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Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 18

Capitulo 18: Banquete Gustoso y Costoso

Un maleficio proviene del cielo

pica que pica, orificio, prendiéndose fuego

acelera el ritmo.

Esa radio en el hospital estaba un poco de más.

Harry cada vez que le pasa algo, queda inconsciente por días. Esta vez se despertó en dos. Se encontró en San Mungo con una joven a su lado que lo miraba tiernamente.

-¿Y Ron?

-Esta vivo. Tiene un traumatismo, pero estará bien. ¿Vos como te sentís?

-Yo estoy acostumbrado a cosas peores. ¿Cómo esta Hermione?

-Ella y el bebé están bien. Aun no lograr estar verdaderamente consientes de la magnitud del hecho pero con un pequeño tratamiento, va a estar al corriente en un rato.

-¿Y el señor Weasley?

-Esta bien. Él y mi mamá no se han separado desde que despertó.

Harry miró un instante a la pelirroja que ahora tenía el pelo corto, no llegaba hasta sus hombros. Se veía tranquila, alegre, pero cansada.

-¿Cómo estás vos?-le preguntó el joven a la Weasley en un susurro cargado de dulzura, mientras le tomaba la mano.

-Yo estoy bien. Tal vez mejor que cualquiera. Me lo tomé bien… siento lastima por Malfoy… estaba imperado, pero a los mágicos forenses les fue imposible saber quien se lo había impuesto.

-No se si pensar que fue Voldemort. Después de todo, me parece que Malfoy lo tenía planeado desde hace mucho. Pobre vago… que vida más triste. Condenado a los errores de su padre.

-Verdad…

-¿Qué le pasó a tu pelo?

-Oh, es que no nos trataron muy bien en ese lugar y como había poca luz, poco baño, y poca comida, me lo tuve que cortar para que agarre fuerzas por que se caía. Volverá a crecer mañana y…

-Me encanta-cortó Harry al instante. Ginny no pudo evitar una coloración rosada en sus mejillas.

-¿En serio?

-Si, déjatelo así.

-Bueno… a vos también te queda lindo…

-¿Qué cosa?

Ginny le acerco un espejo. El pelo estaba completamente chamuscado.

-Creo que fue cuando Malfoy quemó tu varita.

-Ah… con razón que sentía calorcito. No me pidas que me lo deje.

-No, no te lo pediré-dijo Ginny sonriendo- Además no creo que puedas. Contame… pensé que habías muerto, me puse muy triste, te lo juro.

-Me imagino… ¿te llegó la carta antes de que Malfoy… bueno… las sustrajera?

-Je… no, Malfoy nos hizo leer un diario. Y después nos mostró las cartas. ¿Te imaginas como me puse?

-No… no me quiero ni imaginar. Pero te cuento lo que hice…

-¡Hey, hermano!

-¡Harry! ¿Cómo estas?

-Y… mírame. Estoy hecho un tigre. Mejor que antes, creo que me faltaba acción.

-Oh… yo creo que ya tuve demasiada. Gracias Harry… sabía que vos ibas a poder.

-Pero yo no hice nada

-Con tu buena suerte bastó. Date cuenta que sos necesario para este mundo.

-Ese consejo va para vos también. ¿Cómo se te ocurrió hacer esa estupidez?

-Harry… yo no hubiera podido hacer nada contra Malfoy. Vos si. Tenías que vivir y yo solo pensé en Hermione y en mi hijo.

-Mierda che… y yo que pensé que no la amabas. Y encima diste tu vida por mi también… tenés el corazón bastante grande.

-Vamos Harry… hubieras hecho lo mismo. Te juro que no me importó morir… lo único malo es que dolió. Se me quebraron catorce costillas.

-Me di cuenta. Ahora… te tengo que decir algo muy importante…

-¿Qué cosa?-preguntó Ron sonriendo

-Hay una frase que me esta atormentando desde que pelee con Demian. Él me dijo que solo se siente amor cuando una persona esta dispuesta a sacrificar lo que más quiere por otra. Es una frase, que de todas las estupideces que dijo, confió que es acertada. Entonces… yo te quería decir, en el buen sentido de la palabra que… te amo hermano.

Ron infló los ojos, sorprendido. Después los cerró y sonrió.

-Yo también te amo, hermano-la mano de Ron selló un fuerte apretón de manos.

-Ejem, ejem-Hermione y Ginny estaban en la puerta de la habitación- si quieren los dejamos solos

-No, no hace falta-dijo Harry-le estaba comentando mi victoria… como acabé con el Monstruo Oscuro, todas esas piñas, y esas cosas de hombres que ustedes no entenderían.

-Si, y yo le decía que las piedras no me dolieron-apeló Ron con confianza.

-Si, seguro-dijo Hermione que ahora estaba recuperada pero aun había en su rostro mucha tristeza y cansancio.

-Como digan, salvadores-dijo Ginny que se había dejado el pelo corto y ahora tenía una faz normal, repuesta del incidente-. Los gemelos ya están organizando una fiesta. Dicen que no tienen palabras de lo que va a ser.

Hermione se acercó a Ron y lo besó. Le tomó la mano derecha y se sentó en la cama. Harry se apoyó a la pared y Ginny se sentó en una silla de espaldas a él.

-Hace mucho que no estamos los cuatro-dijo Ron para romper el silencio.

-Siempre faltaba yo-dijo Harry-perdónenme.

-No… puede que te hayamos dejado un poco de lado, pero pensamos que vos la pasabas bien sin nosotros-dijo Ginny

-No… ¿Cómo van a pensar eso? Lo que pasa es que estaban tan ocupados casándose y noviando que…-Harry sonreía- después de ver a Hermione no me queda la menor duda que no perdieron el tiempo.

Ron y Hermione se sonrojaron. Ginny se paró sonriente y se apostó al lado de Harry

-Espero que sean los padrinos…-dijo Ron.

-Pobrecito… mira si le van a poner un padrino borracho.

-Pero valiente-dijo Hermione. Harry se sonrojo.

-Ya fue… me pongo colorado. Espero que sea varón.

-No, ¿para que? ¿Para pegarle tus vicios?-exclamó Ginny- Va a ser una linda chica como su tía…

-¿Para que? ¿Para que le pegues los tuyos?-dijo Harry sonriendo

-Bien-habló Ron-¿Qué enemigo nos falta?

-No esta mal ¿eh? Un promedio de un enemigo cada dos años. Que se le va a hacer… la paz es aburrida.

-¿Qué vas a hacer ahora?-preguntó Ginny

-No se… no puedo vivir ni con, ni sin la magia. Pero posiblemente me valla al MUGGLE… sin embargo, ya saben que cualquier cosa… estoy vivo.

-Y contanos que hiciste en el mundo MUGGLE.

-Si quieren empiezo por la parte en que me arrodillo ante mi primo…

Las figuritas se sienten estrellas

será el idioma tal vez lo que no se comprende

acelera el ritmo.

Autos en fila los vidrios se empañan

sacala, metela, guardala, picala y tomala.

Cuando todos se recuperaron se organizó una fiesta. Los gemelos invirtieron una cifra millonaria para hacerla. Había mas de veinticinco mil personas… no sé como hicieron entrar en el jardín de la madriguera… probablemente un hechizo ampliador. Ron y Hermione habían pospuesto su luna de miel unos meses. Irían cuando naciera el bebe, por que Hermione no se quería separar ni un segundo de sus padres. A estos no les habían comentado nada, lo feo iba a ser decirles si le hubiera pasado algo. Una semana habían pasado internados, y la fiesta ya estaba empezando. Y fue algo descomunal. Había mesas largas y curvas puestas alrededor de la madriguera formando aros. En total eran tres aros que encerraban la casa de los Weasley. Había muchísima gente. Parientes venidos de todos los rincones del mundo, gente conocida de Hogwarts, los parientes de Fleur, los parientes del novio de la hermana de Fleur, Charlie, sus dragones y una belleza Taiwanés que nadie sabia de donde había salido. Molly estaba excitadísima y no se separaba de Arthur, estaban juntos como si se hubiesen vuelto a casar. Hasta el ministro de la magia había asistido. Si, Percy fue convencido por Harry, que le dijo que le daría todo el crédito al ministerio, y esto sería aprovechado por el pelirrojo para las reelecciones. También estaba la ex novia Penélope con un monstruoso exponente humano de dos metros de alto y casi lo mismo de espalda. Percy no sabia a donde meterse. En cuanto a los gemelos, fueron los que trajeron las tres cuartas partes de los invitados: conocidos, gente que encontraban en la calle, inversionistas, modelos, cantantes, secretarias. Mundungus Fletcher también estaba, robando todo, pero estaba. Fue tal la magnitud de la fiesta que incluso hubo gente que no llegó a saber que había otra gente. Días después se enteraron de que habían asistido al mismo lugar y no se habían visto. Harry y Ginny no se separaron en toda la noche. Harry estaba convencido de que sentía amor por la pelirroja… no había dudas, si la teoría de Demian era correcta… no existía equivocación, ya le había salvado la vida varias veces arriesgando la suya propia y no podía desaprovechar el momento de que estaba sola para hablarle. Claro que había salido de una relación bastante difícil, no sabía como podría llegar a reaccionar. Además, Harry tenía una chica, y una vida que ya había olvidado, pero que no podía dejar atrás, le había levantado el ánimo en el peor momento y no quería dejarla. A Harry no le hubiese resultado difícil decirle de una a Ginny lo que sentía, porque esta probablemente sentía lo mismo, pero igualmente no le salía, después de todo la chica era su hermana.

-¡Es esa! Esa es justo la que estaba pensando ¿Cómo lo supiste?

-Por que es la más linda y brillante… como vos-Harry le puso la mano izquierda sobre la derecha de Ginny como con descuido.

-Pero es chiquita…

-No… parece chiquita por que esta lejos, pero fíjate como se alza soberbia en el estrellato… parece que no hay ninguna otra a su alrededor.

-Chicos, vamos a destapar la sidra-dijo Charlie

-Ya vamos-dijeron los dos

Harry no tenía sed, por primera vez no quería tomar, pero como Ginny se levantó, la imitó.

-Ven Harry, tomemos un poco-Ginny salió corriendo llevando a Harry de la mano

Cuando llegaron a la mesa el morocho se enfrentó a la cruda realidad. Estaba abarrotada de alcohol. De todo, bebidas exóticas de otros países, las que Harry conocía, las que solo conocían los trolls de la montaña… era algo indescriptible, a Harry le brillaron los ojos. Esta vez fue él quien llevó a rastras a la pelirroja. Los dos se quedaron mirando la mesa. Rápidamente Harry manoteó un Strugullu Dorchentasley, que no se bien que era, pero los padres de Fleur habían traído dos alfombras mágicas repletas.

-¡Hey! ¡Ese lo quería yo!-dijo Ginny

-Me lo vas a tener que sacar-Harry corrió y puso en alto la bebida para que Ginny no la alcanzara. Por más que esta saltara no llegaba.

-¡Dámelo!

-No-Harry se lo llevó a la espalda. Ginny lo abrazó para quitárselo.

-¡Que poco caballero! ¡Dejame tomar primero!

-Bueno… si me das un beso-dijo Harry traspirando. Ginny abrió la boca sorprendida. Dio media vuelta enojada y se dirigió nuevamente a las bebidas. Harry levantó la vista al cielo y cerró los ojos… mala jugada. Lo destapó y le metió un trago-Ajjj, que ácido-Harry hizo una mueca de asco-pero esta fresquito.

Una vez que terminó de degustarlo se acerco a la mesa donde estaban todos los Weasley, incluida Ginny que se había incorporado recientemente.

Miradas en toda la mesa, se cruzan el pan y la torta

banquete gustoso y costoso, disfrutan guiñándote un ojo

cuestión de vida o de muerte.

-Brindemos Harry-dijo Ron-por los buenos tiempos que vendrán.

-Palabras mayores-Harry estrelló su copa en la de Ron al mismo tiempo que muchas otras chocaban.

Todos se quedaron extrañamente callados. Harry, que ya no tenía a Ginny como entretenimiento puso su aguda mirada en el alcohol.

-“Yo vivo-se puso a cantar con una jarra en la mano como un loco-por el nativo, por eso vivo. Por el Cienzano, por eso vivo. Por los licores, por eso vivo. Por la cerveza, por eso vivo. Por la gi…-Harry desvió la vista a la derecha donde Ginny estaba sentada hablando con Hermione. Harry sonrió-¡Por la ginebra, por eso vivo! Por el concilio, por eso vivo. Por el uvita, por eso vivo…”

Seguía cantando como un tarado mientras los gemelos le hacían coro y el padre de Hermione tomaba disimuladamente Whisky de fuego.

Poco a poco la fiesta se fue apagando. Y a las cuatro y media ya muchos se habían ido. Harry todavía tomaba, estaba sentado tranquilo en una silla, cuando se dio cuanta de que no quedaban más que los Weasley.

-¡Oh, ya me voy!

-No hay problema hijo… si queres quedarte, no tengo ningún problema-le propuso Molly.

-No, gracias. Lo que pasa es que tengo que organizar lo que desacomodé en la casa de Sirius para poder irme mañana a trabajar… mi jefe debe estar furioso. Muy buena la fiesta.

-No pensaras irte en moto en el estado en que estas. Va a ser mejor que Ron te lleve.

-No… ya fue… Ron tiene que llevar a los papas de Hermione…

-Entonces llévenlo ustedes-le dijo a los gemelos.

-¿Por qué nosotros?

-Si, ¿Por qué? Estamos ocupadísimos con la empresa.

-No hay problema Molly, voy volando, conduje ebrio muchas otras veces con éxito. Voy volando.

-Que lo lleve Ginny-atinó a decir Charlie guiñándole un ojo a Harry.

-¿En que lo va a llevar?

-No sabes como maneja Ginny esa moto de Harry. Mejor que a la escoba.

-Bueno… ¿no tenes problemas Ginny?

La pelirroja miro al muchacho dubitativa… tenía mejores planes que andar llevando borrachos a su casa. Pero después de todo Harry la había salvado, no le podía negar seguridad.

-No, yo lo llevo. Después me aparezco.

-Gracias, Ginny-dijo Harry- no hacia falta.

-Claro que si. Después te matas de enserio y ¿Quién nos salva?

-Reíte tranquila nomás, yo soy de palo.

Ginny subió a la moto y la hechizó para que arrancara. Harry saludo a los demás y se abrazó de la cintura de la Weasley. Esta giró el acelerador con fuerza. La moto salió rapidísimo y se elevó en el firmamento. A la velocidad que iban no tardarían mucho en llegar, casi se le hundían los ojos a Harry.

-Mi vida, creo que se te patinó la mano en el acelerador

-Oh, perdón, esta muy sensible. ¿Estas bien?

-No creo que devuelva…

-Eso espero, cualquier cosa corre la cara a un costado

-No te preocupés. No vas a creer que te voy a vomitar encima.

Llegaron a la casa y Ginny se cercioró de que Harry llegó con vida hasta el sillón más próximo.

-¿Cómo vas a acomodar la casa en ese estado?

-Es muy fácil-Harry se paró sin ninguna dificultad-no estoy borracho.

-¿Y por qué todo ese acto?

-Para que vengas a casa conmigo.

-Oh… para eso. ¿Y mi madre y los demás lo sabían?

-No… Charlie creo que se dio cuenta, pero igual ahora no te vas a enojar. ¿Queres tomar algo?

-Harry, estoy cansada. Quiero irme a casa.

-No, ¿Cómo que te vas a ir a tu casa? ¿De que me sirvió entonces hacer todo ese chamullo?

-No se… ¿A dónde querías llegar?-preguntó precavida la pelirroja.

-Es para decirte algo muy importante, te lo juro. Te prometo que no habrá sexo.

-Ahora estoy más tranquila-Ginny se sentó en un sillón mordiéndose el labio.

-Bien… entonces rebobinemos ¿queres tomar algo?

-No le des más vueltas Harry, decime de una vez lo que te pasa.

-¡Pero es que no puedo!-Harry tiró la botella de cerveza de manteca hacia la pared, que se hizo mil pedazos y regó del liquido el piso. Enfiló enojado hacia la cocina.

Ginny se levantó preocupada y lo acompaño.

-¿Que te pasa? ¿Estas seguro de tu sobriedad?

-¿Te das cuenta? Por primera vez en mi vida que quiero crear un clima serio y no puedo. Anda a tu casa.

-No, ahora quiero que me digas lo que ibas a decirme. Vení, llevame al living.

Harry la miró a los ojos, aun colérico, y estaba por insultarla cuando sintió la mano de la pelirroja en la nuca, entonces se detuvo. Se paró y fue caminando hasta el sillón donde antes estaba sentado. Ginny buscó alguna bebida en el lugar, pero no había nada, solamente una botella de cerveza de manteca. Se sirvió para ella, por que sabía que si le daba a él lo único que lograría iba a ser ponerlo más nervioso. Se encaminó hasta el sillón y se encaramó en sus piernas. Harry miró un poco asombrado a Ginny.

-Puede que tenga un poco de sed. ¿Qué me querías decir?-le susurró casi en el oído.

El joven se distendió un poco gracias a la actitud de su amiga. Ahora ya estaba un poco más aclimatado, pero sin embargo la ira del momento lo había confundido un poco.

-Bueno Ginny. Mirá… es un poco raro pero hace mucho que me pasan cosas.

-Aja, ¿Cómo cuales?

-Y por ejemplo…-no era fácil hablar… y menos sin la suficiente dotación de alcohol. En realidad no sabía como empezar para decirle que la amaba, pero que sin embargo no sentía la necesidad de estar con ella. También es un sentimiento algo extraño. Harry no sabía que pensar sobre sus propios gustos-¿te acordas el casamiento de Ron?

Ginny lo miró seriamente. No olvidaría ese día por nada del mundo. Además de haber sido secuestrada y de que su hermano se hubiese casado, Harry había muerto… o parecía haber muerto. Eran muchas cosas para recordar. Pero la pelirroja sabia que Harry no iba al punto del secuestro, ni al del casamiento, ni menos a su presunta muerte. De repente sintió una profunda sensación de éxtasis que la embriagaba y cruzó una mano por el cuello del chico. Ambos acercaron sus caras como si un imán atrajera sus bocas. Ya no tenían más tiempo. Un jazz romántico de Louis Amstrong, What a wonderful World, conocidísimo el tema, comenzó a sonar cuando el calor subió el la habitación, era un útil aparato en las noches románticas de Harry, que a la vez funcionaba como detector de humos. Ya se estaban besando descaradamente sobre el sillón, sin importarle a Harry su novia, ni a Ginny su familia.

Harry nunca pensó que fuera tan fácil. Había repasado unos cuantos discursos en San Mungo, para que cuando estuviera repuesto se los dijera a Ginny, pero fue en vano estudiarlos. No podía creer cómo hasta hacia un minuto estaba completamente enojado con la persona que ahora lo besaba de esa manera. No comprendía de qué forma lo había hecho y como podía esa chica ser tan perfectamente pura y salvaje a la vez. Sentía por dentro como cada tormento y cada obstáculo que se le había interpuesto se quebraba, dejando paso a la tranquilidad, a la libertad.

Ginny ahora se sentía tranquila. No sabía por qué, pero tan solo con chocar sus labios contra los de Harry sintió el extraño alivio de estar protegida por una barrera infranqueable. No había ningún sentimiento en su corazón que le impidiera hacer lo que estaba haciendo… aunque sabía que hacia poco tiempo la relación con Malfoy no había sido buena, aunque sabía que sus padres se estarían preguntando a donde estaba, aunque supiera que Harry tenía novia, nada le importó, no solo eso, nada le provocó la mínima culpa. Y tal vez era por que estaba con el chico con el que quiso estar toda su vida, y besar esos labios a los cuales no les había podido encontrar un igualador. Sintió como si una nube la recostara en el sillón y la desnudara a besos. Dejó escapar un gemido de libertad en ese momento.

-¿No prometiste que no iba a haber sexo?

El chico se detuvo de repente y subió avergonzado el bretel del corpiño de Ginny. La cara de este se cubrió de desilusión.

-Perdón… no me di cuenta, no me suelen pasar estas cosas-ni él se creía eso.

-No seas ingenuo, Harry. Vení, amémonos.

Los pichones y halcones comiendo el alpiste sagrado

alucinan vivir en el gran paraíso

atrofiando sus mentes, pudriendo su dignidad

ojalá se den cuenta que el cóctel es agrio.