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Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 20

Capitulo 20: Los médicos arreglan todo.

Los tres fueron por polvos flu hasta San Mungo y dejaron a Harry en manos de los médicos. Extrañamente los médicos tardaban, y tardaban, y tardaban sin salir ni siquiera a dar noticias, cosa extraña por que tampoco era tan grande el daño. Luego de unas tres horas hicieron pasar a Hermione y Ron a la habitación de Harry.

-¿Mejor?-preguntó Hermione.

-Si, exteriormente-dijo Harry triste

-De hecho esta muy mal-dijo el médico sin anestesia.

Los tres se miraron sorprendidos. El morocho no pensaba que estuviera tan mal.

-¿Qué le pasa?

-Esta maldito.

La sorpresa de Ron y Hermione no les cabía en los ojos. Harry, aunque preocupado, no pudo evitar sonreír.

-¿Cómo es posible?

-¿Conocen el SIDA?

-¡¿SIDA?!-Se alarmaron Harry y Hermione

-Claro, es una antigua maldición que se contagia a través de los estados de ánimo.

-¡Ah, es una enfermedad mágica!-respiro aliviado Harry.

-Exacto. No sufre peligro, pero el problema con esta maldición es la peligrosidad de que perdure mucho tiempo. En realidad empieza atacando de a poco como si fueran hechizos permanentes, pero si no se lo cura, el paciente puede llegar a sufrir un inminente ataque Kedabra. ¿Quién te maldijo?

-Nadie, no comprendo… solamente…

-Puede que algún familiar o amigo tuyo este maldito y te transmitió la enfermedad. Es necesario que lo traigan rápido para que pueda ver a esa persona, si saben quien es.

Harry se quiso levantar rápidamente, pero Ron lo detuvo y salió en dirección a la chimenea.

-Solamente hay que pedirle a una experta en maldiciones que te lo quite, pero si el que te contagio fue el que recibió la maldición directamente, no será tan fácil hacerla desaparecer.

Harry y Hermione se quedaron un rato solos.

-¿Cómo esta mi ahijado?-preguntó Harry sentándose en la cama. Hermione se tocó el vientre.

-Bien. Estoy muy ansiosa Harry, quiero que nazca ya.

-Jeje. Después no te va a dejar en paz.

-Es ahí cuando se lo voy a llevar al padrino para que lo aguante-rió Hermione

-Claro, desquitate conmigo. Vas a ser una buena madre, Her.

-Gracias Harry-la chica le tomó dulcemente la mano al chico-¿Qué vas a hacer con Ginny?

Harry suspiró pesadamente.

-No lo se. Estoy muy enamorado de ella… creo. Si esta bien el concepto de amor que conozco, en serio la amo.

Hermione imitó el suspiro de Harry.

-Espero… que la trates como merece-le recalcó Hermione

-¿Y que se merece?-preguntó Harry

-¿Qué crees vos? Te ha amado desde que te conoce.

-Aja. No se… igualmente no dudaría en dar mi vida por ella ¿esta bien eso?

-Eso esta muy bien. Quiere decir que la queres más que a vos mismo. Pero… ¿y si no hace falta que des tu vida por ella? ¿Si de ahora en más la paz es inmutable? ¿Cómo se lo demostrás?

Harry se quedó pensativo. No se le ocurría nada. De repente, como no sabía que decir exclamo:

-No… eso lo voy a decidir cuando llegue el momento. Además, es entre yo y Ginny.

-Pero yo tengo que saberlo-dijo Hermione sonriendo

-¿Para que vieja tera? Vos confórmate con que Ron te lo esté demostrando a vos.

-¡Oh, Ron es un ángel!

-Yo soy mucho mejor amante que él-dijo Harry celoso pero inoportuno.

-Eso no lo sé.

-¿Cumple o no?

-Eso no te interesa-se atajó Hermione enojada.

-¿La tiene muy larga o muy gruesa?-le preguntó Harry al oído y Hermione se ruborizo.

-¡Vos lo sabes más que yo!

-¿No le creció ni un poquito todavía?

-¡Que malo que sos! Pobre Ronnie… mira como lo tratas.

En ese instante cae Ron rascándose la oreja derecha.

-No quería venir así que tuve que paralizarla. La están tratando.

Hermione y Ron salieron dejando a Harry solo.

-Verifica lo que te dije Her-le gritó Harry cuando se iba a lo que la chica le mostró el dedo mayor de la mano derecha.

Cuando Ginny abrió los ojos se encontró ante la esplendida sonrisa de Harry.

-Hola ¿Cómo estas?-le preguntó Harry

-Y… debo ser la única persona en el mundo que conoce a su ángel guardián asi que imaginate-Ginny le apretó la mano a Harry

-No… perdoname por tratarte como te trate, no fue mi intención…

-Harry, no tenes que explicarme nada. Habría corrido a tus brazos en una semana, ya entendí todo y no hace falta que andes preocupado por mí.

-Es que me encanta preocuparme por vos-dijo Harry sonriendo más

-Ya veo, sos un amor. Sos MI amor.

-De eso quería hablar con vos, si no hubiese estado tan nervioso.

-¿Aja? Te escucho…-Ginny puso la cara más tierna que tenía…

-Bueno… empecemos por que… vos sos una chica muy linda…

-Gracias

-De nada. Prosigo… también sos muy buena conmigo y me encanta estar con vos. Tu compañía me cae muy bien y si estas en algún aprieto para mi es gloria ayudarte y yo…

-Harry, mi vida, estoy cansada y no quiero usar tanto mi cabeza… solo tenes que decir dos palabras.

-¿En serio?

-Si

-¿Te amo?

-Yo también-Ginny le dio un beso en la boca con ruido y se cayó casi desmayada en la cama

Harry no sabía que decir. Ya había hablado… demasiado. Giro la cabeza noventa grados y miró a Ginny durmiendo con una amplia sonrisa. Se incorporó y le acomodó las sabanas a la pelirroja.

El cuerpo de Ron temblaba como si fuera de gelatina, y a veces su dedo índice izquierdo se posaba en su sien, en perfecta señal de estar nervioso. Y no era para menos pues tenía a Ginny al frente de él. Y no solo a ella, si no a ella sobre Harry. Toda su vida espero verlos así pero nunca había creído que sucedería. Era asqueroso, repugnante y completamente absurdo.

-¿Entonces ya…?-Ron intentó preguntar mientras Hermione le hacia un masaje

-Si, somos novios-promulgó Ginny, orgullosa

Algo se quebró en el cuerpo de Ron a lo que Hermione tuvo que acelerar el ritmo del franeléo. La mirada del pelirrojo se posó en Harry.

-Vamos… aceptaste el noviazgo de tu hermana con el muerto ese, ¿no me vas a aceptar a mí?

-¿Cual de todos? ¡Todos los novios de mi hermana son muertos! ¡Y problemáticos, que es peor! Seres de otra dimensión, gente imperada, mortifagos… ¡Y vos sos el peor! Por que sos problemático, pero lo malo es que no hay forma de que te mueras.

-Mejor Ron, vamos a ser cuñados por siempre-dijo Harry abrazando a Ginny.

-No se si voy a acostumbrarme a esto…-dijo Ron pesadamente-¡Váyanse! No quiero saber más nada de ustedes, quiero estar solo con mi esposa.

Los jóvenes se fueron apresuradamente.

-Tranquilo Ron, no hay mejor persona para tu hermana que Harry. Vos preocúpate por tu hijo y deja que los otros se maten-ese era el único pensamiento de Hermione últimamente, pero no se sabia si era optimista o pesimista.

-Bueno… esta bien… ¿Vamos a ese lugar que fuimos el otro día?

-¿Al cine?

-Si… quiero ver sufrir a otra gente.

Hermione sonrió y lo besó.

-Bueno… ¿en que estaba yo antes de hacer lo que hicimos?-preguntó Harry que, obviamente, estaba abrazado con Ginny en la cama grande del segundo piso. Cabe mencionar que estaban desnudos, por si alguien no se dio cuenta… o sea, no estuvieron mirando un álbum de fotos-. ¡Ah, sí! Estaba planificando mi nueva vida perfecta… eso de recién fue el paso numero uno, sigamos con el segundo paso…

-Vas a volver a trabajar…

-¡No!

-Si, y de auror.

-Pero… yo quiero pasar todo el día con vos.

-Y yo también, pero hay que tener algún ingreso, por que de algo tenemos que vivir. Y además cuando tengamos…

-¿Qué cosa?-dijo Harry a la defensiva

-Bueno… un… lo que van a tener Hermione y Ron

-Ah, eso-Harry la cachó enseguida- sí, la cancha de Quidditch es muy importante y…

-¡No! No te estoy hablando de una cancha de Quidditch… es algo más primordial-Ginny tomó la mano de Harry y la apoyó sobre su estomago.

-¿Hambre? ¿Un virus mortal? ¿Un gimnasio?-más bien se hacia el que no entendía.

-¡Harry! ¡Te estoy hablando de un hijo!

-¡Ahhh! ¡Ese hijo! Si, vamos a tenerlo y será un genio.

-¿En serio pensas eso?-Ginny se alegró mucho de que Harry lo tuviera tan asimilado.

-Aja, y no solo eso… mucho más. Entonces el segundo punto es el trabajo y el tercero el nene. ¿Cuarto?

-Ya me perdí… ¿cual era el primero?

-Eh… llamémoslo “la practica para el nene” ¿te parece?

-¿Y como era?

Harry deslizó su mano izquierda debajo del cuerpo de Ginny y luego se tendió sobre ella. Un beso estalló entre los dos y luego de que el camino de retorno de ambas bocas se deshilara, un par de labios continuaron recorriendo el blanco y moteado relieve de la estructura corporal de un organismo enajenado.