Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. · de

Harry Potter: Una serie de eventos desafortunados. — capítulo 22

Capitulo 22: Con la intención de Formalizar

El domingo era nefasto para Ginny, tenía que levantarse a las diez a hacerle el desayuno a Harry. Pero ese día se encontró con el periódico en la mesa… eso era extraño por que la lechuza del ministerio lo dejaba en la alfombra. Claro que a veces salía alguna noticia urgente y la lechuza de los envíos especiales nunca lo dejaba en el mismo lugar. Entonces Ginny puso agua para hacer café y se dirigió al diario. Estaba atado por el lomo con una cinta color salmón, como si hubieran marcado esa pagina. Lo levanto para verlo pero de pronto Harry habló:

-Quiero que lo pienses, yo voy a casa de Ron y vengo esta noche.

-¿Pensar que?- Harry sonrió. La cinta se deslizó y quedó colgando un anillo. La chica se detuvo en seco, le tembló el labio inferior y buscó a Harry con la mirada. Ya se había ido. Pero Ginny no podía reaccionar, las manos le temblaban. El anillo era hermoso y tenía una reluciente gema roja. Cuando la pelirroja pudo moverse, abrió el diario en la página en la que se encontraba atada la cinta. Leyó y soltó una carcajada histérica. Se llevó el diario al pecho y gritó como poseída:

-¡Sí, por supuesto que si, ¿Cómo no voy a querer?!

Harry había comprado toda la parte de clasificados nada más que para publicar un gigante titulo que decía el clásico y telenovelesco: Ginny ¿te casarías conmigo?

La pelirroja no entendió por que se había ido, pero fue bueno por que quería sorprenderlo con una buena cena, que le debía desde hacia tiempo.

No hace falta mencionar que ya se había enterado todo Londres, por que el que no leía el diario, escuchaba a las viejas a las nueve de la mañana hablando de las noticias de este. Y esta noticia era bomba.

Harry se fue a la casa de Ron a pensar un poco. Le había costado hacer eso, el se quería casar con Ginny desde que le dijo que iban a tener un bebe, y no se decidía a decírselo. Entonces lo dejó en manos del diario. Ahora, si Ginny lo rechazaba… iba a quedar mundialmente avergonzado. Pero como no creía que lo hiciera por la misma razón, estaba seguro de que cuando volviera a su casa se encontraría con ella, y que tendría la respuesta a cualquier cosa que la pelirroja le proponga. Era como cuando te enteras de que otra persona gusta de vos, y a la vez la otra persona sabe que te enteraste, ambos saben exactamente que decir luego de asimilarlo, y no se les escapa ninguna estupidez.

-No sabia que fueras tan romántico Harry-dijo Harry-¿Cuándo planeas casarte?

-No se… después de que nazca seguro, pero no se, tal vez unos meses después, tal vez cuando tenga quince años, no importa cuando, ahora quiero ver que responde.

-Si… es difícil… yo tuve que esperar a que llegara de la caseta de choripanes en el partido de Quidditch y fue terrible. Me imagino esto.

-Iba a ir al bar, pero estoy tan nervioso que me voy a emborrachar y no quiero recibir así la respuesta. Entonces me pregunté ¿Dónde hay cero por ciento de alcohol? Y pensé en vos Ron.

-Me alegro, pero ahora tendrías que cuidarla vos. Helena es insoportable cuando la despiertan.

-Dámela-dijo Harry, pero Hermione no alcanzó a cambiar de postura para dársela que estalló en un berrinche mucho más fuerte-todo bien si no me la queres dar.

En realidad, Harry hubiese podido hacer cualquier trabajo en ese momento, estaba increíblemente nervioso, quería que el tiempo pasara rápido pero los giratiempos no iban hacia delante…

La noche llegó tardía y Harry, luego de darle ya veinte vueltas a la manzana anterior de la suya, decidió entrar, con la mente lo más despejada posible y el corazón latiendo a toda velocidad.

Ingresó en la casa y se encontró con un aroma desconocido, una embriagadora y extraña mezcla de laurel y jazmines. Sonrió ampliamente con este buen augurio y se dirigió a la cocina. La mesa estaba puesta y sobre el plato de Harry había una carta. Sin poder contenerse la desdobló y leyó:

“Resulta muy injusto que la gente corra cobardemente oponiéndose a enfrentar sus miedos. No son muchos los que pueden enfrentarlos con valor, utilizando simplemente la noble realidad de ser seres humanos. A veces lo que más miedo nos da, es lo que puede hacernos increíblemente felices y no hay por que tenerle temor a la felicidad”

El aroma a jazmines abrazó por la espalda a Harry y le besó el cuello. Harry se estremeció de emoción.

-¿Por qué tardaste tanto?-preguntó Ginny apoyando su cabeza en el pecho de Harry

-Por que tenía que pensar…-dijo Harry avergonzado.

-Se supone que era yo la que debía hacerlo…

-Y…-Harry tragó rudamente-¿lo hiciste?

Ginny lo besó en los labios y Harry la abrazó por la cintura haciendo imposible su escape. De repente, entre besos y caricias, el morocho se percato del anillo que traía puesto su prometida.

-Es hermoso…-declaró Ginny-¿Qué gema es?

-Piedra Filosofal. En realidad representa la inmortalidad de nuestro amor.

Ginny torció levemente su cabeza y observó tiernamente, mordiéndose el labio y con los ojos brillantes, a su amado.

-Pero… ¿de donde la obtuviste?

-Digamos que el señor Nícolas Flamel no se olvidó de mí antes de morir.

Se besaron un buen rato más y de repente Ginny se percató de que se le quemaban los espaguetis.

-Que hermoso pensamiento, mi amor-dijo Harry leyendo la carta nuevamente

-¿Cuál?

-Este que estaba en mi plato-respondió Harry sin prestarle importancia.

Ginny levantó la vista preocupada. Miró a la ventana para ver si se veía algo, y solo encontró el firmamento. Ella no había escrito eso. Era imposible que una cosa tan compleja se le ocurriera en un día, y menos si tan solo hacia unas horas que le habían propuesto casamiento. Le dio mala espina, pero no quería arruinar la felicidad de Harry, preocupándolo con algo que no era muy relevante.

-¿En serio? Me alegro que te guste.

-No pensé que fueras tan profunda.

-Es que estuve todo el día impaciente y se me dio por escribir eso…

-Realmente perfecto. ¿Cómo te fue hoy?-preguntó Harry al momento en que Ginny servia la comida.

-Increíble… no dejaron de llegarme lechuzas, y pienso que seguirán llegando. Debo decir que fue una idea muy original.

-Fue lo que me pareció que sería más mágico-realmente la verdad era que Harry no sabía de que otra forma decírselo, enviarle el anillo con una lechuza era algo muy usado, mandarle un mensaje haciéndole la proposición era algo muy informal para un hecho tan importante-. ¿Queres saber cuando nos casamos?

-¡Sí!-dijo Ginny entusiasmada

-Busqué algunas fechas dentro de un año o dos y me parece que lo mejor va a ser cuando Sirius cumpla siete meses… eso debe ser más o menos en un año y dos meses ¿te parece?

Ginny sonrió radiante.

-Esta bien… ¿tenemos tiempo para planear la boda?

-Si, muchísimo, pero eso ahora no importa…

-¿Cómo que no importa? Me parece que el casamiento es lo primero en que tendríamos que pensar.

-No, yo solo pienso en que te amo. Y que quiero terminar este día de la mejor manera con la que va a ser mi esposa.

Harry se levantó nada más que para besarla y ofrecerle una invitación al Royal Opera House.

-Pero le tenes terror a ese lugar.

-No voy a tener miedo si voy con vos mi amor…

Ginny sonrió y le acarició la nuca. Después de un largo beso, empezaba la función…