Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 27506 · de

Historia 27506 — capítulo 3

  • Esta – presentó Lily cuando llegaron a una sala circular, después de recorrerse gran parte del castillo y haber pasado al menos dos horas – es la sala común de Gryffindor. Es dónde pasaran sus ratos libres.

  • Ya veo… - murmuró Mora – Es increíble…

Era una sala circular, con las paredes rojas y llena de retratos móviles. Enfrente de una chimenea, donde danzaba un cálido fuego, había sillones tapizados en rojo. Esparcidas por la sala, había algunas mesas con sillas, y al lado de la ventana, un juego de ajedrez. Se veía un lugar muy acogedor.

  • Estas escaleras – señaló unas escaleras con forma de caracol, del lado izquierdo – llevan a las habitaciones de las chicas. Vengan, les mostraré donde dormirán.

Tomó a Mora de la mano, y la llevó hasta arriba. Emily las siguió. Entraron a una habitación que tenía un cartel encima que decía: “Sexto Año”.

Era muy parecida a la sala común, aunque muchísimo más pequeña. Era un dormitorio con cinco camas con doseles rojos, y las paredes estaban pintadas de color rojo y dorado. Al lado de cada cama había una pequeña mesita de luz con las pertenencias de las chicas. Sobre la cama de la izquierda había una bufanda de color dorado y escarlata, y un oso gigante de peluche. En la cama de al lado, una bufanda exactamente igual, junto con una capa con un escudo de Gryffindor(un león), y una escoba. En la cama de la derecha había un par de libros, y las otras dos estaban vacías.

  • Veo que los elfos domésticos ya han puesto dos camas más – observó Lily.

  • ¿Los qué? – preguntó Mora con curiosidad.

  • Los Elfos Domésticos. Son una especie de criatura con orejas grandes que trabaja en el colegio. Cocina, limpia, ordena…pero normalmente lo hacen cuando nadie ve, el resto del tiempo están en las cocinas. Bueno, elijan sus camas.

Emily se apresuró a tomar la que estaba al lado de la de Lily, pero porque entre sus dos camas había una ventana. Mora, resignada, tomó la otra.

  • Pero… - comenzó Emily – no tenemos cosas. Quiero decir…no tenemos ropa, ni dinero…

  • El colegio les dará una beca – se oyó una voz en el marco de la puerta. La que hablaba era una mujer alta y ya mayor, vestida con una larga túnica verde y con su cabello castaño peinado con un rodete. Tenía aspecto severo, y llevaba unos anteojos con montura cuadrada. Emily la miró con desconfianza. – Mi nombre es Minerva McGonagall – se presentó – Soy la profesora de Transformaciones, y la jefa de la casa Gryffindor. El profesor Dumbledore me ha explicado la situación. No voy a negarles que nunca en mi vida me había pasado algo así…pero… - la mujer suspiró - El colegio les dará una beca para que compren las cosas necesarias, como libros y ropa, durante las vacaciones de navidad. Hasta entonces, no creo que la señorita Evans tenga problemas en prestarles algo.

  • ¿Profesora? – preguntó Emily, algo extrañada – Así que ella era la profesora principal de la que hablaba James Potter…

  • ¿James Potter? – se extrañó la profesora – Si has hablado con James Potter, estamos en problemas…por favor, siga el ejemplo de la señorita Evans, no el del señor Potter…

Mora y Lily rieron. Emily arqueó una ceja.

  • Espero que, como nuevas Gryffindors, no nos hagan perder muchos puntos…

  • ¿Puntos? – preguntó Emily

  • Cuando quiebras las normas, los profesores o prefectos te quitan puntos – explicó Lily – Cuando haces algo bien en clase, o algo así…bueno, los profesores pueden ponerte puntos. La casa que tiene más puntos a fin de año, gana la copa de las casas.

  • Ya veo… - Emily pensaba que le iba a costar mucho acostumbrarse al nuevo sistema. Ya no pensaba que era un sueño…de hecho, no recordaba que antes hubiera estado durmiendo. Estaba bien despierta. Y estaba comenzando una nueva vida.

Esa noche, Lily las condujo al comedor, llamado Gran Salón. Cuando entraron, Emily se quedó maravillada: Era una sala enorme, con cuatro largas mesas puestas en vertical, y al fondo una puesta en horizontal donde se sentaban todos los profesores. En el techo se podía ver el cielo de afuera, lleno de estrellas y completamente despejado. Velas alineadas flotaban por la sala, de forma a iluminarla toda. En el medio de la mesa del fondo se sentaba el director, y hablaba animadamente con un brujo de tamaño muy pequeño. Apenas las chicas se sentaron, el director se levantó y pidió silencio.

  • Me gustaría hacer un anuncio muy importante – dijo, en medio del silencio. Parecía que la gente le tenía mucho respeto, porque todos lo escuchaban embelesados. – Hoy se han unido a nuestra escuela dos nuevas alumnas. Se han unido al sexto año de la casa Gryffindor, y me gustaría que las trataran como se merecen. Denle la bienvenida a Mora O’Connor y Emily Perendik.

Emily sonrió, y Mora ocultó su rostro entre sus manos, mientras las aplaudían.

  • Bien, ahora, como un segundo anuncio… ¡A comer! – todos aplaudieron con fuerza al ultimo anuncio del director, y comenzaron a llenar sus platos de comida. Emily no podía comer: estaba demasiado nerviosa. Miraba a su alrededor: todos los alumnos tenían los mismos uniformes, aunque algunos detalles que cambiaban: en la mesa de la derecha, usaban la corbata verde y plateada, las lineas del cuello y de las mangas del buzo eran de los mismos colores, y en el escudo que llevaban en la túnica había una serpiente plateada, y el escudo era de color verde. No supo por qué, pero a Emily no le gustó mucho ese grupo.

  • ¿Quiénes son ellos? – le preguntó a Lily.

  • Son los Slytherins – explicó ella, con cara de asco – Aunque no me guste admitirlo, Potter tiene razón sobre ellos…son de verdad desagradables. Los de la mesa que está a nuestra izquierda, donde tienen las corbatas azules y plateadas y el escudo con el águila…son los de Ravenclaw. Suelen ser muy simpáticos, aunque de vez en cuando algo…soberbios, no sé si me explico. Aunque todas las casas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Y los de la derecha, con la corbata amarilla y el escudo con el tejón…son los de Hufflepuff. Ahora come algo, que no comes desde la mañana.

Tenía razón, pero Emily no sentía hambre. Estaba demasiado emocionada. Y por lo que veía, Mora también. Pero sin embargo, hizo un esfuerzo, y miró las fuentes de comida. Había todo tipo de cosas extrañas…pero todo tentador. Así que se sirvió un poco de pastel, y decidió que al día siguiente, cuando seguro tendría más hambre, probaría algo más.

En ese momento se acercaron dos chicas a donde ellas estaban.

  • ¿Ellas son las dos chicas, Lily? – preguntó una de ellas, con una lacia cabellera rubia y unos ojos azul profundo.

  • Sí, Ay – contestó Lily, y se giró hacia Emily – Chicas, ellas son Ayleen Parker – señaló a la muchacha rubia y alta - y Mary McDonald – señaló a la chica que estaba a su lado, que tenía la misma estatura que su amiga, ojos castaños y el cabello corto y lacio - Son nuestras compañeras de Gryffindor. Las dos chicas que dormían en la habitación, las “dueñas” de las otras dos camas.

  • Ya veo – Emily se levantó, y estiró su mano – Emily Perednik. Un placer.

  • Un placer conocerte, Emily – dijo Ayleen, con una sonrisa, y estrechó su mano – Espero que nos llevemos bien.

Mora también se paró.

  • Mora O’Connor – se presentó.

Las dos chicas sonrieron, y se marcharon. Emily sonrió. Sentía que su vida allí podía ser mucho mejor que lo que sea que hubiera dejado.