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Historia 27506 — capítulo 36

  • ¿Una hermana?

Remus asintió. Era treinta y uno de diciembre. Se encontraba sentado, con Mora en las rodillas, mientras Lily, James y Sirius lo escuchaban atentamente. Emily estaba encerrada en su habitación.

  • ¿Y nunca nos dijiste nada? – preguntó James extrañado. Remus negó con la cabeza. Lily sostenía con fuerza la carta de Sarah, y lloraba silenciosamente.

  • Lo siento… - se disculpó Remus.

  • Remus – le dijo Sirius – entiendo que sea difícil para ti, pero tienes que comenzar a confiar un poco más en nosotros, amigo. Lo de tu licantropía lo averiguamos solos, y todo salió bien, ¿no es cierto? Somos tus amigos, Lunático.

Remus bajó la mirada. Mora lo abrazó con fuerza.

  • Bueno, eso ya está…ya nos has contado, ¿no? – James sonrió débilmente - ¿Y ahora te ha enviado una carta diciéndote que quiere verte? ¿Y qué vas a hacer?

Remus se encogió de hombros.

  • No lo sé…piensen que no la veo desde hace doce años. ¿Qué hay si se decepciona de mí? Además, piensen que mi madre nos abandonó…no sé si le dará mucho gusto verme.

Lily suspiró desde el piso, donde se encontraba sentada abrazando sus rodillas.

  • Remus, el hecho de que no la veas hace doce años es una razón para ir a verla. ¿Cuántas veces has oído que se reencuentren dos hermanos que no se veían hace tanto? Es tu oportunidad, Remus. Tu oportunidad de completar tu vida. Además, Mora ha hecho todo esto para que volvieran a verse. Y ella quiere verte. ¿No es más que suficiente?

Remus suspiró. Entonces, Emily bajó corriendo las escaleras.

  • Lily, necesito… - al notar que Sirius estaba allí, se puso roja y bajó la mirada – esto…

  • Ahora voy – dijo Lily – Remus…piensa en ello. Me parece que debes ir a verla. Si quieres…

  • Puedo acompañarte – ofreció Mora. Remus sonrió, y le besó la frente.

  • Me encantaría.

Lily se levantó, y subió detrás de Emily. Sirius suspiró.

  • Emily está rara – dijo Mora – está…triste.

  • No creo que lo que le pase es que está triste – dijo Sirius amargamente, mirando hacia la ventana. Todos lo miraron.

  • ¿Ocurrió algo, Sirius? – preguntó James. Sirius les contó lo que había ocurrido el día de navidad, con un tono de amargura en la voz que ninguno de ellos le había notado jamás. Al terminar, todos se habían quedado con la mano en el pecho.

  • Ay – dijo Mora - ¿Emily se comportó así, de verdad? No parece algo que ella haría…

  • Créelo – le espetó Sirius – porque eso es lo que hizo.

Mora negó con la cabeza, y miró como Sirius suspiraba.

  • ¿Saben qué es lo peor de esto? – lo demás negaron con la cabeza – Que no puedo enojarme con ella. No puedo hacerlo…la situación es para que yo me enoje. Me dolió mucho lo que me dijo. Pero…al verle el rostro…al ver su estado…al verla a ella…

James le palmeó la espalda. Sirius se levantó, y se sentó en el alféizar de la ventana.

  • ¿Emily? – preguntó Lily, mientras entraba al dormitorio. - ¿Qué necesitas?

Emily dudó un instante.

  • Eh… necesito que me ayudes con…mi…tarea de Pociones.

Lily arqueó las cejas.

  • Emily…estamos de vacaciones.

Emily miró por la ventana, y luego suspiró, y se sentó en el alféizar a observar el exterior, dónde los copos de nieve caían desde hacía una semana. Lily se sentó frente a ella, y le puso una mano en la rodilla.

  • Emily, te ocurre algo – no era una pregunta. Emily miró a Lily a los ojos, y notó la preocupación en ellos. Negó con la cabeza.

  • Nada, Lily, es…son los exámenes. Me tienen muy estresada y…

Lily se llevó un dedo a los labios, y Emily se calló. Lily sonrió débilmente.

  • Emily…te conozco. – dijo – y te aseguro que no es eso lo que te ocurre. ¿Quieres contarme?

Emily no contestó, y continuó mirando hacia fuera. Lily suspiró.

  • ¿Ocurrió algo con…Sirius?

Emily volvió a quedarse callada. Lily comprendió.

  • Ay, Emily… ¿Qué ocurrió?

Emily suspiró, y le contó lo que había pasado en Navidad. Al terminar, notó que se había puesto a llorar, y se enjugó las lágrimas lo más rápido que pudo.

  • Y lo peor es que me arrepiento de lo que he dicho – admitió – pero…no me da la cara. No puedo ir y pedirle disculpas así como así…

  • ¿Por qué no? – preguntó Lily. Emily lanzó un sollozo.

  • Lily, yo he estado enfadado con él por cuatro meses, y no he querido perdonarlo. ¿Por qué él me perdonaría a mí ahora?

  • Podrías intentarlo – propuso Lily. Emily negó con la cabeza. Lily lanzó un bufido – Emily…él ha tratado de que lo perdones todo este tiempo. Si tú crees que lo que hiciste está mal, ve y pídele disculpas. Y si no te las acepta…tú ya no te sentirás mal, porque ya hiciste lo que debías hacer.

Emily abrazó sus rodillas, y ocultó el rostro.

  • El problema es…que no sé si yo podrían ir a pedirle disculpas, porque no sé si quiero perdonarlo – Lily arqueó las cejas – Yo siento que ahora estamos a mano…pero estamos a mano de forma distanciada. Él me hirió, yo lo herí…y ahora nos odiamos mutuamente. Pero…no estoy segura de que nos odiemos. ¡Ay, Lily, no entiendo nada, y me siento tan mal!

Lily la abrazó con fuerza, mientras ella lloraba sobre su hombro.

  • Tranquila, Emily… todo va a solucionarse – la tranquilizó. Emily asintió con el rostro oculto en su hombro.

Las clases recomenzaron el lunes cinco de enero. Aunque para entonces, todo seguía igual. Remus y Mora se amaban más que nunca, sobre todo después del regalo que Mora le había hecho a él. Lily y James se veían como amigos, y se llevaban muy bien, aunque Lily seguía sin aflojar su postura. Emily y Sirius, por su lado, casi ni se miraban. Ambos sentían demasiada vergüenza como para mirar al otro a la cara. Sirius estaba enojado porque ella lo había tratado mal después de todo lo que él había hecho. Ella estaba enojada por lo mismo de siempre, aunque se sentía muy culpable, y ello no podía cambiarlo.

El miércoles por la mañana, James abrió los ojos muy lentamente. No quería levantarse: había tenido el sueño más hermoso de su vida. Soñó con Lily, con su cabello, con su aroma, con su sonrisa… no quería despertar. Quería que aquello fuera un sueño eterno. Sin embargo, los rayos de sol se colaban por la ventana, y sus párpados no lograban absorberlo todo. Trató de cerrar más fuerte los ojos y recordar, pero no pudo, así que estiró su brazo y tanteó en la mesa de luz, en busca de sus anteojos. Cuando los hubo encontrado, se los puso y abrió lentamente los ojos. Al mirar a su derecha, notó que Remus no estaba en su cama. Y luego recordó que Remus tenía Runas Antiguas, junto con Emily y Lily. Luego miró a su izquierda, dónde Sirius dormía plácidamente. James se sonrió al ver cómo dormía su amigo: parecía de película. De costado, con el cabello prolijamente sobre la cara, un brazo colgando y el otro tomando la manta.

  • M… - oyó que decía en sueños - …ly…

James se incorporó, pero con un movimiento brusco tomó sus mantas y se cubrió el torso desnudo. ¡Sí que hacía frío! Pero claro, considerando que estaban a siete de enero… con cierta dificultad, sacó de dentro de las sábanas su brazo, y tomó el reloj de su mesada de luz. Al verlo, se cayó de la cama.

  • ¡James! – exclamó Sirius, abriendo los ojos al oír el impacto e incorporándose - ¿Qué ocurrió?

  • ¡Son las diez y veinte, Canuto! – exclamó, levantándose y desenredándose las mantas - ¡La clase comienza en diez minutos! ¡Despierta a Colagusano, vamos!

Milagrosamente, llegaron a la clase a tiempo. La profesora McGonagall no había llegado. Al ver llegar a James, Lily se dio la vuelta y le sonrió. James le devolvió la sonrisa, y se sentó junto a Remus. Sirius dirigió su mirada hacia dónde Emily estaba sentada con Ayleen, pero ella miraba al frente con mucha determinación, por lo que solo le vio la espalda, y se sentó junto a Peter.

  • Oye, Lily – le susurró Mora - ¿Qué hay ahora entre tú y James?

  • Somos amigos – contestó Lily – muy buenos amigos.

Mora arqueó las cejas.

  • Claro, y yo soy la reina de España… - Lily bufó – Enserio, ¿qué pasa entre tú y James?

  • Somos amigos, sólo eso – contestó Lily, quién ya había sacado su libro de transformaciones, su pergamino, su pluma y su tintero, y aguardaba la llegada de la profesora McGonagall. Mora la miró con curiosidad.

  • Lily…dime… ¿qué harías si James se te declara? – preguntó. Lily no contestó, aunque Mora notó como sus mejillas adquirían un ligero tono rosado.

  • No lo sé – contestó al fin – porque…de verdad quiero que lo haga. Si se me declara, sabré que nada le importa, y que de verdad me ama…pero no sé si siento la suficiente confianza como para decirle que si.

  • Pero lo quieres – objetó Mora.

  • Sí – admitió Lily – pero eso no significa que él me quiera a mí.

Mora bufó silenciosamente, mientras la profesora McGonagall entraba al aula. Los saludó con el clásico “buenos días”, y comenzó su clase. Mora, por su lado, no parecía en nada interesada por lo que la profesora decía.

  • Eres peor que Emily – musitó. Lily, sin quitar la vista del frente, frunció el ceño - ¿Qué? ¡Es verdad! No, no es verdad. Emily es peor, definitivamente peor. ¡Es una testaruda! Sirius la ama, ella lo ama…y aún así, se ven y se asesinan con la mirada. ¡Que dúo de tontos! Tú, por tu lado, al menos te llevas bien con James. ¡Pero mira que estar en la duda de salir con él, si sabes que él se muere por ti desde que te conoció! – Lily la miró, y trató de advertirle con la mirada, pero Mora no lo notó – De verdad, Lily, creo que tú y Emily deberían dejar sus orgullos de lado e ir y encajarles un buen beso a esos dos tarados. – Lily se llevó un dedo a los labios, con expresión nerviosa, pero Mora estaba tan concentrada en su perorata que ni lo notó – Tendrían que seguir el ejemplo de Remus y yo, que somos la pareja perfecta...si Emily perdonara a Sirius, y tú aceptaras a James como es, todo sería perfecto, pero…

Oyó una tocecita detrás de ella, y Lily se llevo la mano a la cabeza. Mora se giró lentamente, para encontrarse cara a cara con la profesora McGonagall.

  • Eh…hola – Mora sonrió con inocencia – Lindo día, ¿no?

  • Sí, lindo día - admitió la profesora McGonagall - lástima que no podrá disfrutarlo, ya que estará encerrada en las mazmorras el resto de la tarde limpiando el aula de Pociones. Siga acumulando castigos, señorita O’Connor, y ya veremos cómo le va. Le agradecería que dejara de psicoanalizar la vida romántica de sus amigas, y en cambio escuche lo que queda de mi clase. Quiero verla después de la hora para arreglar su castigo de esta tarde.

Se dio la vuelta, mientras Mora despotricaba en silencio contra la profesora McGonagall.

  • Vieja arpía – continuaba murmurando mientras se dirigían al Gran Salón, cuando se juntaron después de la hora de Pociones de Emily y Lily. – maldita zorra…

  • ¡Hey, que es la profesora McGonagall! – se quejó Lily, y Emily asintió. Mora suspiró exasperada.

  • ¡Apóyenme! – pidió. - ¡Son mis amigas!

Lily y Emily rieron, y entraron al Gran Salón. Mientras estaban almorzando, entraron los cuatro merodeadores. Emily corrió la mirada, y ellos fueron a sentarse a la punta de la mesa.

  • Emily, ¿piensas perdonar a Sirius alguna vez? – preguntó Mora, exasperada – O… ¿pedirle disculpas, tal vez?

Emily suspiró.

  • Por favor, no me hablen de eso… - pidió. Lily pudo notar la profunda tristeza que emanaban los ojos de su amiga, y asintió. Luego, se levantó.

  • Vamos, chicas – dijo, para distraer a Mora del tema – Tenemos que buscar los libros de encantamientos.

Mora asintió, al igual que Emily, y las tres salieron del Gran Salón. Antes de irse, Lily le dirigió una mirada de complicidad a James, y al ver que este la estaba mirando, se sonrojó, pero le sonrió dulcemente, y salió detrás de sus amigas. James sonrió, y levantó temblorosamente su mano derecha, pero luego, al verla salir, la bajó y suspiró.

Sus amigos lo miraron.

  • ¿Qué vas a hacer, James? – le preguntó Remus. Él se encogió de hombros.

  • Le prometí que la esperaría – explicó James – así que eso haré.

  • ¡Pero no puedes esperarla hasta que se decida! – exclamó Sirius - ¡Eso puede ser dentro de ochenta años!

  • Pero no puedo estar con nadie sabiendo que la amo a ella – confesó James. Sirius y Remus se lanzaron una mirada de pena.

  • Escucha, James – dijo Remus – creo que deberías poner las cosas en orden. Ninguno de los dos puede más con esta situación.

  • Sí, además ella quiere que te le declares – explicó Sirius. Los otros tres lo observaron con extrañeza - ¿Qué? ¡Es verdad! Aunque ella diga lo contrario, es obvio que quiere que le demuestres tu amor.

  • ¿Cómo lo sabes? – preguntó James. Sirius se encogió de hombros.

  • Primero, estuve mucho con ella cuando…ya sabes… - cortó la frase, y James suspiró.

  • Cuando salía con Emily.

Sirius asintió. Peter oía todo con mucha curiosidad.

  • Segundo…psicología femenina. Ellas nunca, pero nunca, te dirán lo que quieren.

  • Sigamos al experto – dijeron James y Remus a coro, y ambos estallaron en carcajadas. Sirius frunció el entrecejo.

  • Búrlense si quieren, pero eso no ayudará a James.

James dejó de reír al instante. Remus le palmeó la espalda.

  • Sirius tiene algo de razón, James… deberías ir y decirle a Lily lo que sientes. Arriésgate por ella.

James asintió con firmeza, se levantó.

  • ¡Le diré lo que siento a Lily! – exclamó. Los otros tres lo vivaron, y lo siguieron hacia las puertas del Gran Salón. Mientras tanto, una niña de tercer año y su amiga habían oído toda la conversación, y se miraban perplejas.

  • ¡James Potter se le va a declarar a Lily Evans! – susurró una.

  • ¡Vamos a ver! – dijo la otra.

Ambas se pararon, y siguieron a los cuatro chicos. Antes de salir, una de ellas le dijo a un grupo de Ravenclaws:

  • ¡James Potter va a declarársele a Lily Evans!

El grupo entero intercambió una mirada de incredulidad, y siguieron a las chicas. Uno de ellos, al pasar por al lado de un grupo de Hufflepuffs de quinto, murmuró:

  • ¡James Potter va a decirle algo importante a Lily Evans, pero no sé bien qué es!

Todos se miraron.

  • ¡Tal vez quiera decirle que se le rompió el regalo que le dio en Navidad! – propuso uno.

  • ¡O tal vez quiera decirle que en realidad es un vampiro! – propuso otro. El grupo entero comenzó a seguirlos. Para cuando Sirius se dio cuenta, ya había medio colegio siguiéndolos.

  • Eh…Remus… - dijo - ¿Queremos tanto público?

Remus miró hacia atrás, y se sobresaltó.

  • Eh… - miró a James, quién caminaba muy decidido – mejor dejémoslo, que no pierda la inspiración.

Sirius rió por lo bajo, y continuó caminando. Hacia el final del montón, algunos decían que James Potter iba a comerse a Lily Evans con papas al horno. Entonces, ocurrió lo que todos esperaban. Arriba de las escaleras, Lily dobló en una esquina, riendo junto a Emily y Mora. Cuando miró hacia abajo, y vio a tres cuartos de su colegio, y encabezando, a James, Sirius, Remus y Peter, se sobresaltó.

  • ¡James! – exclamó, bajando un par de escalones, mientras Mora y Emily miraban la escena incrédulas - ¿Qué…?

  • Escucha, Lily – dijo James desde abajo. – Quiero que escuches, porque será la última vez que te lo repita.

Lily cerró la boca, y se llevó una mano al pecho. Mora y Emily se lanzaron una fugaz mirada cómplice. James se arrodilló, mientras el colegio entero sostenía el aliento.

  • Lily – comenzó – Lily Evans. Sé que he prometido no entrometerme, y dejar correr nuestra amistad. Sé que he prometido no arruinarlo todo. Pero no soy capaz. No soy capaz, Lily, porque…porque no puedo verte y sentir que no eres mía – Lily arqueó las cejas – lamento si suena un poco brusco, pero es la verdad. No puedo verte sabiendo que no puedo…que no puedo quererte. Siento que quererte está prohibido. Eres como… como la chica inalcanzable – Lily sonrió enternecida - ¿Y sabes por qué? Porque te amo – Lily dio un respingo involuntario, que James omitió completamente – Te amo desde el primer día en que te vi. Te amo desde que te conocí. Siempre traté de llamar tu atención…pero siempre erraba. Y terminaste odiándome. Nunca voy a perdonarme por eso, Lily. Por eso, decidí que lo mejor era dejar mi forma de ser de lado…sólo para agradarte. Al menos eso. Pero terminé poniéndola peor de lo que estaba. Y lo lamento mucho. Lamento mucho si te lastimé, o si te traté como no querías ser tratada. Lamento mucho estar hoy, ahora, diciendote esto, Lily, pero necesito decirlo, porque si no voy a tener esta piedra en el estómago por el resto de mi vida. Te quiero. Necesito que lo sepas. No me importa lo que pienses de mí después de esto, sólo quiero que lo sepas. Sin embargo…me gustaría que…que confíes en mi. Que me des una oportunidad. No te pido que nos casemos, ni que tengamos hijos y vivamos en los suburbios en una casa con un labrador retriver. Sólo una salida a Hogsmeade, o…una cena a la luz de la luna, o…algo así. Sirius seguro sabe organizarlo – Sirius bufó divertido. Lily rió por lo bajo – Lily…sólo lo diré una vez… y si me contestas que no, prometo que nunca más volveré a molestarte, y me alejaré de tu vida para siempre. Pero…sólo quiero saber si…podrías…salir conmigo. Lily Evans, ¿saldrías conmigo?

Lily se quedó callada. James continuaba esperando su respuesta, expectante, mientras todo el colegio dirigía su mirada hacia Lily. Emily sonrió, y se acercó a su amiga.

  • Dime, Lily – le susurró, haciendo que Lily se sobresaltara - ¿Estás dispuesta a dar…el gran salto?

Lily miró hacia abajo, y notó que había unos diez escalones entre ella y James. Miró a Emily a los ojos, y sonrió. Luego, se dio la vuelta, mirando a James.

  • Sí – contestó. James sonrió sinceramente, y se levantó, mientras Lily saltaba de las escaleras y caía a sus brazos, y él…la atajaba espectacularmente. Dieron una vuelta, una vuelta en la que sintieron que no había nada a su alrededor, mientras se miraban a los ojos fijamente. James sonreía como nunca. Lily reía de la expresión de James. James se acercó a su oído, y le murmuró:

  • Je t’aime… - Lily se sonrojó, pero se acercó a su oído y le contestó:

  • Je t’aime plus – James la miró incrédulo.

  • ¿Desde cuando sabes francés?

Lily se encogió de hombros. James sonrió.

  • Por eso te amo y no por eso, - recitó - por tantas cosas y tan pocas, y así debe ser el amor.

Lily no reaccionó al instante. Luego, se llevó las manos a la boca.

  • ¡Pablo Neruda! – exclamó. James sonrió aún más.

  • Entrecerrado y general - continuó, mientras Lily sonreía enternecida - particular y pavoroso, embanderado y enlutado, - James se acercó a su boca, mientras Lily sentía como sus mejillas ardían. No le importaba que medio colegio estuviera mirando. - florido como las estrellas – Lily sentía el aliento de James, pero no se apartó - y sin medida como un beso.

Dicho esto, juntaron sus labios, para unirlos en un simple pero significativo beso. Lily tomó las mejillas de James con sus manos, mientras él la abrazaba por la cintura y la mantenía a centímetros del suelo. Sirius, al ver que todos habían quedado paralizados, levantó sus manos y aplaudió una vez. Remus lo imitó. Pronto, todo el colegio estaba aplaudiendo. Emily y Mora se abrazaron, y saltaban juntas gritando de alegría, mientras Mora lloraba. Algunos silbaban. Pronto, tanto Sirius, Remus y Peter como Emily y Mora se habían acercado a la nueva pareja, y los abrazaban como si fueran recién casados.