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Atada al Destino — capítulo 6
-Vaya, no se porque no me sorprende que vaya a contarme otro secreto-la voz de Selene tenía un tono sarcástico que no pasó desapercibido para Braulio. -Este es otro de los muchos que hay en esta historia Selene, debes empezar a acostumbrarte.
Esa muchacha lo iba a sacar de quicio. No se podía negar que era hija de quien era. Su hermana, cuando tenía su edad, era igual de tozuda e impertinente. Braulio suspiró; la clave era la paciencia.
-Bueno, comience su nuevo relato, no me gusta que me dejen con la intriga…-la chica le estaba cogiendo el gusto a hablar con aquel hombre. Le inspiraba confianza, seguridad y respeto. No estaba segura de lo que podía pasar si escuchaba nuevamente sus palabras, pero el riesgo merecía la pena.
-Verás Selene, lo que voy a contarte ahora es algo más difícil de creer, si cabe, que lo que te he contado hasta el momento, pero estoy seguro que lo comprenderás-la chica no respondió, estaba absorta en sus pensamientos e intentando controlar una carcajada. Si todo lo que le había contado hasta ahora le resultaba increíble, no sabía como tomarse esa advertencia. Todo era demasiado reciente. Aunque creía su historia y confiaba en Braulio, tenía miedo de lo que pudiera pasar. El hombre la miraba mientras ella cavilaba sobre todo aquello. Le dedicó una sonrisa. -Perdona, puede empezar.
-Si seguro. Me parece que voy a ser interrumpido más veces durante mi relato-suspiró-está bien, comenzaré. En nuestra familia, desde que tenemos cinco o seis años, nos instruyen en la lucha cuerpo a cuerpo y en el manejo de la espada y del arco, también nos enseñan muchas otras cosas como literatura, historia general, arte… nos dotan de un conocimiento básico pero amplio sobre todo.
-¿Qué tiene eso de secreto y espectacular? Si se supone que estamos en guerra, lo normal es saber luchar.
-Veo que te vas incluyendo en la historia, me alegra-la chica se sonrojó un poco, lo había dicho sin apenas darse cuenta-Bien, lo espectacular y secreto no es eso, es algo que te he mostrado no hace ni diez minutos, algo…-antes de poder acabar la frase Selene lo interrumpió. -Lo que me ha mostrado, sino me equivoco, han sido sus recuerdos-se quedó meditando sobre lo que había dicho-¿puede de verdad transmitir los recuerdos a otras personas?
-Exactamente es eso. Parece ser que tu cabeza comienza a funcionar mejor. Déjame explicarte. -De acuerdo-Selene estaba más habladora y participativa en esta nueva conversación por varios motivo; el principal era su curiosidad-y esta vez no tendrá que demostrarme nada, ya está todo comprobado.
Braulio sonrió. La verdad es que la chica parecía estar asimilando la situación bastante bien. Después de la primera reacción, se la veía más dispuesta a escuchar y creer. Por otro lado a Selene cada vez le caía mejor aquel hombre le hablaba sin tapujos y sin ocultar nada, cosa que agradecía.
-Si me permites continuo-le hizo una mueca burlona-como te dije antes, nos instruyen en el arte de la lucha y, cuando ya somos un poco más mayores, escogen a aquellos que dominen tanto la espada como las otras armas y los entrenan más duramente para convertirlos en auténticos guerreros. En cambio, a aquellos a los que no se les daba bien la lucha, se les enseñaban otras tareas importantes, como la historia del primer enfrentamiento entre los tres hermanos.
-Sigue sin haber algo espectacular. -Lo sé, y si no dejas de interrumpirme, no lo habrá. -Vale, lo siento. Sigue. -Lo intentaré. ¿Dónde me quedé? -En lo del primer enfrentamiento.
-Ah si, ya me acuerdo-Se acomodó nuevamente y miró el reloj. Selene no sabía que hora era, pero por la luz que entraba por la ventana dedujo que serían las ocho de la tarde aproximadamente-bueno, como te iba diciendo, nos contaban la historia de nuestros antepasados. En general enseñan lo básico de nuestra historia, pero a los herederos de los que comenzaron todo esto, nos transmiten todos y cada uno de los acontecimientos de la manera en la que yo te he mostrado mis recuerdos. -De acuerdo. Les cuentan una bonita historia sobre lo que pasó mediante recuerdos, pero eso no me explica como has hecho lo mismo conmigo al enseñarme tus recuerdos. -No me has dado tiempo a explicarlo. -Perdón. -Jumm… nuestros profesores eran en su mayor parte ancianos. Para que podamos seguir transmitiendo sus conocimientos, también nos enseñaban como hacerlo, nos contaban como traspasar recuerdos a otras personas. Pero para ello teníamos que tener ciertas aptitudes, audacia, agudeza de mente, buena memoria… antes había muchos con esas capacidades, pero hoy en día es muy difícil encontrar gente a la que enseñar. Yo, juntos con dos o tres más, somos los últimos con la capacidad de transmitir recuerdos. Por eso he podido mostrarte mis recuerdos, puedo mostrarlos a quienes yo quiera. -¿Yo también podría aprender? El hombre la miró entre extrañado y preocupado. No conocía las intenciones de esa pregunta, por lo que no contestó en seguida.
-Podría Selene, pero todo depende de la decisión que tomes. -Se refiere a si me uno a vosotros o sigo con mi vida ¿no? -Exacto. Si te unes a nosotros podrás aprender esto y mucho más. Como sabes te hemos estado observando. Se que te gusta el tiro con arco y que no lo haces del todo mal ¿o me equivoco? -No, no se equivoca, el arco me encanta y siempre soñé con saber manejar una espada, pero aceptar ir con vosotros significa renunciar a todo por lo que he luchado, a todos mis sueños, a mis amigos… perderé mucho y me ha costado demasiado conseguir lo que tengo como para tirarlo todo por la borda en un abrir y cerrar de ojos. -¿Es eso lo que temes? No perderás tanto como piensas. Puedes continuar con tus amigos, con tu familia, incluso puedes llegar a realizar tus sueños. Se que este año empezabas tus estudios en la universidad y si te unes a nosotros podrás realizarlos de igual manera. Tendrás profesores que te enseñarán, llegarás a ser quien tú desees ser. Puedes hacer lo que quieras, la elección es solo tuya y de nadie más. "Solo mía..si al menos supiera que es lo que quiero.." después de un rato en silenció le contestó.
-Quiero hacer mis estudios y quiero seguir con la vida que tengo, pero después de lo que me ha contado y mostrado..después de eso no puedo abandonarlos a ustedes que, aunque me cueste admitirlo y me resulte duro y doloroso, también son parte de mi familia. -Selene..no tendrás que abandonar nada de lo que tienes. Tu vida cambiará, sí, pero podrás mantener aquello que quieres-Se acercó a la chica y le acarició la cabeza con dulzura. Sabía que para ella era muy duro, le dolía verla en esa situación y más le dolía ser él el causante de su sufrimiento, pero era necesario-Piénsalo ¿de acuerdo? Yo tengo que ir a hablar con tus padres y los demás un momento. No tardo, te lo prometo.
Selene asintió. Braulio salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí y dejándola sola. Tenía mucho en lo que pensar y el tiempo era muy poco para tomar decisiones tan importantes como las que tenía que tomar. Su "tío" le había dicho que podría mantener a su lado a sus amigos, que podría estudiar su carrera y que casi todo seguiría como casi siempre. Pero eso seguramente no era del todo cierto. Lo más probable era que nada fuese como él decía.
-Joder ¿porqué todo tiene que ser tan difícil?-Se puso de pie y comenzó a recordar con más precisión lo que había pasado. Recordaba haberse desmayado a causa del cansancio acumulado y las impresiones de esa mañana. También recordaba unos brazos sujetándola para no caer al suelo y unos ojos verdes mirándola intensamente. Esos ojos… los recordaba muy bien. Sabía perfectamente de quien eran, los llevaba viendo desde hacía varias semanas seguidas y no los olvidaba ni un solo momento. Ese joven había llamado su atención en varias ocasiones y, ahora, aparecía de nuevo, en su propia casa y acompañado de otros dos sujetos que venían hablándole sobre una guerra de la que nadie tenía constancia y sobre un futuro para ella, lejos de su familia, de sus amigas y de la vida que había llevado hasta ese momento.
-¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a salir de esta? Nunca imaginé que pudiera pasarme algo parecido a lo que me está pasando en este momento y, sin embargo, aquí estoy, aceptando lo que esos dos me han contado sin dudar ni un solo momento de su palabra.
Sintió un nudo en la garganta y como sus ojos se humedecían. Impidió que las lágrimas brotaran por completo de sus ojos. No iba a llorar, debía ser fuerte, tanto como lo había sido hasta ahora. -Debo tomar una decisión-Con ese pensamiento se sentó en el suelo con la espalda apoyada en la cama. Se abrazó las rodillas y apoyó su cabeza sobre éstas. Y comenzó a cavilar sobre que haría de ahora en adelante. No iba a ser una decisión fácil.
Bueno que les pareció?? la verdad no es nada del otro mundo pero bueno,menos es nada =) dejen RR que ya saben que son bien recibidos! besos!