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Historia 26948 — capítulo 8

Capitulo 8- La tortilla empieza a darse vuelta

James, Sirius y Peter recibieron castigos mayores que los Slytherins, porque habían sido ellos quienes habían iniciado todo. La herida en el brazo del primero se había curado en un abrir y cerrar de ojos gracias a Madame Pomfrey. Los tres merodeadores seguían sin entender como sus enemigos habían estado prevenidos.

-Alguien les avisó… ¡Eso seguro! –dijo Remus, mientras veía a los tres amigos limpiar los orinales del baño de prefectos.

-¡Pufff…! Parece que alguien comió demasiados porotos (frijoles). –exclamó Peter, con cara de asco.

-¡Perdón! –se oyó la masculina voz de alguien de afuera, y una cabellera pelirroja que escapaba de la escena.

-¿Ese no era Arthur Weasley? –preguntó Sirius.

-Si…

Los chicos se miraron para luego echar a reír a carcajadas.

-En fin… -dijo James, enjugándose una lagrima de la risa- no se para que nos reímos; el zoquete le dijo a Dumbledore que estábamos peleando.

-No importa… La culpa fue nuestra. Él solo cumplía con su deber. –opino Sirius, y luego añadió- Siguiendo con el tema; me gustaría saber quien nos delato. Lo rebanare.

-¡Esperen, esperen! –exclamó James- ¿Saben que están haciendo los otros?

-¿Qué otros? –pregunto Remus.

-¡Los estúpidos, claro! –respondió.- Están almacenando moco de gusarapo.

-No me refería a eso. Me refería a sus nombres. Quiero saber quienes son.

-Em, bueno… Estaban Quejicus, Bullstrode, Nott… -contó el chico de anteojos.

-…También Malfoy, Avery, Mulciber… -Sirius estaba usando los dedos de sus manos.

-…Parkinson, Rookwood, y… y… ¿Qué no estaba tu hermano? –preguntó James, extrañado.

-Oye, ¡es verdad! Estaba con ellos cuando nosotros los vimos en el primer momento. No creo que le hayamos dado con ningún hechizo. De hecho, no recuerdo que estuviera cuando empezamos a pelear…

-Denme un segundo, ¡ya vengo! –dijo Remus, y se largó a correr escaleras abajo.

-¿Y a este que bicho le picó? –se preguntaron los otros.

Regulus estaba en la Sala Común, mirando desde la ventana los invernaderos. Se sentía un poco culpable por haber dejado a sus compañeros solos en el castigo, y también porque había hecho que Sirius y sus amigos recibieran la peor parte. Pero en el fondo de su ser, sabia que se lo merecían. El solo había cumplido con su deber de buen slytherin. Es lo que cualquiera habría hecho por su casa, ¿no?

Se sentó a repasar el manual de sus antepasados. No usaba casi ningún pasadizo, porque no le gustaba salir mucho de la Sala, y además, muchos de los atajos guiaban a pisos en los que no tenía clases. Ya había leído unas cuantas páginas, cuando la puerta se abrió y aparecieron los castigados, con una cara de disgusto aun latente.

-¿Qué es ese libro? –preguntó Lucius no bien vio a Regulus. Sin duda estaba molesto porque el soplón no había recibido nada.

-¡Nada! Es un libro que mi padre me prestó. –mintió.

-Ah. -lo miro con una mirada congeladora y se fue al dormitorio.

-¿Cómo estuvo? –pregunto Regulus tímidamente a Snape. Justo Snape. ¡La persona mas indicada! El chico se limito a fruncir el ceño y a mirarlo de arriba abajo secamente.

-No es justo… -murmuro Avery, y se fue con Nott a cambiarse (NdA: ruego no haya pensamientos sucios acerca de lo que acabo de escribir ¬¬).

-¡Pero si yo les avise! Si no hubiera sido por mi, ustedes estarían haciendo lo mismo que ellos. ¡Ustedes decidieron encontrarlos en el vestíbulo, no yo!

-¡Entonces jamás debiste haber dicho nada! Y no es solo por eso que estamos enojados… -dijo Parkinson con mirada resentida.

-¿A que te refieres? –preguntó Regulus.

-Dijiste que no habías oído la voz de tu hermano, ¡pero si lo hiciste!

Regulus quedó paralizado. Había olvidado ese detalle.

-Es que, em, no parecía… -intentó justificarse.

-Olvídalo. –dijo, y se fue junto con Bullstrode a otro lado, mientras murmuraba- Defensor de los defensores de los sangre sucia.

Al final solo había quedado Mulciber en la habitación, hojeando una carta que había dejado una lechuza. Regulus recogió el libro, lo puso en la mochila y salió de la Sala Común. No soportaría más acusaciones.

Tan ocupado estaba en irse, que no se enteró de lo que estaba leyendo Mulciber.

-¡Remus! Al fin vuelves. Ya terminamos de limpiar. De hecho, estábamos a punto de irnos. –dijo James.

-James, recuperé la capa de donde me dijiste que la habías escondido.

-¡Uf, gracias, Lunático! Y ni siquiera te lo pedí. –James sonrió agradecido.

-Es que la usé. –Sirius puso cara de no entender.- Resulta que me acerqué hasta los invernaderos, donde estaban los chicos de slytherin hace un rato…

-¿Y?

-Tu hermano no estaba.

-¿Qué? ¿Por qué? ¡Él estaba con ellos!

-Alcancé a oír lo que Malfoy le decía a Avery. Dijo que no había dicho nada de Regulus como una especie de agradecimiento…

-¿Agradecimiento? El idiota de mi hermano no me ha dicho nada. Es decir, el siempre me dice que es lo que hace por sus amiguitos, por las dudas…

-¡¿QUE?! –exclamaron los otros tres al mismo tiempo. Sirius se llevó la mano a la boca, aterrorizado. ‘Eres un metepatas, Sirius Canuto Black’.

-Es queeemmm… Últimamente anda siempre alardeando de las estupideces que hace con los tontos esos y… Pues, cada vez que nos cruzamos se quiere hacer el importante.

Tal vez James y Peter se tragaran el cuento (que era bastante convincente, si tenemos en cuenta las actitudes de la mayoría de los slytherins), pero había algo que a Remus no le encajaba en el rompecabezas. Estos últimos meses, Sirius se había estado ausentando de la Sala Común, siempre por diversos motivos, y nunca contaba lo que le había pasado. Y ahora había dicho que Regulus le decía las cosas ‘por las dudas’. ¿Qué había querido decir? Porque definitivamente eso había sido algo accidental.

Mientras, Sirius se había quedado pensando que cosa había hecho su hermano por sus compañeros. Era posible que él hubiese sido el delator, ¿pero cómo? No había habido nadie allí, cuando ellos habían estado hablando…

Y entonces le cayó la ficha: Remus había estado ayudando a la dama del carrito, porque un niño no la había visto y se la había chocado. ¡Regulus!

-¡Chicos! -¿les decía o no? (NdA: should i stay or should i go? xD)

-¿Si? –preguntó Remus, esperanzado.

-Emmm…

Sirius quedó así unos segundos, debatiéndose entre la lealtad hacia su familia o sus amigos. ‘¡El te traicionó! ¿Recuerdas lo que dijiste acerca de la traición?’ dijo una voz en su cabeza. ‘¡Es tu hermano! Es un niño inseguro…’ dijo otra vocecita…

El chico miró a un lado y a otro. Miró a sus amigos, que aguardaban desconcertados y miró hacia el suelo, pensando en su hermano. Pero su hermano lo había traicionado.

-Fue Regulus.

-¡Lo sabia! –exclamó Remus.

-¿Cómo lo sabes? –preguntó James.

-Por el incidente en el tren. Había un niño al lado de nuestro compartimiento, que se chocó con la dama del carrito.

-¡Es cierto…! ¡Yo la ayudé! –recordó Remus.

-Además, es de la única manera que sus compañeros lo hubiesen protegido. En Slytherin no se suele huir de las peleas, al igual que en Gryffindor. Es todo cuestión de honor, pero Regulus se zafó.

-Mira, Sirius, no quiero que te tomes personal esto, pero… -empezó James.

-Lo se. Mi hermano y sus amigos tendrán su merecido.

Regulus volvía del lago a la Sala Común. Había pasado unas horas allí, disipando sentimientos de culpa. Ya eran las 7 de la tarde, y se estaba poniendo oscuro. Se preguntó donde estaría la lechuza que él había mandado con la carta para Sirius, pero no le dio mas importancia y empezó a subir unas escaleras. Cuando llegó al tercer piso, una puerta se le apareció. Regulus tocó la aldaba, y esta preguntó.

-¿Contraseña?

-Basiliscos Siseantes.

La puerta se abrió y Regulus entró a la sala común. Encontró a todos los castigados, más otros slytherins allí, de pie, esperándolo. Mulciber tenía en la mano un pedazo de pergamino.

-Hola. –saludó Regulus tímidamente.

-Black, ¿Qué elfinas significa esto? –preguntó Lucius Malfoy, con la ira crispada en su rostro.

-¿De qué hablas?

-Mulciber, muéstrale.

Mulciber se adelantó y le dio el trozo de papel al chico. Era la respuesta de Sirius. La leyó.

Enano: hoy terminaste de despertarme. Yendo directo al grano, no me causa mucha sorpresa que hayan sido nuestros parientes, después de todo, la nuestra es una de las familias más apegadas a la casa de Salazar Slytherin. Oh, por cierto… ¡tuve que inventar una excusa para que James no descubriera de qué estábamos hablando! ¡La próxima vez, si vas a hablar de eso, hazlo de una manera que solo yo entienda!

Nos vemos (o afortunadamente, TAL VEZ NO) en el tren… o Hogwarts… o donde sea.

Sirius

PD:…Feliz Navidad… supongo

-Necesito que contestes un par de preguntas, Arcturus. –dijo Narcisa.

-¿Cuáles? –Regulus tenía miedo, aunque sabía que no había nada malo escrito allí.

-Uno: ¿De qué esta hablando tu hermano cuando dice que no le extraña que fuera tu familia la que hizo tal cosa? Dos: ¿Qué haces carteándote con un traidor a la sangre?

-Mi familia… -‘Piensa, Regulus, piensa…’- Mi familia…

Todos lo miraban expectantes y con malicia.

-Mi familia… -balbuceó. Sus manos empezaron a sudar nerviosamente.

-¿Si, Black? –preguntó Snape.

-Mi familia fue la que instauró de nuevo la decapitación de los elfos domésticos cuando llegaban a cierta edad. –recitó, pensando en las cabezas de los antepasados de Kreacher colgadas en el vestíbulo.

-Aun no has contestado la otra pregunta.

-Bueno, es que tenía dudas y pensé que mis padres se sentirían avergonzados si les hacía una pregunta tan estúpida. Así que no me quedó otra que preguntarle a Sirius.

-No puedes tratar con alguien así. –afirmo Mulciber.

-¡Es mi hermano!

-Aun así. Es un traidor a la sangre. Y no puedes ocultarnos nada.

-Y por esa razón, -continuó Malfoy- quedas suspendido de nuestra sociedad. Al menos hasta que demuestres ser un verdadero slytherin.

Regulus no podía creerlo.