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Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 15

Capitulo 15: La magia no es todo

Harry se despertó a las siete, el lunes después del casamiento. No le había costado conseguir trabajo, solo tuvo que arrodillarse ante Dudley diciéndole que era el rey de los hombres y decir que su esposa era bonita… en un instante su primo le consiguió un trabajo de repositor en un supermercado. Un trabajo horrible que apenas le alcanzaba para el alquiler del carísimo hotel cuatro estrellas en donde se hospedaba. Harry no quería vivir mal tampoco. Y, como sabía que si tenía que mantener sus vicios gastaría mucho dinero y no podría vivir, consiguió un trabajo de Barman en un club nocturno que abría todos los días, pero él iba cuando quería… cuando quería tomar. Le dejaban tomar lo que quisiera y ganaba un dinero extra, obvio, no dormía un carajo, así que pensó un par de veces en usar giratiempos, pero no quiso saber nada con lo mágico. Esa semana había empezado bien y no quería que terminara mal. El domingo en que abandonó el mundo de los magos se la pasó buscando un lugar donde dormir y a sus horribles parientes MUGGLES. Odió tener que reconocer ante su tío que el mundo mágico le había hecho más mal que bien. Era obvio que no recordaban que Harry los había salvado de Voldemort, pero fue una cosa que ni lo saludaron. Lo trataron como una inmunda porquería que solicitaba asilo en la casa de un rico. No estaba muy lejos de la realidad.

La heladera esta vacía

Las facturas ya vencidas

En el baño los caños rotos

La vecina me dice que soy un croto

Entonces ese día, Harry, no quiso llegar tarde, y tomó el autobús. Fue algo realmente deprimente… en el noctámbulo no había gente apretada, y ni hablar de la velocidad. Llegó a horario con su uniforme y se puso a trabajar. El trabajo no era tan malo, excepto en la parte que el gerente lo trataba mal o la gente se ponía pesada preguntando precios de productos que no existían…

-¿Cuánto cuesta el insecticida para hongos de los pies?-que gente absurda. Totalmente incoherente, vulgar e ignorante.

-¿Qué sale este trapito para pasar los pisos?-una rejilla era. Harry no entendía todas esas mujeres que no sabían nada sobre limpieza, qué era lo que buscaban.

-¿Tenes el cosito ese que sirve para lavar los platos y viene en colores?- al lado de la vieja un letrero enorme que decía “descuento del 20% en todos los detergentes”

-¿Tenes “El Homenaje”?-le preguntó un chico como de ocho años.

-¿Qué es “El Homenaje”?-preguntó Harry totalmente desconcertado

-El de los huevos que se van de viaje-el pendejo salio corriendo como un hijo de puta y Harry quedo pagando.

Todo el día con eso estuvo. Pero no era un mal empleo. Harry descubrió lo bueno que tenía…

Vió a una mujer de unos 27 años, espectacular la veterana. Estaba subida a una escalera buscando un producto de queseyo, y se vino abajo con escalera y todo la pelotuda. Harry, rápido como un leopardo, sostuvo la escalera… la mina se cayó, casi se parte al medio, todos los huesos rotos tenía, pero Harry agarró la escalera.

-Oh… señorita, perdóneme pero no pude hacer nada-se disculpó Harry al bulto de carne al que había sido reducido la mujer.

-¿Cómo me dijiste?-le preguntó a Harry mirándolo de arriba abajo totalmente repuesta. Y funciona… vos decile a una mujer mayor a 25 señorita y se le va el enojo.

-¿La ayudo? Si quiere puedo llevarla a un lugar más tranquilo para que se reponga-le preguntó Harry preocupado. Si perdía el trabajo al primer día, iba a tener problemas.

La mujer, pegó un salto insuperable y se agarró de los hombros de Harry. Este la llevó al depósito y le trajo hielo de la pescadería. En quince minutos ya estaban los dos enzarzados en un transa terrible. Harry había tratado de dejarlo pasar, no quería andar acostándose con cualquiera como antes y menos con una clienta. Pero las clientas eran rápidas… se las sabían todas… Que si una lata de picadillo que estaba media machacada. Que si Harry se podía agachar y levantar la manzana que se fue debajo de la estantería. Que si se podía subir a la escalera a buscarle un producto que ni siquiera era para mujeres. Harry por alguna razón terminaba llevándolas al galpón. Y las mayores como la mujer que había “ayudado” eran las peores. Claro, lo agarró esta señorita y le pego una peteada que lo dejó tiritando. Era imposible que Harry deje de ser singularmente atractivo para las mujeres, y más aun para las que lo metían en problemas. Mujeres casadas, hermanas de algún fisicoculturista, hijas de los padres más asesinos que Harry vio en su vida. Pero era un trabajo… y a los trabajos hay que hacerlos con sus pro y sus contra.

-Son veinticinco australes-decía la cajera totalmente perdida mientras la registradora marcaba noventa y Harry estaba inclinado acomodando papeles higiénicos.

-Servite, quedate con el cambio-ciento cincuenta australes le dio la clienta mirando de la misma manera al mismo lugar.

Ese mismo miércoles el supermercado estaba abarrotado de mujeres que querían comprar. Harry no entendía que carajo pasaba que había tantas mujeres en la sección deportiva, y en la de pesca. No sabía tampoco por que las cajeras lo llamaban a cada rato para que viera si andaba mal la caja, si estaban en perfectas condiciones. Miles de chicos matándose a patadas en el sector infantil sin que sus madres los controlen. Encima Harry lo hacia peor, por que por ahí pasaba y les meneaba un poco el de ahí atrás, como si acomodara los desodorantes.

Con el diario en la mano

Salí a buscar un trabajo

No encuentro un carajo

Mangueé una cerveza

Me quedo en la esquina

Tomando sol.

Su empleo nocturno no era muy diferente. Era lindo, por que hacia lo que quería con el alcohol. Pero las chicas, que al parecer un jueves a las doce de la noche no tenían nada que hacer, no solo bailaban para Harry en la barra, si no que pagaban el doble si este lamía el borde del vaso que servia. Los otros vagos no podían hacer nada, si las chicas estaban todas en la barra y ni los miraban.

Cualquiera que leyera esto diría que no hay cambio de la vida anterior a la nueva, pero Harry tenía tan poco tiempo para pensar en su soledad, que no le prestaba atención. Estaba contento. Ahora tomaba sólo de noche, trabajaba dignamente, hasta que cayó en la terrible pesadilla de que había una chica que le gustaba. Era una chica del supermercado que atendía la parte de panificación. Era muy linda y tenía el pelo lacio y morocho, aunque como tenía un pañuelo en la cabeza no se le veía completamente. Harry se llevaba muy bien con ella, y la chica solía regalarle siempre algo de ese sector, que a Harry le encantaban.

-Mmm… muy ricas estas magdalenas, Floppy-Harry estaba medio atragantado a primera hora del viernes observando como ella vendía facturas a los ancianos.

-Me alegra que te gusten, Harry-dijo sinceramente la chica.

-¿A dónde vas el fin de semana?

-A ningún lado, Harry. Estoy estudiando y no tengo tiempo. Muchas gracias, señor, vuelva pronto.

-Que aburrido… esta bien que estudies pero tenés que salir.

-Es que termino muy cansada de la semana y tomo sábados y domingos para descansar.

-¿Y si voy para tu casa? ¿Te molesta?

La chica lo miró fugazmente.

-¿Y que vamos a hacer?-dijo la chica precavida… le habían llegado rumores de unas cajas desacomodadas en el deposito…

-Bueno… quiero probar una de tus famosas recetas. Seguramente haces buenas pizzas como sos panadera…-la chica rió ante el comentario de Harry.

-Harry, mi vida, yo no soy panadera, solo atiendo a los clientes.

-¿Pero sabes hacer pizza o no?

-Si, pero…

-Bien, a las diez estoy allá.

-¡No! Digo… ¿no podes ir más temprano? No quiero acostarme muy tarde.

-Como quieras, pero si estas conmigo lo menos que vas a hacer es dormir-terminó Harry arrebatando un grisín y palmeándole la cintura-nos vemos a las nueve.

Y, efectivamente, ninguno de los dos se durmió hasta las dos de la mañana. No porque hayan hecho algo, Harry se opuso a acostarse con esa chica. Primero, por que consideraba que necesitaba una relación lo más seria posible y segundo por que había algo en la chica que no le gustaba… no era algo superficial, por que era hermosa, pero le faltaba conocerla y quería esperar. Sin embargo, ambos se pusieron a ver películas románticas y terminaron, Harry no supo bien como, de novios. Harry odiaba las películas románticas, no era de los que gustaba ver cosas cursis. Él era cursi y lo sabía, pero le asqueaban las personas que lo hacían al frente de él. La chica estaba perdida con Harry. Por la deplorable decoración del departamento, los muebles y los olores, este dedujo que Floppy, no era de las que salía con muchachos. Era linda, pero probablemente intelectual y tal vez eso le negara algunos noviazgos. Claro que era una chica muy ardiente, sabía… tal vez no tenía mucha experiencia pero sabía. Entonces ambos, se durmieron en el sillón viendo las películas totalmente aburridas y sin nada de acción que había.

Lo más extraño fue que Harry recordara recién ese sábado que había olvidado cancelar la suscripción a El Profeta. Probablemente, si El Profeta se ponía en la tarea de buscarlo para cobrarle lo adeudado, lo encontrarían y sería todo un desastre. Entonces decidió ir hasta Grimmauld place, incinerar los diarios que hallan entrado por la chimenea y decirle a los gemelos que se encarguen de saldar la deuda y cancelar la suscripción. Era algo que no quería hacer, pero si no lo hacia se arrepentiría. Cuando llegó abrió la puerta con la contraseña y se metió. Efectivamente no se equivocaba, una pila de unos diez diarios esperaba al pie de la chimenea. Le llamó la atención uno de ellos.

“¿Qué paso con Harry Potter?

La pregunta que todos se hacen es que pasó con el héroe que salvó al mundo mágico del brujo más tenebroso de todos los tiempos. Los rumores de que esta muerto no han sido ratificados por que no se encontró su cadáver. Unos pocos piensan que se oculta en el exilio o en el mundo MUGGLE (Harry sonrió al ver esta casualidad). No se ha podido sacar información de sus conocidos, ni siquiera de algún miembro de la desdichada familia Weasley”

Había más comentarios, pero Harry no quiso leer más. Ya sabía suficiente. ¿Tan desdichados eran los Weasley? No lo creía. Probablemente Ron estaría feliz en Egipto, de luna de miel con Hermione… se supone que una semana duraba el rito para convertirse en sacerdota de Isis y en siervo de Ra que era lo que querían hacer esos dos. Asi que fácilmente, faltaría una semana para que lleguen. Ginny podría ser la más afectada por lo último que le dijo Harry, pero seguramente el hijo de puta de Malfoy podría jugar con su mente y hacerle creer que el supuesto suicidio de Harry era lo mejor. La señora Weasley tal vez era una afectada, pero tampoco para decir que era desdichada si su hijo menor acababa de casarse.

Harry levantó lentamente los diarios para llevarlos a algún lugar y quemarlos, y de pronto vio otro artículo interesante que le llamó la atención. Era del día 24, o sea, el domingo pasado, el día después en que se casó Ron, una edición especial. Había un artículo bastante grande en la portada.

“Un nuevo ataque del Monstruo Oscuro

Un informe urgente detalla que el criminal más famoso del siglo, estamos hablando del despiadado ser que se hace llamar Monstruo Oscuro, ha raptado a siete mujeres. Es la primera vez que se realiza un ataque de esa envergadura por que la costumbre del delincuente es secuestrar solamente una por vez. (Harry hizo una pausa para tragar, cuando se le cruzaron unos nombres por la vista y siguió leyendo). Las desafortunadas fueron reconocidas como: Molly Weasley, Nimphadora Tonks, Fleur Delacour, Nermia Humppley, Climena Fints, Hermione Granger y Ginny Weasley. Al parecer todas raptadas al mismo tiempo y en el mismo lugar, cuando se encontraban solas por que los demás familiares cercanos se encontraban comprando víveres. Si el malviviente piensa realizar la misma voluntad de siempre, probablemente aparezcan muertas en alguna plaza…”

También continuaba pero Harry no pudo seguir leyendo. Era una broma. No podía ser posible que estuviera sucediendo eso. ¡Si eran tan solo unas horas después de visitar a los gemelos probablemente! No podía ser posible. Comenzó a revolver los diarios y ver noticias trágicas:

“Los Weasley buscan desesperados a sus mujeres, cualquier información enviarla urgente al periódico”

“Remus Lupin convoca al consejo de hombres lobos para que lo ayuden a averiguar cualquier dato”

“Los gemelos Weasley intentan calmar a los medios”

“Ronald Weasley, actual jugador del Magíchester United, recorre sin parar Londres”

“Bill Weasley desesperado pide ayuda a los familiares franceses de su esposa”

“La población pide respuesta a Seamus Finnigan y Dean Thomas”

“Draco Malfoy ofreció una suma millonaria por su paradero”

Harry cayó sentado al piso y miró al techo. ¿Qué había hecho? Había dejado solos a sus amigos cuando más lo necesitaban. Pero ellos lo habían dejado solo a él cuando… ¡y que mierda importa! Si su vida nunca le importó, sabía que no era egoísta. Solo él podría controlar tales cosas, estaba hecho para eso, si había alguien en el universo que podría atrapar a ese criminal era Harry. Nunca se preocupó por él. Siempre pensó que era un delincuente menor, de los que están locos, y que sería atrapado. No necesitaría más unos días si se lo proponía. ¿Que fue lo que estaba pensando al irse al mundo MUGGLE? no podía vivir sin magia. Esta era la mejor aliada que había tenido desde los once años, su compañera, su amante y no podía abandonarla. Ahora sus amigos corrían peligro y el los iba a ayudar, cueste lo que cueste. Su vida no se iba a volver más horrible todavía… no quería cargar con la culpa de haber podido hacer algo y no hacer nada.

Salió de la casa en la moto a todo lo que daba. Volaba como un avión.

-Hola ¿Floppy?

-Si, ¿Quién más podría atender este celular, mi amor? Te extraño… ¿Dónde estas?

-Este… mi vida… tuve un percance, un familiar mío que vive en otro país esta muy enfermo. Tengo que viajar urgente… posiblemente tarde unos días. ¿Me vas a esperar, bebé?

-Si… pero… ¿ni siquiera te vas a despedir?

-Son unos pocos días, ya estoy volando, no puedo esperar. Entendeme ¿si?

-Bueno, seguro, te entiendo. Pero llamame mucho, por favor.

-Si, no te preocupes, chau.

-Te quiero

-Si, yo también.

Harry cortó y volvió a llamar.

-¿Jefe?

-¿Quién habla?

-Soy Harry Potter, el recomendado de Dudley Dursley ¿se acuerda?

-Por supuesto, muchacho. ¿Qué problema tenes?

-Bueno… un familiar muy cercano esta muy grave y tengo que cuidar de él… tal vez tarde un tiempo… ¿podría tomarme un par de días?

-Bien… me toma por sorpresa pero esta bien. Se incrementaron las ventas desde que entraste, no se que es lo que tenes pero esta bien, si con esto vas a seguir trabajando asi de bien tomate los días que quieras.

Se despidió y cortó. Miró al frente. ¿Dónde iría? ¿Por donde podía empezar a juntar información? En la madriguera imposible… posiblemente no habría nadie. Tendría que ir allí… a donde comenzó todo…