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Historia 26688 — capítulo 8
Capítulo 8. Lecciones de Conquista II.
-Ya pueden salir...-dijo Fred a unos botes de basura.
-¿Ya se fueron?-susurró, asomando la cabeza, un chico de de ojos verdes y cabello color negro azabache.
-Si, ya se fueron... –confirmó George, aguantando las ganas de echarse a reír, a la vez que le tendía una mano para ayudarlo a salir
-¿Están seguros?-preguntó con cautela el menor de los pelirrojos, sacando la cabeza de una pila de fundas de basura.
-No te preocupes hermanito, no pasa nada...-dijo Fred ayudándolo a ponerse de pie.
Harry y Ron saltaron fuera de su escondite con suma precaución, mirando a todos lados alerta ante cualquier señal de peligro. Ron se quitó una cáscara de banana que tenía encima de la cabeza y asegurándose de que no había nadie cerca, retomaron su camino por el Callejón Diagon.
Seguro se preguntarán cómo llegaron Harry Potter y Ronald Weasley a querer camuflarse con la basura... Si es así, les cuento que todo comenzó cuando...
Flash Back
Habían llegado al Callejón Diagon hacia unos minutos. Empezaron a bajar por la calle adoquinada en dirección al local de los gemelos. Generalmente a esas horas de la mañana, solo había uno que otro comprador madrugador por allí, a parte de los dueños de las tiendas que abrían temprano. Pero ese día, aun siendo lunes, la calle estaba repleta de gente que iba y venía por todas partes. Esto le pareció un poquito extraño a nuestros chicos, y aún fijándose que la mayoría de personas que pasaban a su lado eran del género femenino portadoras de playeras de distintos colores con un mismo símbolo grabado en ellas, no le dieron importancia y siguieron su camino, atribuyéndole el repentino cambio de clientela a el factor “vacaciones + aburrimiento = día de compras”.
Poco tiempo después divisaron a lo lejos un cartel enorme con letras doradas que rezaba: “Estrellas de Rock firman autógrafos hoy a las 9:00 AM”, para luego cambiar a la imagen de un grupo de cinco chicos musculosos de unos veinte años vestidos con chaquetas de cuero negras, jeans ajustados, cabellos enmarañados y guitarras eléctricas, que guiñaban el ojo a cada mujer que pasaba a su lado.
-Así que es por esto que hay tantas chicas hoy...-dedujo inteligentemente Fred.
-Realmente no se por que el alboroto... Si nosotros somos más guapos que ellos...-comentó George tirándose el pelo hacia tras en un intento de parecer más sexy.
-Me gustaría tener tantos fans como ellos...-comentó Ron, poniéndose en marcha nuevamente, mirando como un montón de chicas suspiraban al unísono cada vez que la imagen del vocalista de la banda les sonreía.
-Cuidado con lo que deseas amigo…-Le advirtió Harry, quien ya tenia mucha experiencia en este campo.
Siguieron avanzando con un poco más de dificultad a través de la multitud, que a cada paso se hacía más densa. Estaban llegando a una caseta especial que había sido instalada como camerino para los artistas, cuando de pronto escucharon que alguien vociferaba detrás de ellos:
-¡Miren!
-¡¡¡Es Harry Potter!!!
-¿El que esta a su lado no es su mejor amigo?
-Si, ¡es Ronald Weasley!
-¡Que buenos que están!
-Vamos niñas... ¡¡Tras ellos!!
-¡Que no se escapen!
Y sin previo aviso, un batallón de chicas se lanzó detrás de ellos sin darles tiempo ni siquiera a reaccionar. Harry y Ron estaban parados con la boca abierta ante la avalancha de hormonas asesinas que se le venía encima. Los gritos eran ensordecedores. Al parecer la voz se había corrido y cada vez eran más y más quienes iban a su alcance. Parecían leonas hambrientas en busca de su presa. Pero nuestros chicos no se dieron cuenta de que la situación no era muy “favorecedora” para ellos hasta que las chicas empezaron a entrarse a golpes con tal de ser la primera en acercárseles, o en este caso: cazarlos. Y fue cuando estaban a sólo unos metros de ser aplastados y de tener una muerte lenta y dolorosa, cuando una voz muy parecida a la de unos de los gemelos les advirtió:
-¡Corran!
Y justo en ese instante sus mentes reaccionaron, sus neuronas se conectaron entre sí, mandándoles una señal a sus piernas para que empezaran a moverse. Todo sucedió en cámara lenta. En unos segundos los cuatro comenzaron a correr calle abajo, seguidos de cerca por la multitud desenfrenada que cada segundo crecía más, con una sola frase en mente: “El que lo encuentra se lo queda...”. Corrían como si un enjambre de abejas asesinas los persiguieran, aunque no podemos culparlos, porque si los agarraban, quien sabe que sería de ellos.
-¡Vamos chicas! ¡Más aprisa que se nos escapan!-dije con mucho entusiasmo, pues era una de las que dirigía “el ejercito”, jajaja... Después me acordé que si no escribo, no se termina el capi, y contra mi voluntad me desaparecí, no sin antes animar a las otras a acelerar el paso.
El maratón iba de un lado a otro por todo por toda la calle. No hubo una sola tienda en donde no se colaran en un desesperado intento por burlar a sus acosadoras, que parecían que habían recargado sus pilas para la ocasión. Era increíble como corrían con taconazos y con bolsos de todo el tamaño sin perder la compostura ni por un segundo... Los chicos entraron a Honey Dukes, con la esperanza de perderlas allí. Sin embargo no lo lograron y no tuvieron mas remedio que colarse a la parte de atrás y salir por la puerta trasera de la tienda. Siguieron su carrera por todos los sitios habidos y por haber que encontraron, cuando se dieron cuenta de que hacía rato que los gemelos se habían perdido de vista. Entraron en pánico ante la posibilidad de que los hayan secuestrado.
-Harry, ¿Qué hacemos?-preguntó su amigo cuando los lugares se habían agotado.
-No lo sé...-respondió el aludido saltando unas bancas.
-¿Traes tu capa invisible?
-¡Mi capa!-exclamó el pelinegro dándose en la frente.-¡La olvidé! Estaba dentro del baúl que George tiene minimizado en su bolsillo…
Siguieron buscando escondite Ya comenzaban a darse por vencidos cuando una mano salida de la nada los agarró de un tirón.
-¡¡¡Ahhh!!! –gritaron Harry y Ron paranoicos...
-¡Tranquilos! Somos nosotros...-susurró Fred quitándose la capa de encima.
-Apúrense, métanse aquí...-completó su gemelo señalando unos botes grises que estaban llenos a rebosar de pilas y pilas de fundas apestosas, sucias y llenas de basura, mugre y de quién sabe que cosa mas…
-¿Ahí?-preguntó atónito su hermano menor.
-¡Si! A menos que quieras seguir corriendo...
-¡Ni pensarlo!-dijo el pelinegro negando con la cabeza.
-Prefiero morir a manos de esas locas que meterme allí…–contestó el pelirrojo. En ese momento se oyeron los gritos de la muchedumbre desenfrenada acercarse:
-¿Dónde están?
-Creo que se doblaron a la derecha...
-¡Entonces vamos!
-¡Retiro lo dicho!-aseguró Harry tirándose de cabeza a un cubo de basura.
-¡No nos han visto!-dijo Ron escabulléndose en otro.
Fin de Flash Back
-Es un peligro andar con ustedes en estos días… -comentó divertido George.
-¡Si! Para la próxima, avísennos cuando su club de fans los vaya a acompañar chicos…-dijo sarcásticamente su gemelo.
-No puedo creerlo: ¡Hasta le quitamos las chicas a los tipos del anuncio!
-Si… es que no tenemos la culpa de ser tan irresistibles…-suspiró Harry dramáticamente, haciéndose el incomprendido.
Así que de esa forma habían llegado a tal situación… Sumamente interesante, ¿no? En fin, que siguieron su recorrido, rodeados de tiendas por todos lados, y no tuvieron ningún otro inconveniente a excepción de una ocasión tuvieron que devolverse en busca de Ron, que se había metido en un surtidor de escobas de carreras, antes de que éste se llevara la Saeta de Fuego’08 que el dueño le estaba vendiendo a cambio de 5000 galeones. Lo sacaron a rastras de allí, y después de mucho refunfuñar y argumentar que si tomaba prestamos de a 50 galeones de todos sus conocidos podría juntar los cinco mil que costaba, por fin aceptó que era una idea completamente absurda.
Y ya sin más, llegaron al local número noventa y cuatro. La calle llena de un grupo únicamente femenino había desaparecido, y ahora era normal, chicos y chicas comunes y corrientes sin ningún trastorno psicológico que les hiciera ver a Harry a Ron como sus ídolos… Sin embargo, estaba completamente desierta en comparación con lo abarrotado que estaba aquel lugar. Los escaparates de las tiendas de los alrededores, cubiertos de carteles con los precios de los artículos que vendían, eran totalmente sosos a diferencia de los del local de Fred y George que parecían un espectáculo de fuegos artificiales. Al pasar por delante, los peatones se volvían para admirarlos y algunos incluso se detenían para contemplarlos con perplejidad.
El escaparate de la izquierda era deslumbrante, llenos de artículos que giraban, reventaban, destellaban, brincaban y chillaban. Harry sonrió para sí mismo. Era impresionante como parecía que todo el tiempo aquel lugar siempre estaba en su máximo esplendor, que nunca tenía una racha mala, al contrario de las demás que tenían sus altas y bajas. Pero no la de los Weasley. Esa siempre estaba llena de alegría y diversión por todas partes, aun en los tiempos más difíciles.
Recordó la primera vez que vio todo aquello, hacia ya un año, cuando las demás tiendas estaban cubiertas de grandes carteles morados puestos por el ministerio en los que se observaban las fotografías de los mortífagos más buscados, la de los gemelos llevaba el mismo, pero con unas centelleantes letras amarillas que decían:
. ¿Por que le preocupa el-que-no-debe-ser-nombrado?
¡Debería preocuparle
LORD KAKADURA
la epidemia de estreñimiento que arrasa el país!
Entraron al local, en el que no cabía ni una aguja de tan apretado que estaba todo. Los clientes miraban los nuevos productos ubicados en los estantes de la izquierda, sin embargo los Surtidos Salta-clases no habían perdido su auge del todo. Un montón de niños de unos trece años se apilaban a su alrededor comentando entusiasmados lo genial que la pasarían faltando a clases. Una joven bruja de cabello corto y rubio que llevaba una túnica color magenta estaba detrás del mostrador. Se le veía muy atareada cobrando a la clientela que ya se marchaba, dando instrucciones a una chica de cómo usar varitas de broma, advirtiendo a unos chiquillos de no destapar los turrones sangra-narices y otras cosas más. Cuando vió a los gemelos su cara se iluminó:
-¡Que bueno que ya están aquí Señor Weasley y Señor Weasley!- exclamó aliviada.
-¡Buenos días Verity!- saludó Fred
-Mucha gente hoy, ¿verdad?- comentó George.- Lamentamos llegar tarde, es que tuvimos unos pequeños inconvenientes…
-Pero no te preocupes, ¡traemos refuerzos!- dijo Fred poniéndose la túnica del personal y señalando a los chicos.
-Me alegro de escuchar eso… ¡Por cierto! Se me olvidaba… Los del Ministerio llamaron hace media hora.
-¿Ah si? ¿Y que querían? –preguntó Fred mientras caminaba a la parte de atrás de la tienda, seguido de la bruja que miraba nerviosa un cuadernito de apuntes.
-Bien… ¿Y que hacemos ahora?-preguntó Ron luego de que se hubieran ido.
-Trabajar.-contestó George.
-¿Trabajar? Pero se supone que me ayudarías a ser el candidato perfecto de Hermione…
-Si lo sé… aquí esta tu primera lección: Trabaja y gana dinero, para que se de cuenta de que eres responsable y piensas en el futuro. Por Dios… Nunca pensé que diría eso. ¡Que bajo he caído! –dijo pasándoles unas túnicas magentas idénticas a las que tenia puesta.
-¿Y que hay de un cambio de look o algo parecido?- replico confundido.
-Bien, eso lo hablaremos más tarde… Ahora hay mucha clientela que atender.
-Pero…
-Escucha hermanito, lo primero es lo primero: debes obtener dinero para pagar el las lecciones que te daremos. Ya en las noches verificaremos la otra parte. Allí preguntarás o sugerirás lo que quieras… Pero mientras tanto, esto es lo que hay…-dijo haciendo el papel de padre comprensivo y colocando una mano en su hombro.- ¿De acuerdo?
-No me queda de otra…- dijo poniéndose la túnica le había pasado.
-¿Y que se supone que haremos?-preguntó Harry imitando a su amigo.- ¿Ayudar a los compradores?
-¿Qué? ¡No! Para nada… ¿No les había dicho? Mmm… Estoy olvidando las cosas…-comentó cuando los chicos negaron.
-¿Que debemos hacer?
-Ok, les explicaré, así que pongan mucha atención. Dado que Sortilegios Weasley ha adquirido tanta fama y que nuestros artículos de broma se venden tan bien, el espacio que tenemos en este local es muy reducido. Por lo que hemos decidido comprar el que esta contiguo a nosotros, ampliarlo y convertirlos en uno solo, para así hacer de éste nuestra sucursal principal. Ahora bien, hay tantos clientes por estos días, que Fred y yo no hemos tenido tiempo suficiente para acomodar las cosas. Ahí es donde entran ustedes: se encargarán de trasladar las cajas que están en la parte trasera y llevarlas por aquella puerta- señaló una cortina de color azul oscuro que estaba en la parte derecha y que camuflaba la entrada que unía los locales.-Además deben pintar todo, arreglar unas tuberías que no funcionan, ordenar los artículos nuevos que pondremos, reparar los escaparates que están arruinados, entre otras cosas… ¿Quedó todo claro?
-Sí…-contestaron al unísono.- Espera… ¿A que hora comemos?-preguntó Ron.
-Su hora de almuerzo es de doce a una de la tarde.
-¡Pero para eso falta mucho tiempo! ¡Moriremos de hambre!
-¡No exageres!… Ahora, pónganse en marcha.-dijo saliendo a ayudar a unos chicos que querían hacer un pedido vía lechuza.
-¿Soy solo yo... o es que los gemelos ya no están tan bromistas como antes?-preguntó Harry mientras caminaban hacia la cortina.
-Sí, es cierto. Los estamos perdiendo: ¡se están convirtiendo en adultos!
-Mmm… Espero que estés seguro de lo que sientes por Herms…-comentó el ojiverde de pronto.
-¿Por qué lo dices?
-Porque si llegas a romper con ella después de todo el trabajo que estamos a punto de hacer, primero me volveré loco, te golpearé por estúpido, luego me reiré en tu cara y cuando me aburra de verte sufrir te ayudaré a superarlo…-dijo divertido al ver las ruinas de un local completamente vacío que parecía que estaba a medio construir.
-¡Oh! Gracias… ¡que gran amigo me gasto!-respondió sarcásticamente el pelirrojo.
-¡En serio te lo digo! ¿Estás viendo todo lo que tenemos que hacer?
-Sí, lo veo, no soy ciego… Pero no te preocupes, ¡valdrá la pena!
-Eso espero…
-De eso me encargo yo… -Y pusieron manos a la obra.
Estaban haciendo todo en equipo, para que las cosas se les hiciera mucho más fácil. Pero aun así, ya en la tarde aun no habían acabado de acondicionar el local para empezar a trabajar en el… Solo para empezar, imagínense todo lo que tenían que hacer. Llevaron productos de limpieza de un lugar a otro, quitaron las capas de polvo que se habían acumulado encima de las estanterías y el mostrador. Sacudieron los escaparates, barrieron todos los desperdicios que con el tiempo habían quedado abandonados en el suelo. Sacaron desde hormigas, pasando por cucarachas y ratones hasta criaturas mágicas que se habían escondido en la parte de atrás. Y ya a las seis de la tarde regresaron nuevamente al otro lado para ayudar a despachar a las personas que aun quedaban en Sortilegios Weasley.
-Y… ¿Cómo funcionan exactamente estas…? ¿Fantasías Patentadas? –preguntó una joven.
-Señorita…- A Ron le tocaba atender a la última clienta, mientras Harry ayudaba a contar los ingresos del día a los gemelos.
-Llámame Andrea…-le respondió como quien no quiere la cosa.
-Eh… Pues, Andrea…Lo dice en la caja.-señaló Ron. Pero al voltear y darse cuenta de que hablaba con una rubia bellísima de ojos verdes que llevaba en su gran bolso rosa un chihuahua, rectificó rápidamente.-Pero si quieres, te explico con gusto. Tan solo con un sencillo conjuro accederás a una fantasía de treinta minutos de duración, de primera calidad y muy realista, fácil de colar en una clase normal y casi imposible de detectar. Es decir, que te imaginarás una situación en la que serás la protagonista… Te advierto que puede tener algunos efectos secundarios…
-Oh… Genial, le compraré una a mi queridísima prima. La pobre, no tiene novio, y ha de estar desesperada
-¿En serio? Si es tan linda como tú de seguro no tendrá problemas…-le respondió siguiéndole el juego a esa arpía, digo…chica.
-No, en realidad no. Yo soy la más linda de la familia…- (N/A: ¿Alguien tiene tantas ganas como yo de que Andrea se caiga dentro de la caja de micropuffs y estos se la coman viva? Mejor olvídenlo… Van y después se envenenan los pobrecitos…)
-Eso lo sé de solo mirarte preciosa…-continuó Ron, sin darse cuenta de que estaba calificando de fea a su Herms…
-¡Oh My Goodness! Osea, eres toda una lindura darling… Lástima que me tenga que ir, ¿Podrías decirme cuanto es?
-Para ti… nada. Va por cuenta de la casa…-contestó con una sonrisa pícara.
-¡Gracias corazón!
-No hay de que… ¡Regresa pronto!
-Lo haré…-susurró la joven seductoramente y salió de allí.
-¡Te lo descontaré de tu sueldo!-le advirtió Fred a su hermano menor a la vez que cerraba el local con llave.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No puedes ir por ahí regalando artículos a cualquier niña linda que se te cruce…
-Esta bien…
-¿Sabes que? Note algo muy interesante mientras coqueteabas con esa chica…
-¿Yo coqueteando? ¿De verdad?
-Pues si… lo hiciste muy bien, no se cual es tu problema… puedes hablar con cualquier chica sin trabarte…
-El problema es simple: Hermione no es cualquier chica. Ella es… no se. Simplemente especial.
-¿Especial? Hay hermano, que sentimental estas… creo que has estado viendo muchas telenovelas últimamente… -dijo de repente Gorge uniéndose a la conversación. Los cuatro habían subido unas escaleras ubicadas al fondo, que daban a un mini-departamento justo encima del local. Tenía dos habitaciones, una pequeña sala de estar y una cocina. No era la gran cosa, pero les servia para descansar en la noche.
-¿Yo? ¿Sentimental?... Naaaa…-replicó sentándose en una mesa al fondo de la habitación. El sol ya se había ocultado y por la ventana se podía apreciar como rápidamente las calles comenzaban a quedar en penumbras.-Es solo que no es lo mismo hablar con ella que con Lavender. No las puedes engañar con las frasecitas simples y sin sentido que le dirías a cualquier otra. Es demasiado inteligente…
-En eso si que tienes razón. Y puede que llegue a resultar un inconveniente… Demasiada astucia, valentía, principios y astucia para una chica.
-Bueno, pero aun así con todas esas cosas, estoy loco por ella. Por más que quiera no puedo evitarlo.
-Si… Supongo que no era tu plan enamorarte de tu mejor amiga…
- Créeme que no puedes planear de quien enamorarte… Te lo digo por experiencia. Nunca imagine que terminaría saliendo con la hermana de mi mejor amigo. Y mucho menos que iba a ser aquella chiquilla que conocí el primer día en King Cross quien volvería mi mundo de cabeza.-dijo Harry, recapacitando sobre como había sucedido todo con su pelirroja.
-Entonces, ya que aclaramos todo, ¿Cómo se supone que le voy a hacer para conquistarla?
-Fácil… Supongo que querrá un chico que tenga sus mismos intereses, que se parezca a ella, ¿No? –Ron asintió levemente.- Bien… pues es justamente eso lo que le daremos. Te instruiremos para convertirte en su chico perfecto.-dijo Fred subiendo los pies a la mesa.
-Deberás trabajar muy duro si queremos terminar con todo esto antes de su fiesta de cumpleaños. Sabes que con todo lo que estas haciendo en el día, solo tendrás las noches y tus horas libres para hacer lo que tengas que hacer.-dijo George.
-Bien.
-Creo que podemos comenzar con unas lecciones de modales, a las chicas les gusta eso…
-Y podemos ir mañana en la tarde a una librería y comprar algunos volúmenes de la literatura muggle, que sé te convendrían leer…-sugirió Harry.
-Y tengo algo que posee los pasos principales para que cualquier chica, incluso Hermione, caiga rendida a tus pies…-y agitando su varita conjuró un montón de revistas algo gastadas, que su hermano menor tomó con desconfianza.- ¡Trátalas bien! Mira que son una reliquia familiar. Han pasado por muchas generaciones de Weasleys. Y es la clave de nuestro éxito.-completó guiándole un ojo.
-Léelas y pondremos en practica todo, ¿ok?
-Ok… Pero, ¿Solo leeré cosas y las pondré en práctica?
-Pienso que algo de ejercicios no te caerá nada mal… Pesas quizás…-dijo Harry.
-Es una buena idea, porque estas algo delgaducho… El abdomen, los bíceps y tríceps debes mejorar.-confirmó uno de los gemelos parándose de su asiento y examinando a Ron a la luz de una lámpara.
-Seguro que unos músculos le impresionaran bastante…-aseguró el otro.
-¿Y donde encuentro equipos para ejercitarme?
-Ah… pues Lee nos prestó algunos… Están en nuestras habitaciones. Puedes usarlos.
-Y deberías ir a la playa y broncearte algo… estas pálido…-siguió el gemelo con la revisión imitando a su madre.
-Únete a alguna causa noble que haga que piense que no eres un patán después de todo… -dijo Fred.
-Unas clases de baile no te vendrían mal…-animó George.
-Si, si sabes como manejarla en la pista de baile, será muy sencillo todo lo demás…-confirmó Fred.
-Escucha música clásica, apréndete los nombres de sus autores…Si, sé que suena aburrido… Pero a ella le encantará.
-Mmm… Creo que debería tomar nota de todo esto…-se dijo el chico que abrumado ante tantas nuevas ideas comenzó a anotar todo sin parar.
-Sabes… Mejor memoriza la contraportada de los libros y listo… Así no tendrás que leerlos todos…
-¡Artes! Seguro que darás una buena impresión si sabes lo esencial de la danza, el teatro, pinturas, artistas…
-Viajó a Francia en tercer año, ¿cierto? Creo que la sorprenderías sabiendo distinguir los tipos de vinos y quesos…
-Y si te pide opinión de algo que no sepas, afirmas todo con elegancia y le dices que estas de acuerdo con su opinión…
-También algo de ropa nueva…
-Un traje casual para la fiesta…
-O mejor aún: un esmoquin…
-¡Chistes nuevos!
-No… ¡pensará que no ha madurado!
-Tienes razón.
-Mejor sé reservado…
-Cuando eres silencioso y solo hablas cuando es necesario, las chicas piensan que escondes algún misterio y se interesan en ti…
-Es psicología inversa…
-Hazle buenos cumplidos… Hay una sección dedicados a ellos en una de las revistas.
-Regálale sus flores preferidas el día de su cumpleaños…
-Creo que son los jazmines…-aventuró Harry.
-Aprende a cocinar algo…
-Compra un nuevo perfume…
-…
-Por ahora no se me ocurre nada más…-dijo Fred.
-A mi tampoco.-dijo su hermano.
-Ni idea.-completó el pelinegro.
-Ok… Pues si ya terminaron, agradezco mucho sus sugerencias. De verdad.- levantándose de su silla agregó: -Mejor me voy comenzar con todo esto.-Dio un gran bostezo.- Si es que no me duermo antes... Nos vemos mañana…- Agarró su pila de instrucciones y revistas y se fue de allí.
-Bueno Harry, nosotros también nos vamos a acostar temprano…
-¡Que descansen!-los gemelos entraron en la puerta de la derecha.
Harry se quedó solo y pensativo por unos instantes. Miró hacia afuera. La luna y las estrellas ya estaban en el cielo. Eran apenas las ocho de la noche. Y recordando una vieja promesa que hizo a cierta pelirroja, sacó pluma, pergamino y tinta de su baúl, y empezó a redactar una carta. Luego de media hora y de borrones y tachaduras quedó satisfecho con lo que decía. La pasó a limpio, la enrolló y ató a la pata de su lechuza el pergamino. Abrió la ventana y la observó sobrevolar la oscuridad unos instantes, hasta convertirse en una motita blanca. Estaba seguro que a pesar de tener que trabajar en vacaciones, sería mil veces mejor que los veranos en la casa de los Dursleys. Sonrió al escuchar la voz de Ron, al parecer estaba leyendo en voz alta y memorizando algo. Apagó las luces, e imitando a los gemelos, se fue a dormir.
¡Hola a todosss!
¿Cuanto tiempo ha pasado desde el último capitulo? Acaso, ¿unas dos semanas? Sí… creo que así es. Bueno, pues no es tanto como imaginé :)… A ver, me gustaría que me contaran algo nuevo ¿Cómo están? ¿Qué han estado haciendo? ¿Sobreviven a las clases o están a punto de auto convencerse de que talvez ser analfabeto no sea tan malo después de todo…? ¿Les gustó este capi? ¿Alguna cosa que quieran que incluya en la historia? ¿Alguna idea para que Ron conquiste a Herms? ¡Chicos/as! ¡Háganme saber tácticas de conquista, que se me acaban!
Nuevamente, y como es costumbre: ¡¡Gracias por los reviews!! Me encantan, y me alegran el día con solo leerlos… Me despido de ustedes con abrazo calentito (me muero del frío!) y les mando besos a todos…
Cuídense mucho y nos vemos luego…
Lu