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Historia 27253 — capítulo 7

La semana de esclavitud de Ashley había finalmente concluido, después de hacer los deberes, bailar para él, acompañarlo a Hogsmade en una escapada en la noche, entre otras locuras.

La castaña estaba agotada, mental y sentimentalmente agotada, ahora era libre de alejarse de esos ojos grises que la hipnotizaban, ahora podía buscar la forma de olvidarle. Sus amigas tenían razón, ella se lo merecía y decidió darse la oportunidad.

La castaña seguía estirada en su cama, mirando el techo y buscando la forma de no pensar, una tibia lágrima cayó desde la comisura de sus ojos muriendo en su cabello.

  • Ash, vamos levántate!! Vamos!

  • No quiero, Allison, estoy cansada, prefiero quedarme aquí hasta que termine el año.

  • Vamos no seas así, te servirá para distraerte.

  • No quiero distraerme, quiero fundirme con las sábanas de la cama

  • Vaya que estas pesimista, comienzas a parecerte a Lily

  • Puede ser… hablando de ella, ¿Dónde está?

  • Arrancándose de Potter, o paseando por ahí con su súper novio.

  • No puedo creer que siga con él, ni siquiera esta segura de lo que siente.

  • Bueno, no se puede negar que Max siempre ha sido muy bueno con ella – dijo All analizando la situación de su amiga.

  • Pero eso no es suficiente, o eso significa que puede tratar a todos los demás como le plazca, se ha convertido en un idiota como todos los Sly

  • No digas eso, él nunca ha sido desagradable con nosotras.

  • No le defiendas, eso no implica que no sea un idiota.

  • Bueno, si… tienes razón.

  • Ya, Ash!! Salgamos, el día esta muy lindo

  • Esta nevado

  • Por lo mismo, podemos tirarles bolas de nieve a los tontos que se nos crucen.

  • No quiero

  • Ashley, encerrada aquí no lograrás sacarte de la cabeza a Sirius Black – la dureza de su voz hizo estremecer a Ash, pero era la única forma de hacerla reaccionar.

  • Tienes razón, pero es que no quiero verlo, esta semana ha sido una tortura, y mientras menos lo vea será mejor.

  • Y por eso decidiste encerrarte aquí? Mira, esta es una oportunidad de distraerte, de relacionarte con más gente. El baile de Halloween será en dos días, si te quedas aquí no conseguirás pareja.

  • ¿Y tú ya tienes una?

  • Te sorprenderá saber que sí, me han invitado al baile – una gran sonrisa iluminó el rostro de All.

  • ¿En serio?, ¿Quién? – Ash se incorporó, y miraba fijamente a su amiga.

  • No te lo diré

  • No seas así!! Tienes que contarme, por favor

  • Si bajas conmigo a la nieve te lo diré – el gesto burlón de All hizo que su amiga le mirase recelosa.

  • Esta bien, vamos.

Ambas amigas salieron a los jardines del castillo, todos los terrenos estaban blancos debido a la nieve y muchos alumnos paseaban o armaban guerras de nieve. El lago estaba algo congelado, y el aire era frío pero había en el cielo un atisbo de luz tenue del sol, insuficiente para abrigar el ambiente pero capaz de iluminar el lugar.

  • Chicas! Iba a buscarlas, pensaba que no querías salir de tu habitación Ash – Lily las miraba alegre, su rostro era más blanco que de costumbre y tenía sonrojada la nariz y los pómulos debido al frío.

  • Allie prometió decirme quien la invito al baile si bajaba – dijo Ash sonriente.

  • Es una excelente razón, vengan hay un sector menos poblado, podríamos intentar construir los monitos de nieve que dejamos inconclusos el año pasado.

  • Sii, Mrs Boo se quedó sin cabeza, todo por culpa de esos idiotas, tenían que lanzarse encima – exclamó indignada Allie.

  • Esta vez no sucederá, no te aflijas Allie, los reconstruiremos – Las tres amigas comenzaron a rodear el castillo, llegando a un lugar donde había mucha menos gente.

  • Este lugar es perfecto, como sabias que no habría nadie aquí – preguntaron a Lily.

  • Pues fácil, le he dicho a todo el que se cruzará por aquí que le quitaría más puntos de su casa de los que pudieran ganar en todos sus años en Hogwarts – Lily sonreía traviesa, no era propio de ella aprovecharse de su condición de prefecta.

  • Me parece un excelente uso de tu poder como prefecta Lily – las tres amigas rieron.

En otro sector de los terrenos del colegio, un grupo de jóvenes conversaban animadamente.

  • Ya, James, no hay forma de saber quien te ha enviado esa escoba – Sirius estaba cansado de escuchar al moreno preguntarse quien le había regalado tan magnifica escoba, luego de comprobar que no había sido su padre.

  • No sé, no pierdo la esperanza, ¿Por qué alguien me regalaría una escoba así?

  • Puede ser que haya tenido la mala suerte de escucharte lamentándote por tu escoba perdida durante las dos semanas pasadas – una bola de nieve llegó en pleno al rostro de Remus, en sus ojos dorados apareció un brillo asesino, y respondió aquella afrenta con una bola de nieve, que James esquivó por poco impactando en la cabeza de Sirius.

  • Son hombres muertos! – exclamó el moreno de ojos grises antes de iniciar una verdadera batalla de nieve.

Después de un rato de disputa, los tres merodeadores entraron al gran salón a cenar.

  • Veamos, tiene que ser alguien que sepa de Quidditch y de escobas, eso reduce muchas personas, ¿No?

  • Sí – dijeron sus amigos con voz cansada.

  • Y es carísima, eso reduce muchísimo más a los candidatos, y tiene que ser un mago/bruja.

  • James, hemos analizado esto miles de veces – Remus lo miraba molesto.

  • Esta bien, creo que me rindo

  • Al fin! – dijo Sirius – ahora podremos comer en paz. o al menos intentarlo – finalizó al ver a Alice Daggett, la presidenta del club de fans de James, acercarse hacia ellos.

  • Hola chicos, ¿Cómo están? – dijo con una sonrisa gigantesca

  • Bien Alice – la mirada de fastidio de los merodeadores no ahuyentó a la joven, que seguía plantada al lado de James, acariciándole el cabello.

En ese instante entraron las chicas y cuando Lily vio a esa chica tocando con tanta libertad al merodeador una enorme rabia creció en su interior “estúpido Potter, como le encanta que lo estén acosando las mujeres” pensó antes de seguir como si nada hacia la parte más alejada de la mesa de Gry.

  • Alice, ¿Qué haces? – dijo James con evidente fastidio, sin notar las miradas asesinas que Lily le enviaba desde su asiento.

  • Necesito conversar algo contigo, Cariño

  • No me digas Cariño, y estamos cenando, lo que tengas que decir puede esperar – dijo con dureza volviéndose a mirar su plato.

  • Es importante, es sobre tu escoba – la palabra mágica fue dicha, y las 3 cabezas de los merodeadores se giraron rápidamente para mirarle.

  • ¿Qué sabes de mi escoba? – la miró receloso.

  • Lo sabrás cuando conversemos – dijo mirando los ojos castaños directamente.

  • Esta bien, vamos – el moreno se levantó y caminó detrás de ella ante la atenta mirada de todos los presentes del salón, sobretodo de unos ojos verdes que parecían incendiarse.

Llegaron a un pasillo desierto y se detuvieron.

  • Y bien, ¿Qué querías decirme? – al merodeador no le agradaba la idea de estar conversando con ella, era sabido que ella era la loca mayor de un grupo de chicas que estaban enamoradas de él. Y a él no le apetecía conversar.

  • Ya tienes pareja para el baile – la mirada de la chica recorría el rostro del merodeador, bajando por su cuello hasta su pecho y brazos, ella soñaba con que él la abrazará con fuerza y la llevase a aquel lugar oculto donde los merodeadores llevaban a sus citas, donde hacían de todo menos hablar.

  • No hemos venido a conversar de eso, Alice – ahora el moreno sentía que era una trampa, “diablos y dejé mi cena por esto” se recriminó molesto.

  • Es una simple pregunta, no podrías contestarla – dijo con expresión herida.

  • No, no tengo pareja para el baile aún, pero eso no es algo que tú puedas solucionar, así que dime que querías decirme o me voy, porque tengo hambre.

  • Esta bien, Jamsie, no tienes que ponerte así. Bueno, yo te he escuchado comentando con tus amigos sobre la persona que te ha regalado la escoba, y yo sé quien fue.

  • ¿Lo sabes? – dijo extrañado el merodeador, pero analizándolo bien ella cumplía con todas las cualidades de la persona que creía podía regalarle la escoba, su padre era un mago muy rico, que invertía en uno de los mejores equipos de Quidditch del país y ella parecía estar obsesionada con él desde aquella fatídica ocasión en que se le ocurrió salir con ella.

  • Claro, he sido yo – había planeado muy bien esa mentira, nadie realmente sabía quien había hecho llegar la escoba al merodeador, pero ella sacaría partido del asunto, él no tendría como comprobar que ella no había sido.

  • No puedo creerlo – dijo sorprendido.

  • No pongas esa cara cariño, desde que me enteré que necesitabas una escoba le pedí a mi padre que me comprase una para regalártela, no quería que estuvieses triste. No quise decírtelo antes, porque pensé que no me creerías, pero has estado preguntándole a todos si sabían algo, y me he decidido a contarte.

  • Es… - la verdad no estaba seguro de que eso fuese cierto, pero era muy probable que ella hubiese sido esa persona. – Vaya, si has sido tú, no sé como agradecértelo.

  • Yo conozco una forma – los ojos de la chica brillaron y el merodeador alzó sus defensas – vayamos juntos al baile, me harías muy feliz.

  • Es que yo… - lo pensó, no estaba seguro, pero se sentía algo en deuda con ella – esta bien, como quieras – respondió sin animo.

  • Que bien! Entonces nos vemos el sábado a las 8 en la entrada al Gran Salón. – Alice se alejó rápidamente antes de que el merodeador se retractase, mientras James pensaba en que esa sería la peor de las fiestas a la que había asistido.

Cuando James llegó al Gran salón, sus amigos estaban intrigados

  • Desembucha Cornamenta, que ha sucedido – dijo Sirius

  • Ella fue

  • ¿Qué?!! – exclamaron ambos merodeadores – ¿Estas seguro?

  • Ella ha dicho que sí, que se lo pidió a su Papá

  • No me lo creo – exclamó Sirius incrédulo.

  • Podría ser cierto – reflexionó el castaño – su padre es muy adinerado y esta involucrado en un club de quidditch, sería muy fácil para él conseguir aquella escoba, sobre todo si son de fabricación exclusiva y a pedido.

  • Es lo que pensé, en fin – suspiró decepcionado James – iré con ella al baile. – Sirius estuvo a punto de atragantarse con el jugo que bebía mientras Remus rodaba los ojos.

  • Te has vuelto loco Cornamenta, te ha hecho mal la nieve o que, esa chiquilla mimada es insoportable, o acaso olvidaste el escándalo que hizo aquella vez que se te ocurrió cancelar la cita.

  • Lo sé, y sabes bien que no me agrada, pero me ha ayudado mucho, es decir es sólo una forma de agradecerle.

  • Y no crees que ella se este haciendo falsas ilusiones con todo esto – Remus siempre pensaba y analizaba profundamente las situaciones, logrando sorprender a sus amigos.

  • No lo sé, Lunático, esto era lo que ella quería, de hecho ella me lo pidió. Sólo será una noche, y me habré librado de ella.

  • ¿No pensarás llevarla a…? – la mirada elocuente de Sirius explicó a que se refería, hablaba de aquel lugar donde los merodeadores solían llevar sus conquistas para hacer algo más que sólo besarse, sin duda Sirius era quien más había llevado chicas allí, y todas rogaban porque el merodeador volviese a invitarlas.

  • NO! – dijo James entre ofendido y divertido por la expresión de su amigo – jamás caería tan bajo, además tengo a otra persona en mente para eso. – un brillo travieso cruzó la mirada de chocolate del moreno.

  • ¿Sigues encaprichado con Evans?

  • No creo que Lily quiera ir ahí – dijo con voz profunda el licántropo.

  • No hablaba de ella – eso sí que sorprendió a Remus y para que decir de la expresión de Sirius.

  • ¿Aún sigues enfadado con ella? – James se encogió de hombros.

La verdad es que desde lo sucedido en el bosque, Lily simplemente le evitaba y se paseaba por todo Hogwarts con el saco de estiércol que tenía como novio, al cual aún no le había cobrado las que le hizo, pero ya tenía algo preparado para él.

En cuanto a ella, se sentía traicionado, era cierto que él la había besado, pero no se esperaba que ella volviese con tal rapidez a los brazos de Max, y esa rabia que sentía le ayudaba a evitar el dolor, prefería no pensar en ella, por mucho que le costase, y su orgullo le había ayudado a decidir que necesitaba a otra mujer en su vida, y era exactamente lo que haría.

  • No estoy enfadado, simplemente no me interesa lo que Evans haga de su vida, yo voy a seguir con la mía, lo que no implica que ese entupido que tiene por novio no pague por las que me ha hecho. – un brillo homicida se cruzó por su mirada.

  • Me parece bien, Cornamenta, llevaremos a cabo el plan que teníamos para él, y se va a arrepentir de las que nos ha hecho.

  • Yo creo – comenzó a decir Remus.

  • No me digas que no esta bien, porque no te haremos caso, él se lo ha buscado, y nadie nos ataca y sale ileso. – dijo con cólera fría el merodeador de pelo revuelto.

  • Yo creo – continuo Remus como si no le hubiesen interrumpido – que mientras antes le demos su merecido mejor será, la caída será estrepitosa – la mirada malévola y fiera del merodeador hizo sonreír a sus amigos. Es que eso era lo que ellos hacían, se apoyaban mutuamente, en las buenas y las malas.

  • El lobito tiene razón, esto será interesante de ver.

  • ¿No te preocupa lo que pueda pensar Lily? – ahí iba de nueva la sensatez de Remus

  • No, Lunático, ella ha escogido, ya me cansé de perseguirla, si estar con un Sly es lo que quiere, que se atenga a las consecuencias, esto no tiene nada que ver con ella.

  • Me parece bien, y a ti Canuto – Remus, miró a Sirius que seguía con la mirada a un Raven que se dirigía hacia Ashley.

  • ¿Qué hace ese idiota besando la mejilla de Ash? – preguntó molesto.

  • No lo sé, tal vez la esta invitando al baile – razonó Remus.

  • ¿Qué? Y ¿Por qué? – dijo alertándose el merodeador.

  • No lo sé, quizás le gusta Ash, la verdad que desde que la vi en bikini, debo decir que tiene un gran potencial – Sirius fulminó a su amigo con la mirada por breves segundos antes de volver a mirar intensamente a la joven que sonreía antes las palabras del Raven.

  • No querías que ella saliese con chicos, que estaba muy sola, pues ahora se le presentó la oportunidad, lo que sucede es que estas celoso. – Remus se reía divertido de su amigo, pero luego se fijó que el raven no había ido solo, había otro chico que estaba sentado al lado de Allison conversando animadamente, eso logró que se le quitase el hambre y en su interior creciera un sentimiento desagradable – ¿y ese otro que pretende? – mirando con furia al chico que tomaba la mano de All, mientras la pelirroja reía divertida.

  • Con que yo era el celoso, Moony – Sirius reía satisfecho ante la reacción de su amigo.

  • Creo que se les adelantaron chicos – James no paraba de reírse

  • No te alegres mucho, que tú irás con Alice “hija de papá” Dagget, eso sin contar las ganas que te tiene, hay q ver como te escapas de esta. – A James se le cortó la risa rápidamente, y lo reemplazo por una mirada irónica.

Por su parte las chicas subieron a su habitación, entre risas comentaban lo sucedido, para cuando llegaron a su cuarto.

  • Viste la cara del pobre Amos cuando le pidió ir al baile, pensé que se desmayaría o vomitaría. – dijo entre risas Allie

  • No seas mala con él, sólo estaba algo nervioso – rebatió la castaña.

  • Tienes que admitir que fue algo gracioso, pero tierno – declaró Lily.

  • Sí, lo fue, no pensé que el fuese a invitarme.

  • Yo lo sabía – admitió Allie – pero no podía decírtelo. Le gustas

  • Le gusto?, no creo

  • No seas tonta, claro que le gustas – reafirmó la pelirroja. Ashley se ruborizó, sus amigas rieron.

  • No se rían – dijo antes de cambiar el tema - con que Brian Mc Clean era el que te invito a la fiesta, te lo tenías guardadito, ¿desde cuando le hablas?

  • Lo conocí un día después de las torturas, perdón de los entrenamientos de James, a ellos les tocaba entrenar después de nosotros.

  • Uhhh romance en los vestidores de la cancha – Allie le lanzó una almohada a Lily, la que le llegó en el brazo, ella le respondió con una mueca divertida.

Un sonido las hizo callar, alguien estaba llamando a la puerta y era tarde.

  • ¿Quién será? Creía que todos estarían dormidos a esta hora.

  • Con sus risas seguro nadie podía dormir

  • Tú también estabas riéndote Ash

  • Sin hacer escándalo – dijo sonriendo, Allie le sacó la lengua antes de pararse a abrir la puerta. – Sirius, ¿Qué haces aquí?

El merodeador estaba apoyado en la pared, miró a Allison y sonrió, mientras en el interior de la habitación una castaña palidecía.

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Y que les ha parecido?

Bueno ya era hora que James se cansará de estar como perro faldero, y bueno si Lily no se aclara pronto sólo terminará perdiendolo.

Sirius ¿Celoso? eso no va en su vocabulario, pero él parece no ser el mismo desde hace unas semanas.

Y nuestro lobito, siempre tan sensato y responsable, pero me encantó que apoyase a sus amigos como corresponde.

Y Alice? esas si que es viva, se esta aprovechando del merito de otra persona, que sigue super confundida entre dos merodeadores.

En el proximo capitulo veremos la fiesta, el ajuste de cuenta de los merodeadores con Max y el porque Sirius fue a la habitación de las chicas.

Ahora me despido, esperando que les haya agradado, y si quieren dejen sus opiniones, consejos, reclamos, etc.

Besos, Aioss!!

Jaqui

Fan Nº 1 de James Potter ( q se crees esa Alice, robarme mi titulo :P )