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Historia 25682 — capítulo 3

Capítulo 3. La viva imagen de su madre

-¡Quédense donde estan Grangers! Mientras menos la toquen será mejor.

Quien decía aquello era un señor de 42 años, de tez blanca, ojos grises y cabello rubio platino, lacio. Así es, Lucius Malfoy se encontraba en casa de unos muggles. Malfoy yacía en la entrada desde hacía un buen tiempo, por lo que había alcanzado a escuchar prácticamente toda la conversación, o al menos una parte considerable de esta. Se acercó hasta ella y la tomo en sus brazos…

-¡Vaya! -exclamó Lucius en cuanto apreció el rostro de la chica de cerca

-¿Quién es usted y qué hace en mi casa? -interrogó valientemente(o talvez muy estúpidamente), Matthew.

-El nombre no importa estúpidos muggles… díganme señor Malfoy y he venido a escoltar a la señorita Ryddle a su nuevo hogar. -tan arrogantemente como toda la vida volteó para ver mejor a Hermione y al verla de cerca dijo en un ligero susurro- Es tan hermosa como su madre… El señor Tenebroso estará feliz de tenerla con él…

-¿El… señor tenebroso? -se atrevió a preguntar Kathe.

-Si, el mejor mago que jamás habrá en el mundo…

-Creí que era Dumbledore el…

-Ese no es nada comparado con el Señor Tenebroso…

-¿Qué tiene que ver Hermione con él?

-¿Que, qué tiene que ver? -repitió incrédulo- Serán muggles… -exclamó notando la sorna en su voz- Ella es la hija del Señor Tenebroso…

-¿Y por qué no vino él? -interrogó Matthew.

-¿Por qué? Pues porque… en estos momentos él está atendiendo asuntos muy delicados…

-Ah, ya veo… entonces lo mandó a usted a…

-Yo me ofrecí, a cumplir con la honorable tarea de llevarla sana y salva a casa -lo interrumpió Lucius- Y él… muy misericordiosamente me lo concedió… En unos instantes vendré por las cosas de Jane…

-¿Ya se la lleva?

-Si -dijo de manera cortante.

-¿No…?

-Su padre desea verla en cuanto antes…

-Pero… señor Malfoy… -dijo Kathe a manera de súplica- ¿No podría tan sólo esperar a que se recupere, para aclararles algunas cosas?

-No. En unos minutos estaré de regreso y espero que ya estén las cosas preparadas para cuando regrese.

Con un “plin” desapareció de la mansión Granger para aparecer nuevamente en los pasillos de una hermosa y lujosa casa, posiblemente la “Malfoy Manor” (Mansión Malfoy). El lugar hubiese estado desierto de no haber sido por un ser “encapuchado” que yacía frente a una de las puertas del pasillo. Al notar la presencia de Malfoy, el “encapuchado” se acercó a él y observó a Hermione, y con un tono frío, pero preocupado, preguntó:

-¿Qué le ha sucedido, Lucius?

-Pues… verá mi señor, los asquerosos muggles…

-¡No los llames así, Lucius! -le ordenó- por más muggles que sean, les debemos que la chica esté en perfectas condiciones ¿Entendido?

-Si, mi señor.

-De acuerdo, continúa.

-Bueno, los Granger -dijo con tono asqueado- le contaron todo… lo del día que la encontrado en la puerta de su casa, con una nota… de hecho, le leyeron la carta de Jane, y le dijeron que su madre se llamaba M. Jane Black… ella no tenía ni idea de quien podía ser, por lo que ellos le dijeron que su verdadero nombre, había sido desde un principio… Jane Ryddle… -Voldemort hizo un movimiento involuntario al escuchar aquel apellido- Parecía como si estuviese reflexionando acerca de lo que ello significaba… poco a poco palideció y luego… de la nada se desmayó…

-Bueno -dijo Voldemort en cuanto Malfoy hubo terminado el relato de lo sucedido, en Westminster Hall- Lucius… la chica permanecerá en tu casa durante las vacaciones… ¿Tienes algún problema con ello?

-En lo absoluto, mi señor… sería un gran honor que nos diese esa oportunidad a Narcisa y a mí para demostrarle nuestra devoción a su señoría, después de que Draco fallase en su misión… -dijo Lucius sin detenerse a pensar dos veces lo que había dicho… tras algunos segundos añadió…- La dejaré en la que solía ser la habitación de Draco… no creo que sería adecuado dejarla en una habitación de huéspedes… mejor que se sienta como una más de la familia… ya la llevaré…

-Yo la llevaré –dijo Voldemort un poco harto de la parla que se estaba pegando Lucius, y para hacerlo callar, le dijo- Te aseguró que tú y Narcisa contarán con más honores de los que puedas imaginar.

-¡Gracias, mi señor!

Lucius Malfoy hizo una reverencia (no tan exageradas como las que Dobby le suele hacer a Harry, pero no hay mucha diferencia) y después depositó a Hermione en brazos de su señor y con un “plin” desapareció.

Voldemort abrió la puerta que había frente a él y entró con paso decidido. Se acercó hasta la cama y colocó a Hermione sobre esta. Luego se detuvo a observarla detenidamente, aún inconsciente era la viva imagen de su madre, su rostro era idéntico, lo único que las diferenciaba (recordemos que tenía los ojos cerrados), era el cabello, pues la chica lo tenía castaño oscuro, como el… como su padre. Luego de algunos minutos, Malfoy se apareció en el pasillo y exclamó sujetando el baúl escolar de Hermione…

-¡¡DEYNA!!

Ante tal alarido, una elfina doméstica, de no más de 50cm de alta, apareció en medio del pasillo y tras hacerle una reverencia a Lucius Malfoy le dijo con voz chillona (NA: Todos los elfos tienen la voz chillona y son pequeños ¿no?)

-¿Si, amo Lucius?

-Acomoda estas cosas en la habitación que antes ocupaba Draco… -la elfina le hizo una reverencia y cuando había dado algunos pasos para entrar en la habitación, lucius añadió- La chica que ocupa la habitación ahora, debe ser tratada, como si fuese un miembro más de esta familia, es más… mejor aún… su nombre… es… la llamarán… señorita Ryddle… ¿Quedó claro?

-Por supuesto, mi señor…

Sin decir nada más, la elfina tomó el baúl que Lucius Malfoy había dejado en el suelo al aparecerse y entró a la habitación y se dirigió a acomodar las cosas del baúl de Hermione en el escritorio, y el armario que antes eran del joven “amo”, Draco Malfoy. En medio del camino notó la presencia de Voldemort, quien no se digno siquiera a observarla, pero aún así, la elfina, recordando las normas de la casa para los elfos cada vez que este individuo estaba presente, le hizo una exagerada reverencia, hasta tocar el piso con la nariz y tras cinco segundos se dirigió a cumplir con sus deberes… acomodar las cosas de la chica nueva y luego… luego le pasaría las noticias de una nueva invitada al resto de los elfos que habitaban en la “Malfoy Manor”…

-¡Lucius!

Habían pasados alrededor de dos… o tres… SEGUNDOS después de que Deyna, la elfina doméstica, se marchara de la habitación, hasta Voldemort pegó el grito al cielo llamando a Lucius Malfoy… Instantáneamente, Malfoy apareció y mirándole fijamente le pegunto

-¿Me llamaba, mi lord?

-Sí. Dile a Avery y a Nott que vengan en este momento, y luego busca a Blaise Zabini y le dices que lo veo en tu despacho dentro de cinco minutos.

Malfoy le hizo una reverencia y con un “plin” desapareció dejando, otra vez, a su señor a solas con Hermione. Voldemort se fijó una vez más en la chica y al hacerlo recordó algunas viejas imágenes de los recuerdos que tenía de su ex-esposa… SU Jane… cerró los ojos como queriendo olvidarlo y alejar las imágenes de su cabeza…pero fue imposible, lo único que consiguió con ello, fue recordar que un día habían sido felices… hasta que un día…