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Historia 27506 — capítulo 28

Esa semana pasó muy lentamente. Sobre todo para Lily y Sirius. Emily y James iban a todos lados juntos, nunca se lo veía a uno sin el otro, excepto por las noches, cuando cada uno se iba a su habitación. De vez en cuando desaparecían, y volvían a aparecer al rato. Hacían los deberes juntos, se sentaban juntos en clase, y durante sus horas libres se sentaban en el alféizar de la ventana a charlar con las cabezas bajas…o ni siquiera. Pero eso no era lo peor de todo. Lo que más afectaba, era que se veían realmente felices. Aquello, a Mora la ponía muy nerviosa. Lily trataba de ignorarlos, aunque en el fondo se sentía muy desgraciada, y agradecía que Emily nunca les contara nada con respecto a su relación. Sirius, por su lado, cada vez que los veía juntos, se les quedaba observando, para luego suspirar y darse la vuelta. Remus simplemente estaba preocupado por sus amigos. Quería ver a James y a Emily felices, entonces su relación lo ponía feliz, pero a la vez veía cuanto sufrían Lily y Sirius, a pesar de que no quisieran admitirlo, y aquello no le gustaba nada.

El jueves, a la tercera hora de la tarde, luego de Defensa contra las Artes Oscuras, Sirius y Lily se despidieron de los demás, quienes iban a Cuidado de Criaturas Mágicas, y se dirigieron a la Sala Común en silencio. Cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos.

Sirius reflexionaba acerca de sus futuras disculpas hacia Emily. Ella no le había hablado desde la noche de la fiesta, y casi ni lo había mirado. De hecho, lo evitaba, a menos que él estuviera con James y ella llegara para llevárselo, porque entonces le dirigía una corta mirada para luego besar a su novio, tomarlo de la mano y decirle: “Vamos, James”. ¿Acaso aún debía disculparse? No sabía si, después de todo, ella lo iba a aceptar. No sabía si lo iba a escuchar. Aún así, sabía que debía intentarlo pero… ¿podría soportar estar cerca de ella, mientras fuera la novia de su mejor amigo? Tal vez, hasta era mejor que ella siguiera enojada con él. Iba a sentirse culpable por el resto de su vida, pero al menos no se sentiría…tentado. Tal vez era mejor que sólo se limitara a mirarla. Se la veía tan feliz en brazos de James… mucho más feliz que lo que hubiera sido en sus brazos. ¿Acaso ella estaría de verdad enamorada? Pero, si ella estaba enamorada de James… ¿Por qué había tratado de llevarse bien con él? ¿Por qué de un día para el otro comenzó a tratarlo bien? ¿Acaso sólo quería acercarse más a James? ¿Acaso pensaba que si no se llevaba bien con su mejor amigo, James no la aceptaría?

Lily, por su parte, pensaba en todo lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué era tan anormal que Emily saliera con James? Era como la situación de Remus y Mora: Emily se había enamorado de un merodeador, él de ella, y habían comenzado a salir. Entonces, ¿Por qué la incomodaba tanto? Con Mora y Remus había logrado sentirse muy feliz por ellos. ¿Por qué con Emily no? ¡Ella era su amiga! ¡Se merecía ser feliz, y que Lily quisiera que fuera feliz! Pero, por alguna razón, aún su corazón se retorcía cada vez que los veía juntos. Cada beso, cada roce, cada mirada… ¿Acaso era porque ella esperaba que Emily aceptara a Sirius, y que fueran felices para siempre? Negó con la cabeza. Los felices para siempre no existen, pensó, al menos no para mí. Pero… ¿Por qué? ¿Acaso era por ella? ¿Era por Emily? O… ¿Era por James? ¿Acaso se ponía así por James? ¿Por verlo con otra chica, aunque fuera su mejor amiga? ¿Después de siete años de rechazo, aquellos pensamientos realmente pasaban por su mente?

Ambos estaban tan sumidos en sus pensamientos, que no se dieron cuenta de que habían llegado a la sala común.

  • ¿Y? – preguntó la Dama Gorda, haciendo que ambos se sobresaltaran - ¿La contraseña?

  • Eh… ¿Draco Dormiens? – inquirió Lily. La Dama Gorda hizo un gesto con la cabeza, y los dejó pasar. Lily suspiró aliviada. Al llegar, Sirius se tiró sobre el sillón, y Lily se sentó en uno de los sillones individuales, y sacó un libro.

  • ¿Qué lees? – preguntó Sirius. Lily le mostró la tapa.

  • El Diario de Emily – explicó Lily – Me lo prestó Emily, de hecho…se lo regaló Mora para su cumpleaños, pensando que le gustaría. Ella adora este tipo de historias…románticas, empalagosas…Aunque debo admitirle que este libro es muy bueno.

Sirius rió.

  • ¿De qué va?

Lily cerró el libro.

  • Es una historia muggle. – dijo - ¿Sabes lo que fue la Segunda Guerra Mundial?

Sirius asintió.

  • Bueno…es la historia de dos niños de doce años que son muy amigos…y son separados cuando comienza la guerra. Siete años después, se vuelven a encontrar. Ella es una chica de la Alta Sociedad, rica, bella, responsable…Él, es un chico de la calle, rebelde, impertinente…y están perdidamente enamorados el uno del otro. Pero, lamentablemente, conoces estas cosas…el padre de ella no está de acuerdo, entonces tienen que verse a escondidas…por ahora viene muy bien.

Lily sonrió. Sirius la miraba impresionado.

  • Increíble… ¿y la protagonista se llama Emily? – preguntó.

Lily asintió.

  • Es por eso que a Emily le gusta tanto.

Sirius lanzó una carcajada, y luego suspiró.

  • Hablando de Emily…se la ve bien, ¿verdad?

Lily bajó la mirada.

  • Sí…también a James. ¿Te ha dicho algo?

Sirius negó con la cabeza.

  • Nunca habla de ella…solo habla con ella.

Lily miró hacia la ventana.

  • ¿De verdad crees que…se aman? – preguntó. Sirius se encogió de hombros.

  • No lo sé… - contestó – Sólo se que se ven muy felices. Nunca lo había visto a James tan contento…

  • Ni yo a Emily – se lamentó Lily.

Sirius se quedó pensativo, y miró a Lily a los ojos. ¿Podía confiar en ella? ¿Podía hacerle la pregunta que venía carcomiéndolo hacía una semana? Después de todo, Lily estaba en la misma situación que él. Debía comprender perfectamente cómo se sentía.

  • Lily… - comenzó. Lily levantó la mirada - ¿Por qué Emily decidió de un día para el otro que quería llevarse bien conmigo?

Lily lo observó, entre impresionada y dubitativa. Luego, suspiró.

  • No lo sé – contestó. Sirius arqueó las cejas – Yo…yo creía que ella había…yo creía que a ella…

  • Sé más clara, por favor – pidió Sirius. Lily negó con la cabeza.

  • No puedo. – contestó - Porque…todo esto me confunde. Yo pienso algo, y al día siguiente todas mis teorías caen para hacer nacer una nueva, y eso me confunde…por lo tanto, no puedo decírtelo.

  • ¿Tú crees que Emily está saliendo con James para vengarse de mí?

Lily no contestó. Sirius volvió a intentar.

  • ¿Tú crees que Emily sería capaz de jugar así con los sentimientos de James?

  • ¿Y tú crees que James podría usar de esa forma a mi amiga? – contrarrestó Lily. Sirius se quedó callado.

  • No… - No lo veía capaz. James no era capaz de algo así. Conocía bien a James, y no era una persona que fuera capaz de jugar así con los sentimientos de una amiga. Pero…tampoco lo creía capaz de salir con la chica que a él le gustaba. Miró a Lily a los ojos, y comprendió lo que ella pensaba.

  • Ahora entiendes lo que yo siento – dijo Lily. Sirius suspiró, y volvió a tirarse en el sillón, mientras Lily volvía a abrir el libro.

  • Ya no sé qué pensar… - murmuró Sirius, antes de quedarse dormido. Soñaba con un bosque. El bosque prohibido. Caminaba, caminaba…pero no caminaba sin rumbo. Caminaba siguiendo una voz. Una voz femenina. Una risa. Cada vez caminaba más rápido. Hasta que comenzó a correr. Llegaba al claro del bosque. Y allí estaba. Con su sonrisa, los brazos cruzados detrás de la espalda, su cabello castaño suelto al viento…Emily.

  • Hola, Sirius – dijo ella – Te estaba esperando.

Sirius trató de acercarse a ella, pero sus pies no lo dejaron.

  • ¿Recuerdas que ambos queríamos salir del bosque? – le preguntó ella con tono suave, pero un poco burlón a la vez – Bueno… yo ya no quiero salir del bosque.

Sirius la observó atónito. ¿De qué estaba hablando? Entonces, vio como una mano tomaba del antebrazo a la joven, y James apareció detrás de ella. Su sonrisa burlona parecía mucho más prominente de lo que Sirius la recordaba. Su otro brazo había rodeado a su chica por la cintura, y vio como su boca se acercaba al oído de la joven, para decir:

  • ¿Vamos…princesa?

La comisura de la boca de Emily subió aún más, para ensanchar su sonrisa, y dijo, con el mismo tono suave y burlón de antes:

  • Llegaste tarde, Sirius…y lo arruinaste.

Luego reía a carcajadas, y se daba la vuelta, para adentrarse al bosque de la mano de James. Sirius trataba de gritar que no se fuera, que no lo dejara, pero no podía, su voz no salía… quería correr, pero sus pies no le respondían…y entonces, oyó una risa. Una risa de fondo. Al principio, no se dio cuenta de que estaba, pero luego comenzó a notar su presencia. Su volumen aumentaba, y aumentaba…hasta que abrió los ojos, y se incorporó. El retrato estaba abierto, y por él estaban entrando Emily y James, muertos de risa, y tomados de la mano. No parecieron notar la presencia de Sirius y Lily.

  • Vale, eso fue divertido – murmuró Emily entre risas, mientras James se abrazaba el estómago con la mano que tenía libre. James se enjugó los ojos, y levantó la mirada. Allí fue cuando los vio, sentados frente a la chimenea, Lily con el libro abierto, y Sirius tirado en el sillón con expresión somnolienta.

  • Ah, Sirius… - murmuró - ¿Te despertamos?

Sirius negó con la cabeza. Emily se acercó a Lily.

  • ¡Estás leyendo el libro que te presté! – dijo, con sincera alegría. Lily sonrió y asintió.

  • Está genial, Emily…muchas gracias por prestármelo… ¿Dónde están Mora, Remus y Peter?

  • Se fueron a Herbología – contestó ella – Yo me volví, ya que yo tengo hora libre, y James tenía que buscar su libro, así que...

Lily asintió, cerró el libro y lo guardó en su mochila.

  • Yo me voy también, no quiero llegar tarde – dijo. Sirius se levantó del sillón, mientras Emily se sentaba en el sillón. James tomó su libro, que estaba sobre una mesa, y luego se acercó a Emily y la besó con ternura. Sirius giró la mirada y se acercó al retrato.

  • Nos vemos en una hora – oyó que James le murmuraba a Emily.

  • Será demasiado para mí – dijo la voz de Emily, y como no dijeron nada más, Sirius supuso que volvían a besarse. Luego, James apareció a su lado.

  • ¿Vamos? – preguntó. Sirius asintió y salió, no sin antes dirigirle una mirada de profunda tristeza a Emily, quién le dio la espalda en el instante.

Y de esa forma, pasaron dos meses. Todo siguió igual. James y Emily seguían exactamente igual que en septiembre: distantes, felices, y por las apariencias, muy enamorados. Sirius y Lily ya se habían hecho a la idea de que sus respectivos mejores amigos salieran juntos, pero eso no impedía que cada vez que los vieran se dieran la vuelta. Sin embargo, Lily se daba cuenta de que ya no le molestaba tanto. Claro que su corazón se encogía, su estómago se retorcía y su piel se tensaba, pero veía que Emily era feliz, muy feliz, y eso la ponía feliz a ella. Hasta admitía que se veían muy bien juntos, aunque de vez en cuando una imagen de ella y James se le venía a mente sin darse cuenta. Mora, por su lado, seguía muy nerviosa, pero trataba de contenerse…o Remus trataba de contenerla. Sirius, por su lado, se daba cuenta que poco podía hacer por sí mismo, así que se limitaba a aceptar la relación de su amigo. Emily y James se veían muy felices juntos, pero sin embargo, se estaban separando de sus amigos. Todas las noches se quedaban hasta muy tarde hablando en voz baja en un sillón, cabezas juntas, bien alejados de los demás, mientras que durante el día estaban mano con mano por todos lados, y no se separaban ni un minuto. Un miércoles por la tarde, James, Sirius, Lily, Mora, Remus y Peter volvían de herbología, dispuestos a tirarse a descansar un rato, cuando se encontraron a Emily hablando con la profesora McGonagall al lado del tablón de anuncios de la Sala Común. James se acercó a ella y le tomó la mano, mientras los demás miraban con curiosidad. Emily parecía muy interesada. Finalmente, la profesora terminó de colgar el anuncio que venía a poner, y salió por el retrato. Todos se acercaron a donde estaba Emily.

  • ¿Qué ocurre? – preguntó Lily.

  • Parece que organizaron una salida nocturna a Hogsmeade este sábado, sólo para chicos de sexto y séptimo – explicó Emily – Parece interesante, ¿A qué si?

  • ¡Claro! – exclamó Mora – Hogsmeade, luna, estrellas, Remus…

Lanzó un suspiro, y Remus la miró de reojo, con expresión de susto, mientras todos reían.

  • Se ve interesante – admitió Lily - ¿Van a ir?

  • ¡Por supuesto! – dijo Emily – Y parece que va a haber algún tipo de fiesta en Las Tres Escobas…creo que es día de cincuenta por ciento de descuento en bebidas o algo así…

  • Perfecto – dijo Peter – Pagar menos, tomar más.

James rió, y le pegó en la cabeza.

  • Bueno…me voy a buscar mis libros - dijo – Nos vemos mañana, chicas…

Todos asintieron, y se dirigieron a sus respectivas habitaciones. Antes de irse, James tomó a Emily de las mejillas y le dio un apasionado beso, que ella correspondió. Lily subió a su habitación con Mora detrás, lo mismo que Sirius, Remus y Peter.

  • ¿Luego bajas? - susurró James. – Necesito ayuda con Transformaciones…

  • Vale – dijo ella, y subió detrás de Mora. Abrieron la puerta de su habitación, y las tres chicas entraron. Emily se tiró en la cama, mientras Lily y Mora se cambiaban el uniforme en silencio.

  • ¿Qué piensan de la salida del sábado? – preguntó Lily, sentándose de piernas cruzadas sobre su cama y abriendo sus cuadernos.

  • Que será provechosa… - dijo Mora – Imagínate, los negocios abiertos por la noche…será divertido.

  • ¿Qué salida? – preguntó Ayleen, entrando en la habitación junto a Mary.

  • ¿No leyeron el cartel? – preguntó Emily – El sábado se está organizando una salida nocturna el sábado, a Hogsmeade, para los alumnos de sexto y séptimo…

  • ¡Excelente! – exclamó Ayleen, tomando uno de sus peluches y tirándose sobre la cama - ¿Irás, Mary?

  • Por supuesto – contestó ella, sentándose sobre su cama – Oye, Emily, desde que sales con James me da que él se preocupa más por ti que por el Quidditch… ¿Podrías recordarle que en dos semanas es nuestro primer partido, contra Hufflepuff?

Emily rió, mientras Mora fruncía el ceño, y Lily fingía concentrarse mucho en sus deberes de Herbología.

  • Claro… - dijo Emily – Por cierto, el próximo entrenamiento es el Lunes…¿no?

  • A las seis – afirmó Mary. Emily se levantó.

  • Vale…voy a verlo ahora, así que le recordaré.

Mary sonrió.

  • Gracias…

Emily, sin siquiera quitarse el uniforme, salió de la habitación, haciendo volar su nueva lacia cabellera castaña, producto de su arreglo para la fiesta. Mora resopló, se tiró en su cama y se tapó con un almohadón, mientras Lily suspiraba y Mary y Ayleen se miraban extrañadas.