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Historia 27387 — capítulo 45

Leanne no se sentía con ánimos esa mañana; era la primera vez, en todo el embarazo, que se sentía agotada. No quería salir de la cama y mucho menos dirigirse al Ministerio, la verdad es que ya se estaba cansando de todo ese papaleo burocrático, ella había nacido para estar en medio de la batalla, en el ojo del huracán, no sentada detrás de un escritorio llenando formularios, tonterías que no deberían de existir.

--- ¿Todo bien?--- le preguntó Charlie saliendo de la ducha y al ver a su mujer aún en la cama.

Charlie lo tenía todo fácil, para él nada todo se resumía en la palabra diversión porque tenía sus tontos dragones y podía pasarse la vida cuidando de ellos.

---Sí--- le respondió sacando los pies de la cama, el frío anunciaba que la navidad estaba cerca, eso no logró animarla demasiado.

Las cosas estuvieron aún más aburridas de lo que Leanne había pronosticado, después de una interminable reunión en el Ministerio tuvo que regresar a la Academia para llenar unos nuevos papeles o agregarse a la pila inestable y altísima de su oficina.

Se pasó el resto del tiempo observando a través de la ventana, recordando un montón de cosas que prefería olvidar y otras que más que sabía que nunca compartiría.

--- ¡Leanne!--- alzó la voz Alice.

--- ¿Qué?--- dijo Leanne pegando un respingo ante la voz tan fuerte de Alice.

---Tengo un minuto llamándote y tú ni caso me haces--- le explicó--- ¿En qué pensabas?

---Cosas sin importancia--- le dijo fingiendo indiferencia--- En lo aburrido que se pone todo cuando estás embarazada y lo único que te queda es esperar, ya ni siquiera puedo entretenerme comprando cosas, ya hay demasiados cosas para el bebé.

---Vámonos, ya es hora--- Alice sonrió mientras le pasaba su capa a Leanne--- ¿Por qué no tejes un poco?--- le sugirió con una media sonrisa. Leanne puso los ojos en blanco.

En la mansión ya estaban todos reunidos cuando aparecieron por la chimenea Alice, Leanne y Frank. La señora Weasley continuaba haciéndose cargo de las comidas, otra cosa menos en la cual podía ayudar Leanne; su vida era demasiado monótona, sus únicos escapes y diversiones eran sus propios recuerdos.

--- ¿Qué paso en Italia?--- quiso saber Ron sin poder contener sus ansias más allá de la ensalada.

---Antes de eso me gustaría contarles algo más--- les dijo Leanne--- Algo que aún ahora continua preocupándome--- sus ojos bailaron hasta el pequeño Teddy que jugaba con sus vegetales.


--- ¿Por qué no fuiste con ellos?

Era un maravilloso día de verano, Leanne y Remus estaban sentados a la sombra de un árbol, cada uno tenía un libro pero Leanne ya se había aburrido de leer y ahora quería hablar.

---No me sentía muy bien, no creo que hubiera resistido un fin de semana de campamento con James, su padre y Sirius--- le contestó tranquilamente Remus sin levantar la vista de su libro.

--- Sí, a mi tampoco se me da mucho eso de dormir en medio de la nada en apenas unos pedazos de tela--- dijo hojeando aburrida su libro--- Pasadomañana partimos a Italia--- dijo sonriente--- Te va a encantar la mansión, es algo pretenciosa para mi gusto pero los jardines y la piscina son realmente impresionantes.

---Sí--- respondió sin muchos ánimos.

--- ¿Te sucede algo malo?--- le preguntó Leanne al verlo tan decaído.

---No lo sé--- contestó sinceramente Remus y por fin levanto la vista del libro--- Mis padres han estado hablando de forma sospechosa estos últimos días, es como si algo estuviera mal pero no se atreven a decírmelo de forma directa.

---Ahora que lo dices…--- dijo Leanne reflexionando un poco---… mi madre ha estado actuando de forma sospechosa también. El otro día le grito algo a Moody que no alcance a comprender y él no hizo más que darme evasivas.

---Es como…

Pero Remus no tuvo oportunidad de acabar su comentario porque el sonido de una puerta cerrándose de un portazo lo interrumpió.

--- ¿Qué fue eso?--- preguntó Leanne poniéndose de pie y dirigiéndose al interior de la casa. Remus la siguió inmediatamente.

Apenas atravesaron las puertas que daban al jardín la imagen de Sebastián y Melinda los dejo clavados en el suelo; los invadía una molestia y unas ganas de matar que no parecían humanos.

--- ¡Ahora no, Leanne!--- le advirtió Melinda antes siquiera de que esta pudiera abrir la boca. Su estado estaba completamente alterado y el portazo que dio a su despacho solamente lo confirmo.

Leanne estuvo paseándose por más de 20 minutos por la puerta del despacho de su madre antes de darse por vencida y sentarse en el sillón que había frente a esta junto con Remus.

En el pensamiento de ambos no dejaban de surgir hipótesis cada vez más exageradas e inverosímiles. Después de lo que fueron más de dos horas la puerta se abrió nuevamente y se marcharon antes de que pudieran abrir la boca.

Leanne corrió detrás de ellos pero no pudo conseguir nada pues ellos no le dijeron nada; Leanne se dirigió a la chimenea e intento comunicarse con su padre, con su abuelo, con Moddy, pero nadie le respondió. Cinco minutos después apareció la cabeza de Fabian Prewett en la chimenea.

---Melinda dice que ahora no puede decirte nada, que le dejes trabajar y luego te lo explicara todo--- le dijo de forma apresurada.

--- ¿Qué es lo que sucede?--- insistió Leanne.

---Una desgracia--- le respondió Fabian antes de desaparecer.

Después de eso se quedaron en silencio. Leanne se sentía atada de manos por no saber que es lo que sucedía y Remus sentía una opresión en el pecho que crecía a cada segundo que pasaba.

Cuatro horas después Melinda y Sebastián aparecieron de nuevo en la mansión. Melinda estaba lívida y Sebastián estaba lleno de odio, dolor e impotencia.

---Dolores… reforma… híbridos… hombres lobo… restricción…

Remus no escuchaba correctamente aquello que explicaba con ira contenida Melinda, lo único que sabía era que todo su cuerpo estaba entumecido y que no respiraba correctamente. Estaba completamente privado, quieto en el mismo lugar.

La propuesta de Dolores decía claramente que los híbridos debían ser separados completamente de la sociedad porque representaban un peligro inminente para todos aquellos que estuvieran en contacto con ellos, que debían ser catalogados como criminales y llevados a lugares apartados donde no pudieran lastimar a nadie. "Campos de concentración", pensaron al mismo tiempo los cuatro.

Esa propuesta le impedía a Remus poder llevar una vida normal y mucho menos ejercer la profesión de profesor en Hogwarts, su sueño.

Melinda también dijo que Dumbledore estaba apoyándolos pero que Dolores y Funge ya prácticamente convencían a la Ministra.

--- ¡MALDITA ARPÍA!--- estalló de pronto Leanne encolerizada--- ¡ESTÚPIDA CABRA LOCA! SI PIENSA QUE VOY A DEJAR QUE… LA VOY A MATAR.

Leanne se dirigió a la puerta pero Melinda la cerró mágicamente.

--- ¡ABRE!--- gritó Leanne vuelta loca--- ¡TENGO QUE… TENGO QUE HACERME CARGO DE ESA ESTÚPIDA!

Pero la puerta no se abrió y Leanne enloqueció por completo, comenzó a destrozar todo lo que tenía a su alcance mientras continuaba gritando cosas en contra de Dolores.

--- ¡Contrólate!--- le ordeno Melinda, Leanne no obedeció porque estaba completamente fuera de sí--- ¡CONTRÓLATE!

Las dos mujeres comenzaron a gritarse mutuamente, Leanne continuaba destruyendo todo a su alrededor y Melinda sin poder controlarla.

--- ¡Silencio!

Leanne y Melinda guardaron silencio en el acto; Sebastián ni siquiera tuvo que levantar la voz, el dolor que había en ella fue suficiente para que las dos mujeres se tranquilizaran.

Melinda y Sebastián se marcharon a los pocos minutos y en cuanto Leanne estuvo convencida de que su madre no regresaría, comenzó a maquinar un plan: asesinar a Dolores, el cual estuvo sincronizado con el de Remus.

Pero ese pensamiento no la satisfago; la muerte era un castigo muy simple para alguien como Dolores, tenía que encontrar algo aún más justo para alguien como ella, el castigo perfecto: convertirla en un hibrido.

"Greyback", pensó de pronto y el rostro se le ilumino con una sonrisa--- "¿Qué tan difícil debe de ser molestar a un gran tonto hombre lobo?"--- Leanne comenzó a caminar hacía la salida pero Remus se lo impidió cuando se dio cuenta de sus pensamientos.

La retuvo el tiempo suficiente para sellar las puertas y ventanas, después perdió el control de nuevo y se puso más histérica de lo que la había visto nunca.

Remus no podía pensar claramente y Leanne sólo empeoraba las cosas con sus gritos y su destrozar de las cosas; sabía lo que tenía que hacer en esas situaciones pero el golpe que le había provocado la perdida de su sueño lo dejo sin fuerzas para hacerlo, así que llamó a Kingsley.

La alta figura de Kingsley apareció girando por la chimenea y se quedo petrificado durante un segundo al ver a Leanne completamente fuera de sí y a Remus totalmente desencajado.

Sus pasos fueron firmes y decididos, se planto delante de Leanne y levantó la mano derecha. El trayecto que siguió desde su posición original hasta la mejilla de Leanne fue en cámara lenta y el sonido que se escuchó quedo flotando en el aire durante un largo rato.

Todos se quedaron clavados en el mismo lugar: Leanne con un jarrón en las manos, que no alcanzó a destruir, y la mejilla roja; Kingsley con la mano preparada para otra bofetada y Remus junto a la chimenea.

Después de eso nada sucedió, Leanne estaba privada y Kingsley y Remus esperaban que reaccionara. Paso demasiado tiempo.

Cuando Sebastián y Melinda regresaron, explicaron que no había nada que hacer, que las cosas ahora estaban en manos de la Ministra; ambos se marcharon dejando a los tres amigos sumidos en sus pensamientos.

Remus y Kingsley se quedaron a dormir para vigilar a Leanne, quien aún no abandonaba su plan de ir en busca de Greyback y convencerlo o manipularlo para que mordiera a Dolores.

Remus temía por sobre todas las cosas conocer la reacción de su madre, por eso se quedo, no estaba listo para esa parte.

Leanne fingió que dormía pero los tres estaban concientes de que no lo hacia. Las ondas expansivas de odio les llegaban y los atravesaban, permitiéndoles, de esa forma, saber lo que pensaba: la mejor forma de castigar a Dolores.

Sus primeros pensamientos fueron demasiado sangrientos y sádicos, formas muggles de causar dolor y matar lentamente: decapitaciones, asesinatos dolorosos, desmembramientos, desangramientos, quemarla viva, enterrarla viva, tortura sádica e inhumanamente. Todos y cada uno de ellos apuntándola como la responsable por lo descuidados que eran.

Después pasó por las maldiciones imperdonables, desde haciéndolas pasar por suicido, hasta realizarlas con su propia varita y después destruirla.

Hasta que llego a los más refinados pero no por eso menos doloroso; la forma en que los planeaba hacia imposible pensar que ella tendría algo que ver y mucho menos señalarla como culpable.

Se quedo dormida casi al amanecer con el último modo y con el cual Remus me mostró completamente de acuerdo: hacer que Greyback la mordiera y que de esa forma ella se convirtiera en lo que más odiaba, un híbrido.

Remus se marchó a primer hora de la mañana, sabía que Kingsley estaría ahí para controlarla cuando despertara. Tenía preocupaciones más urgentes que atender.

En cuanto su madre lo vio, se lanzó a sus brazos llorando desconsolada, intentando infundirle un valor que ella no sentía y que Remus acepto en silencio todo lo que le decía, incluso sonrió para darle ánimos, de los cuales carecía. Lo consoló aún cuando no había consuelo y en cuanto pudo se marchó a mi habitación a sufrir en silencio.


---Eso es…--- pero Hermione se quedo sin palabras, al igual que todos.

---Ese fue uno de los momentos más negros en la vida de Remus--- le dijo Leanne--- Yo siempre me esforcé porque la vida de Remus fuera lo más normal posible, aún cuando él se empeñara en apartarse. El enseñar siempre fue su sueño; él no quería ser auror, sanador, un alto mando del Ministerio, él quería enseñar y compartir con sus alumnos todo lo que sabía porque era un buen hombre, él mejor.

Leanne sintió una opresión en el pecho, aún después de tanto tiempo le continuaba lastimando el dolor de su amigo, un dolor que no pudo impedir.

---Remus fue el mejor profesor que tuvimos en Hogwarts--- aseguró Ron--- Me enseñó tanto.

---Sí cumplió su sueño--- le aseguró Harry--- Y ayudo a que muchos de nosotros cumpliéramos los nuestros.

Teddy, en los brazos de Leanne, parecía un Remus en miniatura con sus ojos color miel, su cabello castaño y su piel blanca; todos sabían que en realidad sus ojos eran grises como los de Andrómeda y Sirius pero el niño había decidido que sus ojos eran de color miel y Leanne no podía estar más contenta por eso. Miraba fascinado el medallón en forma de corazón y jugaba con él esperando a que otro recuerdo de su padre saliera de el.

--- ¡Papá!--- dijo sonriente cuando la cara de Remus se reflejó en el medallón.

--- ¡Sí, papá!--- le sonrió Leanne--- Papá y mamá--- le dijo mientras el rostro de Dora se unía al de Remus. Teddy tenía la cara en forma de corazón de su madre, el cabello castaño de Remus y la sonrisa bonachona de su abuelo Ted.


--- ¿Qué te ha dicho tu madre?--- le preguntó Kingsley en cuando Leanne entro en su habitación.

---Más de lo mismo--- le respondió conteniendo su disgusto--- Se ha molestado por mi insistencia, dice que esta haciendo todo lo posible y que parece que yo no lo creo.

---Mi padre también ha ido al Ministerio y me dijo que la Ministra se encuentra muy confundida, que no sabe que hacer--- Kingsley sabía que la Ministra había comprendido que el hecho de que gente tan importante como Dumbledore estuviera en contra de esa propuesta no podría traer cosas buenas--- Él le aseguró que sería suicidio político si la aprueba. Mi padre no lo sabía pero en cuanto se lo dije se mostró ofendido, me alegra que piense de esa forma.

---A mi también--- Leanne siempre había sabido que los padres de su amigo no tenían las manías de los demás magos---Le dieron el pitazo a Moody de que esa vieja loca de Umbridge pensaba pedir los archivos de San Mungo y publicar quienes eran los afectados--- Leanne escupió esas palabras con el mayor odio posible--- Fabian y Gideon Prewett están montando guardia, Fabian me dijo queUmbridge montó en cólera cuando ellos se lo impidieron--- ella sonrió y Kingsley dejo escapar una carcajada.

---Sebastián le explicó a mi padre que esos archivos están sellados y que por ser confidenciales nadie puede tener acceso a ellos, a menos que el individuo en cuestión ataque a alguien--- le dijo Kingsley--- Es por eso que el nombre de Fernir Greyback es de dominio publico, más no el de sus victimas.

---Sí, mi madre ya me lo había dicho. Me gustaría poder hacer algo más, Remus no se merece nada de esto.

---Cada vez me sorprende más la templanza y las ganas que le pone Remus--- dijo orgulloso Kingsley--- En verdad me enorgullece que alguien como él me acepte como amigo. Yo me volvería loco de coraje y buscaría vengarme de todo mundo.

---Yo también--- respondió sinceramente Leanne--- Remus es un verdadero ejemplo; esa vieja arpía quiere dañarlo pero yo no lo voy a permitir.


La vista era la misma, la habitación era la misma, los olores eran los mismos, el sentimiento era, terriblemente, el mismo.

Remus había dejado de respirar hace cinco segundos, esperando, esperando algo sin saber qué, sin saber por qué, sólo lo había hecho.

No había aceptado mudarse de esa casa que tanto amaba, no había aceptado usar la habitación de huéspedes, no había aceptado cambiar su vida por algo que él creía que no tenía importancia.

Creía.

Tenía cinco años y en ese entonces convertirse en un lobito una vez al mes parecía una idea genial, divertida. Su casa no tenía nada de malo, seguía siendo tan bonita, alegre, llena de amor y sobre todo, tenía las hermosas flores que con tanto cariño sembraba y cuidaba mamá; su cuarto era genial, con sus dibujos que había pintado papá, los juguetes y los libros que todos los viernes, sin falta, le llevaba papá para leer y con la magnifica vista al bosque que siempre le daba mucha cuerda para inventarse historias y luego ir corriendo a contárselas a mamá y a papá.

Siete segundos y su cerebro comenzaba a pedirle que respirara, él no estaba muy seguro de saber hacerlo.

Comprendió las cosas después de la primer luna llena, comprendió porque mamá y papá lo miraban con tanta tristeza e impotencia, comprendió porque la urgencia de cambiarse de casa, de mudarse al cuarto de huéspedes, comprendió porque papá miraba al cielo y maldecía a la luna, comprendió porque todas las noches, sin importar nada, mamá entraba y lanzaba mil y un hechizos a su ventana y le suplicaba de forma silenciosa que le permitiera cerrarla pero Remus siempre se había negado, era una vista magnifica como para desperdiciarla detrás de una ventana cerrada, comprendió que Remus ya no sólo sería Remus, sino un hombre lobo que casualmente se llamaba Remus.

Diez segundos y su cerebro le exigía que respirara, él se negaba a hacerlo.

Podía sentir el vacío dentro de su cuerpo, el dolor punzante que le recorría los limites que había dejado la cicatriz de su sueño perdido y las ilusiones que se habían comenzado a formar acompañados de un futuro que nunca sería.

¿Qué importaba que lo un hombre lobo quería? ¿Por qué permitirle ser feliz? ¿Por qué sus sueños tenían que ser tomados en cuenta? ¿Cómo un hombre lobo podía sentirse superior o siquiera igualarse a un mago? ¿Cómo un hombre lobo podía atreverse a soñar?

No se quiso mudar porque esa era su casa y no se la iban a quitar, no se quiso pasar al cuarto de huéspedes porque no era ningún cobarde, no quiso cerrar la ventana porque no iba a permitir que nadie, ni siquiera otro hombre lobo, lo aprisionara en su propio cuarto; no, Remus no quiso cambiar su vida porque sabía que tarde o temprano la normalidad volvería a su vida y con ella la felicidad.

Eso había sucedido pero ahora tenía delante otro obstáculo y por más que se esforzaba en resolverlo, no podía.

Quince segundos y su cerebro le suplicaba que respirara, él no pensaba hacerlo.

La puerta se abrió de golpe. Sirius, James y Peter aparecieron en el umbral. Sirius y James tenían la misma ferocidad y decisión en los ojos, las varitas en sus manos hablaba de compañerismo, sus posturas le decían que estaban listos para la lucha. Peter simplemente lucía nervioso. Remus sonrió y en medio de la sonrisa una bocanada de oxigeno le llego a los pulmones y su cerebro se lo agradeció infinidades.

---Hasta la muerte--- James le sonrió y se sentó a su lado.

---Hasta que seamos viejos y decrépitos--- Sirius le guiñó un ojo, lo de decrépitos no aplicaba a él. Sirius se sentó a su derecha.

---Remus…--- Peter no supo que decir. Remus sabía que a pesar de que Peter lo quería, siempre le había temido y le preocupaba su condición pero nunca había dicho nada porque sabía que Sirius y James lo regañarían y Leanne podría llegar a matarlo.

---Gracias--- fue lo único que fue capaz de decir Remus pues el nudo en su garganta le impidió decir todas aquellas cosas que sentía por sus amigos, por sus hermanos, e intento transmitirles todo eso por medio de su abrazo.

---Si esa vieja arpía se mete contigo, se mete con los tres--- le aseguró James.

---Nadie nos va a separar--- la mirada en los ojos de Sirius era de una fiereza digna de cualquier Black--- La quitaremos de en medio de ser necesario.

---Suenas como Leanne--- Remus no pudo evitar sonreír, al fin y al cabo esos dos estaban hechos el uno para el otro.

---No por nada somos novios--- le sonrió de vuelta Sirius mientras le guiñaba un ojo.

---Mi padre se unió a Melinda y a Sebastián para ponerle un alto a esa tal Umbridge, cree que todo va a salir bien--- le dijo James con una seguridad que rayaba en la locura pero que Remus agradeció enormemente.

---Pero de todos modos, yo creo que la vida de renegados va más acorde a nosotros--- dijo Sirius recostándose en la cabecera de su cama con la gracia y elegante rebeldía que solamente él posee--- En lo personal, creo que nacimos para vivir al filo de la ley y morir defendiendo nuestro lugar.

--- ¡Siempre tan dramático!--- Leanne sonrió desde la puerta al escuchar el cometario de Sirius.

---E increíblemente lo encuentras adorable--- agregó Kingsley parándose a su lado.

---Todo lo que sale de mi adorable boca, Leanne lo encuentra increíblemente adorable--- sonrió Sirius extendiendo su mano para que Leanne la tomara.

---No todo--- le aseguró dándole un beso en la mejilla e ignorando por completo la silenciosa petición de su mano y yendo a sentarse al regazo de Remus y regalándole dos besos.

---Aparentemente tienes que ser un hombre lobo perseguido para recibir ese tipo de atención--- habló James con fingido resentimiento, o no tan fingido. Leanne le regalo una sonrisa y un beso volado.

--- ¿Cómo estás?--- le preguntó a Remus.

---Mucho mejor--- contesto con sinceridad--- Ya paso lo peor.

--- ¿Qué noticias tienen?--- interrogó James a Kingsley.

---Más de lo mismo--- respondió Kingsley sentándose un el sillón, junto a la ventana--- La Ministra esta reconsiderando la ley que propone Umbridge, los nombres que se sumaron a los de Melinda y Sebastián le pusieron los pelos de punta; ya no son sólo dos personas importante, ahora son un montón de gente muy importante, gente que no le conviene molestar.

---Mi padre dice que solamente lo hizo para molestar a Melinda--- dijo sonriente James--- Ya saben, con eso de que la gente la apoyaba a ella cuando Dumbledore se negó de nuevo a lanzarse de candidato.

---Lo mismo le dijo Frank Longbottom padre a mi padre--- coincidió Kingsley--- Inclusive Augusta estaba furiosa con esta ley; yo pensaba que le preocuparía demasiado tener un montón de hombres lobo alrededor de su pequeño Frank.

---Augusta no es una mujer prejuiciosa--- aseguró Leanne--- No tiene las mismas manías de los Black, una de los pocos--- dijo sonriéndole a Sirius.

---Además, si Sebastián dice que los hombres lobos son cachorritos adorables, ella lo creerá ciegamente--- dijo James sonriéndole de forma picara a Remus--- Sebastián es un hombre muy guapo--- agregó, aunque no era necesario.

---Gracias James, ese cometario tuyo nos explicó muchas cosas--- dijo Siriusde repente serio--- Como por ejemplo, que después de tres años aún no has podido conquistar a Lily porque en realidad vas tras el padre de uno de tus mejores amigos--- su carcajada estalló en el momento exacto en que el cojín que le lanzó James le golpeaba en el abdomen.

--- ¡Saben a lo que me refiero!--- soltó James con las mejillas encendidas porque su broma se le había devuelto--- Augusta y Melinda siempre anduvieron detrás de Sebastián en el colegio pero Melody fue la ganona--- explicó algo molesto pues Sirius no dejaba de reírse y todos los demás también lo hacían.

---Aunque mi padre siempre estuvo celoso de los gemelos Prewett--- dijo Leanne intentando contener su risa.

---Mi madre gusta de relatar sus andanzas de adolescente después de la cena--- sonrió también Remus--- Y de cómo conquisto a mi padre a pesar de que era el capitán de Quidditch, estuviera en séptimo, el chico más popular y que Melinda y Augusta siempre estuvieran tras de él; mi padre solamente se sonroja y comenta que siempre le gusto esa muchachita de ojos dorados y cabellos despeinados que comía enormes cantidades de chocolate a todas horas. Y eso que estaba en quinto.

---Tengo que salir del país--- informo Leanne--- Mi madre tiene la equivocada idea de que tal vez asesine a Umbridge.

--- ¿Y de dónde sacaría esa idea tan "equivocada"?--- preguntó James con la sonrisa más burlona que tenía bailándole en los labios.

---Cosa que nos viene como anillo al dedo--- continuo Leanne como si no hubiera escuchado el comentario burlón de James--- Mañana salimos a Italia y yo me olvido de que tengo que eliminar acierta bruja indeseable.

---Ya me contaran como les fue--- dijo muy quedito Remus, deseando con todas sus fuerzas que Leanne no estuviera sentada en su regazo.

Leanne respiró profundamente antes de hablar y se tragó algunas cuantas palabras y frases altisonantes, no solo porque estaba mal que las dijera, sinoporque Sebastián tenía un excelente oído y no quería molestarlo en su casa.

---Remus John Lupin…--- soltó lo más tranquila que pudo---… nuestro trasladador sale mañana a las 7 en punto y por tu bien, será mejor que estés ahí con todo tu equipaje y ganas de divertirte porque sino…--- y dejo lo demás en el aire porque si continuaba hablando de su boca sólo saldrían barbaries.

---Si yo fuera tú…--- le dijo de forma burlona Sirius.

---Ya tengo las maletas listas--- dijo Remus mirando hacia todos lados excepto a los ojos de Leanne porque estaban encendidos como dos furiosas quimeras.

---Solamente eso quería escuchar--- le sonrió con los labios y con los ojos y después le dio un beso en la mejilla--- ¿Era tan difícil decir eso?--- le preguntó Leanne.

---Yo aún no he empacado nada--- anunció Sirius mientras se rascaba la panza--- No se que empacar, Kreacher siempre se encargaba de hacer mis maletas cuando salíamos de viaje.

---No te preocupes--- le dijo Leanne--- Por la tarde paso al departamento y te ayudo a empacar--- le aseguro sonriente--- En esta época del año, Italia es muy cálida, así que creo que pantalones de lino y playeras polo estarán bien, aunque creo que también podemos llevar uno que otro suéter y un abrigo porque nunca se sabe--- Leanne tenía la vista perdida en el bosque y hablaba de cosas que ni James ni Sirius comprendían--- Creo que te compre un par de pantalones de tela muy frescos y serán necesarios unos lentes obscuros y una gorra o un sobrero vaquero, ¡te verías adorable!--- le dijo sonriendo--- ¿Qué opinas de las bermudas?--- le preguntó y junto cuando Sirius iba a preguntar: "!¿Qué demonios son las bermudas?!", Leanne continuo su monologo--- Unas de color café y otras de tipo militar se te verán genial y unos tenis negros y otros blancos, porque no…

--- ¡Leanne!--- le gritó Remus.

--- ¿Qué?--- preguntó alterada

---Mi padre quiere decirte algo--- le dijo señalando hacia la puerta. Sebastián escuchaba con la misma cara que ponía cuando Melody intentaba explicarle todo lo que tenía qué comprar y cómo pensaba hacerlo.

---Lo lamento, no lo escuche entrar--- se disculpo Leanne algo sonrojada y levantándose de un brinco de las piernas de Remus.

---No te preocupes--- le dijo con una sonrisa sincera--- Se lo importante que son las compras para una mujer. Te decía que tengo que enviarle un recado a tu madre y que me gustaría que me acompañaras a la sala.

--- ¡Claro!--- Leanne pasó delante de él y caminaron juntos por el pasillo hasta la sala. Melody tarareaba una canción muy bonita en la cocina, a Leanne le gustaba escucharla tararear, era como escuchar a un mirlo en una mañana de primavera.

Pero Sebastián no se detuvo, sino que continuo caminado y la guió hasta su pequeño despacho, un lugar acogedor que siempre tenía la chimenea encendida. Espero a que Leanne entrara y después cerro la puerta, le indico que se sentara con un gesto de cabeza y después se sentó al otro lado del escritorio.

---Remus y Melinda me contaron…--- Sebastián se detuvo un segundo y luego continuo--- Te conozco mejor de lo que yo mismo creía y eso es de sorprenderse--- sonrió de nuevo, divertido--- Remus está preocupado y yo junto con él; Melinda dice que no hay nada de que preocuparse pero también la conozco y se que sí hay de que preocuparsey mucho.

---Yo…--- Leanne no supo que contestar a eso.

---Se que quieres mucho a mi hijo y que serías capaz de muchas cosas con tal de protegerlo, pero un asesinato y cadena perpetua en Azkaban no le van a ayudar mucho--- le dijo con una de sus miradas, esas que pone siempre que tiene la razón--- Ya una vez te pedí que te cuidaras y te di un consejo pero ahora quiero que me prometas una cosa.

---Lo que sea--- le aseguró Leanne.

---Qué te portaras como una niña buena, dejaras en paz a Dolores Umbridge y que permitirás que Melinda y yo nos encarguemos de la situación--- le dijo de forma sería.

---Lo haré--- le prometió Leanne.

A Leanne le sucedía más o menos lo mismo con Sebastián que con Kingsley, cuando le pedían que prometiera algo no podía hacer más que decir que sí.

Cuando Leanne regreso de nuevo a la habitación de Remus, James se encontraba discutiendo acerca de algo que ella no alcanzo a escuchar, pues guardo silencio en cuanto la vio.

--- ¿Qué?--- preguntó al sentirse demasiado observada.

---Nada, sólo les estaba diciendo que aún no se que voy a llevar a Italia y que tal vez tú podrías ayudarme a empacar--- le dijo James con ojos soñadores.

---Lo lamento James, pero apenas si me va a dar tiempo de ayudar a Sirius y volver a casa para terminar los últimos preparativos, también tengo que ir a casa de Lily para recogerla--- le dijo Leanne--- Será mejor que nos vayamos, tenemos muchas cosas que hacer--- dijo dirigiéndose a Sirius y a Kingsley.


Eran las seis de la mañana y la mansión era un hervidero de adolescentes sonámbulos que iban de aquí para allá sin muchos ánimos, buscando cualquier lugar donde sentarse, o acostarse, y cerrar los ojos, dormir, durante un segundo. Leanne, Lily y Remus eran los únicos que estaban completamente despiertos; se paseaban por entre los demás y ponían orden entre el mundo de maletas y bolsas que estaban regadas por la sala. Los ronquidos de James y de Sirius hace rato que se habían vuelto cosa de no sorprenderse, Alice fingiendo ponerse de pie y acurrucándose cada vez más en los brazos de Frank no daba muchas esperanzas; Kingsley había desaparecido cinco segundos atrás por la chimenea para ir en busca de Candence.

---Que amable tú abuela de quedarse con nosotros en Italia, se que le gusta viajar mucho--- comenta Lily sólo por decir algo, ya miro demasiado tiempo lo lindo y tranquilo que se ve James mientras duerme.

---Privilegios de la clase acomodada--- le contesta Leanne distraídamente; Sirius metió mano en la maleta después de que ella la empaco y esta hecha un asco--- Además, Augusta le pidió que se quedara con nosotros o de lo contrario no dejaría que Frank nos acompañara.

--- ¡¿Qué haces?!--- grita Sirius mientras salta sobre el sillón y le arrebata su maleta de las manos a Leanne.

---Sólo… sólo la estaba ordenando un poco--- contesta algo sobresaltada por la reacción de Sirius.

---Lo lamento--- se disculpa al ver la cara de Leanne y la sorpresa de Lily--- Es que la dejaste demasiado prolija y a mi me gusta un poco de desorden--- se acerca y le da un beso en la mejilla y se la lleva consigo hasta el sillón, se vuelve a acomodar y a los tres segundo ya se pueden escuchar sus ronquidos.

--- ¡Ya me dirás tú lo que oculta en esa maleta que no quiere que veas!--- dice Lily divertida.

---Podrías ayudarme con la de James--- le dice sonriente Leanne--- Quiero asegurarme que lo lleve todo, es tan cabeza dura que sólo por molestarme seguro que olvida algo a propósito.

Lily no se siente cómoda hurgando entre las cosas de James, pero Leanne y Remus se pusieron a revisar el itinerario y no le quedo de otra. Todo es un mar de ropa con su olor, con su sello particular de fingir que no sabe lo que se pone pero que todo le queda a la perfección, son historietas muggles, dulces a medio comer, la foto de mamá y papá con el pequeño James en brazos y una nota que mamá escribió, "Diviértete amorcito, te quiero un mundo. Con amor, mamá". James, que la ha ignorado desde hace dos meses, 17 días, 13 horas y mejor ahí lo deja porque después se le arma un rollo y las cosas no parecen funcionar bien. James, que se la pasa conquistando a cualquiera que se le pone enfrente y a la que no también. James, que molesta a Severus y ella se tiene que morder la lenguay mirar para otro lado, porque Severus aún es importante para ella y no le gusta verlo sufrir. James, que se la pasa luciéndose enfrente de todo mundo y haciendo de "niño salido de tus fantasías para hacerte feliz" por lo menos hasta que un par de piernas mejor torneadas le pasen por un lado. James, que se juega la vida por sus amigos. James, que tiene la sonrisa más bonita de todo el mundo. James, que es el hombre perfecto para ella y que ahora parece estar más lejos que nunca.

---Eso es mío

---Yo… yo sólo…--- Lily no sabía que hacer. La mirada de James le puso los pelos de punta y la hizo temblar. Tenía en una mano la foto y en la otra la nota de su mamá. Estaba atrapada y se sentía como una tonta.

---Yo le pedí que me ayudara a ver si tenías todo lo necesario--- intervino Leanne. Su mirada estaba llena de precaución.

---Se empacar una maleta, ¿sabes?--- le dice y su mirada cambia, es sólo sonrisas para Leanne--- Yo termino--- le dice a Lily mientras le quita de las manos sus cosas, ni siquiera se digna a mirarla. Se va y se sienta junto al bulto roncador que es ahora Sirius.

---Tal vez… tal vez no sea buena idea que yo… que yo los acompañe--- dice Lily mientras le da la espalda a Leanne y lucha por no derramar las lágrimas que se agolpan en sus ojos.

---Es un bruto, no le hagas caso--- Leanne abraza por los hombros a Lily mientras lucha consigo misma para no ir y darle su merecido a ese desalmado que tiene como amigo--- Es sólo que no le gusta que toquen esa foto--- intenta sonreír pero sabe que es una excusa de lo mas tonta--- Voy a decirle unas cuantas cosas, nadie trata mal a mis amigos.

---Déjalo--- le sonrió Lily; ya era algo que Leanne mintiera para hacerla sentir mejor, pero que ella hablara con James, bueno, eso era demasiado--- Seguro que nos entendemos mejor en Italia.

Kingsley y Candence aparecieron cargados de maletas por la chimenea y ambas fueron a ayudarlos.

--- ¿Ya casi estamos listos?--- preguntó Melinda entrando a la sala, consiguiendo que James, Sirius, Alice y Frank se pusieran inmediatamente de pie y comenzaran a poner orden entre sus cosas.

---Sí mamá--- le dijo Leanne--- Ya estamos ultimando los detalles.

---Me alegro, porque ya tengo el trasladador--- Melinda les mostró el cepillo de plata que Octavio le había comprado a Leanne después de un encaprichamiento porque "sólo a mamá le compraba cosas lindas" cuando tenia 8 años.

Melinda se acerco a cada quien y redujo sus maletas para que fueran más fáciles de trasportar.

---Bien--- dijo poniéndose de pronto seria--- Mi madre los espera en la villa, quiero que se comporten, que no den problemas y sobre todo, que se diviertan mucho. Leanne…--- le hizo una señal y ella se acercó--- Ya voy a tener suficiente con Augusta comunicándose conmigo cada cinco minutos como para que el Ministerio Italiano meta las manos en el asunto--- le dijo de forma seria.

---No te preocupes madre, te prometo que nos comportaremos y que le haremos caso en todo a la abuela Antonella, no recibirás quejas de nadie--- le prometió Leanne.

El cepillo comenzó a desprender un resplandor, Leanne y su madre se acercaron de nuevo a los demás y se fueron al jardín, todos tocaron el cepillo expectantes y en cuanto sintieron el jalón debajo del ombligo, soltaron un grito de júbilo, tres maravillosas semanas los esperaban.

Todo dejo de ser un mundo de colores y gritos demasiado rápidos, para ser un mar de azul y verde que era el jardín de la villa. "¡Suéltense!", gritó Leanne y todos comenzaron a caer. Antonella los saludaba desde el suelo mientras los nueve jóvenes planeaban con suavidad hasta llegar a su lado.

--- ¡Nonni!--- grita Leanne mientras deja caer todo y corre para abrazar a su abuela. (Abuelita)

Sirius y Kingsley se encargan de recoger las maletas reducidas de Leanne, mientras Lily y Remus se quedan embobados ante la majestuosidad de esa villa, con su basto pasto verde, el cielo más azul que habían visto en toda su vida, por las hermosas flores que hay por todos lados, el canto de los pájaros, por todo. El resto ni se inmuta, están demasiado acostumbrados a la opulenciaque un poco más no es nada.

--- ¡Este lugar es hermosísimo!--- suelta Lily emocionada--- Nunca había visto nada igual.

---Grazie--- Antonella sonríe y su sonrisa es idéntica a la de Leanne--- É a casa dalla mia famiglia. (Gracias. Es la casa de mi familia)

--- ¿Dónde estamos exactamente?--- preguntó Remus; Leanne le había dicho que irían a Italia pero no a qué parte de Italia.

---Estamos en Florencia--- le respondió Leanne--- Algo al norte porque es donde mejor se está.

--- ¿La casa es suya?--- preguntó Lily confundida, ella creía que se trataba de los Love.

---Sí, bueno, en realidad es de la familia de mi madre, todos eran italianos hasta que mi madre se caso con un inglés--- le dijo Antonella--- Yo nací aquí en Italia pero hice mi vida en Inglaterra, aunque me encanta vacacionar aquí.

---Mi madre también solía pasar todos sus veranos aquí hasta que entró a Hogwarts y conoció a ciertos gemelos y ya solamente iba a donde ellos iban--- dijo sonriente Leanne.

--- ¿Cómo están Fabian y Gideon?--- preguntó sonriente Antonella--- ¿Siguen tan locos como los recuerdo?

---Un poco más, si eso es posible--- respondió James por Leanne--- Y Octavio sigue poniéndose celoso todos los miércoles cuando Melinda sale a cenar con ellos.

---Pasemos a la terraza--- Antonella esconde una sonrisa traviesa y guía a los invitados--- Tengo té helado y algunas pastas para picar mientras es la hora del desayuno.

Y todo es aún más magnifico mientras caminan y la terraza es grande y luminosa y hay plantas colgantes con magnificas flores y todo es tan clásico y barroco que parece de mentiras.

Lily hace tiempo que se olvido de escuchar y solamente se dedica a observar todo lo que hay a su alrededor. No escucha que irán a Roma con su Vaticano y la capilla Sixtina, el coliseo y todas las maravillas del Imperio Romano o que podrá nadar en el mar Mediterráneo mientras este en Sicilia, o que conocerá la ciudad de Romeo y Julieta, la magnifica Verona; o que podrá pasearse en una góndola mientras recorre las calles inundadas de Venecia, oMilán y su moda, su avance tecnológico y riqueza cultural; o Nápoles con su Pompeya, el Palacio Real de Caserta, las islas de Capri e Ischia o la Costa Amalfitana y su magnifico Monte Vesubio.

--- ¡Lily!--- la llama Leanne divertida.

--- ¿Qué?--- pregunta sobresaltada. ¿Cuánto tiempo paso pérdida?

---Te decíamos, mientras estabas en las nubes, qué si te gustaría ir a comer verdadera comida italiana a la plaza--- continuo Leanne mientras sonreía.

---Sí, claro que me gustaría.

Todos subieron a sus habitaciones para ponerse ropa más adecuada a los lugares que visitarían. Leanne y Lily compartirían habitación, Candence y Alice estarían juntas, Kingsley y Frank ocuparían otra y James, Sirius y Remus tendrían la misma habitación. A Lily siempre la había justado la magia que había en las casas de lo magos, desde el movimiento de las fotos hasta la descarga eléctrica que era esa magia milenaria que viajaba por todas partes.

Mientras recorrían la casa, Leanne les iba explicando quienes eran las personas de las fotografías, en su mayoría familiares y otras de personajes importantes de la comunidad italiana a la que frecuentaba Antonella. También había muchas fotos de cuando Antollena era joven, de su matrimonio, de la pequeña y no tanto Melinda hasta llegar a Leanne.

Antonella era una mujer hermosa y lo había sido también en su juventud, con su largo y ondulado cabello rubio y sus ojos que eran de un azul océano que te dejaban helado. Melinda había heredado las características de su padre y Leanne era una mezcla de sus padres y 4 sus abuelos que resultaba muy agradable a la vista.

Después de 20 minutos, en los que se cambiaron las mujeres y otros 30, los que esperaron para que los hombres salieran por fin; se dividieron en dos carros para ir a desayunar.

---Usualmente soy yo la que conduce, pero como somos demasiados me incline por pedir un poco de ayuda--- comentó Antonella; las mujeres iban en un coche y los hombres en otro.

---Espero que no te moleste desayunar en la Florencia muggle, pero a mi abuela le gusta hacerlo, dice que así puede comer a gusto sin tener a dos o tres buitres rondándola--- le explicó Leanne a Lily.

---No, está bien, todo esto me encanta--- le aseguró Lily emocionada.

--- ¿Al solito posto, signora?--- preguntó el chofer. (¿Al lugar de siempre, señora?)

---Sì, per favore--- le respondió Antonella--- El Ministerio Italiano es muy amable de proporcionarme ayuda cada que lo necesito; aún recuerdo cuando les pedí que me enseñaran a manejar…--- Antonella sonrió de forma traviesa y dejo la frase en el aire. (Sí, por favor)

---Destruyó dos carros y lesionó a tres instructores de manejo, además de que casi hecha abajo un puente--- terminó Leanne por ella.

La plaza era un sueño, como sacado de un cuento de hadas o de alguna de las novelas de William Shakespeare; con su suelo de color rojo desgastado, con arcos por todos lados y masetas colgantes llenas de flores hermosas, con su olor a expresso y pizza flotando en el aire y los italianos más guapos que se hubieran visto jamás, Romeos perfectos buscando a su Julieta.

--- ¡Bella principessa!--- gritaron unos jóvenes italianos cuando Leanne, Alice, Lily y Candence se bajaron de coche. Ellas simplemente sonrieron. (¡Bellas princesas!)

---Los jóvenes italianos siempre consiguen levantarle el animo a una--- sonrió Antonella cuando le lanzaron besos.

--- ¡Idioti!--- grito Sirius mientras tomaba por el brazo a Leanne y la conducía dentro del restaurante--- ¡Dannazione!--- agregó una vez adentro--- ¡Nessun altro posso dire la mia fidanzata bella principessa!--- y le dio un beso enojado porque Leanne les correspondió con una sonrisa. (¡Idiota! ¡Malditos! ¡Nadie más que yo puede decirle a mi novia bella princesa!)

--- ¡Dejalo, Sirius!--- le pidió sonriente Leanne--- Así son los italianos, tienen sangre caliente en las venas.

--- ¡E il pantaloni!--- agregó enojado. (¡Y en los pantalones!)

--- ¡Me encanta tu italiano!--- sonrió Leanne--- Es mucho más bonito que el de ellos.

---Sei mia, niente di più mia--- le dijo con voz ronca y seductora mientras la besaba de nuevo. (Eres mía, nada más mía)

El desayuno transcurrió de forma tranquila después del pequeño incidente con Sirius, ni a Frank ni a Kingsley les había molestado los comentarios de los italianos, aunque James estuvo a punto de ponerse tan colérico como Sirius.


Todo era como un sueño, un sueño del que Lily no quería despertar porque eso significaba volver a estar lejos de James y que este la ignorara de la forma más cruel que existe y se paseé por todas las camas femeninas que hay en Hogwarts.

Porque significa dejar de sonreírse por las mañanas, con un café en las manos y la pijama aún pidiendo volver a esa cama que más bien parece un pedazo de cielo que otra cosa. Porque significa dejar de tener esas platicas tontas que consisten en "Buenos días, Lily. Bonito día" y "Buenos días, James. Tienes razón, es un día muy bonito" o algo así como "¡Miren! Lily dio un salto más alto que el mío" y "Es que mi ego no pesa tanto como el tuyo, James" y todo son risas porque James hace como que pincha su ego y vuelve a saltar y es tal alto que parece que toca el cielo y Lily esta ahí para celebrarlo con una risa atronadora, casi como la de Canuto.

Porque significa que James le dejara de sonreír y le hablara de cosas que parecen no tener sentido pero que tienen todo el sentido del mundo, esas en las que comenta que le encanta la tarta de melaza que prepara su madre, que su equipo favorito de Quidditch es el Orgullo de Portree pero no se lo puede decir a Sirius porque él cree que son los Chudley Cannons y no lo quiere desilusionar. Que por muy extraño que parezca le encantan los lunes y los viernes se le antojan tristes y melancólicos, que prefiere el zumo de naranja porque la calabaza le parece demasiado probada, que odia a los payasos y el color morado le provoca nauseas. Que le gusta el helado de pistache, las galletas de chocolate amargo y el té de limón con muy poca azúcar.

Porque James es su Romeo perfecto en Verona, en Inglaterra, en Hogwarts y donde sea que estén y eso nunca va a cambiar.


A James le gusta eso de estar lejos de todo y más cerca de Lily. Al principio se había jurado que pasaría de ella como si su vida dependiera de ello y que conquistaría a una o dos italianas que no estaban tan mal, "¡para nada mal!", pero luego las cosas se complicaron demasiado y todo era Lily aquí, Lily allá, una cabellera roja bailando constantemente delante de él, unos ojos verdes matando su cordura y esa risa que a veces se parecía demasiado a la de Canuto y menos a la de una muñequita de porcelana.

Porque Lily era muy agradable y era muy agradable poder rozar su mano, "sin querer", cuando los dos querían tomar al mismo tiempo la azúcar en el desayuno o la sal en la comida.

Porque Italia nunca había sido tan bonita como cuando Lily se la pasaba tomando fotos de todo y de todos, "es que mamá quiere saber como me la pase", hasta la Capilla Sixtina es divertida cuando Lily intenta leer el italiano escrito en esos cartelitos muggles que lo explican todo en dos frases y que hasta James entiende pero su italiano es tan malo que no acierta nada y es cuando él entra al rescate y le enseña como es que se pronuncia y ella le sonríe y Leanne y Sirius se burlan por detrás y Remus piensa que "ya era hora" y a James no le queda más que estar de acuerdo.

Hasta Frank, que es un despistado total, le hace guiños tontos y señales de aprobación y cosas por el estilo que lo hacen sentir como un tonto y algo malhumorado pero que también lo hacen sonreír y pensar que sí es un tonto por no haber sido más listo antes y llevarse a Lily a Italia y enseñarle el correcto italiano.

Y es que el tiempo parece ir demasiado rápido por mucho que James se empeñe en detenerlo un poco y seguir jugando al Romeo perfecto con su Julieta.


---Andrómeda me visitó hace unos días--- dijo Sirius desde la piscina--- Le encanto mi departamento y la pequeña Tonks es realmente adorable.

--- ¿Tonks?--- preguntó Leanne sorprendida--- ¿Andrómeda llamó a su hija Tonks Tonks?

--- ¡Oh, no!--- sonrió Sirius--- Su nombre es Nymphadora, pero el pequeño demonio lo odia y me pidió que la llamara Tonks.

---No es un nombre malo, creo que es adorable--- comentó Leanne detraídamente.

---Me dijo que le resulto complicado romper con esa costumbre de la familia Black, ya saben, la de llamar a los nuevos integrantes con nombres de estrellas y constelaciones--- continuo Sirius.

---Sí, pero hay nombres más agradables que Nymphadora--- se mostró de acuerdo James con la niña --- Creo que Oriana le hubiera ido mejor--- dijo dirigiéndole una sonrisa socarrona a Sirius, quien hizo un gesto bastante vulgar a su amigo.

---Es por eso que Leanne y yo decidimos nombrar a nuestros hijos con nombres como Sirius o Ariel y no James u Oriana--- soltó enojando y ha la vez divertido Sirius--- ¿Verdad, Leanne?

--- ¡Claro!--- dijo demasiado entusiasta Leanne; Kingsley, que estaba con ella en la hamaca puso los ojos en blanco y Remus se puso de repente serio al ver su reacción.

James y Sirius comienzan una discusión que a los demás les parece demasiado aburrida porque es la misma que han tenido desde siempre, aunque claro, los motivos varían un poco. Los demás vuelven a sus cosas, excepto Remus que esta muy interesado en saber por qué de pronto Leanne y Kingsley hablan en voz muy baja y éste parece estar riñéndola por algo.


---Le estás mintiendo--- no es una pregunta, es una afirmación.

---No puede ser una mentira si lo deseo con todo el corazón, ¿cierto?--- pregunta sintiendo como el corazón se le apachurra un poco más.

--- ¿Cuál es la mentira?--- pregunta Remus sentándose a su lado.

Es una noche cerrada, presagiando lo que se les viene encima, como boca de lobo. Hace algo de frío y Leanne tiene una manta, no puede dormir porque la pequeña conversación de la tarde no deja de darle vueltas en la cabeza y en lo mucho que tiene razón Kingsley.

"Que tendremos un futuro juntos"--- piensa con tristeza Leanne--- Todo lo que sale de mi boca me parece una mentira--- le responde lo más sinceramente que puede.

---Si tanto te gusta el nombre de Oriana, sólo díselo--- responde bromeando Remus; Leanne sonríe muy a su pesar. Remus la abraza y sabe que hay cosas que ella nunca le dirá porque pesan mucho en el alma y lo que menos quiere es verlo llevar más cargas a cuestas.

---No he sido un buen soldado---suelta Leanne acurrucándose en los brazos de Remus--- Es una guerra que parece no voy a ayudar a ganar.

---Si Moody te escucha decir eso, le va a estallar la cabeza--- son pocas veces las que Remus comprende realmente de lo que Leanne esta hablando cuando se trata de ocultar información y esa es una de las pocas--- Eres su jugador estrella, lo esta apostando todo en ti, todos lo hacemos. Además, tú eres más un Comandante que un soldado, eso dejándonoslo a nosotros.

"Un comandante", Leanne sonríe con ironía--- Hace tiempo se que no es mi guerra, que no seré yo quien haga la diferencia, sólo soy un señuelo, una pequeña barrera que sirve para detener el mayor tiempo posible la amenaza mientras llega quien se haga cargo.

---Leanne…

---Estoy entrenada para resistir, para ayudar a que los demás salgan bien, para sobrevivir lo suficiente y luego hacerme a un lado para que otro se haga cargo--- le dice maquillando todo lo que puede la verdad.

---Si no eres tú, entonces quién--- pregunta Remus--- ¿Dumbledore?--- le dice enojado, casi furioso.

---Mis apuestas están con él--- reconoce Leanne.

--- ¿Entonces por qué no se ha hecho cargo?--- pregunta encolerizado--- ¿Por qué no lo aniquila de una vez? Antes… antes de que mue… antes….

---No es tan sencillo, Remus--- lo mira de forma tranquilizadora--- Cada vez está ganando más adeptos y es imposible encontrarlo, se sabe esconder tan bien que Dumbledore sólo puede especular su paradero. Hace tiempo que desea terminar con esto, pero él se lo hace imposible--- le asegura Leanne--- Esta es una batalla que va para largo y me alegra estar en la línea defensiva.

---Supongo que…--- Remus intentó tranquilizarse, no era razonable pensar en esas cosas, claro, Leanne era algo bruta cuando se trataba de ellos, actuaba sin pensar y podía llegar a ser un tanto salvaje (como con Greyback, pero eso justifica, él también había sentido los mismo instintos asesinos) pero estaba bien entrenada, Dumbledore, Camus y próximamente Moody se encargarían de que ella saliera adelante---… tienes razón, Dumbledore no permitiría una matanza sin sentido si pudiera ponerle un alto.

Remus conoce a la perfección las estadísticas en una guerra y hace tiempo que esta convencido de que él formara parte de la parte negativa pero no le importa porque también sabe que el resto de sus amigos estarán en la positiva, porque quién en su sano juicio podría pensar que Leanne, Lily, James o Sirius morirían; Peter es harina de otro costal, él lo acompañaría, por muy cruel e inhumando que se sintiera Remus con ese pensamiento.


Es la última noche que pasaran en Italia, nadie se quiere marchar porque todo ha sido muy lindo y divertido, porque aún falta mucho más por ver pero su plazo de tres semanas en la irrealidad ha terminado. Antonella ha salido por asuntos del Ministerio y los ha dejado desparramados en la sala después de cenar pizza y mucha nieve y algo de galletas y un montón de pastel.

Lily esta recostada en el piso haciendo girar una botella de refresco y dejando escapar una risa tonta cada vez que se detiene.

--- ¿Qué se supone que es tan gracioso?--- pregunta Sirius harto después de 15 minutos de las risitas tontas de Lily.

---Nada, sólo es un juego que jugamos los muggles cuando estamos solos--- le respondió algo sonrojada.

--- ¡Y bastante locos!--- a Sirius no termina de entrarle eso de los juegos muggles.

--- ¿En qué consiste?--- pregunta Alice interesada, ella sabe algunas cosas pero siempre le ha gustado saber más.

--- ¡Bueno!--- dice Lily emocionada porque alguien quiera participar en su juego--- Se sientan todos en un círculo, intercalando hombre-mujer y alguien hace girar la botella, según donde se detenga alguien manda y otro obedece; si te toca la boquilla, mandas y si te toca el fondo, obedeces.

---Eso me parece interesante--- asegura Alice emocionada--- ¿Puede ser cualquier orden?

---No--- le responde Lily--- Tienes que darle a elegir entre "verdad o reto". Si elige verdad, le haces una pregunta y él la tiene que responder y si elige reto, le pones uno y lo tiene que hacer.

Alice suelta un gritito emocionado y mira suplicante al resto de sus amigos, quiere jugar pero si se limita a ella y Lily no será tan emocionante.

--- ¿Podemos jugar? ¡Por favor!--- pone su carita más linda y los recorre con sus ojos llenos de emoción.

Frank se levanta a duras penas, ha comido demasiado, y va asentarse junto a Lily y Alice, él no puede negarle nada, si ella quiera algo, él se lo da; Leanne se levanta a continuación y arrastra con ella a Sirius y a James, si va a ser sometida a tortura, ellos también lo serán. Kingsley mira a Candence, consultándole primero y cuando ella se levanta, él también lo hace. Lily, Alice y Leanne miran suplicantes a Remus, quien abandona su libro y va a sentarse también.

--- ¿Quién comienza?--- pregunta Alice y todos ruedan los ojos, es obvio que ella va a comenzar--- ¿Nadie?, bueno, lo haré yo.

Y Alice gira la botella y como siempre, el mundo se viene abajo. Al principio son preguntas tontas y retos aún más tontos pero que a ella le parecen de lo más divertido, se mueve alrededor del círculo diciéndole a los demás qué preguntas o qué retos hacer y ellos le hacen caso, porque qué caso tiene arruinar su diversión. Y todos se divierten porque es divertido ver a Alice hacer piruetas de aquí para allá y riendo con ganas.

--- ¿Verdad o reto?--- le pregunta a Frank en las pocas veces en las que de verdad le toca mandar.

---Reto--- responde cansinamente Frank. ¿Qué otra maldad se le puedo ocurrir a su novia que sea peor que llenarse los bolsillos de los pantalones con helado y en el siguiente reto obligarlo a comérselo?

Alice abre inmediatamente la boca con la malicia bailándole en los ojos pero inmediatamente la cierra y se lo piensa mejor y es cuando Frank se asusta de verdad porque sus ojos desprenden un brillo muy especial y la sonrisa se le ensancha tanto que parece el mismo demonio, uno muy adorable.

---Quiero que me beses--- lo reta sonriendo aún más--- En público.

Todos se ponen muy serios de repente. Sí, Alice y Frank son novios pero nunca de los nuncas los han visto besarse en público. Frank es demasiado serio y demasiado tímido y apenas si la toma de la mano cuando van caminando y ni hablar de los abrazos efusivos, esos que tanto le gusta dar a Alice pero los besos, los besos son tierra prohibida.

Frank se pone de un rojo que se parece peligrosamente al morado mientras gatea hasta situarse frente a Alice, quien continua sonriendo y sintiéndose la reina del mundo. Frank sabe que los ojos de todos sus amigos están clavados en él y no puede más que desear volverse invisible cuando toma las mejillas de Alice entre sus manos y le da un beso, un beso que Alice se niega a romper y que disfruta demasiado.

Y es cuando se desata la hecatombe porque el cerebro de Sirius y James comienza a trabajar con demasiada prisa. Ahora son ellos los que tienen el control de la botella y se olvidan de las verdades para pasar a los retos, porque Alice abrió la puerta y ellos la mantendrán abierta hasta que consigan lo que quieren. Pronto se les unen Frank y Kingsley y las apuestas suben demasiado.

Remus se paró discretamente y ahora disfruta desde las gradas la carnicería que están efectuando sus amigos, riendo satisfecho por saberse inmune a esas tonterías.

---Te reto a que beses a Alice--- grita James fuera de si y mirando con malicia a Sirius, aún le duelen las siete bofetadas que le tuvo que dar Lily a petición de su queridísimo amigo.

Sirius sonríe con sorna y le dirige una mirada de superioridad a James mientras se pone en pie y se para delante de Alice, quien también se pone de pie y ruega a Merlín perdón por ser ella quien iniciara todo.

Leanne desvía la mirada y descubre lo interesantísimo que es la alfombra. "Sólo es un reto, no significa nada", se repite una y otra vez mientras por su mente pasan todas aquellas ocasiones en las que descubrió a Alice mirando a Sirius de formas… porque James tenía razón, Sirius es guapísimo y tiene un montón de niñas detrás de él y si nunca les hace caso es porque ella lo había agarrado muy tiernito pero de que era capaz de muchas cosas, lo era.

Sirius coloca su mano en la cintura de Alice y con un movimiento rápido y elegante la dobla por la mitad y la besa apasionadamente, tanto que parece que quiere sacarle todo el aire que tiene en los pulmones y borrarle toda huella de Frank y Alice se deja llevar por un solo segundo y pasa sus manos por el cuello de Sirius y lo acerca un poco más antes de darse cuenta de lo que esta haciendo y separarse bruscamente de él.

Cuando lo hace tiene los labios hinchados, las mejillas encendidas y la respiración acelerada. Mira a Frank y este le sonríe un tanto sonrojado pero no da señales de estar furioso, quiere mirar a Leanne pero ella sigue entusiasmada con la alfombra. Se siente mal y muy apenada y ya no quiere seguir jugando.

---Lo lamento--- le dice bajito a Leanne y a Frank.

---Sólo es un juego--- añade apresuradamente Leanne y le sonríe para que no se preocupe--- Le pudo pasar a cualquiera.

La botella vuelve a girar y es cuando Remus piensa que tal vez no sean necesarios después de todo los mortifagos, porque entre ellos bien pueden matarse. La botella se detiene y a Frank le toca ordenarle a Sirius; su sonrisa es aún más diabólica que la de Alice y parece estar disfrutándolo por montones.

---Te reto que beses a…--- todos contienen el aliento mientras Frank ríe sin disimulo---… Lily.

James se pone tan tieso y colorado que parece no estar respirando, siente como un calor lo invade por completo y lo ciega con una irá destructiva mientras ve como Sirius se pone de nuevo de pie y camina hacia Lily, quien de pronto esta más roja que su cabello y se niega a ponerse en pie.

---Vamos, Lily, es sólo un juego--- le dice Sirius tomándola de la mano y obligándola a poner de pie--- Tú fuiste quien lo sugirió, es correcto que participes de el.

Esta vez Leanne no puede apartar la vista y se queda como idiota viendo como Sirius realiza la misma operación y besa apasionadamente a Lily. Ella es más rápida que Alice y ya tiene aprisionado el cuello de Sirius entre sus manos, como si no quisiera separarse nunca de él. Todos los ojos están clavados en ellos y no es hasta que Remus carraspea de forma sonora que se separan.

Lily no mira a nadie, se sienta inmediatamente esforzándose por pasar inadvertida mientras que Sirius se pavonea por todo el lugar, sonriendo satisfecho por la lección dada a James, "así es como se doma a las fieras salvajes", piensa para sus adentros cuando se sienta de nuevo.

La botella vuelve a girar y el mundo se le ilumina a James. Le toca mandar a Leanne. "Y así es como se trata a los perros sarnosos", piensa mientras le sonríe de forma diabólica a Sirius.

---Te reto a que beses a…--- James hace un recorrido con la mirada y se detiene de forma cruel ante Sirius---… ¡KINGSLEY!--- grita de forma eufórica mientras Leanne mira durante un segundo la cara iracunda de Sirius y se dispone a besar a Kingsley. Candence contiene la respiración y cierra fuertemente los ojos, no lo quiere ver.

--- ¡NO!--- grita Sirius y jala a Leanne hasta que la abraza fuertemente, dejándola sin posibilidades de moverse--- ¡No lo vas a besar!--- le ordena mirando con odio a James. Candence abre los ojos y respira con tranquilidad.

--- ¿Cómo?--- pregunta ofendida Leanne--- ¿Cómo te atreves a prohibirme algo?

Sirius cometió un error, esta apunto de morir asesinado.

---Eres mi novia y te prohíbo besar a Kingsley--- le suelta furioso.

--- ¡TU…! ¿TÚ NOVIA?--- grita enfurecida--- ¿ACASO NO ERA TÚ NOVIA CUÁNDO BESASTE A ALICE Y A LILY? ¿ENTONCES NO ERA TÚ NOVIA?

--- ¡Eso es diferente!--- le responde Sirius.

--- ¿Dife… DIFERENTE, DICES?--- grita aún más enojada--- ¡LO VOY A BESAR!--- Leanne comienza una lucha encarnizada para librarse del abrazo de Sirius.

--- ¡QUE NO!--- grita de forma terca Sirius mientras lucha por controlarla.

--- ¡SUÉLTAME!--- grita Leanne y una descarga eléctrica sale de su cuerpo y hace que Sirius la suelte--- ¡IDIOTA!--- le da una bofetada que le parte el labio y le deja toda la mano marcada.

Leanne sale hecha un bólido a su habitación y se encierra en ese lugar dando un portazo que hace temblar la casa.

--- ¡YA ESTARÁS CONTENTO!--- le suelta Sirius furioso a James antes de ir detrás de Leanne.

---Satisfecho--- dice sonriente antes de que Sirius también desaparezca escaleras arriba--- Bueno, ¿Quién quiere seguir jugando?--- pregunta y todos lo ven con cara de no creerlo--- ¿Qué? Yo solamente estaba jugando.

---Creo que es un juego que no volveremos a jugar nunca--- dice Remus mientras se pone en pie y comienza a recoger todo--- Es tarde y mañana salimos temprano--- anuncia como diciendo que lo mejor que se puede hacer es olvidarlo y no volver a hablar de ello.

---Puedes dormir con nosotras, Lily, no creo que Leanne abra la habitación hasta mañana--- le dice Alice también recogiendo cajas de pizza.

Pueden escuchar los gritos de Sirius desde la planta alta pidiéndole perdón a una muy silenciosa Leanne y después de una hora sin obtener nada regresa a su habitación y se hecha a dormir derrotado.


---King, King…

Escucha que lo llaman suavemente, pero esta tan cómodo que no quiere abrir los ojos.

---Por favor, despierta--- y es con esa suplica que logra despertar.

--- ¡Leanne!--- dice sorprendido--- ¿Qué haces aquí?--- pregunta bajando la voz para no despertar a Frank.

---Vámonos--- le dice jalándolo para que salga de la cama--- Ya tengo las maletas listas.

--- ¿A dónde vamos?--- pregunta poniéndose de pie.

---A Francia, quiero pasar mis últimas tres semanas de libertad contigo ahí--- le respondió Leanne--- Pero es un secreto y nadie lo puede saber.

Kingsley comprendió a lo que se refería y no hizo más preguntas. Se puso la capa encima de la pijama y salió por la ventana junto con Leanne.

Mientras corrían por el jardín se volvieron sólo para ver a Antonella diciéndoles adiós desde la ventana de su habitación, despedida a la que correspondieron.


No nos busquen, no llamen la atención sobre nosotros, estaremos bien.

Nos vemos el primero de septiembre en la estación de King´s Cross a primera hora.

Leanne y Kingsley.

Fue la nota que encontraron a la mañana siguiente cuando Sirius entró a la habitación de Leanne para pedirle nuevamente perdón. Inmediatamente corrió a la habitación que compartían Frank y Kingsley y al no verlo ahí fue directamente con Antonella, quien fingió sorpresa y adelanto todo para volver de inmediato a Inglaterra y comunicárselo a Melinda y a los padres de Kingsley.

Melinda montó en cólera pero no hizo nada, sabía que si se ponía a buscar como una loca a su hija por todo el mundo alertaría a los mortifagos y entonces la cosa si se pondría verdaderamente fea. Los Shacklebolt se lo tomaron con mayor diplomacia y solamente comentaron que donde quiera que estuvieran, estarían bien, Kingsley y Leanne eran muy inteligentes y sabían defenderse, además de que no eran estúpidos como para armar una escena y exponerse.

--- ¿Por qué lo hizo?--- pregunta decaído Sirius.

Todos están en la sala mientras los mayores intentan averiguar dónde es que se metieron Leanne y Kingsley.

---Tendrías que haberlo previsto--- comenta como si nada Remus. Todas las miradas se clavan en él--- Le prohibiste hacer algo y ella, por si no lo recuerdas, no obedece las ordenes.

---Lo siento, hermano, todo es mi culpa--- se disculpa sinceramente James.

---No, la culpa es mía--- alega Alice---Yo fui quien comenzó con lo de los besos.

---Si a esas vamos--- agrega Lily--- Todo es culpa mía, yo sugerí el juego.

---No es culpa de nadie--- dice Candence--- Leanne ya lo tenía planeado, eso no fue nada más que la excusa que necesitaba--- se puso en pie--- Me marcho a casa, no me siento con muchos ánimos.

---Te acompaño--- se ofreció Alice.

---Gracias, pero creo que me ira bien sola--- y simplemente se marcho.

Candence tenía razón, Leanne ya lo tenía planeado. No había culpable, por lo menos no entre ellos, la única culpable se lo estaba pasando de lo lindo quién sabe donde en compañía de Kingsley. Y la única victima era, como siempre, Candence.


---No podías tener mayor razón--- dijo Candence mirando sonriente a Leanne. Después de tanto tiempo, había decidido que las pequeñas travesuras de Leanne ya no le importaban más, por mucho que hubieran dolido.

--- ¿Qué hicieron en Francia?--- preguntó Ron sin esperar respuesta.

---Eso es algo que preferimos mantener entre los dos--- le contestó Leanne mirando de forma cómplice a Kingsley--- Nunca se lo hemos dicho a nadie y lo único que les puedo decir es que nos divertimos mucho y que volvimos a ser dos niños sin ninguna preocupación en el mundo más que ser felices.

--- ¿A qué te refieres con eso de que era tú último verano de libertad?--- quiso saber Hermione.

---Pues a eso--- le respondió sonriente--- Porque ya iba a ingresar a mi séptimo año en Hogwarts y la guerra estaba a la vuelta de la esquina, así que me olvide de todo y simplemente fui Leanne.

Hermione y todos comprendieron a lo que Leanne se refería y dadas las circunstancias, ellos también hubieran deseado un último verano de libertad.