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Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 5
Capítulo 5: El corazón de un Black [El comienzo de una ¿amistad?]
Fuera de esa sala todo se volvió mucho más claro y más doloroso. Caminaba por donde Draco me guiaba, sentía su mano sujetando fuertemente la mía, como si en cualquier momento fuese a desmayarme.
Mis lágrimas brotaron con más facilidad y no tuve necesidad de reprimir los innumerables sollozos que se me escapaban, mi mente evocaba esos gestos y esas verdades silenciosas que en menos de 20 minutos hicieron trizas mis sentimientos…y mi corazón: esa mirada que nunca encontró la mía, ese silencio que no merecía ninguna excusa, la cobardía y culpa reflejada en cada rasgo de su tez, la furia contenida al no poder desmentir todo lo que Draco decía…
Al fin llegamos a lo alto de una torre, debíamos atravesar medio colegio y subir cientos de escalones pero no me importaba; las almenas de aquel torreón me invitaba a ver el espectáculo invernal que la naturaleza me ofrecía…la nieve había parado, pero todo lo veía blanco: las montañas, los prados, los árboles, jardines, la cabaña de Garrid, hasta el lago tenía una gruesa capa de nieva cubriendo su congelada superficie.
Pude ver las estrellas tiritando y la bella luna llena alumbrando con su tenue luz, una luz fría a pesar de todo…tan fría como la nieve y tan fría como mi corazón. Las lágrimas que empañaban mi mirada no me impidieron darme cuenta de lo bello que lucía todo desde esa altura, pero no estaba de humor para disfrutarlo…avancé inconcientemente hacia atrás y, abrazándome a mí misma, resbalé por la pared de la torre hasta sentarme en el congelado suelo…qué más daba si me enfermaba?, la verdad a mi no me importaba.
Sólo unos segundos después Draco se sentó a mi lado, casi había olvidado su presencia, y con un movimiento de varita transformó su capa en una acolchada y calientita cobija con la cual nos cubrió. Hasta ese momento noté que el aire de la noche era de un frío tan endemoniadamente invernal que adormecía la piel de la cara, y en mi caso, de las piernas y brazos.
-
Gracias- le dije débilmente.
-
De nada- sonrió también- hace mucho frío y no creo que esos bonitos trapos tuyos tapen mucho.
Reí la broma, pero la verdad era que no, no tapaban nada.
-
No solo por la cobija…Gracias por lo que dijiste en la fiesta.
-
Solo dije la verdad- esta vez no sonrió, al contrario, parecía molesto y más serio que nunca- sobre ti y sobre él, es un reverendo idiota.
Lo miré y hasta entonces me percaté de que nunca jamás en lo que llevaba de conocerlo, le había visto hablar así.
- Por qué? Por qué de un día para otro dejas de ofenderme y decirme cosa y media? Por qué ahora me defiendes y me tratas bien?
Meditó la respuesta, y la verdad era que no había que pensar mucho, ya lo había dicho horas antes cuando subía con Ginny y conmigo a la torre de Ravenclaw. Total, respondió:
- Ya había dicho por qué, bueno, solo una parte, cuando estábamos con Ginny: los dos teníamos un objetivo esta noche, que era fregar a ese Weasley, lo logramos…en segunda, ahora los patanes son ellos no yo y en tercera…ayer-dudó un poco- ayer que te vi llorando, sufriendo sola y tan vulnerable me recordaste mucho a mí…
Me sorprendió un poco pero seguí escuchando:
Mucho de lo que sufrí y sigo sufriendo no lo sabe nadie, nadie está conmigo…no tengo verdaderos amigos Hermione, y si he de ser franco- me miró- las personas a veces necesitamos a alguien, necesitamos compañía.
Ayer me vi reflejado en ti viviendo uno de tantos momentos por los que he pasado y por muy hija de muggles que seas supe que sufrías como sufro yo en bastantes instantes de mi solitaria y repugnante vida…
Ese tipo de similitudes de las que me doy cuenta ahora hacen que deje atrás los retrasados prejuicios de pureza de sangre que tenía, me hacen ver más claramente que nunca que tu eres tan humana como yo, que eres incluso más vulnerable que yo y que muchas otras personas… y que necesitabas a alguien.
Son ese tipo de cosas que me hacen darme cuenta de lo idiota que he sido contigo y que me hacen ver que, si hay segundas oportunidades en la vida, oportunidades que no puedes dejar pasar, ésta, la de estar contigo platicando y riéndonos y llorando es una de ellas.
Lo miré fijamente tratando de encontrar un atisbo de mentira en eso ojos grises, pero no, de hecho no había visto una mirada tan sincera en mucho tiempo…quizá por ello la esquivé como una verdadera cobarde. Pero el siguió:
- Así que, si gustas que nuestra relación siga como antes, adelante, sólo tienes que decírmelo…mi arrogancia no se termina, pero en lo personal no me importaría demasiado dejar que las cosas sigan pasando como hasta ahora…podríamos ser amigos. Cómo ves tú? Te agrada la idea… Granger?
Su respuesta me había dejado tan satisfecha, tan segura de haber escuchado una verdad en serio que accedí con una gran sonrisa.
- Me agrada Malfoy…en verdad me gusta la idea.- y estrechamos nuestras manos en un segundo pacto, mucho más fuerte y desinteresado que le primero que habíamos hecho.
Es irónico, pero ahí arriba, en lo alto de esa torre me di cuenta que hay cosas que se pierden pero que llegan otras en el momento preciso para hacerte ver que ese es el verdadero sentido de la vida: perder y ganar.
Nos quedamos unos minutos en un silencio reflexivo, y después como si fuese algo de lo que dependía la vida misma me atreví a hacerle una pregunta, me lo pensé bien pero a estas alturas era evidente que las cosas no podían marchar mal entre nosotros, y eso era extraño…
-
Draco…tu crees que yo…bien, te daría vergüenza salir conmigo? Y …que te vieran los demás?- no me atrevía a verle la cara pero el sonido de una risa divertida hizo que le mirara sonrojada por el atrevimiento y la pena, y un poco ofendida.
-
Lo siento…en verdad- pero se siguió riendo con ganas
-
Draco…no era para que te burlaras ¬¬
-
Yo…no, perdón. Está bien…mira, no, no me daría pena salir contigo frente a las narices de quien fuera…pero en verdad te importa tanto?
-
No es eso, es que…para ser sincera me sentí muy…
-
Humillada?- completó la frase por mi.
-
Sí- dije con un hilo de voz.
-
No te preocupes por pequeñeces, eso realmente no debería afectarte, pero viendo la situación y tomando en cuenta que tú estas enamorada de ese gañán pues…
-
Lo sé, no era así, no sé que sucedió, pero en verdad me siento mal, antes no me importaba…no sé…
-
Estas enamorada, eso pasa.
-
Soy tan fea?
Diablos!!! No puede evitar taparme la boca arrepintiéndome por la estúpida pregunta que acababa de formular…que…quería que el hipogrifo más grande del mundo me comiera… O///O Enterré la cara en los brazos con la sangre hasta el tope y el corazón latiéndome con fuerza…pero era algo que me estaba planteando muy seriamente…si no, no lo hubiera soltado así.
-
Vaya…no pensé que eso te importara tampoco- me miró, sentí su mirada- pero no debes apenarte…es decir, todas las mujeres son vanidosas- sabía que eso lo había dicho para que no me sintiera tan mal.
-
Perdón yo…no es que me importe…
-
Por supuesto que sí…no lo hubieras preguntado entonces…y no te sonrojes- me dijo serio. A veces me seguía dando miedo.
-
Lo siento.
-
No.- respondió mirando a la luna fijamente.
-
No…no qué?
-
No lo sientas…y no eres fea.
-
P-Pues…vaya…no lo digas por compromiso, solo di la verdad…sé que no soy rubia, ni tengo los ojos azules o verdes, ni un cuerpo despampanante, ni cara de muñeca de porcelana…es decir, simplemente soy yo…soy Hermione.
Desvió sus ojos grises de la luna llena y me miró…un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-
Y eso es lo que importa de verdad, que seas tú, por que eso es lo valioso de una persona, que sean auténticas, y no que busquen parecerse a alguien o aparentar ser alguien que no son.
-
Eso creía…solo que
-
Hay personas que no lo valoran,- asentí- también lo sé, yo fui una de esas personas….una de las que preferían estar con una envase lindo a estar con un contenido valioso…pero me reivindiqué…por qué crees que no invité a Pansy? Es una pesadilla…- negó con la cabeza, pesaroso.
Y me reí en serio, no es que no lo supiera, pero escuchar que alguien que no fuera un Gryffindor lo decía, y más siendo Slytherin, tenía gracia. Pansy era la chica más codiciada de esa casa…
-
Y tampoco lo dije por compromiso- me dijo él sacándome de mis divertidos pensamientos haciendo que pusiera mi semblante serio de nuevo- es que, tu tienes un encanto del que muchas carecen… y un cerebro también.
-
Ay Draco!- le reproché.
-
Pues es la verdad! Querías la verdad no? Ahí la tienes- sonrió con suficiencia- Eres brillante, tienes una personalidad como pocas, es agradable estar contigo (hasta era agradable molestarte, por qué crees que siempre lo hacía?) y sabes valorar lo verdaderamente importante…quizá por eso comprendo lo difícil que es para ti y lo mucho que te duele perder a tus dos mejores amigos.
Pero ellos se lo pierden- sonrió aún más- cambias a dos buenos para nada por uno que vale toda la pena del mundo.
Los dos reímos y pronto nos dimos cuenta que era muy tarde, así que bajamos y delante del retrato de la Dama Gorda me despedí de él.
-
Muchas gracias por todo Draco.
-
De nada, ya sabes que de ahora en adelante estoy para ti, es decir, para lo que necesites.
-
Gracias de nuevo…peor no te creas, se me hace de lo más raro que no nos estemos peleando.
Y obedecí el impulso que sentí de abrazarlo, gesto que, al principio pareció no haberlo practicado mucho en su vida, pero que no rechazó.
-
Nos vemos luego. Oye, te quedarás a pasar las vacaciones aquí?
-
Es lo más seguro, ya sabes que, bueno, mi casa estará sola…mucho más de lo que ya estaba…- salió de su nostalgia- de todas formas te veré seguido. Buenas noches, hasta luego!
-
Hasta luego Draco!
Y lo último que vi fue que dobló una esquina para bajar las escaleras, con el porte orgulloso, digno de él.
-
Ese era Draco Malfoy querida?- Preguntó una intrigadísima Dama Gorda, estirando cu corto cuello todo lo que podía por los bordes del retrato.
-
Eh? Ah! Sí, era él Dama …
-
Se nota algo distinto en él mi niña- se quedó pensativa unos segundos- quizá sea su mirada…sí, su mirada dice que quizá esté…enamorado.
-
Crees?? No lo sé…Dama, pensé que a una persona se le conocía a través de los años, es más, que quizá nunca se terminaba de conocerla y sin embargo…esta noche, unas horas me bastaron para darme cuenta que, si en verdad esta enamorado, se merece una chica que le quiera mucho.
Y sonreí sinceramente.
-
Creo que sí podemos ser buenos amigos.
-
Sólo eso?...bueno, si tu lo dices niña…
-
Claro querida Dama…gracias de todos modos, tengo que dormir… “tentáculo Venenosa”
-
Buenas noches mi niña- me deseó antes de abrirme al paso a la torre.
Entré por el hueco y justo para subir por las escaleras a mi habitación una fría voz me detuvo en seco.
-
Por qué tan tarde?- provenía de la butaca- de dónde vienes?, porque es obvio con quién estabas…
-
Eso no te importa Potter…
-
Por qué ahora me tratas así?
-
Por qué?...a ver deja pienso- y cínicamente hice mueca de concentración- quizá porque no me hablas, o porque te he visto 5 veces como máximo en lo que va del año y creo que exagero, o porque cambiaste, o quizá por todo lo anterior…solo regreso la indiferencia.
-
Hermione yo…-parecía apenado- lo siento, de verdad, quizá no me di cuenta, sé que fui un tonto y por lo mismo perdí a Ginny… Solo pensaba en dejar a tras todo lo que pasó y en mi intento dejé muchas más cosas, fui egoísta…y ella no…
-
No parecía importarte mucho cuando te largabas con tus amigas, o si?
-
Eso no tiene que ver!!!
-
Claro que sí!!! La lastimaste mucho Harry! Ya ni siquiera hablaré por mi, es por ella…le hiciste mucho daño…
-
Y ale pedí disculpas!!! Cuando te fuiste yo…casi me hinco para que me perdonara!
-
Y espero que no lo haya hecho aunque te hubieses arrastrado- le dije despiadada.
-
Oye ya!! Me arrepentí! Se lo dije!!
-
Harry de verdad eso no me importa, solo quiero que no le vuelvas a hacer nada…porque ya no soy la niña que te consecuentaba todo, ya acabó.
-
Se nota- dijo sarcástico- y no lo haré…ella me perdonó y no pienso desperdiciar esta oportunidad.
-
Te quiere demasiado para no hacerlo… por eso te perdonó.
-
Entonces- me miró intrigado y no sé la razón, esperanzado:- harás lo mismo?
-
Qué? Perdonarte? Soy rencorosa Harry, y no olvido tan fá…
-
A mi no! A Ron!
-
A-A Ron? Él qué tiene que ver?- pregunté rápidamente pero sentí la sangre subirme hasta el rostro de nuevo y aquel chico solo me miró divertido…y para mi orgullo eso fue como una burla- no te rías Potter…no estoy jugando.
-
Hermione- ahogo una risita-vas a perdonarlo? porque si Gin me perdonó a mí, quizá tu puedas perdonarlo a él.
-
No tengo más qué perdonarle a él que a ti, los dos se comportaron como unos verdaderos patanes, no tengo interés en ese tipo de “amigos”, así queso me disculpas…
-
Sabes muy bien que con él es otro cantar- dijo con toda seriedad, no había ni atisbo de risa en su cara.
-
Por qué ha de ser diferente?- pregunté con seguridad.
-
Porque lo quieres.
-
También te quiero a ti- ataqué.
-
Pero a él lo quieresno como amigo, o me lo vas a negar?
-
Cómo te atreves??? Lo quiero como te quiero a ti!!!
-
No es verdad- dijo tranquilo- lo quieres de una forma muy distinta a como se le quiere a un amigo! No sé por qué intentas ocultarlo, pero todas las veces que se quedaron haciendo tareas hasta bien entrada la mañana y que yo llegaba no hacían más que lanzarse miradas, que si no eran de amor, entonces no sé de qué hayan sido… Y tampoco sé porque ninguno de los dos se dijo nada desde el principio- terminó con cara de pocas pulgas.
-
Q-Qué? Principio? Decirnos?...imposible Harry, no hay nada entre él y yo- sin embargo me daba a entender que sí había algo, y no solo por parte mía, si no también…
-
Él siente lo mismo por ti Hermione!!! Y yo sé mejor que nadie que todo lo que ha hecho es una tontería, pero nunca pudo ocultarlo, nunca pudo ocultarme lo que sentía por ti. Y sí, nos íbamos a fiestas, a tomar, al desmadre…pero sin temor a equivocarme lo que más ansiaba de esas salidas era llegar aquí contigo, sentarse a tu lado y platicar contigo, y quedarse hasta las 2 ó 3 de la madrugada contigo!
-
Eso no es verdad, era puro interés personal- dije sin perder la compostura, no iba a caer en el juego de emociones en los que siempre me perdía cuando el tema de conversación era “Ronald Weasley”- además, a él le da vergüenza estar conmigo, no? Crees que voy a creer algo de lo que me dices?
-
No es así, él estaría contigo todo el tiempo frente a quien sea, si tan solo le dieras la oportunidad…
-
No Harry!, las cosas no son así…no hay oportunidades que dar porque en realidad jamás nos molestamos en darnos una si quiera.
-
Hermione, si lo vieras…esta mal! De verdad me creerías si lo vieras, tomó mucho y se la pasó llorando que te habías ido con Draco.
-
No te creo…pero me hizo pasar un muy mal rato.
-
Esta bien, ya…ahora crees que… tu podrías perdonarme?
No respondí, pero lo miré y como si no hubieran pasado estos años, me volví a encontrar con aquel extraño chico de impresionantes ojos verdes que conocí un 1º de septiembre hace 7 años en un vagón cualquiera del Expresso de Hogwarts…
-
Pues… supongo que sí- me encogí de hombros, azorada e indecisa y él me abrazó. Creo que ya lo extrañaba ^ ^
-
Gracias- susurro a mi oído- prometo no volver a fallarte, ni hacer tonterías, ni…
-
Descuidar tus estudios por ir a fiestas?
-
No
-
Ni fumar? Ni tomar? Y nada de esas amigas?
-
Nada de vicios…y nada de amigas.
-
Y tareas y…
-
Todo, prometo hacerlo todo y estar con ustedes cuando estudiemos y hagamos los deberes…eso ya me lo había hecho prometer Ginny.
-
Chica lista…
-
Sí, muy lista…creo que voy arriba, no quiero que Ron haga tonterías…
-
Anda ve y…- me callé.
-
Y?
-
Cuídalo…
Se limitó a mirarme sonriente y asentir con la cabeza, segundos después ya iba escaleras arriba.
- Porque yo ya no estaré para cuidarlo…no estoy lista para perdonarlo. Aún…