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Historia 25384 — capítulo 4

Harry, miro expectante la puerta, pero los minutos pasaran sin que nada importante sucediera, incluso, alcanzó ha hacer su torta de tierra favorita, con su propia saliva, se cantó a si mismo el feliz cumpleaños, y al darse cuenta que aún nada sucedía, decidió volver a dormirse. Fue entonces, cuando oyó en su cabeza una voz lejana, una voz que decía algo como "¡¡¡¡Martín!!!! Baja las luces. Y esa música es de...".

En ese momento, se escuchó una explosión, la puerta asegurada saltó en mil pedazos, y el tema “Esta noche ando Trash”, del “Sexual Democracia”, comenzó a escucharse por toda la cabaña, mientras una silueta de un hombre diminuto (suponiendo que era un hombre), entraba en ella. La silueta alzó los brazos, y otra explosión barrió todo el polvo del lugar. Cuando el polvo se hubo disipado por completo, Harry pudo ver al enano. Tenía pelo largo, barba, anteojos oscuros, un pañuelo en la cabeza, chaqueta de cuero, y numerosos tatuajes en ambos brazos.

  • ¡Harry! - exclamó el enano al ver al niño - no te veía hacía mucho tiempo. Ten esto. ¡Para que te hagas hombre!

El enano, alargó una caja de "Anticonceptivos Swerden" a Harry. En la caja, había pegada una tarjeta que decía "¡Feliz Cumpleaños, Harry Potto!"

  • ¿Y que son éstos plásticos? - preguntó Harry, mientras inspeccionaba el contenido de la caja - ¿Son para ponérmelos en los dedos?

  • Son "gorritos", "calcetines", como les llaman ustedes. En mi época, les llamábamos "paracaídas" - el enano, al ver la cara de interrogación de Harry, y de los Dursaley, que tenían los ojos como platos, y se habían refugiado en una esquina de la cabaña, continuó- ya saben, nunca saltes sin uno puesto.- y se rió de su propio chiste. Al ver que Harry aún lo miraba con recelo, gruñó- ¡Condones, muchacho! ¿en que mundo vives?

  • Como diga – Harry, se guardó la caja antes de proseguir - ¿quién es usted?

  • Es cierto, no me presenté. Me llamo Chiquitín Elfeus Helf Hagridtaker, conocido como el Guardián de Ultratumba, el Sepulturero, el rockman, o el Campeón Supremo de la Lucha Libre internacional...

  • Pero si el Campeón Supremo de la Lucha Libre internacional es Hulk Makalister- exclamó Burp.

  • ¡¡¡¿¿¿QUÉ HAS DICHO, PEQUEÑO MARRANO???!!! – Chiquitín, enfurecido, se acercó a Burp y le pegó un sillazo en la cabeza, dejándolo aturdido - ¡Con eso bastará! ¡Hulk Makalister! ¡Já! Como te iba diciendo Harry, me conocen como el Campeón Supremo de la Lucha Libre Internacional, y también por ser el cuidador de Yeguarts.

  • ¿Yeguarts? - preguntó Harry - ¿Y…- dijo, temiendo que también le diera a el un sillazo si no sabía que demonios era Yeguarts- eso que es?

  • Vamos muchacho, alguna vez te habrás preguntado dónde aprendieron todo tus padres.

  • No debe ser un muy buen lugar, no sino le enseñan a sus alumnos algo sobre electricidad - dijo tristemente Harry.

  • ¿A que te refieres? - preguntó sorprendido el enano.

  • A como murieron mis padres. Mi mamá, se electrocutó al prender la luz del baño con las manos mojadas. Mi papá, murió dándole respiración boca a boca, cuando mi mamá aún se estaba electrocutando. Deberían enseñar los principios básicos de la electricidad en ese lugar, por que…

-¡¿ELECTROCUTADOS?! - Chiquitín estaba fuera de sí - ¿¿quién te ha dicho semejante barbaridad??

Harry apuntó a sus tíos.

  • ¡Malditos muggres! - Chiquitín se acercó a tía Paz Gloria, y agarrándola por el cuello, la elevó en el aire, y la lanzó sobre una mesa, dejándola aturdida, y destruyendo la mesa de paso.

  • Disculpe señor - preguntó Harry - ¿que es un muggre?

  • Ya sabes chico, son aquellos que no forman parte del Círculo Mágico.

  • Ah, claro - dijo Harry sin entender.

  • Por cierto muchacho, tengo algo para ti - dijo el enano, y Harry se ilusionó, pero solo le alcanzó a Harry una palm (computador de bolsillo, negro ignorante). En su pantalla, se podía ver el MS Outlook Express, y un mensaje abierto.

  • "Para Harry Potto. Cabaña del Viejo Lobo (para otros, el abuelito de Heidi) sobre la montaña, en los Alpes. Asunto: Carta de..."- leyó Harry antes de dirigirse al enano- Señor Chiquitín, aquí no dice nada más.

  • Es cierto- dijo Chiquitín, antes de lanzar al Mr. Happy, a quien tenía sujeto por el cuello, sobre otra mesa - había olvidado que el presupuesto sólo había alcanzado para enviarte completo el primer e-mail. Toma, aquí tienes una copia impresa.

Chiquitín alcanzó un papel a Harry, quien rápidamente lo leyó. Decía lo siguiente:

COLEGIO YEGUARTS DE MAfIA Y HECHICERÍA

Director: Albert Progugal Loser Broney Dumbeldore

(Orden de Melón, Clase económica, Gran Chapucero, Presidente General del Brujengamot, y miembro honorario de la liga de las “Garrafas al Seco”)

Querido, Estimado, y Amado Sr. Potto:

Le informamos que tiene una vacante en el Colegio Yeguarts de Mafia y Hechicería. La lista de materiales va adjunta. Esperamos su lechuga a la brevedad.

Munerva Mandonagald

Directora Asistente

  • ¿A que se refieren con "esperamos su lechuga"? - preguntó Harry, muy extrañado

  • Es cierto, casi lo olvido - exclamó Chiquitín, mientras sacaba de su bolsillo una lechuga, le metía un papel entre las hojas, y la depositaba en el suelo. Cuando hubo hecho esto, la lechuga se hundió en el suelo, como si éste la hubiera chupado.

  • ¿Ha enviado una carta avisando que he recibido el mensaje? - preguntó Harry.

  • ¡Que va, pequeño! Simplemente he enviado mi cartilla del Loto. Había olvidado jugar esta semana. Ahora, si estás listo, podemos ir a comprar tus material...

  • ¡Un momento! – Mr. Happy había recobrado el conocimiento, y se acercaba amenazante - no voy a gastar dinero para que mi sobrino aprenda a sacar conejos de un sombrero y a adivinar cart... - no pudo terminar, porque Chiquitín tomó una cama, y se la destrozó en la cabeza a Mr. Happy, dejándolo tendido en el piso, luego se acercó a él, verificó sus bolsillos, y le robó la billetera.

  • Tal vez prefiera gastarlo pagándome una cerveza - exclamó burlón Chiquitín

  • ¡Vete muchacho, y sé un fracasado igual que tu padre! - gritó la tía Paz Gloria, quien se había puesto de pie - tendrás que vivir de lo que ganes haciendo tus actos en cumpleaños de niños, y nadie te respetará.

  • ¡¿De que habla?! - gritó Chiquitín - el muchacho aprenderá magia de la verdadera, podrá volar, desaparecer, y hacer que aparezcan lechugas de la nada…

  • ¿Quiere decir que en Yeguarts, no aprenden a adivinar cartas, o multiplicar pelotas de esponja? ¿O sea que mi hermana, y el inútil de Joans-Crowonder hacían verdadera magia? De haberlo sabido, mi padre no la habría echado de la casa, podríamos haberla utilizado, podríamos haber sido millo...- pero tampoco pudo terminar, ya que Chiquitín, furioso, la golpeó con un extintor salido quien sabe de donde, dejándola catatónica en el suelo.

Harry y Chiquitín salieron de la cabaña. Afuera, había estacionada una motocicleta negra. Pero antes de que pudieran subirse a ella, se escuchó la voz de Burp desde dentro de la casa.

  • ¿Mami? ¿Papi? ¿Están bien?

  • ¡Ya basta! - gritó enfurecido Chiquitín, entrando en la cabaña.

Segundos después, Burp, salió volando fuera de la cabaña y quedó tirado en el suelo sollozando, justo al lado de un precipicio. Chiquitín, babeando, se acercó, y tomándolo de las piernas, lo elevó sobre su cabeza.

  • ¡¡Martín!! ¡¡Lo está subiendo al Penthouse!! - se escuchó una voz en off - ¡¡¡Le va a hacer "El elevador de la muerte"!!

En ese momento, por el risco donde Burp iba a ser lanzado, se asomó la cabeza del anciano de la cabaña, quien al parecer estaba escalando la montaña.

  • ¿Heidi, nietecita mía? ¿Dónde estás? He vuelto a subir la montaña sólo para verte. ¿Heidi niet...? - el anciano no pudo decir nada más, porque en ese momento Burp fue lanzado por el precipicio, cayéndole encima, y despeñándolo nuevamente. Chiquitín, satisfecho volvió hasta donde se encontraba Harry.

  • Es curioso - comentó el muchacho cuando el enano hubo vuelto - me parece como si ya hubiera visto sus movimientos, pero no recuerdo donde.

  • Basta de plática muchacho, ya es hora de que nos vayamos - exclamó Chiquitín, subiéndose a la motocicleta.

  • Disculpen ¿podrían ayudarme? - se escuchó de pronto una voz femenina detrás de Harry y Chiquitín, quienes se dieron vuelta (sin mal pensar), para observar a su interlocutora.

Frente a ellos estaba una mujer, de unos veintitantos años, pelo castaño claro hasta los hombros, penetrantes ojos café, labios carnosos, largas piernas, y medidas de una semi-diosa. Vestía un diminuto sostén azul, y un colaless del mismo color, ambos productos de Mavon (¡que sin publicidad, no tenemos presupuesto para seguir con la historia!)

  • ¿En que podemos ayudarla señorita? - preguntó Chiquitín, luego de estrujarse la barba, la cual se había empapado, de tanto que había babeado.

  • Verán, mi nombre es Heidi Klum. Se suponía que debía venir aquí a encontrarme con mi abuelito, pero he revisado su casa, y lo único que hay es una pareja tirada en el suelo. Parece que hubieran sido golpeados con algo.

  • No se preocupe por ellos señorita, seguramente habrán comido algo que les ha caído mal. - el tono de voz de Chiquitín se hizo más meloso - Su abuelo ha tenido que ir a hacer un trámite, pero si usted quiere puedo acompañarla mientras lo espera.

Heidi, adivinando las intenciones de enano, lo observó detenidamente. Chiquitín no era precisamente un Di Caprio, no por nada, su segundo nombre era Elfeus. Era tan feo, que lo habían llamado a formar parte de Illapu, tan feo, que había pedido trabajo como doble en "El Planeta de los Simios", y le habían dado un papel protagónico, era tan, pero tan feo, que una vez había reemplazado a la Vivi Kreutzberger en un capítulo de "Sábado Gigante", y nadie se había dado cuenta del cambio. Así de feo era.

El cuidador de Yeguarts, entendiendo lo que significaba la mueca de asco en la cara de la TOP model, agregó:

  • Vamos, sé que soy feo, pero tengo un gran... - aquí hizo una pausa, miró hacia abajo y continuó - corazón.

Heidi, volvió a examinarlo, poniendo especial énfasis en la zona donde debería encontrarse el... eh, ya saben, corazón. Luego, cambiando su cara de asqueada, a una cara seductora, se dirigió al interior de la casa, mientras con el dedo le daba a entender a Chiquitín que entrara.

  • ¡Vamos allá!- gritó eufórico Chiquitín, mientras se rasgaba la camisa.

  • Disculpe señor - Harry intentaba llamar la atención del enano-, hay una cosa que todavía no comprendo.

  • Rápido, muchacho, rápido ¿qué es lo que no entiendes?- preguntó Chiquitín.

  • Todo.

  • A ver, como te lo explico -Chiquitín pensó unos segundos - Tú eres un mago.

  • Ah, entonces de seguro mis padres murieron en manos de un terrible mago tenebroso que intentaba matarme, pero que fue vencido debido a que su propio hechizo le rebotó. Seguramente, también tengo poderes mágicos que me permitirán realizar las proezas más increíbles.

  • ¡Muy bien chico! ¿Cómo has sabido todo eso? - preguntó Chiquitín, bastante sorprendido- ¿Has estudiado sobre los magos por tu propia cuenta?

  • No, pero todo esto se parece mucho a un libro que leí esta mañana. Algo de un tal Larry Potter, o algo así, era de una mujer de Inglaterra, algo así como… Juana Katy Rolling

  • ¿En serio? - preguntó Chiquitín, mientras se sacaba de encima los restos de su camisa - Sabes, podríamos demandar a la autora por plagio y ganar bastan...

  • ¡Yujuuuuuuuuuuuuu, mi chiquilín! ¿Vienes o no? - la cara de Heidi Klum, apareció por un lado de la puerta de la cabaña, junto con un brazo, que sostenía el sostén azul inerte en el aire - Estoy esperándote, para que vengas, y me apliques un "Pedigree", o mejor aún, una "Llave de Rendición".

  • ¡Estoy contigo en un segundo! - gritó Chiquitín, antes de dirigirse en voz baja a Harry - ¿Tienes aún la caja que te regalé, Harry?

  • Lógico - contestó Harry, pensando en lo estúpido de la pregunta, ya que se la había regalado hacia menos de una hora.

  • Bueno, niño, necesito que me des uno de los... no, mejor dame la caja completa. Ya te compraré otra cuando lleguemos a Cagon Alley.

  • ¿Cagon Alley? - preguntó Harry mientras le entregaba la caja al enano.

  • Ya sabes, el lugar donde iremos a comprar tus materiales – luego, mientras entraba a la cabaña agregó - tengo asuntos que atender aquí ¿Por qué no te dedicas a dividir el número de estrellas que hay en el cielo, por la velocidad del viento mientras me esperas?

Harry asintió, y comenzó a contar las estrellas, pero tuvo que interrumpir su labor, ya que la cantidad e intensidad de los gemidos que provenían de la cabaña, le hacía perder la cuenta. Por lo tanto, Harry se dedicó a pensar en su futuro. Chiquitín, le había dicho que él era un mago ¿sería eso cierto? Harry, recordó todas las veces en que cosas raras habían pasado, cuando él estaba enojado o asustado. Recordó cuando Burp lo había golpeado y ese mismo día se había caído el helicóptero en el que viajaba el hijo de Menem, o cuando tía Paz Gloria lo había castigado, y a la mañana siguiente se supo que Fujimori había desaparecido de Perú, o esa vez que Mr. Happy Dursaley lo había golpeado, y al instante, la papada que Don Francisco se había operado le había vuelto a aparecer. Pensó, por último, cuando habló, en el capítulo anterior, con un centenar de moscas, que se abalanzaron sobre su primo (Pero luego pensó que eso no era mágico, sólo que las moscas se acercan a las cosas putrefactas)

Harry, dejó de pensar, ya que sus recuerdos se confundían, debido al ruido que hacía la cabaña al moverse como azotada por un huracán, y a los constantes gruñidos, gritos, gemidos de placer, y uno que otro "iolereijijuuuuuuuu" que salían de ella. Hubo un momento, en que los ruidos cesaron, pero solo para reanudarse con más fuerza aún, al cabo de unos minutos. Por lo tanto, Harry, viendo que tendría que esperar un buen rato, se acomodó lo mejor que pudo entre unas piedras, y se dispuso a dormir. Lo último que escuchó, fue un grito tirolés seguido de un fuerte gemido, que se perdieron… en la espesura… de la noche.