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Atada al Destino — capítulo 23
-No puedo creer que otra vez estés embobada mirando esa cosa.
-No le estoy haciendo daño a nadie Sav.
-Lo sé, pero no me gusta verte así, los demás existimos.
-Puedo decirte lo mismo...Lo echo mucho de menos. Hace casi un mes que se fue y aun no ha dado señales de vida. Tengo miedo de que algo le haya pasado.
-Si eso fuese así, ya lo sabríamos ¿no crees?
-Supongo que tienes razón. Sigamos practicando, no quiero que Jeff nos de otro sermón como el de ayer.
-Reconoce que nos lo mereciamos. Nos pasamos un poco.
-Puede, pero podría haberselo tomado de otra forma. Solo fue una broma. Además ¿y si hubiese sido verdad?
-Reaccionó así porque sabía que si estaba embarazada no era de él.
-¿Qués quieres decir?
-Que no nos hemos acostado todavía.
Selene miró a su amiga divertida. Eso no era algo muy normal en Savitri. Empezó a reirse y la otra la fulminó con la mirada.
-¿Tiene algo de malo?
-No, en absoluto, solo que me resulta un tanto extraño.
-Yo tampoco puedo creérmelo, pero así es. No quiero estropearlo todo por un polvo. Estoy locamente enamorada de él.
-Se te nota Sav y me alegró por ti.
-Gracias y ahora a entrenar.
-No hace falta que entreneis hoy. Hay que hacer otras cosas.
Las dos chicas se volvieron sobresaltadas. Dominic se reía mientras las miraba: le encantaba asustarlas.
-Braulio dice que vayais a verlo. No tardeis.
Ellas asintieron y se marcharon. Al llegar vieron en el despacho a Febo, Jeff, Soray y Christian. Las dos chicas entraron y se unieron a la charla que ellos mantenían.
-Tio ¿podemos saber para que nos has llamado?
-Si, por supuesto. Con tanta cháchara se me había olvidado. Mañana iremos a la tumba de tus padres, los siete. Quiero que prepareis vuestras cosas para varios días, pues vamos a quedarnos allí una o dos noches. No quiero que digais nada a nadie. Saldremos al amanecer y espero que ninguno llegue tarde ¿entendido?
Todos asintieron y tras despedirse fueron a preparar sus cosas. Selene estaba emocionada. En un par de días a la máxima tendría esas respuestas que tanto ansiaba. Guardó lo imprescindible, incluyendo el puñal y la pulsera de Héctor. Cada vez que miraba una de las dos cosas recordaba cuando se despertó esa mañana y notó el puñal en su mano. Luego recordó que la habían besado y había pensado que era un sueño. No lo había sido. Héctor se había despedido de ella. Le importaba.
A la mañana siguiente amaneció un poco nublado y hacía frio. Cuando se reunieron en el patio todos iban muy bien abrigados. Se montaron en los coches y se fueron. El camino era largo y estaba en mal estado y los remolques con los caballos botaban. La última parte del camino, inaccesible en coche, la harían montados. No hablaron mucho ya que estaba soñolientos y cansados. Tardaron una hora en llegar al lugar donde dejarían los coches.
-Tendremos que ir con cuidado. A partir de aquí el camino está en muy malas condiciones y hace mucho que nadie pasa por el. Yo iré primero. Jeff, ocúpate de ocultar los coches, cuanto antes nos pongamos en marcha mejor, aquí estamos demasiado expuestos.
Al poco rato ya estaban en camino. Esta vez Selene no podía reprimir algunas preguntas, pero su tio solamente decía que tuviese paciencia. El paisaje era monótono y apenas había vegetación. Parecía un desierto. Después de lo que a todos les parecieron siglos, vieron a lo lejos la silueta de una vieja fábrica medio derruida.
-¿Es ahí donde vamos?
-Sí, ese es el lugar. Que no te engañe su apariencia, es solo eso. Los monjes cumplen bien con su función.
-¿Monjes?
-Si, dentro de poco los conocerás. Son los que custodian la tumba de tus padres y la biblioteca.
-Cada vez siento más curiosidad por este lugar.
-Pronto la saciarás. Si nos damos prisa, llegaremos a la hora de comer.
Aceleraron el paso. Como Braulio había dicho, llegaron al medio día. De cerca y libre de la protección de los monjes, la fábrica presentaba un aspecto sobrecogedor. Tenía varias chimeneas que expulsaban grandes columnas de humo. Los muros eran anchos y parecían muy antiguos.
Había varias personas esperándolos. Tal y como su tio había dicho, eran monjes, aunque un tanto diferentes a los acostumbraos, pues estos llevaban espadas atadas al cinto y tenían vigias en los muros altos.
El monje que parecía de mayor rango se acercó al grupo. Braulio desmontó y los dos se fundieron en un sincero abrazo.
-Ya era hora de que vinieses a visitarme.
-He estado muy ocupado, pero aquí estoy.
-Tienes muchas cosas que contarme, he oido algunos rumores.
-Tú estás más informado que yo.
-No lo niego, pero hay cosas que me gustaría que me aclarases y me dijeses si son verdad.
-Tendremos tiempo para eso. Ahora quiero presentarte a alguien.
Braulio se acercó a Selene y, por primera vez, el monje se fijó en ella. Su cara reflejó una gran sorpresa, tanta que no pudo reaccionar como él solía hacerlo. Se acercó a la chica, la miró y luego la abrazó.
-¡Helena!
-No, no soy Helena, soy Selene, su hija.
-¿Selene?
-Si papá, ella es la hija de mi hermana y Adolph. tu nieta.
-¿Mi nieta? Pero yo creía que estaba con sus padres adoptivos.
-Tuvimos que acelerar un poco las cosas. Ahora te lo contaré todo con más detalle.
-Y a mi ¿quién me lo explica? ¿Este hombre es de verdad mi abuelo?
-Si Selene, lo es. Esta es una sorpresa que os tenía reservada a ambos.
-Nunca te perdonaré que me lo hayas ocultado Braulio.
-A estas alturas creí que ya lo sabrias, si no por nosotros, por tus propios medios.
-Teneis la información muy bien oculta.
-Hay que ser precavidos; últimamente hay mucho movimiento en el otro bando.
-Me enteré del ataque que sufristeis.
-Si, si, muy bien. Basta ya de charla. Hemos hecho un viaje muy movidito y a mi me rugen las tripas. ¿Qué tal si entramos a comer y luego os poneis al día?
-No cambiarás nunca Jeff, pero tienes razón. Entrad al comedor, hoy los monjes cocineros se han esmerado en sus labores.
-Eso es porque sabían que veniamos y quieren presumir.
-Ellos no presumen Jeff; los monjes no nos comportamos como vosotros.
-Basta papá. Sabes de sobra que a mi hijo le encanta meterse contigo.
-Tienes razón, pero a mi me gusta tanto o más que a él.
Mientras hablaban se diriguían al comedor. El interior del edificio era oscuro y algo frio, pero en las paredes podían distinguirse antiguas pinturas que Selene intentaba descifrar sin éxito. Su abuelo, que iba a su lado, se percató de ello.
-No te preocupes si no las entiendes ahora. Hablaremos sobre ella durante el tiempo que estés aquí. Ellas te enseñarán mucho, pues cuentan nuestra historia mejor que un bardo.
-Ya era hora. Llevo esperando esto desde el día que llegue a la Base.
-Solo tendrás que esperar hasta esta tarde. Ahora toca disfrutar de la comida y después os enseñaremos vustrs habitaciones para que descanseis un poco. Nos reuniremos antes de la cena.
-Si no hay otro remedio lo haremos así.
Entraro juntos al comedor. Los monjes ni siqueira levantaron la cabeza de sus platos, como si los recién llegados no les importasen lo más mínimo. Se sentaron y comieron en medio de una animada charla. Lo que el abuelo de Selene había dicho era totalmente cierto: la comida era deliciosa, los monjes se había esmerado en complacerlos. Después los llevaron a sus habitaciones. Todas eran muy parecidas: pequeñas y con muy pocos mubles. Para el tiempo que iban a esta allí era suficiente. Cuando Selene estuvo en su cuarto se dio una ducha rápida y luego se echó en la cama con la intención de descansar un poco. Habían quedado en verse a las 19:00h y aun quedaban cerca de dos horas. Pensó en lo que podía hacer para matar el tiempo, pues estaba ansiosa por saber que sucedería más tarde.
Se puso de nuevo a jugar con el puñal de Héctor. Hacía varias semanas que se había marchado y lo echaba de menos. Estaba sumida en sus pensamientos cuando Savitri entró en el cuarto.
-A ti eso de llamar a als puertas nunca te lo enseñaron ¿no?
-Vamos, a la vejez te vas a enfadar por eso. ¿Otra vez embobada con esa cosa?
-No tengo nada mejor que hacer, además ¿a ti qué más te da? No le hago daño a nadie.
-Te lo haces a ti misma, pero bueno. ¿Estás nerviosa?
-¿Tú que crees? Llevo esprando esto demasiado tiempo como para no estarlo.
-¿Qué crees que nos dirán?
-La verdad es que no sé que me dirán a mi, pero a ti estoy segura de que nada. No vas a venir.
-¿Cómo que no voy a ir? ¿Estás de broma no?
-No, no lo estoy. Cuanto menos sepas mejor para ti. Ya hice demasiado mal mentiéndote en esto.
-Hablaré con tu tio o con tu primo para que me dejen entrar.
-Ellos están de acuerdo conmigo, así que no malgastes tu tiempo.
-No puedo creer que me estés haciendo esto. Me estás dejando al margen.
-Solo intento protegerte, aunque no creo que lo entiendas. Créeme, si algún día hace falta que sepas algo más, yo misma te lo contaré, como siempre he hecho con las cosas importantes, pero ahora no, no es el momento.
-No lo entiendo, pero si tú piensas que es mejor así, así se hará.
-No soy solo yo la que lo prefiere. Hay cosas de las que solo podemos enterarnos Febo y yo...Te prometo que te contaré el resto, pero no vendrás a la reunión de hoy.
-Está bien, siendo así me conformo.
-Con tal de no seguir escuchándote.
-Ya, muy graciosa. ¿Qué piensas hacer de aquí a las siete?
-Ni idea, pensaba echarme un rato.
-Bah, ¿qué tal una conversación de chicas?
-A ver, ¿qué tienes que contarme que mi primo no me haya contado ya?
-¿De verdad te lo ha contado?
-Obvio que si. Esta mañana antes de que llegaras.
-Joder...bueno pues si ya lo sabes...
-Me alegro por vosotros, ya es uan relación oficial 100%
-Si ya...
-Vamos Sav, ¿te va a dar verguenza después de tantos años?
-No es eso, pero me gustaría habértelo contado yo.
-Has de ser más rápida la próxima vez.
-Por lo que veo si. Ya le ajustaré las cuentas; es más, iré ahora mismo, así te dejo descansar un poco.
-Está bien, ya nos veremos a la noche y te cuento lo que sea.
-¡Eso espero!
Cuando se quedó nuevamente sola, empezó a imaginarse mil y una historias que podían contarle, pero ninguna se acercaba a la realidad. Se pasó el resto de la tarde leyendo algunos libros de la carrera y aprendiendo algunas cosas. El tiempo se pasó volando y cuando quiso darse cuenta, Febo fue a buscarla para ir juntos a la reunión.
-¿Nerviosa?
-Un poco, pero no voy a echarme atrás ahora.
-Ja, ja. No he dudado de ti ni un segundo. Tú tranquila, será bueno que sepas más, te ayudará mucho.
-Tú conoces la historia, ¿verdad?
-Solo la parte que descubrimos Jeff y yo cuando éramos pequeños. Siempre andábamos escuchando lo que no debíamos, pero no es mucho. Quiero saberlo todo, como tú.
-No creas que nos lo contarán todo. Siempre habrá algo que no sepamos.
En la puerta del despacho los esperaba Braulio.
-¿Estás preparada?
-Nací preparada.
-En ese caso entremos, nos están esperando.
Dentro, ya sentados y esperando impacientes, estaban Derek, el abuelo de Selene, y otro monje tan viejo que su piel estaba amarillenta, del mismo color que los pergaminos que abarrotaban el despacho.
-Antes de empezar a contarte cosas, muchacha, tienes que prometer que nada, absolutamente nada de lo que aquí veas, escuches o experimentes saldrá de este despacho. Es muy importante, al menos para nosotros.
-¿No podré contar nada?
-No, hasta llegado el momento. Sólo tendrás que esperar un poco. No hay que acelerar las cosas. Los demás se enterarán de lo verdaderamente importantes por otros medios y, solo entonces, podrás hablarlas con ellos. ¿Lo juras?
-Si no me queda más remedio...lo juro.
-En ese caso podemos empezar. Pasemos a la otra sala, allí estaremos más cómodos.
Fue entonces cuando Selene y Febo descubrieron una estrecha puerta entre las estanterías. El viejo monje entró primero, seguido de Braulio y Febo. Después entro ella y en último lugar su abuelo, quien cerró las puerta y echó la llave. leugo recitó algunas palabras que ninguno pudo oír. La sala no era ni grande ni pequeña, no había muebles ni ventanas, solo un orificio en el techo justo encima de una hogera en el suelo.
-Hemos pensado que sería más fácil contartelo todo aquí en lugar de en tu mente. De esa forma todos gastamos mucha más energía y tardaríamos más tiempo. Aquí podrás ir viendo lo que te contemos dibujado en las llamas. ¿Estáis listos?
-Lo estamos.
-Bien. Entonces Patrick, empieza cuando quieras.
El viejo monje se quedó pesativo mirando las llamas fijamente. Estas empezaron a formar imágenes difusas que se volvían más nítidas a medida que Patrick hablaba con una voz monocorde y suave.
-Nadie sabe cuando comenzó toda esta historia, pero si como: con una traición y una ardiente deseo de venganza. Tres amigos vivían en aquella época en una pequeña aldea a unos 100km de donde nos encontramos ahora. Eran como hermanos y parecían inseparables, hasta que un día como otro cualquiera llegóal pueblo una muchacha joven, hermosa como ninguna, salvaje y con los ojos rebosantes de fuerza, vida y una pasión abrumadora. Tan parecidos eran los tres que se enamoraron perdidamente de ella. Este fue el comienzo de su guerra y de su separación: una mujer. Puede parecer algo muy típico, pero así fue. Cada cual intentó conquistarla a su manera, pero ella no mostraba el menor interés por ninguno de ellos. Era ambiciosa y ellos no tenían nada que ofrecerle. Por mucho que se esforzaban, ella los ignoraba hasta que, pasado el tiempo y cuando los tres habían buscado consuelos en los brazos de otras mujeres y habían formado sus respectivas familias, ella les propuso algo. No había encontrado a nadie lo bastante bueno para ella y, según decía, los amaba tanto a los tres que no sabía por cual decidirse. El problema era que solo podía quedarse con uno de ellos, el que lograse matar a los otros dos. Un solo vencedor. Dos de los hombres dudaron. Era muy extaño que les propusiera aquello después de tantos años. El tercero estaba tan obsesionado con ella que aceptó sin pensar en las consecuencias y sin pensar que tendría que asesinar a sangre fría a sus dos mejores amigos. Pero no lo dudó. Los mató a traición, sin que ellos tuviesen la oportunidad de defenderse: a uno lo mató cuando dormía y al otro un día que salió de caza. Pero la cosa no quedó ahí. Cuando el asesino fue a reclamar su recompensa, la mujer le recibió con una sonrisa cínica.
-Has matado a tus amigos ¿cierto?
-Como tú me lo pediste
-Ingenuo mortal. Aún no sabes lo que has hecho, pero te recompensaré por ello. Pide lo que desees.
-Te deseo a ti.
-Confórmate con la esposa y los hijos que tienes ahora. A mi nunca me tendrás. Solo has sido un peón en mi guerra. Nunca tuve la intención de cumplir lo que dije. Pide otra cosa o deja de hacerme perder el tiempo.
-Si no puedo tenerte, entonces deseo convertirme en el dueño y señor de estas tierras, tener dinero y poder sobre todo y sobre todos.
-Que así sea mortal. Tendrás todo lo que deseas, pero atento a las consecuencias.
Esas consecuencias fueron la sublebación de pueblo y su muerte. Obtuvo lo que deseaba, pero a un alto precio. Las familias de sus dos amigos clamaron venganza a gritos y formaron una pequeña armada. Lucharon contra él hasta que fue asesinado por su propia esposa. Jamás le perdonaría el haber intentado abandonarla por otra. La contienda continuó, puesto que los hijos del "rey" quisieron vengar a su padre. No sabían que había sido su propia madre la asesina y lo que ninguno supo nunca es que formaban parte de un juego mayor. Habían sido eleguidos por los dioses para su guerra personal.
Generación tras generación, siguieron luchando e incluso los descendientes de los dos amigo asesinados se separaron y lucharon entre sí. Se conviertió en una batalla a tres bandos. Hasta ahora, o eso se predijo. Hasta el momenton todos los descendientes habían sido varones, pero naciste tú y eso supuso la mayor alegría en siglos.
-¿Qué tuve yo de especial?
-Fuiste la primera mujer, la única hasta el momento. No sabemos con exactitud quie hizo la profecia, pero dijo que la oprtunidad de acabar con la guerra llegaría de manos de una mujer. Por eso hemos depositado en ti casi todas nuestras esperanzas.
-Pero ¿cómo sabéis que soy yo? Puede haber otra en algún lado ¿no?
-No Selene. Sabemos que los otros dos son varones. Lo qu eno sabemos con certeza es de que manera tomarás parte en el fin de esto, pero sea com sea, estamos en tus manos.
- No podeis estar hablando en serio. ¿De verdad creeis que yo puedo solucionar algo? Miradme bien. Apenas sé luchar, no se diriguir a nadie, estoy aprendiéndolo todo.
-Eso no importa. No serán las competencias que estás aprendiendo las que te ayuden, sino tú misma. Ese algo que está dentro de ti, lo llevas dentro desde que naciste.
-Por fvor Patrick, para. La estás asustando. Creo que deberíamos dejarlo aquí. Ya no hay nada más sobre los orígenes que contar, solo conjeturas.
-Braulio, debemos ser muy claros.
-Sí, pero eso no significa atosigarla ni amedrentarla. Ella ya sabe su papel y lo está intentando.
-Sí, pero...
-Pero nada Patrick. Mi hijo tiene razón. Nosotros llevamos demasiado tiempo en esto y no vemos la hora de que acabe, pero debemos ser pacientes. Las cosas llegarán en su momento. Solo debemos tener un poco más de paciencia, solo un poco más.
-Tienes razón, me he dejado llevar. Te pido disculpas Sleene. No debí ponerme así.
-No importa.
-Por hoy es suficiente. Mañana podemos recorrer la fábrica y te contaremos algunas cosas más, pero lo más importante ya lo sabes.
Selene, Braulio y Febo salieron del pequeño cuarto y se fueron directamente al patio. Era ya noche cerrada.
-No lo entiendo.
-¿Qué es lo que no entiendes Luna?
-Todo esto. La guerra y lo demás. Porque se pelearons las otras dos familias sin motivo. No entiendo nada. Luchamos casi por luchar, por sobrevivir, pero sin ningún fin.
-Puede que tengas razón Selene, pero las cosas no se solucionan de una día para otro. Hay que tener mucha paciencia.
-Y de camino ver morir a la gente que quieres ¿no?
-Todo tiene u precio y la paz también.
-Pues no debería ser ese.
-Tú puedes cambiar las cosas y estoy seguro de que loh arás. Nosotros te ayudaremos, no te dejaremos sola.
Selene suspiró abatida. Tardaría mucho en hacerse a la idea de que solamente ella podría acabar con toda aquella locura. Entraron de nuevo en la Fábrica y cada uno se fue a su cuarto. La chica tardó bastante rato en conciliar el sueño, pero prefirió no haberlo hecho. Tuvo otro de sus sueños.
En el patio de la Base podía ver a Savitri hablando con Jeff. Se estaban despidiendo, pues el chico tenía que ir de reconocimiento. Había alguien escondido, esperando la oportunidad perfecta apra lelvar a cabo su misión. Cuando Febo se fue y la chica se quedó sola actuó. Ella no tuvo tiempo de gritar. Dominic la había degollaado sin que pudiese opoenr resistencia.
El grito mudo de Savitri se convirtió en un grito agónico de Selene. En un instante Braulio, Febo y Jeff estaban junto a ella con las armas listas. Al darse cuenta de que había sido una nueva pesadilla, Braulio le preguntó:
-¿Qué has visto Selene?
-Van a matar a Savitri. No recuerdo quien. Vi su cara pero no la recuerdo.
-Ya pasó Luna. Es solo un sueño, como los demás.
Febo se quedó con ella el resto de la noche. Tanto Braulio como Jeff habían salido de la habitación bastante preocupados. Por mucho que intentaban convencerse de que solo había sido un sueño, ninguno lo creía. ¿Podrían evitarlo?
¡Hola después de un tiempo!
Antes que nada, una petición: ¡¡no em mateis!! Siento muchísimo esta larga espera, pero entre que las musas me abandonaron, la universidad y una serie de problemas personales, ¡no he podido ponerme a trabajar! O mejor dicho, a pasar el capítulo al pc, porque lleva algo as´como un mes escrito xD
Y lo que siento aún más es este capítulo...tenía que escribirlo porque era iportante pero no ha quedado como yo esperaba y quería (en mi cabeza todo era mucho mejor), pero bueno...intentaré mejorar los próximos =)
Si hay errores DECÍDMELO. Aunque lo reviso varias veces, puede que se me haya ido alguna letra o algo.
¡¡Necesito sus comentarios!! Decidme que os ha parecido el capítulo (en esta ocasión es importante).
¡¡Espero que os haya gustado!!
¡¡Un beso enorme a todos!!
#Selene#