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Historia 25384 — capítulo 3

Harry por fin volvió a casa. Los latigazos lo dejaron por el resto del trimestre sin ir a clases, y su sueño de ir a la secundaria se esfumó en el abismo. Había quedado repitiendo por inasistencia.

Sin embargo, se enteró que Mr. Happy, había lamentado su ausencia. Si, como lees, aunque no lo creas. Lo que sucedió es que Mr. Happy dijo lo siguiente:

-De verdad, extraño al mocoso de mierda, ese.

-¿Ya estas borracho, Mr. Happy?- preguntó Tía Paz Gloria, con tono despreocupado, y normal.

-No, Paz Gloria, querida, lo que sucede es que ahora seré yo quien cocine

-Pero si tú no sabes cocinar, Mr. Happy

-Claro que se, amor, por eso era chef en el “Café Riquet”

-Si, Mr. Happy, lo sé, por eso lo digo… ¿a quien mas aparte de ti lo han despedido por que se le quemó la ensalada?

Harry volvió a su casa de perro, y se dio cuenta que en su ausencia, había desaparecido la chapa. Burp se la había comido. Eso era algo bueno, ya que podría salir de noche.

Esa noche, salió de la casa de perro. Al salir, se golpeó la cabeza con el letrero “SPIKE”, que estaba a la entrada de la casa de perro. Corrió por el jardín, sin hacer ruido. Entró en la casa de los Dursaley, la de la cocina, y encendió el PC. Se metió al correo, sin saber por que, como ya dije –y me cansé de decirlo-, nunca recibía correos. Lo dejó abierto, mientras se metía en el ARES. Bajó el libro “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. Lo leyó entero esa misma noche.

-Eso sería fantástico- se decía-.Yo, Harry Potto, “el niño que vivió”. Pero no, mi vida es una miseria, yo debo ser mas bien el niño que cagó, o algo así- Luego, algo desanimado, repuso- Dudo que alguien sea tan estúpido de hacer un libro sobre mí, y si ese estúpido lo hiciera, dudo que haya uno aún mas estúpido, que lo lea.

Harry, miró el PC, y… se… durmió… ZZzzzzzzzzz… ZZzzzzzzzzz…

Se despertó al otro día. Miró el PC, y se dio cuenta que en cualquier momento llegaría Mr. Happy.

Miró el PC mas detenidamente… si, no había equivocación… en su correo… ¿será posible?... ¡Un mensaje para Harry!

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡OOOOOOOOOOOOOH!!!!!!!!!! - gritó Harry sorprendido.

En ese momento, Mr. Happy entró a la sala donde estaba Harry. El grito, le había asustado, pues creía que alguien había descubierto las fotos porno que guardaba en la carpeta "Informes" (Por que supongo que una empresa que vende hielo tiene informes ¿no?). Empujo a Harry fuera de la silla donde estaba sentado, e intentó cerrar la ventana, cuando se dio cuenta de lo que había hecho gritar a su sobrino.

-Vamos a ver de que trata esto - dijo maliciosamente mientras abría el e-mail, pero toda la malicia de su rostro se diluyó a medida que iba leyendo el contenido de este. Para cuando hubo terminado estaba completamente pálido, y apagó el computador directamente con el botón "Power".

-Pero tío- exclamó Harry sin poder contenerse- es el primer e-mail que me llega en mi vida, ni siquiera me llegan los e-mails que yo mismo me mando. Además, has apagado el computador sin cerrar el sistema, y tú mismo me has dado de latigazos cada vez que yo lo he hecho.

-¡No se habla más!- exclamó Mr. Happy furibundo- vete a la cocina, cómete tu M&M, y a cortar el césped.

Pero Harry no alcanzó a hacerlo. En ese momento entró tía Paz Gloria, junto con un sujeto de chaqueta, que llevaba en una mano un maletín.

-Mr. Happy…- dijo la tía a su iracundo marido- creo que esto podría interesarte.

Mr. Happy observó mientras el recién llegado sacaba de su maletín, lo que parecía un Notebook, y comenzaba a enumerar sus increíbles características.

-Nuestro último modelo, posee un procesador de 2 Gigahertz, 732 MB de RAM, 3 discos duros de 200 GB cada uno, lector de CD, DVD, VHS y cassete, conexión a Internet, Internet 2, la INTERPOL, el FBI y la red secreta del gobierno de Perú. Por favor, vea la resolución de su monitor de carbonita líquida.

Pero Mr. Happy no se fijó en la resolución de la pantalla, si no más bien, que en ella podía divisarse claramente el logo de G-Mail, y unas letras azules que decían "Para Harry Potto, Living del número 4 de Pubert Drive, Little Winging, Surrey". Mr. Happy, cerró el Notebook lo más rápido que pudo, y trató de controlarse.

  • Paz Gloria, amor- dijo finalmente.

  • ¿Si querido?

  • Las estrellas ninjas, por favor.

Segundos después, el desafortunado vendedor huía a todo lo que le daban sus piernas, con dos estrellas ninjas clavadas en el culo, y un par más persiguiéndole. Mr. Happy, ya más relajado, se dio media vuelta y volvió a ponerse pálido. El computador estaba encendido de nuevo, y en la pantalla, bajo las letras de Yahoo-Mail, se veían claramente otras letras que decían "Para Harry Potto, Living del número 4 de Pubert Drive, Little Winging, Surrey". Antes de que Harry pudiera acercarse al computador, Mr. Happy lo había destrozado con una certera patada de karate.

  • ¡Pero querido! - exclamó la tía - ¡Ahí tenía la tesis en la que llevo trabajando 6 años!

  • Lo siento - dijo Mr. Happy en tono melancólico, mientras bajaba la cabeza - era lo mejor que podía hacerse. Fue un buen computador, pero no tenía otra opción. Es una cosa de ser humani...

Pero no pudo continuar, porque en ese momento, una voz comenzó a salir de los parlantes del computador (la única parte que había quedado intacta).

  • Gracias por usar Voice-Mail. Usted tiene un nuevo mensaje de voz, “Para Harry Potto, Habitación del computador destrozado, número 4 de Pubert Drive, Little Winging, Surrey”. Asunto: Carta de...

Nadie pudo escuchar el resto del mensaje, porque Mr. Happy, en un ataque de pánico, había agarrado con una mano a Harry y con la otra a Paz Gloria, y sacándolos fuera de la casa, los había metido al auto. Luego había vuelto a entrar rápidamente, había sacado rodando a Burp, y luego de que ambos hubieron entrado al auto, había comenzado a conducir como un maniático.

  • ¿Adonde vamos papá? - preguntó Burp, mientras intentaba acomodarse.

  • ¡Silencio! - gritó furioso Mr. Happy- o me encargaré de que no vuelvas a comerte una vaca entera por el resto de tu vida.

Luego de la amenaza, Burp no volvió a articular palabra por el resto del viaje. A velocidad de diputado, Mr. Happy se dirigió a las afueras de la ciudad. No descendió la velocidad, sino hasta que vio un cartel que decía "Motel a 2 Km.".

Al llegar ahí, los Dursaley y Harry se bajaron apresuradamente del auto y entraron al motel, apartando de su camino a un señor de unos 60 años, quien venía saliendo del lugar con una jovencita de no más de 25 años, quien de seguro era su hija (¿o que creían ustedes, malpensados?).

  • Buenos días - dijo desesperado Mr. Happy al encargado - quiero la pieza más barata que tengan.

  • ¡Señor Dursaley! - exclamó el empleado - ¿Cómo ha estado usted? ¿No quiere la habitación de siempre?

Mr. Happy enrojeció, comenzó a sudar, y tía Paz Gloria lo miró con mala cara.

  • Definitivamente ustedes los ejecutivos cambian de secretarias todos los días - continuó el empleado - ¿qué pasó con las dos rubias con las que vino la última vez? Supongo que no es asunto mío ¿verdad? ¿Va a pagar con su tarjeta de cliente frecuente?

Rápidamente Mr. Happy agarró del brazo a su esposa, del pelo a Harry y pateó a Burp, haciéndolo rodar hasta el auto, en el cual partieron en busca de un sitio mejor.

  • Papá ¿por qué no nos hemos quedado ahí? - quiso saber Burp.

  • Verás... - empezó a decir Mr. Happy- bueno... pues... porque no tenían donde amarrar los caballos.

  • Pero tío - intervino Harry - nosotros no tenemos caballos.

  • Pero podríamos tenerlos. Más te vale que no interfieras en mis decisiones muchacho. Recuerda que yo soy inteligente, y tú eres tonto. Yo soy útil y tú inútil. Yo soy grande, y tú eres pequeño. Yo soy yo, y tú no eres nada.

  • ¡Y yo soy gordo! – exclamó Burp.

  • Si, Burp, tú eres gordo.

  • Por cierto querido - intervino tía Paz Gloria- ¿conocías al encargado de ese lugar de alguna parte?

  • ¿Yo? - respondió nervioso Mr. Happy- este… nunca lo había visto en mi vida ¿por qué lo preguntas?

  • Bueno, el parecía conocerte.

  • Debe haberme confundido con alguno de sus amigos - repuso Mr. Happy- Walter no es muy bueno recordando caras.

  • ¿Quién es Walter? - preguntó tía Paz Gloria.

  • El tipo del motel por supuesto.

  • ¿Cómo es que sabes su nombre?

  • Bueno, ya sabes... - el nerviosismo volvió a aflorar en la voz de Mr. Happy- este... lo decía en el bolsillo de su camisa.

  • ¡Mr. Happy! ¡El tipo del motel llevaba una polera!

  • ¡Miren! - exclamó Mr. Happy- ahí hay un hotel, tal vez podamos quedarnos allí.

Mr. Happy estacionó el auto, y la familia Dursaley, junto a Harry, se bajaron de él, y se dirigieron a la recepción.

  • Pero papá - gritó Burp- aquí tampoco hay donde estacionar los caballos.

Mr. Happy hizo caso omiso a su hijo, y se dispuso a pedir una habitación barata. Cuando la hubo pagado, se dirigió allí con su familia, y cerró cuidadosamente cada puerta y ventana, asegurándolas bien.

  • Ahora no tendremos más problemas - exclamó Mr. Happy, poniéndole llave a la última puerta.

  • ¡Papá, ven a ver lo que hay en la televisión! - gritó de pronto Burp.

Mr. Happy corrió hasta el living, rogando al cielo que no sucediera lo que él creía que iba a suceder.

  • ¿Qué sucede Burp? – preguntó Mr. Happy.

  • ¡Mira! - gritó su hijo - están dando "El show Barney y sus mamones".

Mr. Happy suspiró, por un momento había pensado que...

  • Interrumpimos este programa, para dar un anuncio de urgencia - la voz proveniente del televisor interrumpió los pensamientos de Mr. Happy- se ha detectado un nuevo virus muy poderoso que está circulando por Internet. Se trata del denominado "Virus de Harry Potto", que llega camuflado en un e-mail que dice "Para Harry Potto". No debe abrirse, es muy peligroso, pero para que ni siquiera lo abráis por curiosidad vamos a leerles su contenido. Dice así: “Para Harry Potto, Habitación de Hotel CookWorld, completamente cerrada. Asunto: Carta de...”

Harry, que estaba con su oído atento, no pudo escuchar nada más, puesto que en ese momento Mr. Happy agarró el televisor, y lo arrojó a través de la ventana, destrozando el vidrio de ésta.

  • Los noticieros nunca dan noticias buenas - Explicó.

  • ¡¡¡¡¡MIERDA!!!!! - se escuchó gritar a una voz desde el piso de arriba - me han mandado un Mail-Bomb.

Al instante, se escuchó desde arriba un ruido similar al que había hecho el televisor al ser lanzado por Mr. Happy, y los Dursaley vieron por su ventana como un Notebook caía del cielo, y quedaba colgando de un cable justo frente a ellos. En su pantalla, podía verse claramente, claro que al revés, una casilla de Hotmail con cientos de e-mails nuevos. Todos ellos decían "Para Harry Potto, Habitación de Hotel CookWorld, con ventana rota. Asunto: Carta de..."

Antes de que Harry pudiera seguir leyendo, sintió que alguien lo asía del pelo, y segundos después estaba saliendo del hotel junto a sus tíos y a su primo. Mr. Happy, con rostro desesperado, volvió a subirlos a todos al auto, y comenzó a conducir a toda velocidad, hasta que llegaron a la costa. Ahí todos se bajaron, e irrumpieron en una lancha, lanzaron a sus ocupantes al mar, y Mr. Happy los condujo hasta una abandonada y remota isla lejos de toda civilización. Ahí todos volvieron a bajarse, y luego de toparse con los participantes de "Survivor" (Sobrevivientes), se subieron a un helicóptero que los esperaba, y despegaron.

  • ¡¡¡Ahora todos salten!!! - gritó de improviso Mr. Happy, y el primero en hacerle caso fue el piloto, no quedándole al resto ninguna otra opción. Felizmente, todos tenían un paracaídas, por lo que la caída de casi todos, fue bastante suave (digo casi todos, porque no pensarán que un paracaídas podía resistir al obeso de Burp, ¿no?).

Harry, observó el lugar donde había caído. Era la cima de una montaña, y en ella había una vieja y humilde cabaña. De pronto, la puerta de esta se abrió, y salió un anciano.

  • ¿Heidi? - preguntó el anciano quien parecía no ver muy bien - Heidi, nietecita mía, ¿eres tú?

  • Vamos dentro - les dijo Mr. Happy a tía Paz Gloria, Burp, y Harry con un gesto.

  • Vamos, Heidi, no te escondas de mí. Ven, y dale un fuerte abrazo a tu abue... - las palabras del anciano fueron interrumpidas, por una llave de judo de Mr. Happy, que lo mandó cuesta abajo.

Ya dentro de la casa del abuelo de Heidi, Mr. Happy, se dispuso a trabajar. Primero les puso cadenas a todas las puertas y ventanas, asegurándolas con tres candados cada una, luego las clavó, y les clavo tablas encima. Además de eso, les construyó una pared de ladrillos, tapiándolas, y luego derramó todo el cemento contenido en un camión en ellas (¿Cómo qué de dónde sacó un camión? ¿Es que nunca han visto como lo hace McWolf cuando huye de Droopy? ¿No? ¡Malditos seres sin infancia!) (¿Y que como va a salir después? ¿Si Mr. Happy era familiar de magos, no lo podía ser de Houdini?)

  • Muy bien - exclamó Mr. Happy- a ver si ahora alguien puede llegar hasta nosotros.

Apenas hubo dicho esto, la pared explotó como si alguien hubiera puesto una bomba al otro lado. Tanto los Dursaley como Harry, debieron taparse la cara con los brazos para no ser heridos por los restos de cemento, ladrillos y madera. Mr. Happy intentó ver a través del polvo, que era lo que había pasado. Dos siluetas, una de un tipo muy grande y gordo, y otra de un sujeto bajito y con cuernos en la cabeza, conversaban en la puerta.

  • Obelix, te he dicho mil veces que tengas cuidado al llamar a la puerta.

  • Tranquilo Asterix, de seguro los romanos tienen esclavos para que arreglen estas cosas ¿no?, y a propósito de tentáculas venenosas, ¿crees que haya comida por aquí?

  • Dudo mucho que haya nada para comer, en una casita abandonada en lo alto de una montaña.

  • Es una pena, yo que tenía tanta hambre, en fin, busquemos en otra... ¡un momento! ¿Qué tenemos aquí? ¡Asterix, mira, he encontrado un jabalí que intentaba escapar!

  • ¡Déjenme! - se escuchó gemir a Burp, quien había sido levantado en el aire por la silueta más grande.

  • Asterix… ¿habías oído hablar a un jabalí antes?

  • No, Obelix, eso no es un jabalí - dijo la silueta del hombre pequeño - es demasiado grande, y gordo para ser un jabalí. Además, huele muy mal. Creo, que mejor lo dejas ahí. No vaya a ser un animal mágico o podrido.

  • Por Tutatis, está bien. Pero espero que encontremos comida antes de que el cielo nos caiga sobre las cabezas.

La silueta grande dejó caer a Burp, y junto a la silueta pequeña desaparecieron del lugar, justo cuando el polvo comenzaba a disiparse.

Luego de este extraño suceso, Mr. Happy, retomó su trabajo, y volvió a dejar la pared igual, y más protegida que antes. Luego, dictaminó que era hora de dormir, y todos se fueron a acostar.

Faltaba un minuto para las 12 de la noche, cuando Harry despertó, debido a los fuertes olores que emanaban de Burp. En ese momento, recordó que cuando dieran las 12 sería un día muy especial, sería... nada menos… ¡Que su cumpleaños! Era la única fecha importante en su vida, ya que ni siquiera recordaba cuando había sido su primera y última navidad, ya que cuando tenía 1 año, sus padres murieron, dejándolo huérfano, y quedando al cuidado de sus tíos, nunca tuvo otra navidad. Harry observó el reloj,… quedaban 10 segundos… 9 segundos,… 8 segundos,… 7…, 6…, 5…, 4…, 3…, 2…, 1... y… ¡10 de nuevo! (no culpen al pobre muchacho por no saber contar hasta más de 10, no es su culpa no tener una educación digna, sino, pregúnteles a los escolares que hacen huelga por el carné escolar). Harry, miró el reloj, hasta que quedaron los últimos 10 segundos y luego hasta que quedaron los últimos cinco, el corazón de Harry se aceleró, cuatro, sus oídos comenzaron a zumbar, tres, al revés, dos, el reloj, uno, Harry miró expectante a la puerta sintiendo que algo importante iba a pasar...

Cero…