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Atada al Destino — capítulo 28

Celebraron un breve y emotivo entierro. No había tiempo para mucho más, puesto que los monjes que se llevarían el cadáver del muchacho no podían estar más de 24h fuera de la Fábrica. Ellos se lo llevarían al mausoleo, donde descansaría junto a los padres de Selene.

**Hacía ya una semana de eso. La situación había cambiado radicalmente en la Base. Todos iban y venían, investigando, trayendo informes, reforzando las defensas y, por supuesto, recuperándose de las secuelas de la batalla. Había centenares de heridos, algunos graves, otros con simples rasguños. Cada uno hacía lo que podía, siempre trabajando desde el alba hasta bien entrada la noche.****Temían ser atacados de nuevo, pero esta vez por sorpresa, por lo que no bajaron la guardia en ningún momento. Pero nada sucedió. Todo estaba en calma, esa calma que sigue a la tormenta.****Selene había aumentado su nivel de entrenamiento, al igual que las sesiones. Jeff había hecho lo mismo. Los dos eran los que más afectados estaban por la muerte de Febo y los que más deseaban vengarla. Pasaban más tiempo en el gimnasio entrenando con las espadas que haciendo cualquier otra cosa. Varias veces se habían herido seriamente, pero eso no les preocupaba. Tanto Braulio como Savitri estaban muy preocupados por ellos, pero no podían hacer nada, al menos de momento.**Dos semanas después pasó algo que los distrajo y los sorprendió a todos. A la hora de la comida un guardia entró en el comedor y le entregó una nota a Braulio, quien se levantó y les indicó que lo siguieran hasta su despacho. Cuando abrió la puerta y vieron quien estaba dentro se llevaron una gran sorpresa.

-Papá ¿qué haces aquí?-Yo también me alegro de verte hijo.-Lo siento, pero me resulta muy extraño verte fuera de la Fábrica.-Tenía la obligación y el deber de venir a ver como estabais. Siento muchísimo lo de Febo.-Gracias papá.

Hubo un breve e incómodo silencio en el despacho que Jeff rompió haciendo la pregunta que todos estaban pensando.

-Abuelo, ¿para qué has venido? Tiene que ser algo muy importante.-Lo es, al menos para mi.-Habla pues.-Después de lo que ha pasado, he pensado que hay que endurecer el entrenamiento de Selene y Jeff.-¿Más aún? No los has visto estas últimas semanas papá, no salen del gimnasio.-Tiene razón, casi no tienen vida fuera de esas cuatro paredes.-Tenemos que estar preparados.-¿Para qué?-Para lo que sea.-Pero..-No muchachita, tienen razón. Han de estar preparados, no sabemos lo que puede pasar y ellos, en especial Selene, corren más peligro que ningún otro. El objetivo del ataque era llevarse a Selene, como no lo consiguieron estarán desesperados.-Que lo intenten de nuevo, tengo una cuenta pendiente con su jefe.-No vuelvas a decir eso Selene. No te dejes llevar por el odio.

La chica lo miró seria, con el ceño fruncido y pensando mil cosas y respuestas a la vez, ninguna de ellas muy amable, por lo que decidió contestar secamente y darle la razón a su abuelo.-Está bien, pero ahora dinos como vas a endurecer nuestro entrenamiento.-Cuando estuvisteis en la Fábrica seguro que visteis el estilo de lucha de los monjes ¿me equivoco?-En absoluto, es algo que a todos nos llamó mucho la atención.-Ese estilo de lucha es el que quiero enseñaros a los dos. Es más eficaz que ningún otro, pero también requiere más concentración y esfuerzo.-Por mi perfecto, llevo años esperando esto.-Lo imaginaba. ¿Y tú Selene?-Estoy preparada para aprender lo que sea, siempre y cuando me sirva para algo.-Entonces creo que no hay nada más que hablar. Empezaremos mañana mismo, a las 07:00. Sed puntuales y os aconsejo que esteis descansados.-Un momento, yo si tengo algo más que decir. Yo también quiero aprender ese arte.-Lo siento Savitri, pero eso no va a ser posible.-¿Por qué no?-Es algo que solo se enseña a los monjes y a los miembros de la familia.-Ah claro, ¿y yo no lo soy?-No.****-Muy bien, ya veo que todo queda en familia...No sé porque me molesto en seguir aquí.

Miro a su amiga en busca de apoyo, pero no le gustó lo que vio en la mirada de la chica y mucho menos su respuesta.

-Nadie te ha pedido que te quedes. Puedes irte cuando quieras.-No me puedo creer que me estés diciendo esto. Precisamente tú Selene.-Es la verdad. Sabías lo que te esperaba al venir aquí y aún así quisiste hacerlo. No entiendo de que te quejas.-Basta las dos. Este no es el momento para que habléis de esto. Estáis demasiado alteradas y la situación no es la mejor. Han pasado demasiadas cosas.-Mi padre tiene razón. Dejadlo ya e idos a vuestras habitaciones. Necesitáis relajaros y pensar en frío.****-Será lo mejor.

**Selene salió del despacho hecha un furia. No sabía que le había pasado, había perdido los nervios, pero ya empezaba a cansarse de aquella situación. Llevaba meses sin salir de allí, desde la fiesta de carnaval. Héctor seguía sin volver y a ella aquel encierro la estaba matando por dentro. No tenía libertad, no tenía privacidad y siempre tenía que andar dando explicaciones. No iba a aguantar mucho más así.****En vez de irse a su habitación fue al gimnasio. La única forma que se le ocurría para calmarse era descargar su rabia y una buena sesión de entrenamiento era la forma más fácil.**Retó en combate a Dan, uno de los entrenadores más veteranos y con el que entrenaba de vez en cuando. Él se la quedó mirando extrañado, sopesando su propuesta.

-Selene, no creo que sea una buena idea.-No te lo pediría si hubiese alguien que soportase mi ritmo, pero aparte de Jeff y tú, no hay nadie más.-Estás demasiado cansada muchacha; llevas semanas sin parar.-Lo sé, pero solo estoy cansada físicamente. Necesito tener la mente ocupada en algo.-Está bien, te daré ese capricho, pero solo por esta vez.-Gracias Dan.-De nada. Y ahora ¡en guardia!

Selene fue la primera en atacar. Descargó su espada con tal fuerza que Dan se tambaleó. A partir de ese momento estuvo más atento. Consiguió desarmarla las dos primeras veces. El resto no tuvo ocasión de acercar su espada a menos de 20cm de la chica. Tras más de cuatro horas de combate Dan se encontró por enésima vez entre la espada de Selene y la pared del gimnasio. Su espada yacía a unos metros de él. Los dos respiraban con dificultad debido al esfuerzo. Miró a la chica y la vio serena, dispuesta a seguir a ese ritmo toda la noche. El problema era que tendría que hacerlo sola.

-He de reconocer que has mejorado bastante muchacha.-Práctica. ¿Listo para el siguiente?-A decir verdad, estoy exhausto. Lo siento Selene, pero necesito descansar y creo que tú también.-Tranquilo, me iré a descansar dentro de un rato, cuando recoja todo esto.-¿Necesitas ayuda?-No, tranquilo. Además necesito estar un rato a solas.-Como quieras. Nos vemos mañana.****-Sí, hasta mañana.

**La chica se quedó a solas en el gimnasio. Decidió hacerle caso a Dan e irse a descansar, pero antes debía recoger las armas. Se acercó a la mesa donde estaban las vainas de su espada y de la de Dan. Guardó ambas y se quedó mirando una tercera, la espada de Febo. No tenía ni idea de que hacía allí. Se agarró a la mesa y contuvo las lágrimas. No quería llorar más, pero no pudo reprimir una lágrima solitaria.**Estaba tan concentrada que no escuchó que alguien se acercaba a ella sigilosamente. Solo se dio cuenta cuando le pasó la mano suavemente por la cintura y le susurró al oído.

-Tendría que ser pecado hacer llorar a una diosa como tú.

Selene sintió como su corazón daba un vuelco y empezaba a latir desenfrenadamente. Se giró lentamente y lo vio sonriéndole. Una sonrisa solo para ella. Él le acarició la cara, dibujando el contorno de sus labios con una mano mientras con la otra la mantenía agarrada por la cintura, cerca él.

-¿No piensas decir nada?-Héctor...-Veo que sigues acordándote de mi nombre.-Yo..¿qué..? ¿Cómo..? ¿Cuándo has llegado?-Hace un par de horas. He estado hablando con tu tío sobre algunas cosas. Me he encontrado con Dan cuando iba camino a mi cuarto y me ha dicho que estabas aquí.

La chica lo miraba con intensidad. Sus ojos brillaban de emoción. No podía creer que hubiese vuelto. Las palabras se había evaporado de su cabeza, pero una simple frase describió lo que la chica sentía.

-Te he echado de menos.****-Y yo a ti mi pequeña.

Héctor la atrajo hasta él, eliminando así la poca distancia que quedaba entre ellos. Depositó un suave beso en los labios de Selene, como pidiendo permiso para hacerlo. Ella le correspondió. Se fundieron en un beso profundo, cargado de sentimientos y emociones. Ambos bebieron el uno del otro disfrutando de su reencuentro. Cuando se separaron para tomar aire, Selene hundió la cara en el pecho del chico, aspirando su olor. Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo había echado de menos más de lo que había imaginado. Había añorado su cuerpo, su rudeza, su sonrisa, esa manera que tenía de hacerla enfadar; su olor, una mezcla a cuero y polvo del camino, exótico y salvaje. Y él... por mucho que se lo había negado a si mismo, casi se había vuelto loco al no poder verla ni estar junto a ella. La amaba más de lo que era capaz de imaginar.La separó de él unos centímetros para mirarla a los ojos. Por un momento se hundió en ellos y quiso quedarse así para siempre, lleno de paz y de vida. Pero pronto volvió a la realidad.-Ven, vamos a un sitio más tranquilo y donde estaremos más cómodos. Tienes que contarme muchas cosas.-Tú también. Quiero saber porque has tardado tanto en volver.-Si eso. Yo también tengo cosas que contarte.

Héctor la guió por los pasillos de la Base hasta llegar a una escalera que la chica ni siquiera sabía que existía. Subieron hasta la última planta y de allí fueron a la última habitación del corredor. Selene nunca había estado en esa parte, así que lo miró todo con curiosidad. Había varias puertas cerradas y una amplio salón en desuso. Al fondo vio una puerta de madera doble. No tenía nada de especial salvo una cosa, Héctor iba directamente hacia ella.

-¿Qué es este sitio?-Puede decirse que mi casa. Esa del fondo es mi habitación.-¿Vives aquí? ¿Solo?-Sí, vivo aquí, pero no solo. Dos o tres "altos cargos" ocupan el resto de habitaciones,aunque la mayo parte del tiempo están vacías.-Parece un lugar muy solitario.****-Lo es, por eso me gusta. Muy poca gente se acerca por aquí y yo lo prefiero así.

Selene fue a decir algo pero se lo pensó mejor. El chico abrió la puerta y la dejó pasar a ella primero. De todas las cosas que podía haberse imaginado, ninguna se acercaba a la realidad. La habitación reflejaba fielmente la personalidad del muchacho. Era sobria, ordenada y muy luminosa. Tenía dos amplios ventanales y una puerta que daba a un balcón en una pared. Había varias mesas de roble repartidas por la habitación, llenas de mapas y libros bien colocados. La cama estaba en un rincón del cuarto, junto a la puerta de un armario entreabierto. Completaban la estancia un pequeño gimnasio y una baño. Las paredes eran lisas y estaban pintadas de gris y no tenía nada colgado en ellas a excepción de una foto encima del escritorio.

-¿No dices nada?-Es un cuarto bonito, pero casi igual que el resto.-Si pero el mio tiene algo que los demás ni.****-¿Piensas decirme el qué?

Héctor la miró y sonrió. Se veía como una niña pequeña ansiosa por saber cual era su regalo. Le dio un beso y le tapó los ojos con las manos. La llevó hasta la puerta del balcón y la abrió. La acercó hasta la barandilla y allí le destapó los ojos.

-Si miras arriba será como si te mirases al espejo.

La chica lo miró a él y luego al cielo y entendió al instante porque el chico vivía allí arriba. Un mar de constelaciones flotaban ante sus ojos. Millones de estrellas brillaban en lo alto sin ninguna luz que empañase su belleza y, entre todas ellas, brillaba la luna llena, bañando con sus rayos toda la zona. Desde la balaustrada se podía ver a varios kilómetros a la redonda. Selene pensó que si de noche la vista era hermosa, a la luz del día lo sería aún más. La chica se había quedado sin palabras y Héctor se sintió complacido con ello. Era lo que había querido y dejó que disfrutara de ello antes de traerla de vuelta al mundo real. Tras varios minutos de silencio la chica suspiró y se apoyó en el pecho del muchacho.

-Gracias por enseñarme esto. Es hermoso.-Sé que te gustan las estrellas y hacía tiempo que quería enseñatelo.-Sabes muchas cosas de mi según parece.-Más de las que te imaginas pequeña.-No se si alegrarme o no.

El sonrió. Luego la llevó a un rincón del balcón donde había una alfombra y sobre ella un sofá, una mesa baja y cojines por el suelo.

-Bienvenida a mi refugio.-Esto si que no me lo esperaba de ti.-Ven, aquí estaremos más cómodos.

Héctor se sentó en una esquina del sofá y la chica se acomodó a su lado abrazándolo. Al principio hablaron de cosas sin importancia y mantuvieron la conversación lejos del ataque, la muerte de Febo y la misión de Héctor. Fue cuando Selene mencionó la Fábrica que lo hicieron. Ella se quedó callada y recordó la muerte de Dominic. No estaba segura de si él lo sabía.

-¿Por qué te quedas callada?-Por... No se me permite hablar de la Fábrica.-Pequeña, a mi no puedes mentirme. Quiero saber por ti lo que pasó.-Te..¿Te ha contado algo mi tío?-Lo más importante, pero dijo que había algo que tú tendrías que contarme.-Héctor yo...No...No sé como...-¿Cómo contarme lo de Dominic?-¿Cómo lo sabes?-Era mi amigo por así decirlo y mi contacto con la Base. Cuando no pude ponerme en contacto con él supe que algo debía de haberle pasado.-Yo lo maté.-¿Qué?-Lo que has oído. Él quería asesinar a Sav. Tuve un sueño y yo...-Para. A ver, cuéntamelo todo desde el principio y despacio ¿de acuerdo?

Ella retomó la historia donde la había dejado. Le contó todo lo que había aprendido en la Fábrica, las charlas con su abuelo, las historias que le habían contado, su sueño y la muerte de su amigo. Él se puso tensó cuando la chica le contó como el joven había muerto y la abrazó para consolarla cuando le contó lo que había pasado después. Luego vino la misión de reconocimiento, lo de la tumba de Adolph y Helena y el descubrimiento del ejército enemigo.

-Fueron muy rápidos. Yo pasé por ese mismo lugar unos días antes y no había nada.-También fueron rápidos al venir aquí. Casi nos pillan desprevenidos. Si no los hubiésemos visto... Puede que ahora estuviésemos muertos.-No digas eso, nunca.-Es la verdad Héctor.-Cuéntame como fue el ataque.

Era reacia a hacerlo, pero a él no podía mentirle. Hizo acopio de fuerzas y le contó lo que había pasado. Cuando llegó a la parte de su enfrentamiento con su cabecilla y la posterior muerte de Febo vaciló. No lo había hablado con nadie, solo con la oscuridad de su cuarto. Contárselo a él fue como un bálsamo. Él la abrazó con fuerza y le acarició el pelo mientras ella se desahogaba.

-Lo siento pequeña, no imagino por lo que has pasado. Yo debería haber estado aquí contigo.-Tú no podías saber lo que iba a pasar.-Aunque peleaba mucho con él, me caía bien tu primo, era un buen tipo. Lamento su muerte.****-¿Sabes qué? Pude evitarlo. Ese hombre me dio la oportunidad de parar aquello, de salvarle la vida a Febo. Si hubiese aceptado...

La separó bruscamente de él y la miró a los ojos agarrándola de los brazos. Estaba serio y casi enfadado.

-¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando?-Pues...Me dio la oportunidad de elegir entre parar la batalla e ir con él o continuar hasta el final. Tenía que haber elegido lo primero. Yo...-¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre pensar eso?-Era su único objetivo: llevarme con él. Si hubiese ido Febo seguiría vivo y todos los demás...-Estaríamos dando saltos de alegría. No puedo creer que lo digas en serio. Que tú hubieras ido con él no habría cambiado nada Selene. Febo habría muerto de todas formas y muchos más también ¿sabes por qué? Porque habrían intentado rescatarte.-Pero parecía sincero. Dijo...-Me da igual lo que dijera, solo eran mentiras. Lo sé, ellos son así. Intentan hacer las cosas del modo fácil, con engaños, trampas y mentiras. Hemos luchado mucho para hacer de esto un lugar seguro solo para ti y no vamos a perderte tan fácilmente.-Lo siento...-Pequeña, eres más importante de lo que imaginas, nunca lo olvides. Estoy seguro de que tu primo prefería morir antes que verte marchar con su enemigo y, además, ¿no pensaste en mi? No habría descansado hasta traerte de vuelta.-Supongo que en ese momento no pensé en nada. Fui una idiota.-No lo fuiste, solo querías hacer lo mejor para todos, aunque fuese lo peor para ti.-Puede que si...-Venga, no le demos mas vueltas, ya no podemos hacer nada por cambiar el pasado. Lo importante ahora es que tú estás bien.

La abrazó fuertemente mientras ella derramaba lágrimas silenciosas. Le partía el corazón verla así, pero era mejor que se desahogara. Pasaron así un largo rato, hasta que Héctor notó como la chica se relajaba y dejaba de llorar. Le levantó la cabeza para mirarla a los ojos.

-Te quiero pequeña.****-Yo a ti también.

Esta vez fue Selene quien lo besó. Necesitaba de él, sentirlo cerca, sentirlo suyo. Él le correspondió de buena gana, explorando todos los rincones de su boca y acariciando su cuerpo suavemente y provocándole escalofríos a la chica. Cuando se separaron ambos respiraban entrecortadamente y ella se ruborizó. Héctor rió y le dio un beso cariñoso en la nariz.

-Tranquila pequeña, hoy no pasará nada que tú no quieras.-Yo no he dicho nada.-Pero te conozco. No estás preparada para ir más allá.-Gracias por entenderlo.-Que lo entienda no significa que no vaya a seguir robándote besos.****-Ja, ja. No quiero que dejes de hacerlo.

Tras pasar un rato bromeando Selene bostezó. Se le notaba que estaba cansada, aunque no quisiera reconocerlo.

-Es hora de irse a dormir.-No quiero separarme de ti esta noche.-No vas a hacerlo. Esta noche dormirás aquí conmigo.-Pero...-Pero nada. Está decidido.

Ella sonrió y lo dejó estar. Entraron en la habitación, donde la temperatura era mucho más agradable que en la terraza. Héctor se acercó al armario, sacó una camiseta y se la tendió a la chica.

-Es lo más cómodo que tengo para dormir. Te quedará un poco grande pero es lo mejor que tengo.-Esto servirá.-Yo voy a darme una ducha. Enseguida vuelvo.

Le dio un beso y entró al baño. Selene se cambió de ropa y se metió en la cama. Era amplia y bastante cómoda. Se acomodó en un lado, se tapó y se dispuso a esperar a Héctor, pero el sueño la venció. Cuando el chico salió y la vio sonrió. Parecía una niña pequeña, pero al menos estaba tranquila y relajada. Dejó su ropa sobre una silla y se acostó él también. Al sentirlo cerca la chica se arrimó más a él y lo abrazó. El chico hizo lo propio y pronto cayó también en los brazos de Mor****feo. ****************************************************Dedicado a todos aquellos que ansiaban este momento =) Espero sus comentarios. El próximo capítulo lo subiré cuando Potterfics vuelva de su mantenimiento, así que rezad para que no tarde mucho ;)Un beso a todos!