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Historia 27506 — capítulo 26

Sirius se despertó a la mañana siguiente a eso de las nueve. Le costó uso minutos darse cuenta de por qué se sentía tan mal. Poco a poco, fue recordando todo. La fiesta, su madre, el beso…se golpeó la frente con la mano. Qué tonto había sido. Debía disculparse con Emily. Se levantó, se vistió, y bajó a la cocina, esperando encontrarla. Sin embargo, sólo encontró a Dorea, tomando café, mientras arreglaba el moño del traje de su marido.

  • Buenos días, Sirius – saludó, sin quitarle los ojos al perfecto moño que estaba armando.

  • Buenos días… - saludó el joven - ¿y Emily?

  • La señorita ha partido ya hacia la estación – informó Azora, la elfina doméstica.

  • Ya veo… - murmuró Sirius, decepcionado. Tendría que buscarla en la estación. - ¿Y James?

  • La ha acompañado – explicó Dorea – Yo le dije que lo hiciera. No quería que estuviera sola, y menos aún cuando no había salido el sol.

Sirius asintió, y miró al techo. Tal vez, Dorea tenía razón…James se la merecía más que él. Pero…a James no le gustaba Emily…¿o sí? Sacudió la cabeza. No, a él le gustaba Lily. Pero…

  • ¿Quieres tomar algo? – le preguntó Dorea, interrumpiendo sus profundas reflexiones, al tiempo que besaba a su marido fugazmente, y este salía corriendo hacia el trabajo, gritando: “¡Que tengas un buen año, Sirius!”

  • No, gracias… - Sirius no se sentía capaz de tragar nada en aquél momento. Su estómago se revolvía y sus náuseas eran incontrolables. La culpa lo estaba matando. – Mejor subo a preparar mis cosas y me voy para…la estación.

  • Avísame cuando termines, así te acompaño – ofreció Dorea, dándole un sorbo a su café.

  • No te molestes, Dorea… - musitó Sirius – De verdad…muchas gracias otra vez por dejarme quedarme en tu casa, y por ayudarme tanto…prometo que algún día te pagaré.

  • De ninguna manera – Dorea se levantó y abrazó a Sirius. Luego le puso las manos en los hombros, y lo miró fijamente – Arregla las cosas con Emily, ¿sí?

Sirius sonrió débilmente.

  • Lo prometo – dijo. Dorea sonrió, y le palmeó el hombro.

  • Ahora sube – Mientras Sirius subía pesadamente los escalones, oyó que Dorea le decía: - ¡Dile de mi parte que la extrañaré!

  • ¡Se lo diré! – gritó Sirius. Metió rápidamente ropa, libros y demás en su maleta, y bajó corriendo, donde Dorea lo esperaba para darle el beso de despedida.

  • Cuídate – le dijo, mientras lo besaba en la frente – Que pases un buen año.

Sirius asintió, y cerró los ojos. Cuando los abrió, se encontraba frente a King’s Cross. Entró, cruzó rápidamente la barrera del andén 9 y ¾, y comenzó a buscar su cabello castaño oscuro, sus anteojos de marco color rojo, sus ojos castaños, el movimiento de su falda, su amplia sonrisa, o cualquier indicio que mostrara que ella estaba allí. Hasta le parecía oír su clásico “¡Black!”, o su risa nerviosa, pero cuando se daba la vuelta, ella no estaba. Se decepcionaba cada vez que sentía una voz femenina a sus espaldas, y se daba la vuelta para darse cuenta de que solo era una chica más. Quién sabe cuanto tiempo pasó buscándolo por cada rincón de la estación, sin embargo, no la encontró.

  • ¡Sirius!

El muchacho se dio la vuelta, esperanzado, pero se decepcionó una vez más al notar que sólo era Mora, quién corría hacia él.

  • Hola, O’Connor – dijo sin ánimos.

  • Se nota que estás feliz de verme – dijo ella - ¿Has visto a Emily?

  • No, la estoy buscando – confesó Sirius – Necesito encontrarla, de verdad…

Mora negó con la cabeza.

  • ¿No has hablado con ella en toda la mañana?

  • Se fue antes de que yo despertara – explicó Sirius.

Mora frunció los labios.

  • Si la ves, ¿Podrías decirle que de verdad necesito hablar con ella? – pidió el muchacho. Mora puso cara de pocos amigos.

  • Mira, Sirius…Emily ha sufrido mucho por tu culpa. No necesita más. No quiero que…

  • Lo sé, lo sé – la interrumpió Sirius, de mal tajante - ¿Podrías?

Mora lo fulminó con la mirada. Aunque se llevaba bien con él, se le notaba en la mirada que aún no le perdonaba por el daño que le había hecho a su amiga. Se debatía entre darle un placer a su amiga y enviarlo al diablo o ayudar a que su relación avanzara.

  • De acuerdo, lo haré. Pero no te prometo que…

  • Gracias.

Dicho esto, se alejó, dejando a Mora sola y enfurruñada. Al oír el silbido del tren, no le quedó más remedio que subir y comenzó a buscar dentro de los compartimentos. El tren comenzó a andar lentamente, y Sirius bufó.

  • ¡Sirius!

Remus se encontraba asomado a la puerta de uno de los compartimentos del fondo, y haciéndale señas con la mano para que entrara. Sirius se resignó, pasó y se tiró sobre el asiento.

  • No he encontrado a Emily por ninguna parte… - se lamentó. Remus se sentó a su lado.

  • Lo lamento – dijo Peter, que se sentaba frente a él, le puso una mano en el hombro. Sirius hundió el rostro entre las manos.

  • Soy un idiota… - se dijo a sí mismo – El peor idiota del universo…Todo lo que me había esforzado para conseguir llevarme bien con ella…todo…lo arruiné. Lo eché al vacío. Soy un gran, gran imbécil…

  • Ya basta, Sirius – Hasta Remus sintió pena al verlo así, tan destrozado. – No lo hiciste consciente…estoy seguro de que si le explicas lo ocurrido a Emily, ella comprenderá.

Sirius se encogió de hombros.

  • ¿Es…normal…esto? – preguntó. Remus arqueó las cejas, en señal de confusión. – Digo…preocuparme tanto por una chica…ella era mi juguete, y si se enfadaba, problema de ella…sin embargo…Remus, ¿esto es normal?

Remus sonrió con ternura.

  • Claro que es normal… - contestó suavemente – Eso es porque se verdad te preocupa Emily.

  • Pero… ¿debería? – preguntó Sirius. Miraba a Remus como si fuera un niño pequeño pidiéndole ayuda a su padre para descubrir el mundo que lo rodeaba.

  • Claro que debería – afirmó Remus – Eso significa que te importa Emily, Sirius, y eso es símbolo de que estás madurando, y comienza a importarte el mundo que hay alrededor tanto como tú mismo.

Sirius sonrió débilmente.

  • ¿Dónde está James? – preguntó. En ese instante, la puerta del compartimento se abrió, y James entró por ella.

  • Hola – saludó, sentándose al lado de Peter.

  • ¿Dónde estabas? – le preguntó él, girándose para mirarlo.

  • Por ahí – contestó James. Parecía distraído, alejado. Como si estuviera en cualquier lado excepto en el suelo donde se encontraba parado. De repente, Sirius recordó algo.

  • Hoy has venido con Emily, ¿verdad? – preguntó. James levantó la mirada y asintió - ¿La has visto?

  • Sí – contestó James. Sirius se quedó un instante en silencio, esperando a que su amigo continuara, pero James se le quedó mirando, para luego girar su mirada hacia la ventana.

  • ¿Y? – lo incitó Sirius. James negó con la cabeza.

  • No sé si debas verla, Sirius… - dijo. Sirius arqueó las cejas. James se estaba comportando muy extraño.

  • ¿Por qué no, James? ¡Quiero disculparme, que todo esté bien entre nosotros!

James volvió a correr su mirada, hasta posarla en los ojos grises de Sirius. Luego suspiró.

  • ¿Quién quieres que te lo diga, ella o yo?

Sirius, quién se había levantado del asiento, se quedó helado.

  • ¿Qué…qué cosa?

James volvió a suspirar.

  • Bueno…

  • Estoy preocupada por Emily – declaró Lily, entrando al compartimento donde se encontraba Mora, después de su reunión como Premio Anual, y viendo que Emily no estaba allí - ¿Se habrá quedado en la estación?

Mora negó con la cabeza.

  • No puede ser tan idiota… - dijo – Ya sabemos que es distraída, pero…¿tanto? No puede no haber oído el silbato del tren.

Lily se encogió de hombros.

  • Voy a buscarla – dijo, dándose la vuelta, pero la puerta del compartimento se abrió y se encontró cara a cara con su amiga Emily - ¡Emily!

  • ¡Hola, chicas! – saludó ella, animadamente - ¿Adónde ibas, Lily?

  • A buscarte – contestó ella, sentándose junto a Mora, quién estaba pegada a la ventana - ¿Dónde estabas?

  • En un compartimento, allá delante – explicó Emily, encogiéndose de hombros y sentándose enfrentada a ellas. Ella y Lily se miraron con complicidad.

  • Emily… ¿te encuentras bien? – preguntó Mora. Emily la miró extrañada.

  • ¿Por qué preguntas?

  • Bueno…por lo de…tú sabes…anoche – balbuceó Lily - ¿Estás mejor?

Emily hizo un gesto de indiferencia con la mano.

  • Ya lo he superado – dijo. Mora y Lily se miraron – Además…

En ese momento, a través de las paredes, se oyó un grito que decía: “¡¿QUÉ?!”. Mora y Lily se sobresaltaron. Emily bufó.

  • ¿Ese no fue…? – comenzó Mora.

  • ¿…Sirius? – completó Lily.

Emily negó con la cabeza, claramente impaciente.

  • No debe ser nada… - dijo, con seguridad. Las otras dos se encogieron de hombros, y volvieron a relajarse.

  • Bueno, ¿vas a contarnos qué hacías sola en uno de los primeros compartimentos? – le preguntó Mora a Emily.

  • No estaba sola – se defendió ella – Estaba con un chico con el que estoy saliendo.

Mora y Lily se quedaron boquiabiertas.

  • ¡No nos habías contado nada! – exclamó Lily. Emily se encogió de hombros.

  • ¿Con quién? – preguntó Mora, con un brillo de curiosidad en los ojos. Emily sonrió, complacida por la pregunta que llevaba esperando desde que la conversación comenzó.

  • Con James Potter.