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Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 14

Harry después de lo que ocurrió para navidad, lo único que hizo para año nuevo fue pasarlo con la hueca de su vecina. Harry no se acostó con ella. No por que no quisiera, pero tenía la sensación de estar con una chica de diez años, por más que supiera algo de sexo, le daba lastima encararla. Asi que todo lo que hizo fue invitarla a su casa y comieron juntos. Era una chica muy carismática, pero muy tonta. Lo que verdaderamente ponía contento a Harry era que esa noche seria la despedida de soltero de Ron. Una despedida que seguramente serviría para demostrar que él ya era un hombre y no un pendejo como todos decían… que no estaba en el mundo nada más que para hacer el amor de forma perfecta… no, él era un ser humano complejo, y se iba a comportar como todo un adulto, por que sabía que si en una despedida se podía portar bien, podría en el casamiento, y en el casamiento sí había mujeres. No iba a tomar… desaforadamente, solamente un par de copas… No se imaginaba que le iban a hacer a Ron… Harry tenía la idea de arrastrarlo por las calles MUGGLES desnudo, provocando pánico en la gente de edad avanzada… pero probablemente los gemelos tendrían una idea mejor.

Tenía que estar bien vestido, y tenía que afeitarse urgentemente. Fue algo realmente extraño ver como le había cambiado la cara… parecía un viejo. A su juvenil rostro lo atravesaban cicatrices, arrugas, tenía bolsas en los ojos, era un desastre. Verdaderamente… era una lastima por que era joven. Esas cicatrices de vidrios de cuando estaba borracho le quedaban mal… le arruinaban la cara… Si, era fácil quitárselas, con un buen bolsillo y la división de cirumagos plásticos de San Mungo… Pero para esa noche no podría hacer nada, igualmente no lo necesitaba por que no habría ninguna mujer, y para el casamiento probablemente ya estuviese con la cara un poco más arreglada.

Para la joda se recomendó alquilar el súper recontra enorme castillo de Cámelot, con estacionamiento, levas, almenas, canchas de Quidditch, el servicio completo de Las Brujas de McBeth, y un servicio de catering espectacular a mano de los mejores elfos. Pero los gemelos alquilaron Cabeza de Puerco donde la gente podía orinar en la pared, había tres mesas y contrataron a Los Fanfarrios, un grupo de música de tres pendejos que cantaban y reventaban todos los vitrales.

Harry entró al Cabeza de Puerco y lo primero que vio fue al padre de Hermione con todos sus familiares MUGGLES desconcertados. Y la banda sonaba de re guaso modo:

Quiero decirle a usted barman

Que estoy hecho un borracho

Le di mucho al alcohol

Si de escabio hablas

Yo te saludo

¿Qué haces, todo bien, che?

Esta todo bien

Dame un Fernet

No, papá, no

Fernet no hay

Dame un Tequila

Tequila no hay más…

¿Cómo? ¿Cómo, cómo, cómo, cómo, có…?

¿Como carajo es que vos no tenes nada

para escabiar o para chupar?

Eran unos negros bárbaros los cantantes. Re cumbieros los vagos. Harry se acercó a Ron y lo saludó.

-¡Feliz cumpleaños, Ron!

-Pero… es mi despedida de soltero…

-Ay… que lastima, mi más sentido pésame entonces, eso no es una vez al año ¿no es cierto?

-No, es una vez en la vida, por eso hay una fiesta brutal como si fueran tres o cuatro cumpleaños juntos.

-Esa es la parte que a mi me gusta y que en el futuro cuando la recuerdes a vos te va a deprimir…

-Y a vos alguna vez te va a pasar-Ron le exprimió el hombro a Harry

-No lo creo, yo no me voy a casar nunca-dijo Harry orgulloso tratando de disimular las ganas que tenía de que eso sucediera al día siguiente.

Harry se saludo con los gemelos, con el padre de Ron, de Hermione, y se quedó un rato hablando con Neville.

-¿Todo bien, Neville?-Harry no podía creer el cambio, había perdido la carita esa de pelotudo que tenía y ahora tenía una más segura de si mismo, hablaba con una voz muy profunda e intelectualmente, no entrecortada por baba como antes.

-¿Harry? Te ves… cambiado

-Si, estoy hecho un asco, ya se… no me ha ido tan bien como a vos ¿eh? Estas bien vestido…

-Si… bueno, tuve la suerte de poder invertir en ese incinerador que hay en las afueras de Londres y el invernadero que puse floreció como una mandrágora… nunca me imagine que a los MUGGLES les atrajeran tanto las plantas simples…

-¿Y Luna como anda?

-De maravilla… le voy a proponer casamiento cuando agarre el ramillete de hiedra venenosa que arroje Hermione, y que obviamente va a estar hechizado para que caiga en sus manos.

Un baldazo de agua fría para Harry. Lo abrazó con gesto paternal, como si lo ubica conmocionado. Y de verdad lo había hecho. Muy romántico de parte de Neville… no lo hubiera esperado pero… ¡ya no quedaría nadie soltero! Bueno… estaban los gemelos… pero ellos como que estaban casados entre si desde que nacieron. Solamente estaba él. Solo como un pelotudo.

-¿Y el tuyo para cuando, Harry?-le preguntó Neville

-¿Eh?-Harry titubeo-no, yo no me caso… y menos ahora… ¡por favor! Tengo 23 años… todavía falta que le saque el néctar a la vida.

-Ah… pero… ¿estas saliendo con alguien?

-¿Qué si estoy saliendo? Eh… ¡si! Con una chica muy bonita… Linda se llama… es MUGGLE-mintió rápido.

-Me alegro mucho… no se, yo pienso que esta bien con los años que tenemos y llevamos de novios para casarnos. A lo mejor me equivoco, pero… que se yo… no quiero tener 40 años y un hijo de 5, para que cuando tenga 15 me diga abuelo…-Neville rió y Harry lo acompaño con inseguridad

¡Que buen tema! Que Harry jamás había pensado… su hijo iba a ser un genio… eso lo sabia, pero si iba a ser tan inteligente, seguro se daría cuenta que su padre era 30 o 35 años mayor que él… Harry no quería que su hijo pensara que era un anciano. Otra razón más para sumar a la lista de que se tenía que casar cuanto antes… desgraciadamente.

Harry se fue meditativo hacia una de las mesas y se sentó al lado del padre de Hermione.

-Hola… ¿usted es algún familiar de mi yerno?

-No, soy un amigo-le dijo Harry pensativo. No le prestó importancia pero le parecía que el padre de Hermione ya lo había visto… no sabia por que preguntaba si era un familiar de Ron. A lo mejor no lo había reconocido.

-Ah, ya veo… esta usted dotado de una gran vitalidad-le expresó el señor Granger.

-Eh… ¿en serio piensa eso?-preguntó Harry. Era imposible que alguien viera en Harry siquiera un indicio de fortaleza.

-Naturalmente, debe realizar una gran cantidad de ejercicios…

-Ehh, no, la verdad es que no hago nada, ni si quiera trabajo.

-Ohhh, si, son momentos difíciles con respecto al empleo. Seguramente usted hace alguna dieta… yo no puedo dejar de comer comidas chatarras que bajan la fortaleza de uno.

-Si, bueno… de vez en cuando me clavo alguna ensaladita. Pero yo como de todo, pasta, lechón, asado con mucha grasa, choripanes con chimichurri, mayonesa, mostaza, savia de planta carnívora, sangre de unicof, cof, perdón, estoy un poco engripado, le decía que sanguijuelas de Hungría, también como…

-Ah…-el padre de Hermione no entendía- toma mucha agua por día entonces.

-¿Agua?-Harry tampoco entendía- No, que agua, yo tomo vino, Whisky, tequila, ginebra, vodka, aguardiente…

-¿En serio?-el señor Granger estaba realmente sorprendido-¿su mujer lo cuida bien?

-No… yo no tengo mujer, yo tengo una mujer diferente por día, soy socio de tres burdeles, tengo madamas, cabareteras y prostitutas propias. Hace unos días le hice el amor a un travesti… un suceso inexplicable.

-Entonces no se como hace para estar tan bien… ¿toma algún medicamento mágico?

-Si, puede ser… anduve tomando unos esteroides, Eroína, anfetaminas. Supe fumar marihuana y consumí cocaína varias veces.

-Pero, oigame, como hace estar tan bien a su edad, ¿Cuántos años tiene usted?

-Tengo veintitrés…

El padre de Hermione se quedo con la boca abierta. Le habría dado 35. Una persona de treinta y cinco años que parecía más joven. No una de veintitrés que parecía más vieja

-Pero… ¿usted no es el padre del joven que esta allá?

-¿De Neville? No, soy Harry, Harry Potter, señor Granger. ¿Su hija no le habló de mí?

-¿Vos sos el joven de la cicatriz? ¿El chico perfecto? ¿El chico que no rompe un plato? ¿El chico que no inflige ninguna norma, del que tanto me hablo mi hija?

-Este… no, creo que se confundió… yo soy un apenas conocido por su hija…-Harry se fue. No quería que termine con el padre de Hermione insultando a los magos por querer pervertir a su hija.

La fiesta se desarrolló muy bien, pero faltaban las palabras para explicar la cara del papá de Hermione cuando probó el Whisky de Fuego.

-Ahhh-largó una llamarada enorme por la boca. Abrió los ojos bien grande y su cabeza giro en una orbita sobre si misma-Este Whisky es maravilloso… reconforta el alma en un invierno tan frió. ¡Uff! Como quema.

Nunca jamás en su vida el padre de Hermione, que criticaba cualquier bebida con alcohol o con gas, por que te pudren los dientes, nunca, nunca, se emborrachó de esa manera. Se tomó una botella de Whisky él solo.

Más tarde, apareció la comida. Era un desastre toda la comida que había. Claro, imagínense, habían llegado Weasley de todos lados, imagínense el hambre que había ahí… Eran como cien entre primos cercanos, lejanos, tíos, abuelos, fantasmas de la familia, todos estaban. Excepto Percy… lo felicitó a Ron por el casamiento, pero no quiso asistir a ningún evento que eso conlleve. Y de parte de Hermione… no había ni diez personas. Y cuando empezaron a comer, no quedaron ni las servilletas… y el tema central ¿Cuál puede ser? Quidditch. Pero al padre de Ron le gusto la parte en que los familiares de Hermione empezaron a comentar un poco de fútbol.

-¡Vamos suegro! Coma con ganas que hay más comida-le explicó Ron. Y era verdad, había mucha más comida… comieron hasta hartarse.

Cuando pasaron unas horas los gemelos le pidieron silencio a la gente y lo llamaron a Ron. Le tiraron un paralizador y lo pusieron en bolas en el medio del Cabeza de Puerco, y le vendaron los ojos también.

-¡Ya fue locos! Hace frió, déjenme en paz.

-Traigan la cámara y saquenle una foto a este bagre que uno asi no van a ver en otro lugar-dijo Harry desde el lugar donde todos los Whisky se perdían.

-Ron, si sentís ocho patas que te caminan por el cuerpo, no te preocupes-dijo George

-¡No van a ser tan hijos de puta! Ni se les ocurra.

-Uyy, mira todos estos bichos-escandalizó Fred

Cuatro mujeres espectaculares entraron flotando por arte de magia. Los espectadores aplaudieron y aullaron. Las chicas se pasearon por entre la multitud y a todos les hacían un mimo, pero las miradas de las cuatro mujeres siempre desembocaban en Harry de una manera lasciva. Harry no miraba, pero sabía que las chicas lo miraban. Siguió tomando tranquilo y ni si quiera se inmutó cuando una vaga le puso el toor ahí… ustedes no se imaginan con que descaro le chantó el traste la entrepierna. Viendo que a Harry ni se le paraba, se juntaron de nuevo las cuatro y se dirigieron a Ron.

-Ron… puede que ahora sientas algo que no sentiste nunca en tu vida…

-No, chicos, dejen de joder, no se pongan en ortivas de esa manera.

-Vas a dejar de tenerles miedo-dijo George sonriente

Ron pegó un grito desgarrador cuando una mano le cacheteo el traste, y otras le rozaron demás partes del cuerpo.

-¡Que hijos de puta que son! Pensé que eran esos insectos de mierda… saquenme la venda que les quiero ver las caras-las chicas solas hicieron el trabajo y ustedes no se imaginan como la tenía Ron en ese momento. Era como una madeja de ese hilo para volar barriletes. Y así transcurrió la noche. Las chicas hicieron de las suyas por todos lados, e incluso con el padre de Hermione que tenía un pedo de aquellos y no sabia donde estaba parado. Se tuvo que ir a dormir a la casa de Ron antes que lo viera la madre de Hermione y lo matara a palos.

Harry se fue tranquilamente a su casa. Fue buena la fiesta, pero no le entretuvo como le podría haber entretenido si no pudiera tener a esas cuatro chicas cuando quisiera. Sabía que el casamiento iba a ser lo mismo… no podría hacer nada… ni siquiera bailar con lo poco que le gustaba.

La despedida de soltera de Hermione, según comentarios de Ginny, no fue nada extravagante, dijo que habían comido un poco de torta, y que las primas de Hermione trajeron unos chascos solamente. Mentira. Seguramente había pasado el triple de eso… había organizado la fiesta Ginny, asi que imagínense. Con Parvatti y Lavander de ayudantes. El olor a alcohol que tenía Hermione cuando llegó dijo todo lo contrario. Se chuparon hasta los dedos. Pero nadie se quiso meter… era mejor que nadie supiera lo que había hecho Ron… se fue hasta Chelsea con las cuatro chicas. Se recorrió todos los bares de esa zona. Pero eran libres de hacer lo que quisieran por que en una semana…

Ginny no paraba de cerrarle la boca a Harry, que miraba estupefacto a Hermione con su túnica de bodas que iba caminando hacia el altar… hacia el altar de sacrificios, por que recuerden que este fic no es cristiano. Una linda boda londinense al mejor estilo de la arcaica cultura griega clásica. Ron estaba parado al lado del inmolador y tenía puesto un traje de gala… uno bueno, no la porquería de cuarto. La madre de este, sonriente y orgullosa se apeo a su lado. El padre de Hermione miraba horrorizado el altar lleno de sangre de pollo, pero cuando miraba a su hija tan contenta olvidaba todo. Y toda la familia de Hermione igual… salvo el primo de cuatro años de esta que tuvo un trauma para toda su vida cuando vio que decapitaron a un jabalí, y que peor trauma sufriría su madre cuando siete años después le llegara a ese niño una carta de Hogwarts.

Ron liberó adrenalina y contemplo a la que sería su compañera de toda la vida… la agarró de la mano.

-Ya vasta Ginevra, deja de preocuparte por Potter-dijo Malfoy completamente perdido.

-Pero date cuenta de que es una falta de respeto-dijo Ginny al ver que a Harry se le caía la mandíbula de nuevo al ver la parte de atrás de la túnica.

-No importa, dejalo.

Harry miró a un costado. Primas de Hermione que lo miraban… miró para el otro, primas no reconocidas de Ron que lo miraban. Agradeció el haberse limpiado esas cicatrices y marcas que tenía en la cara. El estar en el casamiento le alegraba el alma y le hacia pensar que casarse era malo. Sabía que al otro día estaría depresivo sabiendo que Hermione y Ron estarían en la luna de miel, y él en su casa. Pero… a lo mejor estaba en su casa con alguna de todas esas mujeres… sonrió y se sintió bien consigo mismo.

En el momento de los anillos todos se emocionaron… ¡lo vieran que lindo al Hobbit con las alhajas! ¡Mi tesoro!

-Y por el poder que me da la diosa de todos los matrimonios, Hera-dijo el monje inmolador cercenando la cabeza de una oveja-los declaro a ambos marido y mujer hasta que el rayo del padre Zeus los separe-terminó derramando una libación de vino en el suelo. Ron y Hermione se besaron. Harry estallo en lágrimas al fin y al cabo.

-¡Que emocionado que esta Harry!-dijo la señora Weasley a Ron y este se sorprendió por ver como se le caía las lágrimas.

-Ya, ya, Harry. Calma-le dijo Ginny palmeándole el hombro.

-¡Pero…!-dijo Harry desgarrado entre sollozos-¿Cómo puede tirar todo ese vino? ¿Cómo puede ser?

-Bueno, tampoco es para tanto.

Todos vieron como Ron se elevaba en el aire con Hermione abrazada a su cintura, y ambos se alejaban en la Saeta de Fuego.

-Vamos, rápido, tenemos una hora para terminar de adornar el coliseo. Se dan una vuelta y aparecen allá, asi que a trabajar-dijo Fred.

El salón de fiesta era nada más y nada menos que el coliseo romano. Donde iban a morir los gladiadores, que ahora lo alquilan por dos pesos la media hora y la arena es la pista de baile.

-Me siento re extraño-dijo Harry tomando a Hermione en los brazos.

-¿Por qué?-le pregunto Hermione agarrándose de los varoniles hombros de este con suavidad.

-Y no se…-respondió Harry aprisionando la cintura de Hermione entre sus expertas manos-hace tan solo una hora que te casaste con Ron y ahora estamos acá… nosotros dos…

-Shh… no hables más-dijo Hermione mirándolo tiernamente-¡AUCH!

-Perdón… no se bailar muy bien el vals…

-Ya veo… ahora tengo que bailar con Draco, nos vemos Harry.

Harry se fue rascándose la cabeza y se pidió un vino. Después de bailar con los invitados Hermione y Ron siguieron bailando juntos. Eran el uno para el otro, obviamente… ahora que los veía asi, eran la mejor pareja. Nunca Harry pudo verlos tan juntos como ahora.

Ya llega la comparsa

muy conocida en el mundo entero

recorriendo los barrios

con la alegría de los murgueros

Llega con este ritmo

ritmo de murga muy popular

y que hace muchos años

lo bautizamos tu-ta tu-ta

Se viene el tu-ta tu-ta

Harry estaba en la mesa de los amigos de Hogwarts. Y era muy deprimente ver a todos sus antiguos compañeros comprometidos, y el solo.

-¿Y Linda, Harry?-preguntó Neville

-Na… la dejé. Y lo peor es que tuve que desmemoriarla-improvisó Harry-no soportó cuando le dije que era mago.

-Que lastima…-dijo Luna con un vestido realmente llamativo, como los que sabe usar ella.

Harry miró a su alrededor. Estaba solo… completamente. Las mujeres que lo miraban en la boda estaban todas casadas. Harry se agarró la cabeza desesperado y vivió una noche tormentosa, viendo a todos bailar y el solo en la mesa tomando. Veía pasar los minutos como horas… quería que termine la fiesta para irse a su casa.

-Ay… pero estoy cansada, Neville, ¿mira si voy a ir a buscar ese ramo? No, son puras cursilerías.

-Pero tendrías que ir… va a ser mejor si Hermione te ve allí como su amiga.

-Hermione sabrá entender

-Pero van a estar todas.

-No voy a ir

-¡Que vallas!

-No…

-Que vallas te he dicho-gruño Neville

-Bien, bien, voy a ir, voy a ir-refunfuño Luna.

Las zapatillas gastadas

de bailar tanto por la avenida

el bombo y los estandartes

mis compañeros en esta vida

es tradición de mi pueblo

herencia del negro que

aquí llegó

a ellos se lo dedico

tocando el bombo

con emoción

Harry miraba contrariado la botella de vino. En unos instantes escucho el grito agudo de Luna. Con un solo movimiento del brazo partió el pico de botella con el cuchillo. Después la agarró y bebió de ella, cortándose con el vidrio. No daba más. Se iba a morir. Se fue al baño a lavarse las cortaduras. Se miró al espejo… ya no era él… veía su rostro desfigurado por la adversidad… por esa extraña maldición que Demian le había impreso en el destino. Se sintió fatal. No quiso de ninguna manera seguir viviendo. Miró a un costado el arcaico retrete y tomo una dolorosa decisión. Si él pasaba desapercibido para el mundo… entonces ¿para que estaba? Era lo lógico para pensar, si en cualquier película o novela el personaje hubiese hecho lo mismo. Salió decidido hacia la arena y contemplo la ultima fiesta que vería en su vida… nada lo detendría, estaba decidido. Seria valiente y enfrentaría el nuevo destino que Rohan le había propuesto. Pero, desgraciadamente, cuando llegó hasta su mesa, vio una linda botella de Whisky de fuego. La miró dulcemente y se dijo:

-Bueno… total el tiempo no me corre…-y se quedó tranquilo a tomar todo el contenido que había allí adentro. Al rato, de la nada, llega Ginny.

-Hola Harry… me alegra ver que estas tranquilo tomando.

Harry la fulmino con la mirada. Esa chica estaba loca… le chorreaba la sangre del labio y para colmos andaba haciendo gárgaras con el Whisky para que el alcohol no le hiciera mal el labio.

-Si, como sea… ¿Qué pasa? ¿Dónde esta, Malfoy?

-Ja… ese. Se fue. Dijo que tenía un negocio muy importante. Ya me las va a pagar-se sentó al lado de Harry y le acarició la nuca.

Estuvieron un rato tranquilos pero cuando la botella estaba por terminarse Harry hablo.

-Ginny… te quería decir que más allá de que seamos solamente conocidos, te quiero decir que sos muy importante para mí. Te juro que no me arrepiento de haberte conocido ni por un segundo. Sos una excelente persona.

-Pero… ¿Por qué me decís eso?

-En el futuro te vas a enterar-terminó Harry. Se paro, le dio un beso fugaz en la boca y se fue. Ginny se llevó el índice y el mayor a la boca. Fue la última vez que lo vio.

-Hedwin… quiero que envíes estas cartas. Y si algo me llegara a pasar quiero que te quedes con Hermione. Ella te va a cuidar. Siempre fuiste un gran amigo animal… muy fiel. Espero que tengas hijos alguna vez…-Harry le sonrió con melancolía. Hedwin no entendió una mierda pero se fue.

Harry se preparó. Subió a su moto y la arrancó. A todo lo que daba se metió al interior de un hotel y se subió al ascensor ante la sorprendida mirada del gerente. Una vez que llegó a la azotea, estacionó la moto. Estaba muy alto. Eran por lo mínimo quince pisos. Se sentó sin miedo en el borde del edificio y miró hacia abajo.

-Cuanta razón tenía Demian… sabía que yo me iba a suicidar de amargura. Se que con esto me estoy rindiendo ante un enemigo… pero si sigo vivo no podré ganarle tampoco. Es muy fuerte la soledad. Y la compañía nocturna ya no me contiene. Nadie me puede ayudar. Espero que le vaya bien a la gente del mundo mágico que tanto amé-Harry se paró y miró al precipicio. Tenía la varita a mano, por si la caída lo aterrara, pero no creía tener que usarla. Si sus cálculos no fallaban, cuando cayera en medio de la calle, los autos lo harían trizas y no quedaría ni rastro de él. Ya estaba de puntitas cuando escucha una voz a sus espaldas.

-¿Qué estas haciendo, Harry?

Cuando la oyó trastabillo y casi se cae, pero se pudo estabilizar. Seguramente era su inconsciente por que no había nadie detrás de él. Prosiguió con su trabajo.

-¿No sos capaz de responderle a tu padrino? Te estoy preguntando qué hacés.

Descubrió que era su imaginación. Tal vez era una de esas extrañas ilusiones que aparecen cuando vas a morir.

-Mi padrino esta muerto. Igual que yo-respondió Harry.

-¿Es, entonces, tan débil mi ahijado?

-No soy débil. Pero mi contrincante es demasiado fuerte.

-¿Cuál contrincante?

-Pues…-Harry pensó una respuesta para su mente- tú.

-Yo pensé que te había acompañado en buenos momentos. Siempre anduvimos juntos.

Harry miró fugazmente la moto.

-¿Sabes que es lo que voy a hacer?-le preguntó Harry al vehículo.

-¿Vos lo sabes?

Harry se quedó pensativo. Miró hacia el abismo. Era monumental… hacia cinco minutos no parecía tan alto. Tenía miedo de saltar.

-¿Sirius?-preguntó Harry bajándose de la baranda.

-Harry… no te dejes llevar por los demás… vos sos responsable de tu vida y si los demás te dejan solo… acércate vos a ellos.

-Cuando me acerco nunca llegó a ningún lado.

-Entonces sera por que no te acercas a la persona correcta.

Harry corrió hacia su moto ilusionado de que Sirius se apareciera detrás. Nunca pasó… ni tampoco volvió a escuchar esa voz. Tal vez fue su imaginación solamente. La cosa era que ya no quería suicidarse. Pero tampoco quería seguir viviendo como lo hacia. No se arrepintió de haber mandado las cartas con Hedwin, pero no quería que todos las leyeran y al otro día lo vieran caminando tranquilamente por Diagon Alley. Tenía que desaparecer. Tal vez si ahora sufría por estar en el mundo mágico, en contrapartida, se sentiría feliz en el mundo MUGGLE. Nunca lo había pensado. Tal vez si se desconectaba completamente del mundo mágico podría llegar a ser feliz. Podría probar. Primeramente, tendría que contarle a alguien. Y quien le podría guardar tan grandioso secreto…

-Gemelos, quiero invertir todo mi dinero en acciones de la empresa. Tengo pensado fingir mi muerte y no quiero tener el dinero conmigo-les habló en la oficina 30 minutos después de que terminara la boda-y otra cosa… no quiero que me manden lechuzas por nada… quiero estar completamente fuera del mundo mágico por… unos meses ¿puedo confiar en ustedes?

-Seguro, Harry-dijo Fred comenzando a contar los Knuts-justo teníamos que comprar lo que vamos a comer esta noche en la despedida de los casados a la luna de miel.

-¿Lloraran mi muerte?

-Con toda el alma-dijo George

-No te preocupes, Harry. La broma es buena y cuando es buena la respetamos. Nadie se va a enterar de que estas vivo… y mantendremos tu acciones en regla.

Harry desapareció sin más ni más. Fue hasta su casa y la cerró con la moto y todo dentro. Estaba listo para partir… no iba a resultar difícil vivir en el mundo MUGGLE. Tenía suficiente dinero como para pagar un mes de alquiler y ropa como para una prenda por día de semana. Era una nueva aventura y a Harry le fascinaban las aventuras.