Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 27506 · de

Historia 27506 — capítulo 2

Caían. Caían en un pozo sin fondo. No tenían escapatoria. ¿Dónde estarían? ¿Qué habría pasado? Esto no era más que un sueño…¿verdad? Emily gritaba. No sabía dónde caería. Mora también. Ambas cerraron los ojos…y los abrieron al oír el impacto.

  • ¡AY! – se oyó una voz debajo suyo. Emily no tenía fuerzas para pararse. Lo que no se daba cuenta, era que se había caído encima de alguien

  • ¡Chicos! ¿Están...? Oh – Emily miró hacia arriba, y vio al mismo muchacho rubio, de ojos color miel, que la miraba blanco como la cera. Miró hacia abajo: notó que se había caído sobre el mismo muchacho de cabello negro que se había encontrado antes. Se apresuró a levantarse.

  • ¡Ah! – exclamó, sin poder creer lo que veía. Mora también se levantó: ella se había caído sobre el muchacho despeinado, que en ese momento llevaba anteojos. Lo ayudó a levantarse, completamente roja, y murmurando mil quinientas formas distintas de disculpa. Emily se dio cuenta de que no llevaba la ropa que tenía antes: llevaba un uniforme. Un uniforme con falda y medias largas. Camisa, y buzo ancho. Se miró: exactamente igual al de ella.

  • ¿Qué…? – exclamó, y se tocó el cabello. Llevaba, de alguna forma extraña, una vincha apoyada en la cabeza - ¿Dónde…?

  • ¡Ustedes! – exclamó el muchacho despeinado - ¡Son las mismas de esta mañana!

  • ¿Qué hacías tú en mi cama? – le preguntó el chico de cabello negro. Emily pudo notar que tenía unos preciosos, aunque algo fríos, ojos grises. – Creo que me rompiste el cuello…

  • ¡No tengo ni idea! – exclamó la chica. Estaba confundida. ¿Aquello era un sueño? Se sentía mareada. Miró a Mora: por su cara, lo había comprendido todo. Aunque no parecía muy contenta.

  • Emily… - murmuró seriamente – Esto no puede ser verdad…

  • ¿Qué? ¿Qué pasa?

  • Mira a tu alrededor…

Emily lo hizo. Se encontraba en lo que parecía el vestíbulo de un enorme castillo antiguo. Afuera, por la ventana, se veían unos verdes jardines, un lago enorme y un bosque extraño. El lugar le sonaba conocido, pero no era momento de ponerse a pensar en eso.

  • ¿Qué pasa?

Mora suspiró.

  • Ahora mira a los cuatro chicos.

Emily los miró.

  • ¿Qué hay de raro en ellos?

Los cuatro chicos no entendían nada. Solo sabían que dos mujeres habían caído del cielo. Estaban confundidos, y nadie decía nada. Mora se acercó al muchacho despeinado con anteojos.

  • Míralo bien… Anteojos, cabello despeinado, ojos castaños…

  • ¿No estarás insinuando que…?

Emily se echó a reír. Era imposible. Completamente imposible.

  • Claro, claro – dijo, entre risas – Estás insinuando que, jaja, ese chico es James Potter, ¿no?, jaja, como si eso fuera posible…no me digas, ahora – señaló al muchacho de ojos grises – Ahora vas a decirme que él es Sirius Black, ¿verdad?

Continuaba riéndose. El muchacho de ojos grises puso cara de ofendido.

  • Mi nombre es Sirius Black – dijo – Y quiero saber ahora quienes son ustedes dos, qué hacen aquí y porqué aparecen y desaparecen.

Emily dejó de reír al instante.

  • No…no puede ser… - miró al chico rubio – Dime que tú no te llamas Remus Lupin.

  • A-así me ll-llamo – tartamudeó él – Remus Lupin.

  • No… - murmuró Emily, y cayó desmayada.

No abrió los ojos de inmediato. Pensó que seguramente estaría en su cama, debían ser cerca de las siete y media… Su madre estaría a punto de entrar a la habitación. Debía ir al colegio… ¿habría hecho la tarea? No quería levantarse. Había tenido un sueño muy raro…aunque bonito. Soñó que conocía a los merodeadores. A los cuatro (en realidad tres, porque a Peter lo odiaba) chicos que la tenían loca. Pero que solo existían en la ficción. Que sueño hermoso… abrió los ojos. Se encontraba en una cama con cortinas blancas, en un lugar extraño, que definitivamente no era su habitación. Se hizo la dormida al oír una voz conocida, dando explicaciones:

  • Fue así, señor director – trataba de explicarle el supuesto Sirius Black a un hombre con una larga mata de pelo blanco – Esta mañana nos despertamos, y estas dos chicas estaban en la habitación…y de repente desaparecieron. Y ahora se nos cayeron encima en el pasillo, y luego la de cabello ondulado se desmayó al saber que Remus se llamaba Remus, y la otra gritó, y nos miró asustada, y la trajimos a la enfermería…

  • ¿Dónde está la otra chica ahora, señor Black? – preguntó el director.

  • Está con James, Remus y Peter. Al verla tan afligida, Remus sintió pena y comenzó a hacerle preguntas, pero la chica no contestaba a ninguna, así que la llevaron afuera, a tomar un poco de aire.

  • Muy bien, señor Black. Usted quédese aquí, por si la chica despierta. Yo voy a ver a…su compañera en los jardines.

Emily continuó haciéndose la dormida. Oyó los pasos del director alejándose, y luego la puerta abriéndose y cerrándose. El muchacho de ojos grises se acercó a la cama de Emily. Ella abrió los ojos.

  • Estás despierta – le dijo, como quién comenta el tiempo que hace. Emily se incorporó.

  • ¿De verdad te llamas Sirius Black? ¿Esto no es un sueño, ni una broma pesada? –preguntó la chica, algo afligida.

  • ¿Y tú qué crees? – le preguntó el chico. Se lo veía…confundido - ¿Quién eres? Tienes el uniforme de Hogwarts, pero nunca te había visto por aquí…y aún no me explico como fue que apareciste y desapareciste en la habitación, porque supuestamente en los terrenos de Hogwarts uno no puede ni aparecerse ni desaparecerse.

Emily suspiró.

  • Yo no soy alumna de Hogwarts – le explicó – No se qué hago aquí…

Se detuvo. Su acento había cambiado. Ya no era su acento duro y, casi grosero, a lo argentino, si no un acento suave y neutro. Tomó aire.

  • De verdad no sé qué hago aquí – continuó – Yo me quedé dormida en el sillón de mi casa, y cuando me desperté te tenía a mi lado. De verdad lo siento, no fue mi intención verte….bueno, no fue mi intención asustarte. Y luego…comencé a desaparecer. Y…

Se calló. Estaba sintiendo algo extraño. Se sentía…vacía. Miró a su lado, y vio al chico de ojos grises que la miraba fijamente. Por alguna extraña razón, no recordaba su nombre.

  • ¿Tu nombre era…? – preguntó, algo confundida. El chico la miró extrañado.

  • Hace treinta segundos estabas impresionadísima porque mi nombre era Sirius Black, ¿y ahora ya no lo recuerdas?

  • Estoy perdida… - ya no lo recordaba. No recordaba a ese muchacho tan guapo de ojos grises, gélidos. Sabía que lo conocía de algún lado pero… ¿de dónde? El chico suspiró.

  • De acuerdo…todo esto es muy extraño – confesó – pero empecemos de nuevo. Estamos en una escuela de magia, después de todo. Mi nombre es Sirius Black, tengo 16 años, soy alumno de sexto año de la casa Gryffindor. Estudio aquí. Ahora… ¿tú quién eres?

  • Soy…Emily – contestó la chica, y luego dudó – Emily… Perednik.

Utilizó el primer apellido que se le ocurrió, el de una compañera de clase. No quería usar su verdadero nombre. No sabía porqué…pero no sentía que fuera ella la que hablaba con… ¿se llamaba Sirius Black, no es cierto?

En ese momento se abrió la puerta, y por ella entraron los otros tres chicos de esa mañana, con Mora y una chica más a la que no conocía. Era alta, pelirroja, muy hermosa, y tenía unos ojos verde esmeralda que brillaban. Tenía las formas de su cuerpo bien marcadas, y una piel suave. Detrás de ellos entró el director.

  • Despertó – dijo el muchacho despeinado, y se dirigió una mirada de complicidad con Sirius Black.

  • Esto me hace las cosas mucho más fáciles – dijo el director – Déjenme explicarles mi teoría acerca de lo que está ocurriendo. Estas dos chicas – señaló a Mora y a Emily – no pertenecen a nuestra vida.

  • ¿Eh? – preguntaron los cuatro chicos. La pelirroja bufó.

  • Lo que escucharon. No pertenecen a esta vida. Las líneas del tiempo, espacio y ficción han sido alteradas, y de alguna forma estas dos chicas las han cruzado. Cuanto más tiempo pasen en este mundo, menos recuerdos tendrán de sus vidas anteriores. Con una hora más, sólo sabrán como se llaman. Al cruzar a este mundo, se han transformado en personas de este mundo, y por lo tanto llevan el uniforme del colegio, dentro de la túnica una varita…todo lo que se necesita para vivir aquí. Mientras estén aquí, en su otro mundo, el tiempo no pasa, porque al alterarse la línea entre este mundo y el otro, el mundo deja de funcionar. Por lo tanto, en el momento en que regresen, encontraran sus vidas exactamente donde las dejaron. Comenzaremos a buscar la forma de que vuelvan a sus vidas, pero hasta entonces deberán hacerse pasar por alumnas de este colegio. Señorita Evans…

Al oír su nombre, la muchacha pelirroja se sobresaltó.

  • Voy a necesitar que las ayude lo más que pueda. Siendo usted una maravillosa prefecta… - la chica irguió el pecho, orgullosa - …voy a encargarle que estas dos chicas se sientan como en casa.

  • No hay problema, señor director – dijo la muchacha, sonriente.

El director se acercó a la cama de Emily.

  • ¿Cómo se llaman?

  • Emily Perednik y… - Emily dudó.

  • M-Mora…O’Connor – parecía que Mora tenía el mismo sentimiento de vacío que Emily. ¿Por qué sentía que conocía a esos chicos? ¿Quiénes eran? ¿Y qué hacían ellas allí?

  • Muy bien, muchachas… me gustaría que vinieran a mi despacho, a visitarme de vez en cuando…quiero saber como va su nueva vida aquí. Les prometo que de alguna forma, voy a lograr que vuelvan.

Mora y Emily asintieron. El director les sonrió, y salió de la enfermería. La muchacha pelirroja se acercó a la cama de Emily.

  • Mi nombre es Lily Evans – se presentó. Emily ya había oído ese nombre, aunque no sabía donde – Como van a estar en Gryffindor, por decisión del director, voy a guiarlas. Todo esto es muy extraño… - la chica suspiró – Pero creo que…es lo único que podemos hacer. Cuando las cosas estén un poco más claras, tal vez…bueno. Así que sus nombres con Emily Perednik y Mora O’Connor… venga, voy a mostrarles donde van a dormir.

  • Antes de eso… ¿por qué no…presentamos? Digo, va a ser su nueva vida, ¿no?– dijo el chico despeinado. Se lo veía mucho más contento que por la mañana. – Mi nombre es James Potter. Supongo que ya conocen a Sirius – señaló al chico de ojos grises - Ellos son Remus Lupin… - señaló al chico rubio – y Peter Pettigrew. – señaló al cuarto muchacho. Emily no se había fijado en él: era pequeño y gordito, Estamos todos en sexto año, en la casa Gryffindor. Estudiamos magia en este colegio, llamado Hogwarts.

Todo eso le sonaba extrañamente familiar a Emily. Pero se sentía muy curiosa.

  • ¿Cómo funciona este colegio? Quiero decir…en mi colegio anterior no había “casas”, si no que había “clases”… y las clases se mantenían. Eran, por ejemplo… 6°A, B, C y D. Y se compartía todas las horas y profesores con tu clase.

  • Yo solía estar en el B – sonrió Mora.

Los cinco chicos se miraron asombrados.

  • Nunca había escuchado de un sistema así… - confesó Peter.

  • Tampoco yo – admitió Sirius.

  • Este colegio es…algo diferente – continuó James – Tiene 7 años. Estamos en el sexto, y por lo tanto nos queda este y un año más. Hoy es… ¿Cuándo, 20 de septiembre?

  • 21 – le dijo Sirius.

  • Bueno, 21, da igual… ¿Por donde iba? Ah, si…bueno, este colegio tiene 7 años. En primero, te eligen para una casa: Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff o Slytherin. A Ravenclaw van los inteligentes, a Hufflepuff los…leales, creo, ¿no?

  • En realidad, son todos los que no van a las demás casas… - sonrió Sirius – pero queda más lindo decir los leales.

  • Bueno, como sea… a Gryffindor, osea nosotros, van los valientes, y a Slytherin van las serpientes asque…

  • ¡POTTER! – exclamó Lily, haciendo que Emily y Mora se sobresaltaran.

  • De acuerdo, de acuerdo… a Slytherin van “los astutos”, aunque esa yo no me la creo… 8 de 10 personas que van a Slytherin terminan volviéndose al lado oscuro…

  • ¿Y que es el lado oscuro? – preguntó Emily, curiosa.

Los demás se miraron.

  • El lado oscuro es… es cuando los magos se vuelven malos. – explicó James.

  • Ah, al estilo Star Wars… - sonrió Emily. Mora lanzó una carcajada.

  • ¿Star qué? – preguntó Peter, asombrado.

  • Da igual… Sigan, por favor.

  • Sí, bueno… como en cada casa son muy pocos, entonces algunas clases las compartimos con alguna otra casa. Por ejemplo: Pociones la compartimos con los Slytherins…

  • Botánica con los Hufflepuffs… - agregó Remus.

  • Y Defensa contra las Artes Oscuras con los Ravenclaws – agregó Sirius.

  • La Profesora McGonagall, de Transformaciones, es nuestra jefa de casa. – continuó James.

  • ¿Eso es como una profesora principal? – preguntó Mora.

  • Eh…sí, creo que sí. Podría llamarse así. Bien, eso con respecto al colegio… creo que es todo. Evans seguro les mostrará lo demás, así que…saben que cualquier cosa pueden preguntarnos.

Guiñó un ojo, y se levantó. Junto con sus tres amigos, salió de la enfermería. Lily bufó.

  • Ese James Potter es un engreído – dijo – No lo soporto.

Emily la miró fascinada. ¿Una escuela de magia? ¿Dónde se había oído eso? Por alguna razón, todo aquello le sonaba familiar, pero no sabía por qué.