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Historia 27387 — capítulo 42
Las compras de toda la mañana dejaron agotada a Leanne, quien con su enorme panza de embarazada había perdido la capacidad de caminar y moverse a voluntad y agilidad de siempre. Ahora estaba sentada en el jardín mientras la señora Weasley y Fleur se encargaban de la comida, porque también estorbaba donde quiera que se pusiera.
Charlie y Arthur se estaban encargando de instalar los muebles y cuna en la habitación de Leanne; por lo menos hasta el primer año Leanne no pensaba instalar al bebé en otra habitación. "Tonterías", había pensado Charlie, él nunca durmió en la habitación de sus padres, pero Leanne estaba segura que en cuanto el bebé llegara no se querría separar de él.
--- ¿Agotada?--- le pregunta Kingsley ofreciéndole un vaso de agua helada
---Agotada y enorme--- le contesta sonriendo Leanne
---Molly dice que la comida estará lista en unos minutos y que lo mejor es que te vallas acercando a la casa--- Kingsley le ofreció su brazo
---Podré estar enorme, pero no soy una tortuga--- Leanne se puso en pie molesta, Kingsley simplemente sonrió. Leanne tenía cambios de humor que le resultaban muy graciosos.
La comida resulto muy amena, a pesar de que al principio Leanne estuvo muy callada pero después rió y converso con todos como si nada hubiera sucedido.
--- ¿Qué paso después?--- preguntó Ron--- Después de que te recuperaste
---Que tuve que pasar poco más de dos semanas en la enfermería mientras me recuperaba completamente--- le conteste Leanne
--- ¿Eso quiere decir que pasaste más de un mes en la enfermería?--- preguntó Hermione sin poder creerlo
---Si…
--- ¿No cree qué está apresurando un poco las cosas?--- preguntó Sirius por enésima vez a la señora Pomfrey--- Es decir, apenas ayer Leanne recupero porcompleto el movimiento de su cuerpo y ya la va a dejar salir
---Como ya le dije, señor Black…--- le dijo intentando mantener la paciencia la señora Pomfrey---… Leanne ya esta en condiciones de integrarse a las actividades escolares, es una perdida de tiempo que continué aquí
"Si ella supiera", le dijo Kingsley a modo de reproche
"Cállate, sí dices algo te mato", le amenazó Leanne---"Ya estoy harta de estar aquí, además, tú me dijiste que no te molestaba ayudarme a suprimir el dolor"--- le recordó Leanne
"Porque pensé que no pensabas salir de la enfermería", le recriminó Kingsley
"Son sólo dos días más y todo volverá a la normalidad", le dijo Leanne poniendo cara de cachorrito herido, esa con la que Kingsley nunca podía negarle nada
---Vamos Sirius, ya no te pongas pesado y deja de molestar a Poppy; sí ella dice que Leanne esta bien, entonces esta bien--- le dijo James interviniendo antes de que la señora Pomfrey perdiera la paciencia
---Yo solamente preguntaba--- se disculpo Sirius
---Estoy bien--- le repitió Leanne por enésima vez--- Mira--- le dijo contorsionándose todo lo que podía para ver si de esa forma convencía a Sirius, aunque Kingsley le lanzó una mirada de reproche
---Yo solo…--- pero Sirius se dio por vencido--- Es solo que…
---Vamos--- dijo Leanne dándole un beso--- Cuéntenme lo que sucedió en partido contra Ravenclaw.
Los rostros de todos se ensombrecieron ante el comentario de Leanne, tan jovial y ligero que lastimaba; Leanne aún no lo sabía.
---Perdimos--- contestó Remus ahorrándole a James y a Kingsley la molestia de decírselo
--- ¿Por qué?--- preguntó agitada Leanne. ¡Era imposible que ellos perdieran! ¡Era Ravenclaw, por Merlín! Era pan comido
--- ¿Qué quieres que te diga?--- preguntó de pronto molesto James--- ¿Cómo Kingsley dejo desprotegidos los aros?
--- ¿O cómo James quiso ser cazador, buscador y portero? Todo al mismo tiempo--- intervino igualmente molesto Kingsley
--- ¿O cómo James se puso a gritarle a Kingsley en pleno partido?--- Remus tenia que ser justo
--- ¿O cómo Kingsley le dio un puñetazo a James?--- dijo Sirius reprendiendo con la mirada a Remus por intervenir a favor de Kingsley
--- ¡BASTA!--- grito Leanne--- Déjenme a solas con James y Kingsley--- les pidió a Remus y a Sirius --- ¿Qué pas…?--- pero Leanne no pudo terminar la pregunto porque inmediatamente James y Kingsley se pusierona discutir y a contar la historia como mejor les convenía.
Pero la cosa era que Gryffindor había perdido por 50 puntos pero habían pasado gracias a que habían ganado sus otros dos partidos y la diferencia era de 80 puntos; así que se quedaban con 30 puntos arriba de Ravenclaw y 70 de Hufflepuff, pero debajo de Slytherin por 70 puntos.
--- ¿LE DISTE PERMISO DE PEGARME UN PUÑETAZO SI INTENTABA DARLE ORDENES?--- preguntó furioso James cuando se entero del convenio entre de Leanne y Kingsley.
James salio enfurecido. Nunca se había sentido tan enojado en toda su vida como en ese momento. Sirius tenía razón. Leanne había puesto a Kingsley por encima de él. Kingsley debía morir.
--- ¿Por qué lo hiciste?--- preguntó Leanne con un suspiro, dejándose caer en la cama
---Porque me dieron ganas--- le dijo con una sonrisa picara y maliciosa. Arrogante como siempre que tenía razón. Se acostó a su lado y la miro mirarlo de reojo, sonriendo como cada vez que la desafiaba y ganaba.
---Tenemos mucho que hacer…--- dijo Leanne pensando en que tenían que ganarle a Slytherin por 80 puntos si querían conservar la copa en su hogar
El profesor Slughorn estuvo distraído durante todo el tiempo en que Leanne estuvo en la enfermería pero su puso loco de contento cuando Leanne regreso a clases, tanto que olvido por completo lo que se venía, hasta distraerse de nuevo porque la princesita había decidido asistir a una de las reuniones y dejarle entrever que le interesaba unirse al Club Slug, pero se puso furioso cuando se entero que la profesora McGonagall se había aprovechado de su distracción para apartar el campo de Quidditch por las tardes durante todos los días hasta el día del partido de Slytherin vs Gryffindor.
Leanne fue muy dura con todos, pero lo fue especialmente con James, esta vez no tuvo la delicadeza de pensar en los sentimientos de su amigo y le dejo muy en claro que la capitana era ella y que la próxima vez que tuviera que ausentarse la voz cantante la llevaría Kingsley y cuando este le grito el por qué de su decisión contesto simplemente: ¡Porque se me hinchan!.
James pudo explotar de coraje, salir furioso, gritarle que la odiaba, maldecir a Kingsley y renunciar al equipo, pero no, no lo hizo; James se trago su coraje, respiro profundamente, le expreso todo el odio en una mirada y dijo: Como quieras.
Kingsley dejó de sonreír con la arrogancia que lo estaba haciendo hasta unos segundos al darse cuenta de algo: Leanne y James han discutido y ella esta sufriendo por su culpa, todo por no saber disimular que le encanta ser el siguiente en la línea, ahora a tragarse su arrogancia y hacer algo que va a lamentar mientras James viva o hasta que muera.
---Creo que esta vez te equivocas--- dijo Kingsley dirigiéndose a Leanne, no había porque dudarlo, él era el único que se atrevía a señalar sus errores; los demás permanecían callados y expectantes--- No soy un buen capitán, James es mejor que yo y tiene más carácter en el campo para serlo--- a James casi se le cae la mandíbula de tanto que la abrió y Leanne se atraganto de la sorpresa, los demás, los demás pensaron: "Coño, ¿Qué a pasado aquí?"
---Te lo dije, él piensa lo mismo que pensamos todos excepto tú--- ahora era su turno de ser arrogante y egoísta, el James que siempre había sido, el que todos conocemos.
--- ¿Estás seguro?--- preguntó Leanne sin poder creerlo
---Si--- la seguridad en su voz era irrefutable
"¿Estás seguro?", Leanne lo miro intentando descifrar esa seguridad irrefutable de sus ojos, esa que nunca había podido descifrar y que tal vez nunca lo haría
"Sólo… sólo no vuelvas a ausentarte", simple, como siempre.
---Bueno, me equivoque--- los ojos de James brillaron llenos de orgullo; Leanne nunca se equivocaba y era agradable ver que ahora lo había hecho--- James será el capitán en caso de que yo me ausente
James sonrió lleno de felicidad, Kingsley tomo su escoba y salió al campo de juego, los demás lo imitaron y Leanne, bueno Leanne simplemente pudo pensar: "Merlín nos ayude".
Y es que ella le había asegurado a la profesora McGonagall que Kingsley sería el capitán sustituto y ella se había vuelto loca de contenta, James era el mejor cazador que habían tenido en años pero no tenía madera de capitán, era demasiado egoísta y siempre quería acapararlo todo y Kingsley era mesurado, de mente ágil, con buena técnica y rápido en las dediciones de vida o muerte; o por lo menos eso es lo que le había dicho la profesora. Leanne creía que su gran triunfo era mantener a James bajo control y a Kingsley lejos de partirle la cara, como le había dicho.
---Las cosas están mal, como lo escuchan señores, está peor que mal, no hay nada peor que esto y la verdad es que no se como le van a hacer para arreglarlo…--- la voz de la voz de Chris, el comentarista, un chico de su curso pero de Hufflepuff, no les daba mucho ánimos, pero igual no los necesitaban, ya habían salido de cosas peores---… ni Merlín podría ayudarlos. Pero, ¡bah!, ¿quién necesita al viejo chiflado ese? Cuando se tiene a Leanne--- sonrieron, por lo menos estaba de su parte--- Gryffindor necesita sacar una ventaja de 80 puntos para mantener la copa en su hogar y Slytherin sólo necesita jugar a Slytherin para ganar.
---Slytherin no sabe con quien se mete--- dijo Leanne con fuego en los ojos y la excitación a flor de piel--- No tenemos nada que perder pero si mucho que ganar y ellos lo pueden perder todo ¡ESTAMOS LOCOS, DESQUICIADOS!--- grito Leanne sin poder contenerse--- Y los locos y desquiciados son los más peligrosos porque para ellos no hay mañana a menos que se lleven la victoria y ¡VICTORIA ES LO QUE OBTENDREMOS!
Los siete jugadores salieron disparados hacia el campo de juego, perder no estabapermitido, no ese día, no contra Slytherin
--- ¡Y aquí llegan los orgullosos hijos de Gryffindor! Leanne esta de regreso después de la actuación que ha sido catalogada como la peor en la historia de Gryffindor--- el narrador desbordaba emoción en sus palabras--- ¡Los fríos y astutos hijos de Slytherin los esperan para un partido sin precedentes!
Los gritos y los victoreos acallaron las palabras de Chris. Gryffindor y Slytherin. Tres cuartos del estadio era un mar rojo y solo un cuarto era verde.
---La señora Hooch hace que los capitanes se den la mano ¡OH! ¡Ese apretón fácilmente podría triturarle los dedos a Leanne! ¿Les he dicho que esa niña es la capitana más hermosa que ha visto Hogwarts?--- lanzó un suspiro que molesto a Sirius--- ¡EL PARTIDO COMIENZA! Gryffindor se hace rápidamente de la quaffle, James se la pasa a Jane, quien se acerca peligrosamente al arco de Slytherin, el guardín esta dispuesto a pararla, los golpeadores lanzan la bludger y Jane… ¡ANOTA! Gryffindor 10, Slytherin 0--- la multitud enloquece, esto va a ser la guerra--- Pero no se entusiasmen demasiado, aún necesitan sacarle 70 puntos más antes de pensar en coger la snitch.
No se detienen a festejar, aún no, primero tiene que sacarle 80 puntos antes de pensar en festejar
---James va por la quaffle, parece ser que no la quieren soltar más de lo necesario; Leanne bloquea al otro buscador, ella tiene que cogerla primer la snitch. Jack y Daniel hacen su trabajo, intentan parar el avance de Slytherin pero cómo se mueven los muy condenados. Jack lanza la bludger que esquiva con facilidad Richard y que ahora esta delante de Kingsley; el frío y siempre impenetrable Kingsley, se prepara, lanza y… ¡Anota!--- la marea verde lanza gritos de alegría desbordad--- ¡Oh, oh! Será mejor que alguien los separe
Leanne apenas si tuvo tiempo de reaccionar. James se lanzó directo a Kingsley, y comenzó a gritarle cosas sin sentido para los demás, Kingsley también discutía con él.
--- ¡…Y SLYTHERIN ANOTA DE NUEVO!--- el grito los marea a todos, 10 a 20, no era nada bueno--- ¡Que alguien los separe! Ahora Leanne se une a la discusión y Slytherin se hace con suma facilidad de la quaffle. Jane, Jack y Daniel apenas si los pueden contener. ¡LO HAN VISTO!--- grita desquiciado Chris--- ¡SLYTERIN ANOTA DE NUEVO!--- Leanne hace una rabieta y… ¡Oh, no, no lo ha hecho! ¡Esa cachetada la sentirán sus biznietos!
Leanne salió sumando hacia donde se encontraba el buscador de Slytherin para continuar bloqueándolo, afortunadamente se había quedado mirando como Leanne se cacheteaba a James y a Kingsley como para ponerse a buscar la snitch.
---Las cosas se han puesto fieras, no quisiera ser el objeto del odio de los Gryffindor y mucho menos probar que tan dura pega Leanne, pero si es la única forma de que me toque, me aguanto--- el comentario le causa gracia a todos, menos a Sirius, quien ya estaba pensando en como deshacerse del maldito de Chris--- Gryffindor vuelve a tener la voz cantante en el encuentro, coso que ha enfurecido a Slytherin, las cosas se van a poner feas…
Chris tenía boca de profeta. A Slytherin no le pareció el renovado brío de Gryfindor y se olvidaron de jugar al Quidditch para jugar sucio. Los codazos, las bludger directas al estomago, los golpes con los bats, los comentarios hirientes. Pero ni eso paro a los Gryffindor, que llegaron a 100 mientras Slyterin se quedaba con 30, aún necesitaban 10 puntos más para pensar en coger la snitch.
---Leanne continua con su marcación personal al pequeño David, este debe encontrarse en el cielo, pues ya ni siquiera hace el intento de separarse de ella--- dijo Chris--- Bueno, es que hasta a mi me encantaría tener las bien formadas piernas de Leanne sobre las mías o que su perfecta anatomía chocara constantemente conmigo--- dijo sonriéndole maliciosamente a Sirius, mientras la profesora McGonagall lo miraba con reproche--- ¡Maldito que es ese Black! ¡Eh, Black!--- grito mirando hacía donde se sentaba--- ¿Me la prestas un rato?
Y esa fue la gota que derramo el vaso. Sirius tomo lo primero que se encontró (que resulto ser una piedra bastante filosa) y se la arrojo con todas sus fuerzas. Pudo haberse llevado un buen golpe y no sólo la cortada, gracias a que la profesora lo desvió en el último momento.
---Un simple no hubiera bastado--- dijo con una sonrisa de triunfo--- James y Jane son los héroes de este encuentro, han sacado a su equipo de muchos apuros, Kingsley se ha movido como nunca, ese hombre es impenetrable y que decir de Jack y Daniel, sus bludger han sido certeras.Y… ¡Oh, oh! La bludger se dirige directamente a Leanne.
Todos contuvieron el aliento en el momento exacto en el que la bludger le dio de lleno en el estomago. La vieron caer a más de 100 metros del suelo, el grito se quedo congelado en sus gargantas y el mismo pensamiento se hizo presente en todos: "Se va a matar, definitivo, se va a matar".
Leanne no tenía aire en los pulmones y se cerebro se había quedado allá arriba, solamente podía ver el suelo acercándose cada vez más, o por lo menos hasta que su cerebro decidió acompañarla y a 30 cm. del suelo se detuvo, por un segundo, fue en latigazo, pero se detuvo y después simplemente termino de caer.
Todos la miraban, respiro y se puso en pie, estaba viva. Un suspiro de alivio se escucho en todo el estadio.
---Esta… ¡Y SLYTHERIN ANOTA!--- nadie lo podía creer, los jugadores se habían aprovechado de la caída de Leanne para volver a tomar las riendas del juego--- Leanne se vuelve a montar en la escoba y sube para marcar de nuevo a David, Slytherin tiene de nuevo la quaffle pero James se la quita y la pasa a Jane, quien… ¡ANOTA!--- el grito fue ensordecedor, 10 puntos más y ya podría buscar la snicht--- David ha visto la snicht y sus golpeadores se lanzan en contra de Leanne, la gloria esta a unos metros--- Leanne estaba en medio de los dos y ambas bludgers se dirigían a ella, o por lo menos hasta que…--- ¡QUE ESTRATEGIA, QUE INTELIGENCIA Y QUE GOLPE!--- el bramido del publico fue espectacular y es que en el último momento Leanne había dando una vuelta de campana y las bludgers pasaron de largo hasta estrellarse en las caras de los golpeadores de Slytherin--- Y… ¡Oh! Y ustedes que pensaban que no podía ponerse más espectacular--- Jack había aprovechado la bludger perdida para lanzarla directa a David, lo que consiguió frenarle la carrera a la Gloria--- Gryffindor toma de nuevo la quaffle, ahora Jane le regresa el favor a James, quien la toma y… ¡ANOTA!
A Leanne le dio un vuelco el corazón, tenía camino libre, ahora era su turno.
---Slytherin esta incompleto, sus golpeadores aún están fuera de combate y David también lo está--- Chris solo hizo el recuento de lo que Leanne ya había hecho en su cabeza--- ¡Mírenla como busca desesperada esa pequeña snitch!--- gritó emocionado Chris--- ¡Nunca había visto a alguien moverse de esa forma! y diría algo más pero dudo que esta vez la profesora McGonagall detuviera la piedra que me lance Sirius, sólo diré que involucra una cama, unas sabanas blancas y a Leanne y a mi debajo de ellas.
Esta vez fue la profesora McGonagal la que le dio un golpe con el micrófono. Sirius sonrió agradecido pero decidió que más tarde se vengaría como es debido.
--- ¡James marca de nuevo! Esto es una feria de goles y los de Slytherin están siendo molidos a golpes--- los gritos ya no paraban ni un solo segundo--- 180 a 40 ¡Vamos Leanne! ¡ENCUENTRA LA MALDITA SNITCH!
La bludger le hizo un corte en la mejilla, pero pudo haberle hecho mucho daño si no se hubiera movido un segundo antes. Los golpeadores de Slytherin estaban de regreso, al igual que…
--- ¡DAVID LA HA VISTO!--- el grito le desgarro la garganta al Chris--- Tiene la ventaja ¡TIENE LA MALDITA VENTAJA Y LEANNE ESTA DEMASIADO LEJOS!
Leanne sentía que su corazón le iba a fallar en cualquier momento, su garganta estaba seca, el pánico y el terror se habían apoderado de ella. No podía sentir ninguna parte de su cuerpo, y lo único que podía ver era la pequeña snitch revoloteando muy lejos de ella y el borrón verde y plata que parecía moverse más rápido que ella.
Quiso cerrar los ojos y desaparecer; quiso soltar la escoba y volar hasta la snitch. Deseo con todas sus fuerzas y…
--- ¡GRYFFINDOR, GRYFFINDOR, GRYFFINDOR! ¡GRYFFINDOR HA GANADO! ¡MÍRENLA! ¡LA MALDITA SNITCH ESTA EN LA MANO DE LEANNE!--- Chris se desgarro la garganta con el grito que pego, pero ni siquiera el megáfono fue suficiente para que se voz opacara los gritos de los de Gryffindor
Leanne no sabe cómo lo ha hecho, pero lo ha hecho y es lo único que importa en esos momentos o por lo menos hasta que siente que seis cuerpos chocar contra ella y seis gritos desquiciados se unen a los suyos. La snitch ha dejado de forcejear para escaparse de la mano de Leanne y ahora permanece dócil, resignada.
Los gritos continuaron y continuaron, parecía que nunca se iban a terminar, que sus gargantas no respondían a las leyes humanas o mágicas en todo caso. Sus sonrisas se ensanchaban más allá de lo humanamente posible y las lágrimas corrían por sus mejillas, corrían libres sin que las manos se atrevieran a borrarlas.
Leanne sentía que su corazón iba a estallar de felicidad, no le importaba nada; no le importaba el hecho de que tuviera cortes en el rostro, que su cuerpo estuviera lleno de moretes y que mañana sufriría de dolores por el latigazo que había experimentado para evitar el golpe de la caída o que tuviera el maquillaje corrido, o que su perfecta coleta ahora estuviera completamente despeinada y los mechones le cayeran libres en el rostro o que se movieran según lo hiciera el viento.
Nada de eso le importaba porque ahora lo único que podía sentir era una felicidad infinita al ver en cámara lenta como Dumbledore le pasaba "La Copa", la copa que tanto anhelaba y que ahora estaría de nuevo en sus brazos.
Los gritos estallaron con aún mayor fuerza, si es que eso era posible. Leanne levantó la copa y la mostró a todos aquellos que estaban presentes y la besó como solo se besa a un amante, con pasión desbordada e intensa lujuria; doce manos clamaban por poseerla y ella se la paso a las primeras que vio, tan idénticas a las suyas como totalmente diferentes.
Kingsley subió al podio y comenzó a gritar de alegría, no había dejado de gritar, pero ahora estaba consiente de ello; no lloraba, pero estaba a punto de las lágrimas.
Leanne ya no sabía si gritaba o no, no sentía nada más que aquella absoluta tranquilidad que se desborda cuando eres completamente feliz. En realidad no sabía en qué lugar estaba cada parte de su cuerpo, sabía que estaba de pie y que su manos se alzaban proclamando victoria; pero no sabía dónde es que estaba cada parte de su cuerpo. Se podía escuchar a sí misma gritar, pero no estaba consiente de que lo hacía, o por lo menos hasta que fue silenciada.
Sirius atravesó el mar de gente que se abría delante de él, corrió como nunca antes había corrido, lleno de adrenalina y locura, amor y pasión, corrió porque no podía soportar ni una segundo más lejos de ella.
Y lo único que pudo hacer cuando la tuvo a su alcance fue tomarla con fuerza y romperle los labioscon un beso que expresaba todo el amor, toda la pasión y la necesidad de tenerla eterna e irremediablemente cerca.
Los que presenciaron esa escena, y fueron más de los que Leanne hubiera preferido, pensaron que el amor no tenía cabida ahí, que era un acto de pasión animal, de esas que parecen demasiado lujuriosas para ser vistas por nadie más que por los dos involucrados. Ella tenía las piernas alrededor de la cintura de él y sus manos aferradas a sus cabellos, mientras que él la besaba con la necesidad de un moribundo de cinco minutos más de vida, de un segundo más de eso que él llamaba su paraíso terrenal.
Fue salvaje y doloroso, pero liberador.
--- ¿Qué?--- fue lo único que fue capaz de articular mientras se bajaba de la cintura de Sirius y se arreglaba un poco el vestuario. Estaba sonrojada y se sentía más acalorada de lo que se había sentido en toda su vida. Sirius rodeo su cintura con sus manos mientras sonreía complacido.
--- ¡Vamos!--- gritó Kingsley mientras jalaba a Leanne y comenzaba a correr riendo a carcajadas.
Todos continuaban demasiado perplejos como para reaccionar, aunque el golpe que les dieron Kingsley, Leanne y Sirius al pasar a su lado corriendo ayudo a que salieran de su perplejidad.
No pararon de reír y de correr hasta que se encontraron frente a la Señora Gorda, no se detuvieron ante sus preguntas, soltaron la contraseña entre carcajadas y después entraron a la sala común trastabillando.
El resto de lo miembros de su casa entraron en tropel, gritando y celebrando lo que ellos pensaban imposible hasta hace una hora y media. El dulce sabor de la victoria necesitaba ser celebrado con las más grandes fanfarreas y había cuatro personas dispuesta a hacerlo realidad.
Leanne apenas si tuvo tiempo de darse un baño y arreglarse para la celebración. Se pondría aquel vestido rojo que tanto le gustaba a Sirius, ese que él piensa que le queda de maravilla y que podría pasarse la vida eterna mirándola. Por poco no logra terminar de maquillarse y ponerse los tacones que tanto le molestan pero que se le ven preciosos, "¡Y es que tenía que ser mujer! Sólo una mujer soportaría tal tortura con tal de estar perfecta", le dijo alguna vez Kingsley cuando ella se quejo pero no se quitaba los zapatos."La belleza duele!, le había dicho su abuela Oriana prácticamente desde siempre, sólo para completarlo con: "Y entre más duele, más belleza y entre más belleza, más se enamoran de una".
A ocultado lo mejor que pudo los moretes que se extienden por su blanca piel, porque al parecer la alegría que siente le ha hecho imposible sanar con la velocidad con que normalmente lo hace, cosa que le preocupa porque en esa caso el dolor del latigazo será aún más doloroso. Pero eso no le importa en lo más mínimo, es feliz. Y es aún más feliz por el beso que le dio Sirius y su mente no le puede ordenar a su cuerpo que sane cuando no puede dejar de pensar en eso.
La han tomado por sorpresa. Y es que la explosión de alegría y júbilo casi hace que se caiga de la cama y arruine su vestido. Ya regresaron y la fiesta ha comenzado.
Habían movido los muebles de su lugar, en realidad habían desaparecido, para dejar toda la sala común libre para bailar, sólo en los rincones había unos sillones de a dos. Pegado a la pared había una enorme barra con bebidas y comida de todo tipo, pero lo que más abundaba era el whisky de fuego y la cerveza de mantequilla.
La música a todo volumen dificultaba las conversaciones, pero a como habían planeado la fiesta, las conversaciones no eran necesarias.
Esta vez se habían superado a ellos mismos y a todo aquel que alguna vez se había jactado de dar a mejor fiesta vista en Hogwarts.
Después todo se volvió caos. James bajando con la copa en manos, pasándosela a Leanne y Leanne a Kingsley y así hasta que todos los miembros del equipo la besaron y se sintieron dioses al tenerla entre sus manos. Gritos, alegría y un mar de papalitos brillantes de color rojo y dorado inundaron la sala.
El whisky, la cerveza y el baile la hicieron olvidar de todo, pero las manos de Sirius alrededor de su cintura y sus labios en los de ella la llevaron a otra dimensión. Sólo había diversión, lo demás no importaba.
Un momento, a eso de las diez de la noche cuando a todos pareció importarles que estuvieran bebiendo más de la cuenta y que antes de volverse completamente locos y borrachos necesitaban la reafirmación de que lo que estaban haciendo estaba bien y que no se meterían en problemas.
Todas las miradas se dirigieron a la misma persona, como si fueran presos del mismo hechizo y lo que vieron los sorprendió, pero aún así lo miraron interrogativamente, hasta que respondió desde el sillón en el que estaba sentado:
---Esta noche las reglas no aplican a nosotros ¡Somos dioses! La gloria nos ha cubierto con su manto y no ha hecho ¡INVENCIBLES! ¡Somos héroes! ¡SOMOS HÉROES!--- grito Remus lleno de alegría, tomó lo copa de quiddtch y bebió todo el whisky de fuego que había en su interior. Todos lo miraron sorprendidos pero después estallaron en gritos de alegría. Si Remus decía que estaba bien, entonces todo estaba bien.
---Tenemos que actuar ahora antes de que Remus no pueda sostenerse por sí solo en pie--- le susurro al oído James a Sirius
---Tienes razón--- coincidió Sirius. No quería separarse de Leanne ni un solo milímetro, pero lo que tenían que hacer era muy importante como para dejarlo escapar--- Ahora regreso--- le susurró a Leanne mientras le dejaba sentada junto a Lily
---Está bien--- Leanne lo beso. Sabía que debía preocuparse aún más por aquello que planeaban sobre todo por el brillo en sus ojos, aquel que sólo aparecía cuando planeaban algo especialmente malo, pero el whisky dentro de ella le susurro muy bajito yde forma demasiado convincente como para refutarlo: "Todo está bien, no te preocupes" y ella obedientemente, le hizo caso.
Regresaron a la media hora muertos de la risa y con una cámara en las manos, la cual entregaron a un alumno de primero, quien sonrió lleno de emoción y después desapareció escaleras arriba, tan rápido como una flecha.
--- ¿Qué hicieron?--- les preguntó a los cuatro una vez que se acercaron a ella, sentada junto a Lily, donde la había dejado Sirius; no se había movido por temor a que Sirius no pudieraencontrarla entre ese mar de gente.
---Ya lo veras--- le dijo Sirius con una sonrisa seductora, aquella que la derretía.
James apenas si se detuvo para dedicarle una sonrisa idéntica pero sin el mismo resultado, o por lo menos no a ella, una de las muchas muchachas que había ahí lo jalo y se lo llevo a la pista de baile; ignorando olímpicamente a Lily. Peter ni siquiera se molesto en acercarse, sino que se fue directo a la barra de comida y Remus, bueno Remus fue en busca de su copa.
De estar en sus cinco sentidos, Leanne hubiera reprendido a James por su comportamiento tan libertino y por dañar a Lily comportándose de esa forma, pero estando así, llena de whisky, sólo le importo las ansias de volver a estar cerca de Sirius y bailar la noche entera con él.
Lo último que podía recordar con claridad era el discurso de Remus, ese de "somos dioses, invencibles, somos héroes".
Todo lo demás eran imágenes borrosas entre la increíble e infinita felicidad que experimentaba. Kingsley y Candence desaparecieron en varias ocasiones por periodos regulares, cosa que ella prefirió ignorar. James también desapareció en diversas ocasiones, pero con la diferencia de que él lo hacía con diferentes muchachas; cosa que de nuevo prefirió ignorar, al igual que Lily. El whisky lo hacia mucho más fácil. Lily desapreció escaleras arriba a la segunda desaparición de James, Leanne quiso ir detrás de ella y consolarla o detrás de él y pegarle un puñetazo, pero de nuevo la venció el whisky.
La profesora McGonagall hizo acto de presencia a las 12 para enviar a los de primero y segundo a la cama, sabía que era inútil intentar al menos detener la fiesta y antes de que se marchara, James y Sirius le llenaron el regazo de comida y cervezas de mantequilla. Regreso dos horas más tarde para mandar a la cama a los de tercero y cuarto, además de sacar a los pocos alumnos que había de Ravenclaw y Hufflepuff y enviarlos sus respectivas casas.
Después, a eso de las cinco, todo se volvió negro.
Lo único que podía recordar de esa negrura era que era mucho más agradable que lo que había experimentado de la última vez que estuvo envuelta en negrura. No se sentía anestesiada. Era verdad que se sentía cómoda, pero era una comodidad diferente, era calida y agradable, era reconfortante, ligera y sin dolor. Y es que estar entre los brazos de Sirius era lo mejor del mundo.
Se deshizo, muy a su pesar, de los brazos de Sirius. No recordaba como es que había terminado dormida en el suelo de la sala común, pero agradecía haberlo hecho abrazada a Sirius. James estaba unos metros más allá, abrazado de una muchacha a quien no alcanzo a reconocer pues tenía la cabeza oculta en los brazos de este; Leanne apenas si lo miro, pero Lily prefirió no verlo. Todos estaban ahí, o bueno, casi todos. Ni Kingsley ni Candence estaban ahí, esta vez fue Leanne la que prefirió no darse cuenta de ello.
Y eso era porque el dolor llego con toda su intensidad en cuanto el sonido más chirriante e irritante que había escuchado en su vida llego a sus oídos.
Podía sentir que la cabeza se le partía por la mitad y que unas nauseas terribles se apoderaban de ella. Se levantó como pudo y anduvo dando tumbos a ciegas hasta que encontró las escaleras que conducían a las habitaciones de las chicas, apenas si pudo llegar al baño antes de vomitar en alguna alfombra todo el whisky de fuego que había en su estomago.
No supo cuanto tiempo estuvo vomitando o la cantidad de lo que vomito, porque alguien abrió la puerta del baño y la incandescente luz del sol inundo el lugar, dejándola aún más ciega de lo que ya estaba.
---Si no te apresuras, te perderás el desayuno
--- ¿Podrías… no hablar tan alto?--- preguntó Leanne cuando la voz de Lily aumento considerablemente su dolor de cabeza, si es que eso era posible
Su risa le pareció estridente y desgarradora.
La ducha fría no le ayudo en nada, cada movimiento aumentaba su dolor de cabeza y sus nauseas. Se talló convulsivamente todo el cuerpo, intentado, fracasando de forma estrepitosa, quitarse el mal olor que se había apoderado de su siempre pulcro cuerpo.
Pero un olor, aún más fuerte y penetrante, además de nauseabundo, se llevó el premio. Casi se acabo el tubo de pasta que tenía y apenas si sirvió para enmascarar el mal olor de su boca.
---Toma--- le dijo Lily en un susurro apenas audible mientras le daba un vaso de agua con dos pasillas efervescentes--- No te quitara los dolores y las nauseas por completo, pero los disminuirá un poco--- aunque hablaba en susurros, era una tortura para Leanne.
--- ¿Cuánto he dormido?--- preguntó cuando se tomo el contenido del vaso. No sirvió de nada, pero sirvió.
---Dos horas--- le dijo--- Vamos, tienes que comer algo antes de que te desmayes
Lily la guió a través del castillo, pues aún continuaba ciega. Agradecía tener a la mano esos lentes negros tipo aviador de los cuales se había enamorado el verano pasado, eso ayudo un poco.
Por las mañanas, siempre, desayunaba un tazón de cereal, ese que le enviaba su madre porque era su favorito y porque ahí en Hogwarts no lo había. No pudo retener la cucharada y salió corriendo para vomitar de nuevo.
La primer clase del día era Trasformaciones; la profesora McGonagall se pasó la primera mitad de la clase reprendiéndolos por su comportamiento y por el mal ejemplo que le estaban dando a los alumnos menores. Se ensaño especialmente con Leanne y después, todo cesó. Los felicito conmovida hasta lo inimaginable por la victoria del día de ayer y después los envió a todos a la enfermería.
Leanne lo agradeció especialmente. Todos parecían zombis, pálidos y con mayugaduras, tanto físicas como mentales. Las pociones de la señora Pomfrey le devolvieron la vista pero no hicieron nada con el terrible dolor de cabeza y las nauseas.
Y fue ahí donde se dio cuanta de que a pesar de que Sirius, Remus y James también llevaban lentes oscuros parecían completamente ilesos y le sonreían de forma descarada.
--- ¿Ya puedes ver?--- le preguntó Sirius en un susurro, extrañamente no la lastimo tanto como el resto de las voces.
--- ¿Por qué… por qué no sufren?--- preguntó atónita
---Sanamos rápido--- le contesto de forma burlona James, más alto de lo necesario--- Además, la práctica hace al maestro.
---Mira--- le dijo sonriéndole dulcemente Sirius.
La fotografía mostraba a una mujer vestida de muy mal gusto, "Ramera", pensó Leanne en cuanto la vio; con una vestido rojo tipo halter, muy mal acomodado, un maquillaje corrido y de mal gusto, medias de red color verde chillón y de zapatos amarillo pollito. Su cabello era, bueno, rubio platinado y totalmente despeinado.
Los tres estallaron en carcajadas al ver la forma en que Leanne observaba la foto, totalmente sorprendida, además de la expresión de dolor que cruzó el rostro de Leanne.
--- ¿Sabes quién es?--- preguntó entre carcajadas ahogadas Remus
---No la conos… yo, bueno… ell…--- pero Leanne miró con mayor detenimiento,casi se ahoga la descubrir quien era--- Chris…--- dijo intentando contener la carcajada que se quería escapar de sus labios porque si lo hacía, el dolor sería mayúsculo.
---Hemos tapizado el colegio entero con copias de esta foto--- le dijo sonriendo James
---A Flitwick casi le da un ataque cuando lo vio esta mañana--- agregó orgulloso Sirius
Desde que Chris había sido nombrado comentarista, se había pasado con los cometarios respecto a Leanne y a las insinuaciones de ellos dos, ella nunca le había dado la importancia necesaria, sobre todo para evitar una peleaentre él y Sirius, pero lo de ayer había sobrepasado sus propio limites y era obvio que ellos tenían que hacer algo para ponerle un alto.
--- ¿Cómo lo hicieron?--- preguntó con la voz ahogada; impedir estallar en carcajadas le causaba dolor, menor pero al fin y al cabo dolor
---Lo invitamos a la celebración--- empezó James con una enorme y radiante sonrisa en los labios
---Lo emborrachamos y después lo transformamos en reina gay--- Sirius soltó una de sus carcajadas perrunas, cosa que hizo que Leanne sintiera como si le martillaran la cabeza--- Lo siento--- dijo dándole un fugaz beso en la frente al darse cuenta de que Leanne se llevaba las manos a la cabeza
---Eso me enseñara a no tomar más de la cuenta--- les dijo sonriendo--- ¿Cómo te sientes Remus? Haz estado muy callado--- dijo girándose para mirar a su amigo, quien de pronto se había quedado callado y estático--- ¿Remus?--- volvió a preguntar al ver que no le contestaba
---Déjalo--- intervino James al ver que Leanne intentaba levantarse para sacudir a su amigo--- Esta inconsciente
--- ¿Cómo?--- preguntó sin entender
---Cada vez que se emborracha de la forma que le hizo ayer, hace tres cosas--- intervino Sirius
---Primero, se ducha como diez mil veces para quitarse el olor y lavarse los dientes otras ocho mil veces para poder sentirse al menos un poco presentable--- dijo James con aburrimiento
---Segundo, se comporta como un buen niño y quiero decir como el mejor de todos, el más respetuoso, el más amable, el más correcto, sigue todas las normas al pie de la letra y no hace otra cosa que hacer la tarea, respirar, caminar y comer--- le aclaro Sirius con aire solemne
---Y tercero, pierde la conciencia--- dijo James mientras le hacía gestos y caras graciosos sin conseguir nada de su amigo
---Pero…
---Simplemente no esta conciente--- insistió James--- Es como si estuviera dormido, pero despierto o algo así, nunca he entendido por completo como es que lo hace y cuando lo explica soy yo el que se queda inconciente--- le explicó James al ver que Leanne no captaba
---Desearía estar inconsciente--- dijo dejándose caer en la cama, abatida--- No parece estar sufriendo.
---Kingsley y Candence no parecen estar tan crudos--- señalo Sirius al verlos ahora que Leanne se había recostado, quien ahora estaba más rígida que una tabla por esa simple mención
---Ayer desaparecieron en varias ocasiones--- cuchichió James, con una nota de impresión y orgullo en sus palabras. Kingsley era un buen chico, pero al parecer, se había pasado al lado oscuro, a su lado.
Leanne lo miró de reojo, no estaba lista para verlo a la cara, aún cuando este se había pasado toda la mañana intentando hablar con ella; ahora era ella quien lo bloqueaba. Se sentó lo más delicadamente posible, pero aún así pareció como si lo hubiera hecho de golpe, cosa que lamento, pues su dolor de cabeza la castigo sin piedad.
--- ¿Qué?--- preguntó asustado Sirius por la reacción de Leanne
---Creo que hasta recostarme me produce mareos--- mintió descaradamente
---Es hora de regresar a clases--- les dijo la señora Pomfrey--- Su clase comienza en 15 minutos
--- ¿Puedo quedarme?--- preguntó Leanne conociendo la respuesta
---Las órdenes de la profesora McGonagall fueron claras: tratarlos y enviarlos a sus clases--- le sonrió intentando infundirle ánimo a Leanne
---Me siento morir--- suplico poniendo pucheros--- Voy a morir si tengo que salir de aquí
---Anda--- la señora Pomfrey la levantó de la cama y la guió hasta la salida.
El resto de los maestros se vieron más benevolentes que la profesora McGonagall, en parte porque seguían entusiasmados por la victoria y porque algunos de sus alumnos también habían estado en la fiesta y presentaban los mismos síntomas que los leones.
El profesor Flitwick los felicito con su voz chillona, cosa que hizo que el dolor de sus cabezas aumentara considerablemente y después les hizo repasar los hechizos estimuladores aún cuando ya los tenían perfeccionados pero que algunos agradecieron hasta las lágrimas. Estos hechizos los ayudaron a olvidarse que estaban sufriendo, aunque todo volvió una vez terminados.
La profesora Sprout les ayudo también; los aromas de las plantas que se supone que verían hasta dentro de dos semanas, los relajaron y los envolvieron en un ensueño de tranquilidad.
Inclusive el profesor Bines contribuyo a que se relajaran. Las dos horas de su clase, antes tediosas e insoportables, les parecieron cortas gracias al sueño que se dieron el lujo de tomar.
---Me quiero volver chango--- dijo Leanne dejándose caer en el pasto, a la sombra de su árbol favorito. James simplemente sonrió ante la ocurrencia de su amiga--- No estoy hecha para sufrir--- afirmó apretando con fuerza su cabeza--- ¿Cómo lo hacen?--- le preguntó, el dolor era palpable en su voz--- ¿Cómo pueden emborracharse y estar como si nada?--- James comenzó a masajearle las sien, cosa que la ayudo sobremanera con su dolor de cabeza
---La práctica hace al maestro--- le respondió sonriente James--- Además--- continuo ensanchando aún más su sonrisa--- Yo sude la mayoría del alcohol
---Sólo agradezco que Sirius no sea tan lascivo como tú--- le dijo en verdad agradecida
---Eso es porque lo agarraste muy tiernito--- James sonrió--- Porque te aseguro que si le hubieras dado largas un año más, ninguna cama en Hogwarts se hubiera salvado de tenerlo en ella. Es una chulada de hombre, mi amigo, tanto que hasta a veces yo me siento intimidado y preocupado de que se desate y se meta en mi territorio--- le dijo deseando que eso nunca sucediera--- ¡Porque a como disfruto coleccionando camas! Y a sus lindas ocupantes--- le dijo sonriendo con picardía.
--- ¡Oh, James!--- le dijo Leanne sujetando ahora su estomago--- Mi estomago no soportara tus aventuras nocturnas--- dijo cubriéndose los oídos también--- ¿No es Peter el que celebra tus cuentos de chicas?
---Sí, pero ahora esta con indigestión y cuando no es él, es Sirius, pero esta recibiendo el castigo por nosotros--- Leanne puso los ojos en blanco, Chris sólo recordaba a Sirius y él se negó a involucrar a los otros--- Y cuando no es Sirius, es Remus, pero como anda en su etapa de niño responsable, pues… sólo quedas tú.
--- ¿Así es cómo piensas conquistar a Lily?--- le preguntó sin esperar respuesta--- Lo que hiciste ayer la lastimo mucho. Ya te estabas comportando como un niño bueno, yo no presumías de tus conquistas nocturnas y mucho menos salías a cazar. Eso es muy malo para mejorar la opinión que Lily tiene de ti ¿Por qué volviste a hacerlo? Además, ayer ni siquiera le dedicaste una mirada.
---Porque sinceramente, lo que Lily piense o deje de pensar de mi, me tiene sin cuidado--- le contestó con frialdad
---James…--- Leanne se incorporo de golpe--- ¿Por qué dices eso?
---Ya me canse Leanne--- le respondió James--- Ya me canse de gritarle mi amor, de decirle todo lo que significa para mí y que ella lo deseche como si de basura se tratase
--- ¡Oh, James!--- Leanne lo abrazó con fuerza
---Ya me canse de servirle de alfombra--- le susurró al oído--- De que cada vez que le diga que la amo y que quiero pasar el resto de mi vida a su lado, ella se ría en mi cara y salga con alguno de sus comentarios mordaces, irónicos e hirientes y me aplaste el corazón
---James…--- Leanne quiso separarse de James para verlo a la cara pero este la retuvo, abrazándola con más fuerza
---O si se ve muy buena persona, cosa que nunca sucede, simplemente se de la vuelta y se marche--- continuó James entre susurros--- Le entregué mi corazón y ella lo hizo añicos. Yo se que al principio fui muy malo con ella pero intento arreglar las cosas, ella no quiso saber nada y mucho menos perdonarme--- tenía que reconocerlo--- Y que tal vez mis formas no son las más apropiadas pero es que cada vez que la veo me entran una ganas locas de gritarle cuanto es que la amo y simplemente no lo puedo evitar.
Leanne no supo que decir; era verdad que su amigo no era el que mayor tacto tenía a la hora de expresar sus sentimientos y que Lily reaccionaba de forma exagerada, pero de eso a que James sufriera… siempre pensó que su coraza era demasiado gruesa como para que las palabras de Lily la atravesaran. Además, James siempre lo había tomado como una broma, no como algo real, no como algo que en verdad pudiera lastimarlo. O por lo menos eso es lo que pensaba Leanne.
---Yo… no lo sabía--- dijo por fin
---Y por eso tome la decisión de dejar de servirle de alfombra y aunque duela más de lo insoportable, me decidí a olvidarla--- le dijo con la voz entrecortada, Leanne no se atrevió a moverse, sino que lo abrazo con la misma intensidad con que la abrazaba a ella. Leanne nunca pensó que su amigo pudiera llegar a sufriera de esa forma
---Tú no eres cualquier alfombra, tú eres la mejor alfombra del mundo--- le dijo Leanne sonriéndole con la voz. No conocía el protocolo a seguir en esas situaciones y mucho menos con él. James era la persona más segura y confiada de sí mismo que había conocido y le parecía imposible que estuvieran teniendo esa conversación.
--- ¿La mejor?--- le preguntó intentando corresponderle, intentando bromear cuando lo hacía con Sirius. Cuando hablaban entre bromas de las cosas serías, esas que los lastimaban y que después se volvían llevaderas, sólo cuando bromeaban. No quería que Leanne lo viera llorar, con Sirius era otra cosa, porque Sirius era Sirius. Los dos lo compartían todo, las lágrimas y las risas por igual; "Joto", podía jurar que había escuchado el gruñido de su amigo, él ya lo hubiera llamado así y ahora lo estaría abrazando mientras se reían a carcajadas.
---La mejor--- le reafirmo Leanne
--- ¿Leanne?
---Sí--- le respondió
---Si te he dicho esto no es para ponerte en contra de Lily--- le dijo recobrando la compostura--- Sirius es el único que lo sabe y la sigue tratando igual, a Remus no se lo digo porque la estima demasiado y aceptémoslo, él nunca diría nada estando en sus cinco sentidos, pero Lily podría engatusarlo fácilmente cuando no lo este y no quiero que discutan por mi culpa. Y si te lo he dicho es porque eres importante para mi, pero no quiero que cambies tu forma de tratarla y mucho menos que dejes de ser su amiga y mucho menos que la lastimes. Prométemelo
---Hey--- se limitó a decir Leanne. Pero desde que lo había comprendido, se había puesto a maquinar diferentes planes para desaparecer a Lily Evans de la faz de la tierra
---No. Prométemelo--- le dijo rompiendo el abrazo; ambos se vieron a través del cristal oscuro de sus lentes--- Prométeme que no la lastimaras
---Te lo prometo--- le dijo levantando la mano derecha--- "Físicamente", agregó. James no había especificado de qué forma no quería que la lastimara, dejándole una amplia gama para trabajar. Por supuesto que no podía lastimarla físicamente, pues James se daría cuenta de inmediato, tampoco podía maldecirla, pero sin lugar a dudas podía torturarla psicológicamente.
---Leanne…--- ella volteo para ver a Sirius---… Kingsley te esta buscando--- agregó después de mirar durante un segundo a James, sólo necesitaban una mirada para entenderse, aún cuando esta fuera a través de los lentes.
---Gracias--- Leanne sabía que era mentira, pero entendió que querían hablar a solas y que eso era lo mejor para todos. Además de que sabía que Kingsley no la estaba buscando y que no lo haría hasta que lo dos estuvieran listos para mantener "la plática" y por lo menos, ella no lo estaba.
Estuvo vagando por los terrenos del colegio por alrededor de media hora, por lo menos ahí no corría el peligro de encontrarse con Kingsley, también podía planear con total libertad su plan de ataque contra Lily.
Tenía que ser lo más limpio y preciso que había realizado en toda su vida, esta vez no podía darse el lujo de que ni siquiera sospecharan de que ella podía estar relacionada en lo más mínimo. Tenía que encontrar la forma de salir totalmente airosa y culpar a alguien más, pero ¿A quién?
--- ¿Qué haces?
La atronadora voz de Hagrid le sacó un susto de muerte, su corazón se acelero como nunca antes lo había hecho
---Nada--- le contesto intentando sonar tranquila
Tampoco podía pensar sin que unas terribles punzadas terminaran de hacer puré de lo que quedaba de su cerebro.
---Si, supongo que la cruda realidad te esta pasando factura--- le dijo carcajeándose--- Usualmente es a James y a Sirius a los que veo sujetándose la cabeza de esa forma, como si intentaran evitar que su cabeza se parta por la mitad
---Sí--- se limito a decir Leanne. Tal vez no era buena idea que Hagrid continuara riéndose.
--- ¿Has comido algo?--- le preguntó bajando lo más que pudo el sonido de su voz
---No he podido retener nada de lo que me he llevado a la boca--- le respondió y es que era la más pura verdad
---Vamos, tengo helado y dulces en mi cabaña--- Hagrid la levanto sin ningún esfuerzo y la llevo cargando por la cintura hasta su cabaña.
Era agradable estar ahí, era mucho más fresca que el mismo jardín y los suaves murmullos de las ollas en el fuego y los sonidos de los animales del bosque eran en verdad relajantes.
---Gracias--- le dijo a Hagrid cuando este le puso un enorme tazón lleno de helado y poner a su lado un aún más enorme plato lleno de dulces y pastelillos para picar y una caja de su cereal favorito. Ella tenía una caja ahí porque generalmente desayunaba con Hagrid pues no le daba tiempo de hacerlo en el comedor por las excursiones que hacia con él.
--- ¿Por qué andabas vagando sola por los jardines?--- le preguntó mientras se comía su helado
---Tenía ánimos de dar un paseo sola--- le dijo encogiéndose de hombros, restándole importancia.
---Hace tiempo que no te veía sola--- le comento
---En realidad es la primera vez que estaba completamente sola--- le dijo después de reflexionar su comentario--- Bueno, desde que ocurrió el accidente--- así es como le habían puesto, aunque James continuaba llamándolo en su fuero interno como "la idiotez que casi le cuesta la vida"--- Sirius y King…--- algo en el estomago se le retorció con furia al decir su nombre---… se habían encargado de hacer rondas con los demás para no dejarme ni un momento a solas, pero creo que por fin relajaron la vigilancia.
--- ¿Has recibido carta de Moody?--- le preguntó de pronto serio. Hagrid estaba igualmente molesto con ella por eso del accidente, como bien se lo había aclarado la primera vez que lo acompaño al bosque después de que salio de la enfermería.
---Me envió un vociferador--- le dijo recordando los gritos y lasa amenazas que aún retumban muy de vez en cuando en sus oídos--- Pero por lo menos tuvo la delicadeza de enviármelo a mi habitación y no al comedor, de esa forma sólo lo escuchamos Lily…--- sus tripas se retorcieron con furia---… Alice y yo. Me advirtió que si volvía a hacer algo como lo que hice bien me podía ir olvidando de ser auror, me regaño por 15 minutos y después se despidió con un "te quiero",así que supongo que no esta tan molesto.
--- ¡Oh, claro que lo esta!--- la corrigió Hagrid--- Lo vi hace unos días en Hogsmeade, en las Tres escobas y me pidió que te dijera, o que te advirtiera más bien, que iba a estar vigilando personalmente el Callejón Knockturn y si te veía rondando o si quiera desviando tú mirada hacia ahí, te metería presa en Azkaban por lo primero que se le ocurriera y tu madre lo apoya, así que no pienses que ella podrá defenderte--- le advirtió con la cuchara--- Lo mismo va para Hagsmeade, tiene aurores ahí también
---Si, ya me esperaba algo así--- dijo sonriendo divertida
---También me dijo que ni siquiera se te ocurriera usar la poción multijugos a los hechizos para modificar tu apariencia, que el los detectaría más rápido que de inmediato--- le dijo aún más serio conforme veía que Leanne sonreía.
---No pienso hacer nada de eso--- le aseguro con seriedad
Hagrid quedo conforme con la promesa de Leanne y continuaron comiendo su helado en silencio. Cosa que sorprendió a Leanne, pues no solo se terminó el enorme tazón, sino que también comió la mitad de otro y sólo se detuvo porque cayó profundamente dormida.
Las voces de Sirius, James y Remus la despertaron después de lo que le pareció un segundo. Estaba recostada en la enorme cama de Hagrid y la cubría lo que ella identifico como su abrigo de piel de topo.
---Por fin despiertas--- uso como saludo James--- Si no abrías los ojos en cinco minutos te íbamos a despertar
---Hola a ti también--- dijo con escaso sarcasmo Leanne, le alegraba que su amigo volviera a ser feliz--- ¿Queda más helado?--- preguntó al notar que tenía hambre y que ellos tenían sendos platones por delante
---No, se ha terminado--- le contestó contrariado Hagrid
---Bueno, tendré que esperar a la cena--- dijo mientras se sentaba en las piernas de Sirius, había una silla vacía, pero quería sentarse ahí y ahí se sentó, además de que quería ver si su novio se compadecía de ella y le daba un poco de su helado--- ¡Remus!--- dijo con alegría al ver que su amigo comía con desesperación--- ¡Ya has dejado de estar inconsciente!
---Sí y tengo un hambre de los mil demonios--- le contesto entre bocados de helado
---Vamos, será mejor que nos acerquemos al castillo, tenemos clase con Slughorn--- dijo James desviando la mirada de Leanne y Sirius, quien le estaba dando helado en la boca a la primera
--- ¿Tenemos qué ir?--- preguntó asiendo puchero--- Me gusta estar aquí
---Desafortunadamente sí--- contesto Remus
---Pero si ha estado muy pesado, ya escucharon lo que dijeron los de séptimo y quinto--- insistió Leanne. Y es que Slughorn no se había visto tan benevolente como el resto de sus maestros.
Eso quedo patentado cuando, al llegar dos segundos tarde, le bajo cincuenta puntos a Gryffindor, a él nunca le habían molestado esas cosas y mucho menos tratándose de Leanne, pero ahora estaba decidido a cobrar venganza de la derrota de ayer.
Habló gritando, sin ningún tipo de consideración, cosa que celebraron los de Slytherin; ellos eran lo únicos que no contaban entre sus filas a alumnos con problemas gracias a la cruda realidad.
Pero Leanne hubiera preferido que continuara gritando cuando se dio cuenta de que la poción que prepararían ese día estaba llena de explosiones y sonidos chirriantes.
Muy pronto, las mazmorras se llenaron de explosiones y quejidos de parte de los leones, algunos tenían lágrimas en los ojos, pero Leanne no pensaba darles esa satisfacción. Las serpientes cometían errores a propósito con tal de molestar aún más a sus compañeros, las explosiones eran aún más ruidosas y estrenduosas.
--- ¡ME CAGO EN LA PUTA MIERDA!--- el grito de Leanne se sobrepuso a la explosión que había ocasionado Narcisa cuando Leanne iba pasando a su lado.
No podía respirar y sentía que en cualquier segundo su cabeza se partiría por la mitad, las lágrimas luchaban por salir, sólo para ver si de esa forma el dolor remitía un poco.
--- ¡Señoría Love!--- exclamo escandalizado Slughorn--- No toleraré ese tipo de lenguaje en mi clase. Cincuenta puntos menos para Gryffindor--- le dijo con satisfacción--- Ahora entréguele esta nota a su jefa de casa y salga de mi clase
Leanne tomó la nota hecha una furia y salió dando un portazo. La profesora McGonagall la estuvo regañando por 10 minutos y la castigo, tenía que limpiar todos los trofeos de la sala de trofeos de forma muggle, aunque se vio misericordiosa diciéndole que podía comenzar mañana después de la cena.
Leanne se dedico a vagar de nuevo por los terrenos del castillo hasta que por fin se sentó a la orilla del lago y metió los pies en el. El agua helada le ayudo a mantener a raya su terrible dolor de cabeza.
--- ¿Puedo sentarme?
Ni siquiera lo había escuchado acercarse, pero eso no evitó que sus tripas se removieran asustadas al escuchar el sonido de su voz.
---Traigo halado--- le dijo poniéndole delante un platón lleno de delicioso helado. Leanne simplemente asintió
Comieron en silencio durante cinco minutos. Leanne no sabía que decir y Kingsley no sabía como decirlo.
---Así que…--- dijo por fin Leanne
---Sí…--- se limitó a asentir Kingsley
--- ¿Puedo llorar?
--- ¿Por mi… por mi virginidad perdida?--- preguntó Kingsley aguantado la carcajada por el comentario de Leanne
--- ¡No es gracioso!--- le dijo molesta. El puñetazo que le dio no le pareció suficiente.
---Sí, puedes llorar--- le dijo intentando sonar serió, pero la carcajada estaba impresa en su voz
--- ¡Oh King!--- Leanne se recostó en su hombro mientras derramaba lágrimas silenciosas--- ¡Ya eres todo un hombre!--- suspiró con tristeza
---Eso suena a algo que diría mi madre--- le dijo secando sus lágrimas
---Tal vez deberíamos decírselo
--- ¡Leanne!
---No lo puedo creer--- le dijo intentando calmarse--- Ya no eres mío, ahora eres de Candence
---Nunca dejare de ser tuyo, no importa lo que pase--- le susurro al oído, abrazándola--- Míralo como un préstamo
---Habíamos prometido esperar hasta el matrimonio--- le recordó Leanne enojada--- Este es un comportamiento digno de James, no de ti.
---Si, lo se--- le dijo con un suspiro--- No ha parado de felicitarme, decir que ya era hora de que dejara de estar pegado a tus faldas y que era bueno que me hubiera pasado al lago oscuro, que se sentía muy solo
---Tendrías que haber esperado hasta estar casado--- le volvió a recriminar
---Sí…
Pero Leanne rompió inmediatamente sus propios recuerdos, estaba asustada, parecía haberse dado cuenta de algo que nunca antes había hecho.
---Leanne…
---No…
Leanne parecía recordar algo y por su cara, era algo verdaderamente malo:
---Entonces prométeme una cosa--- le dijo Leanne derramando aún más lágrimas. A Kingsley eso le rompía el corazón
---Lo que sea--- le contesto sin pensarlo
---No te cases con Candence--- le dijo sollozando--- Se que es muy egoísta de mi parte, pero no lo soportaría
---No lo haré, no me casaré con ella--- Kingsley abrazó a Leanne y comenzó a consolarla
Había logrado su cometido: Kingsley nunca se casaría con Candence.
Podía soportar que vivieran juntos, que tuvieran hijos pero nunca soportaría que se casaran.
---Me dijo que no lo haría pero no lo prometió--- dijo más que nada para ella misma--- Y lo hizo; ya se que yo le dije que estaba bien que lo hiciera pero esperaba que no lo hiciera, en recuerdo de esa promesa, que a fin de cuentas no lo fue--- reflexionó, estaba verdaderamente furiosa
---Leanne no lo sabe todo, he aprendido a ocultarle algunas cosas--- Kingsley sonría al ver la cara de sorpresa de los demás. No estaba en su naturaleza ocultarle nada a ella
---Leanne, déjame explicarte--- dijo nuevamente la voz de Kingsley, esta vez en el presente, sacándola de sus pensamientos
--- ¡No!--- le gritó enojada
--- ¿Qué esta pasando aquí?--- preguntó Charlie sin entender, no había nada malo, no los recuerdos que él había visto
---No entiendo, ¿Qué sucede?--- preguntó Molly y eso era el pensamiento de todos. Leanne miraba con profundo odio a Kingsley.
---Leanne, por favor--- insistió Kingsley
--- ¡NO!--- Leanne se puso en pie, estaba furiosa, fuera de sí
--- ¿Qué demonios sucede aquí?--- preguntó sin poder contenerse Harry
---Tú no… por eso…yo te… yo me… y tu…--- Leanne estaba furiosa, no sabía como sacar todo lo que llevaba dentro y no podía respirar
---Leanne, respira--- le pidió preocupado Kinglsey
--- ¡NO QUIERO RESPIRAR!--- estallo furiosa
--- ¡ALGUIEN PUDE DECIRME POR UN DEMONIO QUE ESTA PASANDO!--- gritó también enojado Charlie
---Nos casamos--- contestó antes que nadie Candence--- Kingsley yo nos casamos aquella noche
Leanne se sintió atravesada por un rayo, una estocada en el corazón.
Todos estaban perplejos, ¡con razón Leanne reaccionaba de esa forma!
---Leanne…
--- ¡ME MENTISTE!--- le gritó derramando lágrimas de furia--- ¡Por eso no lo prometiste! ¡PORQUE YA ESTABAS CASADO!
---Leanne…
--- ¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO A MÍ? ¡A MÍ!--- le grito furiosa--- ¡TE ODIO KINGLSEY! ¡TE ODIO!
--- ¡PUES PERDÓNAME POR NO HABER CUMPLIDO UNO DE TUS CAPRICOS!---le grito igualmente furioso--- ¡POR PONER POR PRIMERA VEZ MI FELICIDAD DELANTE DE LA TUYA!
--- ¡LÁRGATE! ¡NO TE QUIERO VOLVER A VER NUNCA MÁS! ¡NUNCA!--- Leanne se dio media vuelta furiosa, dirigiéndose a su habitación.
Kingsley hizo lo mismo, sólo que él se dirigió hacia la puerta.
Nadie sabía que hacer, se quedaron clavados en el exacto lugar en el que estaban hasta antes de que todo explotara. Candence fue la única que se movió, se puso en pie, miró a Charlie y a los señores Weasley en forma de disculpa y despedida y luego, simplemente siguió a su marido hacia la salida.
El silencio fue total hasta que se escucho el portazo que dio Leanne al encerrarse en su habitación, después continuo el silencio, abrumador y venenoso.