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Atada al Destino — capítulo 30

Mientras Selene se relajaba junto al río, en la Base ya se habían dado cuenta de su desaparición. Jeff iba de un lado para otro buscando a la chica sin resultado. Le había preguntado a todo aquel con el que se cruzaba. Solo le quedaba un sitio en el que buscar antes de informar a su padre.

Subió a la planta alta de la Base y fue derecho al cuarto de Héctor. Llamó varias veces, pero no obtuvo respuesta. Incluso estuvo tentado de abrir y buscar por su cuenta, pero no quería problemas con el muchacho, por lo que decidió ir a buscarlo. Tuvo suerte y lo encontró a la primera. El chico salía del gimnasio sin camiseta, con una toalla al hombro, la espada en una mano y un mapa en la otra. A su lado iba Dan. Ambos estaban tan concentrados en la conversación que no se dieron cuenta de la presencia de Jeff hasta que lo tuvieron a un paso.

-Jeff muchacho, deberías avisar de que llegas, pareces un fantasma.

-Hola Dan. Héctor,quiero hablar contigo.

-Muchachos, yo os dejo. Hasta luego.

-Adiós Dan.

-Adiós. Bien, tú dirás.

-¿Has visto a mi prima?

-¿A Selene? No desde esta mañana. ¿No se suponía que iba a estar con vosotros entrenando?

-Si, pero acabamos antes de la cuenta y ella se fue bastante enfadada con mi padre y mi abuelo. Llevo toda la mañana buscándola pero no aparece. Eras al único que me quedaba por preguntar antes de informar a mi padre.

-¿Sabes por qué se ha enfadado?

-Por culpa de algunas decisiones que se han tomado.

-Como por ejemplo la de colocarle guardias para que la sigan día y noche.

-Veo que estás enterado.

-Y no soy el único. Si no queríais que se enterase tendríais que haber puesto a otros. Hasta yo los vi anoche cuando me encontré con Selene.

-Ya se lo advertía a mi padre, pero no me hizo caso. Además...

-Además de otros motivos que no puedes contarme. No te preocupes, tu prima me puso al día anoche de todo lo que ha pasado por aquí en mi ausencia.

-Vaya, por lo que veo no ha sabido mantener la boca cerrada.

-No me ha contado nada que yo no supiera de antes, tan solo necesitaba desahogarse con alguien, que la escuchasen.

-Puede que tengas razón. Desde hace un tiempo no es la misma.

-No es para menos. En seis meses ha perdido mucho y no ha ganado nada. Creo que no es algo muy halagador.

-Quizás debimos estar más pendiente de como estaba.

-Ahora ya es tarde para lamentarse. ¿La has buscado ya por toda la Base?

-Si, no me queda rincón por inspeccionar. Nadie la ha visto.

-¿Y sus guardias?

-Mi padre les dio la mañana libre porque pensó que íbamos a estar juntos todo el tiempo. Ha aprovechado ese momento para irse.

-Lógico. ¿Está Shadow en la cuadra?

-Emm, pues no lo sé. No había pensado en ello.

-Te ayudaré a buscarla, así al menos ambos os ahorráis el sermón de tu padre.

Los dos jóvenes fueron juntos a los establos. Como comprobaron al llegar, el caballo de Selene no estaba allí. Jeff empalideció mientras que Héctor, que había estado tranquilo todo el rato, comenzó a preocuparse. Empezó a preguntar a los mozos, por si alguno había visto algo. Uno de ellos le contó que Selene había estado allí muy temprano y que Mike le había preparado el caballo. Sin dale tiempo a decir nada más, Héctor se fue a buscar al muchacho. Jeff lo seguía de cerca. Encontraron a Mike en uno de los cercados entrenando con varios caballos.  El chico los vio venir de lejos y, sabiendo que venían a buscarlo, se acercó a ellos.

-Mike...

-Sé a lo que venís. Estuve con Selene esta mañana pero no tengo ni idea de a donde a ido, solo dijo que necesitaba estar sola.

-¿A qué hora fue eso?

-No serían ni las nueve. Me pidió que la esperase en el patio con Shadow mientras ella iba a cambiarse de ropa. Intenté disuadirla para que no fuera sola, pero no me hizo caso.

-¿En qué dirección se fue?

-Al sur, creo que hacia el río, pero no puedo asegurarlo.

-Gracias Mike.

-Chicos, lo siento. Tendría que haberla detenido.

-Si lo hubieses intentado ahora estarías en la enfermería, así que no te culpes.

-Ya...por cierto, llevaba su espada con ella. No se si eso os sirve de algo.

-Al menos le queda un poco de cordura.

Los dos dejaron a Mike con lo que estaba haciendo y se alejaron en dirección a las cuadras.

-¿Por qué crees que se ha llevado la espada?

-Porque no es tonta. Al menos sabe que no debe salir desprotegida.

-¿Dónde estará?

-Tengo una vaga idea, pero no estoy del todo seguro.

-Al menos es algo. Podemos salir a buscarla antes de que mi padre...

-¡¡JEFF!!

Sobresaltados, los dos se giraron. A escasos metros de ellos estaba Braulio con cara de pocos amigos. Llegó hasta ellos y los fulminó a ambos con la mirada.

-¿Por qué demonios no me has avisado de que tu prima ha desaparecido?

-Papá yo...

-¿En qué estabas pensando?

-No ha sido mi culpa, papá. No soy ni su niñera ni su guardaespaldas.

-Pero al menos podías estar un poco al pendiente de ella.

-Quizá el que deba hacerlo eres tú, porque te recuerdo que eres tú el que se ha peleado esta mañana con ella.

-¿Cómo te atreves?

-Siento interrumpiros, pero creo que lo más importante por el momento es buscar a Selene.

-¿Acaso sabes dónde está?

-No, pero creo que puedo encontrarla antes que vosotros.

-Pues entonces vete y tráela, tengo que aclarar unas cuantas cosas con ella.

-Si piensas recriminarle algo, gritarle o discutir con ella, dejaré que se quede donde esté.

-¿Qué?

-Lo que oyes Braulio. Quizás deberías pensar porque se ha ido sin decir nada a nadie y ponerte en su lugar.

-Me dan igual sus motivos. No debería haberse marchado y ahora que asuma las consecuencias.

-Entonces tú deberías hacer lo mismo ¿no? Ella se ha ido por tu culpa, aunque no quieras admitirlo.

El hombre lo miró entre asombrado y enfadado. Ese chico siempre se le había enfrentado, lo había cuestionado, pero nunca hasta el punto de recriminarle nada, tal y como lo estaba haciendo en ese momento.

-Ve por mi sobrina y tráela de vuelta.

-Ya te lo dije antes.

-¡Es una orden! La quiero aquí antes de dos horas.

-Como usted diga señor.

Braulio se fue seguido de Jeff. Héctor ensilló su caballo y partió en busca de la chica. Quería encontrarla cuanto antes para quedarse tranquilo. En ese momento poco le importaban las órdenes de Braulio.

Galopó durante quince minutos, hasta que divisó la arboleda. Desmontó y se acercó en silencio. No sabía exactamente porque, pero no quería que nadie advirtiese su llegada. Miró a un lado y a otro hasta que la vio. Estaba sentada sobre una piedra tirando piedras al río. Se quedó mirándola un rato, sin atreverse a interrumpir su tranquilidad. Se veía tan serena y relajada que por un momento pensó en dejarla sola de nuevo, pero no le dio tiempo.

-Puedes salir ya de tu escondite, sé que llevas un buen rato vigilándome.

Entre vencido y desconcertado, Héctor salió de su escondite. Estaba seguro de no haber emitido el más mínimo sonido, pero aún así la chica lo había descubierto. Era increíble ver su evolución en tan poco tiempo.

Selene ni siquiera se volvió a verlo cuando se acercó y tampoco cuando se sentó a su lado. Ninguno dijo nada durante un rato, solo se quedaron allí mirando el agua, como posponiendo el momento de dar explicaciones.

-Mi tío está enfadado ¿no?

-Bastante.

-Lo imaginaba. Tendré que aguantar su charla cuando volvamos.

-No pequeña, eso no pasará. He "amenazado" a tu tío antes de venir.

-¿Qué has hecho qué? Héctor, estás loco.

-Puede, pero no iba a permitir que pagase contigo su mal humor y sus problemas.

-Gracias.

-No tienes porque darlas pequeña. Ya es hora de que alguien le plante cara a Braulio.

-Está demasiado agobiado.

-Si hiciese las cosas como debe no lo estaría. Tiene que dejar que cada cual asumas sus responsabilidades.

-¿Qué es lo que sabes?

-No mucho más que tú, por eso mismo lo digo. Tu primo y tú deberíais estar más informados que nadie y sin embargo no es así. Braulio está tratando de sobre-protegeros, pero no se da cuenta de que os pone en peligro.

-Espero que entre en razón, por su bien y por el nuestro.

-Si...Cambiando de tema ¿qué tal el entrenamiento de esta mañana?

-Pues...Bien, aunque no hemos entrenado mucho. Más bien nada. Solo hemos visto a mi tío y mi abuelo pelear durante un rato y luego hemos sacado conclusiones o más bien hemos tenido que desentrañar su modo de lucha. Dicen que ya seguiremos con las sesiones.

-¿Interesante?

-Un poco, aunque me esperaba algo más.

-Eso siempre pasa con las cosas que más ansiamos saber, que al final nos decepcionan y no son como esperábamos. Una lástima.

-Pues si, pero es algo inevitable.

Héctor se acercó más a ella y le rodeó la cintura con el brazo. Selene no se movió, sino que se quedó pensativa mirando el agua. Él la dejó concentrarse. Aunque le había dicho que no la llevaría ante Braulio si éste solo quería gritarle, le habían dado una orden y eso era algo que, hasta el momento, nunca había desobedecido. Era algo que iba en contra de su naturaleza. Él también se sumió en sus pensamientos durante un largo rato. Tenía aún muchas cosas que decidir y ese era tan buen momento como cualquier otro para pensar en ellas.

Mientras la pareja se relajaba en el río, en la Base todo era algo caótico. Braulio estaba que se subía por las paredes y Jeff ya no sabía que hacer para calmarlo. Ya habían pasado las dos horas que su padre le había dado a Héctor para que volviese con la chica y ambos pensaban que algo malo había tenido que pasar.

-No es normal que tarde tanto. Le dije dos horas ¡dos! Héctor nunca ha incumplido una orden mía y no creo que esta vaya ser la primera vez. Algo ha tenido que pasar.

-Papá tranquilo, no tiene que ser nada malo. Quizás Héctor ha tardado más de lo que pensaba en encontrarla o aun no lo ha hecho. Te recuerdo que mi prima se conoce muy  bien la zona y si no quiere que la encuentren, nadie lo hará.

-En eso llevas razón... Si, ha tenido que ser eso.

-Papá, creo que estás demasiado preocupado y no solo por mi prima. ¿Me equivoco?

-No hijo, no te equivocas. Hay muchas cosas que resolver y muchos cabos sueltos. No se por donde empezar.

-No has pensado en dejarnos ayudarte ¿verdad?

-Es demasiado peligroso.

-Lo es más que nos dejes al margen. Mira lo que has conseguido con mi prima. Y ni se te ocurra echarle la culpa a ella. Sabes que te has pasado con ella, sobre todo los últimos días.

-Lo sé, pero es que no quiero que le pase nada. Ella es demasiado importante.

-Eso ya lo sabemos, pero no por ello tienes que encerrarla. Selene ya lo ha pasado bastante mal por lo de mi hermano, se siente culpable y nosotros lo único que hemos hecho en lugar de ayudarla y escucharla ha sido darle más preocupaciones.

-Sí, todo eso lo reconozco. No hemos obrado bien.

-Ya que lo reconoces, intenta tratarla bien cuando vuelva. Habla con ella con calma y, por favor, cuenta con nosotros, tenemos derecho a saber y además, tres cabezas piensan más y mejor que una. Te podríamos ayudar mucho en tus averiguaciones.

-Lo tendré presente. Ahora déjame solo.

-De acuerdo.

El chico dejó a su padre solo y fue en busca de Savitri. También la chica tendría que hablar con Selene, pero a ella sería más complicado hacerla entrar en razón. Ambas eran igual de cabezotas y orgullosas y no iban a ceder tan fácilmente. Aún así lo intentaría, por el bien de todos.

Encontró a su novia sentada en el corral de los caballos viendo como entrenaban. Nada más acercarse la chica se bajó de un salto y se acercó a él.

-Hola preciosa.

-¿Dónde te habías metido? Llevo toda la mañana buscándote.

-He estado ocupado intentando calmar a mi padre.

-Si, he oído lo de tu prima. Aún no ha vuelto ¿verdad?

-No y si no lo hace pronto mi padre explotará.

-Es típico de tu prima hacer estas cosas. Le encanta que se preocupen por ella y ser el centro de atención.

-Sav, de eso quería hablarte. ¿Qué os ha pasado?

-¿Qué quieres decir?

-No hacéis más que pelear.

-Es culpa de tu prima. Me mantiene al margen de todo después de que lo dejé todo por estar a su lado. No me cuenta nada y yo tengo derecho a saber. Estoy tan involucrada en esto como ella.

-Tampoco yo te cuento nada y conmigo no te enfadas.

-Es diferente. Ella es mi mejor amiga y se supone que no debemos tener secretos. Nunca los hemos tenido hasta ahora.

-No te cuenta nada porque ella tampoco sabe nada. Mi padre nos mantiene al margen de todo lo que pasa, nos cuenta lo mínimo, según él para no preocuparnos.

-No me lo creo. Cada dos por tres tenéis reuniones de esas familiares a las que no tengo acceso y seguro que ahí os cuentan algunas cosas. Ya me estoy cansando un poco.

-Y yo también. Estoy harto de que dudes de lo que te digo. No tengo porque mentirte. Y además, siempre te cuento de lo que hablamos en las reuniones.

-Quizás deba irme, así dejaré de hartaros a todos.

-Pero, ¿de que hablas? No entiendo a que viene todo esto. Si te pasa algo dilo de una vez y no te quedes callada.

-Estoy harta Jeff. Harta de estar aquí todo el día encerrada, harta de que solo pasen cosas malas.

-¿Crees qué eres la única que se siente así?

-Sé que no, pero no estoy acostumbrada a tener que llevar esto sola. Siempre...

-Siempre has tenido a Selene a tu lado.

-Si, y ahora con todo esto pues...

-Entiendo. La echas de menos y no eres capaz de decírselo. Te recomiendo que hables de esto con ella. Creo que se siente igual que tú, aunque no lo demuestre. Os habéis distanciado demasiado desde que estáis aquí y eso no es bueno para ninguna. Prométeme que solucionarás eso ¿de acuerdo?

-Lo intentaré.

-Esa es mi chica. Déjame invitarte a un café en el comedor, hace tiempo que no pasamos un rato a solas que no sea por la noche.

Los dos entraron agarrados de la mano. Jeff suspiró para sus adentros. No había sido tan difícil que Savitri entrase en razón. Lo que quedaba tendrían que hacerlo ella y Selene solas.

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Espero que hayan disfrutado del capítulo. Se agradecen comentarios ;)

Un saludo

#Selene#