30 maneras de verlo. — capítulo 30
Obsesión Por Cheis
Dicen que los Gryffindors son cabezotas. Cuando algo se mete en sus cabezas, no se irá hasta que lo consigan. La realidad es que no solo ellos son así. Zacharias lo sabe muy bien. Es una suerte de obsesión. Comienza como una posibilidad, una mirada rápida y escondida. Continua por un creciente deseo que se apodera de él. Termina en necesidad.
Debe tenerla. Desde el día que la ha conocido, ha cruzado su primera mirada con ella, lo ha sabido. Desea sus labios. Necesita el roce de su piel. Sabe que nada quitará su obsesión más que tenerla.
En las reuniones se acerca a ella con sutileza. Reconoce la batalla perdida contra su amigo y no espera tenerla de compañera. Pero se alimenta de su aroma cual vampiro a la sangre. Siempre tiende a mostrarse fastidiado, Ernie suele molestarle con que tiene miedo. Es la única broma que soporta de su compañero.
Las obsesiones nacen del deseo del alma. El lo sabe. Debe satisfacer su necesidad antes de que se descontrole. Pero… esta vez, simplemente, no sabe cómo.