra cuando Emerald se marchó

—No, claro que no Ron—le contestó Iza y luego puso cara de decepción—lo que pasa es que esos dos se la pasan peleando siempre; desde que se conocieron no paran de pelear, yo digo que se quieren pero lo niegan.

Al escuchar eso, Harry recordó como sus padres tampoco dejaban de pelear cuando eran jóvenes y al final habían terminado juntos.

—Bueno chicos nosotras nos vamos—dijo Alejandra mientras se levantaban ella e Iza de la mesa—será mejor que ustedes hagan lo mismo si no quieren llegar tarde.

Las chicas se fueron dejando solos a Harry, Ron y Hermione, los tres amigos se miraron unos a otros sin decir nada hasta que Hermione abrió la boca para decir algo

—Creo... que será mejor que nos vayamos nosotros también—sentenció la chica en voz baja mirando a su alrededor

—Pero, a donde tenemos que ir— preguntó Ron contrariado

—Porque no seguimos a esos chicos y así sabremos donde esta el aula. —propuso Harry y señaló a un par de chicos que se levantaron de la mesa de sexto de Wolf.

Harry, Ron y Hermione se levantaron de sus asientos y siguieron a los dos chicos de Wolf por el vestíbulo, subieron por unas escaleras de mármol y llegaron a un pasillo donde había varias puertas de madera, lo que Harry supuso que eran las aulas; los dos alumnos de Wolf entraron en una de las puertas, Harry, Ron y Hermione dudaron unos segundos pero también entraron.

El aula era muy amplia, por todo el lugar se extendían por lo menos como cuarenta mesillas individuales de madera y frente a ellas estaba un escritorio de madera posado a lado de una pizarra. El ruido se extendía por el inmenso salón; grupos de chicas cuchicheaban y reían mientras los chicos jugaban con sus varitas.

—Harry, Ron, Hermione—dijo la voz de Pablo, que parecía estar de mejor humor— creí que se habían perdido.

Harry miró a su alrededor y vio que quedaban muy pocas mesillas libres y luego se percató de que no había tres mesas que estuvieran juntas, así que él, Ron y Hermione tendrían que sentarse en lugares apartados. Hermione puso su mochila en una mesilla libre que quedaba delante de la pizarra, Ron se sentó en una mesilla que estaba al final de la última fila a lado de la ventana, mientras que Harry se quedó con una mesilla que estaba pegada a la pared y era la segunda de la primera fila.

El timbre sonó y todos se empezaron a meter en el aula, Harry notó que todos empezaban a tomar su lugar así que decidió hacer lo mismo.

A Harry le dio un vuelco en el corazón cunado Emerald se sentó en la mesilla de adelante, sin duda alguna Harry sentía una atracción muy especial hacia ella, era como una extraña conexión pero no sabia porque; ¿y si se estaba enamorando de ella?...

Cuando todos se hubieron sentado la profesora Richards entró, vestida de manera muy extravagante, con túnica, zapatos, bolso y accesorios verde lima; puso sus cosas sobre el escritorio y luego se paro frente a sus alumnos.

—Buenos días— saludó la bruja con una voz fuerte, enérgica y clara.

—Buenos días—corearon los alumnos que se habían puesto de pie

—Pueden sentarse gracias. —dijo y todos obedecieron de inmediato— Como ya saben y

para los que lo han olvidado, mi nombre es Olga Richards subdirectora del colegio, jefa de la casa de Fénix y profesora de Historia de la Magia; primero que nada quiero felicitarlos por las buenas calificaciones que obtuvieron en su TIMO, la mayoría salió muy bien y también quiero dar la bienvenida a los alumnos de Hogwarts.

» En este curso estudiaremos mas a fondo la Historia de Flowery Islad y de Greenwitch. Ya que como saben este año, harán su prueba de supervivencia, que es, aprender a sobrevivir a la intemperie y poner en práctica los conocimientos aprendidos a lo largo de estos seis años.

—Abran su libro en la página 5 y escriban en un pedazo de pergamino el titulo “Flowery Islad antes de la magia” — dijo mientras con un golpe de su varita en la pizarra aparecía el titulo en grande—Emerald, ponte de pie, lee el primer párrafo y dinos lo con tus propias palabras lo que entendiste.

La chica se puso de pie a un lado de su silla, tomó el libro en sus manos y empezó a leer.

—“Como ya sabemos, la magia a existido desde siempre y Flowery Islad es un ejemplo de ello; desde que emergió de las profundidades del atlántico la isla de Flowery fue el primer lugar mágico del mundo, las primeras criaturas mágicas tuvieron su origen en este paradisíaco rincón del mundo...

El resto de la clase fue lo mismo, la profesora Richards era muy diferente al profesor Binns, aunque la asignatura era aburrida ella se encargaba de que fuera mas dinámica y así la hora se pasara mas pronto, pero aun así seguía siendo una asignatura aburrida y tediosa.

A la siguiente hora los de Fénix tenían Herbología con los de Unicorn, así que Harry, Ron y Hermione siguieron a sus compañeros, abandonaron juntos el castillo y salieron a un soleado jardín, cruzaron la huerta por el camino hasta que llegaron a un gran invernadero que era tres veces mas grande que uno de los de Hogwarts.

Los tres chicos vieron al resto de la clase congregada en la puerta, esperando al profesor(a), Ron se dirigió a Iza que era la que estaba mas cerca de el.

—Tendremos la clase aquí—le preguntó a la chica

—Em... si... —titubeo esta—quizás no sea muy grande como el que han de tener en Hogwarts pero hay todo tipo de plantas, incluso dentro hay un pequeño estanque donde se encuentran las plantas acuáticas.

— ¡Vaya! —Exclamó sorprendido Ron—Es fabuloso, en Hogwarts tenemos tres invernaderos pero juntos forman este.

La clase de Herbología fue muy interesante y aunque el profesor Eric Montgomery era un hombre sarcástico y presumido impartía muy bien su asignatura, a Ron le pareció que su forma de ser era muy parecida a la de Percy, lo mas relevante de la clase fue que Emerald se la pasó discutiendo con el profesor durante cinco minutos cuando este le dijo que se tenía que cortar sus largas uñas para poder trabajar mejor, un chico de nombre Ángel que pertenecía a Unicorn les contó a Harry, Ron y Hermione que al profesor le encantaba hacer enojar a Emerald, al final Emerald ganó la discusión pero hizo perder cinco puntos a Fénix por echarle un puñado de tierra al profesor en sus zapatos.

Después seguía el receso que duraba media hora, los alumnos de Greenwitch los trataban muy bien pero Harry, Ron y Hermione decidieron ir un rato a la sala Común y luego a pasear por los pasillos.

A las once y media la campana sonó y los chicos se dirigieron al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, ahí compartirían clase con las otras tres casas.

Defensa Contra las Artes Oscuras era la materia favorita de Harry, tanto, que había sacado Excelente en su TIMO, los tres entraron se acomodaron en sus mesillas individuales. El profesor entró cinco minutos después del timbre, era un hombre alto de cabello negro, tenía aspecto de ser severo y muy exigente en su clase, pero a la vez parecía que estaba loco, era el único profesor que vestía ropas muggles, su nombre era Ben Alborg también jefe de Unicorn.

—Buenos días jóvenes—saludó—pueden sentarse gracias—ordenó en el momento en que todos se levantaron para saludar—les voy a pedir que guarden sus varitas, por favor y en orden formen dos filas fuera del aula, una de hombres y una de mujeres.

Todos tomaron sus mochilas y salieron del aula, empezaron a formar dos filas del más

bajito hasta el más alto, Harry era el segundo detrás de Alex mientras que Ron era el último detrás de Pablo.

—Bien hoy por ser el primer día vamos a jugar—dijo el profesor mientras guiaba a sus alumnos al piso de abajo—vamos al salón de duelos.

Todos entraron a una sala, oscura, iluminada por antorchas, en el centro se encontraba

una larga tarima plateada. Los cuarenta alumnos se acomodaron alrededor de la tarima y colocaron sus mochilas en el suelo.

El profesor les pasó una caja con trozos de pergamino en los cuales venían números del 1 al 20 así formó parejas para competir y el que ganara se llevaba 5 puntos para su casa.

A Harry le había tocado el numero 7, a Ron el 13 y a Hermione el 18. Para sorpresa de Harry le había tocado luchar contra Emerald, el era muy bueno en esa clase pero no sabía a que se enfrentaba; después de seis duelos que no duraron ni cinco minutos siguió su turno.

—No me tengas compasión solo porque soy una chica—le susurró Emerald a Harry cuando subieron a la tarima.

—Por supuesto que no—asintió Harry nervioso.

—Bien—dijo el profesor Alborg—ya saben las reglas, cuando cuente tres, uno... dos... tres...

Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros de contrincante. Emerald gritó:

— ¡Expelliarmus!

Un haz de luz roja salió de la varita de Emerald, le pegó con fuerza a Harry lanzándolo un metro mas allá, el chico asió con fuerza su varita para evitar que se le cayera. Harry sin perder tiempo dirigió su varita contra Emerald.

— ¡Everte Statum!

Emerald, salió volando por los aires y cayó con fuerza al suelo. Gladys y otras chicas de Drakon se rieron mientras que otros ahogaron un grito. Después de unos cuantos segundos los dos se levantaron del suelo y se miraron, esto ya era personal.

— ¡Rictusempra! —Gritaron los dos al mismo tiempo y dos haces de luz plateada chocaron rebotando contra el techo.

— ¡Desmaius!

Otro haz de luz roja salió de la varita de Harry y Emerald lo esquivó por casi nada

— ¡Mimblewimble!

— ¡Protego!

Harry no sabía para que servía el ultimo hechizo que Emerald había utilizado contra el, pero lo hizo retroceder unos cuantos pasos, una niebla de humo los rodeaba.

— ¡Derutum!

Volvieron a gritar ambos y los hechizos chocaron haciendo que nuevamente volvieran a caer un par de metros de donde habían estado antes, tirados sobre el suelo se miraron, estaban cansados, los dos se levantaron con dificultad del suelo y jadeando apuntaron las varitas a su oponente.

— ¡Alto! —gritó la voz del profesor y dispersando el humo con su varita se dirigió a ambos chicos—bien hecho a los dos, veinte puntos para Fénix, nunca había visto un duelo tan fabuloso entre alumnos. Eso es todo por hoy, se acabó la clase.

Todos salieron de la sala, comentando sobre el grandioso duelo que acaban de presenciar.

—Buen trabajo— le dijo Harry a Emerald, cuando salieron de la sala de duelos—lo hiciste muy bien

Ambos se habían quedado rezagados del resto de sus compañeros que se dirigieron al salón-comedor, era hora de la comida.

Los de Drakon habían salido furiosos y en sus caras se denotaba la envidia ya que ese día Fénix había acumulado más puntos en unas cuantas horas.

—Gracias, tú también lo hiciste muy bien—le dijo la chica

—de nada, ¿vas al comedor? —le preguntó Harry a Emerald

—No, no tengo hambre y tampoco ganas de verle la cara a Pablo—le respondió la chica con

desanimo—voy a pasear por ahí ¿vienes?

—Está bien— dijo Harry— yo tampoco tengo hambre

Ambos salieron a los jardines del castillo, el sol bañaba con su brillo el verde césped, una suave y calida brisa los despeinaba mientras caminaban en silencio por el pasto, el día era perfecto y agradable, solo se escuchaba el pillar de los pájaros entre el susurro del las hojas de los árboles que de vez en cuando eran acariciadas suavemente por una ráfaga de aire.

—y... ¿por qué te molesta tanto Pablo? —preguntó Harry para entablar alguna conversación

—ay, yo que se, el vive para molestarme, a la gente le gusta hacerme enojar y molestarme—dijo mientras se sentaba en la orilla de un riachuelo, se quitó la túnica y la puso sobre el césped, depuse Harry la imitó y se sentó a su lado.

— ¿pero tu no haces nada? ¿Dejas que te molesten así nada más?

Emerald sonrió y luego dijo

—No me molestan de mala manera, es mas bien una forma tonta de divertirnos, aunque a veces Pablo y Raymon se pasan, pero no te preocupes les doy su merecido

—Ya no estas enojada por lo de ayer

—No, claro que no, solo que si hubieras sido Pablo te hubiera dejado de hablar por una semana

—De verdad no quise mentirte, solo que...-trató de justificarse Harry

—...solo que debe ser tedioso ser Harry Potter ¿cierto? —Terminó Emerald la frase— si supongo que si, a mi tampoco me gustaría que un montón de gente se me acercara solo por haber derrotado al mago mas tenebroso de todos los tiempos y no por mi forma de ser.

— ¡Vaya!—exclamó Harry—por fin alguien me entiende

—...pues es solo lo que pienso

—Sabes, Emerald me gusta mucho tu forma de ser—le dijo Harry a la chica y los dos se pusieron rojos

—A mi también me encanta tu forma de ser—le dijo ella—no eres igual que los demás chicos, me identifico mucho contigo, no se si lo habrás notado pero tenemos muchas cosas en común

—es verdad...ahora que lo mencionas...

En ese instante sonó la campana que indicaba el comienzo de la siguiente y ultima clase.

Ambos chicos corrieron de regreso al castillo, tenían clase de Transformaciones en una aula que se encontraba en el tercer piso, casi no había tiempo, entraron a toda prisa al castillo, y se amontonaron con el resto de los alumnos de sexto que subían por la escalera de mármol hacia e el tercer piso.

La clase fue muy aburrida, solo repasaron las cosas que habían venido en el TIMO de Transformaciones, La profesora Hale era una mujer madura y de aspecto altivo, también era jefa de la casa de Drakon.

Las clases terminaban a las cuatro y el resto de la tarde Harry y Ron aprovechando que no tenían deberes fueron a jugar Quidditch con sus nuevos amigos mientras que las chicas los observaban desde las gradas y cada vez que alguien dejaba caer la Quaffle lo abucheaban.

Después de la cena regresaron a la Sala Común que estaba llena de alumnos, haciendo sus deberes.

—Que haces— Le preguntó Pablo con una sonrisa a Emerald que estaba sentada en la alfombra leyendo

—Que no ves, estoy leyendo— dijo la chica en tono cortante

—a... ¿que lees?

—No me vas a dejar leer ¿cierto?

—mmm... no— respondió el chico con otra sonrisa

—Ok, te escucho—dijo Emerald dejando su libro a un lado

— ¿Por qué no te moriste con el primer hechizo que te lanzó Harry? —le reprochó Pablo en tono sarcástico

—Porque no tienes tanta suerte— le contestó ella como si fuera algo tan obvio