← Historia 27506 · de
Historia 27506 — capítulo 10
-
Señorita Perednik, ¿podría explicarme su retraso? – el profesor Slughorn la miró con los ojos llenos de reproche.
-
Lo siento, profesor – jadeó Emily – es que me quedé hablando con la profesora McGonagall…Tengo una nota.
Emily se acercó al escritorio del profesor, y le entregó un pequeño papel doblado. La morsa, digo, el profesor, lo abrió y lo leyó rápidamente, para luego sonreír como si nada hubiese pasado.
- Muy bien. Asunto terminado. Puedes ir a sentarte.
Emily fue a sentarse entre Lily y Mora.
-
¿Qué estamos viendo? – le preguntó a Lily por la comisura de la boca.
-
El Filtro de muertos en vida.- explicó Lily, igual de bajo. El profesor Slughorn se dio vuelta enojado, y Lily y Emily lo miraron asustadas.
-
¡Potter, Black, ya cállense! – gritó, y las dos chicas suspiraron aliviadas.
Durante el almuerzo, Emily decidió que quería leer un rato, que comería más tarde, y Mora y Lily la siguieron. Pero no la dejaron leer precisamente.
-
Bueno, Emily, cuéntanos – dijo Lily - ¿De qué hablaste con McGonagall esta mañana?
-
Oh – Emily no se la esperaba. Se ruborizó un poco.
-
¿Qué ocurre? ¿Es…algo secreto? – se burló Mora.
-
No es eso – explicó Emily – Es que se burlarán. Bueno, Lily no lo sé, pero Mora seguro que sí. La conozco.
-
Vamos, no me burlaré – dijo Mora, cruzando los dedos debajo de su falda – Lo prometo.
Emily la miró a los ojos.
-
Estás cruzando los dedos debajo de tu falda – le dijo, y se dio vuelta ofendida.
-
Ay, ¿por qué eres así de perceptiva? – Mora hizo un puchero.
-
No soy perceptiva, no sabes ocultarte – Mora hizo otro puchero, y Lily y Emily se rieron.
-
Eso no quita que seas perceptiva – Mora guiñó un ojo – Ahora sí, dinos, ¿qué hablaste con la profesora McGonagall?
Emily dudó, pero suspiró.
- Quiero dar las MHBs – dijo – Las voy a necesitar.
Mora la miró con incredulidad. Lily sonrió.
- ¿Por qué me burlaría? – preguntó, haciendo otro puchero - ¡Yo esperaba algo divertido!
Emily y Lily bufaron. Mora sonrió.
-
Es que siempre me dices que me esfuerzo demasiado con la escuela, que debería divertirme un poco más…
-
Bueno, eso ya no – confesó Mora – Sí, eres un poco nerd, pero sabes divertirte…el vivo ejemplo de eso se ve cada vez que te encuentras con Sirius.
-
Voy a matarte, Mora O’Connor – Emily concentró toda su bronca en el puño. Mora reía, y Lily la miró divertida.
-
Bueno, pero tienes que admitirme que es lindo… - le dijo, tratando de sacarle alguna información. Emily dudó, y estaba por contestar, cuando los chicos entraron a la sala común con expresión de autosuficiencia.
-
¿Por qué esa cara, chicos? – preguntó Mora. James la miró sonriente.
-
¿Quieres que te lo cuente? – Mora no pudo dejar de notar que Remus, al verla sentada allí, había salido por el otro lado murmurando “Tengo que juntarme con Lyna”. Asintió – Bueno, de acuerdo… les hicimos una broma a los Slytherins.
-
¿Qué QUÉ? – saltaron Lily y Emily, las “responsables”. Mora sonrió. James no les hizo caso.
-
El caso es que les dañamos…las tuberías. Y ahora no tienen donde bañarse – explicó, y los tres merodeadores lanzaron una carcajada – Aunque mucha diferencia no hace…no creo ni que lo usen.
Sirius lanzó otra carcajada. Emily lo miró con los ojos llenos de reproche, y subió a su habitación, ofendida. Sirius la miró irse.
-
¿Qué bicho le picó? – preguntó James. Los otros dos se encogieron de hombros.
-
¿Qué no es obvio? – preguntó Lily, levantándose también y subiendo detrás de su amiga. Mora apoyó una mano sobre la rodilla de James.
-
No les hagan caso. Creo que fue una idea genial, chicos – guiñó un ojo. James sonrió.
-
Oye, Mora… - Mora miró a Sirius a los ojos, y vio que estaba serio – Necesito que me digas una cosa…
-
¿Qué?
Sirius dudó, pero luego suspiró.
- ¿Emily habla de mí cuando están solas?
Mora lo miró incrédula, y luego lanzó una carcajada.
- No puedo creerlo…Sirius, creo que te gusta Emily.
Sirius la miró extrañado.
- ¡Para nada! Me parece súper linda y todo…pero es solo…un objetivo más. Sin ánimos de ofender, claro…es tu amiga y todo…pero para mí el amor no es lo mismo que para ustedes, las chicas. Para mí, el amor es algo divertido…no hay por qué sufrir por él.
Mora leyó entre líneas, sin la intención de Sirius. ¿Acaso él se estaba refiriendo a…? Abrió la boca para preguntar, sólo para asegurarse, pero se oyó un grito escaleras arriba, y Lily bajó corriendo con un almohadón en mano, y comenzó a pegarle a James.
-
¡Estúpido, estúpido…! – gritaba. Mora la tomó del brazo, y trató de detenerla. Lily estaba roja de ira.
-
¿Qué te pasa? ¿Estás loca? – James se había acurrucado en el sillón.
-
¡Que no te soporto, eso me pasa! – gritó Lily. Mora bufó.
-
Eso no es una novedad…
-
¡No entiendes! ¡Es un estúpido, idiota..:!
-
Estoy de acuerdo con ella – Emily bajaba las escaleras, y parecía estar haciendo mucho esfuerzo por retener su ira.
-
¿De qué hablan, ustedes dos?
-
Trata de ducharte, Mora – Emily inhalaba y exhalaba exageradamente – Los muy estúpidos se equivocaron de tuberías, y en vez de romper las tuberías de los Slytherins rompieron las nuestras.
Lily lanzó un resoplido. Los tres merodeadores tuvieron que taparse la boca para ahorrar una carcajada. Emily los miró con tanto odio que los asustó.
-
Voy a avisarle a la profesora McGonagall – dijo.
-
Voy contigo – dijo Lily, y ambas salieron por el orificio del retrato. Mora los miró con una mirada extraña…luego sonrió y lanzó una carcajada.
-
No puedo creerlo…son las personas más despistadas que he conocido – dijo.
-
¿¡Que QUÉ!? – Emily se quedó con la boca abierta. Lily les dirigió una mirada de odio a los muchachos, quienes ponían todos sus esfuerzos por no reírse.
-
Lo que oyó, señorita – la profesora McGonagall suspiró – El efecto de ese tipo de hechizos se pasan con el tiempo. Cuando se pase recién podremos arreglar el desastre que alguien ha ocasionado…me pregunto quién será… - miró con severidad a James y a Sirius, quienes habían puesto sus caras de mayor desconcierto. – Bueno, como sea…hasta que no lo arreglemos deberán usar el baño de los chicos.
-
Pero…pero… ¿no podemos usar el de los de algún año mayor, o menor? ¿Por qué tenemos que usar el de los chicos?
-
Creo que la razón es más que obvia – Miró hacia el techo – Bueno, yo tengo cosas más importantes que hacer que ocuparme de un baño. Que tengan un buen día.
Emily continuaba con la boca abierta. En la cara de Lily, se notaba que estaba haciendo mucho esfuerzo por no pegarles a los muchachos.
-
Bueno…creo que nosotros nos vamos… - James tomó la manga de Sirius, y lo arrastró hasta el orificio del retrato. Emily quiso decirles algo, pero se tragó sus propias palabras.
-
Dime que hoy no hay Runas – rogó Emily.
-
No, Emily, tranquila, no hay Runas – Lily sonrió. – La profesora tiene algún tipo de reunión o algo así…
-
¡Gracias! – Emily se miró la ropa. Estaba llena de tierra, agua y, por consecuencia, barro. El cabello lo tenía todo enmarañado, y tenía la cara manchada. Herbología no era exactamente su mejor materia.
-
¿Y adivinen qué? Tampoco hay estudios muggle – James llegó detrás de ellas, junto a Sirius, Remus y Peter. Mora se dio la vuelta. Estaba decidida a recobrar su amistad con Remus. No quería perder a un amigo. Pero entonces…
-
¡Remus! – Lyna saltó detrás de él, y se aferró a su cuello - ¡Te extrañé!
-
Pero…nos vimos hace 10 minutos…
-
Cada segundo sin ti cuenta.
Lo besó en la boca. Remus no lo siguió, pero tampoco la echó. Miró a Mora, y vio que la muchacha se alejaba junto a sus amigas y los tres merodeadores.
-
Es un idiota… - murmuró para sí misma.
-
¡Quimera parlante! - exclamó Lily, y el orificio del retrato se abrió. Emily les dirigió una mirada desafiante a los chicos.
-
Voy a bañarme – avisó – Tengan cuidado con los pensamientos que pasan por sus cabezas.
-
Sí, tranquila, que aún me acuerdo de cómo me dolió el golpe de esta mañana… - Sirius se frotó la mejilla – Hoy fue especialmente fuerte.
Todos menos él y Emily rieron. Emily subió las escaleras, dirigiéndose al baño de los chicos. Sirius la miró subir por las escaleras, muy serio. Luego se levantó.
-
¿Adónde vas, Sirius?
-
Al dormitorio…quiero pensar un rato.
-
Canuto…ten cuidado con lo que haces…
Pero Sirius no le hizo caso, y subió las escaleras. Entró a la habitación, y cerró la puerta. El ruido de la ducha no se oía del otro lado de la puerta del baño, y Sirius supuso que Emily le había echado un encantamiento. Pero no le importó. De alguna forma…se sentía mal. Muy mal. ¿Qué le estaría ocurriendo? Estaba…decaído. ¿Estaría enfermo? No…no lo estaba. O tal vez sí.
Se tiró sobre su cama, pero notó algo extraño debajo de él. Se levantó de inmediato, y vio un pequeño cuaderno. Se acercó a él: Estaba abierto. Y no era su letra. Era la de Emily. ¿Sería su tarea? Lo tomó y comenzó a leerlo:
Anna lo miró a los ojos: esos profundos ojos grises…fríos, pero a la vez cálidos y acogedores… Nunca se había dado cuenta de que tenía los ojos más hermosos que hubiera visto nunca…
Sirius tenía ojos grises…pero siempre había aborrecido sus ojos. Lo hacían ver tan…Black…
¿Por qué? ¿Por qué siempre que estaba con él tenía que tratarlo mal? Era una costumbre, una tradición…un reflejo. Sin embargo…
¿Tratar mal? Nunca se había dado cuenta, pero lo que sea que dijera él, Emily le respondía mal. El 80 % de las veces le pegaba.
Ya no sabía que pensar. Qué sentir. Pero él tenía la culpa. Él tenía la culpa de todo. Él era el arrogante, el egocéntrico, el pervertido…él le ponía los pelos de punta. Pero si no fuera así…si fuera un chico como Alex… ya no sería Jason. Y ya no…
¿Ya no qué? Sirius nunca se había puesto a pensar: tal vez…si no la molestara tanto…los comentarios que él hacía, le salían por sí solos. Pero nunca se arrepentía. Siempre se divertía con ella. Era divertido hacerla enojar. Pero… ¿alguna vez pensó en lo que sentiría ella?
La historia continuaba. No creía que ese fuera el principio. Pero le había gustado. ¿Acaso eso lo habría escrito ella? No sabía que Emily escribiera. Se tiró en la cama, y continuó leyendo.
-
¿Te ocurre algo? – le preguntó Jason.
-
N-no. N-nada – contestó Anna – Nada que te importe.
-
Bueno, de acuerdo, no tienes porqué tratarme mal – Jason hizo un puchero. – Yo sólo quería ayudarte.
-
¿Pero qué dices? Si tú nunca quieres ayudarme – le contestó ella de mal tajante. Pero inmediatamente se arrepintió. Para no mostrar sus sentimientos, se dio la vuelta, decidida a no mostrar la cara. Sentía la mirada fría de Jason en la nuca.
-
¿Por qué me tratas así? – Jason se acercó aun más a ella. – Yo no te he hecho nada.
-
Ah, no, claro. No me has hecho nada. Nunca me has hecho nada. Eres inocente. Te estoy culpando por algo que no hiciste. Ahora la mala de la película soy yo.
-
Dame un ejemplo.
Anna se dio la vuelta, decidida a enfrentarlo. No iba a dejarlo ganar. Nunca.
- Empecemos porque me besaste frente a tu madre como si fuera un juguete.
Bingo. Pudo sentir el alma de Jason cayendo. Se hacía pequeño, pequeño…y ella grande. Aunque, aun así, él seguía llevándole una cabeza entera.
-
Yo…por favor, Anna…yo…
-
Por favor nada. Eres un imbécil, Jason Parker, un imbécil arrogante que lo único que quiere es tener a todo el colegio atrás suyo, y que cuando no tiene a una sola, una sola, necesita estar el día entero molestándola. Ya no soporto más tu actitud, Jason Parker. Solo eres un niño mimado que está todo el día pavoneándose por el colegio como si fuera el dueño, un niño de mamá que depende de ella para todo, porque no puede hacer nada solo. ¡Te odio, Parker!
Lo había hecho. Había metido el dedo en la llaga. Y no le sería fácil salir de esa.
Sirius estaba tan embobado leyendo que se olvidó por completo de donde estaba. Aun con el cuaderno en la mano, trató de abrir la puerta del baño, pero no pudo. Casi inconscientemente, realizó un hechizo y entró al baño. Hacía mucho calor. Cerró la puerta tras él, comenzó a sacarse la ropa, quedándose solo en boxers y se metió en la ducha. Se dio cuenta de que se estaba duchando con el cuaderno en la mano, y se estaba mojando todo. Así que cerró la ducha, le hizo un encantamiento para que se secara y la tinta volviera a ponerse en su lugar, y salió de la ducha.
- ¿Qué crees que haces? – se oyó una voz a sus espaldas.
Lo había olvidado. De verdad había olvidado que Emily se estaba duchando. Ella se encontraba frente a él, con una toalla en el cabello y una que le cubría el cuerpo, con los brazos cruzados y mirándolo con odio. De alguna forma, Emily había salido de la ducha mientras él se metía.
-
Eh… - Sirius no sabía donde meterse. Ambos estaban completamente mojados. Y él tenía su cuaderno en la mano, que se apresuró a esconder detrás de la espalda. – Lo siento, Emily, me olvidé…
-
Sí, claro – Emily hizo una mueca irónica.
-
No, de verdad, te juro que esta vez… - pero no pudo terminar la frase, porque Emily le pegó con todas sus fuerzas en la mejilla.
-
¡Te lo dije, Black! ¡Te lo dije! – Emily levantó un dedo, amenazadoramente - ¡Te advertí que no te metieras conmigo! ¡Eres un pervertido, un arrogante, un…! ¿Qué es eso?
Emily se puso pálida. Lo habían descubierto. Sirius no tuvo más remedio que dejar ver el cuaderno.
- ¿Lo…lo has leído? – tartamudeó Emily.
Sirius asintió.
-
¿Ha…hasta el final? – Emily comenzaba a temblar. Se había puesto muy pálida.
-
Eh, no…hasta el final no…pero casi llego.
-
Dámelo. – Emily se lo quitó de las manos. – Y ahora…ahora…vete. Sólo vete.
-
Pero…
-
¡VETE, BLACK!
Sirius se apresuró a salir del baño, temiendo un ataque de ira de parte de la chica. Ella le cerró la puerta en las narices. Ambos se apoyaron sobre la puerta, y se deslizaron hacia el piso, cada uno de su lado, y lanzaron el mismo suspiro.