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Historia 27506 — capítulo 6
El hecho de que el cumpleaños de Mora estuviera tan cerca sorprendió a todos. Sin embargo, a pesar del corto plazo que tenían, Emily y Lily se esforzaron en prepararle la fiesta. Por supuesto, los chicos ayudaron, pero la dificultad con la ayuda estaba en las caras que ponían Emily y Lily cuando Sirius y james se acercaban.
El 3 de noviembre, un martes, Mora se levantó con un tremendo dolor de espalda, causado por dos muchachas de considerable estatura que se le tiraron encima a las siete y media de la mañana.
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¡Feliz cumpleaños! – gritó Emily, eufórica, abrazando a su amiga.
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Que los cumplas feliz…que los cumplas feliz… - cantó Lily, radiante.
Mora se incorporó con una mano en las costillas, adolorida, aunque sonriente.
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Gracias, chicas…Aunque traten de no romperme las costillas la próxima vez…
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No, las costillas no, te romperemos otra cosa – bromeó Emily, y las tres rieron. Luego se ducharon, se pusieron los uniformes y bajaron a desayunar.
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Feliz cumpleaños – le deseó Remus a Mora, cuando la vio entrar. Ella se puso roja.
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G-Gracias… - Emily y Lily se miraron, y rieron. James se acercó a Mora, y le revolvió el cabello.
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Listo, ahora te pareces a mí, ¿qué mejor regalo de cumpleaños? – le dijo, sonriente, mientras Mora se tocaba el revoltijo que tenía por cabello, que no la dejaba ver nada - ¿Preparada para la fiesta de esta noche?
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¿Fiesta? – preguntó Mora - ¿De verdad hay fiesta? ¿No era una broma?
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¿Broma? – Sirius se levantó, dejando su taza de café - ¿De verdad crees que nosotros bromeamos cuando hablamos de fiestas?
Emily bufó, y se sentó a desayunar junto a Lily. Sirius sonrió, y se sentó a su lado.
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¿Por qué no aceptas que estás muerta por mí, Mily? – dijo, seductoramente.
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¿Por qué no aceptas que eres un idiota, Black? – Emily había comprendido el comentario de Sirius del otro día, y sentía que reventaba de ira. No podía estar más sentada allí. Se levantó, tomó su mochila, y salió del Gran Salón. Sirius la observó irse.
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La pongo nerviosa…primer signo de que está muerta por mí – Remus y Lily bufaron. Mora y James rieron, y Peter no se enteró de nada. Estaba demasiado concentrado en otra cosa mucho más importante: ¿cereales o tostadas?
Esa noche, la fiesta comenzó a las ocho en punto. Sirius y James habían conseguido un pastel enorme de frutillas con chocolate, preparada por los elfos de las cocinas, y otra de chocolate con avellanas, que alcanzaba bien para la sala común entera. Remus había conseguido un aparato de música, y Lily y Emily se habían encargado de todo el resto.
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Aún no entiendo por qué no ayudas, Pettigrew – le reprochó Emily a Peter - ¡Vamos, haz algo, hombre!
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¡Naaah! – Peter estaba sentado sobre el sillón, mirando como todos hacían el trabajo sucio. Lily le tiró un almohadón, y Remus amenazó con echarle un maleficio. A regañadientes, aunque asustado, Peter se levantó y comenzó a colgar las guirnaldas.
La fiesta estuvo genial. Todos se la pasaron muy bien. Se divertían con las gracias de Sirius y James, bailaban, comían, charlaban…Pero, lo más importante, la que mejor se la pasó, fue Mora. Recibió muchos regalos, empezando por el bonito collar de Emily y el bolso de Lily. Sí, lo sé, son regalos muggles, pero a todos les sirve un bolso, y no me van a negar que un collar sea un buen regalo. En fin, sin embargo, Emily estaba segura que el regalo que a Mora más le había gustado, después de la fiesta y el abrazo de todos sus amigos, fue el bonito lobo de peluche que Remus le regaló. Se puso toda roja, y murmuró un “gracias, es precioso” casi inaudible. A eso de las tres de la mañana, se encontraba junto a sus dos amigas y los cuatro chicos, hablando sobre la fiesta.
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Estuvo genial, muchas gracias – sonrió Mora – De verdad les agradezco, son…
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Ni lo menciones – contestó James con un gesto de indiferencia – Si a nosotros nos encanta organizar fiestas.
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Sobre todo para los amigos – sonrió Remus, y Emily creyó ver un brillo de decepción en los ojos de su amiga. Estaban repartidos de una forma poco conveniente: Mora estaba sentada en el piso, con la espalda apoyada sobre las piernas de Lily, quien estaba sentada en un sillón individual. James estaba sentado en el alféizar de la ventana, y Remus y Peter en un sillón, enfrentados a Lily y Mora. Emily y Sirius, frente a la chimenea, en un sillón lo suficientemente grande como para que Emily no tuviera que tocar a Sirius. Este, sin embargo, parecía muy divertido, y poco a poco se iba acercando a ella, aprovechando que estaba distraída con la conversación.
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Estoy muerta – declaró Emily – encima mañana hay clases. ¡Pero no me puedo ir a dormir, aún tengo demasiada adrenalina!
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Tienes razón – asintió Lily – La verdad, es que yo tampoco…mañana no vamos a poder ni concentrarnos.
Emily rió.
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Te vi bailando, Mily – le dijo Sirius, y ella se dio cuenta de que estaba demasiado cerca, y se alejó – Te veías preciosa…
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Gracias, Black – Emily arqueó las cejas - ¿Qué estás tramando?
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¿Yo? Nada… - cada vez estaba más cerca de ella. Los demás comenzaban a sospechar que estaría a punto de pasar, pero ninguno se alejó: todos querían ver el espectáculo. Emily se estaba alejando cada vez que Sirius se acercaba a ella. Se estaba teniendo que acostar en el sillón, porque ya no quedaba más espacio. Tuvo una milésima de segundo para mirar atrás, y se le ocurrió el plan perfecto. Decidió seguirle la corriente.
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Sí, Black…también te vi bailar. Debo admitir que no bailas nada mal… - sonrió maliciosamente.
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¿Ah, sí? Pues no eres la primera chica que me lo dice…
Emily cerró los ojos, impaciente.
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¿Vas a besarme? – le preguntó de una, sintiendo la respiración de Sirius sobre ella. Sirius sonrió, dudoso.
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No – contestó finalmente – No voy a besarte.
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¿Ah, no? ¿Por qué no?
Lily comenzaba a impacientarse. James miraba la escena más que divertido.
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Porque voy a esperar a que digas las palabras mágicas.
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¿Las palabras mágicas, Black?
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Sí, Mily, las palabras mágicas. Quiero que me digas… “Sirius, me gustas…”
Emily sonrió, y murmuró algo. Sirius la miró extrañado.
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¿Qué dijiste?
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Las palabras mágicas, Black.
La boca de Sirius estaba cada vez más cerca. Todos los demás se habían dado cuenta ya de lo que planeaba Emily. Excepto Peter, claro. Sirius sonrió seductoramente.
- Lo siento, no te oí… dilo de nuevo. Quiero oírlo.
Emily abrió la boca lentamente.
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Entonces vas a tener que esperar, Black – Emily sonrió, y le encajó toda la torta de chocolate con avellanas en la cara, la cual no había sido probada. Lily y Mora lanzaron una carcajada.
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¡La p…! – comenzó Sirius, incorporándose, pasándose las manos por el rostro, tratando de quitarse el chocolate, al menos de los ojos. James reía con ganas, y Remus bufó divertido. Emily se incorporó, se acomodó la falda, y se dirigió a las escaleras que daban a los dormitorios de las chicas.
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Deberías haberme besado cuando tuviste la oportunidad, Black – le dijo, antes de pisar el primer escalón, con una sonrisa de autosuficiencia en el rostro – Te hubiera seguido el juego. Pero fuiste muy lento… Me gustan los besos, Black, pero no es fácil encajarme uno. Moraleja: nunca hagas esperar a una chica, porque tienes el riesgo de ganarte su dulzura…aunque no en un buen sentido.
Dicho esto, subió hacia las habitaciones de las chicas, muerta de risa, seguida por Lily y Mora. Sirius se quitó el chocolate de la cara, entre las risas de sus amigos, y dijo con una sonrisa:
- Esto significa el comienzo de una guerra.