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Atada al Destino — capítulo 7

No supo cuanto tiempo estuvo allí sentada. Los recuerdos de toda una vida iban y venían a su cabeza a la velocidad del rayo. Su infancia, el colegio, sus amigas, las fiestas.. siempre había sabido quien era y ahora.. todo acababa en el momento en el que entró en su casa. Ya no sabía nada. "¿Qué pasa, te estas volviendo débil Selene? ¿Tienes miedo?" Esa voz resonó en su cabeza. Se quedó pensando en lo que le había dicho. ¿Era cierto? ¿Se estaba volviendo débil? ¡No! No era débil solo que.. suspiró. No conocía la respuesta.

Mentalmente consideró todas sus opciones. Podía quedarse en su casa y continuar su vida como si aquella gente no hubiese aparecido nunca en su vida o podía dejarlo todo atrás e ir a vivir la aventura que se presentaba ante ella. ¿Había otra opción? Por el momento no se le ocurría ninguna. Así que lo que le restaba era decidirse. ¿Ir o quedarse? Mientras pensaba en los pros y contras, su vista vagaba por su cuarto. Posó la vista en una de las muchas estanterías repletas de libros y localizó su libro favorito: el Imperio de la Reina. Le traía recuerdos y pensó que podría llegar a serle útil según el camino que eligiese. Se levantó del suelo y se paseó por la habitación. -Selene piensa, ¡piensa! Esto es exasperante. No se que hacer ni que pensar.. ¿Acaso debo echarlo a cara o cruz?

En ese momento su madre entró en el cuarto. Ambas se quedaron mirando unos instantes. Ninguna habló. Su madre llevaba una bandeja en las manos con un cuenco de sopa y un sándwich. La dejó encima del escritorio y se dispuso a marcharse. -Mamá espera- su madre se volvió hacia ella. En su rostro se veían signos de que había estado llorando. Tenía los ojos hinchados y colorados- mamá, necesito que me cuentes que está pasando, necesito que me lo cuentes todo. -Selene ahora no es el momento. Come algo. Ya hablaremos más tarde. -Pero mamá yo.. -Nada de peros- se quedó callada mirándola fijamente hasta que dijo- no me lo pongas más difícil..

Salió del cuarto con las lágrimas saltadas. La chica se volvió a quedar sola. Se acercó a la bandeja que le había y comió un poco. Se dio cuenta de que estaba hambrienta. Lo devoró todo en un abrir y cerrar de ojos y se sentó nuevamente. Ahora podía pensar mejor y se dio cuenta de que, inconscientemente, había tomado una decisión, tan solo le faltaba hacer una pregunta más para asegurarlo todo. Esperó pacientemente a que Braulio volviera. Había dicho que no iba a tardar y esperaba que así fuera. Oyó voces que provenían del comedor y al instante el hombre entró a su cuarto.

-Siento haberte echo esperar. -No importa.-Braulio notó cierta impaciencia en Selene. No dejaba de retorcerse las manos y de mirarlo nerviosamente. -¿Ocurre algo? -Si..Verás..He estado pensando en lo que me has dicho. Quiero que me seas totalmente sincero. Antes de decidir nada, debo hacerte unas preguntas.. -¿Qué quieres saber? -Pues..Principalmente..Quiero saber los porqués. -¿Los porqués? no te entiendo..¿Cuáles porqués? -Pues porqué ahora, porqué no hace un año, o dos, porqué yo porqué tanta importancia y secretismo, porqué.. -Vale, ya lo pillo. Verás Selene, el porqué tú creo que está claro: eres la descendiente directa de uno de los hermanos. ¿Porqué tanto secretismo? Bueno ¿quién creería nuestra historia? Además correríamos mucho más peligro del que ya corremos. La gente que reclutamos es de confianza y mantienen nuestros secretos a salvo. Si más gente supiese de nuestra existencia más difícil nos sería ocultarnos. -Ok, pero le falta una pregunta por contestar, ¿porqué ahora y no hace un año o dentro de un año? -Verás, cuando murieron tus padres tú eras demasiado pequeña para venir a vivir con nosotros y, además, ya tenías un nuevo hogar. Aunque nuestros enemigos desconocían tu existencia, nos exigían que nombrásemos a un nuevo líder, un hijo de Adolph y Helena. No nos quedó más remedio que hablarles de tu existencia pero, al ser tan solo un bebé, no podías ejercer tu función. Nombramos a un jefe provisional y pactamos que, cuando cumplieses la mayoría de edad, te presentaríamos ante todos como la legítima heredera, como nuestra líder y como nuestra esperanza. Ese momento ha llegado. Es tu deber que aparezcas ante todos como lo que eres: la hija de Helena y Adolph Williams, hemos de cumplir aquello que un día prometimos..

-Un momento, un momento.. Hace nada me hablaba de esperanzas, de una salida, de una tabla a la que aferrarse para ver la luz y ahora sin embargo me dice que es solamente un promesa. ¿Con qué versión he de quedarme? -Selene espera, creo que estas sacando las cosas de contexto. Lo que quiero decir es que.. -¡Se muy bien lo que quiere decir! Para vosotros únicamente soy una prueba de que siempre decís la verdad, de que sois horrados. Yo solo soy como el mono al que se exhibe en los zoológicos y se le pide que haga payasadas. Pues lo siento, conmigo no podrán hacer eso- Por la cara de la chica comenzaron a rodar lágrimas silenciosas. Le habían hecho daño, se habían burlado de ella y se lo había creído todo como si nada-He llegado a creerme su fantástica historia, de verdad. Me ha hecho sentir por un momento como alguien importante para mucha gente, pero veo que solo me ha estado engañando.

-Selene..-Braulio estaba desconcertado ante la reacción que estaba teniendo su sobrina. Se acercó más a ella y le agarró la mano para infundirle algo de ánimo. Ante este contacto la chica la retiró bruscamente, cosa que dejó más confuso al hombre-muchacha, ¿de verdad crees qué me lo he inventado todo? ¿Qué me he estado burlando de ti descaradamente y que he estado jugando con tus sentimientos? Perdona que te lo diga pero ese no es mi estilo. Sabes de sobra que todo lo que e dicho es cierto y perdóname por haber insinuado algo que no es. Para nosotros no eres un objeto que enseñar ni nada por el estilo, para nosotros eres lo más importante que tenemos en este momento. -Mire, ya no se en lo que creo o en lo que no. No se que pensar. Han puesto ante mi un nuevo camino del cual ignoraba su existencia, me han dado algunas respuestas que necesitaba desde hacía años, han abierto una puerta para que pueda dejar de ser diferente y, sin embargo, con lo que acaba de decirme, ha conseguido que todo suene a mentira e hipocresía.

Selene se levantó de la cama y se puso ante Braulio. Lo miró fijamente y notó, ante la profunda mirada del hombre, como una sensación de seguridad le llenaba el cuerpo. ¿Qué debía hacer? Tenía ante si múltiples opciones, podía escoger cualquiera de ellas, pues todas la conducirían hacia su sueño, pero la que él le había ofrecido significaba algo más, era un reto, como aquellos que solía tener cuando pequeña pero, sobre todo, era un camino para conocer definitivamente toda la verdad.

-Selene lo siento. No quise decir eso. Me he equivocado al escoger las palabras. Nada de lo que he dicho es mentira. Tú eres el ser que más necesitamos para salir adelante. La decisión es solo tuya. Nadie puede obligarte a tomar un camino u otro pues ya eres mayorcita para considerar las consecuencias de tus actos. Tan solo te pido que tomes la decisión correcta. -La decisión correcta..¿Y cual es esa decisión? Tome cual tome habrá gente perjudicada..-la chica se volvió a sentar a abrazó su peluche favorito-necesito tiempo para pensar. Es todo demasiado precipitado y lo que está en juego es demasiado importante. -Lo entiendo. Tómate el tiempo que necesites, pero que no sea demasiado-Braulio se puso en pie para irse y le dio un beso en la frente a su sobrina de forma paternal. Cuando se dirigía hacia la puerta oyó la voz de la muchacha.

-Tengo una última pregunta por hoy. -Te escucho. -¿Puedo contarle algo de esto a mis amigas? Braulio se quedó pensativo unos segundos. Como sabía que tarde o temprano se lo preguntaría, tenía una respuesta preparada. -Puedes decírselo solo a aquellas personas a quienes confiarías tu propia vida, a quienes consideres verdaderamente dignas de tu confianza. Tras decir esto salió del cuarto dejando a Selene con una nueva preocupación en su ya muy embotada cabeza.


Nada más entrar en el salón notó la tensión que allí reinaba. Todos se giraron a verlo esperando que les contase lo sucedido pero ¿por dónde empezar? no es que hubiera mucho, pero todo era demasiado complicado.

El hombre suspiró. Iba a decir algo pero Delia se le adelantó. -Braulio,¿Qué ha pasado? Por la cara que traes parece que todo ha salido mal. -No mujer, no todo ha salido mal, simplemente todo esto le ha afectado más de lo que pensábamos. Me ha pedido algo de tiempo para tomar una decisión- el hombre se dejó caer en una silla abatido presintiendo la reacción de su hijo. -¿Tiempo? Papá sabes de sobra que lo que menos tenemos es tiempo. Hemos venido aquí a llevárnosla y entrenarla lo antes posible así que no podemos darle tiempo, es una.. -Febo ¡Basta! La decisión es de Selene y no nuestra. Si ella decide no unirse a nosotros tenemos que respetar su decisión. -Pero papá... -Nada de peros. Se mejor que nadie cuanto la necesitamos, pero no puedo obligarla a nada. Ella tiene derecho a elegir su futuro así que esperaremos el tiempo que haga falta hasta que esté preparada para tomar una decisión.

Febo fulminó a su padre con la mirada. Odiaba tener que darle la razón pero él estaba en lo cierto, no podían obligarla. -Está bien, pero espero que no se tome demasiado-dicho esto se levantó y se fue. Todos se quedaron en silencio, un silencio lleno de interrogantes que fue roto de nuevo por Delia. -¿Qué piensas que va a hacer?-preguntó dirigiéndose al hombre que en su día le entregó el mayor logro de su vida. Él la miró y vio miedo en su mirada. -Verás-se rascó la cabeza para estimular sus neuronas y que estas le diesen las palabras adecuadas. Al fin habló- Selene está asustada. Tiene miedo de perder todo lo que tiene y todo por lo que ha luchado pero, a la vez, siente la seguridad de que este es su verdadero camino. No puedo estar al 100% seguro pero creo que aceptará. Y ahora he de marcharme. Ya saben como avisarme.

Cuando Braulio se fue el matrimonio se quedó en el salón sin saber que decirse. Ambos estaban pensando lo mismo: debían hablar con Selene. -¿Qué le diremos? -No lo se. -¿Crees que estará enfadada? -No lo se. -¿Puedes dejar de decir por un momento "no lo se" e intentar responderme claramente a algo? -Delia es que no se que puedo decirte. A mi todo esto me supera. -¿Crees qué a mi no? Pero hemos de ser fuertes para apoyar a nuestra hija. En este momento nos necesita más que nunca. -Lo se. -Entonces hablemos con ella de una vez y expliquémosle las cosas de una vez. -De acuerdo. Tiene todo el derecho a conocer toda la historia.

Ambos se encaminaron a la habitación de su hija pensando en lo que le dirían. Entraron sin llamar y la vieron sentada en la misma posición que cuando Braulio la dejó, con la mirada perdida y varias lágrimas rodando por sus mejillas. Delia se acercó a su hija y la abrazó. La chica apenas reaccionó. Tan solo se dejó abrazar. Se sentía desorientada, pero al notar los brazos de su madre rodeándola fue como si de nuevo volviera a la vida. Así se sentía segura. Parecía que en ese momento no existía nada capaz de dañarla. Se relajó entre los brazos de su madre y dejó correr sus lágrimas. ¿Por qué lloraba? Ya no lo sabía con seguridad. Había llorado por tantas cosas en silencio y soledad que ya no entendía el significado de sus lágrimas. Su madre se separó de ella y la miró. Selene le devolvió la mirada y, por primera vez, consideró todo lo que le habían contado. Aquella mujer que ahora la miraba y que la había criado desde que era apenas un bebe había resultado no ser su verdadera madre. ¿Debía odiarla por no haberle dicho la vedad antes? No. Para ella esa era una mujer con el corazón de oro que la había criado como si fuese suya propia. Por eso siempre sería su madre. ¿Y su padre? Con él todo había sido distinto. La quería, sí, le había dado cariño pero siempre había notado que algo los separaba. Pero eso no importaba. Tampoco podía odiarlo. Al fin y al cabo le habían dado aquello que muchos anhelan: el calor de un hogar, el amor de una familia, cariño.. Definitivamente esos eran y serían siempre sus padres.

Luís se acercó a las dos mujeres que más quería y se sentó junto a ellas. No hacían falta palabras para saber lo que pensaban y sentían los tres. Pero Delia y su marido habían ido allí para hablar con su hija así que debían romper el silencio. -Selene ¿estás bien? ¿Bien? Tenía que pensar cual era el significado de esa palabra. No se sentía mal, ni triste, quizá un poco cansada y dolida.. Estaba saturada. Demasiadas cosas en muy poco tiempo. -Estoy todo lo bien que puedo estar en una situación como esta. -Selene.. Lo sentimos. Deberíamos al menos haberte preparado para esto. Ha sido un golpe muy fuerte. También tendríamos que haberte dicho que no eras nuestra hija biológica pero..-la chica negó con la cabeza interrumpiendo a su padre. -No papá, no tenéis que sentir nada. Si me hubieseis dicho algo antes habría hecho muchas preguntas y no habría parado hasta que las contestaseis todas, ya me conocéis. Y ¿prepararme? ¿Cómo? Para ello la verdad también habría salido a la luz y vosotros habríais roto vuestra promesa. No. Habéis hecho lo correcto. Para mi sois y siempre seréis los mejores padres del mundo.

Sus padres la abrazaron. Sus palabras significaban para ellos más de lo que la chica podía pensar. -Cariño, no sabes lo que significa y nos demuestra lo que acabas de decir. Pero aún así creemos que hay mucho que contarte. -No. Ahora no quiero escuchar nada más. Braulio me ha contado muchas cosas y, por el momento, creo que no me hace falta saber nada más. Lo único que necesito en este momento es aclarar mis ideas y tomar una decisión cuanto antes. -Está bien. Ya habrá tiempo para hablar. Será mejor que te dejemos descansar. -Pienso que tampoco quiero descansar ahora. Me apetece más dar un paseo y que me de un poco el aire. -Como quieras. Pero no tardes en volver.

Los padres de la chica salieron del cuarto dejando a la chica sola por enésima vez. Ella se cambió de ropa, se peinó y salió a la calle. Estaba empezando a oscurecer. Anduvo sin rumbo fijo dejando que sus pies la guiasen. Iba absorta en sus pensamientos con la vista fija en ningún lado. Cuando quiso darse cuenta había llegado al pantano del pueblo. Por suerte para ella estaba desierto. Se sentó en el muro mirando el agua y dejó que el viento se llevase sus preocupaciones. Por unos segundos se sintió libre de problemas, como si no existiese nada más que aquella sensación de bienestar que la invadía. A mediados de septiembre allí empezaba a refrescar, pero el frío para ella era como un bálsamo que curaba las heridas. Allí sentada todo era distinto. Estuvo varias horas dándole vueltas al coco hasta que decidió que ya era hora de volver. Sus ideas estaban un poco más claras, pero la decisión aun no podía ser tomada.

Los días seguían pasando y todo seguía igual. La vida de Selene seguía prácticamente igual, con la única diferencia de que veía menos a sus amigas y pasaba más tiempo junto a sus padres. Braulio había ido a verla para darle un límite de tiempo para tomar su decisión. A parte de eso no tenía más noticias de su "familia". Además no dejaba de pensar en las últimas palabras que le había dicho el hombre "puedes decírselo solo a aquellas personas a quienes confiarías tu propia vida, a quienes consideres verdaderamente dignas de tu confianza". Ella había intentado hablar con sus amigas pero nunca había tenido el valor suficiente para hacerlo, ni siquiera con Savitri, quien estaba más que preocupada por su amiga. Una tarde, estando las dos solas, Savitri se atrevió a preguntarle se le sucedía algo.

-Sely ¿qué te ocurre? llevas unos días más rara de lo normal. -No pasa nada. -Y por lo que se ve tampoco sabes decir nada más aparte de eso. Antes usabas un vocabulario más amplio.

Selene miró a su amiga a los ojos ¿sería capaz de contarle la verdad?

-Savi, ¿qué harías si tu vida fuese a cambiar radicalmente? -¿Te refieres a lo de la universidad? No es para tanto. -No me refiero a eso. Suponte que alguien te dice que no eres quien tú crees que eres, que estás destinada a algo importante pero que para ello has de dejar todo lo que tienes hasta ahora ¿qué harías? ¿Cómo te sentirías? -Pues la verdad no lo se. Y déjame preguntarte a que viene todo esto porque me estás asustando. -No es nada tranquila. Cosas mias. -¿Seguro? -Si, si, ya me conoces, yo y mis paranoias. -Por eso me preocupo, porque tus paranoias y tus tonterías acaban siendo reales.

Selene no contestó. No podía decir nada, al menos no de momento. Fue entonces cuando se dio cuenta de que ya había tomado una decisión. Se lo contaría más adelante porque habría algo que contar. Esa tarde, cuando la muchacha volvió a su casa, estaba deseando hablar con sus padres y con Braulio.

-¿Mamá? Su madre salió de la cocina al escuchar que su hija la llamaba. -¿Qué pasa cielo? -Quiero hablar con Braulio, he tomado una decisión-le contestó sin rodeos, así era más fácil.

Delia la miró con los ojos desorbitados ¿tan pronto? no lo esperaba.

-¿Es..estás segura? Ha pasado muy poco tiempo y el plazo que te dio Braulio no cumple hasta dentro de dos semanas. -No tengo que pensar nada más mamá. Hace mucho tiempo que tomé una decisión, quizás desde que hablé con Braulio, lo que pasa es que no quería darme cuenta de ello. -Está bien-dijo su madre ya resignada-mañana mismo podrás hablar con él. -Gracias-Selene le dio un beso a su madre y se fue directa a la ducha dejando a la mujer con una gran angustia. Nada más cerrarse la puerta del baño Delia cogió el teléfono y llamó a su marido. -¿Si? -Luís cariño, ha llegado el momento. -¿Tan pronto? -Si. Me ha dicho que quiere hablar mañana mismo con Braulio. -¿Sabes qué ha decidido? -No me ha dejado nada claro pero por sus palabras creo que va a aceptar. -¿Te extraña? -La verdad no me esperaba otra cosa. ¿Estarás aquí mañana? -No creo que pueda llegar a tiempo. -De acuerdo. Cuídate. -Tú también y tranquila, ella sabe lo que hace. -Lo sé. Te quiero. Adiós. -Adiós.

Delia colgó el teléfono. la conversación con su marido casi ni había servido. Él estaba tan tranquilo.. Su pequeña iba a embarcarse en la aventura más peligrosa de su viday, sin embargo, eso a él no le preocupaba. Decidió llamar a Braulio para decirle que Selene quería hablar con él pero no para qué. El hombre le dijo que iría al día siguiente sin falta. La mujer no podía creerlo ¿es qué solo a ella todo aquello le parecía una locura? ¿Nadie se preocupaba por el bienestar de Selene? Era prácticamente una niña. Dejó esos pensamientos y se dedicó a hacer cosas más provechosas. Si esas iban a ser sus últimas horas junto a su hija quería disfrutarlas la máximo. Cuando Selene salió del baño encontró a su madre arreglada para salir.

-¿Dónde vas? -Querrás decir vamos. He decidido que esta noche no me apetece hacer la cena y que prefiero invitarte a cenar por ahí, ¿qué te parece? La chica captó la intencíon de su madre de estar juntas pues ella deseaba lo mismo. -Me parece estupendo- le respondió con una sonrisa- me visto en seguida y nos vamos.

En cinco minutos estuvo lista y ambas salieron a cenar por ahí. La cena fue la mejor que habían tenido en mucho tiempo. Hablaron de todo, recordaron viejos tiempos, rieron de las chiquilladas de Selene.. fue una noche perfecta. Cuando volvieron a casa se sentaron en el sofá a ver una película comiendo chucherías. Ambas se quedaron dormidas al rato y pasaron allí toda la noche.

A las nueve de la mañana del día siguiente el timbre sobresaltó a las dos mujeres. Delia se levantó del sofá y fue a abrir la puerte mientras que Selene entraba a su cuarto. Al salir, encontró a su madre hablanso con Braulio, Febo y otro chico más al que no conocía. Ella no se había acordado de lo que había hablado con su madre.

-Buenos días. Sentímos venir tan temprano pero tenemos mucho que hacer y cuanto antes hablemos mejor para todos. Antes quiero presentarte a mi otro hijo, Jeff. A él seguro que también lo has visto alguna vez hace ya tiempo.

Selene se fijó en el muchacho. Alto, moreno, fuerte, guapo..¡vaya primos que tenía! Se acercó a saludarle y recordó la vez que fueron de acampada en Semana Santa y lo vieron por allí. Recordaba también que a Savitri le había gustado. Si ella supiera.. -Hechas las presentaciones, vamos al grano. Tu madre me llamó para decirme que querías hablar conmigo ¿sobre qué?- el tono de Braulio era algo duro. Al parecer su madre no le había dicho que ya había decidido que hacer.

-He tomado una decisión- la chica lo soltó desaciendo el nudo que tenía en el estómago. A Braulio y sus hijos les cambió la expresión de la cara. -¿Tan pronto? -Si, la tomé la primera vez que hablasteis conmigo aunque no me he dado cuenta de eso hasta ahora. -La verdad- dijo Braulio sentándose. Sus hijos lo imitaron- no me esperaba que decidieses tan pronto. ¿Estás segura del camino que vas a escoger? -Puede que sea de lo que más segura estoy hasta el momento. -Entonces, ¿qué has decidido? Selene guardó silencio. Sus próximas palabras decidirían su futuro y su vida. Dudó ¿Lo diría? Claro que si. No había llegado hasta allí para echarse atrás. Quería saber y sabría. Armándose de valor contestó.

-He decidido creer en vuestra palabra y luchar junto a vosotros- la chica vio como el rostro de los tres hombres se iluminaba de alegría-per- siempre había un "pero"- antes quiero que me expliqueis todo sobre mi formación y también con respecto a mis estudios, mi familia y mis amigas. Los tres hombres la miraron aun sin poder creer en su suerte. Ella iba a luchar a su lado. Cuando todos lo supieran no iban a creerlo. Por fin había una esperanza. La pregunta de Selene fue en parte contestada.

-Verás Selene, con respecto a tus padres podrás estar con ellos siempre que quieras pues no vamos a estar muy lejos. Sobre tus amigas- intuyendo el interés y la peocupación de la chica Braulio suavizó las palabras que tenía pensadas- con ellas podrás estar los fines de semana o en vacaciones, igual que si estuviese en la universidad para no levantar sospechas. La chica asintió conforme con lo que su tio le había dicho. Era extraño como, en tan poco tiempo, había asimilado que era parte de su familia y lo había empezado a considerar como su tio.

-¿Y mi entrenamiento? -Eso ya es más fácil- por primera vez escuchaba la voz de su primo Jeff- cada uno de nosotros te enseñara algo. Por ejemplo papá te ayudará con los recuerdos, Febo te preparará tanto física como psicológicamente, Héctor te enseñará con la espada y el arco y yo te enseñaré a luchar cuerpo a cuerpo. (N/A: Marta el cohete humano!!)

Se había quedado sorprendida ¿tanto tendría que aprender? Lo cierto era que con el arco nunca había sido mala del todo y para lo demás sus reflejos le servirían de mucho. -¿Y nada más? -Bueno si. También te enseñaran estrategia de combate, historia sobre nuestra familia,espionaje, supervivencia y otras cosas también importantes-al decir esto último miró a su padre de reojo. Estas otras cosas iban a ser la más difíciles de aprender, según él, para la chica. -Vaya, pues si que voy a aprender cosas.

Braulio rio ante el comentario y le explicó por encima como estaría dividido su entrenamiento. Al final no parecía ser para tanto pero aun así tendría que trabajar duro.

-Bueno si no tienes ninguna otra pregunta nosotros tenemos que irnos. -¿Así sin más?- Selene se sorprendió de que no le dijesen que los acompañara ni nada por el estilo. -Oh, no es así sin más si tú no quieres. Como te has adelantado a la fecha límite no tenemos nada planeado. Pero si tú no quieres que esto sea así sin más Febo puede venir a recogerte esta tarde para que conozcas donde vivimos y como trabajamos ¿estás de acuerdo? ¿Conocer el lugar dónde iba a vivir? Pues claro que tenía ganas. Además sentía curiosidad por saber donde estaba. Su tio había dicho que no muy lejos ¿y nadie los había descubierto? Definitivamente tenía que saciar su curiosidad y saber donde estaba ese lugar.

-Está bien, quiero ver ese lugar. Después de todo se va a convertir en mi nueva casa así que cuanto antes lo conozca mejor. -No podría estar más de acuerdo contigo. Espérame a las 16:00 en punto- dicho esto Febo se fue. Seguidamente su padre y su hermano lo acompañaron tras despedirse. Selene entró a su cuarto. Ese mismo día, a las 4 de la tarde,conocería algo más sobre su futuro y empezaría su nueva aventura.


¿Qué les pareció?ya saben déjenme rr para saberlo!! besos!!