← Historia 27506 · de
Historia 27506 — capítulo 18
-
¿Pueden contarme qué están haciendo? – Mora se había acercado a Remus, quién estaba sentado con Sirius y Peter en la sala común. Emily y James estaban en el entrenamiento de Quidditch, y Lily había ido a la biblioteca. Remus se sobresaltó, y dejó de hablar al instante. Sus amigos lo imitaron.
-
¿Por qué dejan de hablar cuando yo me acerco? – preguntó Mora, ofendida, sentándose en las rodillas de su novio. Remus abrió la boca para contestar, pero en cambio sonrió y la besó calmadamente. Mora quiso separarse para mostrar qué tan enfadada estaba, pero los encantos de su novio no podían con ella, así que le rodeó el cuello con los brazos y se dejó guiar.
-
Qué eficiencia… - le murmuró Sirius a Peter, y ambos rieron.
-
¿Eso hizo? Qué descarado – dijo Emily, con una sonrisa. Mora se había juntado con Lily, y ambas habían ido al campo de Quidditch a buscar a su amiga. Emily acababa de salir de las duchas, y se abotonaba la camisa.
-
¡Eso hizo! ¿Y sabes qué es lo peor? ¡Qué sé que lo hizo para distraerme, pero caí en sus redes! La próxima no caeré, lo prometo.
-
Sí, claro, Mora…claro – sonrió Lily, haciendo que Emily lanzara una carcajada, y Mora la mirara con los ojos llenos de reproche.
Febrero dio paso a marzo, y los chicos seguían sin dar señales de ceder a su plan. Incontables veces las tres chicas habían tratado de averiguar qué hacían exactamente, pero sus intentos eran en vano. Hasta Ayleen y Mary se habían acercado a preguntarles qué les pasaba. Pero ellos negaban con la cabeza, y continuaban diciendo que eran deberes. Aunque la más afectada, era Lily. Miraba a James con recelo, como si estuviera esperando a que él volviera a ser el de antes, volviera a ser el soporte de su ego. Una noche, Emily se encontraba sentada en su cama, observando como Lily y Mora jugaban al ajedrez mágico sobre la cama de esta última.
-
¡Vamos, caballo idiota! – exclamó Mora de repente.
-
Debes tratar bien a tus jugadores – le reprochó Lily – Si no, no te harán caso.
-
De acuerdo – Mora tomó aire – Caballo. Caballito de mi alma. ¿Te gustaría moverte hacia E5…por favor? – agregó. El caballo negó con la cabeza, y Emily y Lily lanzaron una carcajada. - ¡No es chistoso! ¡Vamos, caballo, somos un equipo…Y YO SOY LA JEFA ASI QUE ME HACES CASO!
Emily volvió a reír, y de repente recordó algo.
- ¡Olvidé mi libro de cívica abajo!
Mora y Lily la miraron extrañadas.
-
¿Libro de qué? – preguntó Mora, arqueando las cejas.
-
De Historia de la Magia… ¿Qué dije?
-
De cívica – contestaron Mora y Lily a la vez. Emily aún seguía preguntándose por qué había dicho cívica mientras bajaba las escaleras. ¿Sería un engaño de su mente? Tal vez… ¿había recordado algo de su vida anterior? Aunque no recordaba ninguna materia llamada cívica. Ni siquiera sabía qué era eso. Negó con la cabeza. Una confusión. Sólo había sido eso.
Sumisa en sus pensamientos, no se dio cuenta que a pesar de ser medianoche, las luces de la sala común aún estaban prendidas, y sintió como una mano le tapaba la boca y la arrastraba hacia atrás. Trató de gritar, pero no lo logró. Tampoco podía darse vuelta para ver quién era, quién quiera que fuera era bastante fuere, y la arrastraba. Comenzó a moverse, tratando de soltarse, pero no lo logró. Estaba por morder la mano, cuando oyó un “¡Shh!”. Levantó la mirada, y vio a Remus, con un dedo en los labios. La mano se soltó, y Sirius se dejó ver. James y Peter estaban allí también. Iba a preguntar qué hacían allí, pero notó la mirada de Remus, y se calló. El chico le hizo una seña para que lo siguiera, y le pasó una capa por los hombros.
- No queremos que te descubran – susurró – Si nos descubren a nosotros no pasará nada, pero no queremos meterte en problemas a ti.
Para qué la capa vieja, cualquier persona cuerda que viera una capa andante sospecharía que hay alguien abajo, pensó Emily. Sin embargo, se acomodó la capa y los siguió. Los chicos pasaron a través del retrato, y la llevaron a través de los largos pasillos hasta un aula vacía. Allí le quitaron la capa, y la hicieron sentarse en el alféizar de la ventana.
-
¿Qué se supone que hacemos? – preguntó Emily. Si no hubiera sido porque se moría de curiosidad por saber qué ocurría, no habría acudido.
-
No podíamos hablar allí – explicó James – Teníamos riesgo de que alguien nos oyera.
-
Y queríamos mostrártelo a ti, y solamente a ti, ya que sin ti ni siquiera habríamos comenzado.
Emily comenzaba a sospechar de qué hablaban, sin embargo preguntó:
- ¿Qué es lo que quieren mostrarme?
Los chicos sonrieron, y se agacharon a su lado.
-
Nuestra obra de arte – contestó James.
-
Nuestro mayor logro desde que nos conocimos – agregó Sirius.
Emily los miró con un brillo de curiosidad en los ojos.
-
Antes de mostrártelo, quiero explicarte – dijo Remus – Mira: tú le dijiste a James que tenía que distraerse, ¿verdad? Ósea, en resumen, lo que quisiste decirle, es que dejara de intentar conquistarla por un tiempo, y que cuando ella estuviera más bien afectada por la pérdida de un seguidor, volviera a intentarlo.
-
Eso es exactamente lo que quise decir – afirmó Emily con una sonrisa – Yo sé que si dejas un poco en paz a Lily, va a terminar cediendo. Porque no le da ni el tiempo de pensarlo.
-
Bueno, eso es considerablemente difícil – confesó James, algo triste – Así que le pedí ayuda a mis amigos, para que me encontraran una distracción, algo que nos mantuviera ocupados.
-
¿Con los deberes no te alcanzaba? – Típica pregunta de Emily. James la miró con reproche – De acuerdo, entendí.
-
Y decidimos hacer…esto – Remus sacó un pedazo de pergamino de su bolsillo, y lo abrió. Estaba vacío.
-
Aha – murmuró Emily – Así que un pedazo de pergamino les ha costado tanto trabajo…
-
¡No es un pedazo de pergamino! – exclamó Peter.
-
Aunque parezca increíble, tiene razón – sonrió Sirius. – No es un pedazo d pergamino cualquiera.
Tomó su varita, y apuntó al pergamino.
- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas – recitó.
Desde el punto en que Sirius había tocado con su varita, empezaron a extenderse finas líneas de tinta hacia todos lados. Poco a poco se iban uniendo, formando formas de distintos tamaños. Emily, con cierto recelo, pudo observar que lo que las líneas de tinta habían formado, era un mapa del colegio. Un mapa que mostraba cada pequeño detalle del castillo y sus terrenos. Pequeñas manchas de tinta se paseaban por él, con nombres escritos en letra diminuta.
-
Ouau… - murmuró Emily, incapaz de decir nada más. Sirius sonrió.
-
¿Te gusta? – preguntó. Emily no podía quitar la vista del mapa. Miró hacia donde parecía ser la sala común de Gryffindor, y vio divertida cuatro manchitas de color verde, con los nombres “Lily Evans”, “Mora O’Connor”, “Ayleen Parker” y “Mary McDonald”.
-
Ouau – repitió la chica.
-
Es nuestro más grande secreto – le dijo Remus – Así que te pediríamos que no le contaras esto a nadie.
-
De hecho, lo firmaremos con nuestros apodos, por si cae en las manos equivocadas – agregó James.
-
¿Por qué? – Emily estaba desconcertada – Es decir…si yo hubiera inventado algo así, estaría alardeando por todo el colegio. Esto…esto es una obra de arte. Es magia avanzadísima. Es… ¡Es increíble! Aún no puedo creer que ustedes hicieran esto…
-
No queremos que nadie se entere, porque la gente estaría todo el día pidiéndolo, y los profesores se enterarían…y contiene muchísimos pasadizos secretos que nadie conoce, ni siquiera Filch. Todas estas noches hemos salido con la capa invisible a merodear por el castillo, revisando cada pequeño detalle, para poder tener un mapa completo.
Emily los miró con desconfianza.
-
Fueron ustedes… - murmuró – La otra noche. Los que tiraron la silla.
-
Ah, ese fui yo – confesó Sirius con una sonrisa. – Me tropecé.
-
Y esa capa… - Emily señaló la capa con la que había ido hasta allí - ¿Te hace invisible? ¿De dónde la sacaron?
-
Es mía – contestó James. – Me la heredó mi padre.
-
Aún tenemos que encontrar un nombre para el mapa… - dijo Remus – Cómo lo presentaremos.
-
Estuvimos pensando en ponerle nuestros apodos, pero “El mapa de Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta” no quedaba bien – los cuatro chicos rieron.
-
¿Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta? ¿Quiénes son esos?
-
Nosotros – Sirius irguió el pecho, orgulloso – Yo soy Canuto. Remus es Lunático. James, Cornamenta y Peter, Colagusano.
Emily no quiso preguntar por qué se hacían llamar así. Sólo sabía que le gustaban, y que se estaba enterando de muchas cosas de las cuales no debería. Se sonrió.
- Tenemos que encontrar un nombre para el grupo – pensó Remus en voz alta – Algo que nos califique…
Se quedaron un rato pensando, hasta que Sirius propuso:
-
¿Los alborotadores?
-
Muy común – contestó James.
-
¿Los…luna llena? – propuso Peter. Parecían haber olvidado que Emily se encontraba allí. Emily, sin embargo, tenía demasiadas cosas en la cabeza como para que le afectara. El mapa…detalles del castillo…así que eso era lo que habían estado haciendo…oía las voces de sus amigos a lo lejos, tratando de decidir un nombre que los calificara. De repente, Emily sintió un fuerte dolor de cabeza, pero sólo duró un instante. Se llevó la mano a la frente. Había recordado algo. Un recuerdo que se le juntó con lo que había dicho James: “Todas estas noches hemos salido con la capa invisible a merodear por el castillo, revisando cada pequeño detalle, para poder tener un mapa completo.” Habían salido a merodear. A Merodear.
-
¿Qué tal Los Merodeadores? – preguntó Emily. Los chicos se miraron.
-
Los Merodeadores…me gusta cómo suena – dijo Sirius con una sonrisa. James y Remus asintieron.
-
Los Señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta están orgullosos de presentar: ¡El Mapa del Merodeador! – James hizo como que tenía un micrófono en la mano, y luego hizo reverencias, mientras sus amigos lo aplaudían y Emily se reía. Aquella noche, no la olvidaría jamás. Jamás. La noche en que nacieron Los Merodeadores.