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Historia 26688 — capítulo 6

Capítulo 6. “Preparativos”

-Ya te dije que diría que si...

-Bueno, eso me lo dijiste, ¡lo que no sabía era que se emocionaría tanto! Le faltó poquito para ponerse a saltar de la alegría...-comentó la pelirroja mientras se servia un poco jugo de una jarra.

Las dos amigas estaban sentadas en la terraza de la casa. Era media mañana del domingo y el sol estaba en todo su esplendor. Habían aprovechado el momento en que Andrea decidió darse un chapuzón en la piscina, y así pedirle permiso a la madre de la castaña para organizar la fiesta. La mujer se sorprendió tanto por la idea de ver a su hija planificando algo que no fuese un maratón de lectura, que ni siquiera la dejó terminar de hablar y de inmediato se puso a su disposición para cualquier ayuda que necesitara...

-No, mamá... con Ginny será suficiente, ¡no te preocupes!- había contestado rápidamente la castaña.

-¡Sí señora Granger, nosotras nos encargaremos de todo!- completó la pelirroja.

-Si quieres inflamos globos, soy muy buena en ello...-comentó la mujer casi con lágrimas de emoción en los ojos.

-¿Globos? ¡Pero si cumplo dieciocho! ¡No cinco! Queda totalmente prohibido todo lo que tenga que ver con globos, gorritos, payasos y acuarela... ¿De acuerdo?

-Pero...-Hermione le lanzó una mirada de advertencia- Está bien.-contestó un poco decepcionada su madre como si le hubiese robado las ideas...- ¿y cuando será?

-Pues debe ser en Agosto...

-A finales de Agosto...Así tendremos más tiempo.-aclaró la pelirroja.

-Deberían hacerla la última semana antes de comenzar las clases...-sugirió la mujer de cabello negro.

-Mmm... Tienes razón mamá.

-Es una excelente idea, así cuando entremos a clases, ¡todos estarán hablando de lo buena que fue tu fiesta!-exclamó Ginny.

-¡Pues entonces ya está! Será el fin de semana antes de comenzar las clases...

Luego habían evadido los nuevos intentos por parte de la señora Granger de ayudarlas en la organización, Hermione le hizo prometer que no intervendría a menos que ellas se lo pidieran. A regañadientes la mujer aceptó, no sin antes dejar en claro que se daría un par de vueltas a ver como iban las cosas el día de la fiesta. Salieron de la cocina muy contentas y se dirigieron a la terraza, (donde ahora estaban sentadas) dispuestas a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que su plan saliera lo mejor de lo mejor.

-Bien, comencemos...-dijo la castaña apareciendo pergaminos y plumas para ambas.

-¿Qué vamos a hacer?

-Una lista de todo lo que no se nos puede olvidar, para que así todo quede perfecto.

-Bueno... no es una mala idea, después de todo, son demasiadas cosas...

-Eso es cierto. Tenemos que pensar en que serviremos de comida...

-Debe ser algo fácil de preparar, no podemos complicarnos más las cosas...

-La bebida la podemos comprar en el Caldero Chorreante...-sugirió Hermione.

-Si, lo haremos cuando vayamos a comprar la ropa...

-¿Dónde la compraremos? ¿En el callejón Diagon?

-No te preocupes, de eso me encargo yo.- Ginny sonrió malévolamente.

-¿Qué vas a hacer?

-¿Estas segura de querer saberlo...?

La castaña miró a su amiga de manera evaluadora, al final tomó una decisión -No... Estoy mejor así. Ya me preocuparé más adelante. ¿Qué mas hace falta?

-Ya sabemos que hacer con la comida, bebida, ropa... ¡Ah! ¡Falta lo más importante!

-¿Qué?

-¡Pues los invitados!

-¡Cierto! Lo olvidaba...

-¿A quienes vas a invitar?

-¡A mis amigos! –contestó como si fuera lo más obvio del mundo.

-¿Quiénes son tus amigos?-preguntó la pelirroja con un mal presentimiento.

-Pues... Harry, Ron... este... ¿Luna?- contaba con los dedos.-Mmm... Talvez Lavender y Parvati, tú...y yo-terminó de contar la castaña, feliz de ocupar mas de una mano.

-¿Y?

-¿Cómo que Y?

-¡¿A quienes más vas a invitar?! ¿No van personas de otras casas?

-Puedo invitar a mis amigos prefectos si quieres...-sugirió no muy convencida.

-¿PREFECTOS?

-Son de otras casas...-contestó tímidamente.

-La verdad que no se lo que haré contigo...- suspiró.

-Lo siento, pero es que ustedes son los únicos con los que me llevo bien...-se disculpó la castaña.

-Bien, pues entonces debes aprender a socializar con todo el mundo y no solo con los de tu curso.

-Si, lo se, pero es que...

-Es que nada, tienes saber que nunca le caerás bien a todo el mundo, pero aun así debes intentarlo...

-Tienes razón.

-Mejor de los invitados me encargo yo, ¿vale?

-Por mi no hay problema.-contestó con una sonrisa.

-Pues manos a la obra...-tomó un pergamino nuevo y comenzó a escribir nombres sin parar. Parecía como si se hubiese memorizado cada estudiante popular existente desde cuarto hasta séptimo curso. Hermione se fijó que figuraban en la lista algunos nombres de Slytherin y cuando preguntó a Ginny sobre esto, ella simplemente le respondió:

  • Hay que admitir que aunque sean serpientes, no todos son malas personas...- ante la mirada escéptica de su amiga rectificó.- Esta bien... ¡Es que están buenísimos! ¿Has visto sus cuerpazos últimamente? ¿No? Pues deberías... mira que es una buena forma de recrear la vista...

-¡Ginny! ¡Tienes novio!

-¿Y eso que? Tendré novio, pero aun no soy ciega...-comentó divertida. Su amiga puso los ojos en blanco. - Además si invitamos chicos lindos, vendrán muchas chicas, y si vienen muchas chicas, vendrán más chicos populares, y si vienen chicas populares, vendrán más chicos populares detrás de las chicas populares... ¡es el ciclo de la vida!-completó. (N/A: Me enredé con mi propio ciclo de la vida)

Estuvieron alrededor de una hora escribiendo, tachando y volviendo a escribir los nombres de las personas que según Ginny, eran “imprescindibles” para que la fiesta se diera buena. Solo interrumpida de vez en cuando por Hermione con la pregunta de “¿Quién rayos es...?” O la exclamación de “¡No olvides poner a...!” Al final las dos quedaron conformes con el listado.

-¡Perfecto! Creo que con cincuenta y dos personas bastará.

-¿Crees que cabremos todos en mi sala?

-Pues claro... y si no, la ponemos más grande. Corremos los muebles, uno que otro hechizo, y listo. Ahora solo nos falta resolver lo de la música, hacer invitaciones para todos y enviarlas...

-Bien. Pero creo que deberíamos irnos a terminar lo que nos falta a nuestra habitación, porque por allí se acerca Cruela De Vil...-sugirió la castaña, señalando a su prima Andrea por encima de la baranda de la terraza.

-Vale... Por cierto... ¿Quién es Cruela De Vil? –preguntó la pelirroja mientas subían las escaleras.

-Ah... pues es una señora de una película muggle llamada “101 Dálmatas” en donde hace abrigos de la piel de los perritos...

-¡Pobrecitos!

-Sí... Aunque si fueran de chiguaguas no me afectaría mucho que digamos...-comentó echándole un vistazo a su tocaya, que estaba parado babeando un hueso a la entrada de se ex – habitación.

-¡Que mala eres!

-No... Si yo solo decía.-contestó encogiéndose de hombros mientras abrían la puerta de su habitación.

Mientras tanto... en la Madriguera

-“Hermione, quiero que sepas que aunque no lo demuestre, eres muy importante para mi...” No, no... Eso se escucha demasiado cursi...-El pelirrojo caminaba de un lado a otro en su habitación. Había estado pensando las últimas dos horas, en la mejor forma para hablarle a la castaña de sus sentimientos. Pero al parecer, no le estaba yendo demasiado bien que digamos...-¿Y si le escribo una carta? No... No soy bueno escribiendo. ¿Y si le compro rosas y chocolates y se los llevo a su casa?

-No, creo que sería demasiado...-Harry estaba parado en la puerta de la habitación observando como a su amigo se le agotaban las ideas.

-¡Hey! ¡Me asustaste!-se sobresaltó el pelirrojo llevándose una mano al pecho.- ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-Lo suficiente como para saber que estas hecho un lío...-sonrió y caminó hasta la cama mas cercana y se sentó de frente a su amigo- Veo que de verdad estas decidido a enfrentar tus sentimientos por Hermione...

-Así es...-contestó ligeramente rojo el aludido. -Es que ya no puedo seguir negando que me gusta Herms... y creo que ya es hora de confesarle lo que siento.

-¡Me alegro por ti! Si que ya era hora...

-Lo malo es que no tengo ni idea de cómo hacerlo...

-¡Ah! No te preocupes, que para eso estoy yo.-contestó el ojiverde dándose aires de Don Juan.

-Uff! Me imagino... Seguro que con tu ayuda Herms será mi novia en un santiamén...-dijo sarcásticamente el pelirrojo.

-Dale... que no soy tan malo como piensas para eso de las chicas... Solo hay que saber tratarlas. ¿No ves que bien nos llevamos tu hermana y yo? La tengo en la palma de mi mano...-dijo mostrándole su mano.

-¿Quién lo diría?

-¿Quién diría qué?

-Pues que tienes a Ginny en la palma de tus manos... Si a mi me parece que es al revés...-comentó en tono burlón Ron.

-¡Eso no es cierto!- se defendió el chico de los anteojos.

-Claro que lo es... apuesto cien galeones a que si Gin te dice: ¡Salta como un mono, trépate a un árbol y luego cacarea como gallina... lo haces enseguida!

-¡No es verdad!- su amigo lo miró a los ojos.- Vale... es posible que me trepe al árbol, pero no porque ella me lo ordene, si no porque se me antojaba en ese momento...

-jajaja... Te lo dije.

-Yo que tu no me burlaría... pues talvez sea cierto que haría cualquier cosa por Gin, sin embargo tu no tienes a nadie por quien cacarear...-comentó su amigo, dando justamente en el clavo.

-¡Ouch!

-Lo siento... pero es cierto. Y si sigues hablando solo, y practicando con la chica de la revista –señaló una rubia en bikini que miraba coquetamente desde la portada de una revista que estaba encima de la cama- nunca llegarás a declarártele a Herms...

-¡¿El pequeño Ronnie se le declarará a Hermione?!- exclamaron al unísono Fred y George, mientras enrollaban un par de orejas extensibles.

-¡¿Será que en esta casa no existe la privacidad?!- dijo enfadado Ron al tiempo que cerraba la puerta, viendo como sus hermanos se sentaban junto a Harry con una sonrisa de oreja a oreja.

-Así que darás el gran paso, ¿eh?-preguntó George.

-Eso no es de su incumbencia... ¿Qué hacían espiándonos?

-Estábamos probando las nuevas orejas extensibles...

-¿Ah Si? Yo las veo iguales...-dijo Ron aun molesto.

-Estarán iguales por fuera, pero acabamos de añadirle un nuevo mecanismo que hace que no solo puedas escuchar lo que dicen los otros a metros de distancia sin que se den cuenta, sino que también puedes volver a escuchar y ver todo, por medio de este microchip... es tecnología muggle.

-Exacto... ¿Quieres probar?-preguntó Fred, desenrollando nuevamente las cuerdas y presionando un botón de la oreja izquierda. De repente una pequeña pantalla se creó en medio de las orejas extensibles y en ella aparecieron Harry y Ron charlando como lo habían hecho momentos antes de la interrupción de los gemelos.

-¿Ves? ¿A que esta genial, no?-preguntó orgullosamente George, guardando el artefacto otra vez.

-De que esta genial, esta genial... ¡pero se supone que no deben escuchar conversaciones ajenas!

-Tu lo has dicho hermanito, “se supone”. Pero, ¿Qué seria de la vida sin los chismes?

-Si... además gracias a ellas nos enteramos de lo que quieres hacer con Herms...

-¿En verdad vas a hacerlo?

-Si... lo haré, pero el problema es que no se como...-se rindió por fin Ron, bajando la guardia y tirándose en su cama.

-¡Eso no es problema!-dijo Fred.

-¿Ah, no?

-Claro que no... Confía en nosotros, te enseñaremos todo lo que tienes que saber para que Hermione caiga rendida a tus pies...-terminó George.

-¿En serio?-se levantó esperanzado el aludido.

-¡Por supuesto! Serás su chico perfecto, te enseñaremos como hacerle cumplidos, como vestirte elegantemente, un poco de cultura general...

-¿Ustedes saben cultura general?-los cortó el ojiverde.

-...A hablarle sin trabarte, mirarla a los ojos y decirle lo que piensas, a elegir correctamente sus obsequios, e incluso podemos prestarte nuestro nuevo auto para que la saques a pasear...-continuaron obviando el comentario anterior.

-Y si no funciona, prometemos que te devolveremos tu dinero.-terminó Fred.

-¿Dinero?

-Ya sabes, pasta verde... Galeones, sickles, knuts, dólares, euros, pesos, libras, francos, soles, billetes, reales... en efectivo o tarjeta, como quieras...

-¿Piensan cobrarle a su propio hermano?

-¡Pues claro! Negocios son negocios hermanito...

-Además de que no es cualquier ayuda... Te garantizamos que si antes de un mes, no te has convertido en su príncipe azul, te devolveremos tu dinero.

-¿Cuánto me costará?-preguntó Ron con una mueca en la cara.

-Pues depende...

-¿De que?

-De cuanto tiempo quieres que te entrenemos...

-¿Entrenarme?

-Si... debemos prepararlo todo con anticipación para que quede bien...

-Además de que no somos cualesquiera entrenadores, ¡somos los Weasley!

-¡Los mejores!-dijeron al unísono chocándose las palmas.

-Bien... pues lo máximo que se pueda...

-Mmm... A ver, lo máximo que puede durar el curso son seis semanas...

-Y eso tendrá un costo de cien galeones.

-¿Cien galeones? ¿Están locos? ¿De donde sacaré yo todo ese dinero?

-Puedo prestártelo si quieres...-sugirió Harry.

-No Harry, ya te debo bastante...

-Amigo, ¡sabes que eso no importa!

-Si que importa... No puedo seguir tomando dinero prestado con la excusa de que te lo pago cuando acabe Hogwarts...

-Pero ya casi estamos acabando, solo nos falta un año...

-Si, pero después tenemos que estudiar para las carreras que escojamos y así poder trabajar.

-¿Y eso que tienes que ver?

-¡Que no podré pagártelo todo!

-Te digo que no importa...

-Pues a mi si...

-¿Acabaran pronto de discutir o volvemos luego?-preguntó Fred mirando su reloj.

-¡No estaríamos discutiendo si no tuviera que buscar cien galeones para pagarles!

-Bien... tengo una idea.- dijo George.

-¿Me ayudaran de gratis?

-¡NO!- vociferaron los gemelos.

.Entonces, ¿Cuál es?- preguntó decepcionado Ron.

-¿Qué tal si trabajas para nosotros en la tienda? Así podremos entrenarte a la vez que nos pagas...

-Además de que podrás practicar con las clientas...-comentó George guiñándole un ojo.

-Y nosotros no perderemos tiempo yendo y viniendo tan a menudo a casa...

-¿Y yo que?- preguntó Harry.

-¿Qué pasa contigo? ¿También necesitas ayuda con mi hermana?

-¿No que la tenias en la palma de tus manos?-preguntó burlonamente Fred.

-¿Cómo...?-George señaló las orejas extensibles.- Ahh... pues no me refería a eso de todas formas...

-¿A no? ¿Y de que hablabas entonces?

-¿Qué pasará conmigo si Ron se va a la tienda con ustedes? ¿Me quedaré solo aquí?- preguntó.

-Si quieres puedes acompañarlo.

-Si, la ayuda nunca esta demás.-completó George.

-¡Perfecto! Así reuniré el dinero más rápido.-comentó feliz Ron.

-Bien, pues todo listo... los pasaremos a buscar mañana temprano, ¿Bien?

-OK...-contestaron los chicos.

Los gemelos se levantaron de la cama y girando sobre sus talones desaparecieron, dejando tras de si a los dos chicos.

-¡Ronald, Harry! ¡La comida está lista!- llegó la voz de la señora Weasley por las escaleras.

-¡Ya vamos, mamá!

Los dos amigos salieron de la habitación y se dirigieron al comedor, ambos pensando en la aventura que sabían se aproximaba, y preguntándose, uno con más nerviosismo que el otro, (N/A: ¿adivinen quien?) que pasaría cuando Hermione viera el cambio de que daría Ron por ella... ¿Le gustaría? ¿Lo detestaría? ¿En verdad valdría la pena el esfuerzo de trabajar en vacaciones? Solo era cuestión de tiempo para averiguarlo...


Hola!!!

Ya estoy de regreso!!!!!! Si, se que me tarde un montón... ¿pero no han sentido alguna vez que el mundo se confabula en tu contra para que no hagas algo? Bien... ¡pues es exactamente lo que me ha pasado! Se me había hecho prácticamente imposible actualizar hasta ahora, que por fin me he liberado un poquito de las tareas del cole... ¿será que los profesores no saben que los alumnos también tenemos vida social?

En fin, gracias a todos por su apoyo en esta historia, que se ha convertido en parte de mi vida! Me alegra mucho que les vaya gustando! y ya saben... lo que les digo siempre! Si no me dejan muchos reviews no actualizo rápido!!! jejeje...

Además de que he notado de que muchos la leen y no me dicen ni pío sobre ella!!! :S

Bueno, ojala les haya gustado el capi, y nos leemos pronto!!!

Bye!