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Historia 27506 — capítulo 7
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¿Quidditch? ¿Qué es quidditch? – preguntó Emily, interesada, el viernes por la tarde, mientras iban hacia el retrato de la Dama Gorda después de la última clase.
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Es un deporte mágico – explicó Lily – que se juega sobre escobas voladoras.
Emily y Mora la miraron extrañadas, y luego recordaron que estaban en un colegio de magia.
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Bueno, cuenta – le pidió Mora.
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Es el deporte más popular en el mundo mágico. – explicó la pelirroja – Siete jugadores por cada equipo. Tres postes de cada lado. Cuatro pelotas: la quaffle, dos bludgers y la snitch.
A Emily le resbalaba. No le interesaban mucho los deportes. Sin embargo, Mora parecía muy interesada, y escuchaba a Lily como si no hubiera oído su voz en años.
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El guardián es como…el arquero en football. Se ocupa de cuidar los postes para que la quaffle no pase por ellas. Los cazadores son como los delanteros, se ocupan de tratar de meter goles a través de los postes. Luego están los golpeadores: se ocupan de alejar las bludgers.
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¿Por qué alejarlas? – preguntó Mora.
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Porque las bludgers se ocupan de golpear a los jugadores. Y los golpeadores, con un bate, las alejan de los jugadores de su equipo.
Emily bufó divertida. ¿Pelotas que trataban de matarte? ¿Qué clase de deporte era ese?
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¿Y qué más? – preguntó Mora.
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Bueno, luego está, como último jugador, el buscador… ¡Quimera parlante! – exclamó Lily dirigiéndose al retrato de la Dama Gorda, el cual se abrió y dejó ver la Sala común de Gryffindor. – Bueno, ¿Dónde estaba? Ah, sí, el buscador…el buscador. El buscador se encarga de buscar la snitch, una pequeña pelota dorara que vuela por todo el campo a una velocidad increíble. Sólo hay un buscador por equipo, y…
¡PLAF!
Lily y Mora se dieron la vuelta, sobresaltadas, para ver como un líquido violeta transparentoso, con algunas manchas amarillas, resbalaba por la cabeza de su querida amiga Emily.
- ¡Ah, Mily, lo siento! – se oyó la voz de Sirius del otro lado de la sala común. El chico se acercaba a ellas con una sonrisa de oreja a oreja, mientras por detrás James y Peter se morían de risa, y Remus trataba en vano de disimular su sonrisa – Estaba tratando de que cayera en el tacho que hay a tu lado, pero creo que no le di… Aunque no me di cuenta…tal vez debería haber preparado algo un poco más “dulce”, porque lo necesitas… Estás bastante “ácida”
Emily se paso una mano por un lado de la cara, luego la otra por el otro lado, luego una mano por el cabello, y miró el líquido violáceo, siempre con expresión calmada. Luego miró a Sirius, y tomó aire.
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¡BLACK, VOY A MATARTE! – gritó, y comenzó a perseguirlo por toda la sala común, saltando encima de los sillones, de las mesas, y subiendo a las escaleras que daban al cuarto de los chicos. Lily y Mora, sabiendo lo que ocurriría a continuación, se sentaron en los sillones, y continuaron hablando.
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¡Vamos, sigue contando! – la incitó Mora. Lily la miró incomoda.
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Mira, yo solo puedo explicarte un poco las reglas – dijo – Pero no puedo contarte mucho más. ¿Por qué mejor no le preguntas a Potter? Estoy segura que si de Quidditch se trata, te explicará absolutamente todo.
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No sé de qué hablan, pero al escuchar “Potter” y “Quidditch” me interesé – James se sentó junto a Mora. Remus y Peter también se acercaron.
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¿Para qué sirve el buscador? ¿Se juega al quidditch aquí, en Hogwarts? ¿Hay mundiales, y cosas así? Explícame todo lo que sepas – pidió Mora, acomodándose para quedar enfrentada a James. Él sonrió.
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Bueno, el buscador es el que se encarga de atrapar la snitch. Básicamente, es el jugador más importante del equipo, porque el buscador que atrape la snitch gana ciento cincuenta puntos para su equipo. Los tantos de las quaffles valen diez, entonces normalmente el equipo que atrapa la snitch gana, a menos que el otro equipo le lleve más de quince tantos de ventaja. Sí, cada casa de Hogwarts tiene un equipo de quidditch. Yo soy el capitán del de Gryffindor, y uno de los tres cazadores. El año pasado ganamos la copa, porque se juegan torneos. También hay una liga profesional.
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En ese sentido es como el football – explicó Lily.
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Sí, claro… - era lógico que James no tenía ni la menor idea de lo que era el football. Sin embargo, continuó como si nada – Mi equipo es el Pride of Potree. Es el segundo mejor en la liga – irguió el pecho con orgullo – Y luego, claro, estoy por el equipo de Inglaterra.
Mora se quedó con la boca abierta. Lily miró a Remus, y se sonrió: se notaba en su rostro que no soportaba que la chica estuviera tan apasionada por algo que contaba otro.
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Sigue contando, sigue contando – rogó Mora.
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Bueno…
¡BOOM!
Todos se sobresaltaron, y giraron sus miradas hacia las escaleras que daban a las habitaciones de los chicos. Emily bajaba por ellas, aun con el cabello violeta, pero con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
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¿Qué le hiciste a mi amigo? – preguntó James, asustado.
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¿Yo? Nada… - Emily sonrió – Con su permiso, me voy a ir a duchar…tengo que quitarme esto antes de la cena.
Inmediatamente después de que ella subiera por las escaleras de las chicas, Sirius bajó por las otras. Estaba todo chamuscado, tenía el cabello parado y la ropa algo rota. Lily no pudo contener una carcajada.
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¡Está loca! – exclamó el chico - ¡Casi me mata!
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¿Qué hizo? – preguntó Remus.
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¡Me lanzó un hechizo disparo de flechas! Se aprendió cada hechizo…es bastante rápida. Ahora, si me disculpan, voy a arreglarme el cabello.
Dicho esto, subió hacia los dormitorios de los chicos. Lily bufó divertida.
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Los que se pelean… - comenzó, con una sonrisa.
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…se aman – terminó Mora, y ambas rieron. James las miró extrañado.
A la mañana siguiente, Mora entró al Gran Salón a las once de la mañana. Lily y Emily se encontraban ya allí, desayunando y charlando animadamente. Por suerte, Emily había logrado quitarse todo el líquido violeta del cabello, y este volvía a ser castaño, ondulado, suave, y a veces algo despeinado. Mora miró hacia el fondo de la mesa: Allí estaban Remus, Sirius y Peter, rodeados por un par de chicas de séptimo año, y riendo muy divertidos. Sintió una punzada en el pecho al ver al primero charlar con una rubia de Ravenclaw. No le hizo caso, y se sentó junto a sus amigas.
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Buenos días – saludó Emily, haciéndose a un lado. Mora se sentó junto a ella.
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Buenos días… - saludó - ¿Dónde está James?
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¿Desde cuándo te interesa? – le espetó Lily.
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No, sólo preguntaba…
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Está en su entrenamiento de Quidditch.
Mora levantó la mirada. Era su oportunidad. Su oportunidad de ver quidditch. No la desperdiciaría por un estúpido desayuno.
- Iré a ver – declaró, levantándose – No quiero perdérmelo.
Emily sonrió.
- De acuerdo, te entiendo…vete.
Mora se apresuró a salir del Gran Salón, y dirigirse a… ¿A dónde tenía que dirigirse? No tenía ni idea de dónde quedaba el campo de Quidditch. Optó por salir afuera. Allí los vio: del otro lado del colegio, siete escobas volaban bien alto. Mora sonrió, y se dirigió hacia allí.
- ¡Vamos, vamos, más ánimo! – gritaba James a su equipo - ¡Nuestro primer partido es el sábado próximo, y todavía nos falta pulir algunas cosas!
Sin embargo, su equipo no podía más. Ya no volaban bien. Mary McDonald, la guardiana, ya no atajaba nada, y parecía una borracha sobre la escoba. Solo faltaba que hipara, y estaba completa. James optó por dejarlos descansar un rato, y durante un entrenamiento en la semana hacerles sacar sus verdaderas habilidades. Suspiró, y les dijo que fueran a cambiarse, que el entrenamiento había terminado. Todos tomaron sus escobas y se dirigieron a los vestuarios. Sin embargo, James se quedó: una silueta conocida se acercaba hacia ellos.
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Hola, O’Connor – saludó James con una sonrisa, mientras Mora se acercaba corriendo.
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¿Me lo perdí? – preguntó, y cuando James asintió, lanzó un grito de decepción - ¡No puede ser! ¡Yo quería verlos!
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Si quieres, puedo volar para ti – James le guiñó el ojo. A Mora se le iluminó el rostro.
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¿Lo harías por mí?
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¡Pues claro! Si volar no me cuesta nada.
Mora se sentó en el campo, y observó fascinada como James daba unas cuantas vueltas al campo, y metía algunos tantos con la quaffle.
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Increíble… - murmuró ella, cuando el chico bajó finalmente – Me da algo de vergüenza pedirte esto, pero…
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Dime – James sonrió. Mora bajó la mirada.
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¿Menseñariavolar?
James abrió los ojos bien grandes.
- Lo siento, no te entendí.
Mora tomó aire.
- ¿Me enseñarías a volar?
James sonrió.
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Claro.
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Sirius…tengo algo que confesarte – dijo Remus, mientras bajaban por las escaleras del vestíbulo, yendo hacia el campo de quidditch a buscar a su amigo. Peter continuaba desayunando.
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¿Qué pasa, Lunático? – preguntó Sirius.
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Creo que me gusta una chica… Bueno, no lo sé en realidad, no me doy cuenta, yo…
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Remus, ve al grano – Sirius sonrió – Si te gusta una chica, quieres besarla. Si no te gusta, no quieres.
Remus hizo un gesto de impaciencia.
- No es eso, Sirius – Remus lo miró fijamente – Creo que una chica me gusta enserio. No es que me parezca linda, ni que quiera algo con ella una noche y después adiós, como tú con todas las chicas… - Sirius bufó – Es que…me gusta enserio. Y quiero tener algo con ella, pero a la vez no…y el no es muy fuerte. Pero…el sí también lo es.
Se acercaban al campo de Quidditch. Ya estaban saliendo afuera por las puertas de roble.
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Es que es extraño, porque es la única chica que sé que no se fijará en mí, y por la única por la que de verdad me preocupo, pero…
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Remus – lo interrumpió Sirius, parándose en seco – Dime que esa chica no es Mora.
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¿Eh? – Remus se sonrojó ligeramente. – Bueno, en realidad…sí.
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Entonces estamos en problemas.
Le señaló el campo de Quidditch, donde Mora se encontraba en brazos de James, tomada de su cuello, con una escoba en el piso, y a tres centímetros de su rostro.