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Historia 27506 — capítulo 5

  • Oye, Mora… ¿me parece a mí o has cambiado? – le preguntó James a la mañana siguiente – Sé que no te he visto mucho, pero en el último mes me pareció que eras…no sé…más…

  • ¿Fea? – preguntó Mora, dolida.

  • ¡No! Fea nunca – Mora sonrió – Pero…distinta. Mira, de hecho… cuando te vi la primera vez, creí que tenías ojos marrones. Sin embargo, ahora que te veo bien, los tienes bien azules…me parece que nunca te miré lo suficiente.

  • Es que hemos descubierto que es una metuloqueseamaga. – explicó Emily.

  • ¿No será metamorfomaga? – preguntó Remus.

  • Sí, eso.

  • ¡Ouau! – exclamó Peter - ¡Increíble!

Los demás asintieron, maravillados. Se encontraban en la sala común, sentados frente a la chimenea, y por alguna razón, los chicos estaban vestidos como para salir. En ese momento, Lily bajó por las escaleras, con una bufanda al cuello, un gorro en la cabeza y un tapado largo con el escudo de Gryffindor.

  • ¿A dónde vas? – le preguntó Emily.

  • Querrás decir adónde vamos – le sonrió Lily – A Hogsmeade.

  • ¿A dónde? – preguntó Mora, extrañada.

  • Es el pueblo – explicó Remus – a los alumnos, a partir de tercer año, se les permite ir al pueblo de Hogsmeade algunos fines de semana. Y hoy ha sido acordada una visita.

  • Aah, ¿ese era el letrero que todos leían el otro día? ¿Decía que hoy tenían autorización para ir al pueblo? – preguntó Emily.

Remus asintió.

  • Pero…tenemos un problema – murmuró Lily – Ellas…a ellas nunca les hicieron la autorización. Sus padres deben firmar una autorización pero, ellas…bueno…no tienen padres. ¿Cómo van a salir así?

  • Por eso no hay problema – exclamó James, sonriente – Yo fui a hablar con la profesora McGonagall. Me dijo que el director les dio el permiso, que pueden salir.

Todos lo miraron extrañados.

  • ¿Desde cuándo tan amable, Potter? – le preguntó Emily, sospechando de una posible broma pesada.

  • Desde que ayer me dijiste que no las había ayudado en nada. Me pareció mal, y pensé en que la salida a Hogsmeade podría ser la mejor ocasión para demostrarles que tan buen amigo soy.

Lily bufó. Mora rió, y Emily lo besó en la mejilla.

  • Gracias, James… - sonrió – Eres más amable de lo que te creía.

La chica se levantó, se acomodó la falda y subió a su habitación a ponerse abrigos. Mora y Lily la siguieron.

Hogsmeade era el lugar más increíble que alguna vez se hubiera visto. Como era invierno, los techos de las casas, los árboles y las calles estaban cubiertos de nieve. Según Emily, todas las casas, por sus techos de paja y su aspecto adorable, parecían la casa de la galletita de jengibre. En cada puerta había algún adorno de Halloween: o una calabaza con cara maléfica que flotaba en el aire, o un espantapájaros, o una calavera colgada de la puerta… Al primer lugar al que entraron, por influencia de Mora, la amante de los pájaros, fue a la oficina de correos. Había montones de lechuzas de distintos tamaños y colores dormitando en las estanterías, con distintos números colgados al cuello.

  • ¿Por qué lechuzas? – preguntó Emily, quién estaba fascinada porque cada día aprendía algo nuevo.

  • Porque los magos no usan un correo como los muggles…

Muggles eran los no-mágicos, como bien habían aprendido las dos muchachas el primer día de clases.

  • …usan lechuzas. Son como las palomas mensajeras, solo que son lechuzas – explicó Lily, quién estaba feliz por poder explicar todo lo que ella sabía.

  • Impresionante… - murmuró Emily.

Luego fueron a Honeydukes, el negocio de golosinas. Antes de entrar, Emily comenzó con el clásico discurso de “no compren mucho, vamos a engordar…” pero al cruzar la puerta, tuvo que callarse. Había todo tipo de dulces. Pero, cuando se dice todo, no es “mucho”, si no lo que es dicho: TODO. Desde ratones de helado hasta chupetines con sabor a sangre. Sabores insólitos, mágicos, dulces, salados, agrios… todo lo que se les pueda ocurrir. Lily y Mora la miraron sonrientes, ella se encogió de hombros y comenzaron a buscar.

Al salir se dirigieron a Zonko, el negocio de chascos, y luego a Sarah Tulipa, Moda para jóvenes Magos y Brujas. Cuando estuvieron cansadas de tanto caminar y recorrer, Lily ofreció llevarlas a conocer Las Tres Escobas, el bar del lugar. Mora y Emily aceptaron encantadas. Se sentaron en una mesa alejada, y Lily fue a buscar las bebidas.

  • Aquí tienen – dijo, cuando volvió, dejándoles una jarra a cada una de un líquido naranja y espumoso.

  • ¿Qué es? – preguntó Mora.

  • Se llama Cerveza de Manteca. Es realmente reconfortante…pruébenla.

  • ¿Cerveza? Pero se supone que… - comenzó Emily, pero Lily la interrumpió con una sonrisa:

  • No se preocupen, no tiene alcohol, es perfectamente legal.

Emily le dio un sorbo, y sintió como todo su cuerpo se calentaba. Era delicioso, y reconfortante. Mora cerró los ojos.

  • No me hablen – dijo.

  • ¿Por qué? – preguntó Lily, extrañada.

  • Quiero disfrutarlo al máximo.

Emily y Lily rieron. En ese momento oyeron una risa aguda, y vieron a Madame Rosmerta, la dueña y cantinera del bar, riendo a mandíbula batiente. A su lado se encontraban James y Sirius, sonrientes y galanes, junto a un algo avergonzado Remus y un emocionado Peter.

  • Es así, Rosmie, no es ninguna broma – sonrió Sirius.

  • Nosotros nunca mentimos, Rosmie… - dijo James, poniendo la cara más seria que pudo.

Lily bufó.

  • Siempre lo mismo…les encanta llamar la atención – dijo, y se volvió hacia sus amigas. Las miró fijamente, y luego suspiró.

  • ¿Qué pasa, Lily? – le preguntó Mora.

  • No, no es nada, es que…ya hace un mes que somos amigas.

  • ¿Y?

  • ¡Que no sé casi nada de ustedes! Sé que no recuerdan nada, pero…

  • Sí recuerdo algo – dijo Emily de repente.

Las otras dos la miraron.

  • Bueno, primero, recuerdo quién soy – sonrió – Y eso lo recuerdo bien. Recuerdo que nací el 9 de enero…

  • ¿El 9 de enero? – preguntó Lily – Igual que…

Pero se calló. Emily la observó un instante, como esperando la respuesta, y al no escuchar una, continuó:

  • Sí, el 9 de enero cumplo…bueno, en realidad no sé cuántos cumplo, eso sí no lo recuerdo…pero imagino que 16, porque si estoy en sexto año…bueno, no importa.

  • ¿Y tú, Mora, cuando cumples? – preguntó Lily, con la pera apoyada sobre las manos.

  • El… 3 de Noviembre – sonrió Mora.

  • Eso es… ¡en 3 días! – exclamó Lily, emocionada – Vamos a hacerte una fiesta.

Guiñó el ojo. Mora sonrió satisfecha.

  • ¿Recuerdas algo más? – preguntó Lily, mirando a Emily.

  • Sí…sentimientos.

  • ¿Sentimientos?

  • Sentimientos extraños…como…tristeza…sé que en algún momento de mi vida me sentí muy triste…por algo…luego deseos fuertes…

Emily miró a sus amigas. Ambas la observaban con fascinación. Sonrió.

  • Pero son sentimientos solamente. Quiero decir, no están ligados con ninguna situación que yo recuerde, ni nada parecido…solo a veces recuerdo eso. Y hay uno más…

  • ¿Uno más? – preguntaron las otras dos a la vez.

  • Sí, pero este es un poco más…claro. En algún momento de mi vida, sufrí mucho…por cuestiones románticas. No sé qué, exactamente, ni cómo, y menos con quién, pero sufrí muchísimo por amor.

Lily tenía la boca ligeramente abierta. Mora se acomodó en su silla, y miró hacia la ventana.

  • Sólo espero que no me pase con R…

Se calló. Sus amigas la miraron extrañadas.

  • R…Rita. – concluyó, sonrojada.

  • ¿Rita?

  • Sí, Rita. ¿Vieron esa muchacha, Rita Skeeter, esa niña que anda husmeando en todos lados? La que está en segundo, creo, o tercero. Por ahí.

  • Primero: ¿Cómo es que te sabes los nombres de los alumnos de segundo con un solo mes en el colegio? – preguntó Emily – Segundo: ¿Por qué sufrirías por amor con una niña de doce años? No serás…

La miró con cara de asco. Mora bufó.

  • No, idiota…Aún me gustan los hombres – Emily suspiró aliviada. Ya había alejado su silla – Es que esa niña…me pidió ayuda para conquistar a alguien. Y yo la estoy ayudando…y no quiero que me pase que a ella le pase que sufra por amor.

  • Esa es la frase más clara que he oído – dijo Lily en tono sarcástico.

  • Vamos, ustedes me entienden… ¡No sean pesadas!

Lily y Emily rieron. Luego se levantaron y salieron nuevamente al frío helado. Emily reía tranquilamente, pero Lily no pudo olvidar lo que ella dijo. Seguramente eran pistas para averiguar quién era, y no las dejaría pasar.