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Historia 26948 — capítulo 5
Capitulo 5- La primera clase
Rgulus salió deprisa, atravesando el frío muro de piedra como en la plataforma 9/3 cuartos. Corrió hasta el vestíbulo, fijándose si podía encontrar a su hermano desde allí. Pero ningún slytherin debía verlo hablando con él, o pensarían lo peor. Abrió la puerta del castillo y salió para los terrenos de Hogwarts. Casi se choca con una multitud de alumnos de Ravenclaw que iban entrando.
‘¡Maldición, Regulus! No estas siendo muy discreto que digamos’ le dijo una vocecita en su cabeza, así que le hizo caso. Con el corazón en la boca, trató de calmarse y tratar de encontrar a su hermano. Siguió caminando en dirección a los invernaderos de Herbología, cuando un chico de segundo de Hufflepuff lo detuvo.
-¿Adónde vas tan deprisa, mano?
-¿Y tú quién eres? –exclamó Regulus.
-Yo soy Stuby Boardman. Acabo de estar en clase con tu hermano, Sirius.
-¿Cómo lo sabes? Es decir…
-Me dijo que eras petiso, de slytherin, de primer año y que seguro te ibas a poner nervioso. ¿Cómo te llamas?
-Regulus Black.
-Si, así me dijo que te llamabas, chico. Me mandó a decirte que –puso los dedos en forma de comillas y los ojos en blanco- ‘se siente bien y que a veces ser segundo es mejor que ser séptimo’. No tengo idea de que quiere decir, pero no podía decírtelo en persona.
-Oh, gracias.
-De nada, mate. Sirius me dijo que tocabas bien la gaita.
-Em, un poquito.
-Suerte con eso, a mi me encanta la música.
-Genial, ahora si me disculpas, tengo que correr.
-¡Adiós y suerte!
-¡Graciaaas!
Regulus corrió de vuelta al castillo. Tenía 15 minutos para llegar a su encuentro con Sirius. Era obvio que se encontrarían en el segundo piso, no en el séptimo (“A menos que se refiriera a Remus y al mito del hombre lobo” pensó su yo sarcástico). Ahora, tenia que preguntarle por que ‘se sentía bien’. Llegó al rellano del segundo piso y abrió la puerta. Era la Biblioteca. ‘Claro, el último lugar donde uno vería a algún merodeador. Muy ingenioso, muy ingenioso…’ pensó Regulus. Estaba pasando por entre los estantes, curioseando por ahí, cuando una mano lo agarró por la túnica y lo tironeó para atrás.
-¡Sir…!
-Shhh… -lo cortó Sirius- Estuvimos cerca.
-¿Snape te hizo algo?
-Casi. Intentó lanzarme algunos hechizos por la espalda, pero Remus se dio cuenta y lo interceptó.
-¿Y?
-Y nada, ahora él y su sucio amiguito están colgados en uno de los árboles de afuera. A esta altura ya deben de haberse caído, pero bueno…
Se dio la vuelta, como para que Regulus lo siguiera.
-Un segundo; Sirius, ¿tus amigos saben que me vas a ayudar?
-No. Y espero jamás lo sepan. Sobre todo James.
-¿Por qué?
-Veo que siendo astuto como eres no te has dado cuenta de la situación; nos dedicamos a molestar slytherins cada vez que tenemos un mal día. Somos los primeros en defender las cualidades de nuestra casa: caballerosidad, valentía…
-No son muy caballerosos con mis amigos… -dijo Regulus con rencor.
-¡Aaah! ¡Ahora son tus amigos!
-Bueno, yo… -balbuceó ruborizado.
-Escucha, una cosa es pelear con slytherins y todo eso, pero otra cosa es poner en peligro la vida de alguien. Lo nuestro es pura diversión.
-No lo creo. Un día algo va a salir mal. Te va a salir mal.
-Como quieras. Ahora, si ya terminaste con tus lloriqueos, vamos al séptimo piso.
Sirius y Regulus salieron de la Biblioteca con sigilo. Regulus siguió a Sirius, pero Sirius estaba yendo escaleras abajo… ¿Qué?
-Sirius, el séptimo queda arriba.
-Para ir arriba primero hay que bajar.
-¿Lo que significa que…?
-No eres tan inteligente, ¿eh?
-Oye, ¡soy nuevo aquí!
-Como digas. Hay un pasadizo en uno de los rellanos del primer piso. Ahí para ser más precisos. –señalo el cuadro de un burgués- ¡No pienso comerme más de seis escaleras que vienen cuando se les da la gana!
Así que llegaron al retrato de un hombre vestido como un noble. Sirius dijo la contraseña (‘Muerde el polvo de la derrota’) y se trasladaron automáticamente a la copia del retrato en el séptimo piso. Abrieron la puertita y salieron.
-Ahhh… Llegamos. –suspiró Sirius, aliviado porque nadie los había visto.
-¿Por qué aquí? –preguntó su hermano.
-Oye, Regulus…
-¿Si?
-¿No te cansas de hacer preguntas? Sígueme y verás. –repuso Sirius.
Dieron vueltas por los pasillos del lugar hasta llegar a un muro enorme. No tenía ningún tipo de ornamentación, y parecía una pared común y corriente. Regulus pronto descubriría que no era así. Sirius dio tres vueltas en frente de la pared, y miró con hastío a su hermano (‘Ves?’). Una puerta apareció en medio del muro y entraron.
Adentro estaba ornamentado todo de verde y plata, las paredes eran de colores oscuros y había muchos libros en una biblioteca. También había sillas en forma de serpiente, como en la Sala Común de Slytherin y una chimenea para los días fríos.
-Sirius, ¿Cómo elfinas hiciste eso?
-Fácil. Piensas en algo que realmente necesites, a la vez que das tres vueltas. Entonces aparece una puerta y adentro esta lo que buscas.
-Guau… ¿Alguien más conoce este lugar?
-Solo los chicos, tú, y yo. Y no le digas a nadie mas, ¿oíste?
-¡Si, si, si! A nadie.
Sirius empezó a recorrer un poco nervioso la sala, intentando pensar como comenzaría la primer ‘clase’. Observó los estantes de la biblioteca, a la vez que leía de pasada títulos como los que tenia en casa (‘La Nobleza de la Naturaleza’), o que había encontrado una vez por Knockturn Alley (‘Métodos para descubrir a un sangre sucia’) o incluso en Diagon, en Flourish & Blotts (‘¿Lo llevas en la sangre o te adoptaron? Lista de famosos slytherins… se sorprenderá!’). Ninguno parecía convencerlo. Caminó hasta a su hermano, pero tropezó con algo. Era otro libro. ‘El Buen Slytherin’, decía, y estaba escrito manualmente, así que probablemente había sido de algún alumno. Lo hojeó, muy interesado, y sorprendido descubrió que estaba escrito hasta la mitad. Era muy antiguo. En la última página estaba escrito así:
Año 1864-
En mi último año, mis hermanos y yo nos hemos tomado la molestia de escribir parte de las cosas que hemos visto durante nuestra estadía en Hogwarts. Pasadizos, contraseñas, costumbres y apodos. Ojala haya servido al slytherin que haya encontrado este libro, y espero que haga lo propio durante la época de su estadía.
P.N.B, S.B, E.B y U.F (anexada)
-¡Sirius! ¡Que interesante! –exclamó Regulus, una vez que leyó el escrito.
-Si… Podría ayudarte bastante.
-Todos tienen el mismo apellido.
-Porque eran hermanos, Regulus Arcturus.
-¡Ya lo se! Oye, ¿que tal si fueron famosos? –dijo con un dejo de emoción en la voz.
-No me interesa. Bueno, a ver… -abrió una página al azar- Pasadizos. Nah, olvídalo, ya habrá tiempo para eso. –‘Se me ocurre algo…’ pensó Sirius. Sus amigos aparecían en sus pensamientos. Abrió otra página.- Qué hacer ante tales situaciones.
-¡Uuuuy…!
-Dime, Regulus, ¿Qué harías si te chocaras a un gryffindor?
-Le diría, em… ‘Lo siento’.
-¡ZOQUETE! ¡Eres demasiado caballeroso para estar en Slytherin! Le dirías ‘Vete al diablo, mugroso defensor de los muggles!’.
-Ah. –balbuceó Regulus, atónito.
-Oye, no importa. Ahora, ¿Qué harías si a Slytherin le ganaran limpiamente en un partido de Quidditch?
-Bueno, qué se le va a hacer…
-¡NO! ¡Silbarías a los miembros del otro equipo e insultarías a sus madres!
-¿No crees que es demasiado…?
-En absoluto. Si quieres pertenecer –Sirius enfatizó esta última palabra- mejor haces lo que yo y este libro decimos.
Y así pasaron los siguientes 45 minutos. Regulus intentaba memorizar todo lo que Sirius le decía, pero a ultimo momento su caballerosidad intervenía y recibía un reto de parte de Sirius. Cada vez se convencía menos de que Slytherin era la casa correcta…