← Historia 26948 · de
Historia 26948 — capítulo 10
Capitulo 10- Un secreto mal guardado
Regulus estaba durmiendo placidamente después de una reunión maravillosa. Había recuperado su honor y todos habían brindado por un duelo exitoso. Esa mañana deberían elegirse los 4 chicos que pelearían con los merodeadores.
No muy lejos de allí, tras una puerta con relieves en forma de serpiente, estaban Dolohov y Lucius hablando en voz baja.
-Snape, definitivamente. –afirmó Dolohov.
-Por supuesto. –contestó Lucius.
-Avery y Nott son muy torpes.
-Vaya que lo son… Y Parkinson, no lo creo.
-¿Parkinson? –preguntó Dolohov.
-El amigo de Black.
-¿Qué?
-Ya sabes, el que tiene cara de bulldog.
-¡Ah, el! No, no le da el cerebro. Por otra parte, es bueno, porque podemos influenciarlo.
Se miraron, pensativos.
-¿Sabes que? Mejor no malgastemos energía. –opinó Lucius.
-Si, será lo mejor.
-Yo no peleare. Y tu tampoco.
-Es mejor que se muelan a palos los más jovencitos. –dijo Lucius, con una sonrisa macabra.
Rieron entre dientes y se sirvieron un poco de whisky de fuego. Dolohov revisó un pergamino.
-A ver… Bullstrode.
-Si, ese es bueno, aunque no tenga tanto cerebro. Sabe lo que le conviene.
-Sep, seria como la caballería pesada. Si se le cae la varita, lo más probable es que los mate a golpes. –dijo Malfoy, llorando de la risa.
-Jejeje… Ejem, -su amigo tosió, recuperando la compostura- Zabini no puede. Esta en la enfermería por tragarse huevos de doxy. Oí que los compraron vía Knockturn Express. Deben ser algo asqueroso.
-¡Ah, pero su hermana si podría!... ¿No crees?
-Una vez la vi en un duelo, pero solo una vez. Es buena, es buena.
-Bien, entonces nos falta uno…
-Ni sueñes con esos tarados de sexto… ¿Cómo se llamaban?
-¿Crabbe y Goyle?
-Si, ya sabes.
-No. No podrían distinguir una varita del Sauce Boxeador. Olvídalo.
-Oye… Se me ocurre una idea. –dijo Dolohov, sonriendo.
-¿Cuál?
-Necesitamos novatos jóvenes, ¿verdad?
-Si.
-Seria como matar a dos pájaros de un tiro poner a Regulus Black en contra de su hermano. ¡Snape podría enseñarle las maldiciones!
-¡Severus ha empezado este año a experimentar con maldiciones avanzadas!
-Pero Mulciber me contó que en un ataque de inspiración invento una maldición nueva.
-¿Cómo se llama?
-Ni idea. Pero Snape ya la utilizó contra el.
Rieron como locos, golpeando las botellas de whisky contra la mesa. En la habitación de al lado se oyó un ‘¡Dejen de hacer ruido, puercos impuros!’.
-Esta bien. A Black le enseñaremos entre todos. –repuso Dolohov, calmándose.
-Después de que le enseñemos gratis –énfasis en esta ultima palabra- maleficios, entonces no pondrá excusa para que lo reclutemos para el Señor Oscuro.
-Entonces acabamos de matar tres pájaros de un tiro, y a muy bajo precio…
La clase del profesor Binns nunca había estado tan aburrida. Regulus recordaba vagamente algunas palabras; al menos sabía que estaba hablando de la rebelión de las brujas en el siglo XVII, y que su líder había sido Hedwig la Temeraria. No habían tenido mucho éxito al ponerse en contra de la Inquisición. ‘La inmortalidad sigue siendo uno de los asuntos pendientes de la magia’, pensó Regulus, antes de quedarse inevitablemente dormido.
-¡Black! –le gritó una voz al oído.
-¿Eh?...¿Ah? –balbuceó Regulus. Era su amigo Parkinson el que había gritado.
-La clase termino hace cinco minutos.
-Oh, vaya… Que desastre… -comentó, frotándose los ojos.
-Yo tengo que ir a terminar un trabajo para Encantamientos…
-Te alcanzare mas tarde. –respondió. No tenia muchas ganas de estar encerrado, y menos después de haber sobrevivido a una clase de Binns.
-Oh, esta bien.
Parkinson ya se estaba yendo, cuando le dijo:
-¿No me pasas tu practico de Encantamientos?
-Claro, tómalo. –respondió, riendo.
Se puso en camino al Lago. Tenía ganas de disfrutar su victoria solo… y tal vez con unas cuantas ranas de chocolate. Estaba pasando entre algunos estudiantes cuando vio a Snape caminando solo por los terrenos. Estaba dando muchas vueltas, lentamente, como si quisiera que nadie lo viese. Regulus estaba muy aburrido, así que pospuso su picnic y salio a investigar. Era raro no ver a su compañero sin amigos cerca, o sin libros en las manos…
Subió una de las escaleras de piedra y lo fue siguiendo desde arriba, procurando que Snape no viera su sombra ni sintiera sus pasos. Era bastante difícil y estaba yendo muy lento. De todas maneras, eso no era un problema, ya que su compañero también se estaba tomando su tiempo.
Entonces, se detuvo. Regulus lo hizo también, y espero ver que sucedía. Miro hacia atrás, y se dio cuenta de que estaban muy lejos de la masa de gente. ¿Qué pretendía Severus? Miro otra vez hacia delante, y pudo ver a una chica avanzando hacia el chico. Una pelirroja, que creía haber visto antes…
-¡Sev! ¿Cómo estas?
Regulus observo el uniforme de la chica. Sus distintivos de casa eran rojo bermellón.
-Hola, Lily. –saludo con una sonrisa.
¡¿Qué?! ¿Snape saludando a una Gryffindor? Debía ser una broma…
-¿Vamos?
-¿Adonde?
-No se, cerca de los Invernaderos. –respondió ella.
-Uf, eso esta en la otra punta. Además, nos verían.
-Esta bien, entonces, sentémonos y charlemos aquí. –dijo alegremente.
Regulus no podía creer lo que estaba viendo… Primero la saludaba, ¿y ahora se quedaba a charlar con ella?
-Así que terminaron sus castigos.
-Si, hace unos días.
-Lamento eso.
Se hizo una pausa entre ambos. Regulus vio como a Snape se le iba frunciendo el ceño.
-¡Ese estupido Potter!
-¿Qué?
-¡Si! El sabia todo, ¡el lo planeo con sus sucios amiguitos!
-Aun así, no deberían haber peleado. Si sabían de antemano que los iban a atacar, ¡podrían habérselo dicho al profesor Dumbledore!
-No entiendes, Lily; es una cuestión de honor. No quedare como un cobarde.
-Pero te habrías ahorrado el castigo.
-Al menos le di su merecido a Potter.
-Deja a James, no vale la pena.
Snape la miro en silencio durante unos momentos.
-¿No estarás defendiendo a Potter, o si?
-No digas tonterías. Actúa con dignidad, Sevy.
Regulus espero el estallido; Snape odiaba que lo llamaran así. Sin embargo, ¡El le estaba sonriendo!
-¿Y como ha estado todo? –pregunto Snape, luego. Sus mejillas mostraban un leve rubor.
-Ah, bien. McGonagall me dio 20 puntos por hacer bien los hechizos.
McGonagall… Lily… McGonagall… Lily… Su cerebro intentaba decirle algo, ¿pero que?
-Seguro que te salen estupendos.
-¡Si, así es! Y para que te alegres un poco mas, ¿adivina a quien le salio horrorosamente, además de a Peter?
-…Mmm… Creo que ya se quien es. –dijo, con malicia.
-¡A James!
James… Lily… James… Lily… McGonagall… Regulus estaba muy concentrado. De repente, se oyó una voz melosa a lo lejos.
-¡Evans! Tengo que hacerte una pregunta!
-Oh, no… ¿Potter? –murmuro Snape con disgusto.
-Oh, genial.
Lily y Severus se fueron corriendo terreno abajo y se perdieron entre los árboles. Momentos después apareció James. Miro hacia un lado y hacia otro.
-Vaya… Me pareció verla venir hacia aquí. –se dijo, y se rasco la cabeza- Seguiré buscando.
Y desaprecio. Regulus entre tanto, había quedado shockeado arriba en las escaleras. Su cerebro había sacado algunas cuentas, muy beneficiosas… Ahora que ya sabía por que estaban enfrentados James y Severus en realidad, pensó que seria una buena oportunidad para arreglar algunos asuntos… Y si no lo lograba, seguía siendo una información valiosísima.
Regreso a la Sala Común con una sonrisa en la cara. Lucius estaba sentado a la mesa, esperándolo.
-Hemos tomado una decisión, Black. –musito Malfoy, con deleite.
-¿Qué? –pregunto un poco asustado.
-Saluda a tu maestro de artes oscuras, Black.
De entre las sombras, Snape apareció con gesto adusto y lo miro.
¿Iba a pelear en un duelo? Regulus se quedo paralizado, sin saber como reaccionar.