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Historia 27506 — capítulo 27

  • ¿S-sa-saliendo? – balbuceó Sirius. Remus y Peter se habían quedado boquiabiertos.

James asintió.

  • ¿Pero…pero…cómo…? – Nunca. Nunca se lo había esperado realmente. Era…sólo una obsesión, una histeria, por lo que Dorea había dicho. Nunca creyó que realmente James pudiera ser capaz de salir con Emily Perednik, la muchacha de sus sueños, la chica a la que adoraba, la joven que hacía que su corazón continuara latiendo.

  • Sí, Sirius, estoy saliendo con ella – dijo James, sin paciencia, levantando la mirada – Eso era lo que quería decirte…me gusta Emily. Y mucho.

  • James, recapitulemos… - pidió Remus, tratando de ordenar la situación - ¿A ti no te gustaba Lily?

  • Pero Lily no me quiere ver ni en figuritas, Remus, sobre todo después de anoche – dijo James – Y Emily…bueno…ella si me quiere. Y me di cuenta de que yo la quiero a ella…más que como una amiga.

Sirius estaba paralizado. No podía estar ocurriéndole eso a él. No podía ser. ¿Cómo podía haber sido tan estúpido como para no verlo? James la había contratado como buscadora. James la había acogido en su casa. James era quién se había comenzado a llevar bien con ella. ¿Acaso ella estaba enamorada de James? ¿Acaso James estaba enamorado de ella? ¿Acaso él sólo había sido un estorbo? Pensándolo bien, Emily nunca le había dicho que él le gustaba. Tal vez…él solo se había hecho ilusiones, cuando todo lo que ella quería era ser su amiga. O…tal vez todo lo que ella quería era acercarse a James. Sólo lo había utilizado para sus propósitos. Enrojeció de ira, y James pudo notarlo.

  • Lo siento, amigo… - dijo. Sirius aflojó su crispado rostro, suspiró, y se sentó.

  • No te disculpes, James…ella no es de mi propiedad – dijo – Tienes el derecho a salir con quien quieras, hermano…yo no voy a decirte con quién puedes o no salir. Y Emily…tiene todo el derecho del mundo de escogerte.

Dicho esto, abrió la puerta del compartimento y salió al pasillo. Remus y Peter miraron a James.

  • ¿Qué significa todo esto, Cornamenta? – preguntó Peter.

  • Eso, James, ¿Qué se supone que estás haciendo?

James los miró con cara de pocos amigos.

  • Chicos, yo la amo a Emily. Lily…ella…me di cuenta que con ella no tengo futuro. Con Emily sí. Y ella me gusta muchísimo, y empezar a salir con ella fue la mejor decisión que tomé en mi vida.

Remus y Peter se miraron.

  • ¿A pesar de que sabías como iba a ponerse Sirius? – preguntó Remus. James se encogió de hombros.

  • ¿Cómo que sales con James Potter? – saltó Lily. Mora se había quedado boquiabierta.

  • Sí, salgo con James Potter – confirmó Emily – Es que…él es…ay.

Lanzó un suspiro exagerado. Lily y Mora se miraron.

  • Pero…pero él… - balbuceó Lily – él no…él es un idiota…un arrogante…

Emily la miró con los ojos bien abiertos.

  • Él es el chico de mis sueños, Lily – dijo, con una sonrisa. Lily tuvo que sentarse ya que las piernas le flanqueaban – y esta mañana me acompañó a la estación cuando me levanté, bien temprano, y bueno…

  • ¿Se…besaron? – preguntó Mora. Emily sonrió.

  • Por supuesto.

Lily tuvo que llevarse una mano al pecho.

  • No puedo más – dijo – Emily, avísame cuando recuperes la cordura.

Se levantó de su asiento, y salió del compartimento. Emily continuó mirando a la puerta, con expresión confundida.

  • ¿Qué le pasa? – preguntó. Mora la fulminó con la mirada.

  • ¡Qué te pasa a ti! – exclamó - ¿Se puede saber en qué rayos estabas pensando cuando decidiste…no puedo creer que vaya a decirlo…besar a James?

Emily se encogió de hombros.

  • No lo sé… - suspiró – escucha, Mora, esta mañana yo no estaba bien. No estaba nada bien. Y James…bueno…él me consoló, y me hizo sentir…querida.

Bajó la mirada. Mora aflojó su expresión de enfado, pero respiraba agitadamente.

  • No…no puedo creerlo… Todo salió al revés…no se suponía que tú salieras con James, si no con Sirius…

  • Pero Sirius me trató como una completa basura – le espetó Emily. Mora suspiró.

  • No entiendo nada…

Lily caminaba por los pasillos del tren, sin rumbo alguno. No entendía nada. Nada de lo que acababa de pasar. Emily había comenzado a salir con James. Con James. ¿Qué clase de final era ese? Se suponía que Emily perdonaría a Sirius, y serían felices para siempre… ¡Pero no con James! Pero no entendía. ¿Acaso ella estaba así afectada por su amiga Emily? ¿Estaba afectada porque Emily estaba saliendo con alguien que claramente no era para ella? No. No era por Emily. Era por ella misma. ¿Pero por qué le afectaba tanto, si para ella James Potter no era nadie? ¿Por qué le molestaba tanto ver a James y a Emily juntos? ¿Acaso era por saber que ella iba a ser la única que no tenía pareja? No. No era eso. De repente, le entraron unas incontrolables ganas de llorar. No pudo controlarlas, y sintió como las lágrimas resbalaban por su rostro. Se llevó las manos a la cara, y lanzó un sollozo. No podía creerlo. Estaba llorando. Llorando porque acababa de pasarle lo último que creía que podía llegar a pasarle a Lily Evans.

Un pañuelo se asomó por debajo de su nariz. Levantó la mirada, y vio a Sirius, apoyado en la pared, con una mano en el bolsillo y la otra estirando el pañuelo.

  • Ten – le dijo – Sería una pena que Emily te viera así.

Lily asintió, y tomó el pañuelo.

  • ¿Cómo pudo pasar esto, Sirius? – sollozó - ¿Cómo pudo?

Sirius se encogió de hombros.

  • Fue…mi culpa, en realidad – admitió – Si lo de anoche no hubiera pasado, James nunca habría podido consolar a Emily, y nunca habrían comenzado a salir.

  • No fue tu culpa, Sirius – dijo Lily – Yo también tengo algo de la culpa…

Sirius suspiró.

  • No hay que verlo así – dijo – Tal vez…ellos sí estén enamorados. Y todo esto…es para mejor. Tal vez ellos encuentren en el otro lo que siempre han estado buscando.

  • ¿Con qué precio, Sirius? – preguntó Lily, pasándose el pañuelo por los ojos acuosos - ¿Con nuestra infelicidad?

Sirius volvió a encogerse de hombros.

  • Si yo los veo felices, yo soy feliz – dijo – James es mi mejor amigo, Lily. Y Emily…yo lo único que quiero es que sea feliz. No importa si no es conmigo.

Lily asintió.

  • Tienes razón…toda la razón del mundo…soy una egoísta…debería pensar en Emily, en su felicidad, no en la mía…

Sirius negó con la cabeza.

  • Eres humana, Lily – susurró, para luego rodearla con sus brazos en un consolador abrazo.

  • Pasa – la puerta del compartimento se abrió, y Remus y Peter pasaron por ella. Mora sonrió – Hola, Remus.

Remus hizo un gesto con la cabeza. Peter agitó su mano, y se sentó frente a ella.

  • ¿Y Emily? – preguntó Remus. Mora se encogió de hombros.

  • Dijo que salía un momento…debe de estar por ahí…

  • James también dijo que tenía algo que hacer – dijo Remus – Deben de estar juntos…

Mora frunció el ceño.

  • Aún no caigo en que salgan juntos – dijo. Remus negó con la cabeza. Peter se encogió de hombros - ¿Crees que hablan en serio?

Remus miró por la ventana.

  • No lo sé… - contestó, después de un instante – Tal vez sí…pero tal vez no.

  • ¿Y si están haciendo esto sólo para vengarse? – preguntó Mora - ¿Y si Emily lo hace por Sirius, y James lo hace por Lily?

Remus negó con la cabeza.

  • Conoces a Emily mejor que nadie, Mora. Sabes que no es capaz de algo así. Sobre todo hablando de Lily.

  • Bueno, ya después de lo de hoy, la veo capaz de todo – espetó Mora. Remus volvió a negar con la cabeza.

  • No lo creo…no serían capaces… James es…casi un hermano para Sirius. Tal vez…

  • ¿Tal vez qué, Remus? – saltó Mora - ¡Tu misterio me pone los nervios a flor de piel!

Remus suspiró.

  • Yo no creo que estén enamorados – dijo – Pero tampoco creo que lo hagan como un gesto de venganza. Yo creo que lo hacen por ellos mismos.

Mora y Peter se miraron.

  • ¿Qué quieres decir? – preguntó Peter.

  • ¿De qué rayos hablas? – preguntó Mora a su vez. Remus volvió a observar el paisaje.

  • Yo creo que lo hacen…para tratar de convencerse de que la vida continúa, y que a pesar de todo, son capaces de soportar el peso que llevan dentro…juntos.

Mora lo observó atónita. Luego, apoyó su codo en el alféizar de la ventana, y miró hacia el exterior.

  • Ojala todo esto termine pronto… - musitó.

  • ¿Lily?

Lily despertó de sus pensamientos, y corrió la vista de la ventana. Emily la observaba desde el marco de la puerta.

  • ¿Puedo pasar? – preguntó. Lily asintió.

  • Adelante.

Emily pasó, y se sentó en el asiento frente a Lily.

  • Lo siento… - murmuró. Lily la observó atónita.

  • ¿Lo siento porqué? – preguntó.

  • Por salir con James.

Lily negó con la cabeza.

  • No te disculpes, Emily… Sólo…hay algo que quiero saber…

Emily asintió.

  • Dime.

  • ¿Tú…realmente estás…enamorada de James? – Emily corrió la mirada – Es decir… ¿Esto lo estás haciendo porque James de verdad te gusta o lo haces para vengarte de Sirius?

Emily suspiró.

  • De verdad me gusta James, Lily. Él siempre ha sido amable conmigo. Siempre me ha tratado bien. Me acogió en su casa, me ayudó cuando lo necesitaba…y él de verdad me gusta. No saldría con él si no fuera así.

Lily suspiró suavemente.

  • Pero…yo creí que te gustaba Sirius.

  • Sirius me gusta – la corrigió Emily – Pero…con lo de anoche…me he dado cuenta…que Sirius y yo no podemos estar juntos. Hay una barrera que nos separa. En cambio, con James…lo lamento, Lily, de verdad. Lo último que quiero es que tú sufras.

Lily negó con la cabeza.

  • No te preocupes por mí, Emily…se feliz.

Emily sonrió.

  • Todo saldrá bien, Lily… - dijo – Te lo prometo.

Lily sonrió, se cambió de asiento para estar a su lado, y la abrazó con fuerza. Emily le devolvió el abrazo, riendo nerviosamente.

  • La culpa me estaba matando… - balbuceó, y Lily se soltó del abrazo para mostrarle una sonrisa.

  • No te sientas culpable, Emily…yo aún te sigo queriendo.

Emily sonrió aún más ampliamente, y volvió a abrazarla.

  • Me pregunto qué habrá de comer – le dijo Lily a Emily, poniéndose una mano en el estómago – Tengo hambre…

  • También yo – confirmó Emily.

  • Pero tendremos que esperar a la selección – se lamento Lily. Mora y Emily la miraron.

  • ¿Qué selección? – preguntó Mora. Lily sonrió.

  • Bueno, es cuando deciden a qué casa van a ir los de primer año. – explicó. Mora y Emily la miraban con curiosidad. Lily sonreía complacida – Ya verán…

  • Emily – Emily se dio la vuelta, al sentir como alguien la tomaba del antebrazo. James sonreía a su lado. Lily se vio obligada a girar la mirada - ¿Vamos?

  • Seguro – Emily se giró hacia sus amigas – No les importa, ¿verdad?

Mora estaba por contestar, pero Lily se le adelantó.

  • Para nada, Emily, ve tranquila.

Emily sonrió.

  • ¡Nos vemos en el Gran Salón! – exclamó, mientras tomaba a James de la mano y corría hacia el otro lado. Mora frunció el ceño, pero Lily la tomó por el antebrazo y le dijo:

  • Vamos, de verdad, no me importa. – Mora se encogió de hombros, y ambas se dirigieron hacia las carrozas.

  • ¿Estos son nuestros horarios? – preguntó Mora, a la mañana siguiente durante el desayuno, mirando el pedazo de papel que la profesora McGonagall acababa de darle.

  • Sí, señorita O’Connor – contestó McGonagall, mientras le daba su horario a Lily, quién estaba a su lado. – Y no lo mire como si fuera un pedazo de pastel de carne rancio, que usted misma eligió las materias estudiadas.

Mora se irguió en su asiento.

  • Bueno, al menos el viernes tengo sólo una hora después de comer – dijo, con una sonrisa de oreja a oreja – Mi semana termina antes.

  • ¿Y eso por qué? – preguntó Emily, mirando hacia la izquierda para ver el horario de su amiga - ¡Yo tengo muchas más horas de clase que tú!

  • Eso te pasa por elegir ocho materias, mientras que yo seis, entre ellas Pociones – hizo un gesto de asco – Mientras James, Sirius, Lily y tú estén soportando dos horas de la morsa el viernes por la tarde, yo estaré junto a Remus… - Peter carraspeó frente a ella – Bueno, con Remus y con Peter, disfrutando de nuestro viernes a la tarde.

  • Dónde yo seguramente esté haciendo la tarea de Historia de la Magia – le dijo Remus, quién estaba sentado junto a Emily. Emily rió. – Mi tarde del viernes no termina después de Aritmancia, Mora. Sólo tengo dos horas libres.

James observaba su horario con el ceño fruncido, y se giró a la derecha para ver el horario de Peter.

  • Hey, Peter… - le dijo - ¿Por qué tu horario tiene…cómo decirlo…tantos espacios en blanco?

Peter miró al suelo.

  • Bueno…no aprobé Pociones, ¿recuerdan? Y las materias que tengo no ocupan mucho espacio en el horario…

  • Osea, en resumen, tienes el triple de horas libres que nosotros – resumió James. Peter asintió. James bajó la mirada, y de repente lanzó un fingido sollozo.

  • ¡James! – exclamó Emily - ¿Qué ocurre?

  • ¿Por qué aprobé? – sollozó James - ¿Por qué soy tan inteligente?

Todos rieron. De repente, se abrieron las puertas del gran salón, y un despeinado y somnoliento Sirius entró por ellas. Emily se acomodó la falda, y se levantó.

  • Yo…iré a buscar mis cosas de Defensa contra las Artes Oscuras. – dijo.

  • ¡Pero es el primer día! – exclamó Mora - ¡No van a pedirte nada! ¡Además, el profesor es nuevo, no tiene ni idea!

  • Justamente, como es nuevo, debo mostrar que soy una alumna responsable – Emily irguió el pecho – Voy a buscar mi libro, los veo en el aula.

  • Voy contigo – James pasó por arriba de la mesa, y aterrizó al lado de Emily.

  • ¡Potter! – exclamó Lily, al ver que el jugo caía en su falda.

  • Lo siento, Evans… - se disculpó James, mientras Mora lanzaba una carcajada. – Nos vemos, chicos.

Tomó la mano de Emily, y ambos salieron del Gran Salón. Sirius fue y se sentó donde antes estaba James.

  • ¿Adónde van? – preguntó, seguido por un bostezo.

Mora se encogió de hombros.

  • No lo sé ni me importa.

Sirius arqueó las cejas.

  • ¿Por qué esa agresividad?

Mora resopló, y señaló hacia la puerta. Antes de pasar por la puerta, James había tomado a Emily de la cintura, la había dado vuelta, y le había dado un apasionado beso, que ella contestó aferrándose a su cuello. Sirius palideció, y Lily giró su mirada hacia el otro lado. Remus miró a Mora con reproche, y Peter se quedó embobado observando la situación.

  • Es decir…que realmente están saliendo, ¿no? – preguntó. Mora lanzó un grito de ira, y le pegó en la cabeza.