Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 27387 · de

Historia 27387 — capítulo 43

Sirius nunca pide, él siempre toma; nunca espera invitación, se invita solo; nunca pide permisos, simplemente lo hace. Sirius goza de total libertad para hacer lo que quiera, nunca se ve limitado por lo que él llama burlonamente "reglas y normas según San Remus". Se cree exento por ser simple y sencillamente Sirius Black.

Toma nuestras plumas y tinteros de las mochilas y no los devuelve a su lugar, utiliza nuestras capas y aquellas playeras y pantalones que él considera que se verían mucho mejor en él que en nosotros, se come nuestras golosinas y tiene la desfachatez de hacerlo delante de nuestros ojos, se tira en nuestras camas a descansar e inclusive a dormir porque la suya le parece incomoda. Toma la comida de nuestros platos cuando ya no queda más en las fuentes. Y lo hace siempre con una sonrisa de inocencia que no se la cree ni él mismo pero que a nosotros siempre termina desarmándonos.

Y es que es imposible enojarte con la persona que llega con la barra de tu chocolate favorito más enorme que existe en Honeydukes y te la regala sólo porque sí, o con él tipo que se interpone entre tú y un puñetazo, o él que recibe los castigos en tu nombre sólo para que tú no te veas afectado.

No me había metido en muchos problemas estando yo solo pero en los pocos en los que me había visto involucrado Sirius siempre se llevo el castigo a pesar de que yo lo quería enfrentar pero él siempre me había dicho que no tenía sentido que arruinara mi futuro por tonterías.

Sirius siempre pensaba que su futuro no importaba y es que parecía resignado a no hacer nada, cosa que había dejado en claro el año pasado al no inscribirse a ninguno de los cursos que se dieron a los alumnos; bromeaba diciendo que su carrera era la de esposo trofeo. Leanne no dice nada pero yo estoy seguro de que ella logrará convencerlo de que se una a ella en la Academia de Aurores.

Y James también había disfrutado del desinterés de Sirius por su futuro, aunque él es más despreocupado que yo. ¿Cuántas veces Sirius se había llevado los puñetazos de los novios celosos de las niñas con las que se metía James? ¿O cuántas cachetadas de las niñas a las que James dejaba tiradas por volver a andar como perro faldero detrás de Lily? Demasiadas, pero eso no le importaba a Sirius mientras su amigo no saliera lastimado.

Pero las intensiones de Sirius tampoco eran completamente desinteresadas. En primero, James se había metido con una alumna de tercero y su novio todo grandulón y fortachón se había enterado; James le hizo frente pero Sirius se interpuso y esa fue la primera vez que Sirius recibió un golpe por James. Este estaba eufórico por el cariño demostrado por Sirius y se lo contó a todo mundo pero después se arrepintió de contárselo a una sola persona: Leanne.

En cuanto Jame se lo dijo, Leanne lo reprendió por ser un don Juan y fue a buscar a Sirius, a quien lleno de besos y abrazos, de cariños nunca sentido por él, además de curar su herida y pasar todo el día a su lado, llenándolo de amor e ignorando a James o reprendiéndolo aún más cuando se acercaba.

Y en todas las otras ocasiones era lo mismo: Sirius recibía el golpe, iba con Leanne a que lo cuidara y James rabiaba conmigo. Y a decir verdad, Leanne se ponía un poco pesada con ese asunto, llego un momento en el que ninguno quiso estar cerca porque hasta de comer en la boca le daba, con tal de que su querido Sirius no sufriera más.

Se que sueno como un envidioso, pero es difícil comprender lo que se siente por alguien a quien no le importo tu "pequeño problema peludo" y te ofreció su amistad incondicional.

Y es que Leanne era muy parecida a Sirius, sólo que con una pequeña diferencia: Leanne se adueñaba de todo y de todos aún en contra de tu voluntad y Sirius lo hacía cuando ya le habías ofrecido tu amistad.

Yo también e disfrutado de los cuidados desmedidos y maternales que tiene para ofrecer. Me acompaño desde mi primera luna llena aquí en Hogwarts sin que yo lo supiera, para después sentarse en mi cama en la enfermería y velar mi sueño o ponerme solución de dictamo en mis heridas tal y como lo hace mamá. Aunque nunca le deje llegar al extremo de darme de comer en la boca, como lo hace con Sirius, aún cuando ella insistió.

Cuando esos dos comenzaron su relación, James fue el que más se opuso, nunca lo expreso, por lo menos no a ellos, pero yo siempre lo escuche. James era egoísta y aunque al principio lo hizo porque pensaba que Leanne le estaba robando a Sirius y que Sirius le estaba robando a Leanne, luego reconoció que lo que sentía por Leanne era algo más que una simple amistad.

Casi consigue que ellos dos se separen para siempre, pero después recapacitó y puso las cosas en su lugar. Sobre todo porque sabía que no podía amar a Leanne cuando él mismo no podía pasar más de cinco segundo sin pensar en Lily.

Inclusive dejo de quejarse de que ellos mismos se acapararan más de lo que a él le hubiera gustado y se puso a "cazar" a Lily o por lo menos hasta ahora.

No se que le pasa a mi amigo, sí, lo acepto; James es un niño que nació en cuna de oro, no porque tuviera demasiado dinero, eso es algo que nos importa poco, lo digo porque tuvo lo que muchos no tuvieron: un padre y una madre capaces de dar amor más allá de lo imposible. No me cuanto entre ellos, porque yo también nací en cuna de oro.

Es difícil, para aquellos que no lo conocen también como nosotros, querer a James. Es engreído, orgulloso, egoísta, pretensioso, ufano, mimado, insoportable y con el ego más inflado del mundo pero también es el amigo fiel, comprensivo, cariñoso, leal y sobre todo, capaz de dar la vida por sus amigos.

Pero ahora esta algo triste, por lo menos cuando no tiene su eterna sonrisa en los labios o cuando no esta persiguiendo un par de piernas especialmente interesantes. Ha dejado de dar "caza" a Lily y ahora va detrás de cualquier muchacha que este dispuesta a tenerlo una noche, porque, desafortunadamente, eso es todo lo que obtendrán de mi amigo.

Se cuentan muchas historias acerca de las escapadas nocturnas de James y me temo decir que son verdad, las más comunes, las más descabelladas, las más inverosímiles, todas esas y más, son verdad. Me atrevo a decir, que no existe cama en Hogwarts no que haya tenido a James en ella, por lo menos en una ocasión.

Porque en ocasiones, le gustaba repetir, ya sea porque estuviera demasiado bien o porque el comentario que le hizo ese día Lily fue especialmente cruel e insensible. Porque admitámoslo, aunque Lily sea mi amiga, puede llegar a ser muy cruel cuando quiere y cuando no, también.

Y es que James no esta acostumbrado a que no le rindan pleitesía, que no lo adoren más allá de lo humanamente posible y el hecho de que Lily lo maltrate y se niegue a amarlo, eso lo lastima.

Porque mi amigo no esta acostumbrado a sufrir, sus padres le sobreprotegieron desde el momento en que nació y él nunca ha conocido el sufrimiento, por lo menos no hasta que conoció a Lily. James no sabe sufrir, no sabe sobrellevarlo y hace cualquier cosa con tal de no sentirse desgraciado.

Yo, en cambio, he sufrido demasiado, más de lo que se podría imaginar.

Lily me agrado desde el principio. No era como Leanne y su arrebatadora personalidad que absorbía a todos sin pedir permiso o James y su inagotable alegría o Sirius y su corazón abierto y expectante para permitirte la entrada. Lily es calida y agradable, alguien con quien puedes hablar durante horas de nada y de todo, alguien con quien solo una mirada dice más que en mil palabras, alguien que aceptaba y quiere sin importar nada.

Ella sabía que había algo más en mí y es que sus hermosos ojos verde esmeralda pueden percibir más allá de lo que hay.

Peter, bueno, no hay mucho que decir de él, no puedo negar que lo quiero y que hasta cierto punto, he llegado a pensar en él como lo hace Leanne cada vez que mira a Sirius: es alguien que necesita protección y demasiado cariño. Aunque también debo admitir que es algo cobarde y que su cercanía a nosotros es más bien en busca de protección que sincera amistad.

Aunque tengo mis diferencias con Kingsley me llevo muy bien con él. El es de la clase de personas que anteponen a todo y a todos, sacrificándose a sí mismo. Cosa que he comprobado en diferentes ocasiones, viendo como defiende a Leanne con capa y espada o a mí, de mí mismo.

Esta educado para ser diplomático pero tiene una vena de auror que ni él mismo puede con ella. Su modo de hablar, de moverse y de actuar son tan finos y calculados que te hacen pensar que nació para seguir los pasos de sus padres pero por la forma en que toma la varita sabes que no lo hará.

Y Leanne, de ella no quiero hablar ahora. ¿Por qué? Porque estoy molesto con ella más allá de lo que yo mismo puedo aceptar.

Es tonta.

¿A quién se le ocurre meterse unas piedras, que saben que son veneno, a la boca por más deliciosas que te parezcan? A Leanne

Solamente a ella se le ocurre cometer semejante estupidez y después contarlo como si fuera una hazaña digna de dioses.

Más de dos semanas, fueron las que nos pasamos al borde de su cama, viéndola, toda pálida y moribunda para que después despertara y sufriera de dolores insoportables con el más mínimo movimiento. Y luego más de dos semanas fue lo que se tardo en recuperarse.

¿Por qué estuve ahí todo ese tiempo? No lo se, bueno, si lo se, porque la quiero y me preocupaba lo que le pasara, no quería verla como muerta y mucho menos que sufriera.

Pero estoy furioso con ella, más que eso, no lo quiero ver.

Porque la tontería que había cometido Leanne me había impedido ver y aquí es donde quiero aclarar que solamente la veía, no es que la siguiera a todos lados y que me sonrojara cada que ella me miraba con sus hermosos ojos azules y su brillante cabello rubio que ondeaba de la forma más hermosa cuando el viento soplaba… si bueno, aclarado ese punto.

Serena pertenece a Ravenclaw y va en nuestro curso.

Me sonríe cada vez que me mira y se sonroja cada vez que le regreso la sonrisa. Tímida, porque así soy yo, pero al fin y al cabo sonrisa.

Pero por la tonta de Leanne no la pude ver por más de un mes y justo cuando la podía ver a mis anchas… ¡llega la maldita luna llena!

Todos tenemos un secreto, ese secreto oscuro y profundo que nos empeñamos en ocultar por todos los medios posibles e imposibles. El mió es demasiado oscuro y terrible y algo que todos saben, y por todos me refiero a las personas que en verdad me importan.

Aunque ahora ya sea un secreto.

El de James, no es su amor por Lily (aunque él piense que es un secreto, aún), no, el de mi amigo es otro, uno que le carcome el alma y nutre sus peores pesadillas: teme perder a sus padres. Son viejos y con Charlus peleando en la guerra, James sólo puede fingir que no le interesa pero a cambiado los horarios para recibir el profeta, antes del amanecer y hojearlo desesperado, desando no encontrarse con que su viejo a perdido la batalla. Me entristece verlo de esa forma, fingiendo que todo esta bien cuando se muere de ganas de estar 10 minutos solo para leer la contestación de su madre a la carta que le envió la noche anterior, para después respirar tranquilo y volver a ser el mismo James de siempre, porque insisto, James no sabe sufrir y concibe imposible que ese sentimiento exista.

El de Sirius es un deseo, uno que ha tenido desde que puede recordar y lo ha deseado por tanto tiempo y con tanta intensidad que ha calado hondo en su alma, hasta fundirse con ella. Sirius no quiere ser como sus padres, como su hermano, como el resto de su familia. No quiere que lo consideren un mago tenebroso, que lo cataloguen por su apellido. El quiere ser simple y sencillamente Sirius.

El de Peter, bueno, el de él se rompió hace un tiempo ya. Estaba enamorado de Leanne pero ella nunca lo tragó.

Leanne tiene demasiados secretos, yo deje de intentar conocerlos todos, hace tiempo, pero otros (entiéndase James y Sirius) continúan intentándolo, me atrevo a decir que ni la propia Leanne los conoce todos, pero sin lugar a dudas, Kingsley nos lleva una ventaja considerable, incluyéndola a ella. Me ha sido imposible conocer su secreto más profundo pero hace poco conocí uno demasiado oscuro como para siquiera pensar en el.

Fue la misma noche en que despertó, después del accidente o *"la idiotez que casi le cuesta la vida"*como le llama James. Estaba vagando por los pasillos del colegio, despotricando contra ella, en solitario y cuando lo vi, me quede de piedra.

Kingsley y Leanne estaban discutiendo. Me considere loco, porque la acababa de dejar en la enfermería y Kingsley se había marchado hecho una fiera hace 15 minutos. Además, de que Leanne no podía moverse, no sin sentir un dolor inhumano.

La forma en que la empujo y la pego a la pared me saco de mi impresión. Kinglsey era incapaz de ponerle una mano encima y ahora parecía que estaba a punto de golpearla. Quise correr y pegarle un puñetazo pero lo que paso a continuación, me petrifico:

"Cállate Leonor"

Fue entonces cuando observe con mayor detenimiento a Leanne o a Leonor.

Eran idénticas, pero Leonor era oscura. Su cabello era de castaño un tono más oscuro que el de Leanne, su piel más pálida y sus ojos, eran completamente negros, pero completamente iguales, sólo que ante mis ojos de licántropo, podía apreciar las diferencias que ante los ojos normales no se veían.

Proyección astral.

Pero ella emanaba maldad y no bondad como lo hacia Leanne, algo que no aparecía en los libros que yo había leído. Se suponía que las proyecciones no podían ser diferentes al sujeto original y que estas no hacían nada que no se les ordenara, pero esta poseía libre albedrío.

Ella no se inmuto en ningún momento por la forma tan salvaje con que la sujetaba y tampoco hizo mucho por defenderse. A pesar de que Kinglsey la tenía sometido, él parecía el que verdaderamente estaba sometido. Leonor lo sedujo con una sola mirada de sus negros ojos y este se rindió sin oponer resistencia. Estuvo a punto de besarla pero ella se zafo de sus brazos con suma facilidad y río a carcajadas, de forma cruel e inhumana.

Leonor era maldad pura.

Sólo espero que Leanne la pueda controlar, porque si esa proyección se sale de control, las consecuencias pueden ser mortales.

Y volviendo a la insoportable relación de Sirius y Leanne, las cosas empeoraron cuando esta salio de la enfermería.

Sirius no quería separarse ni un solo momento de ella e iban a todos lados juntos, pero las cosas llegaron a un punto más allá de lo insoportable cuando Sirius comenzó a sentarla en sus piernas a las horas de las comidas y darle de comer en la boca. Nadie quería ver eso pero todos nos vimos obligados a hacerlo.

Se sentaban juntos en clases, se sentaban juntos en sus tiempo libres, se tomaban de la mano en todos momentos y se besaban constantemente, hasta hacernos llegar a las nauseas.

Pero la cosa empeoro cuando Sirius no la dejaba tener una conversación con cualquier otro que no fuera él, porque inmediatamente llegaba, la tomaba de la mano y la besaba para después llevársela a cualquier otro lado. Quería pasar las 24 hrs. del día con ella y como las noches se lo hacían imposible, nos torturaba a nosotros.

James se quejaba conmigo, yo, como siempre, guardaba silencio. Decía que Leanne estaba acaparando a su mejor amigo, a quién sólo veíamos en las comidas y por las noches. James se deprimió y eso no es bueno porque luego le sale lo promiscuo y no hay nadie quien lo pueda controlar.

El punto de quiebre llegó el día del partido final contra Slytherin. Cuando, al finalizar, Sirius le rompió los labios con el beso que le dio. Leanne subida en su cintura y todo menos amor en ese beso termino por romper el encanto del amor infantil, del amor primero.

Fue salvaje y desesperado, necesidad de lago más, de todo, de ellos, de amar más profundo.

Ellos se dieron cuenta, James se dio cuenta, yo me di cuenta, todos se dieron cuenta.

Había que aclarárselo en la cabeza, para después aclarárselo entre ellos.

Ellos se separaron un poco, por lo menos ya no eran la misma persona, unidos por labios y manos, para volver a ser Leanne y Sirius. James recupero a su amigo y se controlo un poco, pero continuó haciendo visitas nocturnas a los cuartos de las mujeres.

Lo único que recuerdo de la fiesta de celebración fue mi discurso, ese que me va a perseguir por el resto de mis días y del cual nunca me permitirán olvidar mis queridos amigos; ese en el que digo que esta bien que nos emborrachemos y dejemos fluir el amor libremente, ese en el que digo: "Somos dioses, somos invencibles, somos héroes".

No me siento orgulloso de ello, pero ese mismo día, Serena me dioun beso en la mejilla, tímido, pero al fin y al cabo, beso.

La felicidad que me embargaba en esos momentos es imposible de describir y por eso me fue imposible comportarme decentemente, tal y como me había enseñado mi madre y el ejemplo que me había dado mi padre.

Y es que esa noche me permití soñar.

Sueños que había abandonado aquella noche hace ya más de 11 años.

Algunos sueños los abandone con increíble velocidad, pero otros… los tenía tan arraigados en el alma que una vez que los deje a un lado… me sentí vació, desvalido, carcomido y con una extraña opresión en el pecho que me hacía imposible respirar.

Esa noche soñé y fui más feliz de lo que le había sido en mucho tiempo…

O por lo menos hasta que la burbujita explotó.

Estaba en casa de Leanne, James y Sirius se habían ido de campamento con el padre del primero, y ella me había invitado a pasar el día en su casa.

Mi padre y Melinda estuvieron encerrados en el despacho de la segunda por más de dos horas, discutiendo y planeando un ataque, directo y efectivo.

Leanne y yo intentamos enterarnos de lo que estaba sucediendo, pues yo nunca había visto a mi padre tan alterado y molesto, con deseos de matar, pero no pudimos hacerlo, Melinda conocía demasiado bien a su hija.

Se marcharon y regresaron al cabo de cuatro horas.

Mi padre estaba en peores condiciones que cuando se marchó. Había odio, dolor e impotencia en su mirada.

El único sueño que no había abandonado jamás, ahora era inalcanzable, me lo habían robado y me dejaron desvalido y destrozado.

No podría enseñar al salir de Hogwarts.

Dolores Umbridge y su propuesta de mantener a raya a los híbridos me habían robado mi sueño.

No supe si respire o no, lo único de lo que estoy completamente seguro es de que mi cuerpo se entumedecio por completo y ya no supe más.

O por lo menos hasta que Leanne comenzó a pegar de gritos contra Dolores y a destruir todo lo que tenía a su alcance. Melinda trato de controlarla, pero después de unos segundos también se puso a gritar o a gritarle.

Mi padre intervino y todo se tranquilizó.

O eso aparento Leanne. Se mantuvo serena y calmada el tiempo suficiente para que nuestros padres se marcharan de nuevo al ministerio para intentar modificar en lo suficiente, la propuesta de Dolores.

Los pensamientos de Leanne vagaron muy lejos de donde estábamos. El primero, y el cual estuvo sincronizado con el mío, fue asesinar a Dolores; pero después pasó a otro aún más peligroso: ir en busca de Greyback y hacer que la mordiera.

"¿Qué tan difícil debe de ser molestar a un gran tonto hombre lobo?", si mal no recuerdo se preguntó.

Nada difícil.

La retuve el tiempo suficiente para sellar las puertas y ventanas, después perdió el control de nuevo y se puso más histérica de lo que la había visto nunca.

Mentiría si dijera que sabía como controlarla, así que hice lo más sensato o lo único para lo que me dio mi aturdimiento: llamar a Kingsley.

Sabía que en situaciones como la que se presentaba delante de mis ojos, lo mejor que se podía hacer era darle una cachetada a la persona histérica, pero de nuevo, mentiría si dijera que me atrevería a hacerlo. Podían suceder dos cosas: que Leanne se controlara o que estallara en contra mía, así que espere a que llegara Kingsley y el hiciera lo que solamente el podía hacer: abofetearla sin miedo a que se le echara encima.

El golpe fue épico.

Los tres nos quedamos en silencio, clavados en el exacto lugar.

No se cuanto tiempo pasamos de esa forma. Leanne parecía estar privada y Kingsley y yo esperábamos que se pusiera a gritar y a romper, de nuevo, todo lo que tuviera a su alcance, pero no sucedió.

Mi padre y Melinda regresaron a los pocos minutos, nos explicaron que no había nada más que hacer y después simplemente se marcharon.

En el plan no estaba quedarse a dormir, pero ambos lo hicieron. Aunque nadie durmió.

Yo tenía miedo de irme a casa y ver a mi pobre madre destrozada por la noticia, tenía que darle el tiempo necesario para recobrar un poco la compostura y después fingir que todo estaba bien y que lo solucionaríamos de algún modo, por muy absurdo que eso suene.

Kingsley se quedó por temor a que Leanne se descontrolara de nuevo o peor, que fuera a buscar a Greyback.

Leanne fingió que dormía pero los tres estábamos concientes de que no lo hacia. Las ondas expansivas de odio nos llegaban y nos atravesaban, permitiéndonos, de esa forma, saber lo que pensaba: la mejor forma de castigar a Dolores.

Sus primeros pensamientos fueron demasiado sangrientos y sádicos, formas muggles de causar dolor y matar lentamente: decapitaciones, asesinatos dolorosos, desmembramientos, desangramientos, quemarla viva, enterrarla viva, tortura sádica e inhumana. Todos y cada uno de ellos apuntándola como la responsable por lo descuidados que eran.

Después pasó por las maldiciones imperdonables, desde haciéndolas pasar por suicido, hasta realizarlas con su propia varita y después destruirla.

Hasta que llego a los más refinados pero no por eso menos doloroso; la forma en que los planeaba hacia imposible pensar que ella tendría algo que ver y mucho menos señalarla como culpable.

Se quedo dormida casi al amanecer con el último modo y con el cual yo me mostré completamente de acuerdo: hacer que Greyback la mordiera y que de esa forma ella se convirtiera en lo que más odiaba, un híbrido.

Me marche en cuanto pude, sabía que Kingsley estaría ahí para controlarla cuando despertara. Tenía preocupaciones más urgentes que atender.

En cuanto mi madre me vio, se lanzó a mis brazos llorando desconsolada, intentando infundirme un valor que ella no sentía y acepte en silencio todo lo que me decía, incluso sonreí para darle ánimos, de los cuales yo carecía. Me consoló aún cuando no había consuelo y en cuanto pude me marche a mi habitación a sufrir en silencio.

Mi sueño no estaba roto, porque eso significaba que podía tener arreglo, había desaparecido, se había esfumado en el aire y ahora me había dejado más vacío de lo que había estado nunca.

Sirius, James y Peter aparecieron en mi puerta a la hora de la comida, se sentaron a mi lado y con una simple mirada me dieron todo el apoyo que necesitaba.

Nunca tuve hermanos. Mi madre no quiso tener más hijos y mi padre no podía querer a nadie más después de mí, pero esos tres: James, Sirius y Peter son mis hermanos. Dudo mucho que hayan sido mis amigos por más de dos segundo antes de convertirse en mis hermanos. Porque eso son y nunca dejaran de serlo.

No se porque escribo esto. Pero en estos día he tenido tanto en la cabeza que no sabía que más hacer.

Mi madre me dio este diario hace seis años, el primero de septiembre y hasta ahora es cuando me atrevo a escribir algo y es porque por más quiera a mis amigos, estas son cosas que no podría expresarles, porque son secretos y muchos de ellos no me pertenecen.

Me considero una tipo decente, mi madre me educó para que lo fuera, pero ahora comprendo que no siempre lo he sido y que no siempre lo seré.

Ahora comprendo porque escribí todo esto y de eso ya han pasado muchos años.

Porque ahora, mientras te tengo en mis brazos, sé que tenía que dejarte algo completamente mío, algo que te demostrara que realmente existí y que no soy solo el producto de la imaginación de tu madre o de tú abuela.

También porque quería que me conocieras un poco más a través de mis palabras y que vieras que no soy el tipo sin manchas que te van a ser creer que fui.

Porque se que lo harán.

Tu madre, mi querida Dora, se va a empeñar en que me veas como un hombre perfecto, inmaculado y tu abuela y el resto de los que te rodean, también lo harán.

Pero no lo soy. Soy todo menos eso.

Soy un hombre lobo que se enamoro de tu madre y la hizo sufrir demasiado, la herí por temor a condenarla y condenarte a correr la misma suerte que yo había corrido. Ser discriminado y temido por la ignorancia de muchos y por la poca valentía de otros.

Te abandone, abandone a tu madre pensando que era mejor que estuvieran lejos de mí, pensando que de esa forma no sufrirían, que el único que debía sufrir era yo pues ya estaba acostumbrado al sufrimiento.

Pero los pocos momentos que estuve lejos de ustedes fueron los peores de mi vida y cuando regrese a su lado experimente la mayor felicidad que se puede sentir.

Por primera vez en mi vida era completamente feliz, tenía todo lo que deseaba y no anhelaba nada más, más que estar al lado de tu madre y al tuyo. Nada me importaba más que verlos felices y ser feliz a su lado.

No fui el hombre perfecto que te han pintado pero si fui el hombre más feliz sobre la faz de la tierra cuando los tuve a mi lado y no cambiaría absolutamente nada en mi vida, porque todas esas circunstancias me llevaron a conocer a tu madre y tenerte a ti, fue la culminación perfecta de mi vida perfecta.

No lo olvides nunca Teddy, mi querido Teddy:

Te amo y lo que ahora estoy a punto de hacer es para darte la oportunidad de vivir una vida en la que no exista mayor preocupación que la de ser feliz.

La guerra ya estalló y la batalla final lo hará en pocos segundo pero no puedo evitar sonreír porque se que serás feliz, tan feliz como lo fui yo cuando aprisionaste mi dedo entre tu pequeña manita y me hiciste ver que la felicidad existe y lleva tu nombre y el de tu madre al lado del mió.

Te amo, mi pequeño lobito

Papá

Leanne cerró el diario de su amigo, ese de cubierta de piel café y con la inscripción en la portada que delataba a su dueño, con las letras doraras como sus ojos:

R. J. Lupin

El pequeño Teddy estaba profundamente dormido en sus brazos, se había dormido en cuando escucho la palabra "papá" y ahora tenía una hermosa sonrisa en los labios

--- ¿Qué haces?--- la voz de Harry la saco de sus pensamientos

---Nada, sólo le leía un poco a Teddy para que se durmiera--- le contesto sin demostrar lo que había estado pensando

Andrómeda le había dejado a Teddy esa noche y eso era para ver si su humor mejoraba, pero algo más había cambiado, algo que recordó y que ahora pensaba llevar a cabo

---Buenas noches--- se despidió Harry

---Buenas noches--- le correspondió

Francamente no sabía que hacia, pero lo estaba haciendo.

Era mentira, sabía perfectamente lo que hacia, solamente buscaba una excusa.

--- ¡Cuánto tiempo sin verte, princesita!

Fernir Greyback le sonrió con lasciva y se relamió los labios en cuanto la vio a través de sus barrotes

---No lo suficiente--- le contesto Leanne traspasando los barrotes sin ningún problema

---Pronto nacerá el pequeño--- le dijo. La boca se le hacia agua con el delicioso aroma que despedía Leanne

Leanne estaba tan cerca que podía tocarla con suma facilidad

--- ¿Qué te trae por mi celda a estas horas de la madrugada?--- le preguntó mientras jugaba con su cabello.

---Proponerte un trato--- le susurro al oído

--- ¿Y qué beneficio me aportaría a mí ayudarte?--- le preguntó mientras olía de forma sucia el cabello de Leanne

---Una copa de mi sangre--- le susurro de nuevo al oído e inmediatamente pudo sentir como Greyback se tensaba

--- ¿Qué tengo que hacer?--- le preguntó sin pensarlo dos veces.

El placer que representaba la sangre de Leanne era un majar que ya había probado en dos maravillosas ocasiones y las dos le parecieron insuficientes, pues sólo habían sido unas gotas pero por una copa entera… bien podría vender su alma al diablo

---Sólo di que aceptas

---Acepto

Leanne sonrió con autentica malicia

---Nos vemos la próxima luna llena--- le susurro de nuevo al oído antes de desaparecer de nuevo.