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Historia 27515 — capítulo 7
Estaba sentada en un banco de la biblioteca soportando las furtivas miradas de las Slytherin, “piensan que soy una roba chicos”. Me levanté de la mesa en la que estaba sola para ir a la Sección Prohibida, allí nadie me molestaría. Pedí permiso a la señora Pince y me interné por los pasillos hasta que llegué a una mesa circular. Me senté y noté la presencia de alguien detrás mía, pero no me paré a mirar quién era, estaba muy concentrada en la lectura.
-Hola Granger- saludó Malfoy.
-Piérdete- dije yo rápidamente.
-Pero si ayer me besaste…- dijo él burlón y cuando quise darme cuenta le tenía acorralado contra la pared con la varita en su cuello. Pasaron por mi mente las imágenes da aquella pelea en tercero, en la que yo había hecho uso de la fuerza. Sonreí para mis adentros, esta vez no iba a ser menos. Intenté hablar, pero él se me adelantó.
-¿Todo esto es por un beso?- preguntó él.
-Un beso que me ha hundido la vida por tu culpa, pero eso no volverá a pasar- dije yo decaída, recordando cómo me miraban todos.
-¿Eso piensas?- preguntó él.
-Si- contesté yo firmemente.
-Pues yo no creo eso- dijo él acercando sus labios a los míos hasta fundirlos en un beso. Era la primera vez que besaba a alguien, “¡no!, le estoy dando a Malfoy mi primer beso”, pensaba la parte racional de mi mente, pero lo cierto es que mi cuerpo se rindió ante el beso, era una sensación increíble. El finalizó su beso apartándome el flequillo de los ojos. Ese beso había sido auténtico. Se fue y yo me quedé a solas, “besa muy bien”, pensaba mi corazón, “¡¡¡No, has malgastado el primer beso!!!”, pensaba mi mente. Lo cierto es que ahora si que estaba confusa, ¿me gustaba Malfoy?
Subí a la torre como si estuviera en una nube, lo cierto es que como ese beso no había sido falso, había disfrutado en parte con él. Aunque odiara a Malfoy con todas mis fuerzas, recordaba haber visto una chispa de amor en su fría mirada. Me mordí los labios recordando cómo me había besado y cómo mi cuerpo había intentado resistirse al principio, pero al final había acabado disfrutando. Llegué a la torre y me tumbé en la cama, notando mi respiración y cómo mi corazón latía fuertemente. Bajé al jardín a reencontrarme con mis amigos, “no les contaré lo del beso”, pensé.
-Buenas, chicos- saludé dirigiendo a los gemelos una mirada fulminante.
-Buenas, Hermione y perdona por lo de ayer, no queríamos causarte problemas- dijo Fred agachando la cabeza.
-¡Pues me los habéis causado!- grité yo de repente a los causantes del odio que ahora me tenían todos.
-¿Qué te ha pasado? Tú nunca te pones así- preguntó Ron.
-Lo siento, de verdad, es que tus hermanos le gastaron una broma a Malfoy y, bueno, digamos que ahora todos la han tomado conmigo- contesté.
-¿Sólo por eso? Creo que te falta algún detalle…- dijo Harry.
-Vale, os lo contaré- dije yo comprobando que no había nadie por el alrededor y comencé a relatarlo.
-¡No me lo creo!-dijo Ginny.
-Pues es cierto, vale, por eso los de Slytherin me miran mal, porque según Pansy yo me eché a los brazos de su novio- dije yo recordando cómo se había puesto Pansy al verme con su novio.
-Bueno, será mejor que nos vayamos, tengo clase y no quisiera llegar tarde y ver la cara que pondría McGonnagal- dijo Ginny levantándose.
-Te acompaño- dije yo levantándome también.
-Bien, hasta la bromilla de por la noche- se despidió Ginny. ¡La broma!, lo había olvidado, hasta ahora no me parecía malo, pero después del beso… nada había vuelto a ser igual.
Subí la escalera acompañada por Ginny en silencio, hasta que decidí hablar:
-Sabes Ginny, lo del beso no fue lo único que me hizo Malfoy- dije yo.
-¿Qué fue lo que te hizo?- preguntó Ginny muy seria.
-Lo cierto es que… bueno, en la biblioteca, me besó- dije yo casi sudando por la presión.
-¡¡¡¡Voy a matarle, y no me detengas!!!!- gritó Ginny muy enfadada.
-El caso es que bueno, me gustó el beso- dije susurrando lo último.
-No me lo creo- dijo Ginny riéndose.
-Es cierto, y eso me duele- dije yo apartando mi mirada de los ojos azules de mi amiga.
-Si tú lo dices…- dijo Ginny mirando a otro lado- bueno, te veo esta noche, ¡Adiós!
-Adiós- dije yo plantando dos besos en la cara de mi amiga.
-Bien, ¿petardos?- pregunté yo mirando a los gemelos.
-Si, señora- dijeron ellos a coro.
-¿Calefacción?- pregunté mirando esta vez a Harry.
-Lista- respondió él mirándome.
-¿Ron está asegurándose de que no venga Malfoy mientras ponemos los petardos?- pregunté yo mirando a todos.
-Si- respondió Ginny.
-Bien, solo falta mimetizarnos y colocar la artillería- dije yo sacando la notita que contenía la fórmula del hechizo. Nos mimetizamos a la perfección, nadie podría vernos.
-Bien, ya sabéis lo que hay que hacer- dijo Ginny y todos comenzaron a poner petardos.
Oímos pasos y dejamos de colocar cosas. Nos limitamos a pegarnos contra la pared, al fin y al cabo, no podían vernos. Vimos cómo Malfoy entraba en la habitación seguido por sus amigos, entre los que figuraban Pansy y sus amigas.
-Que gran idea dar aquí la fiesta, dracosín- decía Pansy agarrando a Draco por el brazo y besándole en la mejilla. Noté cómo mis mejillas ardían de odio al ver a Pansy, miré a Ginny que estaba en lo alto de una escalera colocando los petardos de dragón (supuestamente podían verse entre ellos).
Puse la mano en uno de los tubos y noté cómo el agua caliente subía por ellos. Se podía escuchar cómo los petardos silbaban al encenderse. Salimos corriendo de la habitación y pegamos los oídos a la pared, habían comenzado a explotar algunos petardos. “¡Malfoy está dentro!”, pensé entrando en la habitación.
-¡Draco, sal!- grité yo volviendo a salir. Draco salió de la habitación cubriéndose la cabeza con las manos y deslizándose entre la muchedumbre. Llegó hasta donde estábamos nosotros, por suerte no tenía muchas quemaduras.
-¿Estás bien?- pregunté yo acariciándole la mejilla. Por suerte mis amigos no estaban allí para verlo, les habría dado un pasmo.
-Si, Hermione, estoy bien- dijo él. “Me ha llamado por mi nombre”, pensé.
-Me alegro, sube a la torre y no le cuentes esto a nadie, ¿entendido?- pregunté yo esta vez seria.
-Supongo que ahora te lo debo, de acuerdo, no se lo diré a Pansy- dijo él marchándose. No me lo podía creer, le había salvado la vida a mi enemigo.