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Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 6

Capítulo 6: Mi última Navidad en Hogwarts I

Los días siguientes me la pasaba estudiando con Ginny, y Harry, aunque había veces en que nos reuníamos con Draco (veces en las que Harry no lucía bien del todo, pero sospechaba que se contenía por su novia y por mí).

Muchos alumnos de 7º se habían quedado en el castillo por Navidad, quizá queríamos pasar más tiempo ahí y aprovecharlo, por lo menos a la biblioteca sí se le sacaba el mayor jugo posible, por aquello de los ÉXTASIS.

Una tarde antes de Navidad, Ginny, Harry y Draco recibieron una nota de madame Hooch por algo de sus respectivos equipos, creo que la cosa iba porque aprovecharía al máximo tenerlos a todos ahí y había convocado a junta improvisada, el caso es que me dejaron sola en la biblioteca y llegó Luna a hacerme compañía.

  • -Hola Hermione, como estas?

  • -Hola Luna!- sonreí- bien gracias y tú?

  • Pues igual gracias…loca por los EXTSIS?

  • Algo-me carcajee- algo…pero no estarán mal, sin lios en qué meternos o persiguiendo magos tenebrosos por allá afuera no creo que afecte.

  • No lo creo, además sos un prodigio del conocimiento, así que aprobarás todo Hermy.

  • Ah gracias- me sonrojé- peor no exageres, puede que les repruebe algo y eso sería una amarga sorpresa.

  • No, no!!!....clarooo!- fijó sus ojos acusadores en mí- siempre y cuando estudies y no te distraigas…

  • Distraerme? No, créeme que no me interesa distraerme.

  • No es que quieras o no Hermione, todo el mundo sabe que en el corazón no se manda, y es difícil concentrarse con el estómago lleno de mariposas y la cabeza de corazoncitos.

Eso me dio risa, que cosas podía decir esa niña xD

  • Perdón? En mi cabeza no hay más que fórmulas y leyes de Transformaciones; fechas y nombres de Historia de la Magia; procedimientos e ingredientes de Pociones; cálculos y traducciones de Runas…en fin…y en mi cabeza no hay más que grandes vacíos cuando por estudiar se me pasa la hora de la comida ¬¬

  • Ahhh! Vamos niña! No me mientas!- me exigió con mirada dura- Y Ronald?

  • Él qué?

  • Aja! Entonces no es él! Es ese Malfoy!

Cómo, cómo, CÓMO? O_O

  • Draco es mi amigo Luna, nada más….Y de Ronald..él era mi amigo, pero ya pasó.

  • Mmm…yo pienso Hermione que para ti habrá pasado y todo lo que quieras pero ese hombre se puso la mar de mal en la fiesta…

  • Mal? En qué fiesta?

  • Pues en la que hubo en mi torre niña!!! A la que fuiste con Draco Malfoy toda despampanante come-hombres!!!

  • Come hombres? O.o…esa fiesta?...-suspiré- sería mejor no recordarla Luna..

  • Mmmm Herms, es que no te quedaste a ver ni comprobar lo que yo sí vi y escuché- se acomodó a mi lado y hacía ademanes teatrales cada que me explicaba algo- imagina esto: al sex simbol Weasley llorando patéticamente borracho porque te habías ido con esa “víbora de pantano”, escuchando “Hechizo de perdición” de las Brujas de Macbet como maniaco depresivo y diciéndole a medio mundo que era un idiota y que te quería. Algo más perturbador no he presenciado en mi vida.

Pero yo no podía imaginarme a ese asediado pelirrojo en ese estado y mucho menos por mi, había una confusión, eso estaba claro.

  • No Luna, estas mal, tiene de sobra por quién llorar, crees que se preocuparía en hacerlo por mí?- sonreí con amargura.

  • Creo que ahí te equivocas- me dirigió una mirada seria- no tiene por quién llorar más que yo, es decir, sus amigos y familia…es decir ustedes. Podrá tener un universo de estrellas a su alrededor, pero solo por muy pocas arriesgaría su vida para alcanzarlas: por las verdaderamente valiosas y brillantes…como tú.

  • No, Luna…puede considerarme lo que sea menos una estrella…

  • Ya. ya,- se levantó de su silla dispuesta a irse- te dejo estudiar pero no se te olvide la cena de mañana, vale? Es simbólicamente importante…

Aún sin habla le sonreí y salió de la biblioteca dejándome fuera de lugar, pero ya era tarde y tenía que hacer guardia de media noche, obvio que olvidé por completo quién era mi compañero de puesto….hacía tanto que ya no compartía dicha responsabilidad conmigo… por supuesto que McGonagall no lo sabía, y no sería yo quien se lo dijera.

A las 11:30 y con un abrigo calientito me dispuse a salir de la sala; pasé el retrato y bajé al segundo piso encontrándome con Ron, quien para mi sorpresa estaba leyendo sentado en el suelo y tomando notas en un pergamino.

Me sorprendí en serio, para empezar porque hacía días que no lo veía y para terminar porque estaba estudiando, o eso pensé yo, pero me seguí de largo por el corredor para dar inicio a mi ronda y me vi sorprendida por segunda vez en la noche por su voz autoritaria.

  • Hey tu! Qué haces fuera de…de…la cam..Hermione?

  • Mmm…déjame pensar- me volteé poniendo cara de concentración y pude ver que se ponía colorado- cumpliendo con mis obligaciones de prefecta, o ya se te olvidó? Digo, hay gente que sí cumple con sus responsabilidades.

  • No. No es decir…no te ví bien, lo siento.

  • Claro, si estás leyendo con la mínima luz de las antorchas a estas horas es posible que te quedes ciego…en fin me voy al otro corredor, no vaya a ser que alguien me vea contigo y tu prestigio se vaya al carajo- finalicé burlona pero cruelmente.

  • NO!, no te vayas….por favor, quédate conmigo…- suplicó dando un salto desde su asiento improvisado en la fría losa del suelo.

Me quedé ahí queriendo dar un paso que, perfectamente sabía no iba a dar, así que regresé los 180º que había rotado y quedamos frente a frente, muy cerca, por que él era quien había dado aquel paso que yo fui incapaz de avanzar.

La tenue luz de las antorchas nos iluminaba el rostro, parecía que el castillo me quería hacer una mala pasada, los personajes de los retratos murmuraban suavemente, sus voces parecían excitadas y sentí más que nunca el frío de los pasillos a esa hora de la noche.

Levanté la mirada y le ví su precioso cabello más rojo aún por el efecto de la luz del fuego sobre él: sus ojos tan inmensamente azules….esos ojos que me podían perder en 20 000 dimensiones diferentes y al mismo tiempo; cada una de las pecas que adornaban la blanca piel de su cara, una por ahí, otra por allá, pero todas igual de perfectas…

Mi hipnotismo duró lo mismo que el instante en darme cuenta lo cerca que estaba de mi, ciertamente yo no podía ni articular palabra.

  • Hermione yo…todo lo que dije en la fiesta es verdad, y también es verdad que fui y sigo siendo un imbécil por no darme cuenta de lo que en realidad significas para mí- me soltó de golpe y con decisión.

Estábamos tan cerca que podía ver mi reflejo en sus ojos, tan cerca que su aroma me embriagaba y tan cerca que el calor de su cuerpo era el único que yo podía sentir.

  • Ehmm…yo…Ron estas equivocado, cambiaste tanto que no puedo creerte, tú no eres el Ron que conocí hace 7 años, lo recuerdas? – y me sonreí con triste nostalgia- porque yo sí te recuerdo: ese 1º de septiembre en el vagón del expreso con la nariz manchada de tierra y tratando de cambiar el color del pelo de Scabbers…aquel chico que me salvó de un troll gigante junto a mi mejor amigo; aquel osado jovencito que se sacrificó por nosotros en un gigante y aterrador juego de ajedrez; un chico que no paró de molestarme desde el primer instante…así recuerdo a Ron- lo miré con expresión dura e insoldable- porque ahora eres un perfecto desconocido para mi.

Sabía que mis palabras le habían llegado porque sus ojos se cristalizaron, pero pronto frunció el entrecejo y parecía confundido.

  • En verdad recuerdas todo eso? Por qué?

  • Cómo…por qué?

  • Pues sí- se limitó a contestar y para mi sorpresa sonrió un poco- porque si me recuerdas tan bien es que algo signifiqué para ti… desde el principio.

  • Estas mal- le aclaré molesta y dispuesta a irme- solo eras mi amigo.

  • No es verdad, lo sabes, porque yo te recuerdo igual, de la misma manera Hermione, y no solo porque hayas sido mi mejor amiga por 6 años.

  • No juegues!- chillé- ya pasó, disfruta tu presente y déjame cumplir mi guardia.

  • No Hermione! No me entiendes!! Yo te

  • Señor Weasley!- una voz fría cortó el comentario de Ron y me dio pauta a seguir respirando- creo que la señorita Granger tiene razón. Cumplan con su guardia pues es una de las responsabilidades que esa insignia- Snape señaló las brillantes “P” en nuestro pecho- les otorga…a menos claro que no deseen tenerlas.

Sus negros ojos resplandecían a la tenue luz de las antorchas de una forma comúnmente maliciosa. Así que sin dirigirle palabra a ninguno de los dos, di media vuelta y seguí mi camino. Debo recordarme regalarle algo por sacarme de semejante apuro. Creo que era la primera vez que me sentía agradecida con Snape, me salvó de caer de nuevo en un juego de palabras en los que siempre caigo.


Al día siguiente desperté con un gran bostezo, pasaban de las 10:00 y hacía una mañana fría, la nieve cubría gran parte de los ventanales de la torre y el cielo era de un blanco opalino, mientras que el sol parecía apenas una mancha brillante en el firmamento.

Aquel frío invernal se sentía por donde fuese y sinceramente no tenía ni la más mínima intención de levantarme, pero recordé qué día era y supuse que si no lo hacía yo misma, una linda pelirroja lo haría apunta de patadas para la hora de la cena, si es que no llegaba. Definitivamente las mujeres de esa familia tenían el extraño don de asustar ¬¬, así que tomé un baño calientito, me vestí (lo normal: jeans, tenis blancos, suéter blanco) arreglé mi cabello con una sencilla diadema blanca y tomé mi abrigo para bajar, incluidos unos guantes (blancos xD).

Así bajé.

  • Hola Hagrid!- le saludé alegre cuando le vi caminando por el pasillo que llevaba al gran comedor.

  • Hola Hermione! Lindo tu regalo! muchas gracias!

  • Oh de nada, sabía que te gustarían!

  • Claro…aunque no podrás negar que unos dragones tamaño natural son mejores.

  • Oh…supongo, pero…en fin ¬¬

  • Y Harry? O Ron?

  • No sé- dije sin darle importancia y Hagrid puso cara de confusión- últimamente pocos son merecedores de saberlo.

  • Vaya…ese par de chicos inmaduros, deberías de darles un escarmiento!

  • Oh no! Así son felices, se nota- agregué con un dejo de amargura.

  • Pues no lo creo tanto así…

  • Ok, no, de hecho Harry ya recapacitó y con Gin va muy…

  • No es por Harry- me miró fijamente- es por Ron, se la pasa solo, ya ni siquiera rodeado de esa bola de niñas ruidosas, ni nada, a veces le veo leyendo, estudiando o tomando notas en lugares solitarios, cerca del bosque, alejado del barullo…no sé qué suceda.

Me sorprendí por ello, no por ser mala onda, pero Ron estudiando? Como aquella noche? Y solo? Yo pensé que todos los días sin verle había estado en fiestas, una tras otra…

  • Bien tengo que irme- se despidió mi amigo- Feliz Navidad Hermione!

  • Feliz Navidad Hagrid!

Seguí mi camino y bueno, como si le hubiera invocado: aquel pelirrojo venía directo a mí, leyendo, pero levantó la mirada antes de que pudiera desviarme y nos miramos mientras nuestros pies dejaban de avanzar. Creo que pudimos quedarnos así toda una eternidad pero…

  • Hermione!! – una voz inconfundible cortó esos momentos de silenciosa comunicación…una voz que había cambiado por completo y ya no era ni fría, ni tan arrogante.

Lo ví casi derrapar por el pasillo y con su rubio cabello bastante despeinado. Lo que siguió después pasó tan rápido que solo divisé al rostro dueño de los ojos azul basalto más hermosos que, lleno de furia, se volvía en dirección contraria.

  • No llegué en buen momento, verdad?- preguntó Draco mientras veíamos a Ron alejarse de nosotros.

  • Nunca estoy en buen momento junto a él- le respondí triste con lágrimas empañando mi mirada.

Pasó un brazo protector sobre mis hombros y me abrazó lo más cálidamente que su reciente experiencia le permitía.

  • Vamos, no puedes estar así en Navidad.

  • No- respiré hondo tragándome el llanto- no puedo…vamos.

Podía decir que estuve tranquila, que olvidé todo e incluso que no me importaba nada, pero en el fondo sabía que no era verdad, así que intenté disimular. Draco estuvo conmigo todo el día, y todo el día no vimos a Gin ni Harry.

Como aquella noche sería la última Navidad en Hogwarts de la generación más “especial y problemática” los profesores parecieron poner cierto esmero en el decorado y ambiente, todo estaba precioso: hadas revoloteando por todos lados, múerdago, esferas, ramas de pino, y los árboles en el vestíbulo más hermosos que nunca.

Cuando entramos al comedor nos vimos en un serio dilema…

  • En dónde nos sentamos?- preguntó Draco sacando a colación el problema que nos acuciaba.

  • Ehmmm….buena pregunta…creo que, donde quieras- me miró extrañado.

  • No tenemos muchas opciones…si te llevo a mi mesa se te echarán encima, y si me voy a la tuya habrá más de uno que me quiera clavar los cubiertos.

  • Es verdad…maldición…qué difícil!!!

  • Sí…ya!! Lo tengo!! Vamos!!! Y me arrastro hasta una de las mesas del centro: Ravenclaw.

  • Qué quieres….?

  • Hola!! Lovegood… verdad?

Sí Draco se dirigió a Luna y ésta volteó a verlo algo sorprendida, igual que todos los demás en su mesa y las otras 4 restantes.

  • Sí, así es Malfoy- acertó Luna y me saludó- Hola Hermione!

  • Hola Luna!- respondí un poco apenada por ser el centro de atención de todos esa noche. Dumbledore solo seguía comiendo con una sonrisa en su impasible rostro.

  • Bueno…Lovegood…- empezó Draco.

  • Luna, dime Luna en vista de que mejoraste tus modales.

  • Bien…Luna- los dos sonrieron- podemos…me refiero a Hermione y a mi, sentarnos contigo esta noche.

  • Ohhh claro que sí! Vamos, estos lugares están vacíos- señaló dos bancas frente a la suya.

Y así se pasó la mayor parte de la cena, en verdad agradable al lado de mis amigos…pero aún así sentía una gran tristeza y no podía evitar mirar de soslayo hacía atrás, hacia mi mesa…en donde una pelirroja, su novio y el hermano de ésta se encontraban…los dos primeros me miraban de vez en cuando y sonreían de la misma manera, pero él…Ron… parecía incapaz de dirigirme siquiera un gesto de enfado…no me registraba.

Volví la atención a mis acompañantes con algo de desilusión, quizá ni se hubiera dado cuenta en toda la noche que estuve mirándole, quizá no le importara…y sin quererlo mis ojos estaban rebosantes de lágrimas otra vez.

  • Qué tienes?- preguntó Draco con algo de sequedad pero tomando mi mano entre las suyas.

  • Nada Draco- sonreí falsamente- solo me da nostalgia.

  • Ti sienta tan mal estar lejos de ellos?

  • Sabes que sí…

  • Y por qué no vamos para allá?- sugirió Luna con aire interesante y miré a Draco.

  • Buena idea, vamos- aceptó él, pero me resistí, sería el blanco perfecto de los Gryffindors.

  • No, no quiero que hoy te la pases mal por mi culpa.

  • Tranquila, me la he pasado tan bien que simples palabras no me harán ni cosquillas- sonrió- así que prefiero que la pases bien tú.

  • Ya Hermione!!! Y si no, te ayudo a defenderlo!- me animó Luna pegando con su puño en la palma de la otra mano suya.

  • Bufffffff…ok, vamos- nos levantamos despacio- y gracias..

Mis amigos me miraron sonrientes y me siguieron. Fue una tortura, pues cada 3 pasos quería dar 10 en retirada, pero la firme mano de Draco y el cálido toque de la mano de Luna me lo impidieron.

  • Hola Gin!- saludé entre emocionada y apenada. Me esperaba una bofetada.

  • Hermione…- me respondió al verme incrédula y se lanzó a abrazarme- pensé que no…eres una tonta!!! Por qué no se sentaron con nosotros???

  • Lo siento Gin!- le dije apesumbrada y acariciándole el cabello- pero no podía venir con Draco, se lo hubieran cenado!!! Y no podía irme con él porque la cena hubiera sido yo..perdóname!!

  • Ya, ya- nos separamos- ven!- y me jaló con todo y acompañantes a sus lugares.

  • Hola Hermione- me dijo Harry con una sonrisa de tristeza pasajera- hola Luna, Hola Draco. Bienvenidos!

De nuevo la mesa nos miró sorprendida al igual que el profesorado, y decidí que nada me importaba más que pasarla lo mejor posible…y arreglar unas cuantas cosas.

Miré a Ron de nuevo, pero él parecía tener una extraña fijación con lo inanimado y nos, corrección, me evitaba lo más que parecía poder. Al final me senté frente a Harry, Ginny y Neville (que también nos miraba entre sonriente y confundido por la presencia de Draco) y al lado de Ron…yo en verdad iba decidida a arreglarlo todo.

-Hola- le dije con voz apagada por la pena pero firme.

Él no me respondió, se limitó a seguir moviendo su cuchara en el plato del postre (pastel de chocolate, y el suyo estaba intacto a pesar de ser su favorito) y sonreír de lado, con algo de tristeza en el semblante.

  • Hola Gin, Harry, Neville- saludó Draco con una inclinación de cabeza. Por supuesto, no le sorprendió la cara de neville, y para más aturdimiento de éste último mi nuevo amigo le sonrió- Esperamos no interrumpir.

  • Obvio no Draco, nos encanta la idea!- comentó Ginny con una gran sonrisa

Y la cena siguió, solo que Ron no perecía participar en ella. Hacía unos minutos que una de sus seguidoras se había sentado al otro lado, junto a él, pero Ron no le prestaba mayor atención.

Yo le sentía ido, distante, pero al mismo tiempo estaba tan cerca de mi…a mi lado. Podía sentir el estremecimiento de me cuerpo cuando él, inconcientemente, me tocaba. Su acompasada respiración parecía taladrarme los oídos, y podía percibir su claro disgusto cuando Draco participaba en la animada conversación.

Hubo unos instantes que su cuerpo se pegó tanto al mío que un suspiro se ahogó en mi garganta y me imaginé, al mirar de soslayo, una sonrisa más animada en su dura expresión.

Casi empiezo a temblar por el contacto, y estoy segura que eso le divertía, ahora entendía la sonrisa…y unos instantes después (me parecieron siglos, por qué no terminaba la cena ya? Siempre duraba tanto?) me tomó de la mano. Una mano que tenía escondida bajo la mesa y sobre mi pierna derecha quedó atrapada bajo la suya.

Todos seguían en sus asuntos, riendo, charlando, intercambiando regalos, tarjetas…pero yo estaba a miles de kilómetros por encima del suelo en un universo hecho solo para el él y para mi…únicamente para los dos, y quizá para nuestros agitados corazones.

Sus largos y cálidos dedos se entrelazaron con los míos, no sé donde habían quedado los guantes ni me interesaba, así que cuando le miré me di cuenta de que seguía con la mirada lejos de esa realidad, en el comedor, pero con una linda sonrisa surcando su rostro.

Si antes sentía el corazón en el estómago, ahora se me había disparado a la garganta y yo también correspondí al gesto, tímidamente, con inseguridad…y su sonrisa se ensanchó, y sus ojos brillaron más…sólo Ginny se percató de eso y sonrió.

Pero algo rompió el encanto: un abrazo, uno que no era de él por supuesto, sino de Draco…

  • …y pensé que algún libro le gustaría- escuché decirle- espero que sí, aunque lo duden me esmeré con los regalos.

Y fue en ese instante que Ron soltó mi mano bruscamente, le miré pero ya se levantaba con un gesto de evidente enfado.

Todos se sobresaltaron y Draco me soltó rápidamente pero era tarde, a él ya se le veía al final de la mesa, andando furiosamente aunque con aire abatido y no supe que había pasado, solo sentí las miradas de mis amigos sobre mí.

  • Creo que…ve con él- me dijo Draco con tranquilidad y serio semblante.

Lo miré sorprendida pero todos asintieron y yo salí corriendo tras él, no sabiendo ni qué decirle o qué podría pasar, pero tras él.

Continuará...en el que viene luego luego ¬¬, vamos!! al que sigueee!!!