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Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 16

Capitulo 16: Londres en llamas

Harry se puso a pegarle con unos palitos a los ladrillos. No había traído su varita y era más que obvio que no iba a poder abrir la entrada con un par de sucias ramitas. No quería aparecerse, primero por que nunca le fue fácil realizar ese tipo de cosas y mucho menos después de que hacia como cinco años que no lo usaba. Además, quería mantener el uso de la magia al mínimo, por que cuando ayudara a las chicas iba a volver al mundo MUGGLE para que su vida siguiera el rumbo que había tomado, y no quería entusiasmarse tirando hechizos y olvidar lo bien que le estaba yendo sin magia. Pero no le quedó otra opción.

Cuando se apareció en Diagon Alley, sino donde mierda se va aparecer, vio que algo había cambiado… antes en Gringots había gnomos, ahora, volaban gnomos. Era una locura impresionante cómo los magos atacaban a las criaturas como si nadie los controlara o como si llegara el fin del mundo mágico. Harry no sabía si era por que querían entrar a robar o por que se habían vuelto locos solamente. Por otro lado, una gran cantidad de magos saqueaban sin piedad las pocas tiendas que quedaban y que sus dueños protegían a fuerza de hechizos aturdidores. Las personas se mataban a patadas para provocar disturbios. Era algo impresionante como la gente le pegaba a otra gente para que esta montara en cólera y terminara destrozando un puesto completo de choripanes. Harry no entendía nada pero fue hasta un puesto donde el dueño hacia lo imposible para que sus lechuzas no se volaran.

-Hola-dijo Harry y la multitud completa se detuvo como si la sola mención de la palabra fuese algo sorpresivo. La gente dejó de pegarse solamente para ver que lo que hacia ese chico de pelo revuelto.

-¡Oh, no!-dijo al fin el dueño de la tienda asustado-lo que me faltaba, ahora el fantasma de Harry Potter ha venido a hacerme la vida imposible, pobre de mi ¡el fantasma de Harry Potter ha venido a torturarlos a todos, pecadores!

Toda la gente que había allí se dispersó de forma estrepitosa, incluyendo al dueño de la tienda con quien Harry había hablado.

-No, esperen, estoy vivo… ah, no sirve de nada, vine hasta aquí en vano. Acá están todos locos, como siempre-Harry desapareció y dejó toda la gente y el griterío atrás.

Sin saber a donde ir apareció en el ministerio, tal vez allí le darían algo de información. Entró como si nada, sin pedir permiso, como si fuera su casa y se encaminó a la sala del ministro. Ni hablar de la cara de todos los empleados mientras cruzaba los pasillos, después de todo, aunque no encontraron el cadáver, todos pensaban que estaba muerto. Asi fue como vio a Seamus y Dean sentados en unos cubículos que estaban completamente empapelados con fotos de la silueta o la sombra del Monstruo Oscuro. Ambos se notaban cansados, con una descuidada barba y ojeras del tamaño de antiparras. Eran los Aurors más competentes del ministerio según la gente, y por eso era su deber evitar que la familia Weasley caiga en desgracia. Sin impórtale mucho esto, Harry entro de golpe en la oficina de Percy.

-Percy, necesito de tu ayuda, información, pistas, lo que sea sobre tu familia secuestrada-dijo Harry jadeando desesperado.

¿De qué se ríe el tipo de los carteles?

candidato a gobernador

Secuestros, robos, muertes inseguridad

no da más la situación.

Percy miraba el diseño de unos calderos hechos de baquelita y casi no se dio por aludido cuando el muerto le habló. O probablemente, ni siquiera se había enterado de su presunta muerte. Lo que Harry no sabía es que hacia dos días, Angelina lo había dejado llevándose todo el dinero que pudo y a su hijo que era completamente morocho, no tenía ni una peca, cosa que dio que hablar y era muy obvio que el hijo no había sido de él. Además de esto, el problema de la situación que hacía que la gente desconfiara de él como ministro.

-No se nada de eso. Estoy muy ocupado en este momento-le dijo sin levantar la vista.

Harry infló los ojos como con helio y lo miró sin poder creer lo que decía ¿Cómo podía alguien prestarle más atención al trabajo que a su familia secuestrada? Se hartó. No soportó que Percy siguiera con esa actitud, todo por que su familia no estaba de parte de sus ideales. Ya está, que tenga un poquito de respeto, ni siquiera un enojo tendría que ocuparle tanto el corazón como para no estar preocupado de que a su madre y a su hermana las iban a matar en menos de una semana. El chico se acercó y le pego tres cachetadas. Percy quedó mirando a Harry con miedo, como si fuera un lunático. El joven agarró al ministro del cuello de la túnica y lo estampó contra la pared.

-Escúchame, infeliz, escucha bien lo que te digo. Tenemos menos de una semana para encontrar a tu vieja, a tu hermana y a tus cuñadas, me importa un carajo si sos el ministro de la magia o Juan de los Palotes. Necesito todo lo que tu poder pueda proporcionarme para encontrarlas por que si no te mato, asi de simple, te juro que te mato, total estoy muerto y nadie me va a culpar. Te voy a pegar en la cabeza con todos los calderos que encuentre hasta matarte. Esas personas que están secuestradas son lo único que tengo y vos, loco de mierda, no me vas a impedir que las rescate. Tendrías que tener un poco más de ética y darte cuenta que tu familia esta sufriendo y vos estas fabricando calderos, que es el lugar donde te voy a hervir si no cumplo mi cometido.

-Pe, pe, pero yo no se nada, te lo juro. Lo único que puede hacer lo hice, ya puse a todos los Aurors a trabajar en eso, pero date cuenta que no puedo dejar las cosas de lado por que soy el ministro y si me confundo y doy mal una orden, toda Inglaterra puede sufrir esa confusión. Si queres algo te suplico que se lo pidas a los Aurors, yo no puedo darte nada.

-Que estúpido. ¿Tus hermanos están en su casa?

-Yo creo que va allí todas las noches para ver si reciben alguna noticia, la otra parte del día se la pasan buscándolas-Percy era el terror personificado. Era un invento muy importante de los gemelos, los calzones que hacían desaparecer cualquier rastro de humedad hasta el baño público más cercano. Pero Percy en ese momento habría necesitado un par.

-Es lo que tendrías que estar haciendo. Rogá que las encuentre por que si no ya sabes… vas a conocer la de treinta-es una nota importan que diga que Harry se refiere a su varita… a la de madera, flexible, con la pluma del fénix.

Harry salió de la habitación dejando espantado a Percy. Tampoco le pidió información a ningún auror, sabía que si encontraba a Ron sabría más de lo que podría saber de cualquiera del ministerio.

Se apareció en la madriguera. La puerta estaba abierta y Harry entro como si fuera si casa… en cierto modo lo era, pero total no importaba por que adentro no había nadie. Todo estaba revuelto y completamente desacomodado. Se notaba que nadie había aseado desde hacia tiempo, aunque costase tan solo un movimiento de varita. Paseó la vista por el desolado lugar y no encontró señales de vida. Era algo bastante triste por que aun quedaban vestigios de lo que había sido una boda. De pronto sintió un carraspeo a sus espaldas y volteo sin preocupación.

Podes ver que la superpoblación crece

y estamos viviendo en un caos total

Si una simple lluvia detona la ciudad,

y se inunda todo, y se pudre todo

vos crees que estas a salvo acá?

-Charlie… ¿Dónde están todos?-preguntó Harry

-No lo se-se notaba una amargura en la voz de Charlie, pero se lo veía tranquilo-recibí la noticia hace un rato. Estuve en una cueva con los dragones y no leí las noticias. La lechuza de Ron llegó tardísimo. En realidad, me parece que todavía no comprendo muy bien la envergadura de la situación.

-Yo estoy en las mismas. Me ausenté un tiempo del mundo mágico y me enteré ayer de una manera indescriptible. Fue una suerte que me enterara. Ahora quiero empezar a buscar cuanto antes.

Charlie despidió un aire de insatisfacción ante la esperanzada actitud de Harry.

-A ese criminal se lo vio muy pocas veces. Tenemos poco tiempo… la verdad es que no se bien en que va a terminar esto-Charlie se notaba confuso, tal vez no sabía lo que decía.

De repente se escuchan unos golpes y Harry fue a ver quien era, pero ahora mas precavido.

-¿Quién es?-por lo menos hizo la pregunta… si alguien lo atacaba aunque sea sabría quien era.

-Tengo que entregar esta carta. Esto es… ¿la madriguera? No tengo el número de la casa. Pero tengo entendido que es en este sector.

-Si, si, es acá-dijo Harry impresionado por que llegara correo MUGGLE a la madriguera. Firmó el papel y recogió la carta.

-¿Qué es?-preguntó Charlie

Harry leyó en voz baja.

Estimado señor Potter. Le aclaró con esta epístola que se ha puesto en marcha una amplia búsqueda para encontrar a ciertas personas conocidas de usted, que están desaparecidas. Quiero dejarle bien en claro que voy a hacerle saber cualquier noticia que tenga sobre el asunto.

R.A.B.

A Harry le recorrió un escalofrió por la espalda. No sabía por qué, pero le parecía que esas siglas las había escuchado… tal vez en otra vida, o en una dimensión paralela. No entendía bien… el tipo tenía que ser mago, por que de otra manera no se enteraría de que las chicas estaban atrapadas. Sin embargo, se las ingenió bien para mandar la carta por correo y no por lechuza… ¿Qué sentido tenía eso? No importaba el sentido, cualquier ayuda venia bien, pero lo malo es que Harry no se imaginaba quien era.

Los dos se quedaron en la casa, pasándose la poca información que cada uno tenía, sin acomodar nada, no sabían por qué pero no podían. Todo eso como hasta las once de la noche, a esa hora fue cuando un grupo de personas entraron en la casa sin preguntar y les dispararon encantamientos petrificantes.

-¡Harry! ¡Harry! No sabías que eras vos, perdoname, FINITE INCATATEM-dijo Ron perplejo-¿estas bien?

-Creo que si. Pero no importa, necesito información Ron, ¡ahora!

-Bueno, espera a que me pase la sorpresa… estas vivo… la verdad es que presentía que lo estuvieras pero las circunstancias me hacían pensar otra cosa. ¿Qué fue lo que se te ocurrió para dejar el mundo mágico? No sabes lo que te echamos de menos, hermano.

Ahora Harry cayó en la cuenta de que había cosas que arreglar con Ron.

Ellos te imponen las reglas del juego

de mayor rentabilidad

al menor costo posible, sin excepción

de vidas humanas

-¿Ustedes me echaron de menos? Ja, como si antes me necesitaran. Me fui por que yo ya no le importaba a nadie, por eso.

-Pero… ¿Qué estas diciendo?

-La verdad. ¿Cómo te crees que me sentí en navidad y año nuevo solo? ¿Ah? Ahí no me echaban demasiado de menos, ni siquiera me invitaron, ni siquiera e acordaron de mí.

-Bueno… supongo que es mi culpa… yo pensé que preferías estar solo, con tus mujeres o con amigos…

-¿Qué amigos? Ron, yo no tengo amigos, vos y Hermione son los únicos. Y tampoco tengo mujeres, solo vividoras-Harry estaba completamente encolerizado-el mundo mágico se puso en contra mío… todos a mi alrededor formando familias, los estúpidos de Seamus y Dean en el puesto que yo debería ocupar, todos triunfaban menos yo. Estuve yendo a toda clase de curanderos, de adivinadores, de los que leen la borra del jugo de calabaza, hasta fui al psiquiatra. Pensé que era un problema psicológico que yo tenía… ¡por dios, Ron! Si hasta viole a una chica… el mundo me había trastornado de tal manera que ya no quería vivir… estuve a punto de suicidarme, por eso las cartas, casi me tiró de cabeza a un abismo si no fuera por que alguien me salvó… entendé que no estaba seguro si fui yo u otro él que derrotó a Voldemort, por que parecía que esto a nadie le importara, la puta madre-terminó Harry tirando un puñetazo a la pared.

Ron se quedó perplejo. Eran muchas cosas por las que había pasado Harry… y tal vez se había complementado tanto con Hermione que olvidó a su mejor amigo.

-Lo siento mucho, Harry. Perdoname… no pensé que estuvieras tan mal. Mierda que hay que ser valiente para intentar suicidarse-dijo Ron tratando de calmarlo, cosa que no sirvió de nada por que Harry lo fulminó con la mirada.

-No, no te creas. No hay que ser valiente para suicidarse Ron, sino que hay que ser valiente para seguir viviendo y afrontar los problemas que el destino te prepara. Te juro que no temí caerme de aquel lugar, por que sabía que la tortura que el mundo me estaba ocasionando, me destruiría peor… pero me di cuenta que no era el mundo el que me ocasionaba problemas si no yo mismo, y que si en ese momento me suicidaba, me estaría rindiendo ante mi propia fuerza. Nadie en este mundo podría entender ni siquiera un poco por el tormento que pase, te puedo asegurar que nadie-dijo Harry con los ojos llorosos mirando por la ventana.

-Te pido disculpas, Harry. Y te digo que vos no eras una carga para este mundo… el mundo mágico vivía en paz por que vos estabas vivo. Eras el moderador de los magos… los delincuentes menores se quedaban piolas por que sabían que vos estabas para luchar contra cualquiera que quisiera desatar otra era de tenebrismo. Harry… te aseguro que me estoy culpando a mi mismo por que pasaste por eso, pero en este momento no puede entrarme más información en la cabeza más que mi familia. Harry… Hermione estaba embarazada cuando fue secuestrada.

Harry tardó unos segundos en asimilar lo que su amigo dijo… ¿nadie había pasado por el tormento que él había pasado? Pues ahora le pareció que lo que le había pasado era juego de niños comparado con eso. Ya esta… no había más lugar para otra discusión. Ron la ganó, porque fue el más afectado, y Harry ahora se sentía muy mal… se sentía un chiquilín que no pudo soportar una pequeña prueba que un idiota de otra época le había puesto.

-Estaba embarazada cuando nos casamos, y yo no estaba muy seguro de lo que pasaba. Todo fue muy rápido. Entiendo ahora el miedo que sentí el día que Hermione me lo dijo. Tengo miedo por que ese hijo es una porción de mi sangre que no voy a poder controlar completamente a mi antojo… tengo miedo por que ahora mi sangre esta sufriendo y me siento vació. Al principio pensé que era el miedo de que tuviera que dejar el Quidditch… pero no es eso… tenía miedo a ser padre, pero ahora que he pasado las horas más largas de mi vida te puedo decir que pensé mucho y quiero ser padre… quiero encontrar a ambos, se que es casi imposible encontrarlos a los dos vivos por que la mujer pierde el embarazó con un cruciatus, pero todavía tengo esperanzas…

-No las pierdas, Ron-Harry tenía ahora en la cara las lagrimas que no había podido soltar con su relato- los vas a encontrar. Te lo juro por mi vida, que aunque tenga que entrar al inframundo a buscarlos los vamos a encontrar.

-Si, lo se. Lo siento. Cuando vi tu cara, viva, el corazón me saltó en el pecho. Vos estas hecho para esto Harry… sos la persona indicada. Se que vas a encontrar a ambos y te voy a estar eternamente agradecido por eso.

Harry se sintió alagado como nunca. Por fin se sentía nuevamente necesario… por fin la sangre justiciera que tenía en las venas le volvía a correr. El Monstruo Oscuro no tendría posibilidades contra él. Ahora quedaría a mano con el mundo mágico y podría vivir tranquilamente donde quisiera.

-Voy a recorrer cielo y tierra hasta encontrarlos… y Sirius me va a ayudar-se dijo Harry a si mismo.

-Quiero que me cuentes todas tus aventuras, Harry. ¿Qué hiciste mientras no estuve con vos?

Toda la noche hablaron de eso y al otro día se dividieron para buscar. Harry buscó su moto y recorrió el cielo en todas las direcciones. Buscó donde él sabía que podían ocultarse los criminales. Buscó en Hogwarts. Busco en todas las plazas que encontró. Buscó en las alcantarillas… en todos lados pero no encontró nada. Era lo más difícil… sabía que una vez que los encontrara reduciría fácil al criminal, pero era claro que el fuerte de la bestia era esconderse. Además, al ser mago podía estar en cualquier lugar del mundo. Lo único que se sabía era que ese domingo podrían encontrar muertas a las chicas en cualquier plaza. Y ya había un auror en cada una en todo Londres pero eso no serviría de nada… ¿Dónde? ¿Dónde podía buscar que le dieran información precisa? ¿Dónde conocían más de criminales que en el ministerio? De pronto se le apareció un nombre como si fuera la respuesta a todo.

-Sam…-dijo Harry y arrancó la moto.

-Asi que buscas a la familia de Charlie. Si… lo se, pero no puedo ayudarte-le dijo el morocho en la fabrica mientras Lorein le hacia un masaje-Lo conocería si ese tipo usara algún arma, o alguna trampa, pero al parecer usa los métodos más arcaicos posibles para cumplir sus fechorías. Yo te recomendaría que busques en el iPúb… esta por London Bridge 648 y…

-Si, ya se a donde es, gracias Sam, te debo una-le dijo Harry saliendo del lugar.

-Te apuesto 300 galeons a que las encuentra-le dijo Lorein a Sámmuel.

-Acepto la apuesta… Demian no se la dejo fácil-después de esto se besaron ardientemente.

-Vengo de parte de Sámmuel Cont y quería…

-Subí al segundo piso, la segunda mesa de pool.

Harry obedeció a guardia de seguridad y se fue al segundo piso. Se encontró en un lugar oscuro, iluminado solamente por una tenue luz roja y sintió como se posaban en él decenas de miradas. Harry se encontró en un problema al ver que había cinco mesas y no sabía si era la segunda desde la puerta o desde la pared del fondo. Tomó la primera opción por lógica y preguntó allí.

-Hola… vengo de parte de Sam-dijo Harry. Los cuatro que había jugando lo miraron despectivamente.

-Y a que te manda ese-preguntó un tipo que había en la barra.

-A buscar información. De un secuestrador.

-Jeje. Todos somos secuestradores aquí-el hombre sonrió de forma malévola. Era canoso y flaco. La cara de asesino la tenía. Y la mirada era fría y tenebrosa. Le indico un banco a Harry-pero vos estas buscando un secuestrador particular. Decime como te puedo ayudar.

Harry se sentó y miró a un costado donde se veía una puerta vidriada. Más allá de que el vidrio fuera translúcido, Harry pudo ver a seis siluetas y como la puerta estaba entreabierta se pudo ver que uno yacía amordazado y atado de pies y manos. El chico se paró del banco al instante tratando se ponerse en guardia pero el sujeto de la barra lo agarro fuertemente del brazo.

-Sentate y quedate tranquilo. Los encargos que nos hacen no justifican matar a nadie, solo damos sustos y hacemos que la gente desaparezca por algún tiempo. Vos viniste por otro crimen asi que sentate y preocúpate por olvidar lo que viste. Si sabemos algo te lo vamos a decir, y solo te costara unos Galleons.

Obviamente no era fácil de olvidar, pero era razonable lo que le dijo y no tenía tiempo para andarse preocupando por todos los crímenes, asi que fue directamente al grano.

-Busco al que se hace llamar Monstruo Oscuro-repuso Harry tirando una bolsa de monedas. El receptor quedo impresionado, no solo por la bolsa de monedas si no también por el nombre.

-Oh… pero… que casualidad. Te juro que nunca lo he visto-Harry se desilusionó por un momento-pero ayer por la noche… un tipo bastante alto y muy bien vestido entró en este mismo lugar. Jugó al pool con un hombre que tampoco conozco, pero me parecía que era MUGGLE, era algo extraño, por que no solemos verlos en el lugar. Antes de irse el primer sujeto pasó por la barra y pude ver la cara de enfado que tenía. Pude reconocer instantáneamente los ojos más terribles que vi en mi vida… unos ojos de color violeta, probablemente eran celestes, pero había tal resplandor en ellos que no me pareció ese color. Traía un pañuelo en la cabeza y me fue imposible reconocer su color de pelo. Pero, cuando pidió un trago, uno de los que sabe esperar trabajos aquí, no confió en él y se acercó para sacarlo a golpes del lugar, pero cuando estuvo a tan solo una cuarta y le iba a tocar el hombro, el sujeto del pañuelo lo ejecutó de la manera más brutal que vi en mi vida: Solo fue un movimiento el que hizo y le metió la varita por la boca. No me constó mucho darme cuenta de que usó tres aturdidores. Mi camarada cayó al suelo fulminado y el extraño pagó su bebida y se fue. Nuestro amigo vomitaba sus entrañas mientras nosotros estábamos fríos de miedo tratando de asimilar lo que había pasado. Cuando estaba en el limite de la puerta dijo en voz baja pero totalmente audible “Tengan cuidado cuando provocan a las bestias en la oscuridad”. Esto sucedió ayer y todavía estoy frió de miedo. No se por qué, pero me parece que era él. Estoy casi seguro de que era él. Después de eso no sabemos nada… sólo que se perdió en la oscuridad como si fuera parte de ella.

Harry dejó el lugar preocupado. Probablemente lo era. Y eso es malo por que el tipo era un sicópata y tenía a sus familiares con él. Era menester encontrarlo rápido.

Pero no fue fácil encontrarlo. Ya empezaron a contar las horas y no los días. Ron ya no dormía… daba vueltas siempre por los mismos lugares de Londres como un loco. Lupin ya no sabía con quien hablar para que le dijera algo, incluso les preguntó a los que no eran de su especie, pero no tuvo resultados. Arthur se notaba apagado, se notaba resignado y contrariado por perder todo lo que tenía. Bill se había vuelto loco y le pegaba a la gente de la calle para conseguir información. Charlie era el más calmo, que buscaba por todos lados con amigos de Rumania montados en dragones. Los gemelos buscaban desesperados a sus novias… no por que las quisieran demasiado, pero sabían que una muerte en masa de sus conocidos, reducirían las acciones de los inversores, y además, su hermana y su madre estaban en peligro. Percy no había aparecido ni a preguntar como estaban. Hasta Malfoy había ayudado. Puso unos cuantos detectives a buscar y aportó el dinero que necesitaran para la búsqueda, él estaba ocupado en su trabajo y dijo que no podía dejarlo pero todos consideraron que por lo poco que los unía y el escándalo que podría sufrir si mataban a Ginny, Malfoy se había portado mejor que Percy. Harry estaba tranquilo pero la cabeza ya le daba vueltas de tanto pensar y amarrar cabos sueltos. Se calculaba por las demás victimas que los cuerpos aparecerían en la plaza a las diez de la noche. Nadie se imagina el pesimismo que tenían el día domingo. Ya hartos de tanto buscar y con las esperanzas por el piso. ¿Quién les aseguraba que estaban vivas? Tal vez ya las habían matado y ahora buscaban la manera de publicarlas. Ya no tenían pistas. Habían recorrido y puesto carteles por todos los lugares del mundo, pero es imposible encontrar a un mago que se quiere esconder en dos semanas. Harry maquinaba una forma detectarlos.

-Bien… si aun no están muertas el plan es este-pensó histérico Harry, diciéndoles a los demás que se habían vuelto locos- nos dividimos y tratamos de cubrir todas las plazas de Londres. Una vez hecho esto, el primero que encuentre los cuerpos usara un giratiempos y volverá al pasado a avisarnos donde va a aparecer y como podemos atrapar al maldito-Harry sonrió como si fuera el mejor plan pero cuando se encontró con la cara de imposibilidad de Charlie se derrumbó-No puedo creer que no lo logremos… no puedo con esta impotencia, se que se van a morir y se cuando se van a morir y no puedo hacer nada. ¡Sirius! Por favor necesito ayuda-le gritó Harry a la moto que estaba tirada en el suelo. Una sombra cruzó por el suelo y Harry levantó instantáneamente la cara. Era un cuervo. Mal augurio. Harry reconoció al ave y vio como giraba sobre ellos. Se paró al instante y comenzó a dispararle aturdidores. El ave los esquivó a todos y salió volando.

-Que maldición de mierda. No puedo con ella-Harry se sentó en una piedra y un segundo después un pergamino cayó del cielo. El joven admiró el pergamino y luego miró al cielo. No vio nada, pero sí encontró una pequeña lechuza negra sobre su moto. Esta lo miraba mientras torcía su cabeza hacia la derecha. Harry solo conocía dos lechuzas de esa clase y ella no era ninguna de las dos. El ave volvió a colocar la cabeza en su lugar y desplegó un vuelo completamente majestuoso. Sin esperar Harry leyó la nota:

Harry.

Ya veo que no encontraste lo que te proponías. Te dije que tuvieras cuidado en ese día. Para hacerles a todos el camino más fácil les voy a decir donde están. Vallan hasta los terrenos de Hogwarts y busquen al pie de la estatua en homenaje al director más grande de todos los tiempos. ¡Apurense que tienen hasta las diez!

R.A.B.

Harry tomó todo tan claro como si hubiera visto un video. Lo único que hizo es preguntar:

-¿Qué número fue el día del secuestro?

-24 de Enero de 2003-dijo Charlie.

-Rohan Anthony Bonning-pensó en un segundo Harry-R.A.B.… todo esta planeado desde hace tiempo…-Harry se dirigió a los Weasley y a Lupin sonriente, pero con un aspecto muy sádico-Vamos, Demian las tiene, esta vez lo mato, y voy a matar a sus antecesores para que tampoco nazca ese hijo de puta.