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Historia 27387 — capítulo 44

La luna llena estaba en su apogeo, parecía como si estuviera hipnotizada, se preguntó si tenía ese mismo efecto en su amigo mientras tomaba la daga de plata y se hacia un corte en la muñeca.

La sangre salió a borbotones; roja y espesa, como debe de ser.

Lleno una copa de plata con su sangre.

Se llevo la copa a los labios, quería saber que de especial tenía, porque tanto escándalo por algo tan común. Se sintió tentada pero no lo hizo.

El bebé se movió inquieto, como queriendo advertir que lo que pensaba hacer era algo malo, pero lo ignoro, como había ignorado todo ya todos.

Pero es que la verdad no sentía, no sintió cuando la daga le hizo el corte en la muñeca, no sintió cuando la sangre comenzó a salir y no sintió cuando la herida quedo abierta y pequeñas gotas se escapaban por ella; porque lo único que podía sentir era la estocada que llevaba en el corazón, esa herida abierta y supurante que eliminaba todo lo demás, había sido atravesada por una mentira y ahora estaba rota.


---… ¡Y si mañana no están preparados, más les vale no presentarse!--- grito Leanne furiosa antes de desaparecer por la puerta.

Frank les dirigió una última mirada de disculpa antes de desaparecer también por la puerta, intentando en vano controlar a Leanne.

En cuanto la puerta se hubo cerrado detrás de Frank, todos se dejaron caer, abatidos, lastimados y heridos al suelo. Si habían permanecido de pie era por pura inercia y no por nada más. Hace tiempo que habían dejado el orgullo de lado, bien podrían tirarse al suelo y negarse a levantarse, pero no lo hacían porque sabían que entonces le iría peor de lo que ya les iba.

--- ¿Y si le digo que estoy enfermo?--- preguntó Ron a su derecha. Sangraba por el labio, tenía moretones y las costillas hechas puré, pero aún así era de los que mejor aspecto ofrecía, todos estaban en peores condiciones.

---Pues entonces te pondrá a correr 20 km.--- le contesto Harry intentando detener el sangrado de su ceja derecha con la manga de su uniforme--- Eso fue lo que le hizo a Paul ayer, cuando le dio la misma excusa, le dijo que corriendo y sudando un poco se le pasaría.

Escuchó a Ron resoplar molesto. Y es que Leanne se había pasado las últimas tres semanas entrenándolos con la misma dureza y fuerza con que la entrenaban a ella su abuelo y su padre.

Había llevado desde la mansión todos los artefactos y métodos que habían utilizado en ella y cada vez era más ruda y exigente. No solo esperaba que se defendieran con magia, sino también con armas muggles, con las que nadie, excepto John, habían trabajado. La espada había sido fácil, pero las demás eran imposibles de manejar si además tenías que utilizar la varita y enfrentarte a 7 oponentes mágicos al mismo tiempo.

Se había ido amenazándolos con incrementar los oponentes a 15 si para mañana no podían derrotar a los 7.

--- ¡Que su padre y su abuelo fueran dos psicópatas que la tenían enfrentándose a 20 oponentes mágicos a los 7 años no significa que los nuestros también lo fueran!--- estallo Sean después de arreglarse mágicamente la mano quebrada

---Por lo menos se fue tan furiosa por nuestra "incompetencia" que se le olvido que tenía que someternos a la práctica de Legilimancia y Oclumancia--- dijo resignado Ron

--- ¡Pero que dices! Si tú eres el único que no la ha dejado penetrar tu mente--- dijo molesta Amy

---Si, pero cada vez me resulta más difícil detenerla--- le dijo de forma grosera Ron--- ¡Porque por si no lo habías notado, yo también me enfrento a 7 oponentes mágicos que no me la ponen muy fácil!

---A la enfermería muchachos--- Alice entró sonriendo un poco, pero al verlos tan magullados, prefirió poner un semblante más serio, digno del sufrimiento de sus alumnos.

Ya todos habían perdido la cuenta de las veces que alguien los había enviado a la enfermería después de que Leanne pasara sobre de ellos como un huracán.

--- ¿Cómo está?--- le preguntó Harry después de que se hubieron marchado sus demás compañeros

---Peor que cuando salió de aquí--- respondió sinceramente Alice--- Frank amenazó con llamar de nuevo a Kingsley y ella casi lo mata, de nuevo--- dijo con un suspiro--- Venga, vamos a la enfermería antes de que se desangran.

Y es que desde hace tres semanas que Leanne y Kingsley no se hablan, desde que esta se entero que Kinglsey se había casado con Candence, hace ya demasiado tiempo.

Leanne no salió de su habitación durante dos días y después reapareció como si nada hubiera pasado, por lo menos hasta que comenzó a torturarlos. Ella aún no perdonada a Kingsley por haberla engañado y él aún no se disculpaba y no pensaba hacerlo.

Kingsley había ido a diario a la Academia, siempre a pedido de Frank, Alice, Candence o Charlie, pero siempre terminaba de la misma forma: Kingsley y Leanne gritándose a todo pulmón, diciéndose todo lo que se odiaban, todas las cosas que él había hecho por protegerla y ella diciéndolo que se podía meter su protección por donde le cupiera. Leanne terminaba más furiosa de lo que ya estaba y terminaba pagándola con ellos.

Harry dejo que lo atendieran sin prestar atención a lo que hacía la enfermera. Ron tenía razón, por lo menos hoy Leanne no lo haría revivir los peores momentos de su vida, ya era bastante doloroso que acudieran a él sin ser llamados como para que Leanne los invocara mágicamente.

Ron y él estaban de acuerdo en una cosa: era más desgastante tener a Leanne hurgando en su mente que enfrentarse a 7 oponentes mágicos. Las heridas del alma y de la mente eran más dolorosas que las del cuerpo.

Por lo menos en la mansión Leanne se encerraba en su despacho a "soltar oleadas y oleadas de odio contra Kingsley" como bien había expresado Ron y los dejaba en paz, porque ambos habían temido que continuara con su apabullante entrenamiento en casa.

---Tal vez deberías ir a hablar con él--- le susurro Ron cuando la enfermera se alejo lo suficiente

--- ¿Y decirle qué?--- le preguntó Harry. Ya se había planteado muchas veces esa situación pero no sabía como abordarla--- ¿Cómo le pides a alguien que se disculpe por su felicidad?


---Señor Ministro--- lo llamo su secretaria, aún le costaba que lo llamaran de esa forma, lo encontraba gracioso--- Harry Potter quiere hablar con usted

---Hola--- saludo Harry entrando algo preocupado

Kingsley sólo le dirigió una cabezada a modo de saludo y lo invito a sentarse frente a él.

---Sí has venido a pedirme que me disculpe con Leanne ya puedes regresar por donde viniste--- le dijo Kingsley antes de que Harry tuviera tiempo si quiera de abrir la boca.

---Yo no…--- empezó Harry pero no supo como continuar. Había algo en la expresión de Kingsley que lo distrajo completamente, en los brazos firmemente cruzados sobre el pecho, la mirada desafiante y el mentón levantado, esa pose caprichosa y berrinchuda que le había visto infinidad de veces a Leanne últimamente. Le divirtió ver a alguien tan ecuánime y sensato como Kingsley hacer berrinche--- Nadie debería verse obligado a disculparse por su felicidad.

Kingsley relajó notablemente su expresión y sonrió un poco para darle a entender que no estaba molesto.

---Los a estado moliendo, ¿eh?--- preguntó ofreciéndole una taza de té.

---Seguimos vivos--- le contesto tomando la taza.

--- ¿Cómo te ha tratado?--- le preguntó con una mirada de interés.

---Bie…--- pero Harry no pudo terminar, sino que se puso a pensar que Leanne no lo había tratado "bien", sino de forma fría y distante, inclusive la había sorprendido mirándolo con odio.

---Sabía que iba a buscar con quien desquitarse--- le dijo sonriente pero al ver la expresión de Harry se puso algo más serio--- Alice me dijo que los somete a pesadas sesiones de Legilimancia.

---Si pe…

---Tú lastimaste a su cachorrito--- lo interrumpió Kingsley y esta vez Harry no se molesto en ocultar su desconcierto--- Bueno, en realidad a los dos, pero solo te culpa por uno.

--- ¿Qué?--- preguntó Harry completamente perplejo, Kingsley sonrió abiertamente en una actitud infantil.

--- ¿Supongo que Leanne ya habrá visto el recuerdo de cuando Remus y tú discutieron en Grimmauld Place?--- le preguntó sonriente--- Ese en el que lo llamas cobarde--- Harry solamente atino a asentir, ese era el recuerdo que más lo obligaba a revivir--- Ya de por si estaba furiosa--- le dijo como quien no quiere la cosa--- Ella lo vio todo desde un retrato y poco le falto para matarte a maldiciones.

---No entien…

---Cuando Leanne conoció a Sirius en el callejón Diagon le careció que era como un cachorrito herido y se enamoro inmediatamente de él--- comenzó a relatarle Kingsley--- Pero no era como cualquier cachorrito herido, sino uno muy especial, uno que a pesar de estar herido se hacia el fuerte y aún con la pata rota caminaba como si nada hubiera pasado pero siempre mostrando su herida, pues estaba muy orgulloso de ella.

---Sigo sin entender porq…

---Y cuando conoció a Remus le pareció que también era un cachorrito herido y también se enamoro inmediatamente de él--- continuo Kingsley como si nunca lo hubieran interrumpido--- Remus y Sirius eran diferentes pero igualmente heridos, sólo que Remus intentaba ocultar sus heridas y cicatrices y aparentar que nada había sucedido y eso hizo que Leanne se enamorara aún más de él. Porque a Sirius lo podía curar con palabras dulces y cariños desmedidos pero a Remus no, su madre ya lo había intentado y no había resultado--- le dijo Kingsley--- Así que Leanne busco ayudarlo a ocultar sus heridas y cicatrices y evitar que se formaran otras.

--- ¿Cómo?--- le preguntó interesado Harry

---Le creo una burbujita impenetrable--- le contesto Kingsley--- Le costo mucho trabajo y años crearle una lo bastante resistente, una que durara aún cuando ella ya no estuviera para repararla o hacerle una nueva.

--- ¿Así que por eso esta furioso conmigo?--- pregunto sorprendido

---Cuando lo llamaste cobarde, su burbujita estaba llena de hoyos pero ese pinchazo fue el que la termino de romper y eso fue lo que la hizo enfurecer

---No lo sabía--- ahora Harry se sentía como aquella vez en la mansión.

---Pero al final resulto que él nunca necesito de esa burbuja pero se había acostumbrado a que todos lo protegieran que cuando se quedo sin esa burbuja pudo ser verdaderamente libre y aunque ahora Leanne no lo admita, te agradece el hecho de que lo ayudaras a descubrir eso--- le relato Kingsley

--- ¿Por qué…?

--- ¿Por qué no le dije a Leanne que me casé con Candence?--- se adelanto Kingsley

---Bueno, es decir, tu la conoces mejor que nadie, ¿no pudiste anticipar su reacción?--- le preguntó interesado

---Me casé con Candence porque quería hacerlo y porque era lo que más feliz me hacia --- le contesto Kingsley--- Y no se lo dijimos a nadie porque queríamos tenerlo sólo para nosotros y porque sabíamos que ni nuestros padres ni nuestros amigos se mostrarían verdaderamente felices. Nuestros padres dirían que éramos demasiado jóvenes y nuestros amigos (entiéndase Leanne) dirían que estábamos locos e intentarían convencerlos de lo contrario.

---Es comprensible--- coincidió Harry

---Se acercaban momentos oscuros, de esos de los que sabes no sabes sí saldrás o no con vida y Candence y yo queríamos estar casados por si algo iba mal, queríamos amarnos y nos pareció romántico.

Harry podía comprender perfectamente los sentimientos y pensamientos que cruzaron por la mente de Kingsley cuando tenía 16 años y sabía que estaba en peligro de muerte.

---Leanne lo quería hacer todo correctamente y casarme a escondidas y de forma muggle, bueno…

---Si…

---Era algo nuestro y la verdad no me agrado nada que Leanne lo descubriera y mucho menos la reacción que tuvo--- dijo Kingsley poniéndose serio de pronto--- Nuestros padres nos preguntaron y nos riñeron en más de una ocasión el por qué no nos casábamos, nuestra respuesta era siempre la misma: "no lo necesitamos, somos felices así"--- le dijo algo melancólico--- No me arrepiento de haberlo hecho, ni siquiera ahora que nuestros padres murieron sin asistir a nuestra boda y mucho menos sin saber que ya estábamos casados.


La luna llena de nuevo.

"¿Has bailado alguna vez, bajo la pálida luz de la luna llena, con el diablo?", le habían preguntado hace ya mucho tiempo.

Si, lo había hecho y esa noche lo volvería a hacer.

No temblaba, no tenía segundas interrogantes, no estaba atemorizada, no, ella estaba decidida y como tal caminaba con la copa llena de su sangre por los fríos pasillos de la prisión.

Aún estaba tibia y sabía que con eso él se volvería aún más loco y más fácil de controlar.

La transformación ya estaba hecha, la luna llena había cumplido su cometido, era hora de que ella cometiera el suyo.

No fue nada agradable verlo beber su sangre, pero lo soporto, después de todo, había soportado cosas peores.

Un imperius bastaba.

El lobo ya esta sometido, es hora de hacer pagar a la gata.

"Muérdela", le ordenó mientras se alejaba lo suficiente pero no demasiado como para no ver el espectáculo que ha esperado por, ya, demasiado tiempo.

--- ¡¿Qué haces?! ¡¿Estás loca?!--- la voz la sacó de su ensoñación, obligándola a bajar la varita y detener la acción

Esa voz, lenta y profunda, que reconocería en cualquier lugar, en cualquier momento y que ahora le hace explotar de coraje

--- ¡Que te importa!--- le gritó intentando deshacerse de la mano de aquel al que quiso tanto, "al que quiero tanto", se corrige sin poder evitarlo.

---Leanne, esta va más allá de… de lo…--- pero Kingsley no encuentras las palabras para expresar lo que siente

--- ¡Que te importa!--- le vuelve a repetir sin miramientos

--- ¡No voy a permitir que lo hagas!--- la amenaza, comenzando a forcejear con ella--- ¡No me obligues a…!

--- ¿A QUÉ?--- le grita furiosa. Lo que sintió fue demasiado doloroso, ella ya no le importaba en lo más mínimo--- ¿A ENVIARME A AZKABAN? ¡PORQUE YA ESTOY AQUÍ, IDIOTA!

--- ¡NO TE ATREVAS!--- le grito furioso

--- ¡QUE SÍ! ¡QUE SÍ ME ATREVO!--- le grito y por un momento pareció una niña malcriada y caprichuda dispuesta a hacer lo que sea con tal de cumplir su capricho--- ¡OBSÉRVAME HACERLO!--- lo reto mientras apuntaba de nuevo con su varita a Greyback--- "¡MÁTALA!", le ordeno al licántropo

--- ¡DEPULSO!--- Kingsley estaba furioso y eso se hizo visible en la fuerza de su hechizo, que arrojó a Greyback contra una pared y lo dejó inconciente

--- ¡¿Estas loco?!--- Leanne estaba fuera de sí--- ¡Enerv…!

--- ¡EXPELLIARMUS!--- la varita de Leanne salió volando de su mano a la de Kingsley--- ¡La que esta loca eres tú!--- le grito furioso--- ¡LO QUE ESTABAS A PUNTO DE HACER ES UN CRIMEN! ¡UNA ESTUPIDEZ!--- la sacudió con fuerza para ver si reaccionaba

--- ¡Déjame!--- le grito colérica--- ¡TE ODIO!--- las lágrimas recorrían su rostro y le quemaban, no podía respirar, en realidad no había podido respirar desde su pelea con Kingsley y su corazón latía dolido, enfermo, rabioso porque él no había acudido a curarlo como muchas otras veces--- ¡TE ODIO!--- y comenzó a morder y arañar todo lo que se llamaba Kingsley, con fuerza, con rabia, con todo el dolor que le había causado. Y Kingsley se quedo quieto, soportando todo lo que le estabas haciendo, sin meter las manos, dejando que lo lastimara una y otra vez, como siempre lo había hecho. Siempre lo había lastimado y él se había quedado quieto, esperando y aguantando--- ¡Te odio!--- repitió una vez más sin fuerzas, dejándose caer en los brazos de él, esos brazos que siempre estaban dispuestos a consolarla sin importar cuantas veces lo hubiera lastimado.

---Perdóname--- le susurro bajito acariciando sus cabellos y consolándola mientras sentía que ella se abrazaba con fuerza a él, llorando desesperada, dolida, como cada vez que se encontraban en una situación como esa.

--- ¿Me pides perdón? ¿A mí?--- le preguntó soltando una risita llorosa, sarcástica--- Soy yo quien debería pedirte perdón, por todo, como siempre--- dijo, pero sus palabras sonaron amortiguadas porque tenía el rostro oculto en el pecho de Kingsley

---Si, pero esta es nuestra rutina y tenemos que cumplirla al pie de la letra--- le dijo sonriendo, Leanne bufó molesta.

---Fui una tonta por reaccionar en la forma en que los hice--- le dijo mirándolo directamente a los ojos--- Tú siempre me has puesto delante de todo y de todos y yo fui demasiado egoísta y estúpida por no alegrarme por algo que te hizo tan feliz y que te hace tan feliz--- le dijo hablando atropelladamente, mientras las lagrimas continuaban brotando--- Porque lo único que quiero es que seas feliz, aún cuando te embauqué para que no te casaras con ella--- le dijo furiosa con ella misma, después de todo había terminado arrepintiéndose.

Kingsley no dijo nada. Era un pacto silencioso entre ellos no mencionarlo y era lo que el haría. Porque él si sabía respetar los pactos silenciosos y los no silenciosos.

---Vámonos, antes de que alguien se de cuenta de que estamos aquí--- le dijo devolviéndole su varita y apuntando con la suya a Greyback para que vuelva a su celda y que lo aprisionen de nuevo las cadenas de plata.

---Eso nunca sucede conmigo--- le sonríe mientras se abraza a él y Kingsley puede adivinar con suma facilidad a la jovencita de 9 años que siempre lo embaucaba con una sonrisa y se volvía su eterno esclavo.

---Déjame curarte eso--- Kingsley tomó la muñeca donde Leanne se había puesto un celo mágico y la curó de inmediato, quedando perfecta, como si nunca hubiera habido un corte ahí.

---Grac…--- pero no le dejo continuar.

Kingsley nunca había sido un cachorrito herido a pesar de que tenía heridas abiertas y supurantes. No, él nunca había sido el cachorrito rebelde de la chamarra de cuero negro con la pata rota o el cachorrito de mirada triste, sonrisa sincera y palabra justa que ocultaba sus heridas y cicatrices. El solamente era Kingsley y sus heridas no merecían ser curadas, porque él había aprendido a ocultar sus heridas antes siquiera de que le acertaran la primera debajo de sus ojos de infinita tranquilidad y su máscara de diplomático bienestar, porque no había necesidad de que ella lo supiera si al fin y al cabo sus heridas se cerraban con cada roce de su mano y sonrisa que esta le dirigía.

--- ¿Por qué no lo pude salvar?--- preguntó llorosa Leanne--- ¡Porque se supone que Sirius era el único… se supone que… que todos los demás si…!--- Leanne comenzó a hiperventilar y cada vez abrazaba con más fuerza a Kingsley--- Dora, Teddy; él no tenía porque…--- pero no pudo continuar porque las lágrimas se lo impedían.

---Todo va a estar bien--- le dijo Kingsley mientras intentaba consolarla pero él tenía los mismo pensamientos: Remus era el que más merecía la felicidad que había encontrado al lado de su esposa e hijo y no se merecía el final que tuvo y el pequeño Teddy tampoco.

--- ¡Ni siquiera pude castigar a los culpables!--- las lágrimas se agolpaban en sus ojos y el nudo en su garganta le hacía imposible respirar--- ¡No pude…!

Leanne ya no pudo sostener su propio peso y cayó de rodillas; Kingsley no pudo reaccionar a tiempo pero consiguió sostenerla para que no se hiciera más daño. Ese era el problema con Leanne: nunca lloraba la perdida sufrida y en el momento en que esta la golpeaba, la dejaba sin fuerzas y sin forma de defenderse; él había aprendido a estar atento a sus quiebres pero no siempre conseguía mantenerla lo suficientemente a flote para evitar que se ahogara en ellos, tal como había pasado en esta ocasión.

La dejó llorar y descargar todo lo que llevaba dentro, ese era un veneno que tenía que salir porque sino corrompe las venas y al llegar al corazón arrasa con él y lo deja inservible.


Ron casi se hecha a llorar de gusto cuando entró a la mansión y los vio sonrientes y abrazados, como si nada hubiera sucedido. Charlie estuvo a punto de ponerse a saltar de alegría. Molly y Arthur respiraron tranquilos, su nieto ya no estaba expuesto al odio irracional de Leanne. Candence sonrió aliviada al entrar detrás de Kingsley. Ginny y Hermione agradecieron a entidades diferentes el hecho de ya no tener que preocuparse por la seguridad y vida de sus novios.

Pero Harry fue el que suspiro aliviado, ya no tendría que revivir más los peores momentos de su vida y preocuparse de que Leanne enloqueciera y lo volviera loco a él a base de cruciatus.

---Pero, ¿Cómo…?--- empezó Molly pero no sabía como continuar.

A Charlie no le importaba el cómo ni el por qué, mucho menos el cuándo y el dónde, lo único que le importaba era que había sucedió y las cosas volverían a la normalidad.

Las cosas se relajaron demasiado después de eso y comieron muy a gusto, George bromeo mucho acerca del carácter explosivo de Leanne y lo desafiante que se puede poner Kingsley cuando alguien amenaza su felicidad con Candence, llegando a asegurar que puede llegar a ser más peligroso que Leanne.

Leanne prefirió cambiar de tema volviendo a los recuerdos que se quedaron pausados por tres semanas.


---Hola--- saludo alegremente Lily al entrar al aula de pociones y encontrarse frente a frente a Leanne--- ¿Creí qué nos sentaríamos juntas?--- preguntó al ver que estaba entre Frank y Alice

---Pues ya ves que no--- le contestó Leanne secamente, sin siquiera dignarse a levantar la cara y decírselo directamente, como si no valiera la pena.

--- ¿Pasa algo malo, Leanne?--- le preguntó preocupada--- ¿Está todo bien?

---Magnifico--- le contesto con ironía y esta vez si que la miro a los ojos. Su mirada fue dura y cruel, inhumana, de un odio profundo.

---No entiendo…

---No es algo que me sorprenda, eres más bien corta de luces--- le dijo esbozando una sonrisa maliciosa.

---Leanne…

---Buenos días alumnos--- saludo Slughorn, interrumpiendo a Alice. Lily se marcho ofendida y lastimada.


--- ¿Por qué lo hiciste?--- preguntó James furioso.

Eran más de las tres madrugada y la sala común estaba vacía o tan vacía como puede estar estando Leanne, James, Sirius, Remus, Kingsley, Alice y Frank en ella.

---No se de que me estas hablando--- le contestó Leanne haciéndose la desentendida. Estaban a ambos extremos de la sala común y el resto en medio de los dos.

--- ¡Te pedí que no la lastimaras y tú me lo prometiste!--- le recordó furioso--- ¡Y nos has hecho más que lo contrario!

--- ¡No la he lastimado!--- le grito Leanne--- No físicamente--- agregó de forma maliciosa.

---Alice me dijo…

Y Alice dejó escapar un suspiro pero no quitó su mirada de la mirada furiosa que le ha dedicado Leanne.

---- ¡Esas son puras mentiras!--- gritó completamente furiosa. Siempre había sido muy cuidadosa y se le había pasado por alto el hecho de que Alice era una buena persona.

--- ¡Y no ha sido solamente ella!--- le recriminó James--- Muchos han comenzado a murmurar.

Lo que paso en clase de pociones había sido sólo el comienzo. Leanne había torturado a Lily de la forma más sádica e inhumana que existe, hacia bromas sobre de ella y le ponía apodos graciosos, siempre oculta, mediante terceros, todos ellosSlytherin. Tenía que admitir que Lily lo estaba manejando mejor de lo que ella esperaba, porque cualquier otra en su lugar ya se hubiera venido a bajo.

--- ¿Por qué lo hiciste?--- le preguntó James dejándose caer en una silla--- ¿Por qué no me hiciste caso?

---Porque Leanne es como un elfo doméstico--- contesto Kingsley como si la pregunta hubiera estado dirigida a él.

--- ¿Qué?--- preguntó ofendido Sirius

---Tendrías que haberle dado la orden de forma directa y sin dejar vías por las cuales se pudiera desviar--- continuo Kingsley como si la interrupción de Sirius no hubiera existido--- Porque lo que le pediste fue una orden para ella

---Pero yo… yo no…--- James no comprendía a lo que se refería Kingsley, quien puso los ojos en blanco

---Cualquier cosa que vaya en contra de los principios de Leanne, es una orden--- le explico Kingsley intentando mantener la calma, todos parecían entenderlo menos James--- Ella siempre te ha protegido y ahora intenta protegerte causándole el mismo dolor a Lily que esta te a causado a ti--- le dijo de forma completamente clara--- Eso hasta tu lo puedes entender.

--- ¿Puedes ayudarme?--- le pidió James

--- ¡¿Podrían dejar de hablar de mi como si no estuviera presente?!--- preguntó furiosa Leanne

---Por supuesto--- le contesta ceremoniosamente Kingsley, ignorando a Leanne

--- ¡HE DICHO…!

--- ¡BASTA!--- la cortó Kingsley sin miramientos y Leanne lo miró furiosa--- ¡Escúchame bien!--- Kingsley levantó el dedo índice y Leanne cerró inmediatamente la boca, se puso muy quieta y atenta, parecía presa de un hechizo de dominación o como "un perrito muy mal portado al que su amo esta regañando y actúa como un buen cachorro", como bien pensó James, Sirius siempre toma esa posición cuando él lo regaña estando transformado--- No puedes molestar, herir, golpear, hechizar, pensar o desear que le sucedan cosas malas a Lily, tanto mágica, física o psicológicamente. Le tienes que hablar con normalidad y amabilidad, tienes que volver a ser su amiga y olvidar lo que te dijo James respecto al comportamiento de ella hacia él--- le recitó Kingsley. Leanne se quedó aún más quieta que antes y pareció sopesar sus opciones hasta que un brillo especialmente cruel cruzo su mirada, por un microsegundo, para después volver a su anterior posición.

---Está bien--- le contestó con odio contenido y rabia mal disimulada--- Había olvidad que ahora tú también perteneces al club de fans de Lily Evans--- le dijo, el odio de sus palabras parecía veneno puro, como cuchilladas dispuestas a matar, para después darse la vuelta.

---Y tampoco puedes hacer que nadie más haga todo aquello que te he prohibido--- dijo sonriendo con malicia Kingsley a la espalda de Leanne. Esta se quedo paralizada y se volvió furiosa.

---Estás en todo--- le dijo muerta del coraje para después desaparecer escaleras arriba.

---Lo hiciste a propósito, ¿verdad?--- le preguntó molesto Sirius

---Había que dejarle algo a lo que aferrarse, aunque sea por un segundo--- le contestó sincera y maliciosamente Kingsley

---No era la forma de hablarle--- les dijo furioso Sirius

---Ella tenía que entender…

---… Y esa era la única forma--- terminó Remus por Kingsley

Sirius se mostró ofendido y siguiendo el ejemplo de Leanne, se marchó por las escaleras.

---Ese orgullo Black lo va a matar--- dijo Alice preocupada.

--- ¿Se imaginan como serán sus hijos?--- preguntó Frank preocupado también por las dulces consecuencias.

---Los niños más adorables, más manipuladores, más hermosos pero también los más orgullosos y peligrosos que puedan existir--- contesto Remus sonriente ante esa perspectiva--- Nos van a dominar con suma facilidad y nos van a enamorar desde el primer segundo y después nos tendrán por siempre en sus manos.

---Me voy a la cama--- dijo James cabizbajo

--- ¿Qué le pasa?--- preguntó Frank al ver a James en esa actitud tan derrotista. Kingsley y Remus simplemente se encogieron de hombros y Alice puso los ojos en blanco ante la total falta de observación de su novio.

---Nada, Frank, nada--- dijo al final Kingsley pues Frank había puesto cara de no entender nada.

Para Frank era extraño ver tan derrotado e infeliz a James, a una persona que siempre estaba feliz, que siempre tenía una sonrisa para sus compañeros y amigos, alguien que no conocía lo que era el sufrimiento y que ahora parecía ser atacado por mil dementores.


--- ¿Qué le pasaba a mi padre?--- preguntó Harry preocupado

---Estaba sufriendo--- se adelanto a contestar Kingsley--- Se preguntaba si en verdad valía la pena sufrir tanto por alguien que parecía no amarlo nada, si merecía la pena discutir con su dos amigos y estar enojados con ellos solo por defender a alguien que no lo amaba.

---James no conoció el sufrimiento hasta que conoció a Lily y eso unido a los sucesos, lo deprimió muchísimo--- continuo Leanne--- Y yo no hice más que complicarle las cosas.

--- ¿Obedeciste?--- preguntó interesado George

---No me dejaron otra opción--- le contestó Leanne haciendo una mueca de desagrado.

---Es interesante--- caviló George--- Es decir, en verdad es necesario darte las ordenes como si fueras un elfo domestico demasiado problemático y rebelde--- dijo soltando una carcajada--- Ahora ya sabes a quien acudir cuando tu esposa te de problemas--- le dijo guiñándole un ojo a su hermano. Charlie simplemente sonrió nervioso.

---No me gusta que hablen de mi como si no estuviera aquí--- soltó algo molesta

---Si, bueno, ¿Por qué no nos cuentas que sucedió después?--- intervino Molly para aligerar la situación.

Leanne se relajó un poco pero aún había algo de malestar en su mirada.


--- ¿Puedo sentarme?--- preguntó Lily.

Leanne levantó la vista y la miro un par de segundos para después implemente asentir.

---Hace tiempo que no te veía tan sola--- Lily rodeo sus rodillas con sus manos y miró directamente a Leanne a la cara--- Es raro no verte rodeada por ellos.

---Estoy molesta con ellos--- dijo Leanne sin darle mucha importancia.

--- ¿Por qué?--- quiso saber Lily.

---Lo lamento--- Leanne miró a Lily directamente a los ojos--- Yo fui la que estuvo esparciendo todos esos rumores y apodos sobre ti.

---Lo se--- dijo sonriente Lily--- Tenía tu sello por todas partes.

---En verdad lo lamento--- se disculpo de nuevo Leanne

---Está bien--- le dijo Lily encogiéndose de hombros--- Solo me gustaría saber… ¿Por qué?

---Por celos--- mintió Leanne, no podía decir la verdad. Lily sonrió complacida.

---La próxima vez… rétame a un duelo, será menos doloroso--- le dijo dándole un abrazo sonriente.

---Vamos a comer, tengo hambre--- Leanne ayudo a Lily a ponerse de pie y se encaminaron juntos al Gran Comedor.

Al entrar al Gran Comedor Lily distinguió de inmediato a James, sentado en medio de Remus y Sirius, quiso salir de ahí pero no pudo, Leanne se lo impidió, pues la llevaba sujeta de la mano.

Desde hace tiempo James había dejado de seguirla a todas partes y pedirle que saliera con él en todo momento; ahora se dedicaba a pasarla por alto y Lily no sabía que pensar, apenas si le dirigía la mirada, mucho menos le hablaba.

---Hola--- saludo alegremente Leanne sentándose frente a Sirius.

---Hola--- el de Lily apenas si se escuchó.

---Hola--- dijeron los tres al mismo tiempo.

---Tenemos junta en media hora--- le recordó sonriente Remus a Lily

---Sí--- se limitó a contestar Lily mientras se mantenía ocupada llenando su boca con comida para no tener que decir nada.

Leanne y Sirius comenzaron una conversación con demasiados apelativos románticos y cursis como para ponerles atención. James hacía lo mismo que Lily pero aún más rápido y de forma más eficiente que la que ella.

---Hola--- saludaron al mismo tiempo Kingsley y Candence.

---Tenemos entrenamiento en 20 minutos--- le dijo James a Kingsley

---El último del año--- dijo con aire soñador Kingsley--- Lo voy a extrañar, ¿tú no, Leanne?--- le preguntó sonriente.

---Si, mucho--- le contesto Leanne sonriente. "¿Ahora me hablas?", le preguntó de forma irónica, "¿Y te sientas a mi lado?"

"Sí", le contesto de la misma forma Kingsley, "¿Quién es una buena elfina domestica?", le preguntó de forma burlesca.

La patada que le propino Leanne debajo de la mesa hizo que se le formara un nudo en la garganta de dolor.

---Aunque ahora que lo pienso, creo que será un buen momento para descargar tenciones--- agregó desafiante Kinglsey.

---No podría estar más de acuerdo--- coincidió Leanne.

---Los espero en el campo--- se levantó James para después marcharse solo.

Lily casi esperaba que James se diera la vuelta y le dijera que la amaba y la invitaba a salir, pero esto no sucedió y fue ahí cuando lo comprendió:

James por fin había decido hacer caso de todos los comentarios hirientes y mal intencionados que ella le había hecho en todo ese tiempo.

¡Ahora! ¡Justo ahora que ella se había decidido a darle el sí!

Se le comenzó a formar un nudo en la garganta conforme James se alejaba, era como si en cuanto pusiera un pie fuera del Gran Comedor, saldría también de su vida; le entraron unas ganas locas de ponerse a llorar y a gritar como desquiciada que lo amaba y que nunca podría amar a nadie más pero en cambio trago apenas y continuo como si nada hubiera pasado porque en ese momento Jennifer (la insulsa, arrastrada, poca cosa, idiota y demás apelativos despectivos que se le pudieran ocurrir) se le acercó y le dio un beso en los labios, a los cuales James no sólo correspondió sino que también disfruto.

--- ¿Desde cuándo James sale con Jennifer?--- preguntó Sirius por Lily--- No me había dicho nada--- agregó algo dolido.

---Yo tampoco sabía nada--- dijo Leanne ocultando el pánico que había sentido al ver la reacción de Lily, o que había escuchado. Se sentía pésimo, ella en verdad pensaba que James no estaba saliendo con nadie y por eso se había acercado de nuevo a Lily; ella en verdad esperaba que Lily y James se arreglaran y fueran por fin felices

---Según tengo entendido…--- intervino Remus sin darle mucha importancia, porque para él no la tenía, había visto desfilar por la vida de James a muchas Jennifer como para darle importancia a otra---… James la invitó a dar una vuelta por los jardines y desde ayer son novios. Aunque conociéndolo, sólo durara un par de días.

---Tengo…--- dijo Lily poniéndose de pronto de pie, algo alterada---… que hacer tarea--- Lily salió apresuradamente y de forma atropellada del comedor.

--- ¡En verdad no lo sabía!--- soltó preocupada Leanne en cuanto Lily estuvo lo suficientemente lejos como para escucharla.

---Nadie lo sabía--- intervino a su favor Sirius.

---Aunque tampoco es el fin del mundo--- dijo Remus tan tranquilo que sólo consiguió preocupar a los demás--- ¿Qué?--- preguntó al ver las reacciones de sus amigos--- Lily es mi amiga pero James también lo es y creo que ya es hora de que Lily se de cuenta de que James no siempre va a estar detrás de ella rogando por su amor--- les explicó mientras comía tranquilamente.

---Si, pero…

--- ¡Pero nada!--- cortó de tajo a Leanne--- James le rogó demasiado y de formas… bueno, digamos que… hizo lo que tenía que hacer--- Remus no quería tener que decir lo que en verdad pensaba.

---Se rebajo---dijo Sirius para aclarar el punto.

---Tampoco voy a decir que fue un angelito--- continuo Remus como si la intervención de Sirius no hubiera existido--- Pero Lily tampoco lo fue.

---Tienes razón--- coincidió con él Kingsley--- Todos tenemos lo que merecemos. James decidió continuar con su vida sin Lily y ahora ella tiene que tomar algunas decisiones.

---Es una lastima--- dijo entristecida Candence

---Vamos--- le dijo Kingsley a Leanne poniéndose de pie--- Tenemos practica


---Remus podía llegar a ser increíblemente sincero cuando quería--- dijo Leanne mientras se acariciaba distraídamente el vientre

---Pero no podemos negar que tenía la razón--- dijo Kingsley más bien para sí que para los demás

--- ¿Por qué…?--- empezó Harry pero no supo como terminar

--- ¿Por qué no te mostré las discusiones de tus padres?--- le preguntó Leanne, Harry simplemente asintió--- Porque no son nada agradables, además, es mejor de esa forma.

Harry estaba de acuerdo, no era así como los quería recordar.

--- ¿Qué paso después?--- quiso saber Ron


"Tenemos cosas más importantes que hacer. Vamos, tenemos cosas mucho más importantes que hacer que pasarnos el día aquí. Cosas más importantes"--- se repetía una y otra vez Remus Lupin mientras intentaba ponerse de pie y hacer aquello que era más importante--- "Patético, en verdad patético"--- se dijo a sí mismo al comprobar que no se pararía así se acabara el mundo--- "¿Cómo es posible que esté aquí sentado como la persona más patética del mundo si tengo mil cosas que hacer? ¿A caso es más importante ver su cabello rubio y los hermosos destellos que le arrebata el sol? ¿O su piel blanca y que de seguro es más suave que la misma seda? ¿O esos ojos azules que opacan el mismo cielo?"

Remus suspiro de nuevo y se quedo sentado a la sombra del árbol, mirando hacia en lago. Serena y sus dos mejores amigas habían decidido pasar el día bañándose en el lago pero ahora estaban tiradas en el pasto secándose antes de regresar al colegio.

"¡Eres un maldito pervertido Remus Lupin!"--- se reprendió en silencio--- "¡Y aún peor: eres un hombre lobo que nunca podrá hacerla feliz y mucho menos darle la vida que se merece!"

Un sentimiento de vacío y tristeza se apodero de él. Solamente podía soñar porque con su condición nadie podría llegar a amarlo.

"Sí, Remus, solamente nos queda soñar una vida que nunca será para nosotros"--- su pensamiento es tan pesimista que lo hunde unos cuantos centímetros en el suelo.

--- ¡Hola, Remus!

La alegre y cantarina voz lo saca de sus pensamientos, lo hace sentir un tanto tonto y un mal espía.

--- ¡Hola, Serena!--- intenta no sonreír demasiado y finge actuar con naturalidad.

--- ¿Es muy interesante tu libro?--- le pregunta mientras se sienta a su lado--- Tienes casi dos horas aquí sentado leyéndolo--- le comenta sonriente. Remus siente como la cara se le pone caliente y colorada--- Pensaba invitarte a nadar con nosotras pero te vi tan interesado que no quise molestarte.

"¡Idiota!"--- se maldice a si mismo--- "¡Pudiste haber nadado con ella!"--- casi siente ganas de golpearse o maldecirse ahí mismo--- Sí, es de lo libros más interesante que he leído--- le contesta intentando mantener fuera del sonido de su voz el coraje que siente.

---Bueno, tal vez algún día me lo prestes--- le sonríe--- Nos vemos--- se levanta y se va con sus amigas.

---Adiós--- le dice tan alto como puede

La larga cabellera de Serena continua diciéndole adiós y los destellos lo atontan un poco más.

"¡Estúpido, estúpido!"--- se repite una y otra vez mientras se dirige al castillo.

Pero otra cosa lo saca de sus pensamientos y maldiciones. Leanne y Kingsley están sentados a la sombra de un gran árbol, simplemente hablando; los puede ver sonreírse, jugar como solamente ellos dos lo saben hacer cuando están solos: dándose abrazos a medias mientras intentan aplastarse el uno al otro, Leanne queriendo darle un beso en la mejilla mientras Kingsley le hace cosquillas; en fin, cariños que ni a Candence ni a Sirius les gusta presenciar. Pero a Remus sí, porque es divertido ver lo mucho que se quieren y lo que haría el uno por el otro si lo necesitaran.

Leanne por fin se da por vencida y se acurruca en los brazos de Kingsley; Remus sabe que cuando Leanne tiene miedo o no puede dormir siempre encontrara seguridad y protección en los brazos de Kingsley. No tardará mucho en quedarse dormida y aun más porque él esta jugando con su cabello y eso siempre la ha arrullado.

Siempre se le ha hecho imposible imaginarse siquiera a Leanne agazapada detrás de alguien; ella no es de las que espera que la protejan, no, ella siempre da la cara e intenta proteger a los demás, porque en eso se parece mucho a su forma animaga: un enorme león, el rey de la selva, que siempre luchará por proteger sus dominios y los que están dentro de el; pero ahí, acostada en los brazos de Kingsley se le hace imposible no pensar que, de una u otra forma, él siempre la protegerá y buscará tenerla a salvo.

Sonríe, tal vez y después de todo, él algún día también podrá hacer eso con Serena. Tal vez no se trate de un simple sueño.


--- ¿Serena?--- preguntó sin comprender Harry--- Yo creí que…

--- ¿Qué Tonks había sido la única?--- preguntó Leanne por él--- No, pero si fue a la que en verdad amo; lo de Serena fue muy complicado y que hasta cierto punto le metió a Remus la idea loca de que nunca podría ser amado por su condición de licántropo.

--- ¿A qué te refieres?--- quiso saber Hermione.

---No me quiero adelantar porque si lo hago no lo comprenderían del todo, lo mejor que puedo hacer es decirles que me den la oportunidad de llegar ahí pero ahora no se los puedo decir--- le respondió Leanne.

--- ¿Qué nos puedes decir entonces?--- le preguntó Ron.


---Hola--- saludo Leanne a Lily, sentándose en su cama después del entrenamiento.

---Hola--- contesto Lily sin muchos ánimos

---Yo no sabía nada--- se apresuro a decir Leanne, pasándose a la cama de Lily y abrazándola--- En verdad.

---Te creo--- Lily no quería mirar a la cara a Leanne, ya de por sí era doloroso--- Pero, ¿Por qué ahora?--- preguntó sin poder evitarlo

---Puedo hablar con él, hacerle entender--- insistió Leanne

---No, déjalo así--- intento sonreírle un poco--- Ya vez lo que sucedió la última vez que interviniste…

Un escalofrío recorrió completamente el cuerpo de Leanne, su respiración se cortó y una punzada de dolor le sacudió el pecho; aún no podía llegar a esos momentos.

---Si…--- esta vez fue el turno de Leanne de apartar la mirada.

---Dejemos las cosas como están--- dice Lily ya sin ánimos--- Aceptémoslo y confinemos con nuestra vida.

--- ¡Vamos a Italia!--- Leanne ni siquiera sabe por que lo dice, después de todo él también irá, pero aún guarda una esperanza--- Es realmente hermosa en verano

---Leanne…

---Sí--- Leanne ni siquiera le permite replicar--- Yo prefiero Francia para vacacionar pero cada que vamos James no hace más que quejarse de que las francesas huelen mal, ya sabes, con eso de que sólo usan perfume--- le sonríe aún cuando no quiere hacerlo, tiene que sacarse de la cabeza los malos recuerdo--- Iremos todos, Remus esta muy emocionado.

---Bueno--- terminó por aceptar Lily; tal vez, solo tal vez las cosas mejoren


--- ¿Creen qué sea buena idea?--- preguntó por enésima vez Frank después de que Leanne les dijera que había invitado a Lily a Italia

---No lo se, pero no sabía que más hacer, me bloque por completo--- le contestó por enésima vez Leanne a Frank

---No debió mencionarlo, eso siempre sucede cuando alguien lo menciona--- razonó Alice

--- ¿Podemos dejar de hablar de eso?--- preguntó derrotada Leanne--- Ya la invite, ya aceptó, no podemos hacer nada más.

---No podemos delimitar nuestra vida de esa forma, hay que aceptar las cosas tal cual son--- intervino Remus--- James ya acepto no tener a Lily, ahora Lily tiene que aprender a convivir con James.


--- ¿Se fueron a Italia terminando las clases?--- preguntó Harry

---No, tuvimos que esperar a que pasara la luna llena, ya sabes, por Remus--- le contestó Leanne

--- ¿Qué hicieron mientras?--- preguntó Ron

---Demasiadas cosas--- contestó Leanne entre divertida y preocupada


---Hola--- saludo sonriente Leanne a Charlus.

Leanne había ido a visitar al Ministerio a Moody, o eso es lo que le había dicho a su madre pero en realidad estaba buscando la forma de colarse en cierta habitación y sacar los ÉXTASIS.

No era que lo necesitara pero quería ver que tan buena era y aparentemente no era nada buena, porque Moody descubrió inmediatamente sus intenciones y se estaba aguantando una verdadera reprimenda, aunque no lo haría por mucho tiempo, Moody nunca esperaba más de lo necesario y tratándose de Leanne ese limite de tiempo siempre se veía increíblemente reducido.

---Hola, Leanne. ¡Que agradable sorpresa!--- correspondió sonriente Charlus--- Hace tiempo que no te veo.

---Si, Moody lo mantiene aquí por demasiado tiempo--- le sonrió bromista Leanne

---Dorea se queja de lo mismo--- las arrugas surcaron el amable rostro de Charlus mientras sonreía y a sus ojos subió todo el amor que sentía por su esposa, aunque el gruñido de Moody los alertó no dejaron de bromear--- Jimmy esta muy orgulloso de mi trabajo, no deja de enviarme cartas todos los días, aunque ahora Jimmy y Sirius me esperan despiertos y me hacen relatarles todo lo que hago.

--- ¿Jimmy?--- preguntó sorprendida Leanne--- James nunca ha dejado que lo llamemos de esa forma, siempre pensé que odiaba ese apodo.

---Es algo nuestro--- respondió Charlus sonriente--- Jimmy fue nuestro mejor amigo--- dijo con una mirada cómplice con Moody--- Llame a James en su honor. Era el mejor, el más rápido, el más inteligente, el mejor preparado…

---Un loco suicida--- continuo Moody con amargura

--- ¿Cómo?--- preguntó Leanne sin entender

---Tal vez debí decir que era el mejor detrás de Alastor--- agrega sonriente Charlus; Moody lo desmiente con la mirada--- Es verdad, hasta Jimmy lo admitía: no hay nadie mejor que Alastor Moody.

---No sabía cuando parar, un impulsivo hasta la medula--- gruñó con algo parecido a una sonrisa--- Como ya dije: un loco suicida, pero el mejor loco suicida que ha existido.

Leanne sonrió; era agradable conocer sobre la juventud de Moody y de lo que era su vida antes de Voldemort. Sólo sabía que había asistido a Hogwarts junto con Charlus y Dorea; que perteneció a Gryffindor, "¿Es qué acaso existe otra casa?" su respuesta cuando Leanne le preguntó y que su sueño siempre había sido ser Auror.

---Todos tenemos un poco de locos suicidas, o de lo contrario no estaríamos aquí--- agregó Charlus--- En fin, Moody, Jimmy y yo fuimos de los pocos aurores que nos enfrentamos a Grindelwald; Jimmy, él no quería estar sentado de brazos cruzados mientras ocurrían todas esas atrocidades.

--- ¿Recuerdas sus dos vicios?--- preguntó Moody soltando una carcajada que más bien parecía el ladrido de un perro; a Leanne le recordaba mucho a la risa de Sirius. Charlus sonrió.

---Jimmy siempre dijo que moriría o en la cama con una mujer a manos de un marido celoso o en batalla--- Charlus sonrío pero después recordó que Leanne estaba presente--- Si, bueno, él era algo…

---Rebelde--- dijo Leanne. Por la forma en que hablaban de Jimmy, Leanne no dejaba de pensar en Sirius

---Esos eran sus dos vicios: las mujeres y la batalla--- dijo algo más serio Charlus--- Pero vivió y murió según sus reglas y eso es algo que siempre admire en él. Los tres sabíamos que no había salvación posible para él, no de sus vicios por lo menos. Pero también era el mejor de los amigos, él estaba dispuesto a dar la vida por nosotros y nosotros por él. También era el más guapo de los tres--- dijo sonriendo--- Aunque supongo que eso lo supusiste cuando te dije que era algo mujeriego--- Charlus le guiñó el ojo de forma cómplice.

---Tampoco es que tuviera demasiada competencia, tú siempre estuviste detrás de Dorea y nunca le hiciste caso a nadie más--- soltó otro gruñido Moody

Ahí estaba de nuevo. Sirius y Jimmy parecían la misma persona.

---James se siente muy orgulloso de llevar el nombre de Jimmy, tal vez por eso sea que es sólo algo nuestro y por eso no le gusta que ustedes le llamen de esa forma--- razonó Charlus--- Aunque siempre he pensado que Sirius es más parecido a Jimmy y no se si eso sea algo demasiado bueno.

--- ¿Cómo…?--- pero Leanne no pudo continuar

--- ¿Cómo murió?--- preguntó Charlus por ella--- En batalla, se necesitaron 7 seguidores de los más férreos y temibles de Grindelwald para acabar con él, fue un batalla que…--- pero Charlus tampoco pudo continuar y aún menos al ver que Leanne se había puesta pálida--- ¿Estás bien?

--- ¡Si!--- se apresuró a contestar Leanne--- Es sólo que es… es…

---Y hablando de locos suicidas--- intervino Moody para aligerar el ambiente--- ¿Dónde esta el inútil que tienes por novio?

---Sirius…--- recalcó Charlus---… se esta quedando en nuestra casa, James esta más feliz que nunca, siempre quiso un hermano y me alegra que Sirius forme parte de nuestra familia.

---Nos veremos para desayunar en el Caldero Chorreante--- Leanne agradeció la intervención de Charlus como nunca antes lo había dicho--- Dice que tiene algo muy importante que decirme y una enorme sorpresa.

---Pues creo que ya deberías marcharte si no quieres llegar tarde, Sirius estaba muy emocionado, me cenó mi túnica de la suerte si él no esta cuando tu llegues--- le sonrió Charlus

---Creo que tiene razón, será mejor que me marche--- dijo Leanne mientras se despedía con la mano.

---No creas que se me olvida que tenemos una conversación pendiente--- le dijo Moody antes de que Leanne pusiera un pie en la chimenea, ella simplemente sonrió.

---No deberías ser tan duro con Sirius y mucho menos decir todas esas cosas; Leanne lo quieremucho y se preocupa por él, ella quiere que tu lo quieras porque eres importante en su vida y valora tu loca opinión--- le recrimino Charlus a Moody.--- Sirius es un buen chico a pesar de los esfuerzos de Walburga y ama a Leanne incondicionalmente

---Si, si…--- alcanzó a escuchar Leanne que contestaba Moody antes de que se la tragaran las llamas verde esmeralda.

Sirius ya estaba en el Caldero Chorreante cuando Leanne salió disparada de la chimenea, este fue a ayudarle a ponerse de pie.

---Hola…--- empezó Leanne pero Sirius le planto un beso y no le permitió continuar---…amor--- terminóLeanne sonriente.

---Hola--- dijo Sirius mientras la llevaba a sentarse.

--- ¿Por qué tan emocionado y acelerado?--- preguntó sonriente Leanne--- Pareces un niño pequeño con un subidon de azúcar.

--- ¡Nada, es solo que me muero de ganas de decirte algo!--- le respondió emocionado.

--- ¡Pues dilo!--- lo animó Leanne.

---No, primero tenemos que desayunar y ya después te digo la noticia y la sorpresa.

Leanne casi se niega a probar bocado si Sirius no le decía antes nada pero como lo veía tan entusiasmado prefirió seguirle el juego.

--- ¡Anda, dime!--- le dijo Leanne por enésima vez mientras salían del Caldero Chorreante y se dirigían al Callejón Diagon--- Recuerda que me prometiste que cuando termináramos de desayunar me lo dirías--- dijo haciendo un puchero.

---Está bien--- dijo Sirius parándose en medio Callejón--- Pero tengo que vendarte los ojos--- le dijo sonriente. Leanne desconfió un poco pero al ver la sonrisa de Sirius no le quedo más remedio que aceptar.

La venda en sus ojos le impedía ver, había olvidado que Sirius conocía su manía de siempre querer saberlo todo y no esperar por las sorpresas y esa era una buena venda, pero eso dejo de importarle cuando sintió los brazos de Sirius rodeándola ¿Qué importaba a donde la llevara siempre y cuando la llevara abrazada?

---No se vale espiar--- le dijo al oído cuando llegar o donde sea que fueran por medio de aparición.

---No lo haré--- le prometió Leanne.

Sirius la guió sin muchos problemas por lo que parece ser un edificio; las escaleras le preocupan un poco pero dejan de hacerlo cada vez que siente el brazo de Sirius rodeando su cintura, "No dejare que nada malo te pase", es como si se lo dijera y ella lo cree ciegamente. Puede escuchar el sonido de una puerta abriéndose, no sabe a qué altura está ni cuántos pisos ha subido pero cree que ya llegaron a su destino.

--- ¿Lista?--- le preguntó Sirius mientras comienza a quitarle la venda de los ojos, Leanne sólo atina a asentir--- No abras los ojos hasta que yo te lo diga--- por fin la venda cae de sus ojos pero ella los mantiene fuertemente cerrados, hay promesas a las que no puede fallar--- Ábrelos--- le dice Sirius de forma que aparenta ser calmada pero Leanne reconoce en su tono bajo una emoción mal disimulada, una expectación que inunda todo y la felicidad rayana de quien ve su sueño convertido en realidad.

Y Leanne lo comprende cuando ve el pequeño pero acogedor departamento que esta frente a ella, con sus paredes desnudas y blancas, las enormes ventanas que dejan entrar luz a mares y esos paisajes que parecen de mentira; el centro de Londres con sus impresionantes parques y edificios de extrema belleza.

--- ¡Y nos has visto lo mejor!--- la jala sin muchos miramientos y la lleva hasta una habitación amplia, igualmente vacía pero hermosa. La hace tumbarse en el piso y la cosa se pone aún mejor, tal y como prometió; lo que miran no es ladrillo o cemento, sino un enorme ventanal que les deja ver el magnifico cielo azul que parece ser hecho sólo para ellos dos--- En cuanto lo vi, me enamore del departamento y ya no quise ver nada más--- le dijo emocionado.

--- ¡Sirius… es hermoso!--- las palabras no parecen alcanzar para describirlo.

---Se cuanto te gusta ver el cielo cuando despiertas y pensé que… que bueno…--- pero Sirius no sabe como continuar--- A mi también me gusta ver el cielo todas las mañanas--- termina por decir.

---Pero ¿Cómo…?--- en realidad no importa el cómo pero es lo único que se le ocurre mientras siente como sus mejillas se sonrojan.

---Para estás alturas el nombre del tío Alphard ya debe de estar borrado del árbol--- contestó Sirius sonriente; él consideraba una alegría que su nombre ya no estuviera en el árbol genealógico y una pequeña batalla ganada que otros miembros de su antigua familia se le unieran--- Me dio algo de oro hace unos días, una pequeña herencia--- le sonrió.

Leanne conocía bastantemente bien a Alphard y siempre le había llevado la contra su hermana en cuanto a las ideologías que le quería inculcar a sus hijos y con Sirius había encontrado a alguien con quien compartir algo bueno.

---Es muy amable de su parte--- coincidió Leanne.

--- ¿Te gusta? ¿En verdad te gusta?--- le pregunta Sirius nervioso.

--- ¡Que sí, Sirius, me encanta! ¡Es verdaderamente hermoso!--- le responde aún más sonriente Leanne.

--- ¿Sabes qué he visto en tu futuro?--- le preguntó sonriente mientras la abraza.

---No, no le sé, señor adivinador--- le respondió Leanne siguiéndole el juego--- ¿Sigue tan gris como me gusta?

---Es de un gris casi negro--- le respondió seductor--- Pero por un momento se aclaró y pude ver muchas cosas.

--- ¿En serio?--- le preguntó Leanne fingiendo seriedad pero la sonrisa en sus labios la delataba

---Sí y te he visto a ti y a un hombre de un porte muy elegante, con un cabellos negro azulado que impresiona y de unos ojos grises hermosísimos--- le susurró al oído Sirius--- Te estabas casando con él y se veían muy felices.

--- ¡No sabía que tu padre, Orión, se estuviera divorciando de tu madre para casarse conmigo!--- le sonrió Leanne--- ¡Vamos, Sirius! Deja de jugar, suerte que ya no llevaras adivinación como optativa porque no eres un buen adivinador; si quisieras hacerlo te lo prohibiría

--- ¡Pero si soy el mejor adivinador que existe!--- le reprochó Sirius fingiendo enfado--- Y estaba hablando de mi y no de Orión, soy yo con el que te estabas casando--- le dijo algo sonrojado---Porque estaba pensando que…--- pero Sirius se detuvo sin saber como plantearle las cosas---… que tal vez te gustaría vivir aquí, ya sabes, conmigo--- le dijo mirándola directamente a los ojos--- También te pertenece, la he puesto a tu nombre también--- agrega, no le agrada nada que Leanne no diga nada, que se quede callada mientras él le pide… mientras él hace aquello que está haciendo.

---Sirius…--- las palabras parecen no querer salir---… todo es muy bonito y ¡claro que me gustaría vivir contigo!--- agrega de pronto, intentando salvar la situación pero la mirada de Sirius le complica las cosas--- Pero no ahora, no así, no de esta forma.

--- ¡Cásate conmigo entonces!--- le suelta ilusionado.

--- ¡Estás loco!--- sonríe Leanne mientras le da un beso en los labios.

---Estoy enamorado--- contraataca rodeándola con sus brazos, evitando que escape de él.

--- ¡Sirius!--- le advierte Leanne

---Es solo que me gustaría…

---Lo se--- lo corta Leanne--- A mi también pero aún no terminamos la escuela y por muy lindo que nos parezca nosotros no podemos, no ahora

--- ¡Me voy a casar contigo, Leanne Love!--- le dijo, casi como una amenaza.

--- ¡Me gustaría ver que lo intentaras!--- lo retó Leanne mientras se escabullía de sus brazos y se ponía en pie.

---Entonces, ¿Por qué no me ayudas a decorar nuestra futura casa?--- le preguntó Sirius sonriente, acercándose de nuevo a ella.

---Me encantaría--- le respondió ella sonriente--- Porque conozco tus gustos en decoración y no me gustaría vivir en una casa completamente roja y dorada.

--- ¿Y tal vez puedas ampliarla un poco?

--- ¿Al doble?--- le preguntó Leanne, sabía que la casa estaba perfecta como estaba pero tanto ella como él habían crecido en enormes mansiones y no les gustaba tenerespacios tan reducidos, aunque fueran sólo los dos.

---Estaba pensando que tal vez a la quinta potencia quedaría perfecta--- le contestó sonriente.

---Creo que se puede hacer--- Leanne le sonrió contenta--- ¿Qué opinaron James, Remus y Alphard?

---Aún no la han visto, ni siquiera saben que ya tengo nuevo hogar--- le respondió Sirius; Leanne era la primera vez que le escuchaba llamar a una casa hogar porque aún con los Potter había utilizado: "el hogar de James" y eso la hizo aún más feliz, aunque en el fondo sabía que a James no le iba a agradar tanto que Sirius ya no viviera con ellos--- Tiene cuatro habitaciones en total y las otras tres la pueden usar James, Remus y Peter cuando quieran, claro, hasta que tú y yo nos casemos, porque entonces ya no serán bienvenidos--- le dedicó una sonrisa picara, Leanne también sonrió.

---Estaba pensando que para la habitación de James podemos utilizar un color morado oscuro--- le sonrió Leanne diabólicamente.

--- ¡Eso lo hará vomitar!--- sonrió también Sirius.

James odia el color morado. Leanne y Sirius aún reían a carcajadas cuando recordaban una anécdota que involucraba a un James de cinco años, un programa de un dinosaurio morado muggle para niños, un circo de ese personaje, un susto que casi le cuesta la vida al pobre hombre que estaba dentro de la botarga y la primera explosión mágica de James.


Sirius y Leanne se habían pasado los dos días anteriores comprando muebles y demás decoración para el departamento de Sirius en tiendas muggles en el centro de Londres, pero ese día habían decidido comprar en el Callejón Diagon, ya era poco lo que les faltaba y todo era de origen mágico.

Las bolsas flotaban detrás de ellos, llenas y pesadas, mientras paseaban; ya todo estaba listo, las compras estaban hechas ya sólo quedaba arreglarlo todo y mañana por la noche Sirius les mostraría su nuevo hogar a sus amigos.

Leanne se había entretenido mirando unas esculturas bastante llamativas que pensaba quedarían geniales en el cuarto de James; Sirius se había adelantado a la tienda de Artículos de Calidad para Quidditch, él tenía en mente otras cosas para la habitación de su amigo.

---Sirius, mira lo que…--- pero Leanne no pudo continuar porque Sirius estaba parado frente a Regulus y ambos se miraban con odio--- Sirius…--- lo llamó pero él la ignoro por completo.

---Espero que estés satisfecho contigo mismo--- soltó de forma despectiva Regulus--- No sólo te bastó con mancillar el honorable nombre de nuestra familia, sino que también tenías que arrastrar a demás gente contigo.

---Por si no lo recuerdas, Regulus…--- Sirius mantenía la quijada fuertemente apretada y sus manos se habían convertido en dos puños---… tu adora madre ha renegado de mí de la misma forma en que yo de todos ustedes, así que no veo a que familia te puedas estar refiriendo--- Sirius levantó en mentón orgulloso; Regulus oculto su ofensa realizando el mismo movimiento que su hermano mayor--- Porque mi verdadera familia es Leanne, James y sus padres, Remus, Peter y el tío Alphard. James si es mi hermano.

---Tienes razón--- una sonrisa autosuficiente se formo en los labios de Regulus pero Leanne pudo ver claramente el dolor que le provocaron las palabras de Sirius; él era su hermano--- Tú nunca estuviste a la altura del apellido Black, siempre juntándote con despojos de seres humanos--- la tranquilidad de su voz no llego a sus ojos, en ellos sólo había odio cuando se posaron en Leanne.

--- ¡SIRIUS!--- Leanne apenas si tuvo tiempo de sujetarlo antes de que se echara encima de su hermano.

--- ¿Así que está es la futura señora Black?--- preguntó con burla Regulus pero Leanne alcanzó a ver la triste seguridad con lo que lo dijo--- No cabe duda de que cada uno obtiene lo que se merece--- Leanne no puedo evitarlo y levanta el mentón orgullosa, no dejara que Regulus se meta con ella--- No tienes lo necesario para llevar ese apellido y ese honor--- Regulus sonrió una vez más antes de dar la vuelta y desaparecer entre la gente.

Leanne aún sostiene con fuerza a Sirius a pesar de que este no hace nada por seguir a su hermano; simplemente se quedan ahí, él laxo y ella incapaz de reaccionar.

---Vamos, tenemos que comer algo porque no hemos parado en todo el día--- le sonrió Sirius, aunque su sonrisa no subió a sus ojos que aún estaba llenos de odio y dolor, y sus manos eran aún dos puños fuertemente apretados.

---Sirius, creo que deberías ir a hablar con Regulus--- le pidió Leanne--- Tus palabras lo lastimaron mucho, él…

---Leanne…--- quiso cortar sus palabras Sirius.

---… no es como tu madre, Regulus aún tiene posibilidades de salvarse, tú lo puedes salvar--- insistió Leanne--- Él te quiere mucho y…

---Leanne…

---… si tú hablas con él estoy segura que podemos hacer mucho…

--- ¡¿QUÉ NO ENTIENDES QUE NO QUIERO HABLAR DE ESO?!--- gritó enojado Sirius poniendo fin a lo que decía Leanne; sus puños se cerraron con aún más fuerza y sus ojos se volvieron de un gris metálico tan duro que asusto a Leanne, era puro odio, dolor y tristeza lo que se leía en ellos--- Lo lam… perdóname, no quise gritarte--- se disculpo Sirius--- Es sólo que… hay cosas que tú… no lograrías entenderlo--- dijo al fin--- Regulus cree ciegamente las palabras de mi madre y yo ya me canse de estar siempre tras de él, de limpiar sus desastres, de salvarlo; sí va a caer, no voy a dejar que me arrastre con él--- la dureza de sus palabras lo sorprendió tanto a él como a Leanne. Sí, era su hermano y siempre lo ayudaría pero hay ciertas heridas que a veces nos hacen decir o hacer cosas que en verdad no sentimos.

Leanne sopesó sus opciones y se dio cuenta de que no llegaría a nada con el humor que tenía en esos momentos Sirius; así que decidió hacer lo único que podía hacer: sonreír y hacer feliz a Sirius.

Después de comer el humor de Sirius mejoró notablemente y regresaron al departamento para aventajar un poco.

---No te estarás acobardando, ¿verdad?--- le preguntó.

Sirius estaba de espaldas a ella. Leanne se sorprendió por la pregunta pues hasta hace unos segundos estaban hablando sobre cosas que no implicaban que ella se acobardara.

---Aún quieres llegar a ser algún día la señora Black, ¿verdad?--- le preguntó, aún dándole la espalda--- Aún después de comprobar una vez más lo podrido que está mi sangre y mi origen.

El corazón de Leanne se encogió y aceleró y por unos segundos le impidió contestar pues lo tenía en la garganta. Algo en la postura, en la actitud y en las palabras de Sirius le produjo un miedo irracional, un miedo a perderlo si no le daba la respuesta correcta, a no saber si lo podía hacer realmente feliz.

--- ¡Claro que si, Sirius!--- fue apenas un susurro, uno que no esta muy convencida de que existió o si llego a los oídos de Sirius.

---Creo que también deberíamos tener pizza, nachos, cerveza de mantequilla y mucho refresco, no estoy muy convencido de que las botanas y el whisky de fuego sean suficientes para contener el apetito de James y Frank juntos--- Sirius se dio la vuelta sonriente, continuando con la conversación como si sus preguntas jamás hubieran existido.

---Opino lo mismo--- le sonrió de vuelta Leanne. Hace tiempo que había aprendido que hay cosas que no se vuelven a mencionar después de dichas y que con Sirius eso era lo mismo que hablar de su familia y su parentesco con ella.


---Es…--- Harry no supo como decirlo.

---Lo sé--- le sonrió Leanne---Con Sirius era ese silencio y muchos más ocultos en palabras.

--- ¿Es por eso qué no le dijiste que si cuando te pidió que te casaras con él?--- preguntó interesada Hermione--- ¿Por qué era un Black?

---Era mucho más complicado que eso--- le respondió pensativa Leanne--- Nunca me importó el hecho de que Sirius fuera Black. Me preocupaba que… no hacerlo feliz--- respondió al final con sinceridad.

--- ¡Pero si todo lo que necesitaba para ser feliz eras tú!--- le dijo sorprendido Harry--- Nada más que tu.

---Sirius quería borrar su pasado, creía que al casarse conmigo todo quedaría arreglado y él ya no volvería a ser un Black--- le dijo Leanne--- Yo no quería que el desdeñara su pasado y su sangre, quería que la aceptara y estuviera en paz con ella porque solamente así sería realmente feliz--- la explicación de Leanne ayudo un poco a que Harry comprendiera mejor las cosas.

---Él fue muy feliz--- intervino Kingsley--- Cuando comprendió las cosas; aunque cuando Leanne desapareció, todo se le vino encima y lo único que le quedo fue aquello que le enseñó su madre: odiar todo lo que iba en contra de sus creencias.

--- ¿Por qué no nos cuentas más querida?--- intervino Arthur.


Leanne se apareció en el centro de Londres, aún estaba muy lejos del departamento de Sirius pero era una noche muy hermosa como para desperdiciarle apareciendo directamente en su puerta en por la chimenea; le apetecía estirar un poco los pies y ver las hermosas estrellas.

Se había esmerado mucho por verse hermosa esa noche; Sirius le había regalado el vestido blanco que llevaba y había decidido dejarse el pelo suelto, eso siempre lo hacía feliz. Las cosas se habían complicado un poco con su pequeña conversación del día de ayer y por ahora su único objetivo era hacer feliz a Sirius.

Se reprendió mentalmente. ¿Por qué tanto pánico por algo que ella había esperado desde que lo conoció? Ella se quería casar con él, pero ¿Por qué la lleno de pánico que Sirius y Regulus le dieran como algo ya hecho, algo destinado a suceder sí o sí? ¿Por qué ellos lo sabían y ella no? ¿Por qué ella dudaba de que se pudiera llevar a cabo?

--- ¡Petrificus Totalus!

El golpe del hechizo rompió el hilo de sus pensamientos. Leanne maldijo en silencio su falta total de atención, ¿Cómo había sido tan tonta? La posición en la que se quedó petrificada era ridícula, a medio paso y totalmente desprotegida.

Lo olió aún antes de escuchar sus pesados pasos a sus espaldas pero no le dio importancia, no era como si no pudiera con él. Su desagradable olor a sangre y sudor le revolvió el estómago y la hizo desear poder enviarlo lejos.

---Andando--- ordeno la misma voz que había lanzado el hechizo. También la reconoció a ella y eso no le hizo sentir mejor, ahora se sentía más ridícula y desprotegida que antes.

Greyback la tomo por la cintura y la cargo sin muchos esfuerzos, camino unos pasos hasta que su rostro se vio frente a frente con el de Bellatrix, quiso transmitirle todo el odio que sentía hacia ella, pero Bella simplemente le sonrió complacida.

--- ¡¿Así que está es la futura señora Black?!--- le preguntó Bella con la mirada cargada de odio y asco. Era la tercera persona que la llamaba de esa forma pero a diferencia de Regulus en los ojos de Bella no había curiosidad

Leanne se sintió desarmada. Había algo en la seguridad con que Bella había hecho la pregunta que la hizo sentir un miedo irracional por algo que ahora no estaba muy segura que llegara a suceder, no a donde se dirigían y con quien.

--- ¡No eres tan bravucona cuando no puedes moverte y hablar! ¿Verdad asquerosa traidora?--- le preguntó sonriendo de forma malévola

Greyback rió entre dientes mientras acariciaba la piel desnuda de los brazos de Leanne; primero fueron caricias sutiles pero después sus uñas se fueron encajando más y más hasta que estuvieron a punto de romper la piel. Leanne se lleno de asco y su estómago amenazaba con volverse.

--- ¡Ni se te ocurra!--- le advirtió Bella apuntándolo con su varita. Greyback siempre le había temido e inmediatamente se detuvo--- No pienso cargar con tu desastre. Pero no te preocupes, cuando mi amo termine con ella estoy segura de que te la obsequiara--- Bella le lanzó una sonrisa envenenada a Leanne antes de apenas tocarla y desaparecer en medio de la noche.

La sensación de aparecerse se prolongó más que cuando Leanne apareció en el centro de Londres por lo que supuso que a donde la llevaron estaba bastante más alejado que la mansión.

--- ¡Incarcerus!--- gritó Bella a tiempo que Leanne recuperaba la movilidad para verse de nuevo sometida por fuertes cuerdas--- ¡Vigílala!--- le ordeno a Greyback antes de desaparecer por algún lado; la visión de Leanne era muy reducida desde el suelo.

El hombre lobo se paseo en círculos a su alrededor, Leanne podía ver como se le hacia agua la boca y la forma tan asquerosa en que la veía, imaginando la forma más fácil de devorarla o prolongar un poco más su vida y hacer otras cosas; Leanne apenas si pudo contener las arcadas que eso le provocaba.

Escuchó pasos rápidos y emocionados, Fernir apenas si tuvo tiempo de moverse.

El rostro de Lord Voldemort exhibía una sonrisa desquiciada, sus ojos negros destellaban de un placer y emoción que le resultaba atemorizante.

Había sido guapo sin lugar a dudas, su cabello y ojos negros habrían resaltado elegantemente sobre su piel blanca pero ahora su sonrisa le deformaba todo el rostro con maldad pura y su piel se había vuelto algo cerosa. Sabía de su bellaza de antaño por la imagen tan vivida que tenía el profesor Dumbledore de él y algunas fotografías que había en el despacho de Slughorn. Pero había algo en él, un aura que lo embellecía y producía en los demás deseos de obedecerle.

--- ¡Bella!--- la reprendió quedamente, casi divertido--- ¡Esas no son formas de tratar a lo invitados!--- con un movimiento de su varita las cuerdas que la ataban desaparecieron. Leanne se apresuro a ponerse en pie y sacar la varita--- ¡Querida mía!--- Voldemort avanzó un paso como queriendo darle un abrazo de bienvenida pero Leanne retrocedió, prefería mil veces el toque de Greyback. Bellatrix bufó indignada.

---No es que no agradezca la bienvenida tan efusiva…--- dijo sonriendo desafiante---… pero han interrumpido mis planes y no quiero ser grosera pero me tengo que marchar.

--- ¡Por supuesto!--- sonrió benévolo Voldemort--- Pero antes de que te marches me gustaría que habláramos por un momento, si no te molesta, por supuesto--- A Leanne le sorprendió la amabilidad y el carisma de ese asesino, casi quería pedirle disculpas por no haber aceptado su abrazo--- Estoy seguro que lo que hablaremos te será de suma importancia.

Bellatrix se había alejado, al igual que Greyback; se dedicaban a dar vueltas alrededor de Leanne y Voldemort, como si estuvieran esperando la orden de atacar al más mínimo movimiento de Leanne.

---Permíteme--- Voldemort hizo aparecer una mesa con dos sillas y té--- Espero que el té sea de tu agrado--- le ofreció una taza mientras se sentaban--- ¿Azúcar?

Leanne estaba como petrificada, no era lo que esperaba de su primer encuentro con el Mago Oscuro más peligroso que había pisado Inglaterra.

---Yo lo prefiero sin azúcar--- dijo guardándola, bebió un sorbo y Leanne lo imitó aunque después se reprendió mentalmente por hacerlo--- He escuchado tantas cosas sobre ti que me moría de ganas por conocerte--- le sonrió--- Aunque debo admitir que pienso que no puedes ser todo lo que dice mi querida Bella, le gusta exagerar un poco--- le dijo de forma confidente.

---Bella no es de las que se andan con sutilezas--- respondió sonriente Leanne, todo esto resultaba tan bizarro como divertido--- Yo también he de admitir que estaba algo ansiosa y también pensaba que si quería verme bien podría haber enviado a alguien más discreto, no tarde más de dos segundos en darme cuenta de que Bella me seguía--- Leanne le sonrió a Bella y bebió otro sorbo en su salud.

--- ¡Claro, claro! He sido un iluso--- sonrió divertido Voldemort--- Si estás aquí es porque quieres estar aquí.

--- ¿Que puedo decir? La curiosidad siempre ha sido mi punto flaco--- le sonrió Leanne--- Tenía mucha curiosidad por saber qué es lo que podría querer de mi un mago tan poderoso como usted.

---Gracias--- dijo inclinando levemente la cabeza--- Pero ya que entramos en materia, tengo una propuesta que hacerte.

---Escucho--- inclino también la cabeza. Leanne no dejaba de sorprenderse por lo refinado de sus modales y su falta de modestia, sus ojos centellaron llenos de orgullo cuando Leanne lo elogió. Era un hombre que resultaba tan interesante como peligroso.

---Me gustaría que te unieras a mi causa--- le soltó sin titubear--- Puedo ver un gran poder en ti, aún mayor de lo que Bella había dicho y contigo a mi lado estoy seguro que alcanzaría mis objetivos con mayor rapidez.

---Es una propuesta muy interesante--- concedió Leanne--- Pero ¿Qué ganó yo uniéndome a la causa?--- le preguntó cortésmente--- ¿Con qué rango ingresaría? Y lo más importante, ¿tendría que obedecer a Bella?--- Voldemort soltó una risa fría, divertido por las preguntas de Leanne.

--- ¡Por supuesto que no!--- le respondió pasados unos segundos--- Primero tendría que poner a prueba tusa capacidades, cosa que no creo necesaria hacer, y después te pondría al mando de un bloque. Aunque estoy seguro que ser mi mano derecha es un puesto más digno de ti.

--- ¡Pero amo!--- soltó Bella indignada.

--- ¡Calla, Bella!--- le gritó furioso Voldemort por la interrupción de su fiel servidora, un brillo peligrosamente rojo cruzó sus ojos. Bella inclinó la cabeza obedientemente.

---No es correcto interrumpir conversaciones privadas--- le dijo sonriendo divertida Leanne--- En verdad que es muy interesante todo lo que me propone…

---Eso no es todo querida--- la interrumpió--- Te prometo que nada ni nadie tocara a tus seres queridos, yo mismo me encargare de su seguridad--- agregó.

--- ¡Vaya!--- fingió asombro Leanne--- Eso sin lugar a dudas pone las cosas en otra perspectiva, aunque…--- Leanne fingió pensar---… ¿no creo qué le guste mucho proteger a Dumbledore? ¿O me equivoco?--- le preguntó sonriente--- Porque a menos que lo liquide primero, el profesor no dejara de luchar hasta que acabe con usted--- Leanne volvió a ver el destello rojo en los ojos de Volvemort ante la mención del anciano profesor.

---Siempre hay formas de someter a la gente a nuestra voluntad--- le dijo ya sin sonreír, dejando de fingir.

---Por supuesto--- le concedió Leanne--- Pero dudo mucho que alguien como tú pueda someter a alguien tan poderoso como el profesor--- la taza que sostenía Leanne estalló en mil pedazos--- No hay necesidad de ponernos groseros--- le sonrió Leanne limpiándose son la servilleta el líquido que mancho su vestido.

--- ¡Escúchame asquerosa…!

--- ¡NO! ¡Escúchame tú, asqueroso ser inmundo!--- lo cortó Leanne furiosa; ambos estaban en posición de ataque. La mesa y las sillas habían salido volando a causa de la furia de Voldemort--- ¡Yo nunca me rebajaría a llamar a semejante escoria amo! Y mucho menos a servirle como un vulgar elfo domestico. ¡Yo soy una sangre limpia! ¡Y LOS SANGRE LIMPIA NUNCA NOS REBAJAMOS ANTE ASQUEROSOS MESTIZOS COMO TÚ!

--- ¡CRUCIO!

La maldición la tomo desprevenida y no tuvo tiempo de rechazarla. El dolor que la invadió fue inhumano, quería gritar pero su garganta estaba al rojo vivo de dolor; se estremecía y se contorsionaba de dolor, quería morir.

Se concentró con todas sus fuerzas y se obligo a si misma a no pensar en el dolor, sino a salir de ahí cuanto antes.

--- ¡Incendio!

La llama de fuego fue lo suficientemente distractora para que Leanne se pusiera en pie pero Voldemort la deshizo antes siquiera de que pudiera tocarlo.

--- ¡Expulso!

Leanne se vió arrojada contra la pared. El filo de una pared le hizo un corte profundo en el cuello y la desoriento.

--- ¡CRUCIO!--- volvió a gritar Voldemort y el dolor que experimentó Leanne fue aún peor que la primera vez. Podía escuchar las carcajadas desquiciadas de Bellatrix y los pasos febriles de Greyback a sus espaldas, la sangre que salía de su herida lo había enloquecido--- ¿Has tenido ya suficiente?--- le preguntó con sedosa maldad--- ¡Arrodíllate!--- le ordenó. Leanne pudo sentir el impacto de un hechizo silencioso que intentaba obligarla a arrodillarse--- ¡Ríndeme pleitesía! ¡INCLÍNATE ANTE EL GRAN LORD VOLDEMORT!--- el hechizo se intensificaba con cada palabra y Leanne apenas si podía contenerlo.

--- ¡Aún estoy en pie!--- le respondió casi sin poder respirar mientras luchaba por mantenerse en pie--- Es cierto lo que dicen…--- se burló al romper el hechizo---… la magia pierde poder cuando es aplicada por un asqueroso mestizo.

--- ¡CRUCIO!

La maldición la impacto junto en el pecho. Sabía que era una tontería apenas salió de sus labios pero no pudo evitar burlarse de él.

--- ¿Has bailado alguna vez, bajo la pálida luz de la luna llena, con el diablo?--- le dijo sonriendo con maldad--- ¡Imperio!

La sensación de vacío, de flotar, de no sentir nada más que la maravillosa libertad la hizo sentir casi feliz.

"Toma el cuchillo"--- le ordenó una voz en la parte trasera de su cabeza.

"Si"--- respondió otra un tanto débil. Pudo sentir el filo del cuchillo en su cuello, frío y encantador.

"¿Por qué?"--- preguntó otra voz más alta que la anterior--- "¿Por qué tienes que hacerlo? ¡Sabes que es una tontería!"--- la reprendió la voz.

"¡HAZLO!"--- le ordenó con furia la primera voz.

--- ¡NOOOOOOO!--- gritó Leanne alejando el cuchillo de su cuello pero su mano alcanzó a cortar un poco la piel, nada que no cerrara de inmediato--- ¡AVADA…!

--- ¡CRUCIO!--- gritó esta vez Bella al comprender lo que intentaba hacer Leanne.

La maldición torturadora le dio de lleno en el pecho cortándole la respiración, el dolor fue mil veces peor; Bella lo disfrutaba de tal forma que resultaba no solamente un dolor mental sino también físico, su piel se abrió en pequeñas pero profundas heridas dejando escapar sangre a borbotones.

--- ¡NOOOOOO!--- gritó al tiempo Voldemort al ver que Greyback se lanzaba sobre Leanne.

Quería morder, destrozar, quería beber toda la sangre de esa criatura indefensa pero un rayo lo lanzó con furia contra una pared y lo dejo inconsciente; solamente había conseguido llevar a su boca unas pocas gotas del exquisito manjar que representaba esa sangre.

--- ¡Amo!--- se giró preocupada Bella, olvidándose un segundo de Leanne.

Ya no tenía fuerzas para luchar, lo único que podía hacer era desaparecer si quería continuar con vida pero el lugar estaba protegido. Utilizando la poca energía que le quedaba apunto su varita al techo y grito:

--- ¡Bombarda Maxima!


---Lo que hiciste fue muy irresponsable-- la reprendió Charlie--- ¡¿Mira que decirle todo eso a ese desquiciado?!

---Ya lo sé--- le contestó obediente Leanne--- Pero era bastante joven y por demás imprudente, pero ya ves que no paso nada.

--- ¡Por pura suerte!---exclamo preocupado, Leanne sonrió divertida.

---En verdad era encantador y con un carisma que cegaba. No se si yo hubiera podido resistirlo--- dijo Hermione aún empapada en los recuerdos de Leanne.

---Lo hubieras hecho--- le aseguró ella--- Tienes muy bien definidos tus valores y tu fidelidad, además de que te enfrentaste a él y nunca pensaste en unirte a él.

--- ¿Cómo sabías que Bella estaba detrás de ti?--- quiso saber Ron.

---A favor de Bella debo decir que se sabía ocultar mejor que nadie pero el que Tom la obligara a vigilarme la hizo que se descuidara un poco--- le dijo Leanne--- Su presencia era muy pesada, oscura; era como si de pronto me hubieran echado a la espalda una carga que yo nunca había pedido o deseado, además de que podía sentir su odio taladrándome la espalda.

--- ¿Cómo sabías que Tom estaba interesado en ti?--- le preguntó Ginny

---No era necesario ser un genio para saber que tarde o temprano él vendría por mi, la interrogante estaba en sí intentaría eliminarme o reclutarme--- le respondió Leanne.

--- ¿Le avisaste inmediatamente al profesor Dumbledore?--- preguntó Harry.

---No, primero tenía que ir a la fiesta de Sirius, ahí era a donde me dirigía cuando Bella tuvo la oportunidad de interrumpirme, después de todo, lo demás podía esperar.

--- ¿Te trajo consecuencias la forma en qué le hablaste a Tom?--- Hermione le preguntó

--- Más de las que yo misma podía predecir--- le respondió sonriente--- Pero hablemos de cosas más alegres.


Leanne apareció en medio de un callejón oscuro a pocas calles del departamento de Sirius. Estaba completamente molida, le dolía cada centímetro de su cuerpo, había sangre por todos lados y su bello vestido blanco olía a Greyback y estaba teñido de rojo a causa de su sangre.

Respiraba con dificultad mientras pasaba la varita por sus heridas mormurando hechizos sanadores; esta demasiado acelerada y preocupada como para esperar que cierraran por si solas, que no lo van a hacer hasta que se tranquilice y eso no va a suceder en un momento pronto. El dolor es mayor de lo que ella misma esperaba y lucha por contener las lágrimas que la hacen sentir aún más tonta de lo que ya parece. El vestido es ahora su preocupación, está todo lleno de sangre y mugre y del olor penetrante y nauseabundo de Greyback.

Lo limpia lo más rápido y eficientemente que puede porque no se quiere cambiar, porque es el que le dio Sirius y porque sabe que con el que la quiere ver esa noche. El cabello es un desastre y el maquillaje insalvable pero sabe que son pérdidas menores y que un simple toque de varita quedaran perfectos. Por lo menos el medallón sigue en su cuello y sin daño alguno.

Una risa loca la ataca en ese momento. La carcajada que suelta le lastima aún más la garganta pero no le importa porque lo único que quiere hacer es sacar todas esas carcajadas que convulsionan su cuerpo. Está loca, lo sabe, pero no puede y no quiere dejar de reír, de carcajearse.

---Estoy viva…--- le sale en apenas un susurro ahogado a causa de sus carcajadas--- ¡Estoy viva!--- vuelve a decir, ahora un poco más alto--- ¡ESTOY VIVA!--- y no puede seguir hablando porque las carcajadas se lo impiden.

Después de lo que le parece una gloriosa eternidad, deja de reír sólo para darse cuenta de que sus heridas están cerradas por completo e invisibles y que el cuerpo ha dejado de dolerle para dejar paso a una agradable sensación de bienestar, de esas que sólo llegan cuando escapas por un pelito de la muerte.

Caminó sonriente, podía ver claramente su imagen en los cristeles de las casas, todo había vuelto a la normalidad, como si nunca se hubiera encontrado con Bella, Greyback o Voldemort.

--- ¿Por qué tardaste tanto?--- le preguntó Sirius apenas ella apareció en el umbral de la puerta. Estaba algo desquiciado y en la cocina se oían ruidos extraños.

Sirius iba a abrir la boca de nuevo pero Leanne se lo impidió con un beso. Sirius se relajó y se lo devolvió entusiasta.

Leanne se encarga de levantar el desastre que Sirius a causado en las cinco horas que lo dejo solo en el departamento, ese departamento que se paso remodelado y decorando durante una semana y que le costo sudor, sangre y mucha paciencia porque Sirius insistía en que todo debía ser escarlata, dorado y negro; ese departamento que se ve tan lindo con sus colores claros y relajantes, con lo muebles de tapicería de cuero negro porque "tienen que ser negros o me niego a vivir en ese lugar" y la cocina con ese color salmón que le da un ambiente de hogar "¡pero que el salmón es para comerse y no para ponerse en las paredes!" y que Sirius se había encargado de dejar todo negro por no cuidar como se debe la pizza que Leanne le había dejado en el horno.

---A veces pienso que solamente intentas destruir este lugar para que yo no me vaya--- le dijo Leanne después de dejar todo impecable. Sirius solamente sonríe, esa sonrisa de lado que siempre pone cuando quiere parecer inocente.

Leanne sabe que podría pasarse toda la vida observándolo sonreír pero siempre hay algo que se lo impide y esta vez es el maldito timbre que no dejade sonar y les arruina el momento de ensueño.

--- ¡Alguien sabe porque demonios Canuto nos citó en este lugar!--- escuchan maldecir a James al otro lado de la puerta. Los dos sonrien porque saben que es él que se ha quedado pegado en el timbre--- ¡Si se trata de otra de sus bromas de mal gusto…!--- casi pueden verlo jurar con el puño.

---No se trata de una broma, Cornamenta--- le responde Sirius abriendo la puerta--- Señores, señoritas--- dice haciendo fanfarreas y dándoselas de gran dramático--- Bienvenidos a mi hogar--- le dice abarcando con su mano todo el departamento.

---Nuestro hogar--- corrige Leanne saliendo de detrás de Sirius.

Las reacciones que siguieron a ese cometario fueron muy confusas y rápidas como para que Leanne pudiera identificarlas todas; solamente le interesaba una: la de Sirius y la de él fue positiva así que la hizo muy feliz. Aún así tuvo tiempo de ver otra y lo que vio no le resulto tan agradable.

El semblante de James se ensombreció por un segundo, había estado sonriendo porque aún podía ver el fantasma de una sonrisa en sus labios pero sus ojos se endurecieron y sus manos se cerraron en dos fuertes puños. Leanne casi pudo escuchar el sonido de su corazón al detenerse a medio latido y la descarga paralizante que lo recorrió. Se había pasado toda la semana temiendo lo peor y ahora se deba cuenta de que no era ni una milésima parte lo que ella se había imaginado.

A James no le gustaban los cambios, no le gustaba que aquello que funcionaba a la perfección se viera transformado; no le gustaba para nada que su hermano lo abandonara, que eligiera un feo departamento y a la más fea de Leanne sobre de él, sobre James, sobre quien siempre lo había apoyado en todo momento y que ahora simplemente lo cambiara.

Leanne sonrió tristemente ante los pensamientos de James, sabía que lo superaría, el problema era saber cuándo.

Sirius no se dio cuenta de la reacción de James, él estaba en su nube y cuando eso sucedía bien se les podía venir el mundo abajo y él continuaría sonriendo al no darse cuenta de nada.

Kingsley, Candence, Remus, Peter, Alice, Frank y Lily dieron un paso adentro sin ayuda, pero Leanne tuvo que tomar de la mano a James para que este comprendiera que tenía que ponerse en movimiento. Él apretó con fuerza la mano de Leanne y se aferró a ella como una náufrago a una tabla de madera y dejó que esta lo condujera a través de su deriva.

Comenzó mostrándoles el recibidor, Sirius hablaba con tanto entusiasmo que no noto el silencio en el que se había sumido James, apenas si tenía tiempo para contestar todas las preguntas que le hacían los demás. Continúo mostrándoles la sala con sus sillones de cuero negro, las paredes blancas y los adornos y pinturas llenas de colores que le daban un toque algo loco pero sofisticado; la enorme televisión y el estero. Continuo con el comedor de caoba tallada y detalles en cristal, la magnifica telaraña de luces que iluminaba el lugar, las paredes de un gris y un lila claro le daban una sensación de ambiente calido. Continuo con la cocina y el horrible color salmón que Leanne había elegido; todos supieron que Sirius no pasaría mucho tiempo ahí así que no le dieron mucha importancia.

Después los llevo por lo corredores amplios hasta la habitación de Peter; si había algo más que una cama, un armario y un escritorio era porque Sirius había elegido todo lo demás, Leanne se había limitado a que las paredes tuvieran una capa de color y los demás se dieron cuenta de que las cosas no combinaban para nada, todos sabían que Sirius no era el mejor en decoración pero por lo menos no todo era escarlata y dorado, aunque si había mucho de eso. Era bastante menos que espectacular, algo así como una pequeña madriguera que Leanne no se había molestado en ampliar tanto.

La habitación de Remus no podía ser totalmente diferente. Las paredes estaban pintadas con agradables tonos café y marrón, algo de anaranjado y un toque de amarillo, era como si el otoño se hubiera estacionado en esa habitación. Todos los muebles eran de caoba tallada y había un magnifico librero lleno de libros, desde esas historias muggles que tanto le gustaban hasta libros de hechizos y de defensa contra las artes oscuras. La cama era muy amplia, cómoda y mullida como para nunca levantarse de ahí. El arte era muy bueno y había dos esculturas de lobos muy bonitas.

Remus quería quedarse y ver un poco más los tesoros que había en su habitación pero no le quedo más remedio que seguir a Sirius hasta la que erasu habitación. Lo primero que les llamo la atención fue el enorme techo de cristal y la magnifica vista del cielo estrellado. Las paredes estaban pintadas de nuevo con tonos claros de gris y lila, los muebles y la cama eran negros y los cojines blancos; también había una pequeña biblioteca pero no tan basta como la de Remus. Era tambien sencilla pero muy elegante y rebelde, tal como Sirius lo era. Perfecta como él.

James reaccionó cuando Sirius dijo que ahora veríamos su habitación y jaló a Leanne para ponerse al frente de todos, al lado de Sirius.

--- ¡Ya era hora!--- dijo mientras sonreía de oreja a oreja. Leanne se alegró, después de todo a James le gustaban los cambios, siempre y cuando lo incluyeran.

Cuando Sirius abrió la puerta contuvo una carcajada y se hizo a un lado, junto a Leanne, quería ver a la perfección la reacción de su amigo. Todos se sorprendieron por la reacción de contenida risa de Leanne y Sirius pero volvieron la vista a James al tiempo que empujaba emocionado la puerta para entrar a sus dominios.

Leanne sintió el escalofrío que recorrió el cuerpo de su amigo y la forma en que se le tensaron los músculos pero lo que en verdad la sorprendió fue ver que James se doblaba por la mitad y contenía una arcada.

--- ¡Morado!--- soltó Sirius sonriendo--- ¡Tú color favorito!

--- ¡Muy gracioso!--- dijo James furioso. Estaba pálido como la cera y un sudor frío lo recorrió completo. Lily lo miró preocupada, ella no sabía del temor de James al color morado y mucho menos el por qué.

Todo el lugar, sin ninguna excepción estaba cubierto del color morado más oscuro que todos hubieran visto antes, después de unos cuantos segundos resultaba nauseabundo.

--- ¿En verdad crees qué te dejaríamos vivir así?--- le preguntó sonriente Leanne mientras le pasaba un brazo por los hombros intentado tranquilizarlo y con el brazo libre sacudía su varita y todo volvía a la normalidad. James respiro aliviado al ver que no había nada morado en su habitación.

La habitación es roja, sí, pero no es rojo molesto o demasiado apabullante, es del rojo perfecto en la cantidad perfecta. El dorado esta en los detalles: una snitch por aquí, otra por allá, en las uniones de las paredes y en el marco del espejo que cuelga de la pared. La cama es tan amplia como las demás y tan cómoda como la de Remus, Sirius prefiere la firmeza. El arte consta de posters de comedia, maquetas de escobas y el campo de quidditch de Hogwarts, además del póster de su equipo favorito: los Chudley Cannons. También cuenta con un pequeño librero con la selección más variada y estrambótica que existe: libros e historietas muggles, libros de hechizos, novelas románticas, libros de magia oscura y uno que otro libro para colorear.

El timbre los saca de sus conversaciones. No pueden evitar preguntarse de quién se trata si ya están todos lo que tienen que estar. Pero Sirius simplemente sonríe y va atender.

--- ¡Sirius! ¿Cómo estás muchacho?--- pregunta la voz de un hombre que nadie parece reconocer excepto Leanne y James.

--- ¡Es el loco de Alphard!--- suelta emocionada James y sale a recibir al tío de Sirius.

Leanne conduce a los demás de nuevo a la sala para recibir al recién llegado.

---Lamento la tardanza--- se disculpa con una sonrisa--- Pero deben comprender que ya no soy tan joven como ustedes y el mundo muggle siempre logra que me distraiga más de lo debido, es muy interesante--- sonríe a los jóvenes.

---No es ningún problema, apenas les estábamos dando el recorrido, pero con gusto le daré uno personalizado--- se ofrece Leanne sonriente. Alphard siempre le ha caído muy bien, además de que es muy divertido.

---Sería un placer--- dice tomando del brazo a Leanne para comenzar el recorrido.

Los demás se quedaron en la sala mientras Sirius y Remus entraban en la cocina para sacar la comida. Leanne pudo distinguir que James se sentaba entre Alice y Frank, lo más lejos que pudo de Lily que estaba sentada junto a Kingsley y Candence.

---Es una bonita pared--- comentó Alphard observando la pared que había de fondo junto a la habitación de Sirius, al final del corredor--- Es agradable ver los colores de mi familia en el hogar de mi sobrino.

---Creí que nadie lo notaría--- dijo algo sonrojada Leanne--- Aunque no lo admita, Sirius no podría vivir tranquilo sin el verde y el plata, han calado muy hondo en él.

---Sí…--- dijo simplemente Alphard mientras observaba la mesita de cristal y plata.

La pared era apenas de metro y medio de ancho, estaba pintada de verde y plata claro en delgada líneas verticales; en la mesita había fotografías de Walgurga, Orión, Regulus y el mismo Alphard en marcos de plata con detalles de serpientes. En el centro estaba la escultura de un perro negro.

---No pude conseguir nada con el emblema de los Black--- le dijo Leanne también observando la mesa y las fotografías.

---Veré que puedo hacer por ti--- le sonrió Alphard--- Creo que tengo un pequeño escudo que irá a la perfección con la decoración--- dijo pensativamente mientras tacaba con la yema de los dedos los marcos--- Sirius se ha dado cuenta--- afirmó seguro.

---Yo le había dado otro acomodo pero creo que queda mejor como él lo dispuso--- sonrió Leanne.

Alphard lo sabe, no tiene que preguntarlo y por eso mismo sonríe con algo de tristeza. La casa esta tapizada de fotografías, de Leanne, de James, de Remus, de todos juntos, de ellos solos, de los que están ahí; pero ni así buscara por todos los rincones de ese departamento, no podría encontrar más fotografías de la familia Black que esas cuatro que están en la delicada mesa.

---Sin lugar a dudas serás una magnifica señora Black--- le sonrió Alphard.

A Leanne se le aceleró el pulso, la segunda persona que se lo decía en la noche y la cuarta en una semana. Pero Alphard no uso el mismo todo envenenado que había utilizado Bellatrix, no, el de él fue dulce, soñador, lleno de esperanza, amor y una curiosidad que tuvo alcances mayores a los de Sirius y Regulus juntos.

¿Por qué tanta seguridad? ¿Por qué todos lo daban como algo ya hecho? ¿Cómo si ya hubiera firmado el contrato y el juez lo hubiera declarado? ¿Por qué?

Leanne solamente atinó a asentir, porque no sabía que más hacer, definitivamente era algo que escapaba a su entendimiento. Él simplemente sonrió.

Después de que Leanne terminó de mostrarle todo el departamento a Alphard volvieron a la sala donde el resto de los presentes estaban comiendo y charlando animadamente. Ambos se unieron rápidamente a las conversaciones y pasaron un buen rato sin hacer otra cosa que hablar y comer.

---Leanne…--- interrumpió Remus su platica con Alphard y Sirius---… me acompañas a la cocina, es que aún no me oriento por completo.

---Claro--- le sonrió Leanne mientras se ponía en pie y lo seguía--- ¿Qué es lo que necesitas?--- le preguntó una vez que estuvieron ahí.

--- ¿Qué paso?--- le preguntó enojado.

--- ¿Qué…?

---No te hagas la tonta y dime qué fue lo que paso--- le repitió bajando la voz y mirándola de forma acusadora.

Leanne pensó en fingir ignorancia, desconcierto, inclusive ofensa pero Remus siempre conseguía desarmarla.

---Ahora no Remus, te lo diré pero ahora no--- le dijo dándose por vencida--- Todos están muy animados y de nada sirve arruinarles la fiesta por una tontería que no paso a mayores.

--- ¿Qué no paso…? ¿QUÉ NO PASO A MAYORES?--- le gritó enojado y preocupado--- ¿Sí te das cuenta de a quién te enfrentaste?

---Sí pero… ¿Cómo te diste cuenta?--- preguntó interesada.

---La herida de tu cuello no cerró por completo y la sangre me golpeo apenas abrieron la puerta, lo demás llegó por añadidura--- le dijo algo apenado.

---Lo lamento…

--- ¿En qué estabas pensando?--- volvió al ataque Remus--- ¿Cómo se te ocurre ir y enfrentarte con… con ese desquiciado?

---No es que yo hubiera pedido que se me viniera encima--- intentó sonreír, su broma solamente enfureció más a Remus.

--- ¡Leanne…!

---Dejémoslo para otro momento--- intervino Kingsley cerrando la puerta detrás de él--- La gente está comenzando a sospechar.

---Te lo diré todo después--- le prometió Leanne a Remus dándole una jarra vacía y ponche de granada.

---Vamos--- Kingsley le dedico una mirada significativa a Remus--- ¡Se los dije, no se ponían de acuerdo en el ponche!--- dijo sonriendo con su voz llena de tranquilidad y serenidad que molestaba tanto a Remus cuando se trataba de encubrir las mentiras o metidas de pata de Leanne.

--- ¿Cuánto les costo su chistecito de mi habitación?--- preguntó entre molesto y divertido James cuando las conversaciones volvieron a su curso

--- ¡Créeme cuando te digo que valió cada galeón gastado!--- le dijo Leanne sin ocultar su sonrisa divertida.

--- ¡Debió constar una fortuna!--- intervino mirando el gran departamento.

---En realidad no tanto--- dijo Sirius quitándole importancia--- Era mucho más pequeño pero entre Leanne y yo lo ampliamos bastante mediante magia.

---Hablando de magia--- dijo Kingsley--- ¿Cuáles son las protecciones mágicas con las que cuenta?

---Desde los más sencillos hechizos como antimuggles, hasta uno bastante avanzado pero también burdo en comparación al que tiene la mansión--- le dijo Leanne--- Siempre que haya dentro alguien nadie que no sea bienvenido podrá entrar, pero si está completamente solo, bueno, se activaran otros hechizos y maldiciones contra intrusos.

--- ¡Es realmente interesante!--- dijo sorprendido Alphard.

--- ¿Qué hay de las rutas de acceso?--- preguntó Alice.

---Las chimeneas estarán completamente conectadas al departamento mañana por la mañana--- le contestó Leanne--- Tuve que trabajar de forma más lenta porque Moody ya me estaba pisando los talones y no creo que le hiciera mucha gracia enterarse que de nuevo estaba haciendo cosas ilícitas.

--- ¿Cómo lo llamaremos?--- preguntó interesado Frank.

--- ¡El Santuario del Rebelde!--- dijo Sirius hinchando el pecho orgulloso--- Esa fue mi idea.

--- ¡Creo que es bastante obvio!--- ironizó James.

---En el estacionamiento también hay lugar para mi motocicleta--- continuo Sirius sin notar el tono de James, algo que el resto si noto--- Ya no tendrá que dormir en la intemperie.

Todos encontraron gracioso el comentario de Sirius, pero solamente Leanne alcanzó a comprender la emoción y la felicidad en sus palabras. Sirius amaba a su motocicleta de forma incondicional porque era una extensión de lo que sentía por Leanne.

La comida y la conversación se fueron acabando conforme avanzaba la noche, se dieron cuenta de que ya era bastante tarde y tuvieron que terminar su agradable tertulia. Eran las dos de la mañana.


---Es agradable ver tan feliz a Sirius--- dijo sonriente Harry.

---Sí, para variar de su acostumbrado estado sombrío--- confirmo Ron.

--- ¿Fuiste esa misma noche a hablar con el profesor Dumbledore de lo sucedido con Voldemort?--- quiso saber Hermione.

---Sí…


--- ¿Qué pudiste averiguar?--- preguntó el profesor Dumbledore después de que Leanne le mostrara el recuerdo.

---No mucho por parte de Voldemort, pero con Bella tuve más suerte--- le contestó--- Aún no quieren que Snape tome un papel más activo que el que le encomendó Lucius, por ahora quieren que se dedique a escuchar más que a actuar--- comenzó a relatarle--- Creen que la información que a obtenido de Slughorn y del resto del profesorado es muy buena y también de los avances que a hecho convenciendo gente de Slytherin.

--- ¿Qué hay de las otras casas?--- habló con los ojos cerrados, analizando analíticamente la información.

---Esa parte es bastante baga, no le daba mucha importancia porque no era nada concreto pero si había uno que le llamaba desmedidamente la atención--- le dijo Leanne preocupada por no haber aclarado esa parte.

---Sea quien sea podría resultar peligroso--- dijo después de un rato de muda reflexión el profesor--- Los intentos desesperados siempre son los más peligrosos.

--- ¿Quiere qué intente sonsacarle esa información a Severus?--- preguntó Leanne decidida.

---No, ya sabemos el efecto que surte Severus en ti. Sería arriesgar demasiado--- eliminó la opción Dumbledore.

---El nuevo espía parece ser bastante torpe, Bella no confía para nada en él pero no se atreve a decir nada porque Voldemort parece tener buenas referencias de él--- le dijo Leanne--- Pero no sé, me parece que en realidad solamente lo están utilizando para sus fines porque no parece ser muy capaz, lo ve como una pequeña rata escurridiza que es competente a la hora de mezclarse y pasar como alguien inofensivo.

---Los inocentes serán los más perjudicados--- Dumbledore lo reflexionó mejor--- Será mejor que estés preparada por si se presenta otra oportunidad.

---Hay algo que me preocupa--- dijo Leanne desviando su mirada de la del profesor a la alfombra.

--- ¿Qué?

---Hay algo en él--- le dijo con las mejillas encendidas por la vergüenza--- Hubo un momento en el que pensé seriamente hacerle caso, en el que me intereso todo aquello que me proponía.

---No serías la primera que cae en sus encantos--- le dijo con una sonrisa comprensiva en los labios--- El lado oscuro de la magia representa para las personas buenas una fascinación mayor de la que puedo explicarte--- tomo la barbilla de Leanne entre sus manos y la obligo a levantar la vista--- Pero yo estoy seguro que nuca te unirías a él porque tu bondad supera tu maldad, por llamarla de alguna forma--- le guiño un ojo de forma cómplice.

---Pero… es sólo que…--- Leanne no sabía como explicarse--- Cuando pensaba en él, era de una forma completamente diferente; no lo imaginaba como una persona educada, elegante, atrayente hasta el punto de manipularme--- le dijo--- Pensaba en él como un monstruo salvaje que solamente usaría la varita para matar y torturar, pero su encanto y simpatía…

---No pienses en eso, Leanne, te volverás loca intentando encontrarle una respuesta--- le ordenó--- Todos nos hemos visto tentados alguna vez por el lado oscuro y solamente será una derrota cuando sucumbamos, pero si salimos airosos, lo podremos tomar como una victoria aún mayor y eso es lo que tu hiciste, saliste airosa y se que la próxima no le será nada fácil someterte.

---Gracias--- le sonrió Leanne algo avergonzada.

--- ¿A dónde te llevó?--- quiso saber después de un rato.

---Eran unas cuevas, en lo más profundo de una montaña, en los bosques de Iralanda--- le contestó Leanne sin comprender el interés del profesor.


---Creo que el profesor Dumbledore tiene razón; no era nada fácil no caer en las redes de Tom cuando este te ofrecía todo aquello que él te ofreció--- coincidió Harry

---Muchas gracias por tus palabras, Harry, me animan mucho--- le sonrió Leanne.

--- ¿Por qué te preguntó a donde te había llevando?--- quiso saber también Hermione.

---Porque el profesor pensaba que tal vez ahí podía haber otro Horrocrux escondido, pero no había nada, solamente era un escondite conveniente para otros propósitos--- le contestó Leanne.

---Leanne, querida--- intervino Molly--- Ya es muy tarde y creo que lo mejor para ti y para el bebé es que se vayan a descansar.

---Mi madre tiene razón--- coincidió Charlie--- Nos hemos pasado todo el día escuchando tu historia y tienes que descansar.

---Creo que tienen razón, ya es muy tarde y me siento algo cansada--- Leanne se levantó y se despidió de todos antes de que Charlie la acompañara a su habitación.

Leanne se recostó y espero unos momentos hasta que Charlie se convenció de ya estaba dormida y después salió para ayudar a su madre con la limpieza del lugar y para despedir a los demás invitados. Era verdad que esa noche había dicho muchas verdades pero había una que no aceptaba revelar sin importar nada, una que ya no era tanto un secreto pero que tampoco había aceptado por completo y así es como debería continuar, así es como iba a continuar.


--- ¿No te estarás acobardando, verdad?

Esa pregunta, en los labios de Alice no le resulto menos dolorosa que en los labios de Sirius; en realidad fue más bien como ampliar el dolor unos centímetros más y escarbar aún más hondo.

---No, por supuesto que no--- le respondió Leanne después de haberle contado todo lo sucedido con lo referente a su futuro como la señora Black, claro, omitiendo algunos detalles.

---No sé que decirte, Love; es complicado--- Alice se rascó la cabeza en la oscuridad, la fiesta había terminado hace una hora y Leanne acaba de regresar de hablar con el profesor Dumbledore--- ¿Lo amas?

--- ¡Al!--- le dijo molesta Leanne--- ¡Lo amo con todo mi corazón!

--- ¿Cuál es el problema entonces?

--- ¡No se lo puedes decir a nadie, Al, a nadie!--- le advirtió Leanne mirándola directamente a los ojos en medio de la oscuridad.

---Sabes que no lo haría nunca--- le aseguró.

---Tengo miedo--- le dijo Leanne bajito, casi en un susurro.

--- ¿A casarte con él?

---No--- le respondió de inmediato--- Tengo miedo a morir…

---Love…--- la interrumpió Alice--- Se que…

---Por favor escúchame--- le pidió Leanne--- Tengo miedo a morir y no poder casarme con él o casarme con él y después morir. En cualquiera de las dos formas, Sirius sufriráy yo no podré hacer nada por evitarlo.

---La situación que estamos viviendo no es la mejor pero yo se que tu y Sirius van a ser muy felices y si no te casas con él y…--- Alice no pudo decir la palabra--- Se que él sería el hombre más feliz sobre la faz de la tierra si te casas con él, sin importar lo que venga después--- le aseguró--- Además, todos sabemos que eso nunca va a suceder--- le dijo sonriente--- Eres invencible porque lo amas y siempre vas a luchar porque estar siempre a su lado.

---Gracias Al

--- ¿Lo sabe Kingsley?

---No.

--- ¿Aún tienes esperanzas?--- le preguntó preocupada.

---No--- le dijo Leanne--- Hace tiempo que deje escapar esas esperanzas. Tú has visto la forma en que mira a Candence, él nunca podría amar a nadie que no fuera ella. Además, tenía cinco años y en esa época él era mi príncipe de armadura y caballo blanco, ahora no ya no lo es.

---Aún conservas el diario--- le dijo Alice e inmediatamente se abrió el cofre que contenía los secretos de Leanne y fue volando hasta sus manos un pequeño libro de color rosa.

En el no había letras sino dibujos, los dibujos de una Leanne de cinco años que había soñado su boda al lado de Kingsley; desde como tenía que ser la propuesta de matrimonio hasta los más mínimos detalles del enlace.

---Recuerdo que Kingsley llegó ese día con el diario rosa que tanto querías pero que Melinda no te quiso comprar porque te habías peleado con Bellatrix en una fiesta y te había castigado con eso; estuviste llorando durante días--- Alice dejó escapar una sonrisa, todo era tan fácil en aquella época--- En fin, estabas de lo más feliz y llenaste de besos y abrazos a Kingsley; James se puso celoso y te arrebato de las manos el diario porque pensaba que contenía todos tus secretos, tú te pusiste a llorar y fue ahí cuando Kingsley salió detrás de James y recupero tu diario--- Alice hablaba con voz soñadora--- Te lo entregó y seco tus lagrimas con todo el amor del mundo y después te susurró al oído que todo estaba bien, que él siempre estaría ahí para protegerte. Tu te sonrojaste y solamente atinaste a darle un tímido beso en la mejilla--- ambas sonrieron al recordar eso--- Esa fue la primera vez que te vi llorar de verdad.

---Desde entonces Kingsley siempre ha estado detrás de mi, protegiéndome; nunca a faltado a su palabra--- Leanne tenía un nudo en la garganta.

---Aún después de que convertiste en la pulga besadora--- Alice no pudo contener la carcajada y se hecho a reír, Leanne también la acompañó.

---Ya había olvidado que King solía llamarme así--- dijo Leanne cuando dejó de reír--- Era tan pequeña que todos pensaban que no crecería ni un metro y medio; eso me atormentaba por las noches.

---Siempre le pedías a Melinda que te pusiera esos vestidos rosas que tanto odiabas y que te peinara porque querías verte linda para Kingsley y en cuanto él llegaba te colgabas de su cuello y no querías separarte para nada del mundo; lo llenabas de besos y abrazos y le pedías que te contara cuentos e historias de los lugares a donde iba con sus padres…

---Pero mi favorita siempre fue la que le dio vida a este diario--- dijo Leanne con un nudo en la garganta.

---La princesa Leanne y su amado, el caballero Kingsley--- coincidió Alice.

---Fue mi primer amor, Al; se que solamente tenía cinco años pero Kingsley fue mi primer amor y por más que lo intento no lo puedo olvidar--- dijo Leanne ocultando el rostro en el hombro de Alice.

---Nadie te esta pidiendo que lo hagas, Love--- intentó consolarla Alice--- El primer amor nunca se olvida y sería una tontería que lo hicieras porque gracias a ese amor te has convertido en la persona que eres. ¿Por qué no se lo dices?

--- ¡Porque no puedo!--- le aseguró Leanne--- Kingsley no me diría lo que necesito escuchar, nunca cuando se trata de Sirius, Remus lo haría pero de una forma muy cruel, a James le daría un infarto, a Frank le explotaría la cabeza y aceptémoslo, he sido demasiado cruel con Candence para que ella se interese en mi, que lo hace porque es una buena persona y me quiere pero yo no podría molestarla aún más con mis problemas porque también la quiero; Lily no conoce toda la historia y podría malinterpretar las cosas--- le dijo--- Solamente confió en ti, Al, tú eres la parte de mi que es razonable, la que me dice las cosas como yo las siento sin importar las atenuantes, me conoces tan bien como Kingsley pero nunca me mentirías por nada.

--- ¡Oh, Love!--- Alice se sonrojo y dejo escapar unas cuantas lágrimas mientras abrazaba a Leanne--- Te quiero amiga.

---Yo también te quiero--- le aseguró Leanne.

---Esto es lo que se--- le dijo mientras se secaba las lágrimas--- El que quieras a Kingsley no importa porque tú quieres a Sirius y Kingsley quiere a Candence; lo de ustedes es puramente platónico y por más que se quieran siempre estará su amor por Sirius y Candence. Lo que sienten el uno por el otro es maravilloso, perfecto y fuerte pero su corazón le pertenece a alguien más y no por eso van a dejar de quererse, eso solamente lo hace aún más especial. Lo que digo es que está bien que te cases con Sirius porque a fin de cuentas es a quien amas.

---Gracias, Al, tu si que me entiendes--- le sonrió Leanne, se sentía mucho mejor ahora.


Leanne agradeció en silencio por tener una amiga como Alice, ella siempre había sido una enorme ayuda cuando más lo necesitaba.